Rachel se había ido aquella noche abatida a casa, la mezcla de emociones que sentía en ese momento era imposible de controlar. Estaba enfadada con Santana por haber soltado esa bomba de esa forma, sentía rabia porque Quinn no le hubiese dejado explicarse y se hubiera marchado así y triste porque en el momento en el que la rubia se marchó algo en su interior le dijo que de esa no le iba a ser nada fácil librarse. Rachel se había pasado todo el domingo escribiendo y llamando a Quinn que no había respondido a ninguno de sus intentos de contacto. No había hablado tampoco con Santana, ni siquiera con Sam que le había escrito a ella para preguntar si necesitaba algo. Había estado todo el día sin salir de su cama hasta que tomo una decisión, Santana se había propasado mucho la noche anterior y necesitaba aclarar aquello. Se dio una ducha rápida y cogió su coche para ir hasta el apartamento de la latina, no tenía ganas de salir de su casa pero sus ganas de gritarle a Santana eran superiores a su depresión.
-Tú y yo tenemos que hablar seriamente- dijo Rachel en cuanto vio la puerta abierta.
-Rachel, tengo resaca, no me apetece escuchar tu molesta voz- se quejó Santana.
-Santana esto es serio- le dijo la morena mirándola de mala manera.
-Adelante Berry, como en tu casa- se quejó la latina cuando Rachel la hizo a un lado para entrar.
-¿Se puede saber de que coño vas?- le gritó sin poder contenerse Rachel- ¿a qué puñetas vino lo de anoche?
-Tu querida novia me reto, me intentó humillar- se defendió la latina- y yo se lo devolví, Santana López nunca pierda.
-Pues por culpa de tu ego yo ya no tengo a mi 'querida novia'- dijo imitando el tono de la latina- no va a volver a hablarme Santana.
-No seas exagerada, se le pasará- dijo la morena quitándole importancia.
-¿Sabes cuantas llamadas y mensajes le he dejado? Cientos- explicó Rachel- ¿sabes a cuántos a respondido? Ninguno.
-Tranquilizate Berry- pidió Santana con su habitual tono de burla.
-No Santana no me tranquilizo, esta vez te has pasado de la raya- el tono de voz de Rachel no hacía más que subir.
-No exageres- volvió a insistir la representante.
-Me has jodido las pocas oportunidades que me quedaban con Quinn por tu bocaza- se quejó Rachel.
-En Canadá me montas el número prohibiendo que me acerque a ella- recordó la latina- ayer se dedica a atacarme y tú no haces nada pero todo esto sigue siendo mi culpa.
-No te atacó- dijo Rachel defendiendo a Quinn.
-Se dedicó a retarme y me pregunto si había sido infiel a Britt- le recordó Santana igualando su tono de voz.
-Era un juego Santana- le recordó la actriz.
-Y la sigues defendiendo- se quejó la representante- no me eches a mi la culpa de tus meteduras de pata.
-Pero si fuiste tú quien soltó lo de Sam-se defendió Rachel confusa.
-Pero tú fuiste la que se acostó con él en primero lugar- aquel ataque dejó desarmada a Rachel que intentaba recomponerse- quizás deberías habértelo pensado un poco mejor.
-Yo…
-Rachel Berry sin palabras quien lo diría- se burló de ella la latina.
-Me has jodido y bien Santana- le repitió la morena- de esta no me olvido.
Después de decir eso se marchó del apartamento de Santana pegando un portazo, no le apetecía hablar más con Santana, no tenía sentido era como dirigirse a una pared, no te escuchaba y si por casualidad te respondía sus respuestas carecían de lógica. Volvió a su coche para ir lo más rápido a su casa donde volvería a hacer lo que no debía de haber parado de hacer: seguir en su cama tumbada compadeciéndose de sí misma. Lo que Rachel no tenía ni idea cuando se quedó dormida era de la sorpresa que le esperaría en su puerta al día siguiente.
La noche que se había producido el incidente Quinn y Rachel habían salido tan rápido de la casa de la morena para salir con el resto de chicos que no se habían dado cuenta de que se había marchado sin su bolso en el que además estaba su cartera. El día anterior había obviado ese hecho porque lo último que le apetecía era ver a la morena después de la noticia de la cual se había enterado la noche anterior. La llegada del lunes supuso un cambio de opinión, no podía seguir sin sus tarjetas, sin sus carnets ni el resto de cosas importantes que llevaba en ese bolso por lo que se alzó de valor y se dirigió una vez más y esperaba que fuera la última de camino a casa de Rachel. Llamó a la puerta y en apenas dos minutos se encontró con una demacrada Rachel Berry con ojeras, ojos hinchados y en general mala cara.
-¿Quinn?- preguntó incrédula al verla.
-Vengo a por mis cosas- dijo sin saludar.
-¿Tus cosas?- preguntó confusa Rachel.
-Me dejé el bolso el sábado con mis cosas- explicó la rubia.
-No lo he visto- se justificó la actriz.
-Lo dejé en tu cuarto, en el armario cuando me cambié de ropa- le recordó la rubia.
-Claro, pasa, iré a por él- dijo la morena haciéndose a un lado y dejándola entrar- ahora vuelvo.
-Gracias- dijo cuando dos minutos después la morena volvía con su bolso en la mano.
-Quinn, ¿podemos hablar?- pidió Rachel cuando vio que Quinn se giraba para marcharse.
-No- negó la rubia mientras seguía caminando hacia la puerta.
-Espera Quinn, déjame explicártelo- pidió de nuevo agarrando su brazo para frenarla.
-Solo te pedí una cosa el primer día que hablamos y no lo has conseguido- dijo una seria Quinn mirándola a los ojos.
-¿Qué?- preguntó la morena.
-Que no me decepcionaras de nuevo y lo has hecho- le recordó la chica.
-Pero Quinn…
-Me prometiste que no me decepcionarías Rach- interrumpió de nuevo la rubia.
-Tú y yo no estábamos juntas Quinn- protestó la morena.
-Ese no es el problema Rachel- aseguró la rubia- me duele que no hubiese más gente en el mundo para liarte que no fuera Sam.
-Simplemente surgió Quinn, nunca fue algo serio- explicó la morena.
-El problema ya no es ni ese Rachel- protestó la rubia.
-¿Cuál es?- preguntó la actriz.
-¿Me lo habrías contado tú si Santana no llega a decirlo?- la retó seriamente la rubia.
-Eh…- Rachel no supo que contestar a eso.
-Es todo lo que necesitaba saber- dijo una dolida Quinn girándose para marcharse.
-Espera Quinn- dijo cogiéndola del brazo- de verdad que no significó nada.
-El día que seas capaz de darte cuenta de que el problema no es un capítulo sino el libro completo, ese día, demostrarás que has madurado- dijo duramente Quinn atacándola.
Fue lo último que dijo la rubia antes de marcharse de la casa con su bolso en la mano y con una Rachel boquiabierta sin saber que decir. Aquella conversación le había confirmado lo que temía desde la noche del sábado Quinn no quería saber nada más de ella, una vez más había perdido su oportunidad con la rubia.
Ahora tenía dos opciones, podía dejarla ir definitivamente, seguir de verdad con su vida, dejar que Quinn fuera feliz en otros brazos lejos de ellos como podía haber ocurrido sino hubiese sido por aquella maldita película o podía intentar recuperarla de nuevo, explicarle lo que había ocurrido, ganársela, demostrarle que era diferente pero sobre todo que era el amor de su vida aunque quisiera negarlo. Tenía esa dura decisión por delante, su corazón tenía claro lo que quería, a Quinn, pero después de todo lo ocurrido su cabeza no estaba tan segura de su debía de seguir luchando por ella. Se había dado cuenta de que la quería lo suficiente como para dejarla ir y no darle más problemas.
Fue a su cocina y cogió una copa de vino para intentar aclarar sus ideas, pero una copa siguió a otra y terminó por quedarse dormida en el sofá después de que a lo largo de la tarde la botella entera se hubiese quedado complemente vacía. Como consecuencia se despertó a la mañana siguiente nada más amanecer cuando los rayos de sol entraban por la gran cristalera del patio de atrás directos a su rostro. Notó inmediatamente el dolor de cabeza provocado por la botella de vino así que subió a darse una ducha para relajarse. Después de su pelea con Santana, su ruptura de nuevo con Quinn, el hecho de que no podía hablar con Britt sobre el tema por ser pareja de Santana y amiga de la rubia solo le quedaba una persona fiel a la que acudir, Sam. Esperó que fuera una hora razonable antes de aparecer en casa de su vecino, con los ojos aún rojos e hinchados a pesar de la ducha y el maquillaje. Nada más abrir la puerta y ver su estado el chico se acercó a ella y la abrazó fuerte, para más tarde hacerse a un lado y tirar de ella al interior de la casa. Rachel no tardó en contarle a su amigo todo lo que había ocurrido el día anterior con Quinn y su pelea el domingo con Santana para ponerle al día.
-¿Cómo estás?- preguntó por fin cuando terminó.
-¿Cómo crees? Mal- respondió siendo sincera.
-Lo siento Rach, no quería que esto saliera así- se disculpó el chico.
-No es tu culpa Sam, yo fui la que empezó esto, los juegos, las mentiras, los secretos- dijo la chica- ahora me ha explotado y me lo merezco.
-No seas tan dura contigo misma Rachel- dijo Sam tristemente.
-Debo empezar a serlo- dijo Rachel con una sonrisa de tristeza.
-¿Qué vas a hacer con Quinn?- preguntó curioso el modelo.
-Ayer me pasé el día entero intentando descubrirlo- respondió la morena- y no lo sé, la quiero pero…
-¿Pero?- preguntó el chico.
-Pero quizás deba dejarla ir Sam, le he hecho mucho daño antes y parece que se lo vuelvo a hacer una y otra vez- contestó apenada la morena.
-Quiero que respondas sinceramente a algo ¿de acuerdo?- Rachel asintió con la cabeza y esperó- Piensa en como quieres que sea tu vida en cinco años, ¿incluye a Quinn?
-Sin duda- respondió Rachel.
-Ahora dime que es lo que querías cuando estaba el sábado en tu casa, antes de que llegáramos nosotros- le pidió Sam.
-Quería tumbarme junto a ella en el sofá, pasar mis brazos a su alrededor y dormir. Ni si quiera tener sexo. Simplemente dormir juntas en el más inocente sentido de la palabra- respondió Rachel sonrojada sin mirar a Sam a los ojos- Pero no tengo ya el valor después de lo ocurrido y ella tiene otra vida- jugaba nerviosamente con sus manos mientras hablaba- yo soy torpe y ella es realmente guapa y perfecta.
-Si tienes el valor- le retó Sam.
-No lo tengo, cuando lo pienso es como anoche, me tiro en el sofá y rompo a llorar- una vez más las lágrimas invadieron sus ojos- y lo único que podía pensar era que si la gente fuera lluvia probablemente yo solo fuera llovizna y ella un huracán.
-Siempre llovizna antes del huracán- respondió sonriente Sam- van juntos, de la mano, como el rayo y el trueno Rachel, quizás deberías pensar en eso, en que vuestro destino está atado de alguna manera y solo necesitas averiguar como hacerlo fácil.
-Me estás diciendo que… ¿que siga intentando estar con Quinn?- preguntó confusa la morena.
-En los últimos cinco años no te había visto sonreír tanto como cuando Quinn estaba a tu lado el sábado- confesó el modelo siendo sincero- te completa, de alguna manera te hace mejor.
-Es como si cuando estuviera mi lado solo sacara lo mejor de mí y cuando se aleja vuelvo a ser la egoísta maníaca que la dejó por trabajo- protestó la actriz.
-No seas tan dura Rachel- protestó de nuevo Sam.
-Ayer me dijo algo que se me quedó grabado- dijo recordando la conversación del día anterior- 'El día que seas capaz de darte cuenta de que el problema no es un capítulo sino el libro completo, ese día, demostrarás que has madurado'
-Que bien se le han dado siempre las palabras- se burló Sam.
-¿Qué crees tú que quería decir?- ella ya había sacado sus conclusiones pero necesitaba saber que eran acertadas.
-Interpreto que no es el hecho de que te acostaras con alguien más, sino que fuera yo, que no sé lo dijeras, la duda de si se habría enterado sino fuera por Santana- explicó el chico- y en general que tenéis un pasado, que la dejaste por trabajo, que desapareciste…
-Vale pillo el mensaje- le interrumpió Rachel.
-El capítulo es que nos acostáramos- matizó Sam- el libro es toda vuestra historia.
-El problema no es un capítulo sino el libro completo- repitió Rachel una vez más- estamos demasiado marcadas por nuestro pasado, por nuestra historia desde el instituto…
-Exacto- afirmó el rubio.
-No sé como voy a hacer que esto funcione si ni siquiera me habla- dijo tristemente la morena.
-Lo averiguarás, con algo de tiempo sabrás como hacerlo, eres Rachel Berry- dijo el chico para animarla.
-Gracias Sam- agradeció la morena después de oír eso- por ser tan comprensivo y apoyarme con esto a pesar de nuestra historia.
-Lo que tuvimos estaba bien y probablemente podríamos haber sido felices sino fuera por un problema- admitió el chico que captó la atención completa de Rachel.
-¿Cuál?- preguntó curiosa.
-Que el amor de tu vida, tu alma gemela es rubia y actriz, no rubio y modelo- bromeó el chico.
Rachel dio un profundo suspiro después de esa afirmación de Sam y se recostó en el sofá, agradecía tener a Sam de su parte animándola a pesar de su historia juntos. Después de pasar el día en casa de su amigo cuando volvió a su casa tenía muy claro lo que tenía que hacer, quería recuperar a Quinn. Su siguiente paso era intentar averiguar como conseguirlo. Quinn llevaba pocos días en Los Ángeles por lo que debía de seguir viviendo junto a Emily, ese pensamiento le revolvió el estómago de celos, sin duda la jefa de casting iba a aprovechar el estado de Quinn para volver a estar con ella. Rachel recordaba perfectamente la dirección de la casa por lo que simplemente podía plantarse allí, en la puerta y hablar con Quinn, intentar que entendiera lo que había ocurrido. Era tarde pero no le importó, se montó en su coche y se dirigió a casa de Emily. Condujo rápido, sus ansias por ver a Quinn eran demasiadas. Paró su coche frente a la puerta de la casa y tardó un rato en decidirse a salir del coche pero cuando lo hizo fue directa hacia la puerta y llamó con fuerza, por suerte para ella fue la rubia la que abrió y no la morena.
-¿Qué haces aquí?- preguntó Quinn al verla en la puerta nada más abrir.
-Solo quería verte- dijo Rachel tímidamente.
-¿Verme?- Quinn no estaba por la labor de hablar en ese momento.
-Hablar contigo- se corrigió la morena.
-¿Sobre qué?- la rubia se cruzó de brazos frente a ella impidiendo el paso.
-No lo sé…¿Nosotras?- preguntó intentando descifrar su rostro, la mirada de Quinn era gélida.
-No hay nada de lo que hablar- Quinn fue directa, no hizo ni un gesto.
-Vamos tiene que haber cosas que quieras decirme- le pidió la morena apoyando su mano en el brazo de la rubia.
-No las hay- Quinn no la miró a la cara para decir aquello y Rachel supo que mentía.
-Sé que eso no es cierto- le dijo Rachel agarrando con más fuerza su brazo.
-No quiero hablar contigo porque no creo que quieras oír lo que tengo que decir- la postura de Quinn era segura, deshizo su cruce de brazos para librarse de la mano de Rachel.
-Te equivocas, cualquier cosa que tengas que decir me merezco saberla- desafió Rachel.
-Si, así es- afirmó la rubia.
-Dilo- la retó Rachel.
-Me has hecho pedazos de nuevo, me rompiste el corazón hace cinco años y te odio porque todavía te quiero y me odio a mi misma mas aún por ello, ¿Contenta?- confesó Quinn con lágrimas en los ojos.
-Lo siento- fue lo único que pudo salir de la boca de Rachel- Yo…
-Estoy enfadada contigo porque te acostaste con alguien y sé que no estábamos juntas pero aún así, te acostaste con alguien más- confesó por fin Quinn.
-Quinn no significó nada, te lo prometo- repitió Rachel una vez más- y sé que no es solo lo de Sam, que es todo nuestro pasado, las mentiras, los egos…
-Exacto- afirmó Quinn aún bloqueando la puerta.
-Pero piensa en las últimas dos semanas- le pidió Rachel- y niégame que no has sido feliz, piensa en el sábado en mi casa cuando solo estábamos solas, niégame que no estabas feliz.
-Claro que lo estaba- protestó Quinn- pero no sé si voy a volver a estarlo.
-Las dos hemos hecho cosas en estos cinco años- protestó Rachel- pero ahora estábamos bien y juntas y es lo único que debería valernos.
-No es tan fácil Rachel- negó la rubia una vez más.
-Una oportunidad, la última- casi rogó la morena.
-Lo siento Rachel, esto se acaba aquí, nuestra relación será solo profesional- dijo una seria Quinn volviendo a cruzar sus brazos en posición defensiva.
-Quinn…
-Lo hemos intentado, lo he intentado pero parece que no ha hecho falta ni un mes entero para que traigas de nuevo los dramas a mi vida- dijo una dolida rubia.
-Pero…
-Quizás cada una debería rehacer su vida y esta vez de verdad- sentenció Quinn.
-¿Esto es todo?- preguntó Rachel casi llorando.
-Nos veremos cuando tengamos que volver a trabajar Rachel- respondió la rubia.
-Te quiero Quinn- necesitaba decirlo ahora porque podía ser su última oportunidad.
-Cuídate Rachel- le pidió Quinn antes de cerrar la puerta.
Rachel volvió derrotada a su coche, ahora sí, había agotado el última resquicio de esperanza que le quedaba en su posible relación con Quinn. A pesar de que las palabras 'te quiero' habían salido de la boca de la rubia el resto de sus palabras lo habían dejado claro, relación solo profesional. Lo peor es que Rachel sabía que sería solo profesional porque debían de hacer aún dos películas juntas más las promociones, las galas, los premios… en cuanto eso terminara Quinn volvería a desaparecer de su vida una vez más y se acabaría el poco contacto que iban a tener. Sin embargo ella no quería rendirse, no sabía como hacerlo, que más decir o que intentar para que todo fuera como tres días antes, era lo que de verdad quería y no iba renunciar a ella tan fácil aunque Quinn casi se lo hubiese rogado.
Siento la tardanza! Mucho trabajo en la universidad antes de las vacaciones de Navidad pero prometo que esta Navidad estaré muy presente =)
¿Qué les pareció? ¿No creerían que Rachel lo iba a tener fácil no?
Hay gente que opina y me dice que pongo a Quinn de santa y perfecta y a Rachel de mala... pero por experiencia personal tengo que reconocer que yo reacciono como Quinn en esta situación xD Espero que me lo perdonen!
Adoro sus comentarios y sus opiniones porque me hacen guiar esta historia y orientarla para que sea mejor!
Un saludo, nos vemos pronto =)
