Después de su ultima semana de vacaciones Rachel debía de volver al trabajo en la serie de televisión. Se había pasado los últimos días dándole vueltas a la cabeza en casa o yendo a correr o intentando relajarse en el spa. Siempre tenía en la cabeza un pensamiento constante: Quinn y cómo intentar ganársela de nuevo. La vuelta al trabajo le ayudaría porque estaría tan centrada en los guiones, las escenas y rodeada de gente que su mente podría descansar de la rubia durante un tiempo.

Los primeros días siempre eran excitantes, los reencuentros con el resto del cast, las pruebas de vestuario, volver a redecorar sus caravanas… y Rachel simplemente adoraba trabajar. Era de esas pocas personas que prefieren estar siempre activas y con nuevos proyectos que estar en casa sin hacer nada durante días aunque en ocasiones esto le había ocasionado bastantes problemas en su vida como su ruptura con Quinn tiempo atrás. Su ambición le podía y tenía que aprender a controlarla si quería tener una relación de pareja normal en el futuro. Siempre era la primera en llegar al set y la última en marcharse aunque no grabara hasta unas horas después, era perfeccionista y le gustaba tener todo el trabajo preparado y perfecto. La película no había sido una excepción, era así cada día de rodaje de su serie, lo que apenas le dejaba tiempo para ella misma y menos para otros, otro gran problema para su futuro con alguien.

Era la última temporada de la serie y quería que fuera genial, con audiencia y perfecta, terminar por todo lo alto y que la gente tuviera un bonito recuerdo y se iba a esforzar por conseguirlo. Hecho que solo cambiaría si su vida se inclinaba hacia otro lado como el amor. Fue un día divertido, Sam siempre se encargaba de eso en los rodajes, era el bromista y divertido que caía bien a todos por eso Rachel adoraba cuando tenía escenas junto a él.

Casi sin pensarlo la primera semana de rodaje había pasado volando, tardaban una media de ocho días en tener un episodio grabado por completo. Normalmente comenzaba a emitirse en televisión cuando ya llevaban cuatro o cinco episodios grabados para ir con un espacio de tiempos de seguridad por si ocurría algún problema. La semana anterior de descanso Rachel no había intentado contactar con Quinn ni una sola vez, le había dado su espacio y tiempo para que quizás así su enfado disminuyera. Esa semana si que había intentado contactar con ella entre rodajes mediante llamadas y algún que otro mensaje. Para su desgracia no había obtenido la respuesta que ella quería porque simplemente no había obtenido respuesta alguna de la rubia. Aquello no pintaba bien y Rachel parecía tenerlo cada vez más difícil.

Por otro lado su relación con Santana tampoco estaba en el mejor momento. Ya no era solo el hecho de que estuviera peleada con su amiga es que además era su representante y Rachel la conocía lo suficiente para saber que si estaban enfadadas a ese nivel, probablemente la latina no estaba haciendo nada por buscarle más proyectos aparte de los que ya tenía firmados actualmente. Quería arreglar las cosas con la latina pero no iba a ceder una vez más con su actitud cuando ella era en parte la que había lanzado aquella bomba inicialmente.

Era viernes noche y estaba tumbada en su sofá frente a la televisión viendo una de sus series favoritas cuando de repente se le ocurrió una idea, ahora mismo había dos personas con las que no tenía ningún problema: Sam y Britt. Podría quedar con la bailarina y hablar sobre Santana así sabría la postura de la latina en todo aquello. Quería escribirle un mensaje para quedar con ella pero tuvo que esperar y contenerse ya que probablemente estaría con Santana a esa hora. No fue hasta el lunes por la mañana, cuando supuestamente Santana estaría trabajando cuando le escribió a Britt para quedar y hablar. La bailarina aceptó la propuesta más rápido de lo que Rachel había pensado. La incompatibilidad de sus horarios hizo que no fuera hasta el fin de semana siguiente cuando no se vieran. Rachel había insistido en contactar con Quinn pero una semana más no sabía nada de la chica, ya ni si quiera sabía si seguía en Los Ángeles o si habría vuelto a Nueva York ahora que al parecer estaba sin trabajo.

Era sábado y habían quedado para comer juntas. Se vieron directamente en un restaurante del centro, elección de Britt al perecer por los geniales entrantes que tenía. Cuando por fin estuvieron sentadas con una copa de vino y la comida ya pedida fue cuando la conversación se volvió más interesante.

-¿Cómo estas?- preguntó tranquilamente la chica.

-Si soy sincera no muy bien Britt- respondió Rachel.

-¿Que te pasa?- volvió a preguntar.

-Me pasa todo, me pasa Santana, me pasa Quinn, me pasó yo misma…- dijo con la voz algo quebrada la morena.

-Relajate Rachel- le pidió Britt.

-Me jode enormemente la actitud de Santana con Quinn, desde lo de Canadá está insufrible conmigo pero después de lo de aquel sábado- se quejó la morena -¿cómo soporta que tu seas su amiga?

-Porque Santana y yo no hemos hablado de Quinn en cinco años- explico la bailarina- la primera vez que hablamos de ella fue cuando salió la rueda de prensa en la tele.

-¿En serio?- preguntó sorprendida, Britt asintió con la cabeza- pero no lo entiendo, ¿porqué no habláis nada entre vosotras?

-Santana opina que tras una ruptura hay que elegir bando, ella te eligió y no entendía porque yo seguía siendo amiga de las dos así que para evitar pelearnos por eso no lo hablamos- explico tranquilamente la rubia.

-No la entiendo y estoy realmente molesta con ella por decirle a Quinn lo de Sam y de esa forma, no tenía ningún derecho a hacerlo- se quejó mientras bebía un sorbo de su copa de vino.

-No, no lo tenía y créeme que me he peleado con ella por eso pero tu tenías que haber sido la que se lo contara antes a Quinn- dijo Britt intentando que no sonara como un reproche hacia la chica.

-Lo sé Britt, debí de haber dejado todo claro desde el principio es sólo que tenía miedo de como reaccionaria- admitió la actriz.

-Si hay algo en lo que Quinn no ha cambiado es que por encima de todo esta la sinceridad y tú no lo fuiste- le recordó Brittany.

-¿Has... Has hablado con ella de mi?- pregunto con algo de miedo.

-Es mi amiga y lo ha pasado mal, por supuesto que hemos hablado de ti- respondió la rubia.

-¿Puedo saber algo?- preguntó esta vez con tono de ruego.

-No puedo hacerle eso a Quinn- negó la rubia.

-Entiendo- acepto la morena- ¿puedo pedirte sólo una cosa?

-Depende de lo que sea- respondió sinceramente la bailarina.

-Llevo más de tres semanas intentando contactar con Quinn y no me responde- explico la actriz.

-Rachel...

-No quiero que intercedas por mi, ni que le digas que me llame ni nada de eso- aclaro la chica- simplemente he escrito una carta para ella y quiero que se la hagas llegar.

-No se sí debo...

-Por favor, no te pediré nada más y te aseguro que la dejare en paz después de esa carta- explico con pena Rachel.

-Le daré la carta y nada más- aceptó finalmente su amiga después de un largo silencio.

-De acuerdo- acepto la chica- la quiero de verdad Britt.

-Lo se Rachel pero a veces no es suficiente con querer- dijo pensativa- si fuera así mi relación con Santana sería mucho más fácil.

-Creía que estabais bien después de que dejarás de viajar- dijo la morena.

-Que Quinn preguntara si Santana me había sido infiel no fue casualidad- le explico la rubia- yo se lo había contado cada una de las veces que Santana me lo había reconocido cuando estaba fuera.

-¿Cómo le has aguantado todas esas cosas a Santana?- preguntó Rachel, quería a su amiga pero sabía que no se portaba bien a veces.

-Porque la quiero y se que ella me quiere con locura sólo que hay veces que no se puede controlar- reconoció algo avergonzada la chica.

-Que te quiera no justifica nada- después de eso fue cuando Rachel comprendió muchas cosas de su vida y su relación con Quinn.

-Lo sé y por eso ahora no estamos en nuestro mejor momento- explico la rubia- estoy planteándome cosas.

-¿Qué tipo de cosas?- preguntó Rachel.

-Si merece la pena, Santana dice que ha cambiado y quiero creerla pero son demasiados errores y problemas ya en la espalda- respondió Brittany.

-¿Todo esto es serio o pretendes darme una lección por lo de Quinn?- bromeo riendo la morena para quitarle importancia al asunto.

-Nuestras relaciones no tienen nada que ver y sin embargo se parecen en muchas cosas- respondió riendo la bailarina.

-¿Crees que Santana volverá a hablarme o es demasiado orgullosa?- preguntó cambiando de tema.

-Eres su amiga y su cliente, te hablara pero no te pedirá perdón por nada de esto, simplemente volverá como si nada hubiese ocurrido- dijo siendo sincera.

-¿Es lo que te hace a ti?- preguntó Rachel.

-La mayoría de las veces- fue una respuesta llena de dolor.

-A veces pienso irme al otro lado del planeta y empezar de cero- confeso la morena- dejar que todos los de mi alrededor sean felices sin mis problemas y quien sabe quizás yo encuentre la felicidad tambien.

-Avísame si lo haces que voy contigo- dijo riendo la rubia.

-Esa sería la salida fácil ¿verdad?- dijo con una media sonrisa Rachel.

-Verdad- afirmo la chica.

-Nunca me ha gustado lo fácil- dijo con una media sonrisa Rachel.

-En tal caso quédate y gánate a Quinn- dijo la rubia- no será fácil una tercera oportunidad pero quizás la consigas algún día.

-¿Te quedarías tu por Santana?- pregunto Rachel.

-Lo haría, pero como una última oportunidad, ya he aguantado mucho- aclaro la chica.

-Antes la defendía, ya no se sí se la merece- opino la actriz.

-Habla tu rencor hacia ella, se que pase lo que pase quieres que estemos juntas, nos has ayudado mucho estos años- le recordó la bailarina.

-Es agradable hablar con alguien sensato y comprensible para variar- dijo Rachel cambiando de tema- con San no puedo tener más de tres frases de confesión sincera sin que se burlé de mi.

-Ya sabes que no le gusta mostrar sus sentimientos- justifico Britt.

-A ti si, eres como Quinn en muchas cosas Britt, has madurado mucho con los años- dijo con una media sonrisa por pronunciar el nombre de la rubia.

-Nunca te lo contaba pero he pasado mucho tiempo de estos años con Quinn- confeso la chica.

-¿En serio?- pregunto sorprendida.

-Siempre que iba a Nueva York o ella venía quedábamos- explicó la rubia- nos poníamos de acuerdo para volver a Lima e incluso me quede en su apartamento los meses que pase en la compañía de Nueva York ¿recuerdas aquella época?

-Vaya... No sabía nada de eso- dijo la morena confusa.

-Quinn me ha ayudado mucho a ser como soy ahora y a madurar- siguió contando la chica- ella no sólo odia a Santana porque dejara de hablarle sin motivo sino por todas las cosas que me ha hecho a mi estos años.

-Ahora la entiendo mucho mejor- dijo Rachel recordando las conversaciones mantenidas en Canadá.

-Hay algo que debes saber de Quinn y es lo único que voy a decirte- advirtió la bailarina.

-Te escucho- dijo Rachel atenta.

-Le rompiste el corazón y desde entonces ha volcado todo su corazón en Beth, en sus amigos y en su carrera- le contó Britt- esta vez se había ilusionado y no ha terminado bien tampoco.

-Casi no nos dio tiempo a empezar- se quejó Rachel interrumpiendo.

-No se sí sería capaz de superar una tercera decepción y que la vuelvas a romper, así que piensa muy bien tus prioridades antes de hacer nada- advirtió la bailarina.

-Yo...

-A eso me refiero, no quiero una respuesta dudosa quiero saber que no volverás a pensar que el trabajo es mejor que ella- le recrimino.

-La quiero conmigo, la necesito, me completa y me mejora como persona, no voy a volver a dejarla ir de nuevo- consiguió decir por fin segura la actriz.

-En tal caso le daré tu carta cuando la vea- dijo Britt guardando el sobré en su bolso.

-Muchas gracias Britt- agradeció Rachel- a esto invito yo.

-No, de eso nada, a medias- se quejó la rubia.

-Insisto Britt, déjame hacerlo, he pasado el mejor día de la semana gracias a ti- dijo dulcemente.

-Esta bien, paga- dijo riendo.

Salieron del restaurante y decidieron ir a tomar un café juntas a casa de la morena. Allí Rachel no tardo en averiguar que parte de las dudas de la bailarina venían porque había vuelto a recibir otra oferta de trabajo. Era una de las mejores bailarinas del país y se notaba, todos la querían con ellos, de coreografa, de bailarina, de lo que ella quisiera. Rachel sabía que no era la mejor en dar consejos y menos cuando el amor y el trabajo se mezclaban pero intentó hacerlo lo mejor que pudo: le recomendó que hablara con Santana sobre donde y como estaban y le contara lo del trabajo. Cuando llego la noche Britt volvió a su apartamento y Rachel volvió a quedarse sola aquella noche de sábado en su casa, parecía que se iba a convertir en una costumbre si las cosas no mejoraban próximamente.

Rachel volvió el lunes al trabajo normalmente, sin noticias de Santana ni de Quinn, preguntándose si la bailarina habría hecho ya su trabajo o no. Después de una semana de trabajo intensa en el set de rodaje, caracterizada sobre todo por los nuevos personajes que se habían incorporado para la última temporada, llego el viernes. Día que que Rachel empezaba a odiar, entre semana todo era rápido y entretenido pero los fines de semana libres encerrada en casa provocaba que sintiera que las paredes la asfixiaban. Nunca su casa le había parecido tan pequeña como en esos momentos. Lo que aquel viernes Rachel no sabía era que su amiga Britt iba a cumplir al promesa que le había hecho una semana antes.

Quinn había quedado con ella para tomar una cerveza en casa rápida, debido a su insistencia, porque había quedado más tarde para cenar.

-Britt, ¿te importa que me vaya vistiendo? he quedado en un rato- le preguntó la actriz.

-Sin problema- dijo la rubia acompañándola a la habitación.

-Britt sabes que te adoro pero ¿por qué tanta insistencia por verme hoy? ¿ha pasado algo?- preguntó Quinn algo preocupada.

-No ha pasado nada ya sabes lo de siempre- dijo quitándole importancia intentando averiguar como decirle lo de Rachel.

-No me mientas- le pidió Quinn mientras buscaba un bonito vestido en su armario.

-¿Has hablado con Rachel últimamente?- preguntó por fin.

-¿Qué?- se giró rápidamente para mirarla- no hablo con ella desde que fui a recoger mis cosas a su casa- hizo una pausa antes de seguir- me ha llamado y escrito pero no le he respondido.

-¿Por qué?- preguntó siendo directa.

-Ya sabes porque Britt- se quejó- se acabo el pasado, quiero empezar de cero una nueva vida, quiero darle de verdad una oportunidad a esto que tengo ahora.

-Nunca me he metido entre vosotras- dijo Britt buscando algo en su bolso- pero tambien quiero a Rachel y sólo me ha pedido un favor, que te de esta carta- por fin saco el sobré y de lo tendió a la rubia que lo miro dudosa sin saber que hacer- no la leas si no quieres pero cógela, le prometí que te lo daría y eso voy a hacer.

-Britt... Eso se acabo... Rachel y yo somos auto destructivas cuando estamos juntas y...

-Quinn, cógela, no se que dice en ella, no la he leído, tu decides si la quemas o la lees- Britt decidió dejar la carta sobre la mesita de noche del cuarto- ahora te dejo o no te dará tiempo a arreglarte para esa cena.

-De acuerdo- aceptó Quinn aún mirando el sobre de la mesa- ¿te llamo esta semana para quedar más tranquilas?

-Encantada- aceptó la bailarina sonriente- ya bajo yo no te preocupes.

Se acercó para darle un abrazo a la rubia y se marchó de regreso a su apartamento. Quinn volvió a su armario y decidió que vestido iba a ponerse aquella noche. Ignoró todo lo ocurrido cinco minutos antes y fue a vestirse, peinarse y maquillarse tranquilamente. Cuando terminó y volvió a la habitación la vio de nuevo allí, sobre la mesita, la carta. Se sentó en el filo de la cama y lo cogió. Le dio mil vueltas sin abrirlo y casi sin mirarlo, intentando decidir que hacer. Quería quemarla, había decidido alejarse de Rachel después de lo de Sam pero su curiosidad por saber que iba a decirle ahora la morena era bastante grande. Podía quemarla pero se conocía lo suficiente como para saber que siempre tendría la intriga sobre que decía aquella carta por lo que después de casi diez minutos contemplando el sobre decidió abrirlo y leerla.

Quinn por favor no rompas ni quemes esta carta y sigue leyendo.

He intentado volver a contactar contigo mediante mensaje y llamadas pero no has dado señales de vida, supongo que entiendo que no quieras saber nada más de mí. Si quieres puedes quemar esta carta cuando termines de leerla y no volver a hablarme pero déjame que al menos me explique.

Sam y yo éramos amigos cuando nos fuimos de Nueva York pero su apoyo y cariño cuando lo estaba pasando mal por ti nos llevó a convertirnos en un duo inseparable junto a Santana a veces y muy buenos amigos. No fue hasta hace un poco más de un año cuando una noche volvimos de fiesta y nos acostamos. Desde entonces solo ha sido eso, sexo espontáneo en ocasiones. Nunca fuimos una pareja, nunca nos comportamos como tal, nunca sentí nada por Sam, nada más que cariño y amistad, lo mismo que siento ahora. Llevábamos sin hablarnos cuatro años y la simple posibilidad de que te cruzaras en mi camino parecía imposible, tú tenias tu vida y yo la mía. Se que eso no justifica nada pero quería que lo tuvieras en cuenta.

Desde que volviste a mi vida solo puedo pensar en ti, a todas horas, imaginando mi vida contigo y solo soy feliz cuando me regalas un tierna sonrisa. Me acostumbrado de nuevo en tan solo dos meses a tenerte en mi vida y ahora no aguanto tu ausencia. Quiero que me entiendas aunque sé que tú querrás que te entienda a ti.

Reconozco que no soy perfecta, que no soy ni la sombra de lo que te mereces Quinn. Que sin darme cuenta despierto en ti ira y rabia, sentimientos contrarios a los que solía despertar antes. Siento haber traicionado lo que un día me regalaste y me has dado la oportunidad de volver a tener y no supe cuidar. Maldigo la hora en que dejé escapar el amor de mi vida, culpa de mi soberbia y mi ego. Bien merecido y caro lo estoy pagando, pero se que no soy capaz de terminar de curar todo el daño que te he hecho.

Quiero pedirte PERDON por todo el dolor que te he causado en tantos años y anoche. Sé que con estas palabras no puedo borrar el pasado, solo te pido y ruego que me des una última oportunidad para demostrarte que he cambiado, y para demostrarte que eres el amor de mi vida.

Estoy loca y perdidamente enamorada de ti Quinn y te quiero más que a mi vida, por favor, te ruego esa última oportunidad, te quiero.

Rachel Berry

Quinn término de leer la carta con los ojos llorosos, Rachel se las había apañado para aparecer de nuevo y tocar su corazón de alguna manera. Estaba intentando asimilar todo aquello cuando el silencio fue interrumpido.

-Quinn, ¿estas lista?- preguntó a su espalda Emily.

La rubia respiró profundo, guardó la carta bien doblada en su bolso y aclaro su garganta antes de hablar.

-Si, ya estoy lista- dijo mientras se giraba para mirarla.

-Entonces podemos irnos a cenar- dijo sonriente la morena.

Emily se acercó a ella y dejo un suave beso en sus labios, se separó y la miro a los ojos dulcemente antes de decir.

-Estas realmente guapa esta noche- la cogió de la mano para tirar de ella hacia el exterior.

Quinn siguió a Emily hacia el coche para ir a cenar con su cita a uno de los mejores restaurantes de la ciudad con aquella carta que tambaleaba sus cimientos una vez más, aún en el bolso.


REGALITO DE NAVIDAD: NUEVO CAPÍTULO =D

Espero que les haya gustado como se están planteando las cosas... Y el final.. ¿Se lo esperaban? Que Emily ahora esté en la vida de Quinn puede ser muy interesante... ^^

Feliz Navidad a todos, espero que lo disfruten y prometo volver pronto con más regalos ¿les parece? =)