Desde el momento en que Emily y Quinn lo habían dejado Rachel había apoyado a la rubia en todo momento. Había hecho cosas valientes, como ir a hablar con Emily para que volviera con la rubia, había tenido gestos adorables como la canción o simplemente gesto de cariño estando a su lado viendo una película. Quinn estaba agradeciendo aquel apoyo, Kurt estaba de nuevo en Nueva York y aparte de Brittany su único apoyo en Los Ángeles con quien tenía tanta confianza era Rachel.
-¿No quieres irte a Nueva York?- preguntó la morena una noche cenando con ella.
-¿Ya estás cansada de aguantarme?- preguntó con algo de pena Quinn.
-No- negó rápidamente la morena- pero allí está Kurt, Blaine, Shelby, Beth…
-No… estoy bien aquí estos días desconectada… contigo- dijo agachando la cabeza avergonzada- además tengo unas audiciones esta semana.
-¿En serio?- preguntó sorprendida.
-Sí, me han avisado esta mañana para una película y para una serie- explicó la rubia.
-Me alegro, te vendrá bien algo de distracción- dijo Rachel animándola.
Eso era exactamente lo que Quinn necesitaba, una nueva distracción, y nada mejor para ello que lo que podía darle la felicidad y motivación de una nuevo trabajo. A Rachel le había servido en su momento el trabajo y esperaba que para la rubia también funcionara. Aquella semana se encontró con una sorpresa en el set de trabajo cuando un día rodando Santana apareció a la hora de la comida para hacerle una vista a la actriz.
-Hola- saludó sorprendida- no te esperaba por aquí.
-Lo sé, por eso sabía que estarías- se burló la latina.
-Voy a coger mis cosas y vamos a comer- Rachel entró corriendo a su trailer para coger el bolso y el móvil- vamos.
-Elijo yo el restaurante que para eso te voy a invitar- dijo la latina riendo mientras salían andando.
-¿Invitas? ¿A qué se debe ese regalo?- preguntó riendo Rachel.
-Mis motivos tengo- se burló la latina de nuevo.
Caminaron hasta un restaurante cercano donde habían comida más de una vez. En cuanto tuvieron la bebida delante y la comida pedida Santana reveló los motivos de su aparición en el estudio aquel día.
-¿Vas a contarme que te pasa?- preguntó Santana.
-¿De qué hablas?- dijo Rachel confusa bebiendose su cerveza.
-No te he visto el pelo en semanas- le recordó la latina -siempre tienes algo que hacer o algún sitio donde estar.
-Es… complicado- dijo la morena que no quería explicar nada más.
-Rachel, llevas tres semanas completamente desaparecida y me has pedido que aplace tu cita con el estudio este fin de semana- le recordó Santana.
-Es… importante, necesito el fin de semana libre- insistió la morena.
-Entiendo- aceptó la latina poniéndose seria -mira Rachel voy a ser sincera.
-Miedo- dijo la morena temiéndose lo peor.
-Eres mi mejor amiga y estoy harta de no poder hablar contigo de casi nada o hablar con miedo de que vaya a salir el tema de Quinn- soltó por fin la latina.
-Yo siento lo mismo- admitió Rachel siendo sincera.
-¿Has vuelto con ella?- preguntó siendo directa.
-¿Qué? No, no, para nada- negó Rachel algo nerviosa.
-¿Entonces?- preguntó la chica confusa.
-Santana- advirtió la actriz.
-De verdad Rachel, no quiero más estos silencios o que no puedas hablar conmigo de lo que quieras- insistió su amiga -si Quinn ahora es parte de tu vida tengo que aceptarlo, soy tu mejor amiga y acepto que ella también lo sea.
-¿Estás segura?- preguntó Rachel sorprendida por su actitud.
-Eres mi mejor amiga, echo de menos aparecer en tu casa para una pizza o que me llames para contarme cualquier tontería que te ha pasado, te echo de menos a ti- admitió la latina.
-Eso es muy bonito…yo también te he echado de menos- admitió la morena- así que…¿puedo hablarte de…?
-Sí, puedes hablarme de lo que quieras, prometo no ponerme echa una furia- prometió la latina.
-Quinn y Emily lo han dejado- confesó por fin Rachel -bueno más bien Emily ha dejado a Quinn.
-Oh… ¿cómo está? ¿qué ha pasado?- preguntó la latina interesándose por ella.
-Está .. confusa... no sé… es… una larga historia- dijo la morena.
-Adelante- pidió la chica.
-En resumen, Quinn le contó nuestro pasado y ella no lo aceptó- Rachel había contado aquella historia más de una vez a esas alturas -he estado pasando tiempo con ella para animarla y eso, por eso siempre estaba ocupada y por eso quería el fin de semana libre.
-Para pasarlo con ella- dijo la latina.
-No lo iba a pasar con ella, solo quería hacerle algo especial para el sábado- explicó la actriz.
-He pospuesto tu cita con el estudio- le comunicó la chica.
-¿En serio? Gracias gracias- dijo emocionada la morena.
-Pero no me pidas que lo vuelva a hacer a no ser que sea por causa mayor- le advirtió la latina- tienes un contrato y un disco que grabar.
-Lo sé, te prometo que no lo haré más- agradeció de nuevo la chica.
-Más te vale- dijo riendo la chica por la emoción que mostraba Rachel.
-Vale y ya basta de hablar de mí, cuéntame ¿que tal tú? ¿Cómo está Britt?- preguntó cambiando de tema la actriz.
Cuando Santana apareció en el estudio lo que menos pensaba era que iba a tener ese tipo de conversación con la latina. Su amiga había cambiado mucho los últimos meses, era increíble como asentarse con Brittany le había hecho madurar tanto. Eso y que probablemente echaba de menos de verdad a Rachel y como no quería perderla estaba dispuesta a aceptar su amistad con Quinn, lo que la morena valoraba enormemente. Desgraciadamente su comida se tuvo que ver interrumpida para volver al trabajo, el rodaje del final de la serie se estaba acercando y el trabajo aumentaba.
La semana continuó con lo que ya era normal, su trabajo y ratos en casa de Quinn y si no podían verse por el trabajo de Rachel la morena se aseguraba de escribirle. Todo aquello iba a cambiar el sábado con su gran plan. Se levantó temprano como habitualmente para ir a correr con Sam y a la vuelta de su habitual caminata se quedaron en casa de la morena para desayunar y recuperar energías. Después de ponerle la taza de café y una tostada delante al actor la morena se puso a cocina algo lo que llamó la atención de su amigo.
-¿Y eso?- preguntó Sam cuando vio a Rachel cocinando.
-Estoy preparando un picnic- dijo sonriente la actriz.
-Déjame adivinar, para Quinn- se burló el rubio.
-Sí- afirmó Rachel siguiendo cocinando.
-Parece que has vuelto a la carrera de la conquista con todas tus fuerzas- insistió Sam.
-No estoy conquistándola- le recordó Rachel.
-¿Entonces?- preguntó confuso el chico.
-¿Qué quieres decir?- preguntó Rachel prestándole atención.
-Te pasas el día en su casa, haciendo cosas por ella y ahora la llevas de picnic, si eso no es reconquistarla- dijo el chico.
-Quinn está pasando un mal momento, está sola en LA y yo solo quiero ayudarla, soy su amiga y quiero estar ahí para ella- repitió Rachel que no sabía cuantas veces le había dicho ya eso a Sam.
-Ahora se llamar ayudar- volvió a burlarse el chico.
-Es mi amiga, no me gusta verla mal y hago lo posible por alegrarla- insistió Rachel -no tiene a mucha gente en LA y sé lo que es que eso.
-Quinn no se merece esto- admitió el chico.
-Solo quiero que esté bien y hacer cosas para que no esté en casa todo el día dándole vueltas a la cabeza y pensando- dijo con algo de pena en su voz.
-Lo entiendo- dijo por fin Sam.
-Haría lo mismo por ti Sam, no te pongas celoso- se burló la chica riendo.
-Eres una buena amiga Rachel Berry- admitió el rubio.
-Lo sé- se burló Rachel- y ahora vete a tu casa y deja de robarme comida.
-¿Bromeas? esto está de muerte- dijo mientras robaba de nuevo algo de la cesta antes de huir.
Rachel terminó de preparar ilusionada aquella cesta para su gran plan improvisado. Dejó la cesta en el salón y subió a ducharse y cambiarse. Eligió un atuendo sencillo, unos vaqueros y una camisa con botas era el aspecto perfecto para su plan. Cogió el coche y condujo a casa de la rubia sin pensárselo.
-¿Rachel?- preguntó confusa al abrir la puerta.
-¿Qué haces aún en pijama?- preguntó sonriente la morena.
-¿Qué quieres decir?- dijo Quinn sin entender por qué estaba allí.
-Vístete, nos vamos de picnic- dijo enseñándole la cesta en su mano.
-¿Habíamos quedado?- preguntó intentando recordarlo.
-No, pero no voy a dejar que vuelvas a quedarte encerrada un sábado- le respondió la chica.
-Así que un picnic ¿no?- preguntó la rubia apoyada en la puerta sin borrar la sonrisa.
-Exacto- afirmó Rachel.
-Voy a vestirme- aceptó Quinn huyendo a su habitación a cambiarse.
Rachel entró en la casa y esperó a que la rubia estuviera lista. Quinn estaba emocionada por el plan así que no tardó más de cinco minutos en volver vestida de forma parecida a la morena.
-¿Me dejas conducir?- preguntó la rubia cuando se acercaron al coche.
-¿Qué obsesión tenéis todos con conducir mi coche?- preguntó la morena confusa.
-¿Eso es un no?- dijo tristemente la rubia.
-Toma- dijo antes de lanzarle las llaves.
-¿Por qué todos tienen obsesión con tu coche?- preguntó curiosa Quinn.
-Sam siempre me roba las llaves cuando vamos a algún sitio juntos- explicó la morena sabiendo que no era lo más adecuado nombrar al chico.
-Y ahora llego yo y también te lo robo- bromeó la rubia para borrar la tensión.
-Se me va a olvidar conducir a este ritmo- dijo riendo también la morena.
A pesar de que era Quinn la que conducía, Rachel era la que guiaba y daba indicaciones a la rubia de por donde ir, lo que provocó que se equivocaran cuando la rubia no entendía bien las indicaciones. Tardaron más de lo previsto en ir al parque pero mereció la pena por las risas que se echaron en el camino en coche. Fueron a una de las mesas de picnic del parque donde Rachel sacó un mantel y la comida que había preparado, orgullosa de todo aquello.
-Hace un día genial, ha sido una gran idea lo del picnic- dijo la rubia mientras comían.
-Me alegra que te guste- dijo sonriente Rachel.
-Ven- pidió la rubia mientras sacaba su móvil- quiero una foto de este momento.
-Voy- dijo colocándose tras la rubia que sacó varias foto- esa me gusta.
-Sí, es genial- admitió la rubia aún mirando la foto de ambas.
-¿Estás bien?- preguntó la morena preocupada.
-No podía estar mejor- dijo con una gran sonrisa Quinn.
-Me alegro- dijo sonrojada Rachel.
-No sabía que cocinabas tan bien- elogió la rubia- si no recuerdo mal casi incendias nuestro apartamento en Nueva York cuando intentaste algo más complicado que hacer pasta.
-No podía vivir a base de pasta eternamente- dijo riendo la morena recordando aquella anécdota- ya no te tenía a ti para cocinarme así que no me quedó más remedio que aprender.
-Vaya, me alegro entonces, no puedo esperar a probar más platos tuyos- dijo la rubia mirándola dulcemente.
-Cuando quieras te hago la cena- ofreció la morena.
-Me encantaría- aceptó Quinn sin parar de sonreír- ¿hay alguna habilidad tuya nueva que aún no conozca?
-Eso tendrás que descubrirlo con el tiempo- se burló Rachel.
-No hay nada que me gustara más- admitió Quinn con una gran sonrisa mirando a Rachel largo rato sin decir nada.
Rachel se sentía orgullosa de que su idea le hubiese gustado tanto a Quinn y no solo eso sino que la rubia no hubiese borrado su sonrisa en todo el día. Se había reído, bromeado y hablado con Rachel sobre todo, incluso sobre ellas sin haberse alterado. La rubia había disfrutado aquella cita enormemente a pesar de que se suponía que eso no era una cita, ella la pensaba como tal.
-A veces me parece increíble que estemos así después de todo- dijo la morena pensativa.
-Lo sé, puede parecer una locura- admitió Quinn.
-Me alegra que ya no me odies- dijo Rachel.
-Ahora no te mereces que te odie, entonces te lo merecías- confesó la rubia.
-Siento haberte hecho daño- se disculpó Rachel.
-Te odiaba por marcharte aquella noche, te odiaba porque no te preocupabas por mí, y me odié a mi misma no solo por dejarte ir sino porque si hubiese sido suficiente para ti no te habrías marchado- explicó Quinn, a la que todavía le sorprendía hablar de esas cosas con Rachel aunque era liberador.
-Sabes que no fue por ti, eras suficiente para mí, solo que yo no lo sabía- le dijo la morena con la cabeza agachada.
-Eso es agua pasada, como has dicho lo importante es que no nos odiamos- le recordó la rubia que no querías seguir anclada en el pasado.
-Sin duda esto es mucho mejor- admitió sonriendo la chica.
-Te aseguro que lo que siento está muy lejos del odio- dijo la rubia con una gran sonrisa antes de cambiar de tema después de haber dejado a Rachel desarmada por aquella afirmación.
Pasaron la tarde en aquel parque, simplemente hablando, haciendo fotos, paseando y contando historias estúpidas. Cuando empezó a atardecer regresaron al coche y Rachel llevó a la rubia su casa, sin duda podían decir ambas que había sido un gran día. El domingo no se vieron porque Quinn tenía un día de relajación en el spa con Britt. La bailarina por fin tenía un día tranquilo sin trabajo ni Santana y había quedado con su amiga.
-¿Picnic? Como mola Quinn- dijo la rubia después de que su amiga le contara como había sido el día anterior con Rachel.
-Fue genial, me lo pasé bien, disfruté, fue divertido- dijo la rubia con una sonrisa tonta.
-Quien iba a decir que ibas a hablar así de Rachel- se burló la bailarina.
-Es solo que… no te haces una idea de como se está portando conmigo- se defendió Quinn- la forma en que me cuida, como se preocupa por mí… no sé, es reconfortante.
-Rachel puede ser la mejor amiga del mundo- dijo la bailarina y vio la cara de curiosidad de Quinn- cuando Santana y yo hemos tenido malas rachas ha sabido estar para las dos a pesar de que San es su mejor amiga, nos ha ayudado a ambas.
-Ha madurado mucho- admitió la actriz.
-Todos lo hemos hecho- le recordó la bailarina- aunque a unos les ha llevado más que a otro.
-Lo sé, más vale tarde que nunca- afirmó Quinn.
-¿No estarás aprovechando toda esta excusa de tu ruptura y demás para que Rachel te mime y te cuide verdad?- preguntó su amiga.
-No sé de que hablas- respondió riendo la chica.
-Te encanta tener su atención, admítelo- pidió la rubia.
-Un poco sí, me encanta- admitió por fin la rubia riendo.
Sus conversaciones con Britt podían ser de lo más serio como esa que habían tenido o pasarse horas hablando sobre los videos de gatos cayéndose más vistos de youtube y por eso adoraba a su amiga, con ella no podías aburrirte. Parecía que la vida de Quinn volvía a coger un buen rumbo, la chica estaba mucho más animada, ya no se pasaba horas encerrada en casa o sin hacer nada. Se había apuntado al gimnasio, estaba terminando de redecorar la casa y aquella semana recibió una noticia inmejorable: había conseguido el papel para una de las películas para las que había audicionado hacía días. Cuando recibió las noticias estaba en el aeropuerto, recogiendo a Kurt que iba a visitarla unos días ya que Blaine trabajaba y él estaba libre. La rubia no había podido contenerse ni un minuto antes de escribir a Rachel para comunicarle las buenas noticias sobre su audición, la morena le había preguntado varias veces desde que la hizo y sabía que se iba a alegrar mucho de que le hubiesen dado el papel. Cuando salió del estudio y vio aquel mensaje supo que tenía que ir a felicitarla en persona e invitarla a una cerveza o algo, además quería saber más detalles sobre aquella película nueva, así que simplemente condujo hacia su casa como si fuera lo más habitual del mundo.
-Hola- saludó Kurt al abrir.
-Kurt- dijo sorprendida Rachel al ver al chico.
-Rachel- dijo el chico.
-Yo… no sabía que estabas aquí, venía a ver a Quinn y felicitarla- dijo nerviosa la actriz.
-Pasa, se está duchando- dijo el chico haciéndose a un lado para que entrara.
-No sabía que estarías aquí- explicó la morena.
-He venido a pasar unos días con ella- afirmó el muchacho.
-Me alegro, le vendrá bien- dijo Rachel antes de preguntar-¿cómo está?
-Dímelo tú- respondió el chico -Me ha dicho que has estado viniendo todos estos días, sois inseparables.
-Sí, no quería que estuviera mucho tiempo sola pensando y esas cosas- dijo inocentemente la morena.
-Gracias por cuidarla- agradeció el chico siendo sincero.
-Kurt…. sé que no lo hice bien en el pasado- empezó a decir la chica -ni con ella, ni con vosotros…
-Rachel- advirtió el diseñador.
-Pero estoy intentando enmendar mis errores, me preocupo por ella, solo quiero que este bien- dijo terminando su frase.
-Lo sé- admitió el chico sorprendiendo a la actriz.
-Siento mucho lo que hice, no tenía que haberos dejado de lado por el simple hecho de que no soportara que fuerais amigos de Quinn- se disculpó la chica -sé que me equivoqué, de verdad, lo siento.
-Kurt, ¿con quién hablas?- preguntó Quinn apareciendo en el salón -Rachel.
-Hola, solo pasaba a felicitarte por el papel- saludó la actriz dándole un rápido abrazo a la rubia.
-Estoy super emocionada y además Kurt ha decidido esta mañana venir unos días e íbamos a ir a cenar para celebrarlo- le explicó sonriente Quinn.
-Me alegro, os dejo ya solos entonces- dijo Rachel dirigiéndose a la puerta.
-Rachel- la llamó Kurt sorprendiendo a las dos -¿quieres unirte a nosotros en la cena?
-Cla…claro- aceptó después de compartir una mirada de complicidad con Quinn.
-Pues vamos entonces- dijo Quinn cogiendo su bolso.
-¿Te vas con el pelo empapado?- preguntó Kurt extrañado- nunca sales con el pelo mojado en NY.
-Esto es LA- dijeron las dos a la vez lo que provocó su risa.
-Te aseguro que el clima aquí no es como en Nueva York- añadió Quinn mientras salían.
-¿En qué coche vamos?- preguntó la morena.
-Depende- dijo riendo Quinn.
-¿De qué depende?- preguntó Kurt confuso.
-¿Otra vez?- preguntó Rachel que había entendido perfectamente lo que Quinn quería decir- lo que yo diga, soy la que menos conduce mi coche.
-Gracias- dijo sonriente Quinn cuando Rachel le dio las llaves del ferrari.
-¿Le dejas el coche?- preguntó sorprendido Kurt.
-No es la primera vez que la niña se encapricha en conducirlo- le contó la morena desde el asiento del copiloto.
-Espero que esta vez no nos perdamos- advirtió Quinn.
-Pues sigue mis indicaciones bien- protestó Rachel.
Kurt no pudo evitar sonreír desde el asiento trasero ante lo que estaba presenciando, por un momento había viajado al pasado y Rachel y Quinn seguían siendo las dos chicas enamoradas en Nueva York, sin problemas, ni odios. Quinn llevó el coche de la chica hasta el restaurante y por suerte esta vez no se perdieron. Se sentaron en una mesa cuadrada, de forma que Kurt quedaba entre ellas y Rachel y Quinn estaban una frente a otra. Ordenaron una botella de vino y algunos platos para compartir mientras hablaban de todo tipo de cosas.
-Bueno ¿vas a contarnos de que va esa película o no?- preguntó Kurt.
-No sé mucho de verdad- respondió la rubia- está basada en un libro.
-Lo tuyo son las adaptaciones- se burló Rachel.
-Es del libro 'Silver Livings Play Book' y yo soy la co-protagonista- dijo orgullosa la chica.
-Parece que la carrera de alguien va muy bien- admitió Kurt.
-La semana que viene tengo una reunión para conocer a mis compañeros y que me den el guión completo- contó la chica.
-No te coincidirá con la promoción ¿no?- preguntó Rachel.
-¿Qué promoción?- preguntó la rubia confusa.
-¿No te has enterado?- dijo Rachel sorprendida.
-¿De qué?- quiso saber la rubia.
-La semana que viene tenemos que hacernos las fotos para los carteles y alguna que otra cosa más- le explicó su amiga.
-No sabía nada- dijo la actriz.
-Yo me he enterado esta mañana, me ha llamado Santana- vio la cara de los dos al pronunciar el nombre de la latina así que decidió bromear un poco -puede no ser una gran amiga a veces pero te aseguro que es una gran representante.
-Parece que vas a tener una semana intensa- se burló el chico.
-Prefiero eso a estar en casa sin hacer nada- admitió la rubia.
-El trabajo es una gran distracción- dijo la morena.
-Si me disculpáis, tengo que coger esta llamada- dijo Kurt levantándose y dejándolas solas.
-Parece que todo esta yendo bien- dijo la rubia.
-Sí, me ha extrañado mucho que Kurt me haya invitado a venir- admitió Rachel.
-Es mi mejor amigo, le cuento todo y eso incluye todo lo que has hecho por mí estos días- confesó Quinn algo sonrojada.
-Me lo estoy pasando bien- dijo Rachel mirando a los ojos de Quinn.
-Y yo, no sabes lo feliz que me hace teneros a los dos en la misma mesa- dijo la rubia que correspondió aquella intensa mirada agarrando la manos de Rachel sobre la mesa.
-Quien lo iba a decir- bromeó Rachel rompiendo tensión de sus miradas pero sin mover su mano.
-Estoy de vuelta- dijo Kurt ocupando de nuevo su sitio haciendo que ahora sí soltaran sus manos.
-¿Trabajo?- preguntó la rubia.
-Blaine, acaba de salir de la función- explicó el muchacho volviendo a su comida.
-He leído sus críticas, lo está haciendo realmente bien- dijo Rachel inocentemente.
-Está muy feliz de haber conseguido este papel, aunque entre sus miles de funciones y mi trabajo estamos bastante ocupados- dijo el diseñador.
-No te quejes, vivís juntos y sé que pasáis mucho tiempo juntos- le dijo Quinn dándole un golpecito
-Uno ya no puede ni quejarse a gusto- bromeó contándoselo a Rachel y omitiendo a Quinn.
-Me gustaría ir a ver la obra y a Blaine claro- dijo Rachel con una sonrisa.
-Quizás cuando vengas a Nueva York- dijo rápidamente Quinn con una sonrisa cómplice.
-No es mala idea- dijo riendo Rachel sonrojada.
Cuando terminaron de cenar decidieron retirarse a casa ya que Rachel volvía a trabajar al día siguiente y Kurt y Quinn querían irse de comprar por la mañana. La morena los dejó en casa de Quinn y se fue a la suya. Los dos amigos entraron en la casa y se tomaron una última cerveza juntos antes de dormir.
-Voy a decir algo- anunció Kurt.
-Te escucho- dijo la rubia tirada en el sofá.
-Me he sorprendido Rachel- admitió el chico.
-¿En serio? Espero que para bien- pidió la rubia.
-Sí, para bien- respondió el chico antes de añadir- me pidió disculpas antes de que aparecieras en el salón, por lo que pasó y por alejarse, ya sabes.
-¿Por eso la has invitado a cenar con nosotros?- preguntó Quinn curiosa.
-Sí y me alegra haberlo hecho- confesó el diseñador.
-Gracias- dijo la rubia.
-Sé que nunca esperarías que te dijera esto pero me alegro que la tengas en tu vida de nuevo- dijo haciendo que Quinn casi se ahogara con la cerveza por la sorpresa.
-Guau… quien iba a pensar que lo iba a escuchar de ti- admitió riendo Quinn.
-La forma en que te ha cuidado, la forma en que te mira o simplemente como os habéis comportado la una con la otra… me sorprende- dijo el chico pensativo.
-¿Te sorprende?- preguntó la rubia.
-Cuando íbamos en el coche, cuando te ha dejado conducir, por un momento he olvidado todo y pensaba que seguíais juntas- confesó el diseñador.
-No te lo conté pero el día que pasó lo de Emily y hable con Rachel, me dijo que que me quería como algo más pero que eso yo ya lo sabía de sobra- recordó la rubia.
-¿Le dijiste algo?- quiso saber su amigo.
-Solo le dije que no quería que se fuera de mi vida, pero no le dije que la quisiera como algo más ni nada por el estilo- se justificó Quinn -es más, Rachel me dijo que hablaría con Emily y que renunciaría a mí si esa era la única forma de que yo tuviese una vida feliz, ya sabes, eso me sorprendió mucho.
-Que dramática puede llegar a ser- dijo riendo Kurt.
-Lo es, pero solo el hecho de que intentara aquello me demostró mucho aunque yo no fuera a dejarla- dijo encogiéndose de hombros.
-¿Vas a decirme ya que te ronda la cabeza?- preguntó siendo directo y conociendo a su amiga.
-Es que… estoy confusa- admitió la rubia.
-¿Por qué?- preguntó de nuevo el chico.
-¿Crees que puede salir algo bueno de que Emily me dejara?-preguntó confusa -quiero decir… ¿crees que este acercamiento con Rachel es bueno?
-Quinn- advirtió el chico.
-Sé que es estúpido, y recuerdo todo lo que hemos vivido y sé en lo que podríamos volver a caer- hizo una pausa antes de admitir- pero otras veces no puedo evitar pensar lo inevitable, que estamos tan bien juntas y tan felices que sería normal estar juntas como pareja, como si fuera lo que tiene que pasar.
-Una de las batallas más difíciles de la vida es entre lo que sabemos y lo que sentimos- dijo el chico dejando completamente pensativa a la rubia aquella noche y quizás más confusa de lo que estaba antes, ¿debía rendirse por fin a sus sentimientos y dejarse llevar? ¿o seguía siendo el pasado demasiado?
Tachán! Nuevo capítulo! =D
¿Les gustó? Cada vez hay más acercamiento! Espero que lo hayan disfrutado nos vemos pronto ^^
