Kurt se había marchado un par de días después de aquella cena con Rachel y Quinn, lo que debajo a la rubia de vuelta a su vida normal. Sin embargo aquella semana no fue tan normal como otras. La rubia había ido a los estudio a firmar su contrato para la película, a parte de conocer a su compañero de trabajo, se quedó realmente sorprendida de que la hubieran elegido a ella teniendo en cuenta que era una gran estrella en el mundo del cine y ella aún estaba empezando. Por fin tenía el guión definitivo en sus manos lo que le permitía poder empezar a estudiar y a dedicarse a la película hasta que empezara el rodaje unas semanas después. Ya había avisado para que organizaran los horarios de grabación recordándoles que ella tenía que ir a la promoción y el estreno de la película que co-protagonizaba con Rachel durante al menos una semana que coincidía con el rodaje.

El otro acontecimiento que había tenido aquella semana había sido las nuevas fotos promocionales para la película, el estreno estaba a la vuelta de la esquina y el estudio quería hacer mayor publicidad aún. Le hacía ilusión pasar una tarde con todos sus compañeros de la película y sobre todo con Rachel, lo único que esperaba era que Emily no estuviera por allí porque no le apetecía ni verla ni que hubiera una situación incómoda. Rachel la recogió para ir a comer juntas antes de ir al estudio de grabación aquel día. La morena había pedido la tarde libre de grabar en la serie para aquello, lo que había provocado un poco de caos teniendo en cuenta el horario apretado que tenían en los pocos días de rodaje que les quedaban. Cuando salieron del restaurante para montarse en el coche habían sido fotografiadas por los paparazzis habituales en LA. No era la primera vez en los últimos días que las habían pillado juntas por lo que su amistad ya era más que conocida.

El rodaje fue divertido, volver a meterse en sus disfraces, sus peinados y en definitiva en sus personajes después de tanto tiempo era reconfortante. Se hicieron todo tipo de fotos, individuales, en grupo, por parejas, serias… y alguna que otra haciendo el tonto para recuerdo propio porque sabían que esas no las iban a usar. Quinn disfrutó aquel día aunque fuera agotador y le habían entrado ganas de rodar la segunda parte de aquella historia y todas sus nuevas experiencias.

El estado de ánimo de Quinn era completamente diferente a semana atrás, volvía a ser la chica risueña y encantadora que todos adoraban, pero eso no había impedido que Rachel no estuviera pendiente de ella o quedara habitualmente para hacer algo junto a ella. Además de que ahora sus conversaciones a diario por mensajes o llamadas eran más que normales. La rubia se dio cuenta de que ahora estaba así de bien gracias a Rachel, la morena había sido una gran ayuda y sentía que no se lo había dicho lo suficiente así que un día se levantó de su sofá y cogió su coche para dirigirse a casa de Rachel, más bien por intuición que por saber que iba a decirle.

-Quinn- dijo Rachel sorprendida al verla al abrir la puerta.

-Hola- saludó la rubia sonriente.

-¿Qué… qué haces aquí?- preguntó la morena confusa.

-Yo… - Quinn intentó aclarar su mente antes de hablar -llevas unas semanas siendo dulce, atenta y cuidadosa conmigo así que quería darte las gracias.

-No tienes por qué Quinn- dijo la chica.

-Sí, si tengo, no tenías por qué aguantar mis llantos por Emily, no era justo- admitió Quinn.

-Es… lo que los amigos hacen- dijo Rachel con su sonrisa dulce.

-Claro… amigos- repitió la rubia.

-¿Quieres tomar algo?- ofreció Rachel- que tu visita no sea en vano.

-Me encantaría- aceptó la rubia entrando.

Pasaron la tarde en casa de la actriz tomando un café y hablando sobre sus futuros profesionales. Quinn le contaba lo emocionada que estaba con la promoción y el estreno de la película después de la sesión de fotos del otro día y Rachel reconoció que una de las cosas que más le apetecía era el estreno de Nueva York. Fue una tarde agradable en la que Quinn disfrutó enormemente aunque le hubiese dolido en un principio el comentario de Rachel sobre que eran amigas.

Quinn salió de casa de la morena y fue directa a su coche de alquiler para volver a su casa, se les había hecho un poco tarde y quería cenar y dormir. Vio a Sam en la acera de en frente a punto de entrar en su casa, por un momento había olvidado que el chico vivía allí. Intentó ignorarlo y no cruzar ni mirada con él pero antes de que pudiera entrar a su coche pasó algo que no se esperaba, el chico la llamó.

-Tú y yo vamos a hablar- dijo Sam yendo directo hacia Quinn.

-Lo cierto es que no- negó la rubia.

-Quinn, espera- pidió el chico siguiéndola.

-No tengo nada que hablar contigo- volvió a negar la rubia.

-Quinn, lo siento ¿vale?- gritó en un intento porque la chica parara- y no solo por lo de Rachel.

-¿A qué te refieres?- preguntó curiosa Quinn dándose la vuelta.

-Siento haberme ido de Nueva York con ella y haberle dado la razón cuando no la tenía al dejarte allí- comenzó a decir el chico cuando tuvo delante a la rubia- siento...siento no haberte hablado todos estos años, siento haberme acostado con Rachel porque sé que es tu chica.

-No es mi chica- le recordó Quinn.

-Sé que lo negarás eternamente pero ella te quiere con locura y tú a ella también, aunque lo niegues por todo el daño que te hizo en el pasado- dijo el chico poniéndose frente a ella.

-Rachel y yo somos amigas, nada más- insistió la rubia que no quería darle explicaciones al rubio.

-Siento acostarme con ella y haberla cuidado todo este tiempo, siento haber sido para ella más que un amigo en algunos momentos- volvió a disculparse el actor.

-No sé si quiero seguir oyendo esto- dijo Quinn dando un paso hacia atrás.

-Siento mucho todo lo que he hecho que te pueda haber dolido en todo este tiempo y los errores que Rachel y yo hayamos podido cometer- Sam dio un paso adelante, no iba a dejar que se marchara sin decirle todo aquello -lo siento de corazón Quinn pero la chica que vive en esa casa es mi mejor amiga y si su felicidad tiene algo que ver contigo lo acepto, lo entiendo y quiero llevarme bien contigo por eso te pido perdón por todas esas cosas.

-Sam…

-Me importa tanto que no apareceré cada vez que estés tu cerca, si estais juntas no tendrás que verme- aseguró el rubio.

-Eres su amigo no puedo pedirle a ella ni a ti eso- admitió Quinn.

-Pero tú no me soportas y me odias- protestó el chico.

-No es eso Sam, sabes que nunca he sido así- se defendió Quinn -es solo que… sí que me duele saber que vosotros dos tuvisteis algo durante tanto tiempo.

-Te pido perdón de nuevo por eso, no puedo borrar lo que pasó, solo disculparme- dijo el rubio encogiéndose de hombros.

-Está bien- aceptó Quinn-simplemente… no estoy lista para que tú y yo seamos amigos o algo parecido.

-¿Algún día?- preguntó ilusionado.

-Aún no sé que soy con Rachel ni siquiera, nuestra relación, amistad, llámalo como quieras es…

-Complicada, lo sé, la vivo en primera persona con Rachel- dijo riendo el chico.

-Me alegra que al menos tenga alguien con quien hablar- confesó la rubia- pero tengo que irme.

-Está bien- aceptó el chico alejándose antes de volver a girarse- Quinn.

-¿Si?- preguntó la rubia.

-Rachel es mucho más feliz desde que estás en su vida- fue lo último que le dijo Sam antes de entrar en su casa.

Quinn entró en el coche y se dejó caer sobre el asiento antes de admitirse a sí misma que ella también era más feliz desde que Rachel estaba en su vida. Sacudió la cabeza de nuevo evitando aquellos pensamientos y volvió a su casa. Aquella noche hizo algo que no hacía desde hace mucho, volvió a coger la carta que Rachel le había escrito y la leyó de nuevo, siempre había una frase que derrumbaba sus paredes cada vez que la leía : 'Estoy loca y perdidamente enamorada de ti Quinn y te quiero más que a mi vida, por favor, te ruego esa última oportunidad, te quiero'. Quinn suspiró después de leer aquello y se dejó caer en la cama. Rachel seguía enamorada de ella, se lo había confirmado cuando lo dejó con Emily pero no había vuelto a decirle nada más, no sabía si después de ese tiempo la morena se había acostumbrado a ella como solo una amiga, lo que podía ser bastante irónico si tenía en cuenta que probablemente ahora era ella la que estaba poco a poco enamorándose de la actriz casi sin quererlo y casi sin darse cuenta.

Los acercamientos entre Rachel y Quinn no paraban, ya fuera porque ellas lo planearan o porque el destino cruzara sus caminos. La rubia había recibido una llamada de Brittany invitándola a su apartamento a cenar, al parecer tenían algo importante que celebrar, Quinn no habría tenido ningún reparo en ir sino se hubiese enterado en la misma conversación que al parecer a la cena iban a acudir Santana, Sam, Rachel y Artie, lo que podía hacerlo todo un poco raro. Llevaba un día entero intentando decidir si ir o no cuando llamó a la morena para saber su opinión y para confirmar que ella iría.

-Hola- saludó la morena al ver que era la rubia.

-Hola Rach- saludó casi sin querer.

-¿Qué tal? ¿Cómo estás?- preguntó Rachel.

-Bien, estaba aquí pensando sobre algo y necesitaba su consejo- respondió Quinn.

-¿Qué te pasa?- preguntó la morena.

-Brittany me ha invitado a la cena del viernes- contó Quinn.

-¿Si?- preguntó sorprendida- Santana no me había dicho nada.

-No sé si ir- dijo por fin revelando el motivo de su llamada.

-¿Por qué?- preguntó la morena.

-Porque estará Santana y Sam y no quiero que haya problemas y sea incómodo- reconoció la chica.

-Britt te ha invitado porque quiere que vayas, quieren celebrar algo con nosotros y eso te incluye a ti- dijo la morena seriamente.

-Supongo que tienes razón, no se trata de mí, se trata de Britt y de ser una buen amiga- admitió la rubia.

-Exacto- afirmó Rachel.

-Entonces supongo que te veré el viernes allí- dijo la chica.

-Sí, ¿quieres que te recoja y así no llegas si yo no estoy?- ofreció Rachel amablemente.

-Eso sería realmente genial y te lo agradecería muchísimo- aceptó la rubia.

Quinn decidió no pensar más en lo que pasaría el viernes, simplemente pasó la semana estudiando su guión y olvidando la cena. El viernes recibió la llamada de Rachel para confirmar que seguía queriendo ir y que iba a recogerla, por suerte la rubia no había cambiado de opinión. Cuando Rachel se estaba vistiendo recibió en casa la visitar de Sam, que al parecer no sabía que no iba a ir con la morena a la fiesta.

-No podemos llegar tarde, sabes que Santana odia la impuntualidad- le dijo el chico mientras Rachel se peinaba.

-Pues ve yendo, ya me gritará a mi cuando llegue- dijo riendo la morena.

-¿Para qué vamos a ir en dos coches?- preguntó confuso el chico.

-Oh dios, no te lo había dicho- exclamó la morena.

-¿El qué?- volvió a preguntar.

-Voy a ir a recoger a Quinn para que no llegara sola a la cena- explicó la morena- y no creo que lo más adecuado es que tu también vinieras en el mismo coche.

-Ajam- dijo el chico.

-Lo siento Sam, olvidé decírtelo pero no se me ocurrió que pensarías que íbamos en el mismo coche- se disculpó la actriz.

-Da igual, me iré en mi coche- dijo algo dolido.

-No te enfades- dijo la chica siguiéndole- Quinn y tú… ya sabes… no pensé que fuera una buena idea.

-No me enfado, de verdad- dijo el chico- nos vemos allí ¿de acuerdo? y no tardes.

-Lo prometo- dijo la morena volviendo a peinarse y maquillarse.

Sam se marcho a su casa a por su coche, no le había contado su conversación con Quinn a su amiga y estaba seguro de que la rubia tampoco lo había hecho. Era algo que tenían que solucionar entre ellos y si Rachel sabía de esa conversación probablemente se ilusionaría e intentaría presionar un poco las cosas para que se arreglaran antes lo que podía empeorarlo más aún, así que eso era aquello que se iba a solucionar entre los dos rubios.

A pesar de su promesa, Rachel no había contado con el tiempo del tráfico de camino a casa de Quinn que la esperaba más que lista desde hacía rato. La morena corrió todo lo que pudo pero eso no evitó que Santana le recordara que había llegado tarde. Para su sorpresa el encuentro Santana-Quinn había sido educado pero lo que realmente le había sorprendido fue el saludo entre Sam y Quinn porque podía jurara que incluso había visto una sonrisa de la rubia, quizás aquella cena no tenía porque acabar en desastre.

Las anfitrionas habían preparado cosas para picar en lugar de estar sentados en la mesa, lo que todos agradecieron. Las conversaciones iban a venían, a veces entre todos y a veces en pequeños grupos. Artie había pasado largo rato hablando con Quinn y Sam, y Rachel intentando averiguar aquella celebración a qué se debía. Por suerte para ellas cuando terminaron de cenar Santana sirvió unas copas de champán y procedió a contarles a que se debía todo eso.

-Como sabéis estáis aquí por un motivo- anunció la latina.

-¿Qué habéis hecho?- preguntó Sam interrumpiéndola.

-No hemos hecho nada- aseguró la chica.

-Aún- puntualizó Brittany.

-Aún- repitió Santana.

-Entonces, ¿qué vais a hacer?- quiso saber Artie.

-Queríamos que fuerais los primeros en saber, como nuestro mejores amigos que nos hemos comprometido- dijo Brittany que no podía contener más aquella noticia.

-Oh dios mío- exclamó Rachel que se lanzó a abrazarlas.

-Enhorabuena- dijo Artie sin borrar su sonrisa.

-Es increíble, enhorabuena- dijo Quinn abrazando a Britt cuando Rachel la soltó.

-Quien lo iba a decir después de tantos años- se burló Sam mientras abrazaba a la latina.

-¿Cuándo os casáis?- preguntó impaciente la actriz morena.

-Frena chica, este ha sido el primer paso, ya hablaremos de eso más adelante- dijo riendo Santana.

-Me encanta la idea, es genial- dijo Rachel aún emocionada.

-Gracias por venir y por vuestra emoción- dijo Britt bebiéndose de un sorbo el champán.

Después de los abrazos y las felicitaciones Santana subió un poco la música para animar más aquello y sirvió algún que otro chupito para todos. Lo cierto era que Quinn estaba disfrutando aquella fiesta, todos eran amables y no había tensiones, de hecho podía decirse que con la que más tensión había era con Rachel. La morena la había pillado mirándola más de una vez mientras cada una estaba hablando con otros, lo que la había hecho sonreír pero Quinn se había sonrojado y apartado su mirada. Rachel estaba muy guapa aquella noche y aunque Quinn lo evitaba sus ojos se centraban en ella más de lo habitual. Decidió tomarse un descanso e ir a la cocina a por un vaso de agua donde se encontró con Britt cogiendo un vaso limpio.

-Quien iba a decir en el instituto que te ibas a casar con Santana- dijo Quinn cuando la vio allí sola.

-A pesar de todo lo que hemos pasado y de las equivocaciones que hemos tenido las dos, es el amor de mi vida- admitió la bailarina.

-Lo sé pero nunca creí que fuera capaz de comprometerse de esa manera- dijo la rubia- después de ya sabes… sus aventuras y eso.

-Siempre me ha querido pero cuando hemos tenido peleas o lo dejábamos un tiempo no podía frenarla- le contó Britt- a pesar de todo se ha dado cuenta de que solo quiere estar conmigo y es lo que lleva mucho tiempo prometiendo.

-¿La crees?- preguntó la rubia.

-Sé que ella y tú no tenéis buena relación pero la creo, es más, fue su idea la de comprometernos- confesó la bailarina.

-Vaya- dijo sorprendida- no me esperaba eso.

-Lo sé, nadie lo haría- dijo riendo- y hablando de parejas, sé que Rachel y tú sois inseparables.

-Lo cierto es que por raro que parezco últimamente lo somos- admitió la rubia.

-¿Ha pasado algo?- quiso saber la chica.

-No, somos amigas- respondió Quinn- pero me ha cuidado y se ha portado conmigo como nadie lo había hecho.

-Voy a modificar mi pregunta- dijo la chica- ¿quieres que pase algo entre vosotras?

-Yo…

-¿Os unís a la fiesta o vais a quedaros aquí toda la noche?- dijo Artie interrumpiéndola.

-Claro, vamos a celebrarlo- dijo la bailarina sonriente y esperó a que Artie volviera a girarse para dirigirse a su amiga- no creas que porque nos hayan interrumpido no quiero oír la respuesta a esa pregunta.

-Creo que sí lo quiero- admitió la rubia a su amiga que simplemente le sonrió y la arrastró con el resto.

Volvieron a la fiesta donde los chicos estaban haciendo bailes tontos con una canción que Artie había puesto. Cuando llegó al lado de Rachel la morena le regaló una sonrisa de nuevo que fue correspondida por Quinn. Un rato después la rubia vio la puerta del balcón abierta y salió a respirar aire fresco mientras los chicos seguían con sus bailes. Se sentó en el sofá que las chicas tenían allí y contempló en silencio la ciudad, un poco pensativa por toda aquella situación. De repente su silencio se vio interrumpido cuando la latina salió al balcón.

-Hola- saludó Quinn que no sabía si la latina sabía que ella estaba allí.

-¿Estás bien?- preguntó la latina.

-Sí, solo necesitaba un momento, ya me voy- dijo Quinn mientras se levantaba para volver al interior.

-No te preocupes, puedes quedarte- dijo la latina.

-Vale- aceptó Quinn volviendo a sentarse.

-Rachel me ha contado lo de Emily- dijo Santana rompiendo el silencio -¿estás bien?

-Parece que no tengo muy buen ojo al elegir parejas- intentó bromear la rubia.

-Puede que no, pero lo tienes para elegir amigas- respondió Santana para animarla.

-A veces sí- dijo encogiéndose de hombros.

-Rachel puede que no fuera la mejor pareja pero si hay algo que he aprendido en todos estos años es que es una muy buena amiga- confesó la latina.

-Yo…

-Se preocupa mucho por ti, con locura a veces- dijo con una medio sonrisa la chica -eres de lo único que se ha preocupado estas últimas semanas.

-Ha sido muy buena conmigo- confesó Quinn completamente sonrojada.

-Le importas, no quiere que nada más te haga daño, incluido ella- dijo la chica.

-¿Por qué iba a hacérmelo?- preguntó confusa la rubia.

-Cree que siempre te decepciona- respondió Santana.

-Rachel ha cambiado mucho y esta haciendo cosas que para nada me decepcionan- dijo muy segura la chica.

-Solo quería que supieras que Rachel haría cualquier cosa para que tú fueras feliz, incluso si eso incluyera que ella no lo fuera- dijo la latina mientras se levantaba para volver dentro.

-Santana, gracias- dijo la rubia antes de que la chica entrara.

La rubia se apoyó en la barandilla un momento más, pensativa por lo que Santana le había dicho. Su relación con la latina no era la mejor del mundo y por eso le había sorprendido mucho que le dijera aquello. Era como si todo el mundo supiera que Rachel estaba perdidamente enamorada de ella y que podría hacer cualquier cosa por ella y lo cierto era que ella también lo sabía ahora porque se lo había demostrado.

Se había dicho muchas veces a sí misma que no volvería con Rachel, que cuando estaban juntas eran destructivas pero quizás habían cambiado y ya no sería así, quizás ahora sí tenían una oportunidad real. Lo cierto era que lo que le había dicho a Britt en la cocina era verdad sí quería que pasara algo con Rachel aunque no supiera a que podía llegar aquello. Estaba perdida en sus pensamientos cuando alguien apareció tras ella.

-¿Estás bien?- preguntó la morena.

-Si, solo necesitaba tomar el aire- respondió la rubia.

-Es que he preguntado por ti y me habían dicho que estabas fuera y he visto salir a Santana también y…- dijo algo nerviosa.

-Rachel, tranquila, está todo bien- aseguró Quinn con una media sonrisa.

-Menos mal, pensaba que os mataríais- admitió suspirando de tranquilidad.

-Tranquila- dijo riendo la rubia.

-¿Necesitas estar sola más tiempo? - preguntó la chica algo confusa.

-No, es solo que ya sabes… tanto romanticismo y cosas de pareja… dan para pensar…

-Ya imagino ¿estás bien, necesitas algo?- dijo la morena antes de coger su mano dulcemente

-Ahora que estás aquí estoy mucho mejor- respondió la rubia casi sin pensar haciendo sonreír a Rachel.

-ven, volvamos- dijo la morena tirando de su mano al interior.

El contacto con la mano de Rachel la hizo estremecerse, se dejó guiar al salón donde todos seguían hablando y bromeando. Estuvieron un rato más todos juntos antes de que decidieran que era hora de cortar la fiesta antes de que algún vecino aguafiestas llamara a la policía por la música alta. Se despidieron de todos y cada uno volvió a su coche. Rachel conducía el descapotable con el pelo al viento sin ser consciente de que la rubia no había quitado su mirada de ella desde que habían arrancado. La morena redujo la marcha en un semáforo y se giró para mirar a su amiga que la miraba fijamente.

-¿Qué pasa?- preguntó la morena al verla mirándola así.

-Nada- dijo la rubia.

-¿Por qué me miras así entonces?- quiso saber Rachel.

-Porque esta noche estás realmente guapa- respondió la rubia pillando por sorpresa a Rachel.

No pudo responder porque el semáforo se había puesto verde y el coche de atrás le había pitado para que siguiera andando así que siguió el camino hasta la casa de Quinn. Siguieron su camino en silencio hasta que Rachel paró el coche delante de su puerta y volvió a mirar a la rubia que le sonreía.

-Estás muy contenta por lo que veo- se burló la chica.

-Ha sido una buena noche- admitió Quinn.

-Y tú no querías ir- le recordó Rachel.

-Me alegra de que me convencieras- agradeció la rubia.

-Un placer- dijo riendo Rachel.

-Y me alegra que nunca te hayas rendido conmigo- soltó casi sin pensarlo lo que sorprendió a Rachel.

-Solo un tonto se rendiría con alguien como tú- dijo la morena sin apartar su mirada de ella.

-En tal caso me alegra que seas tan lista- dijo la rubia siguiendo el juego.

-Parece que alguien ha aprovechado que no conducía para tomar algún que otro chupito de tequila- se burló Rachel.

-Tienes razón- admitió Quinn- debería irme a dormir.

-Sí, es un poco tarde- dijo la morena.

-Buenas noches Rachel- dijo la rubia acercándose a ella para darle un beso en la mejilla y después susurrar a su oído- estás realmente guapa Rach y sexy.

-Bue...Bue...Buenas noches Quinn- se despidió la morena paralizada por la cercanía de la chica- que descanses.

Quinn se bajó del coche y entró en su casa, en parte orgullosa de haber dejado a Rachel paralizada por su actitud. No había sido producto del tequila como podía pensar Rachel, había sido perfectamente consciente de todo lo que había dicho y de lo que había hecho pero quería ver como la morena se tomaba aquello y para lo atrevida que había sido otras veces le había sorprendido que se comportara tan cortada ante ella. Después de aquella noche no podía negárselo más a sí misma, le gustaba Rachel otra vez o quizás nunca le había dejado de gustar pero si algo estaba más que claro era que no la iba a dejar escapar.


Hola! Aquí estoy de nuevo! Siento mi ausencia pero llegué anoche de mi viaje a NY *-* les prometo actualizar muy muy pronto para compensar!

En cuanto al a historia...Aggggggg los obstáculos entre ellas van desapareciendo y Quinn por fin tiene las cosas claras ;)

¿Les gustó? =)

Nos vemos pronto! un saludo =D