Estaba cenando al lado de Wilson, el cual estaba hablando sobre una serie animadamente con el coronel Rhodey. Al rato de la conversación se había metido Foster y Stark, dejando a Thor y a Potts fuera de lugar al igual que yo. Los tres nos intentábamos enterar de la serie de la que estaban hablando cuando Foster miro la mano de Potts.

-Qué bonito anillo, puedo verlo-asintió y le dejo coger su mano para verlo.

-Me lo dio Tony cuando me pidió casarme con él-todos miramos a Stark que estaba de un blanco fantasmal muy pálido-oh, ¿no se lo habías contado?

-No-dijo mirando a Potts intentando ignorarnos.

-No me has dicho nada Tony-dijo el coronel-eso es para celebrarlo.

-¿De verdad, Tony?-le dijo Potts.

-A mí sí me lo conto esta mañana-dijo el doctor Banner desde la otra mesa. Me di cuenta de que Clint se estaba riendo de una forma muy burlona y Laura le estaba diciendo que no lo hiciera, Natasha estaba sorprendida y Kayley… además de que era preciosa de por si tenía una cara de que alegría por ellos y en el fondo de sus ojos pensaba ojala algún día me pase eso a mí. En ese momento me di cuenta de una cosa de que ni Wanda ni Visión estaban, pero antes de que hablara.

-No se lo he contado a nadie debido a que fue la noche antes de que Furia nos llamara para esto-respondió en su defensa.

-Pues vamos a celebrarlo-dijo el coronel pasando su brazo sobre sus hombros- vamos alégrate hombre.

Al rato Wilson había traído un montón de cervezas para todos y refresco para los niños. Al final nos reunimos todos alrededor de una sola mesa poniendo en medio en medio a Stark y Potts. Al final Stark estaba de buen humor, a su lado el coronel, después Wilson, yo a mi lado se había puesto Kayley que se negaba a probar la cerveza que le había ofrecido Wilson, luego se encontraba Natasha que estaba a su lado Bruce y en las piernas de Natasha estaba la niña de Clint. Clint, Laura y sus otros dos hijos se encontraban al lado de Bruce aunque algo retirados por tal de que Laura no se sintiera agobiada y por ultimo Thor, Foster y Potts.

-Un momento-dijo Stark- 1, 3,5… ¿Dónde están Wanda y Visión?

-Visión le había prometido una cena a solas-dijo Kayley.

-Entonces nada-dijo Stark-no falta nadie.

-¿Y yo?-dijo una voz irritada desde atrás.

-Perdón, no falta nadie salvo Hill-dijo Stark.

-Gracias-y se sentó entre Wilson y el coronel-me alegro por la fiesta pero bajad el volumen.

-Pero si solo estamos nosotros-reprocho Stark.

-La gente trabaja a veces por la noche-dijo Hill abriendo una de las cervezas que prosiguió con un largo trago.

-Vale.

La fiesta siguió una media hora, entonces fue cuando nos dispersamos para irnos a dormir cuando intente por última vez que probara la cerveza.

-No pruebo eso-poniendo cara de asco.

-¿Por qué?-le dije poniendo una cara divertida.

-Por varias razones entre ellas no me gustan las cosas con gas y soy menor de edad.

Me reí-Tu cuerpo lo resistiría.

Me susurro al oído sin que nadie oyera-ya lo probare de tus labios-me miro con cara divertida.

-Kayley, ven-la llamo Natasha. Se fue manteniéndome la mirada unos segundos antes de marcharse definitivamente.

-Eh, cap. ¿Puedes venir un momento?-dijo Stark. Me acerque donde estaba él.

-¿Dónde está Potts?-el miro hacia un lado. Vi a Potts junto a Thor y Foster- Vale, ¿qué quieres?

-Felicitarte por la caza.

-¿Qué caza?

-Vamos, cualquiera lo notaria estas saliendo con la nueva o ¿aun estáis tonteando?

-Digamos que estamos saliendo.

-Ten cuidado es una Natasha en miniatura, una mini viuda negra que actúa igual que la madre.

-Sí, pero esta es más sincera.

-Cuidado, cuidado aun no me fio de ella ni de Natasha, bueno Natasha en algunas ocasiones sí me fio.

-Te digo que esta es mejor que la madre.

-Lo que tú digas pero son viudas negras cuidado.

-¡Stark!- dijo Potts que ya hacia un rato que lo llamaba en una voz más tranquila, pero que ya se había cansado de esperar.

-Voy.

Wilson, Hill y el coronel ya se habían ido, Thor y Jane se estaban despidiendo para irse a la cama, por detrás Stark y Potts que también se iban. Me acerque a Clint.

-¿Necesitas ayuda?

-No, por ahora estoy bien-se dirigió a su hijo mayor- ven aquí- y lo puso encima de sus hombros.

-Tita Nat-dijo la niña pequeña-¿Dónde está Mokona?

-Ahí la deje para que no se manchara- en una silla apartada de la mesa estaba aquel peluche que era casi como la niña de tamaño. Fue corriendo a cogerlo y lo trajo.

-Mokona, Mokona, me encanta y me lo regalo tita Nat- abrazaba al peluche cerca de ella mientras se acercaba a Natasha. Miro a Clint y dijo-Papa ¿Dónde está la tele aquí?

-¿Para qué?-pregunto extrañado.

-¿Para que va a ser papa? tengo que ver Sailor Moon que hoy sacaban la continuación de una parte súper épica y luego ver Dragon Ball Z, ¿Dónde está la tele?-dijo casi desesperada.

-Creo que hay una en el cuarto relájate-le dijo Laura con dulzura que sostenía al pequeño que se había vuelto a dormir.

-Vale, pero soy otaku y necesito verlo-se dio la vuelta para salir dejándonos a todos los mayores con una cara de que ha dicho.

-Significa que le encanta el anime en pocas palabras-explico él hermano mayor.

Nos fuimos aunque Banner se fue al laboratorio porque había olvidado una cosa. El resto fuimos a las habitaciones aunque esta vez no entre solo con ella. La familia de Barton entró a su habitación y se despidieron aunque de fondo pudimos oír.

-¡Hay tele! ¡Sí! Eh… ¿Cómo? ¡Me he perdido la mitad del episodio! ¡No! Bueno lo sigo viendo.

Vi como Natasha se metía en su cuarto y Kayley en el suyo. Me acerque al mío y cogí un pijama y volví con Kayley. Llegue a su puerta toque y entre cerrando la puerta tras de mí. Me asuste al no verla pero entonces alguien me tapo los ojos suavemente y me susurro al oído.

-¿Quién soy?

Me reí echando la cabeza hacia atrás mientras que ella acomodaba sus brazos encima de mi pecho. Nuestros ojos se encontraron y más tarde nuestras bocas dándonos un beso prolongado y electrizante. Entorno sus piernas alrededor de mi cadera subiéndose encima suavemente sin separar nuestros labios le di la vuelta acomodándola en mi pecho. Ande sin ver demasiado hasta que mis pies chocaron con la cama entonces nos separamos y ella se he tiro encima de la cama me di cuenta de que se me había caído el pijama al lado de la cama y me agache a recogerlo perdiendo un segundo de contacto visual.

-¿Te importa que te llame Steve?

-Si estamos solos no me importa.

-¿Dónde vas?

-A ponerme el pijama en tu cuarto de baño, tranquila tardo poco.

Entre y me cambie. Al salir ella ya se había cambiado con lo mismo que llevaba antes cuando le traje la comida. Se quitó el libro que tenía entre las manos y me miro con una mirada un poco picara. Me tumbe a su lado, pero la pare antes de que se echara encima de mí. Estábamos los dos de lado tumbados mirándonos cogí una de sus manos y junte nuestras palmas me quede mirándolas.

-Kayley, te quiero pero soy de una época en la que un chico y una chica esperaban a eso para cuando estaban casados o se comprometían-esquivaba su mirada. Se replegó hacia atrás al ver que no podía mirarme.

-¿Hay alguna manera de hacer que cambies de opinión?

-Sí-la mire a los ojos-pero va a ser difícil.

-Me gustan los retos-dijo sonriéndome-aunque aun así no me negaras un beso de buenas noches y dormir abrazada a ti ¿No, Steve?-lo dijo de una forma que se me derritió el corazón de escucharla y su mirada era en ese momento brillante casi en forma de súplica para que cambiara de idea sobre lo otro.

-Está bien, ven aquí, pero solo abrazados- ella rodo hacia mi acomodándose en mi pecho- ¿ahora quien apaga la luz de la mesilla?- llego al interruptor estirándose un poco y luego volvió hacia mí.

-Buenas noches, Steve- y me beso los labios.

Le correspondí y puse mis brazos alrededor de su cintura-Buenas noches, Kayley.

Apoyo su cabeza en mi pecho y se durmió casi enseguida fue cuando recordé que había dormido poco antes de que viniera con nosotros le di un beso en la cabeza y la abrace fuertemente hacia mí. Se movió un poco pero no se llegó a despertar y poco a poco fui cayendo dormido.

Mientras en la cabeza de Natasha.

Mientras esperaba a Bruce en el cuarto me cambie de ropa poniéndome un vestido corto de seda negro con unos tirantes finos que apenas se veían. Ilumine la habitación con solo una de las luces de las mesillas, le espere sentada en la banqueta del piano. Entonces el entro cerrando la puerta tras de sí. Iba con sus gafas puestas y un montón de papeles en una mano mirándolos mientras andaba antes de que los dejara en la mesilla de la entrada.

-Natasha- miro alrededor al no verme entonces me acerque lentamente hacia él. Cuando me vio conseguí lo que quería, su sorpresa y que se estaba derritiendo por mí. Sonreí y empecé a correr hacia él. Me fui hacia su boca donde al principio fue sorpresa lo que él tenía pero poco a poco él puso su brazo en la parte baja de mi espalda atrayéndome hacia él, la otra con mi mano mientras que yo pase mi otra mano a su pelo acariciándolo. Nos separamos para coger aire se le habían torcido las gafas, y fui a quitárselas deshaciendo la mano que tenía unida a él pero nuestras manos se encontraron en el camino. Él me miro diciendo que lo dejara a él por sus ojos. Le deje y puso sus gafas en la mesa. No me lo esperaba cuando me rodeo con sus brazos y me hizo girar a la vez que él tirando un poco hacia la cama, se paró, me echo el cuerpo hacia atrás sosteniéndome con sus fuertes brazos y empezó a llenar de besos mi cuello poco a poco bajando hasta mi pecho. Gemí suavemente, él paro separándonos y me puso otra vez normal.

-Lo siento si te he hecho daño.

-No, Bruce estoy bien ¿quieres intentarlo?

-Señorita Romanoff…

-No me llames así- me acerque a él habiendo entre nuestros labios apenas unos milímetros-me gusta más Tasha.

Nos miramos a los ojos, no hacían falta más palabras. Él me empujó hacia sus brazos y nos dejamos caer encima de la cama. Caí encima de él mientras nos besábamos, abrimos las bocas dejando que el beso fuese más profundo. Me separe sentándome a horcajadas encima de él lo mire.

-¿Bien, Bruce?

-Sí- tenía una sonrisa pícara.

Puso uno de sus brazos en mi cintura acercándome a él y el otro por detrás de mi cabeza. Empecé a deshacer los botones de su camisa. Cuando iba por la mitad subió su mano de la cadera suavemente hasta la cremallera del vestido y empezó a bajarla. Le quite todos los botones y él se quitó la camisa separándose un poco de mí. Me di cuenta de que se había sentado y yo estaba encima de él rodeándole con las dos piernas me quite el vestido mientras el empezó a besarme el cuello subiendo y bajando y encontró el punto exacto donde gemí suavemente pero en vez de retirarse como la otra vez empezó a morder en ese punto del cuello, por lo que gemí más fuerte de lo que esperaba. Él me volvió a tumbar encima de él. Deslice mis manos a sus caderas y se congelo.

-Tasha… No puedo… El otro tío te podría hacer daño.

-No, no Bruce. Shu tranquilo no te voy a hacer daño mira- pase mi mano por encima de la cadera lentamente y le mostré que no pasaba nada. Le mire a los ojos-Ves- el seguía asustado. Me deslice a un lado suyo y me tumbe de lado y él se giró hacia mí.

-Lo siento, Nat- empezó a llorar. Le envolví entre mis brazos y lo atraje hacia mí. Le puse la cabeza en mi pecho.

-Tranquilo-le deslizaba la mano por el pelo-No pasa nada, solo te preocupas por mí-le di un beso en la cabeza-esa es una de las cosas que más me gusta de ti, que me proteges de ti mismo aunque sé que en verdad eres incapaz de hacerme daño, mi Bruce.

Se empezó a tranquilizar y lo tumbe encima mía y lo arrope quedando el por encima.

-¿Mejor?-el giro la cabeza hacia ella.

-Un poco, gracias Tasha.

Le sonreí él se acercó a mí y me dio un beso-Buenas noches.

-Buenas noches- él se tumbó a mi lado y le susurre una cosa en ruso. Me miro a los ojos desconcertado.

-Tasha, no he entendido ni una palabra- me reí y puse mi cara cerca de la suya rozando con la nariz.

-Te quiero y quiero que estés conmigo para siempre, mi Bruce.

-Yo también lo quiero- nos dimos otro beso- Pero-me miro a los ojos-¿No tienes frio?

En ese momento me di cuenta que yo me había quitado todo el vestido y en cambio el seguía llevando los pantalones. Me puso su camisa por encima, yo meti mis brazos por las mangas y me atrapo entre sus brazos, me acurruque en su pecho, era el lugar más cómodo del mundo y me dormí casi enseguida estaba muy cansada aunque no quisiera reconocerlo. El acaricio mi pelo por última vez antes de que callera dormida en sus fuertes brazos.

Mientras en la cabeza de Clint.

-Vamos, a la cama.

-Voy-dijo mi grandullón y se me metió en la habitación de la izquierda a la primera.

-Oh, vamos papi 5 minutos más de Dragon Ball Z.

-No-la cogí levantando en volandas a mi hija pequeña mientras chillaba de alegría. La metí en la cama al lado de su hermano mayor.

-Papi, ¿Dónde está mi Mokona?-dijo mirando por todos los lados del cuarto.

Me agache poniéndome a la altura de su cama y le dije tranquilamente-¿El peluche que te regalo la tía Nat?

Ella asintió. Salí de la habitación mientras ellos comenzaban una conversación sobre lo que había pasado en el episodio. En la habitación central donde se encontraba en un lado mi cama de matrimonio que dormiría con Laura esta noche había enfrente un armario grande teniendo en este extremo cuatro habitaciones aparte tres dormitorios y un cuarto de baño y al final debajo de la ventana en forma semicircular había un gran sofá donde estaban los dos peluches favoritos de mis hijos. Me acerque a Laura y al pequeño al que le estaba ayudando Laura a ponerse el pijama en nuestra cama.

-Toma.

-Gracias, papa-dijo abrazando al peluche una vez ya se había colocado la camiseta.

-Aún no hemos terminado señorito-dijo Laura retirándole el peluche y poniendo este cara de puchero-no te has puesto el pantalón- el pareció darse cuenta y se rio junto a su madre acercando sus caras y rozando su nariz antes de que siguiera ayudándole.

-¿Necesitas ayuda, Laura?- le dije un poco preocupado.

-No- me miro a los ojos de esa forma en la que me derretía-estoy bien.

-Vale-le di un beso en la cabeza y me fui al otro cuarto-Ya a dormir, que luego estáis cansados-estaban gritando mientras se lanzaban sus almohadas. Ellos pararon metiéndose dentro de la cama y le di el peluche a mi hija el cual lo abrazo-Buenas noches, mi pequeña princesa-dije dándole un beso en la frente.

-Buenas noches-y se acurruco mirando a la pared.

-Buenas noches, hijo-dirigiéndome a él y le di otro beso en la cabeza.

De repente él dijo una cosa en voz muy baja-Papa, ¿me enseñaras a tirar flechas con el arco?- vi sus ojos llenos de emoción me arrodille en el suelo y él se tumbó mirándome a los ojos.

-Dependerá de lo que diga tu madre-le revolví el pelo-ahora duerme.

Asintió, salí de la habitación y antes de apagar la luz del cuarto me di la vuelta-Buenas noches-cerré la puerta tras de mí una vez apague la luz. Mi pequeño dormiría en el cuarto de al lado porque había una cuna venia corriendo hacia mí y lo cogí entre mis brazos y lo levante. Él se rio por eso le di un beso en la frente y me dirijo a su cuarto. Lo metí en la cuna-Buenas noches pequeño.

-Buenas noches, papi-me miro a los ojos mientras puso entre nosotros su peluche-¿le das un besito también a Kero?

-Claro-él sonrió y tras eso abrazo a su peluche y bostezo-Ahora a dormir-salí del cuarto cerrando la puerta.

Laura ya se había puesto el pijama, más bien camisón porque ya no entraba en ningún pijama de premamá que tenía, me acerque a ella sonriendo. La acerque a mí aunque apenas podía. Ella se rio y apoye mi frente con la suya.

-Lo siento, Laura-le dije de una forma un poco seria.

-Calla, tu nos protegiste como haces siempre-la mire a los ojos-tranquilo estamos bien-me paso la mano por el pelo suavemente.

-No sé cómo lo supieron, eso es lo que me preocupa y sí…

-Cálmate, ojo de halcón-me miro con una sonrisa burlona-estamos todos bien-me tomo la mano y la puso sobre su barriga-ellos están bien.

La mire a los ojos, no sabía cómo ni porque pero siempre me tranquilizaba, era la única que me hacía entrar en razón. Bueno, a veces Natasha, pero ella lo hacía de otra forma un poco más rudimentaria. Laura me saco de mis pensamientos.

-Venga a dormir-me vio tirando de ella suavemente a la cama-¿no iras a dormir con eso?-señalando el uniforme-¿para qué te llevas pijamas si luego no los utilizas?

Me reí y le di un beso en la cabeza-Tienes razón-me fui al armario y cogí uno-me lo pongo por ti.

-¿Así que no los utilizas?-dijo enfadada con las manos en las caderas-Un día vas a pillar algo y…y…-la calle con un beso en la boca. Me separe, ella se había ruborizado, le di la vuelta y la atraje hacia mi quedando mi pecho y su espalda juntas. Entonces le susurre al oído-Tienes razón, mi corazón-le hice quedarse sin respiración y le empecé a besar el cuello con avidez.

Ella estaba a gusto hasta que los dos pequeños de su barriga empezaron a pegar patadas, riéndonos de esto. Me agache dándome la vuelta quedando a la altura de la barriga de ella.

-Dejen a mama tranquila, ¿vale?-y bese su barriga, me levante del suelo poniéndome a la altura de sus ojos-me pongo esto y dormimos enseguida-ella se tumbó mientras me cambiaba en el cuarto de baño. Me senté en el fondo de la cama para ir a mi lado porque esta cama daba con la pared y ella le venía mejor con el embarazo estar más cerca para salir. La envolví entre mis brazos.

-Buenas noches, Laura-giro un poco la cabeza y me dio un beso.

-Buenas noches, mi peluche-me encantaba que utilizara eso conmigo y me estaba durmiendo abrazado a ella sabiendo que iba a ser un tiempo complicado para ella.

-No te preocupes-dijo medio dormida-si estoy aquí sé que estoy a salvo y tu estarás tranquilo.

-¿Cómo sabias…?

-Cambiaste de respiración.

-Oh, se me había olvidado que eras muy observadora.

-Más que tu halcón.

Nos reímos por última vez antes de caer dormidos.