Mientras sus amigos mantenían aquella conversación en el interior del restaurante Quinn había salido a la calle a seguir a Rachel para tranquilizarla, sabía que si la morena se había ido así sin decirle nada era porque estaba muy dolida con aquella situación. Por fin la alcanzó una calle más abajo y corrió hasta ella.
-Rachel espera- dijo cogiéndola del brazo.
-Vuelve con tus amigos Quinn- dijo Rachel sin mirarla a la cara.
-Tú eres mi amiga también- aseguró la rubia.
-Pero…
-Para por favor- insistió la rubia tirando de su brazo otra vez pero esta vez Rachel no protestó sino que se echó a llorar y Quinn la envolvió con sus brazos -ven, vamos a mi casa.
Quinn agarró la mano de Rachel y la guió sin decir nada a su apartamento, no quería que la chica regresara en ese estado a casa de Shelby y antes quería hablar con ella para tranquilizarla y aclarar las cosas. Caminaron en silencio, sin decir nada, solo se escuchaban los sollozos de Rachel que en consecuencia llevaban algún gesto cariñoso más de Quinn, como apretar más su mano o acariciar su mejilla en el ascensor. La rubia abrió la puerta de su apartamento y la guió hasta el salón donde se dejaron caer en el sofá.
-¿Estás mejor?- preguntó la rubia cuando vio a Rachel más calmada.
-Siento mucho lo de esta noche, no tenía que haber ido- dijo apenada la morena.
-¿Me cuentas ya que ha pasado?- preguntó Quinn suavemente.
-Estaba… estaba intentando hacer las cosas bien, disculparme con todos pero entonces Blaine contó lo de Sam y todo estalló- explicó como pudo Rachel.
-Blaine no tenía que haber hecho eso- aseguró la rubia.
-Yo… ya no sé que más hacer Quinn, intentó arreglar las cosas pero no hago nada bien- dijo agachando su cabeza triste.
-No digas eso- protestó Quinn -el hecho de intentarlo ya es estar haciendo algo bien.
La rubia la abrazo fuerte y dejo un dulce beso en su cabeza mientras Rachel volvía a dejarse llevar por sus sentimientos y lloraba sin levantar la cabeza. Quinn no dijo nada, simplemente la consoló en silencio y espero que la morena se tranquilizara. Casi sin querer Rachel se quedo dormida entre sus brazos así que Quinn la cogio con cuidado y la dejo en su cama donde la morena se acomodo sin despertarse. La rubia se tumbo a su lado y se quedo dormida observando a Rachel. A la mañana siguiente cuando Quinn se despertó Rachel estaba girada hacia ella aun dormida. Vio un reflejo en su mejilla, como una lagrima así que estiro la mano y la recogió lo que hizo que la morena se despertara.
-No quería despertarte, lo siento- se disculpó Quinn rápidamente.
-No pasa nada- dijo Rachel con voz ronca.
-Es solo que tenias una lagrima y quería quitarla- volvió a explicarse la rubia.
-Llorando en sueños, debe de ser un tipo de llanto nuevo- dijo con una media sonrisa.
-¿Que quieres decir?- preguntó Quinn.
-Una vez Finn me dijo que tenía cinco tipos de llantos- dijo la morena casi sin pensarlo.
-No sé si tienes cinco tipos de llantos porque prefiero concentrarme en las partes buenas por eso sí se que tienes cinco tipos de sonrisas- dijo la rubia mirando a los ojos.
-¿Cinco tipos de sonrisas?- preguntó curiosa Rachel.
-Sí- afirmó Quinn.
-¿Puedes decírmelas?- quiso saber la morena.
-¿Seguro?- preguntó de nuevo la rubia.
-Si, venga- pidió casi rogándolo Rachel.
-Tienes cinco tipos de sonrisas: la sonrisa solo con los labios cuando algo te avergüenza pero a la vez te gusta como cuando te digo lo guapa que estas- aquella afirmación provocó que Rachel se sonrojara- La segunda es cuando te ríes a carcajadas, con la boca bien abierta porque algo te hace mucha gracia. La tercera es la sonrisa cuando cantas. La cuarta es cuando sonríes enseñando los dientes, normalmente la pones para las fotos y la quinta…
-¿La quinta?- preguntó impaciente.
-Me da vergüenza- protestó Quinn.
-Dila- pidió de nuevo Rachel.
-La quinta es la que pones cuando me miras- confesó Quinn.
Aquella confesión hizo que se miraran fijamente a los ojos, ninguna de las dos hablaba, Quinn sintió que el corazón se le iba a salir del pecho en aquel momento, casi sin querer Rachel puso aquella quinta sonrisa de la que hablaba Quinn y la rubia se derritió. No eran conscientes de que estaban acercándose poco a poco, la rubia miró los labios de la morena y cuando se decidió a avanzar un poco el timbre de la puerta interrumpió el momento lo que les hizo pegar un salto y alejarse rápidamente. Quinn simplemente sonrió antes de ir a abrir para ver quien era.
-Buenos días- saludó Kurt con una caja en las manos.
-Como en tu casa Kurt- dijo la rubia cuando el chico entró.
-Por supuesto- aseguró Kurt -traigo cafés y donuts.
-¿Qué haces aquí?- quiso saber la rubia molesta por la interrupción del momento.
-Tenemos que hablar sobre lo que paso anoche, vaya bomba el momento Rachel-Mercedes- dijo el chico recordando la noche.
-Baja la voz, Rachel esta arriba- advirtió la rubia.
-¿Rachel está aquí?- preguntó sorprendido.
-Sí- afirmó Quinn.
-¿vosotras…?- preguntó Kurt.
-No, no pasó nada entre nosotras Kurt- respondió rápidamente la rubia-y baja la voz.
-¿Quinn?- preguntó Rachel bajando al salón.
-Buenos días Rachel- saludó Kurt al verla.
-Kurt..hola- saludó la morena sorprendida.
-He traído donuts- dijo el chico ofreciendo la caja.
-Me vendría bien uno y un café- dijo con una tímida sonrisa cogiendo la caja que Kurt le ofrecía.
-Toma- dijo Quinn dándole el café que tenía ella.
-Gracias- dijo la morena sentándose en el sofá -Kurt siento mucho lo de anoche, yo no quería que pasar eso.
-Lo sé, Blaine debería de haberse callado- admitió el chico.
-En algún momento se iba a enterar- dijo Rachel encogiéndose de hombros.
-¿Puedo saber como terminaste aquí?- preguntó siendo directo y ganándose un golpe por parte de Quinn.
-Quinn vino a buscarme cuando me fui y yo no podía parar de llorar y..
-Y no quería que estuviera sola así que la traje aquí- dijo Quinn completando la explicación.
-¿Cómo fue todo con Mercedes cuando nos fuimos?- preguntó Rachel.
-Se indignó mucho e intenté que viera el asunto desde otro ángulo pero como no cedía decidimos que no era un tema que tuviese que hablar con nosotros- explicó Kurt.
-Que desastre- dijo la morena llevándose las manos a la cara.
-Tranquila, se arreglará- dijo Quinn consolándola.
-Si quieres arreglarlo deberías hablar con ella en persona y con Sam e intentar aclararlo un poco- aconsejó Kurt.
-No sé que más aclarar o decir, Sam y yo nos acostamos durante mucho tiempo, fue un error, no teníamos que haberlo hecho simplemente empezó una noche de borrachera y se prolongó más de lo debido, no sé porque lo hice- dijo avergonzada mirándose los pies.
-La gente se emborracha y se enrolla con la persona errónea y pretende estar bien durante un tiempo. Actúas de mala manera y el resto se enfada por ese hecho pero lo que no saben si tú no se lo dices es que la gente es capaz de hacer cualquier cosa para distraer a su corazón, lo que sea para distraerse de echar de menos a alguien- dijo Quinn dulcemente que estaba sentada a su lado y que acarició su mano mientras hablaban.
-Creo que os voy a dejar solas- dijo Kurt interrumpiendo la conexión de sus miradas una vez más.
-¿Te vas?- preguntó Quinn volviendo a la realidad.
-Sí, mejor te llamo luego- dijo el chico antes de salir huyendo de aquel apartamento.
-Creo que yo también debería irme, Shelby se estará preguntando donde estoy- dijo Rachel poniéndose de pie y alejándose de Quinn.
-Tranquila, anoche le dije que te quedabas aquí para que no se preocupara- explicó la rubia.
-Oh, gracias- dijo Rachel sorprendida- voy a recoger mis cosas, te veo en un par de horas en el avión.
-Claro- dijo la rubia con una media sonrisa.
Rachel subió a por su móvil y su bolso y volvió a casa de Shelby para recoger sus cosas, no faltaron las preguntas de su madre sobre que había ocurrido la noche anterior pero Rachel prefirió no entrar en detalles sobre aquello, simplemente le dijo que era tarde y estaban más cerca de casa de Quinn y por eso se quedó allí. Unas horas más tarde estaban en el avión de regreso a la ciudad soleada, como empezaba a ser costumbre cuando viajaban en avión Quinn no dudó en echarse suavemente sobre Rachel para apoyar su cabeza y dormir un rato. La morena en cambio permaneció despierta todo el vuelo, pensando en lo ocurrido la noche anterior y que debía de contárselo a Sam cuando llegara a casa.
-¿Estás bien?- preguntó la rubia mientras aterrizaban.
-Sí- dijo con una falsa sonrisa.
-Te conozco, no lo pareces- le dijo la rubia.
-Lo de anoche me afectó un poco- reconoció Rachel.
-No lo pienses más, el tiempo dirá en que queda todo esto- dijo Quinn para tranquilizarla.
-Me gustaría no pensarlo pero tengo que contárselo a Sam cuando llegue a casa- explicó la morena.
-Oh… claro- dijo la rubia.
Salieron del aeropuerto y como era más que normal en aquella ciudad los paparazzis estaban allí esperándolas a ellas y al resto del reparto. Huyeron cada una hacia su casa en un coche negro de ventanas oscuras para descansar antes del nuevo gran estreno al día siguiente en la ciudad. Este estreno en particular emocionaba mucho a Rachel porque además de volver a ir sus padres, que llegaban el mismo día, irían Santana, Britt, Kitty y Sam. Apenas había soltado las maletas en casa cuando se dirigió a casa de su vecino para contarle las últimas noticias. Lo cierto era que el rubio se molestó un poco de que Mercedes hubiese reaccionado así pero debía de reconocer que llevaban muchos años separados y haciendo sus vidas aparte, sino hubiese sido Rachel podría haber sido otra. El cansancio de Rachel hizo que su conversación terminara pronto y se retirara a dormir a su casa.
El día siguiente fue de nuevo una locura, hizo una entrevista de radio por la mañana desde casa mientras esperaba a sus padres que llegaron para comer y después empezó el desfile en su casa de estilista, peluquería, maquillaje, uñas… todo lo que un estreno conllevaba al igual que en Nueva York. Debía de reconocer que la presencia de sus padres había hecho que aquella tarde fuera una pequeña fiesta en su casa. El estudio mandó una limusina para recogerla a ella, a sus padres y ya que vivía en frente a Sam, por lo que fueron todos juntos hasta el gran teatro. Nadie de la prensa dejaría escapar al día siguiente el hecho de que Sam y Rachel hubieran ido con sus padres en el mismo coche pero a la morena le daba igual a aquellas alturas.
El chico llevaba un elegante traje de chaqueta y una corbata fina negra con lunares blancos a juego con su camisa mientras que Rachel había decidido elegir de nuevo un vestido largo en tono dorado con escote y un poco brillante, y esta vez el pelo le caía por los hombros. Cuando la morena llegó se sorprendió de ver que Quinn acaba de salir a posar para las cámaras, le alegró de que la rubia se hubiese armado de valor y confianza esta vez. No dudó en salir a posar tras ella mientras sus padres y Sam se saltaban la alfombra roja para ir directos dentro. Quinn se había decidido por un crop top de falta negra y blusa blanca con el pelo recogido detrás pero el flequillo suelto. La rubia no tardó en escuchar como los fotógrafos gritaban el nombre de Rachel y se giró para verla posando a su lado. Unas cuantas más fotos solas antes de que una vez más al igual que en NY pidieran una foto de ambas juntas. Quinn recibió a Rachel con una sonrisa y un tierno beso en la mejilla delante de todos, lo que sorprendió hasta a Rachel. Después de más preguntas, saludos y fotos entraron al teatro para volver a ver su película por segunda vez.
-Ese outfit deja ver tus abdominales- se burló Rachel.
-Y el tuyo no deja mucho a la imaginación- se defendió Quinn riendo y señalando su gran escote.
-Mira ahí están Sam, Kitty, Britt y San- dijo cambiando de tema y señalando hacia atrás.
-Parece que nos ponemos de acuerdo de que amigos llevamos a cada estreno- bromeó la rubia.
-¿A quién le toca el de Londres? ¿Lo echamos a piedra papel o tijera?- dijo Rachel continuando la broma previa.
Tuvieron que dejar de reír porque las luces se apagaron lo que daba inicio a la película. Debían de reconocer que esta vez no le hicieron tanto casi a la película sino que se hacían comentarios y bromas en el oído de la otra constantemente. La complicidad aquel día entre Rachel y Quinn era realmente alta por lo que no fue de extrañar lo que pasó un rato después en la celebración. En la fiesta pudieron reunirse con sus amigos y con los padres de Rachel además de con otros conocido, lo que incluía a Emily. Aunque la chica no se había acercado en ningún momento a Rachel o a Quinn si que compartió alguna mirada con la rubia. Emily decidió no acercarse a ellas para evitar problemas, bastante tenía con aguantar desde lejos la complicidad de ambas como para verlo en primer persona. La morena aprovechó aquella situación para presentar a Kitty y a Quinn oficialmente, su compañera de reparto no dudó en mirar de Rachel pícaramente cuando lo hizo. La rubia pasó gran parte de la noche hablando con Hiram y Leroy, al igual que con Britt o incluso con Santana a veces, lo que aún le resultaba bastante raro. Iba y venía con el resto de sus compañeros de reparto pero algo no se borraba de su cabeza y era la imagen de Sam y Rachel juntos. Tenía la sensación al igual que en su fiesta de que no se habían separado en horas y los celos empezaban a aparecer. Casi sin poder evitarlo aprovechó un momento de separación de ambos para tirar del brazo de Rachel suavemente hacia la barra.
-Te invito a una copa- dijo riendo la rubia.
-Son gratis, ¿recuerdas?- respondió Rachel también riendo.
-Muy bien, has pillado la broma- se burló Quinn.
-¿Dónde te metes? Hace rato que no te veo- le dijo entonces Rachel cogiendo su copa de champán.
-¿Yo?- preguntó Quinn confusa- eres tú la desaparecida.
-No seas tonta- dijo Rachel riendo.
-Es verdad, no te separas de Sam- soltó casi sin poder contenerlo más en su boca.
-Es mi amigo, nos estamos divirtiendo- dijo Rachel encogiéndose de hombros.
-Y yo me estaba divirtiendo por ahí por eso tampoco me veías- dijo Quinn haciéndose la orgullosa.
-Espera, espera, ¿estás celosa?- preguntó Rachel sin poder ocultar una sonrisa de orgullo.
-No sé de que me hablas- dijo Quinn cogiendo su copa e intentando alejarse pero la morena la siguió.
-Lo estás- repitió Rachel riendo.
-Tú lo estarías si estuviera hablando con Emily- se defendió Quinn.
-Pero es distinto porque yo siento…- Rachel no terminó aquella frase porque por primera vez entendió lo que pasaba entre ellas y el porqué de los celos de la rubia- espera Quinn.
-No voy a hablar más de esto Rachel- dijo intentando alejarse una vez más.
-Quinn, tú y yo…- dijo cogiéndola del brazo para frenarla de nuevo.
-Nada Rachel, ¿Tú y yo? ¿Qué? Somos… ¿Qué somos? ¿Un caos? ¿Confusión?- preguntó casi sin poder contenerse más aunque aguantó el tono de su voz.
-Tú y yo somos desastrosas y complicadas pero lo nuestro es real- respondió la morena a todas aquellas preguntas.
-Lo sé- admitió Quinn suspirando después de oír eso.
-¿Lo sabes?- preguntó sorprendida Rachel ante aquella seria afirmación.
Quinn asintió con la cabeza pero no pudo responder ni seguir hablando con Rachel porque apareció Britt entre ellas, al parecer las estaban buscando así que volvieron junto a la bailarina al centro del salón. Aquella noche no tuvieron la oportunidad más de volver a hablar a solas, quizás porque no las dejaban solas ni un momento o quizás porque ninguna de las dos quería hablar en ese momento de aquella conversación. Rachel acababa de darse cuenta de que el comportamiento de Quinn últimamente se debía a que también sentía algo por ella y la rubia acababa casi de confesar en voz alta que la gustaba Rachel así que ninguna tenía ganas de hablar mas de eso aquella noche antes de consultarlo con la almohada.
-Buenos días- la saludaron sus padres a la mañana siguiente.
-¿Qué haces levantados tan temprano?- preguntó la chica aún medio dormida.
-Queríamos prepararte el café, ¿no pueden unos padres mimar a su hija?- dijo Hiram.
-Está bien- dijo aceptando la taza que le ofrecían.
-¿Todo bien?- preguntó Leroy.
-¿Por qué no preguntáis ya lo que queréis saber?- dijo Rachel siendo directa.
-Quinn y tú anoche estabais raras, ¿os pasa algo?- fue Hiram el que preguntó.
-Nada, solo… tonterías del momento- dijo la morena.
-¿seguro?- dijo su padre.
-Sí, de verdad- dijo la chica antes de levantarse y darle un beso a cada uno- voy a la ducha no quiero llegar tarde a la entrevista.
Rachel se vistió y salió casi corriendo a los estudios, no le apetecía hablar más del tema de Quinn y menos con sus padres. Tenían una entrevista en directo en un programa matutino de Los Ángeles por lo que el maquillaje y demás se realizó en el estudio. Estaban los principales actores de la película, lo que incluía a Quinn. No cruzaron palabra directamente aunque en la entrevista si que bromearon entre ellas. La rubia estaba rara con Rachel porque sabía que no había vuelta a atrás, la noche anterior le había dado a entender a la morena que le gustaba y sabía que eso cambiaba su relación. Era el momento que llevaba huyendo desde que hablo con Kurt, tenía que ser sincera con Rachel, tenía sentimientos por ella a pesar de todo. Tan solo tenían un par de días en LA antes de viajar a Londres para otro estreno y esos pocos días tenían compromisos de trabajo por lo que era difícil encontrar un hueco tranquilo para hablar con Rachel. Hacía rato que Quinn había cenado aquella noche y estaba en el sofá dándole vueltas a como hablar con la morena y poder explicarle la mezcla de sentimientos que tenía. En ese momento algo se activó en su mente, solo había una forma adecuada de que Rachel entendiera aquello. Le escribió un mensaje simple y conciso: 'necesito verte, ¿puedes venir a mi casa?'. La morena no tardó en responder un voy. Sentía curiosidad sobre que quería Quinn así que se vistió y condujo hasta casa de la rubia.
-Hola- saludó Quinn al abrir la puerta.
-Hola, es tarde, ¿pasa algo?- preguntó Rachel impaciente.
-Pasa- pidió la rubia haciéndose a un lado.
-¿Estás bien?- pregunto Rachel de nuevo siguiendo a Quinn por la casa.
-Es… complicado- respondió la rubia aumentando el nerviosismo de Rachel.
-¿Qué pasa?- preguntó de nuevo.
-¿Puedes quedarte callada cinco minutos?- pidió la rubia pacientemente.
-Está bien- aceptó a regañadientes.
-¿Me lo prometes?- preguntó de nuevo Quinn.
-Sí- afirmó Rachel.
-Siéntate aquí- pidió la rubia señalando el sofá del jardín.
Quinn caminó hasta el taburete que había en frente de Rachel y se sentó. Respiró profundo y apretó el botón de un mando. La morena no entendía que estaba pasando y de repente escuchó música a su alrededor. Fijó su vista en Quinn que miraba al suelo avergonzada. La rubia se concentró y comenzó a cantar la que creía que era la canción adecuada para ellas en ese momento.
Clean blue water
High tide, came and brought you in
And like a ghost, on and on, on and on
And I will
Skies grew darker
Currents swept you out again
And you were just gone and gone, gone and gone
In silence screams, in wildest dreams
I never dreamed of this
This love is good
This love is bad
This love is alive back from the dead
These hands had to let them go free
And this love came back to me
Tossing, turning
Struggle through the night with someone new
And we're like a ghost, on and on, on and on
Lattern, burning,
Flickered through the night only you
But you're still gone, gone, gone,
Though losing grip, oh, sinking ships
You showed up just in time
This love is good
This love is bad
This love is alive back from the dead
These hands had to let them go free
And this love came back to me
This love left a permanent mark
This love is glowing in dark
These hands had to let them go free
And this love came back to me
You kiss my cheeks
I watched you leave
Your smile my ghost
I fell to my knees
When you're young, you just run but
You come back to what you need.
This love is good
This love is bad
This love is alive back from the dead
These hands had to let them go free
And this love came back to me
-Guau… eso… yo… - intentó hablar Rachel cuando Quinn se calló.
-He dejado sin palabras a la gran Rachel Berry- se burló con una media sonrisa la rubia sentándose a su lado.
-Has cantando- dijo aún sorprendida.
-¿No te ha gustado?- preguntó con pena Quinn.
-Me ha encantado, tu voz sigue siendo igual de dulce y sexy pero creía que solo cantabas en la ducha y en el coche- recordó Rachel.
-La ocasión lo merecía- dijo Quinn completamente avergonzada.
-¿Por qué?- quiso saber Rachel.
-Siempre se te ha dado mejor entender las cosas cuando son en forma de canción- respondió la rubia levantando la mirada.
-'Este amor ha vuelto de la muerte, estas manos lo dejaron ir libre y este amor ha vuelto a mí'- dijo Rachel recitando los versos de la canción y Quinn asintió con la cabeza- tú… yo… tú y yo…
Rachel no fue de decir en voz alta lo que quería y Quinn consideraba que con la canción había dejado claro que su amor era insuperable. Se miraron a los ojos y se perdieron en ellos durante largo rato antes de que por una vez entre ellas Quinn fuera la que dio el primer paso y se acercó lentamente rompiendo la distancia que las separaba. El último beso que se dieron la noche que se enteró de lo de Sam y Rachel parecía muy lejos ahora, había llovido mucho desde entonces. Sus labios se encontraron y se dejaron llevar. Rachel pasó sus manos por la espalda de Quinn y la atrajo hacia ella mientras que la rubia acariciaba su mejilla pero no dejaba de besarla, quería transmitirle muchas cosas con aquel beso. No se separaron hasta que sus cuerpos le pidieron aire con urgencia. Se miraron a los ojos y Rachel le regaló una sonrisa a Quinn que bajó la mirada completamente sonrojada.
Por fin! ¿Les gustó como pasó? :)
A mí me encantó escribir este capítulo a partir de ahora las cosas toman otro rumbo!
Nos vemos muy pronto! Un saludo
