-Me encantaría quedarme y besarte durante toda la noche- dijo Rachel interrumpiendo aquel momento mágico entre ellas- pero mis padres están en casa y es la última noche y…

-Tranquila, lo entiendo- intervino Quinn.

-De verdad que quiero quedarme- repitió la morena con cara de pena.

-Rach, no pasa nada, ve con ellos- dijo la rubia con una tímida sonrisa.

-¿Cuándo… cuándo… te veré mañana?- preguntó aún sobre pasada por el momento.

-Mañana nos vamos a Londres ¿recuerdas?- dijo riendo la rubia.

-Cierto- admitió la morena sintiéndose tonta- ahora mismo no sé ni si tengo los pies en la tierra.

-Los tienes, exactamente en mi jardín- dijo Quinn dulcemente- pero deberías tenerlos en tu casa, con tus padres, siento haberte robado tiempo con ellos, sé que no los ves mucho.

-¿Bromeas? Lo que acaba de pasar no lo cambiaba por nada- dijo dándole un beso rápido haciendo sonreír a Quinn- además aunque no lo reconozcan son de tu equipo, si supieran lo que ha pasado no les importaría mi abandono.

-¿Qué no lo reconocen? Yo tenía bastante claro que eran de mi equipo, siempre me darán la razón- bromeó riendo Quinn.

-No seas tonta- protestó Rachel.

-Venga vente, no quiero que me odien- dijo la rubia tirando de Rachel para acompañarla a la puerta.

-Hasta mañana entonces- dijo la morena mirándola fijamente.

-Rach- la llamó Quinn.

-¿Sí?- preguntó la chica.

-¿Podemos dejar esto entre nosotras? Hasta que podamos hablar y esas cosas- pidió la rubia con algo de pena.

-Claro, lo entiendo- aceptó la morena sin dejar de mirarla.

-Hasta mañana Rach- se despidió la rubia dándole un beso que la iba a dejar con más ganas.

Rachel se montó en el coche y condujo hasta su casa aunque llegó a pensar que iba en una nube de felicidad que la llevaba sola. Sus padres podían decir perfectamente que el supuesto paseo que su hija había ido a dar no había sido solo un paseo por la cara con la que había vuelto pero como ella no quiso comentar nada ellos tuvieron que resistir la tentación de preguntar. Rachel disfrutó de aquella última noche con sus padres antes de que sus caminos volvieran a separarse hacia Lima y Londres. Al día siguiente se despertó más que temprano para llevar a sus padres al aeropuerto, volvió a casa, aparcó el coche, cogió sus maletas y esperó que el coche del estudio la recogiera para llevarla al aeropuerto para coger su avión. Era la primera vez que iba a pisar Europa y estaba más que emocionada por eso, pero más aún porque Quinn iba con ella. Una vez más la rubia llegó cuando ella ya ocupaba su asiento y sus sonrisas al verse fueron incapaces de contenerse.

-Buenos días- saludó Quinn.

-Más que buenos- dijo Rachel sonriendo cuando la rubia se sentó a su lado.

-¿Qué tal?- preguntó educadamente la rubia.

-Con ganas de besarte- susurró a su oído.

-Rach- advirtió riendo la rubia- nos espera un largo vuelo así que no empieces.

-Lo intentaré- protestó infantilmente la morena.

-¿Puedo apoyarme en ti para dormir?- preguntó Quinn.

-Claro- aceptó Rachel- ¿ya vas a dormir? te acabas de levantar.

-Digamos que no dormí mucho anoche por ciertas cosas- confesó Quinn antes de apoyar su cabeza en el hombro de Rachel.

Aunque pudiera parecer mentira la rubia consiguió pasarse todo el vuelo prácticamente dormida, lo que provocó que Rachel se aburriera un poco cuando estaba despierta pero se entretuvo disfrutando de cada contacto con la rubia que descansaba en su hombro. Quinn había agarrado inconscientemente la mano de la morena lo que había provocado su sonrisa. La despertó dulcemente cuando estaban apunto de aterrizar y la rubia se desperezó infantilmente.

El cambio horario y la gran siesta que había echado en el avión hicieron que aquella noche la rubia no tuviera sueño y no parara de dar vueltas en su habitación. Nerviosa e impaciente por su falta de sueño decidió dar un paseo por el hotel. Sus pasos la llevaron más queriendo que sin querer a la puerta de la habitación de Rachel. No sabía si la morena estaba despierta pero no perdía nada por llamar. Una adormilada Rachel se levantó casi chocando con las paredes y abrió la puerta.

-¿Te he despertado?- preguntó la rubia en cuanto Rachel abrió la puerta.

-Sí- respondió rascándose los ojos infinitamente- ¿pasa algo?

-No, solo que no podía dormir y no paraba de pensar y…

-¿Y?- preguntó Rachel.

-Y quería estar contigo- admitió la rubia- pero te dejo dormir, no quiero molestarte.

-No seas tonta- dijo la morena tirando de su mano hacia el interior- no molestas nunca.

La morena no soltó su mano y la guió hasta la cama en la habitación. Se tumbaron y Rachel se acurrucó junto a Quinn aún bastante dormida. No tardó en notar que la rubia no tenía sueño porque no paraba de moverse así que se desperezó y la miró dulcemente por tenerla allí en su cama. Quinn la descubrió en la penumbra observándola y le dio un beso en los labios mientras sonreía. Aquel beso fue como una descarga que activó a la dormida Rachel. Se desperezó en el momento en que las manos de Quinn recorrieron su espalda. Cada contacto que tenían provocaba escalofríos entre ellas. Rachel se situó encima de la rubia y la miró profundamente a los ojos antes de volver a besarla, hacía mucho que imaginaba aquella situación entre ellas. Quinn se llenó con todas las caricias dulces y lentas que la morena estaba dándole antes de quitarle a la actriz la camisa de su pijama y dejarme completamente desnuda frente a ella. La contempló como quien contempla una obra de arte, apreciando cada detalle, tanto fue así que Rachel tuvo que despertarla de su hechizo con un beso antes de dejarla en igualdad de condiciones al quitarle su camiseta. Disfrutó besando cada centímetro del cuerpo de la que volvía a ser su chica antes de bajar a quitarle el pantalón. La rubia rodó en la cama para tomar el control de aquella situación y aprisionar a Rachel entre sus piernas. La morena también luchaba por controlar aquello y hacer disfrutar a su chica. Ambas querían demostrar cuanto se habían echado de menos lo que hizo aquella sesión de sexo más salvaje e intensa de lo que hubiesen esperado en un principio.

-Eso ha sido interesante- dijo Rachel riendo cuando cayó rendida a su lado.

-Más que eso diría yo- admitió la rubia.

-Llevaba mucho tiempo queriendo hacer esto- dijo la rubia después de darle un beso en los labios.

-¿Por qué no lo has hecho antes?- preguntó Rachel sin dejar de sonreír.

-Es.. complicado ya sabes- respondió la rubia algo dudosa.

-No, no lo sé, dímelo- pidió la morena expectante.

-Porque no tenía claro que sentía y después tu sabes como somos nosotras y tampoco estaba segura de que sentías tu- se defendió Quinn nerviosa.

-Tú siempre has sabido lo que yo sentía por ti, lo dejé claro desde el principio- le recordó Rachel - así que pensé que si tus sentimientos cambiaban me lo harías saber.

-Tampoco sabia como decirte lo que sentía ahora- dijo la rubia sin mirarla.

-¿Cuándo cambiaste de opinión sobre lo que sentías por mí?- quiso saber Rachel.

-Lo cierto es que no sé exactamente cuando lo hice- confeso Quinn.

-¿No?- preguntó sorprendida Rachel.

-No, simplemente estos meses contigo han sido diferentes, tú eras diferente y me cuidabas de una forma que solo podía imaginar- explicó dejándose llevar -las cosas que hacías solo por verme feliz… era todo lo podía pedir.

-Te merecías que te trataran bien, te lo mereces- dijo la morena acariciando su mejilla dulcemente.

-¿Recuerdas la noche que visite a cenar con Kurt y conmigo?- preguntó la rubia.

-Sí- afirmó Rachel.

-Cuando íbamos en el coche…. no sé supongo que la forma en que me miraste aquella noche me hizo darme cuenta de que sentía algo más que amistad, tenías una fuerza sobre mí inexplicable- confeso la actriz.

-Sabes que todo lo que he hecho estos meses no ha sido para tenerte de vuelta ¿verdad?- dijo la morena que vio la cara de confusión de Quinn- quiero decir que estoy encantada de estar contigo así pero lo que hice fue por ti, para que estuvieras bien.

-Lo sé- afirmó Quinn.

-¿De verdad?- volvió a preguntar la morena.

-Sí y probablemente eso sea lo que ha hecho que me esté volviendo a enamorar de ti- dijo la rubia sonrojada.

-Así que te estás enamorando- se burlo Rachel sonriendo.

-Algo así- admitió mirando a la chica -¿y tú?

-Yo volví a estarlo desde que entraste por la puerta del estudio o simplemente nunca dejé de estarlo- dijo Rachel románticamente.

-¿Te molesta que yo si dejara de estarlo?- preguntó la rubia.

-Claro que sí- dijo Rachel siendo sincera -pero no puedo culparte por eso, fue todo culpa mía.

-Me hiciste daño- le recordó Quinn.

-¿Puedo preguntarte algo?- preguntó la morena.

-Claro- dijo la rubia.

-¿Cómo te sentías después de que me fuera? ¿Traicionada? ¿abandonada?- quiso saber Rachel.

-Me sentía como la peor persona del mundo- explicó la rubia.

-¿Tú? Yo fui la que se marchó, yo me sentía así- le recordó Rachel.

-Ya te lo dije, me sentía mal porque si hubiese sido suficiente para ti no te habrías marchado- dijo Quinn dolida por recordar aquello.

-Lo eras, solo que yo… era inmadura y no sabía lo que quería- se defendió la morena.

-¿Quieres saber como se sentía tener sentimientos por ti en ese momento?- preguntó la chica.

-No estoy segura... Supongo que si...- respondió dudosa.

-Pues ahí va, tener sentimientos por ti era como tocar el piano par alguien sordo. Tener sentimientos por ti era como ese momento en el que empiezas a bailar una canción y termina. Tener sentimientos por ti era como tener en repetición tu canción favorita y que se te olvide la letra cada vez que empieza- hizo una pausa en su discurso al ver la cara de pena de Rachel pero decidió seguir con lo que había sentido- Tener sentimientos por ti era como jugar a la ruleta rusa con la pistola cargada. Tener sentimientos por ti era como tener amnesia y despertar cada día incapaz de recordar porque me duele el pecho. Tener sentimientos por ti era como descubrir que no queda leche justo después de llenar el cuenco de los cereales.

-Yo… lo siento, sé que ahora no sirve de nada pero nunca quise hacerte daño- se disculpó Rachel.

-Ya no importa- dijo la rubia quitándole importancia.

-Sí que importa- protestó Rachel.

-¿Por qué importa?- preguntó Quinn.

-Si queremos que esto funcione de verdad tengo que saber que empezamos bien y de cero- respondió Rachel -no quiero que a la primera pelea me acuses de dejarte aquella vez.

-Es que lo hiciste- protestó la rubia dolida.

-Ves a eso me refería- dijo la morena molesta por la acusación.

-Rachel- advirtió Quinn seriamente.

-No Quinn, es verdad- protestó Rachel- si vamos a empezar quiero que estemos en igualdad de condiciones, no quiero seguir siendo la mala de esta historia, quiero empezar y que esta situación no sea incomoda.

-No estaríamos en esta situación sino te hubieses marchado aquella vez- volvió a repetir Quinn.

-Ves, así no puedo seguir con esto, no es justo- dijo la morena levantándose y dejándola allí sola en la habitación.

Quinn se dejó caer en la cama suspirando. Supo que la morena no se había marchado de la habitación porque no escucho la puerta, lo que era una buena señal. Lo que Rachel pedía era justo pero no iba a ser fácil hacer como si su pasado no hubiese existido y empezar de cero, tenían mucho a su espalda. Se quedo pensando en todo lo que la morena le había dicho antes de tomar la decisión de ir a buscarla. Se levanto sigilosamente y la vio en el sofá sentada mirando algo en su iPad.

-Lo siento, tienes razón- dijo sentándose a su lado en el sofá -quiero que esto salga bien.

-¿De verdad?- preguntó Rachel.

-Sí- dijo fírmemente.

-En tal caso hay algo que necesitamos hacer- dijo Rachel.

-¿Qué?- quiso saber la rubia.

-Ser siempre sinceras, ya has visto lo que mentirnos nos ha hecho otras veces como lo de Sam o tú con Emily- explicó la actriz -quiero que siempre nos digamos la verdad.

-Es una petición justa- admitió Quinn.

-Se que no tienes mucho sueño, pero.. ¿Podemos dormir ya?- preguntó con algo de pena- mañana tenemos un largo día por delante y necesito descansar.

-Claro, lo que quieras- respondió con una media sonrisa siguiéndola de nuevo a la habitación.

Quinn dio muchas vueltas más aquella noche en la cama antes de caer dormida, por eso cuando sus despertadores sonaron a la mañana siguiente la rubia tenía la sensación de que apenas había podido descansar aquella noche. Rachel sin embargo parecía muy más alegre y fresca que ella. La morena le dio más de un beso de buenos días antes de conseguir sacarla casi arrastrando de la cama. La rubia somnolienta volvió a su habitación lo más rápido que pudo antes de que llegaran las chicas de maquillaje y peluquería para empezar aquel día. Sería algo rápido aquella mañana para las varia entrevistas y apariciones que tenían previstas y ya por la tarde si que la sesión de estilismo sería mayor porque era el gran estreno en Londres. Después de una ducha y un gran café por parte del servicio de habitaciones mientras se arreglaba consiguió ser una persona decente y encontrarse con Rachel y otras compañeros en el vestíbulo del hotel antes de marcharse. La primera parada fue una radio local y más tarde tuvieron una sucesión de entrevistas con diversos medios. Las preguntas se iban sucediendo constantemente sobre la película, sobre su futuro, sus compañeros…

Periodista: ¿Por qué crees que esta película está recibiendo tan buenas críticas?

Rachel: para empezar está basada en un libro muy bueno, el director es genial, el montaje de las escenas pero sobre todo porque creo que el reparto somos como una familia, nos llevamos muy bien y transmitimos eso a la pantalla.

Periodista: ¿Que te han parecido estos meses trabajando junto a una de las actrices del momento?

Quinn: es genial trabajar con Rachel, es una gran actriz y se ha convertido en una buena amiga.

Periodista: ¿Cuando empezareis a grabar la siguiente película?

Rachel: en unos meses cuando Quinn termine de grabar su nueva película y yo mi disco volveremos a grabar.

Periodista: ¿Tenéis ganas ya de empezar a grabar?

Quinn: personalmente me gusta estar trabajando siempre que pueda y tengo ganas de pasar tiempo con mis compañeros a diario porque todos nos llevamos muy bien.

Periodista: ¿Cuál ha sido la mejor experiencia hasta ahora de rodar esta trilogía?

Rachel: aparte de la gran oportunidad que supone esto en mi carrera, lo mejor ha sido la experiencia en el cine que es completamente diferente a la televisión y sobre todo conocer a gente maravillosa como mi compañera Quinn.

Periodista: ¿Piensas que fue arriesgado elegir a una novata como tú para el papel?

Quinn: Supongo que hay que darle la oportunidad a nuevos actores para que la industria del cine se siga renovando… Rachel ya era famosa antes de esto pero yo… era una actriz empezando así que es genial que confiaran en mí para este papel.

Periodista: ¿Como estas llevando la fama?

Quinn: la fama es complicada pero tengo amigos para mantener los pies en la tierra.

Periodista: Una serie, una trilogía, un cd… ¿cómo te da tiempo a tener una vida aparte de eso?

Rachel: es difícil, pero me las apaño, quizás frene un poco y centre mi vida antes de seguir embarcándome en más proyectos.

Periodista: ¿Qué podemos esperar de Quinn Fabray en el futuro?

Quinn: pues ahora mismo voy a rodar una nueva película en la que hago un papel diferente a este… y con suerte podéis esperar verme mucho en las pantallas o ese es mi gran sueño.

Después de la batería de preguntas casi sin parar pudieron regresar justo después de comer al hotel para volver a cambiarse. Quinn se tumbó en la cama para descansar aunque fueran cinco minutos cuando sonó la puerta de su habitación. Resopló cansinamente antes de levantarse a abrir la puerta. No tuvo tiempo ni de asimilar quien estaba allí cuando unos brazos la rodearon y la empujaron hacia dentro de la habitación.

-Hola- saludó Rachel rodeándola por el cuello.

-Hola, ¿qué haces aquí?- preguntó sorprendida.

-Quería verte antes de volver a la locura de arreglarnos y eso- dijo la morena después de darle un beso- ¿te molesta?

-No, no- negó rápidamente Quinn.

-¿Estás bien? Te he notado rara en el coche volviendo- dijo la morena dudosa.

-Estoy cansada, no dormí mucho anoche y aún queda un largo día por delante- explicó Quinn dejándose caer en la cama.

-Ven aquí- dijo la morena tumbándose a su lado y abrazándola- aún tenemos un rato para descansar antes de seguir con esta locura.

-¿Te quedas conmigo aquí aunque esté durmiendo?- pidió Quinn con algo de pena.

-Por supuesto- aceptó Rachel dándole un beso en la frente.

La rubia se quedó plácidamente dormida en los brazos de su chica que le acariciaba la cabeza dulcemente hasta que ella también se durmió por lo relajada que estaba. No supieron cuanto tiempo estuvieron durmiendo hasta que la estilista de Quinn llamó a la puerta y las devolvió a la realidad. Antes de abrir Rachel se despidió con un tierno beso y huyó a su habitación para arreglarse ella también. Rachel se quedó embobada al ver el resultado final de la rubia después de la mini siesta y su sesión de estilismo, la rubia estaba mucho más animada y sobre todo muy guapa. Tuvo que contenerse sus ganas de gritárselo porque tenían delante a mucha gente pero la rubia no lo hizo. Aprovechó un momento en la alfombra roja para acercarse a ella y posar para algunas fotos, gesto que le pareció muy dulce a Rachel. Entraron en el teatro y ocuparon sus asientos, la rubia esperó que las luces se apagaran antes de hablarle a la chica al oído.

-No he podido decírtelo ahí fuera pero estás guapísima- elogió la rubia.

-Gracias- respondió sonrojada Rachel- me ha gustado que vinieras a posar conmigo.

-Me he quedado sin batería en el móvil y quería una foto personal de las dos de hoy- dijo Quinn- quiero tener un recuerdo de este día.

-Espera- la morena sacó del bolso su móvil e hizo una foto de las dos haciendo saltar el flash.

-Rachel, deberías haber quitado el flash- le regañó la rubia.

-Es que entonces no íbamos a salir- protestó la morena.

-Deberíamos callarnos, la gente intenta ver la película ¿no?- bromeó Quinn.

-Deberíamos- admitió la morena.

-Aunque hoy otra cosa que quiero hacer- le susurró al oído.

-¿El qué?- preguntó curiosa Rachel a centímetros de su boca.

-Besarte, aquí y ahora porque estás guapísima y porque me apetece- respondió la rubia.

-Creo que la gente está muy concentrada en la película- dijo Rachel sonriendo.

La rubia no esperó más y rompió la distancia para darle un rápido beso antes de volver a su posición y concentrarse todo lo que podía en la gran pantalla y no en la chica que tenía a su lado. Consiguió contener sus ganas hasta que llegaron al hotel donde al despedirse todos Quinn tiró de la mano de Rachel para guiarla a su habitación donde no la iba a dejar escapar de ninguna de las maneras.

Dos días más de promoción loca les siguieron en la ciudad londinense, donde estaban asimilando lo grande que iba a ser aquella trilogía en el mundo del cine y el éxito que estaba teniendo llevando en pantalla tan solo una semana. Cuando regresaron a Los Ángeles lo hicieron en un vuelo nocturno, llegando bastante tarde a la ciudad por lo que la morena ofreció a Quinn que volviera a su casa junto a ella y descansaran juntas de todo eso aunque fuera un día. Durmieron más de diez horas antes de despertarse, la rubia fue la primera en hacerlo así que bajó a la cocina a preparar el desayuno y algo de café para cuando Rachel bajara. No era hora de desayunar pero no le importaba. Se asomó por la ventana con una taza en la mano y vio la casa de enfrente, y fue cuando lo recordó, Sam vivía allí. Se quedó un rato pensativa y fue interrumpida cuando unos brazos la rodearon por la cintura.

-Buenos días- saludó Rachel.

-Buenos días- dijo la rubia dándose la vuelta- ¿has dormido bien?

-Mejor que en mucho tiempo- respondió sonriente- ¿Qué hacías ahí espiando?

-Estaba pensando- respondió la rubia.

-¿En qué si puede saberse?- quiso curiosear Rachel.

-Lo cierto es que….

-¿Es qué..?

-Tengo que decirte algo Rachel- dijo la rubia suspirando.

-¿Que pasa?- preguntó la morena preocupada por el tono de la chica.

-Me dijiste que fuera sincera y necesito serlo- respondió la actriz.

-Exacto- afirmó la morena.

-Sé que el pasado es pasado y todo eso y prometo no echarte en cara cuando vivíamos en Nueva York pero hay algo que es superior a mí- confeso Quinn que no sabia como decir aquello.

-Adelante- pidió Rachel.

-Sam- soltó la rubia.

-¿Qué pasa con Sam?- preguntó la actriz morena confusa.

-Sé que es tu mejor amigo pero de verdad no sé si voy a aguantar lo inseparables que sois sabiendo lo que sé- explicó manteniendo la paciencia.

-Quinn…

-Me has pedido que sea sincera y eso es lo que siento- se defendió la rubia.

-Pero…

-Sé que Sam me pidió perdón y no sé si pueod perdonarle que se acostara contigo pero además está la idea de que pudiese volver a pasar me mataría- dijo interrumpiendo una vez más a Rachel.

-Espera, ¿Sam te pidió perdón? ¿Cómo? ¿Cuándo?- preguntó confusa por no saber esa información antes.

-Un día que salí de tu casa me lo encontré y hablamos un poco pero eso no es lo importante aquí- dijo la rubia intentando volver al tema que ella quería.

-No claro, lo importante es que no confías en mí- dijo Rachel claramente dolida levantándose del sofá.

-Claro que confío en ti Rachel, no es por eso- dijo Quinn siguiéndola.

-Quinn para que pase algo hacen falta dos personas, si confías en mí sabrás que no haría nada para perderte- protestó Rachel mirándola de brazos cruzados.

-Confío en ti, de verdad, no estaría contigo si no lo hiciera- repitió de nuevo la rubia.

-Sam es mi mejor amigo- le recordó Rachel -ahora que estoy contigo no voy a pasar todas mis horas con él porque querré estar contigo pero eso no quiere decir que no vaya a pasar tiempo con él.

-No sé Rach… creo que Sam es un gran problema entre nosotras- dijo la rubia

-¿Qué quieres que haga?- preguntó la morena casi en un ruego.

-Tú sabrás- la retó la rubia.

-Venga ya Quinn, dime que quieres, sabes que lo haría por ti- respondió Rachel seriamente muy tensa.

-No me apetece discutir más ahora, ya lo hablaremos- dijo tras un reto de miradas entre ambas.

-Algo me dice que esto, tú y yo, va a ser difícil- confeso Rachel bajando la guardia.

-¿Por qué?- preguntó triste Quinn.

-Nuestro pasado, Sam, Santana, Mercedes, Kurt, la prensa… ¿sigo?- dijo con una sonrisa cansada en su rostro.

-Mejor no, no quiero deprimirme ya- dijo Quinn acercándose a Rachel.

-Yo estoy dispuesta a coger el riesgo y luchar por esto a pesar de todos ellos porque mereces la pena- dijo la morena dejándose abrazar.

-Yo lucharé a tu lado- le susurro al oído Quinn.

-Quinn… te…

-Sh… no lo digas- interrumpió Quinn.

-Pero...

-No, poco a poco- pidió la rubia.

-Está bien- acepto Rachel.


Les prometí volver pronto y aquí estoy! ¿Qué les pareció? ¿Están madurando?

Estaba claro que no iba a ser taaan fácil, aunque a partir de ahora van a solucionar sus problemas juntas, lo prometo, pueden estar tranquilos! jaja El tema Sam se va a resolver en los próximo capítulos drasticamente ;)

Volveré en unos días =)