Quinn había acompañado a Rachel algún rato más en el estudio aquella semana, después de oír aquella canción le había entrado una gran necesidad de escuchar el disco entero pero Rachel había decidido reservar varias canciones para que las escucharan juntas en casa, sin nadie delante. La morena había tenido varias reuniones con la discográfica para empezar a decidir que canciones formarían parte del disco ya que finalmente había grabado más de 30 canciones y solo podría quedarse con unas 14 o 15 como mucho.
En general había sido una semana tranquila pero cuando llegó el sábado Rachel estaba completamente activa y tirando de Quinn para sacarla de la cama e ir a comprar las cosas que harían esa noche para la cena.
-Tendrías que haber dejado que fuera yo ayer a hacer la compra- protestó la rubia tapándose con la almohada.
-Pero yo quería ir contigo- se defendió Rachel.
-Tengo sueño- protestó infantilmente Quinn de nuevo.
-Venga arriba, te recompensaré luego- dijo dándole un bocado en la oreja.
-No vale comprarme con mismos- dijo Quinn dejándose querer.
-¿Seguro?- preguntó Rachel besando su cuello.
-Está bien, me levanto- aceptó rápidamente Quinn.
Quinn tuvo que reconocer que a pesar de todo el trabajo que hicieron aquella tarde, ya que Rachel insistió en que toda la comida sería preparada por ellas, se lo había pasado realmente bien. Estar cocinando junto a ella, riendo y bromeando le hicieron ver como podía ser su vida en un futuro de fácil. Tenía que reconocer que no todo fue trabajo, Rachel había cumplido su compresa de compensarla por madrugar para hacer la compra sorprendiéndola en la ducha, por lo que le había costado mucho salir de aquel cuarto de baño una hora después. Rachel le había dicho a sus amigos que podían llegar pronto y pasar el rato junto antes de cenar. La mesa la había preparado Quinn en el jardín con velas incluidas.
-Ha quedado realmente preciosa- dijo la morena rodeándola por detrás cuando salió al jardín a buscarla.
-Gracias- dijo la rubia.
-Y tú estás muy guapa- elogió Rachel.
-Me compré este vestido el otro día para hoy- explicó la rubia temblando un poco.
-¿Tienes frío?- preguntó Rachel apretándola más contra ella.
-No, es solo que estoy nerviosa- confesó Quinn.
-¿Por qué?- preguntó Rachel haciendo que se girara para mirarla.
-No sé… es que es nuestra primera cena oficial así como pareja, tus amigos…
-Britt y Artie también son tus amigos- le recordó Rachel interrumpiéndola.
-Lo sé, lo sé… da igual son cosas mías- dijo Quinn alejándose de ella.
-Espera- le pidió Rachel agarrando su mano- puedes hablar conmigo, de lo que sea.
-Te quiero Rachel, con locura, por mucho que me lo haya negado otras veces- dijo mirándola a los ojos la rubia- y sé que vienen Britt y Artie pero también viene Kitty que no la conozco apenas y sobre todo viene Santana- confesó por fin- y sabes que Santana tiene esa habilidad de fastidiar todo en cuestión de un minuto.
-No pienses eso- le pidió la morena.
-Me da miedo Rachel, eso es lo que me pasa- admitió al fin agachando la cabeza avergonzada- me da miedo que las cosas de nuestro alrededor o nuestras amistades como Santana o Mercedes o Sam fastidien lo que tenemos- volvió a levantar la cabeza y mirarla de nuevo- porque realmente te quiero Rachel Berry, ha llegado ese punto en mi vida y en nuestra relación en la que has hecho que no pueda pensar un futuro en el que no estés a mi lado- Rachel cogió su mano y se acercó a ella escuchándola atentamente, sin perder atención de nada de lo que decía- y me da miedo que me dejes, que esto se rompa y vuelva a quedarme destrozada porque no sería capaz de recuperarme de nuevo sin ti porque solo quiero estar contigo, tan simple y tan complicado como eso.
Rachel simplemente la miró a los ojos, bebiendo de ellos y de las lágrimas que estaban a punto de salir de ellos. Acarició su mejilla sin decir nada y rompió la distancia que las separaba para besar a Quinn. No era un beso apasionado como horas antes en la ducha, era un beso dulce, cargado de amor, lento, intentando expresar lo que con palabras no podía. Cuando se separaron Rachel apoyo su frente en la de Quinn y suspiró. La rubia aún emocionada por lo que acababa de decir sacó fuerzas de donde no las tenía para hablar.
-¿No vas a decir nada?- preguntó algo apenada.
-Después de ese discurso es difícil decir nada- admitió Rachel hablando finalmente antes de armarse ahora ella de fuerza para hacerle ver a su chica que no tenía porque tener miedo- Te quiero Quinn, más que a nada, no he dejado de hacerlo, no tienes que tener miedo, sé que me equivoque una vez y dejé que algo se interpusiera entre lo que teníamos pero te aseguro que he crecido y no voy a permitirlo de nuevo- apretó más fuerte aún su mano- No tengas miedo, de verdad, porque no voy a dejarte, eres la única persona en el mundo a la que quiero los lunes y realmente odio a todo el mundo los lunes- hizo sonreír a Quinn después de decir eso.
-Gracias- dijo dándole un abrazo- necesitaba oírlo.
-Me alegra que seamos capaces de hablar así- dijo la morena en su oído sin soltarla cuando sonó el timbre.
-Vamos a abrir, no querrás hacer esperar a los invitados- dijo la rubia separándose de ella con una medio sonrisa.
-¿Tú estás bien?- le preguntó la morena preocupada por ella- que esperen, hasta que no sepa que estás bien les toca esperar.
-Estoy bien- aseguró la rubia dándole un beso- gracias a ti mejor que bien.
-Te quiero- dijo dándole otro beso- vamos.
Rachel agarró la mano de Quinn y fueron juntas a abrir la puerta. El primero en llegar fue Artie que saludó efusivamente a las dos. Quinn fue a la cocina y cogió una ronda de cervezas para los tres mientras charlaban y esperaban a que llegara el resto. Kitty no tardó mucho más en aparecer. Quinn se tensó cuando Rachel las presentó oficialmente, la había visto en la fiesta de cumpleaños de Rachel y sabía que salía en su serie pero no habían hablado directamente y le sorprendía que la chica supiera de la relación que ella y Rachel mantenían, si así era debía ser porque la morena confiaba plenamente en ella. Las últimas en llegar fueron Britt y Santana. La bailarina se había lanzado a los brazos de ambas nada más verlas pero Santana había sido un poco más fría, un abrazo a Rachel y un saludo cordial con la mano a Quinn. Estaban todos juntos en el jardín, disfrutando de una noche espectacular, sin frío y en un ambiente relajado a pesar de todo. Rachel estaba junto a Quinn, sin soltar su mano la mayor parte del tiempo, cosa que relajaba a la rubia que estaba riéndose y hablando en general con todos. Cuando terminaron los platos principales Quinn se levantó para ir a la cocina, no sin antes dejar un dulce beso en la cabeza de Rachel, para llevar el postre. Santana que en ese momento estaba en el baño se encontró de frente con ella en la cocina, así que la latina decidió pararse e intentar hablar con ella.
-La cena estaba genial- dijo rompiendo el hielo.
-Sí, todo muy rico- admitió Quinn.
-¿La ha hecho Rachel o tú?- quiso saber.
-Entre las dos- respondió sacando el postre de la nevera.
-Pues mi enhorabuena, serías grandes cocineras- dijo riendo la latina.
-No hagas eso Santana- pidió Quinn.
-¿De qué hablas?- dijo la latina confusa.
-No hace falta que finjas que todo es genial y que somos amigas- respondió Quinn.
-Yo… yo creía- intentó decir la latina.
-¿Qué creías Santana?- atacó la rubia- ¿Qué por decirme que le importaba a Rachel y soportar una noche sin pelearnos delante de todos esto estaba arreglado?
-Pues sí- afirmó segura Santana.
-Las cosas no son así- le recordó dolida Quinn.
-¿Qué quieres que haga?- preguntó la latina confusa.
-Deberías saberlo- respondió seriamente la actriz.
-Eres la novia de mi mejor amiga Quinn, y fuiste mi mejor amiga, no quiero seguir peleando- dijo Santana intentando sacar la bandera blanca de la paz entre ellas.
-Yo tampoco quiero seguir peleando, Rachel lo pasa mal- admitió Quinn bajando la guardia.
-¿Otra vez igual?- preguntó Rachel interrumpiendo porque las había oído subir el tono.
-No es lo que crees- dijeron ambas a la vez.
-¿No os estabais peleando?- preguntó la morena de nuevo.
-Algo así pero es que…- la rubia no pudo terminar su frase antes de que Rachel interrumpiera.
-Santana te llama Britt- dijo la morena para alejar a la latina de aquella situación.
-Está bien- dijo la latina marchándose.
-¿Qué ha pasado?- preguntó Rachel.
-Nada- negó la rubia.
-Quinn- le regañó la chica.
-No me apetece hablar- se justificó Quinn.
-Espera- pidió cogiéndola del brazo para frenarla- solo quiero saber que estás bien.
-Lo estoy- afirmó la rubia- aunque no te lo creas si no hubieras interrumpido puede que esa conversación no hubiese acabado tan mal.
-¿En serio?- preguntó sorprendida.
La rubia le regalo una media sonrisa y volvió con el resto al jardín, Rachel suspiro y siguió a su chica al exterior donde el resto estaba ajeno al pique entre Santana y Quinn. El postre fue seguido de alguna copa de vino más en el jardín mientras seguían con las bromas, aunque Quinn estaba un poco mal por no haber podido finalizar su conversación con Santana. Decidieron entrar a la casa para jugar a un nuevo juego que decía tener Rachel pero la rubia decidió salir al jardín delantero a tomar el aire y desconectar un poco. Rachel quiso frenarla cuando la vio salir pero sabía que por algún motivo necesitaba espacio. Rato después Santana era la que salía para ir a buscar a su coche el móvil que se había dejado ahí, sin saber que Quinn estaba allí fuera.
-Oye Santana- la llamó Quinn que estaba apoyada en el coche.
-No te había visto- dijo la latina sorprendida por ella.
-Estaba tomando el aire- explicó la rubia.
-Lo que he dicho antes era de verdad, no quiero seguir peleando- le recordó la chica.
-Lo sé, yo tampoco- confesó Quinn intentando arreglar aquello.
-¿Cómo arreglamos esto? ¿Cómo dejamos de odiarnos?- quiso saber Santana.
-No es odio Santana… es más bien rencor- intentó explicar Quinn.
-¿Rencor?- preguntó confusa la latina.
-Rencor por marcharte con ella, por dejarme de lado, por abandonarme tu también en mi peor momento y por decir lo de Sam aquella noche cuando volví con Rachel- respondió con algo de rabia la rubia.
-Yo…
-¿Sabes que no te vas a morir si dices lo que creo que me merezco oír?- la retó la rubia en un tono altivo.
-Ves eso es lo que me fastidia- protestó la latina ahora claramente molesta -¿por qué pones ese tono de superioridad cuando intentamos arreglarlo?
-Porque no creo que yo tenga que pedirte perdón porque yo te llamé y tú no respondías- le recordó la rubia una vez más.
-Está bien, está bien, no hice las cosas bien- respondió Santana después de un largo silencio y una guerra de miradas entre ellas.
-No me creo que eso haya salido de tu boca- dijo irónicamente la chica.
-No juegues con fuego antes de que termine de decir esto- le advirtió Santana.
-Está bien, habla- aceptó Quinn quedándose callada.
-No debí dejarte de lado de esa forma por Rachel, tú también me necesitabas- dijo suspirando Santana -así que lo siento por todo eso, sé que es tarde para decirlo pero lo siento.
-Más vale tarde que nunca- dijo Quinn dando a entender que aceptaba su disculpa.
-Pero si hay algo que no siento es haberte dicho lo de Sam y Rachel, aunque quizás no fue la forma correcta no lamento el hecho de haberlo dicho- dijo Santana que sabía que aquello podía volver a hacer que se pelearan.
-¿Por qué?- quiso saber la chica.
-Porque ahora estáis juntas- le recordó Santana.
-No lo entiendo- dijo confusa Quinn.
-Conozco a Rachel lo suficiente para saber que habría agotado el tiempo máximo posible sin contártelo para no dañar lo vuestro- intentó explicar la latina -y sé que sí hubiera pasado cuando llevarais juntas seis meses no la habrías perdonado.
-Es complicado…
-Pero te lo dije yo cuando apenas llevabas tres días con ella y lo dije yo así que soy la mala de toda esta historia en parte y eso creo que ha hecho que pudieras perdonar a Rachel- dijo Santana expresando su opinión respecto a aquella historia.
-No te atribuyas tanto mérito, Rachel se ha ganado todo a pulso- advirtió Quinn sabiendo como se había portado Rachel todos aquellos meses.
-Lo sé, casi no le he visto el pelo por tu culpa- admitió Santana antes de ponerse seria y preguntar -¿la quieres?
-Claro que sí- dijo casi ofendida por la duda Quinn.
-Me alegro, no quiero ser más un obstáculo entre vosotras- confesó la latina.
-Gracias Santana- dijo Quinn completamente relajada en ese momento.
-Lo siento, por todo Quinn- se disculpó Santana directa y oficialmente por primera vez.
-Gracias- repitió de nuevo la rubia.
-¿Puedo preguntar algo?- pidió la latina.
-Claro- respondió Quinn.
-El tema Sam…
-Mejor no lo nombres- advirtió Quinn.
-Al menos el problema entre vosotras ya no seré yo- se burló la latina.
-¿Te habías perdido buscando el móvil?- preguntó Britt que apareció a su lado.
-Aquí estás- dijo Rachel junto a la bailarina.
-Estaba tomando el aire y nos encontramos aquí- explicó la rubia.
-¿Todo bien?- preguntó mirando dudosa a ambas.
-Claro- respondió Santana agarrando a su chica.
-Nos vemos dentro chicas- se despidieron ambas.
-Ahora vamos- se despidió Quinn.
-¿A qué venía esa amabilidad?- preguntó curiosa Rachel girándose hacia su chica.
-Cosas nuestras- dijo encogiéndose de hombros y entrando en casa.
-Venga ya Quinn- protestó Rachel siguiéndola.
-Eres una cotilla- se burló la rubia haciéndola rabiar.
-Claro que lo soy, quiero saber de que hablan mi mejor amiga y mi novia- dijo la morena segura de sus palabras.
-¿Tú novia?- preguntó sorprendida Quinn, era la primera vez que Rachel pronunciaba aquella palabra delante suya.
-Claro- afirmó segura.
-¿Desde cuando soy tu novia? ¿Me lo has pedido?- dijo Quinn seriamente intentando hacerla rabiar.
-¿Quieres ser mi novia Quinn Fabray?- pidió Rachel convencida.
-No lo dudo ni por un minuto- aceptó la rubia antes de lanzarse a su cuello para rodearla y darle un beso.
-Deberíamos volver dentro, tenemos invitados- le recordó Rachel cuando pudo respirar.
-¿Podemos echarlos?- sugirió Quinn.
-Quinn- le regañó Rachel.
-Lo siento, lo siento- se disculpó la rubia- es solo que ha sido una noche intensa por muchas cosas y me apetece estar contigo sola.
-Se irán en un rato, ya verás- dijo la morena dulcemente.
-Está bien- aceptó Quinn.
Rachel la cogió de la mano y la guió al interior de la casa de nuevo, donde se unieron al resto para seguir jugando. Santana y Quinn mantuvieron alguna mirada cómplice e incluso llegaron a bromear cosa que sorprendió a todos pero que hizo que a Rachel le estallará la sonrisa en su cara. Después de una larga velada los chicos decidieron que era hora de marcharse y dejar a las anfitrionas solas. Se despidieron de todos y se prometieron repetir aquello pronto, aunque esta vez Santana y Britt dijeron que la cena corría a su cargo. Rachel cerró la puerta y fue a tirarse en el sofá junto a Quinn.
-Ha ido bien la noche- dijo la morena.
-Sí, bastante bien- admitió Quinn.
-¿Me vas a decir ya que ha pasado con Santana?- preguntó sin hacerse esperar.
-Mira que eres cotilla- se burló la rubia.
-Quinn- protestó la morena una vez más.
-Hemos hablado de que no queremos seguir peleando- confesó por fin la rubia viendo la cara de asombro de Rachel- y de que vamos a intentar llevarnos bien, ya sabes, me ha pedido disculpas a su manera.
-Así que no solo no os habéis matado, sino que habéis hablado como personas normales- repitió Rachel asombrada.
-Exacto- afirmó Quinn.
-Vaya… no sabes cuanto me alegra oír eso- dijo la morena.
-Lo imaginaba- dijo riendo la rubia- es tu mejor amiga… y en un momento de mi vida fue la mía… lo mínimo es llevarnos bien o soportarnos para que lo tuyo y lo mío vaya bien y tenga futuro, quiero hacer las cosas bien.
-Te estoy queriendo mucho en este momento- dijo la morena dulcemente mientras acariciaba su mejilla.
-Y yo a ti- correspondió la rubia.
-Poco a poco esto parece funcionar- dijo mientras veía la intenta mirada de su chica que solo asintió con la cabeza-¿Qué te pasa? ¿En qué piensas?
-Necesito hablar contigo- dijo viendo la cara de preocupación de su chica- sobre nada en especial, tranquila, simplemente hablar contigo. Podría tumbarme aquí a tu lado y abrazarte y no decir una sola palabra y aún así ser la más feliz del planeta.
-Hoy estás increíblemente romántica- dijo Rachel mirándola a los ojos y perdiéndose en ellos.
-Tú me haces querer ser romántica- la corrigió Quinn sonriendo.
-¿Qué te parece si tú y yo subimos a la habitación y ponemos la guinda al pastel de la noche?- propuso Rachel que ya no era capaz de contener todo lo que sentía por su chica.
-Me parece una gran idea- aceptó la rubia saltando casi del sofá y gritándole mientras subía por las escaleras- voy a esperar a mi novia en la cama.
-No sabes lo bien que suena lo de mi novia en tu boca- dijo Rachel cuando la alcanzó para besarla.
-No sabes lo que te quiero- dijo la rubia riendo.
-Lo sé porque yo te quiero más- protestó Rachel.
-Imposible- negó antes de encerrar a Rachel contra la pared- voy a demostrártelo durante toda la noche.
Y así lo hizo, como le había dicho a Rachel, le demostró cuanto la quería y se entregó completamente a ella, recordando cada una de las palabras y promesas que Rachel le había hecho aquella tarde antes de que los invitados llegaran. Recordando cuanto la quería, cuanto la había echado de menos y lo claro que tenía que quería pasar el resto de su vida junto a esa pequeña morena que a veces podía ser insoportable pero que por alguna extraña razón ella amaba con locura.
Nuevo capítulo! Siento la tardanza! Mucho lío en la universidad :) Pero prometo tener listo el nuevo capitulo en un par de días!
¿Qué les pareció este avance entre Santana y Quinn?
Nos vemos pronto =) un saludo!
