El improvisado viaje a Hawai había despertado en ellas una gran emoción ante la perspectiva de pasar por primera vez unas vacaciones juntas. Parecían dos niñas pequeñas a punto de abrir sus regalos de cumpleaños cada vez que se sentaban juntas a planificar algo del viaje. En apenas dos días todas sus conversaciones eran en torno a lo que iban a hacer, donde iban a ir y como aprovechar el tiempo junto a algunas horas de estudio intenso del guión, impuestas por Rachel. La noticia de que estaban en Lima juntas y que eran pareja no había tardado ni un día en extenderse por lo que querían huir cuanto antes de la ciudad, y con suerte cuando volvieran una semana después a los Ángeles, aunque seguirían siendo noticia el tema se habría enfriado un poco y podrían estar más tranquilas.

Hiram, que era el único que no trabajaba aquella mañana fue el encargado de llevarlas al aeropuerto y hacerles compañía hasta que anunciaron la salida de su vuelo.

-Os vamos a echar de menos- dijo el padre de Rachel.

-Y nosotras a vosotros- dijo la rubia dulcemente.

-La próxima nos vemos en Los Ángeles o en Nueva York- sugirió Rachel.

-No es mala idea- aceptó Hiram.

-Tenemos que irnos papi, el vuelo va a salir- dijo la morena algo apenada.

-Vale, vale, iros ya- dijo dándole primero un abrazo a Rachel- cuídate hija y escribe cuando aterrices.

-Claro- dijo la morena.

-Cuídate Quinn- dijo dándole un abrazo y susurrándole al oído para que solo ella lo oyera- y cuida a Rachel, sin ti se pierde fácilmente.

-Y yo sin ella- admitió la rubia completamente sonrojada.

La rubia se separó sonriente y la regaló una mirada cómplice a Hiram antes de ir junto a Rachel a embarcar en su avión. Después de más de doce horas de avión, intentando entretenerse entre películas, juegos, alguna que otra siesta y música, por fin aterrizaban en las islas. Cogieron un taxi que las llevó directas al hotel que tenían reservado. Cuando por fin soltaron las maletas en la habitación no se lo podían creer, había sido largo pero iba a merecer la pena. Una habitación con una tele panorámica, una cama de matrimonio con numerosos y grandes cojines cubiertos con sábanas blancas y todo a su alrededor era de madera pero sin duda lo que más les iba a impresionar era lo que les esperaba al salir por la terraza. Quinn cogió la mano de Rachel y después de echar un vistazo a la gran habitación que tenían la llevó a la terraza, donde tenían su propia y pequeña piscina para ellas con una vista perfecta de la playa, las montañas y en general de la isla, sin duda una de las imágenes más bonitas que habían vivido.

-Esto es precioso- dijo la morena mirando el paisaje.

-Me alegra tanto estar aquí contigo- dijo la rubia abrazándola por detrás.

-Te quiero- dijo la morena sin pensarlo apoyando su cabeza hacia atrás en la rubia.

-Y yo a ti pero ahora ve a cambiarte- ordenó la rubia.

-Impaciente- protestó Rachel dándose la vuelta.

-Es que mira que piscina muero de ganas de probarla- dijo infantilmente Quinn.

Rachel no pudo evitar reír antes de darle un beso y huir al interior de la habitación de nuevo a buscar en la maleta donde estaba su bikini. Se había burlado de la rubia horas antes porque ya iba con el bikini puesto desde Lima pero ahora sentía envidia de no estar ya metida en la piscina junto a ella. Se cambió lo más rápido que pudo y regresó a la terraza donde Quinn estaba tumbada en una hamaca esperándola. La rubia se perdió en el cuerpo de su chica cuando apareció con un sexy y pequeño bikini rojo que llamaba más la atención gracias a su bronceado casi constante.

-Guau…- dijo la rubia cuando vio aparecer a Rachel.

-¿No te gusta?- preguntó algo confusa por la reacción de Quinn.

-Estás… estás… vaya modelo que tengo de novia- dijo la rubia aún mirándola de arriba a abajo.

-Tú también estás impresionante- dijo la morena acercándose a darle un beso.

Quinn no esperó ni un minuto antes de arrastras a su novia al agua de su piscina privada. No podía imaginar una mejor situación que aquella. Aquel día no les dio para mucho más que para relajarse durante un rato antes de salir a cenar a algún restaurante de la isla. Era increíblemente satisfactorio poder pasear con Rachel de la mano sin que las miraran o las reconocieras inmediatamente. Aquella noche se encargó de demostrarle a Rachel cuanto la quería y la morena así se sintió, la mirada que Quinn le dedicaba mientras lo hacían, la forma en que la tocaba era a lo que más podía aspirar.

Nunca se había sentido así con Quinn, ni siquiera cuando estuvieron juntas la primera vez en Nueva York. La madurez y todo lo que habían vivido le hacía sentir que eso era lo todo lo que necesitaba y lo que siempre había estado destinado a pasar. A la mañana siguiente a pesar de que Quinn se quería quedar en su propia piscina disfrutando de la privacidad, Rachel la arrastró a la playa. La morena fue a coger sitio y Quinn se acercó a uno de las cabañas/bar que había para cogerles un par de bebidas.

-Deberías echarte crema- le regañó Quinn al verla tumbada en la arena cuando llegó.

-Es cierto, gracias- admitió Rachel cogiendo la bebida antes de decir -échamela por favor.

-¿Cómo?- preguntó la rubia confusa.

-Que no me he traído crema y como tú seguro que tienes… ¿Podrías echármela?- pidió haciendo un puchero a su chica.

-¿De verdad te has venido a la playa sin crema?- preguntó la rubia en tono de regañina.

-Yo estoy morena, no voy a quemarme como tú- se burló Rachel riendo tumbándose boca abajo.

-Vaya, gracias por apreciar el blanco de mi piel- dijo la rubia fingiendo que se enfadaba.

-Es broma, me encanta tu tono de piel pero me gusta más el mío porque no me quemo- dijo Rachel dándole un dulce beso en la mejilla para que cediera un poco- ¿me echas crema?

-No- negó infantilmente Quinn.

-¿Y ahora?- preguntó la morena después de darle un beso esta vez en los labios.

-Está bien- terminó por aceptar sonriendo.

Con lo ajetreada que eran sus vidas normalmente era extraño estar tan tranquilas desconectada de todo lo que les rodeada. Un día en la playa, dando paseos, bañándose e incluso jugando a la pelota un rato en la orilla antes de comer en uno de los grandes chiringuitos que estaban en la misma arena fue todo lo que necesitaban para caer rendidas entre besos aquella noche.

A la mañana siguiente después del desayuno, Quinn que ya llevaba el bikini puesto quería quedarse en la piscina así que Rachel subió a cambiarse y a coger las cosas. Cuando bajó vio a su chica tumbada en una de las tumbonas al borde la piscina, bajo la sombrilla leyendo algo en su iPad, sonrió y se acercó a ella.

-Te he echado de menos- admitió la rubia nada más verla.

-Solo he estado fuera media hora- dijo la morena.

-¿Te parece poco?- preguntó Quinn sonriendo y rodeando su cintura acercándola hacia a ella. Rachel hizo un gran esfuerzo por controlarse allí delante de todos.

Dejó un beso en su mejilla y se sentó en la toalla correspondiente a su lado. Quinn la imitó sentándose a su lado y dejó caer su brazo sobre el hombro de la chica dejando un beso en la cabeza de Rachel y haciéndola sonreír. La miró a los ojos intensamente antes de añadir.

-Esto me gusta más, ¿sabes que eres lo más bonito que hay aquí?- dijo dulcemente la rubia sin dejar de mirarla.

-Para- le pidió Rachel.

-¿Qué? ¿No puedo alagar a mi novia?- preguntó la rubia sin borrar la sonrisa de su cara.

Rachel negó con la cabeza riendo completamente sonrojada y Quinn no podía apartar los ojos de ella, y sin pensarlo más rompió la distancia que las separaba y la besó dulcemente, despacio hasta que Rachel tiró de ella para acercarla más aún no dejando ni un centímetro entre sus cuerpos. La mano de la morena viajó a la parte baja de su espalda, apretando su trasero lo que hizo que Quinn emitiera un gemido durante el beso. Rachel lo notó y sacó fuerza de donde no la tenía para separarse. Quinn la miró desorientada.

-Estamos rodeadas de gente- le recordó Rachel.

-Podemos irnos a la habitación- sugirió Quinn.

-Acabamos de llegar, no vamos a irnos ahora- dijo la morena segura.

-Está bien, voy a bañarme entonces- aceptó la rubia resignada.

Quinn caminó hacia el agua, la temperatura era bastante buena así que se metió y se sumergió completamente para mojarse entera. Le habría encantado volver a la habitación con Rachel para hacerle todo lo que no podía en la piscina rodeada de gente pero como la morena no había querido ahora estaba dándose un baño para enfriarse. Estaba pensando mirando al horizonte cuando unas manos la agarraron y tiraron de ella para dejarla frente a Rachel que la besó sin dudarlo.

-Rach…- dijo la rubia cuando consiguió separarse de los besos de su chica.

-¿Qué pasa?- preguntó riendo la morena.

-He venido para refrescarme y alejarme de ti y si vienes y me haces estas cosas no lo consigo- respondió la rubia.

-Esta bien ya paro- dijo la morena soltándola y dejando un poco de espacio entre ellas- me encanta que no puedas resistirte a mis besos.

-No puedo resistirme a ti en general- admitió Quinn sonrojada.

-Eres adorable cuando te pones así- dijo la morena dando un tierno beso en su nariz.

-Te quiero- dijo la rubia encogiéndose de hombros.

-Y yo a ti, ¿qué quieres hacer hoy?- preguntó la morena nadando a su alrededor.

-Lo cierto es que me apetece explorar un poco la isla, algo de aventura- respondió la rubia.

-Mira quien se ha levantado aventurera hoy- bromeó Rachel- ¿qué has pensado?

-He visto que tienen excursiones al volcán, también hay clases de surf y submarinismo y unas rutas por la selva- dijo la rubia.

-Vaya, veo que lo tenías planeado- dijo riendo Rachel.

-Todo con tal de no mirar ese guión una vez más- confesó la rubia.

-Está bien, ¿qué te apetece hacer más?- preguntó la morena.

-El volcán y el surf me llaman la atención- admitió Quinn.

-Pues perfecto- aceptó Rachel- vamos a ello, no perdamos más el tiempo aquí en remojo.

Salieron casi corriendo de aquella piscina entre risas por la idea que había tenido la rubia. Decidieron ir primero a la excurisón del volcán ya que en el hotel les habían dicho que iban a tardar un rato en llegar. Desde la cima del volcán donde las llevaron se podía ver toda la isla, lo que eran unas vistas espectaculares, además del propio volcán, era aquello era algo único y curioso y les hacía sentir pequeñas. Quinn no paró de hacer fotos y retratar todo lo que estaba viviendo, era una situación de en sueño y no iba a perder ni un minuto de ella. Rachel había decidido guardar su móvil después de una regañina de su novia minutos antes.

-Ni se te ocurra- dijo Quinn cuando vio a Rachel concentrada tomando una foto.

-¿El qué?- preguntó confusa.

-Publicar esa foto en tu cuenta de cualquier red social- le advirtió su novia.

-No iba a hacerlo- se defendió la morena no muy convincentemente.

-Si publicas esa foto todo el mundo va a saber donde estamos y cualquier paparazzi a 100 km a la redonda vendrá- explicó la rubia seriamente.

-No iba a hacerlo- volvió a mentir Rachel guardado su móvil para evitar tentaciones.

-Por si acaso te lo recuerdo- dijo la rubia- no quiero fastidiar las vacaciones.

Al final su excursión se prolongó más de lo previsto porque decidieron dar un paseo por una de ls rutas cercanas entre los grandes árboles por lo que no les dio tiempo a llegar para intentar surfear un poco así que decidieron que ese plan sería para el día siguiente. Después de una relajada cena de regreso en el hotel subieron a la privacidad de su habitación para estar sola descansando un rato. Salieron a la terraza donde Rachel se tumbó aprovechando la buena temperatura veraniega y la rubia se acurrucó junto a ella abrazándola. Estaban agusto, sin hablar cuando algo rondó la cabeza de la morena y no pudo evitar hablarlo.

-Quinn- la llamó la morena rompiendo el silencio.

-¿Si?- preguntó aún con los ojos cerrados apoyada sobre su chica.

-¿Sabes si Emily estará mientras grabamos esta película?- aquella pregunta reclamó toda su atención así que abrió los ojos inmediatamente y miró a su chica.

-Lo último que supe es que su contrato era para las tres películas así que imagino que sí- respondió la rubia lo más calmada que pudo a la pregunta de Rachel.

-¿Y qué vamos a hacer?- quiso saber la morena algo dudosa.

-¿Qué quieres decir?- preguntó confusa la actriz incorporándose.

-¿No crees que será incómodo? Quiero decir es tu ex- respondió Rachel como si fuera obvio.

-Yo… bueno si supongo- admitió la rubia aunque algo dudosa.

-Entiende que me pueda molestar si se acerca a ti ya sabes- admitió Rachel sin mirarla.

-Se tendrá que acercar por cosas de la película pero nada más Rach- dijo la rubia cogiendo su mano para tranquilizarla por su inseguridad en ese momento- yo no voy a hacer nada, ni le voy a hacer más caso, estoy contigo y es todo lo que necesito.

-Pero… -intentó decir la morena aunque las palabras no terminaban de salir de su boca.

-¿Pero qué? ¿Qué te pasa?- preguntó preocupada la rubia.

-Yo también estoy contigo y es lo que necesito pero me alejado de Sam por ti- le recordó Rachel.

-Rach… ¿otra vez?- preguntó la rubia algo molesta.

-Es solo que me parece extraño que lo de Emily lo veas tan claro y yo lo tengo que aguantar y no lo entiendas con Sam- protestó Rachel ahora a la defensiva.

-Hasta en Hawaii me va a perseguir este tema- dijo la rubia suspirando y dándole la espalda.

-No lo he sacado para que nos peleemos- se defendió la morena rápidamente que era lo último que quería en ese momento.

-Lo sé, lo sé- admitió la rubia- pero es que es siempre igual.

-Entiende que no pueda evitar en un paralelismo con lo de Sam y Emily- dijo la morena intentando relajar el ambiente.

-Emily fue… fue un error, una relación rebote, pensaba que por estar con ella no pensaría en ti, me engañé a mi misma y ella salió herida por mi culpa- dijo Quinn algo avergonzada recordando todo aquello- quería estar contigo.

-Y yo contigo- correspondió la morena sincera.

-Si puedo le pediré disculpas, si quiere hablarme claro que lo aceptaré pero no voy a ser su amiga- dijo seria la rubia.

-¿Segura?- preguntó la morena antes de seguir hablando sin esperar respuesta- porque te conozco y lo que más odias en el mundo son los conflictos y llevarte mal con gente.

-Tienes razón, no me gustan pero no voy a hacer nada que te vaya a hacer daño- dijo la rubia muy segura- y sé que tener a Emily cerca no te sentaría bien, ¿me equivoco?

-No- admitió la morena.

-Así que no voy a dejar que pase unas ciertas lineas, te lo prometo- dijo la rubia cogiendo su mano tiernamente.

-Está bien- aceptó la morena que se había relajado.

-Igualmente cuando empiece todo el tema del rodaje y veamos como funciona podemos hablarlo ¿vale?- propuso Quinn y la morena asintió con la cabeza- si algo, cualquier cosa te molesta me lo tienes que decir.

-¿Podemos volver a tumbarnos?- preguntó la morena que no quería seguir hablando de aquello.

-Claro- aceptó la rubia y ahora fue Rachel la que se abrazó a su chica.

-No quería provocar mal rollo esta noche ni estas vacaciones pero es que me rondaba la cabeza ya sabes- dijo la morena disculpándose sin mirarla.

-Tranquila, ya sabes que prefiero que lo hablemos todo a que nos guardemos las cosas- le dijo la rubia dejando un beso en su cabeza.

-Me alegra que podamos hablar las cosas- dijo la morena.

-Y a mí- admitió la rubia dejando un beso en su cabeza dando por finalizada aquella conversación.

No volvieron a tocar aquel tema, como había dicho Quinn si tenían esa conversación sería cuando volviera a empezar el rodaje y vieran como funcionaba todo. Al día siguiente esta vez si que tuvieron tiempo de ir a hacer surf, lo que había sido una experiencia única y sobre todo muy divertida a pesar de las caídas que se habían pegado más de una vez. Disfrutaron el resto de días en la isla, en aquella tranquilidad a pesar de que finalmente si las habían reconocido alguna que otra vez y les habían pedido una foto, pero por suerte nada de paparazzis alrededor. La rubia volvía de preguntar varias cosas en recepción y encontró a su chica mirando al atardecer con la mirada perdida en el balcón. Se acercó a ella y la abrazó por detrás dulcemente antes de hablar.

-Sabes que tenemos que volver ¿verdad?- dijo la rubia interrumpiendo aquel silencio.

-Lo sé pero no me lo recuerdes- protestó la morena.

-Te lo recuerdo para que no sea tan duro la vuelta- le recordó riendo la actriz.

-Va a ser duro y mucho- admitió Rachel suspirando.

-¿Por qué?- preguntó curiosa la rubia.

-Porque volvemos y tenemos que grabar y mientras la discográfica quiere sacar ya mi primer single y va a ser todo muy estresante y los fotógrafos y…

-Sh….- la mandó Quinn a callar poniendo un dedo en sus labios -me estás estresando antes de tiempo amor.

-Lo siento- se disculpó sonrojada la morena.

-Voy a echar de menos esto- confesó Quinn.

-Y yo, pero sobre todo tenerte para mí- dijo la morena dándose la vuelta.

-Creo que esa idea de mudarnos juntas no es una locura como creía antes- dijo la rubia repentinamente aunque había pensado ya aquello los últimos días.

-¿En serio?- preguntó sorprendida Rachel por la declaración.

-Lo he pesando y me he acostumbrado mucho a vivir contigo como para no dormir contigo cada vez que pueda- confesó la rubia.

-¿En tu casa o en la mía?- preguntó riendo la morena.

-Esa es la gran pregunta- admitió la rubia- adoro mi casa y tú la tuya.

-Lo sé-admitió Rachel- pero vamos a hacer una cosa, de momento nos quedamos en mi casa por cercanía al estudio y demás y cuando volvamos de grabar la película decidimos que hacer.

-Me parece una gran idea- dijo ilusionada la rubia.

-No puedo esperar a vivir contigo- dijo la morena inocentemente.

-Pero si ya casi lo haces- le recordó Quinn.

-Pero no completamente- protestó la morena.

-Yo tampoco puedo esperar a vivir contigo- dijo la rubia dulcemente.

-¿Te apetece un último paseo de noche por la playa, bajo la luna con tu chica para celebrarlo?- propuso Rachel.

-Sin dudar- dijo la rubia cogiendo su mano y dejando llevar una vez por Rachel y sobre todo por sus sentimientos.

La morena la guió a la playa por donde dieron un largo paseo por la orilla del agua, dejando que sus pies de mojaran mientras reían y hablaban sobre lo ilusionadas que estaban por vivir juntas y sobre como iban a ser las cosas a partir de ese momento. Su avión era temprano a la mañana siguiente ya que les esperaban por delante numerosas horas de viaje así que muy a su pesar se dieron la vuelta y regresaron a la habitación supuestamente a dormir. Aunque una vez estuvieron en la cama entre risas y besos dormir fue lo que menos hicieron aquella noche para despedir aquel paraíso. La suerte fue que luego pudieron dormir gran parte del viaje y no se les hizo tan pesado, sin duda el único inconveniente de aquella magnífica isla era lo lejos que estaba de sus casas como para escaparse más habitualmente.

Cuando salieron del avión y caminaron sobre la terminal del aeropuerto no tardaron en aparecer los flashes directos hacia ella. El aeropuerto de Los Ángeles era uno de los más transitados sobre todo por famosos así que no fue raro que estuvieran allí esperando y las pillaran. La rubia agarró la mano de Rachel segura y la arrastró para hacerse paso entre los fotógrafos para llegar al coche que las llevaría de vuelta a casa.

-Se acabó la tranquilidad- dijo la rubia cuando entraron en el coche.

-Vuelta a la normalidad- admitió Rachel.

-¿Podemos volver a Hawaii? Todo era tan relajado allí- preguntó riendo Quinn.

-De momento vamos a vivir juntas, ya hablaremos lo de mudarnos a Hawaii un poco más adelante- respondió riendo la morena.

-A Hawaii o a Pekín, no me importa mientras sea contigo- admitió la rubia antes de besarla ya en la seguridad del coche.


Y se acabaron las vacaciones de en sueño! Vuelta a la vida normal! =)

Nos vemos pronto! Leo todos sus comentarios y los agradezco =)

Un saludo!