Capítulo 3

Hermione estaba realmente harta de todas las chicas revoloteando por aquí y por allá, que hablaban excitadas de su cita para el Baile, o de su maravilloso vestido, o del caro carísimo eyeliner que iban a utilizar siguiendo los consejos de la revista ''Corazón de Bruja''. Era horrible, ¡deberían preocuparse más por cosas útiles, como los estudios, y no en esas tonterías!

No obstante, si ella hubiera tenido una cita, supuso que también se habría sentido así. O quizá segura de ello, ya que había escuchado ciertos rumores de que un chico de Hufflepuff estaba pensando en invitarla a ir con él, pero ella no estaba realmente interesada, y, si bien la petición no llegó nunca, ella tampoco quería ir con él. Ella prefería encargarse de los adornos y los decorados para el Gran Comedor la tarde antes, y esa noche, quedarse a estudiar en su cuarto, o leyendo tranquilamente.

Draco estaba pensando en alguna idea brillante para acercarse a esa estúpida espectra mientras caminaba hacia la clase de Pociones. ¿Qué debería hacer? Seguramente no mucho, tenía claro que con su encanto y belleza natural, podía conseguir a la mujer que quisiera, incluso si estaba muerta y deambulaba por el castillo. Sólo necesitaba encontrarla, pero lo más seguro es que no andara muy lejos. Su padre lo mataría si se enterara del ''magnífico'' plan de Blaise, pero la verdad es que, una vez desarollado y explicado por completo, éste tenía bastante buena pinta. Si salía bien, medio Hogwarts lo recordaría durante el resto de su vida. No se dio cuenta de que ya estaba en el pasillo correspondiente a su clase, por lo que, menos cuenta se dio cuando chocó accidentalmente contra alguien.

-¡Eh tú, ves con...! -comenzó a gritarle Draco a la persona que se había metido enmedio de su camino, cuya estatura era un poco menor a la suya. Cuando bajó la cabeza para mirar quién era, se encontró con la mata de pelo despeinada y horrible de una chica, que al levantar la nariz con algunas pecas desperdigadas por aquí y por allá, dio la casualidad de que era Granger. - ¡Oh! Pero si eres tú. ¡Aparta, asquerosa sangre sucia! -le escupió con todo el desprecio del mundo y la empujó, intentando tocarla lo menos posible. La repugnaba tanto...

-¡Vaya, Malfoy, no sabía que existiera una alfombra roja por Hogwarts cuya exlusividad de paso te perteneciera únicamente a ti! -le contestó ella, con su tono de marisabidilla. Qué novedad.

-Veo que conoces la palabra exclusividad... Muy bien Granger, ¿quieres un cacahuete? ¿Dos, quizá? -dijo él, con una mueca en la cara, y poniendo una voz suave y sarcástica.

Hermione comenzaba a ponerse de los nervios. Cada encontronazo con Malfoy era como una olimpiada de ''a ver quién dice los mejores insultos'' o ''a ver quién aguanta más sin lanzarse una imperdonable''. Aunque la verdad, estaba segura de que, por su historial familiar, Malfoy sabía mucho de este último punto. Resultaba repugnante y... ¡Oh mierda! Llegaba tarde a su clase.

-Verás, aceptaría gustosamente tus presentes pero... Llego tarde a mi clase, y no me gusta perder mi tiempo discutiendo contigo.-y dicho esto, giró la cabeza bruscamente, casi pegándole con el pelo a Malfoy en la cara, y se alejó por el pasillo con la cabeza alta, muy alta, mientras el príncipe de las serpientes se quedaba con tres palmos de narices.


Después de encontrarse con Granger, había estado el resto de la mañana con un humor de perros. Cuando Pansy se le acercó a la hora del descanso y se le colgó del cuello como hacía siempre, no la apartó, pero simplemente no le puso buena cara.

-¿Qué quieres? -le preguntó Draco, que buscaba con la mirada a la tal Milvina o Cretina, o como fuera que le hubiera dicho Blaise la noche anterior.

-¿Sabes Draco? -dijo ella con voz seductora, antes de darle un beso en el cuello. -Estaba pensando... Todos los chicos van a regalarle flores a las chicas a las que van a llevar al baile y...

-¿Tú quieres una? Menuda estupidez, Pansy.

-Pero... -dijo ella encarándose a él, y poniéndole cierta expresión de niña pequeña haciendo pucheros.- He pensado que una orquídea iría muy bien con mi vestido... Es negro, y tan corto...

Draco no estaba prestándole mucha atención a la chica morena en realidad, pero lo de ''tan corto'' sonaba bien. Seguramente dejarían muertas a las demás parejas, sólo ellos resultaban perfectos el uno para el otro para asistir a este baile juntos.

En ese justo momento, el chico pegó un pequeño brinco y abrió mucho los ojos. Según Blaise, la chica que buscaba era transparente, llevaba una túnica verde extraña, y un gorro de bruja puntiagudo y muy feo. Si no se equivocaba, la descripción encajaba a la perfección con la de la chica que en esos instantes paseaba por la galería del castillo, justo enfrente de sus narices. Era ahora o nunca.

-Pansy, si te regalo una flor... ¿Te callarás y me dejarás tranquilo? -le contestó de repente a la morena, que se había sentado a su lado, y hacía ya ''maniobras'' para recostarse en sus brazos. Lo único que Draco quería hacer era largarse de allí, e ir a hablar con la fantasma.

-Sí. Quiero una orquídea. Una púrpura. La más cara que encuentres -sentenció Pansy.

Entonces, Draco se levantó del suelo bajo la atenta mirada del resto de Slytherins, la cara de chasco de Pansy, y la mueca sonriente de Blaise, y comenzó a andar rapido hacia los pasillos por donde acababa de ver al espectro.

Sí que era cierto que tenía unas pintas jodidamente extrañas, pensó, mientras daba grandes zancadas para aproximarse y ponerse delante de ella, cosa que no era demasiado difícil debido a su metro ochenta y cinco de altura.

-Oh, vaya. ¡Me has asustado! -dijo ella, cuando reparó en la presencia del mago. - ¿Quieres algo? -preguntó, cambiando inmediatamente el tono de voz por uno mucho más serio, y que no mostraba nada del aparente sobresalto que acababa de sufrir. Parecía realmente bipolar, pensó Draco; la típica chica que cambia de humor como de zapatos. O cambiaba.

-Verás... Te he estado observando últimamente... -dijo Draco, poniendo su mejor voz de Casanova. Actuar resultaba tan fácil... Sobretodo si posteriormente había premio. O satisfacción personal. O las dos cosas.

-¿Y? -interrumpió ella.

-Estaba preguntándome si te había visto antes por el castillo. De verdad, tu cara me resulta familiar pero... ¿Estás aquí desde hace mucho tiempo? -preguntó él. Por ahora, lo único que había conseguido era que ella lo mirara extrañada, pero luego cambió de nuevo su cara.

-Llegué hace poco. ¿Quieres algo más? -vaya, era un hueso duro de roer. Si no hubiera sido porque estaba muerta, y no era precisamente una belleza, Draco Malfoy la hubiera incluido en su lista de líos potenciales. Pero esto solo hacía el juego un poquito más interesante.

-Me preguntaba si te gustaría venir conmigo al Baile de Halloween dentro de un par de días. -le preguntó él directamente.

-¿Y por qué debería ir contigo, Draco Malfoy, siendo que podrías ir con cualquier otra chica? Los fantasmas no vamos a los bailes. Además, ayer te vi insultando a esa chica, Hermione Granger, y la verdad, no creo que fueras mi tipo de cita ideal.

Eso había sido un golpe bajo. Sin duda, empezaba a caerle mal. ¿Qué chiflada se atrevería a decir que él, Draco Malfoy, no era su cita ideal? Él era la cita ideal de cualquiera. Ahora sí que tenía un motivo justificado para engañarla, pero para ello, necesitaba conseguir que fuera con él.

-Oh, vamos... Esa... Chica -se detuvo un largo momento pensando en esta palabra- se pasa el día molestándome sin motivo alguno. Y claro que los fantasmas van a fiestas -dijo él, con una sonrisa blanca y perfecta, pero fingida.

-¿Y por qué, precisamente yo, debería ir al baile... Contigo? -cuestionó ella. Parecía algo más relajada, y ya no le ponía tanta cara de asco al hacerle preguntas. Perfecto. Casi, casi la tenía en el bote.

-Resultas... Interesante. Además, eres nueva por aquí, te mereces una bienvenida a lo grande. -y tanto que iba a recibir una bienvenida a lo grande si le decía que sí. Sería memorable.

-¿Por interesante quieres decir, rara? -le preguntó entonces ella.

-Pero, puedes ser rara en el buen sentido. ¿Qué me dices? ¿Vendrás conmigo? Pasaremos un buen rato. -claro que pasarían un buen rato, sobretodo los Slytherin.

-Está bien. Sí, iré contigo. -zanjó Savina.

Por supuesto que iría con él.


Nota de autora: Hola, hola! Antes que nada, quería agradeceros muchísimo a las personas que me estáis dejando reviews... ¡Un millón de gracias! Significa mucho para mí, ya que no estaba muy segura que estar haciéndolo bien, pero parece ser que está gustando... Y aunque tan solo sean tres o cuatro personas las que me leen, ¡con eso me doy por satisfecha!

Así que, aquí os dejo con otro capítulo más. Como decían por ahí, Draco está jugando con fuego, y quién con fuego juega... Se acaba quemando. Ya veréis qué le pasa, pero lo que estoy intentando es que tenga una personalidad lo más fiel posible a la del libro y las películas. Totalmente malo malote. Y, por cierto... ¿Alguien quiere un cacahuete? x)

Me despido. Ya sabéis si os ha gustado... Click a ''go'' por ahí abajo para hacer feliz a esta humilde -y novata- fanficker!