Volver a Nueva York era como un soplo de aire fresco en sus vidas, ambas lo adoraban. Habían llegado días antes de que sus padres volaran a la ciudad por lo que tenían días para ellas solas, para quedar con sus amigos y para comprar y decorar la casa con el espíritu navideño. Quinn estaba poniendo adornos a un gran árbol de Navidad junto a la chimenea del salón cuando Rachel se quedó observándola. La rubia bailaba y cantaba mientras hacía aquellas tarea y la morena solo podía sonreír y pensar lo feliz que era. Hacía ya casi 3 años que sus caminos se habían vuelto a cruzar y tenía que reconocer que habían sido 3 años de locura cargadas de sentimientos pero que todo merecía la pena. tenía delante a la chica de su vida, no tenía duda alguna, todo lo sufrido merecía la pena por ese momento en el que estaban adornando su casa para las navidad juntas con la visita de sus respectivos padres, ¿qué más podía pedir? Quinn no tardó en pillarla mirando y regañarle riendo por ser la única adornando aquello.
Kurt y Blaine no iban a pasar el día de Navidad en Nueva York sino en Lima con Burt y Caroline ya que los padres de Blaine estaban de viaje visitando a su hermano que estaba en Europa rodando una película. Así que Rachel y Quinn quedaron con ellos parar cenar un par de días antes de que se fueran.
-Bueno Blaine ahora que has terminado la obra…¿Qué vas a hacer?- preguntó la rubia mientras cenaban.
-No lo he pensado, lo cierto es que han sido un par de años sin parar, adoro Broadway pero es muy duro- admitió el actor- creo que un pequeño descanso estaría bien, a no ser que surja alguna oportunidad increíble.
-Quizás os venga bien un cambio de aires- sugirió riendo Rachel.
-¿Por qué presiento que ya tenéis algo planeado?- preguntó Kurt.
-Blaine quiere un descanso, tú sabes que puedes diseñar igual en Los Ángeles que aquí y sobre todo os queremos allí con nosotras un tiempo- dijo Quinn poniendo cara de pena.
-Llevas tres años intentando convencerme de que me mude allí- le recordó el chico.
-Y tú excusa siempre ha sido que no ibas a dejar a Blaine aquí- le recordó Quinn.
-¿Soy lo único por lo que seguías aquí?- preguntó el chico.
-Claro, ya sabes lo que pienso de las relaciones a distancia- dijo Kurt.
-Así que podemos irnos un tiempo a LA- dijo sonriendo Blaine.
-Sí por favor- dijo la rubia.
-¿Quieres irte a LA?- preguntó sorprendido Kurt.
-Quiero un descanso, nos vendrá bien un tiempo por allí y están las chicas- dijo Blaine haciendo sonreír a ambas.
-Está bien, lo pensaremos- aceptó el diseñador- pero la próxima vez que nos mudemos a Nueva York vosotras sois la que os venís aquí.
-De acuerdo- aceptó rápidamente Quinn sorprendiendo a todos.
-¿Sí?-preguntó Rachel.
-Podrás volver a Broadway como quieres y yo descansar- respondió dulcemente dejando un beso en su mejilla.
-Todo solucionado- dijo Blaine riendo- lo que el Glee a unido que nada lo separe.
La idea de que iban a tener a los chicos más cerca aún era genial, realmente los echaban de menos. Los dos había confirmado su asistencia a la fiesta de fin de año más que emocionados, Kurt afirmaba saber ya su disfraz y Blaine decía que tenía que pensarlo bien. Un día más de descanso y sus padres aterrizarían en la ciudad. Los tres habían aceptado quedarse en un hotel cercano a casa de las chicas para no molestarlas y que tuvieran más libertad. Shelby que también estaba en la ciudad cenaría con ellos el día de Navidad, incluida Beth. Rachel y Quinn se habían pasado por su apartamento el día antes para verlas y quedar con ellas. Rachel estaba entretenida jugando con Beth mientras la rubia la observaba sin perder ni un minuto.
-Tierra llamando a Quinn- dijo Shelby acercándose a ella.
-Perdona, estaba distraída- dijo la rubia sonriendo.
-Rachel causa ese efecto en ti- se burló la mujer.
-Muy graciosa- dijo ironícamente la rubia.
-Me alegra mucho que estéis tan bien juntas- dijo Shelby con dulzura.
-Gracias- agradeció Quinn sin quitar la vista de su chica.
-¿Y esa mirada?- quiso saber Shelby.
-Es un bonito escenario ¿verdad?- preguntó con una gran sonrisa la actriz -Rachel con Beth, jugando, riendo, me hace pensar en nuestro futuro.
-A alguien le está entrando el instinto maternal- se burló Shelby.
-No es eso- protestó Quinn- pero verla así me hace tener más ganas de ese futuro.
-Llegará cuando estéis preparadas- dijo acariciando su brazo dulcemente.
-Lo sé- dijo asintiendo la rubia.
-Quinn, hay algo que nunca hemos hablado pero creo que deberíamos- dijo poniéndose más seria la mujer.
-¿Qué pasa?- preguntó la chica extrañada.
-Beth ya tiene 11 años, cada día se parece más a ti, ¿cuántos años crees que va a tardar en sospechar que eres algo más que la pareja de Rachel?- preguntó Shelby provocando toda la atención de Quinn -tienes más fotos con ella que Rachel, te recuerda desde bebé y si sigue pareciéndose más a ti algún día va a saber la verdad.
-¿Qué me estás queriendo decir Shelby?- preguntó la rubia confusa.
-Quiero saber si quieres que llegado el momento sepa la verdad sobre ti- dijo por fin Shelby.
-Yo… yo… - intento hablar Quinn sin saber que decir.
-¿Pasa algo?- preguntó Rachel que se había acercado hasta ellas y vio la cara de su chica.
-Solo hablábamos- respondió rápidamente Shelby.
-¿Amor?- preguntó Rachel para asegurarse.
-¿Puedo hablar con Rachel un momento?- dijo entonces la rubia reaccionando.
-Claro, Beth vente- la llamó Shelby yéndose a la cocina.
-¿Qué pasa?- preguntó la morena cuando estuvieron solas.
-Shelby me ha hecho una pregunta que no me había planteado hasta ahora y me siento estúpida por no haberlo hecho- le explicó la rubia.
-Dime, que pasa- quiso saber su chica.
-Me ha preguntado que si cuando llegue el momento quiero decirle a Beth la verdad sobre quien soy yo- dijo por fin Quinn.
-¿Y qué quieres hacer?- le preguntó Rachel.
-No lo sé, es confuso- admitió Quinn.
-Es normal que te sientas así- dijo Rachel comprensivamente.
-Shelby la ha criado, no yo, Shelby le ha dado todo lo que tiene y la ha educado, es lo que es por ella, yo solo comparto mi ADN y aparezco de vez en cuando- dijo en parte algo avergonzada la rubia -y si en un futuro tenemos hijos no quiero que se sienta mal ni piense que a ella no la quise y a ellos sí, no sé Rach, es muy complicado.
-Bastante- admitió la morena -aún queda tiempo para eso así que no te agobies, tendrás tiempo para decidir.
-¿No decidirás conmigo?- preguntó sorprendida la rubia.
-Yo…- dijo Rachel buscando las palabras adecuadas para que su chica no se lo tomara mal -Quinn te quiero y sabes que hablamos de todo, adoro a Beth pero al final del día es tu hija y tú eres quien debe tomar la decisión y yo te apoyaré en lo que decidas.
-Está bien- aceptó finalmente la rubia -volvamos con Shelby y Beth.
-Me ha gustado eso de nuestros futuros hijos- dijo la morena sin poder contener su sonrisa mientras caminaban a la cocina.
Aquella pregunta realmente era algo que había sorprendido a Quinn, nunca se lo había planteado pero era cierto, Beth seguía creciendo y sí algún día preguntaba tenía que saber que responder adecuadamente. La rubia decidió no pensar más en el tema y disfrutar aquellas vacaciones al máximo. Después de una gran compra y de decidir el menú de la comida de Navidad las chicas se pusieron manos a la obre aunque Rachel se dio en cuenta de lo trabajoso que era aquello por lo que huyó de la cocina para un descanso seguida de la rubia que iba a regodearse de aquello.
-Me estoy arrepintiendo mucho de haberle dicho a nuestros padres que nos encargábamos de todo- dijo la morena tirándose sobre el sofá.
-Te has querido hacer la super heroica ama de casa y ahora lo pagas- se burló su novia.
-Creía que ya éramos mayores como para organizar la cena de Navidad nosotros a nuestros padres y no al revés- se defendió la morena.
-El año que viene dejaremos que las cosas vuelvan a la normalidad y que la hagan ellos- dijo la rubia para animarla acercándose al sofá y tirando de sus manos para volver a ponerla de pie.
-¿Estamos a tiempo de llamar para encargar algo de comida?- preguntó la morena con cara de pena.
-Lo dudo mucho amor- respondió riendo la rubia.
-Maldita sea- protestó la cantante.
-¿Y si dejamos de hablar y volvemos a la cocina antes de que se queme lo que sea que hay en el horno?- dijo la rubia.
-Oh dios mío, me había olvidado- gritó Rachel antes de echar a correr hacia la cocina.
Quinn se rió antes de seguirla hasta la cocina y seguir cocinando para tenerlo todo listo cuando llegaran sus invitados. Judy, Hiram y Leroy llegaron juntos porque venían del mismo hotel y un poco después llegó Shelby. Sus padres venían con varias bolsas y una caja que Hiram insistió en que necesitaba llevar corriendo a una habitación y que nadie fuera allí. Las chicas sospecharon pero tuvieron que resistir sus ganas de ir a ver que estaban tramando. Cuando tuvieron todo listo hicieron que se sentaran en la mesa que habían preparado frente a su sitio favorito de la casa, el gran ventanal de cristal desde el que se veía gran parte de la ciudad.
-Esta comida está genial- dijo Leroy dando otro bocado a la carne.
-Habéis hecho un gran trabajo- dijo Judy sonriendo.
-Sobre todo tú Quinn, por impedir que Rachel queme la casa- bromeó Hiram.
-¿En serio Papá?- preguntó Rachel haciéndose la molesta.
-¿Qué pasa?- preguntó Leroy riendo.
-Estoy aquí delante- protestó la morena.
-No te enfades amor- intervino Quinn riendo -ya sabes que soy encantadora, no pueden resistirse a mí.
-Si claro- dijo Rachel cruzada de brazos.
-No te enfades, no has quemado la casa aunque casi quemas la carne en el horno- se burló Quinn.
-No lo arreglas- dijo la morena tomando un poco de vino.
-Es una pena que de mí solo hayas sacado los genes de cantante y no los de cocinera- intervino Shelby haciendo reír a todos más.
-Si tan malo está no os comáis nada- dijo una molesta Rachel.
-No te enfades amor, está todo muy bueno- dijo Quinn dulcemente.
-Me gusta el puré, quiero más- dijo entonces Beth haciendo reír más a todos.
-Beth es fan de tu puré, ves, todo esta bueno- dijo la rubia dulcemente cogiendo su mano.
-Si no os gusta el postre le echáis la culpa a Quinn que en eso no he participado yo- dijo Rachel riendo cediendo y disfrutando la cena.
La cena fue divertida y fastidiar a Rachel era más que divertido por eso todos en algún momento aprovechaban para hacerlo. Tras comerse gran parte de una tarta que Quinn había preparado la noche anterior decidieron que era hora de darse los regalos. Las chicas fueron las primeras en repartir los suyos: un viaje para los padres de Rachel, un ordenador nuevo para Judy, un gran abrigo y un móvil para Shelby, juguetes para Beth… y ellas recibieron también regalos para ambas. Cuando todo estuvo abierto Leroy se levantó a por la famosa caja que traían al inicio de la noche.
-Esta bien, queremos que sepáis que este regalo no estaba previsto- explicó Judy.
-Pero veníamos en el avión hablando los tres y nos dimos cuenta de algo que tenéis en común- siguió Hiram mientras Leroy llegaba al salón con la caja- creemos que os va a servir para ser más responsables y para prepararos para el futuro.
-Oh dios, ¿qué habéis hecho?- preguntó la rubia.
-Tomad- dijo dándole por fin la gran caja mientras seguía hablando- nos dimos cuenta de cuanto amáis a los animales y como nos habías contado que casi adoptáis uno cuando vivíais aquí y…
-Es la cosa más adorable que he visto- gritó Rachel levantando en brazos una pequeña bola de pelo marrón.
-Parece que hemos acertado- dijo Judy riendo.
-Es genial, mira que guapo, me encanta, me encanta- siguió repitiendo Rachel aunque Quinn no reaccionaba, cosa que Shelby notó.
-¿Pasa algo Quinn?- preguntó la mujer.
-No, es adorable- admitió la rubia- es solo que es mucha responsabilidad, no sé.
-¿No lo quieres?- preguntó con pena Rachel dándole el cachorro.
-Claro que lo quiero- dijo cogiéndolo en brazos- míralo, no se puede rechazar esa cara.
-¿Pero?- preguntó la morena.
-Es una gran responsabilidad- repitió de nuevo- no quiero peleas sobre por qué no has sacado al perro y tendremos que organizar mejor nuestros horarios.
-Lo sé, no hay problema, te recuerdo que yo ahora estoy de descanso y tú ahora mismo no tienes ningún proyecto- dijo la morena- para cuando tengamos que grabar la tercera peli será adulto y nos lo podremos llevar a los sitios.
-Está bien, Leo se queda con nosotros- dijo Quinn abrazándolo fuerte.
-Ya tenías pensado el nombre, solo te estabas haciendo la dura- dijo riendo Judy.
-Ella se enfada rápidamente a mí me gusta hacerme de rogar- se burló Quinn.
-Vaya dos que a juntado el destino- dijo Hiram riendo.
Aquella frase las hizo mirarse y sonreír. Beth no tardó en acaparar toda la atención del cachorro y ellas tuvieron que ceder y soltarlo muy a su pesar, por suerte tendrían tiempo para disfrutarlo ellas más tarde. Aunque les había encantado el regalo, tenían que reconocer que cuando el pequeño Leo decidió a ponerse a llorar durante la noche no era tan divertido, al fin y al cabo era un cachorro que se estaba acostumbrando a un nuevo sitio. La solución había sido dejarle dormir en su habitación en la alfombra que tenían junto a la cama ya que Quinn se había negado a subirlo a la cama y empezar a mal acostumbrarlo.
-Quinn- le regañó Rachel cuando la vio sentada al lado del árbol con un paquete en la mano a la mañana siguiente ya que sus regalos personales no se los habían dado la noche anterior.
-Juro que no iba a abrirlo sin ti- se defendió rápidamente la rubia.
-Claro- dijo riendo la morena.
-Estaba intentando averiguar que era por su peso- siguió defendiéndose la rubia.
-Ábrelo anda- dijo la morena dándole permiso.
-Oh dios, Rach- dijo Quinn cuando abrió el paquete y vio un álbum de fotos de ellas que tenía fotos desde el instinto hasta días antes en Los Ángeles, pasando por fotos en los estrenos, en Hawai, en su estreno en Broadway- es precioso.
-Es nuestra historia, con una pagina en blanco representando los años separadas- explicó la morena cuando Quinn había pasado por esa página.
-Es precioso- repitió la rubia.
-Hay algo más en la caja- dijo sonriendo Rachel y señalando la caja.
-Voy- dijo Quinn corriendo a buscar el segundo regalo, lo encontró envuelto, era una pulsera de plata preciosa, sonrió y fue a darle un beso a su chica.
-De nada- dijo correspondiendo el beso- me alegra que te guste, no sabía que regalarte, tienes de todo.
-Me ha encantado, ahora abre los tuyos- dijo Quinn señalando más paquetes.
Disfrutaron el resto de días tranquilamente en la ciudad. Habían ido a comprar cosas para Leo, como una cama, un collar o un comedero, aunque cuando llegaran a LA tendrían que comprar las mismas cosas para la casa de allí. Lo bueno de la casa de Los Ángeles era que tenían un gran jardín donde podrían ponerle una caseta para cuando fuera más grande. El regalo de sus padres era genial, se estaban divirtiendo mucho con la presencia del pequeño por casa, aunque al piso de arriba aún tenían que llevarlo en brazos porque sus patas no le daban para subir. Ahora entendían lo que sus padres le habían dicho respecto a que sería un entrenamiento para unos niños futuros. Su otro entretenimiento aquellos días fue preparar todas las cosas para la fiesta de fin de año. Quitar las cosas de valor para que no se rompieran, encargar comida para picar, la bebida, juegos, la decoración, etc. Cuando por fin llegó el día de la fiesta Quinn fue la primera en disfrazarse ya que su disfraz no era muy complicado. Cuero por todas partes, y rizarse el pelo, debía de reconocer que se veía sexy vestida así pero Rachel tardó más en vestirse para hacerla de rabiar. La rubia estaba sentada en la cama esperando que la morena decidiera salir del baño ya con su disfraz.
-Rachel sal ya- pidió impaciente la rubia.
-Un momento- gritó la morena terminando de colocarse su disfraz.
-Está bien- aceptó la rubia que al minuto vio salir a Rachel con un corsé muy pegado que hacía sus pechos más grandes, unos tacones de infarto que hacían sus piernas más largas y una capa roja que caía hasta el suelo con capucha -Rachel…. guau… yo… tú… oh dios…
-Justo la sensación que quería causar en ti- dijo riendo la morena al ver a su novia así.
-Estás buenísima, sexy, guapa- dijo mientras se iba acercando cada vez más a ella- dios…. me gusta esta versión de caperucita.
-A ti el cuero te sienta más que bien- dijo riendo la morena.
-No sé si voy a resistir toda la noche sin subirte aquí arriba aunque estén todos- dijo al rubia que se la comía con los ojos.
-Tengo una idea- dijo desatando su capa y acercándose a Quinn- quizás, solo quizás podemos… ya sabes…- dijo quitando la chaqueta de cuero de la rubia- jugar un poco.
-Solo si te dejas el disfraz- dijo riendo la rubia.
-Y tú también- pidió la morena.
No tardaron muchos en saciar sus ganas porque sabían que Kurt y Blaine podían llegar en cualquier momento, los chicos se habían ofrecido a ayudarles a terminar de preparar todo y así fue. Se presentaron pronto con regalos en mano para ellas. Estaban entrando al salón cuando de repente una bola de pelo corrió hacia ellos.
-Oh dios mío- dijo Kurt- ¿qué es…por qué hay…? Es adorable.
-Ven aquí pequeño- dijo Blaine cogiéndolo en brazos- es precioso, ¿de donde ha salido?
-Nos lo han regalado mis padres y su madre por Navidad- explicó la morena.
-Es genial- dijo Blaine de nuevo jugando con él.
-¿Qué vais a hacer esta noche con él?- preguntó Kurt preocupado.
-Vamos a dejarlo en nuestra habitación que es donde ha estado durmiendo- explicó Quinn- e iremos a verlo de vez en cuando para asegurarnos que está bien a pesar del ruido y eso.
-Que buenas madres- se burló Blaine.
Terminaron de arreglar todo lo que faltaba justo a tiempo para la llegada del resto de invitados: Santana, Britt, Artie, Mercedes, Jake y otros muchos más famosos. Sam y Kitty no habían ido porque al parecer estaban conociendo a los padres de Kitty, Rachel había inviitado a Kitty porque era de sus mejores amigas, que Sam fuera era una consecuencia de ello. Todos comían y disfrutaban de las cosas para cenar mientras esperaban que llegara la cuenta atrás en la gran televisión de la pared donde veían Times Square en las noticias. Rachel se encargó de llenar una copa de champán para cada invitado cinco minutos antes de la cuenta atrás por lo que Quinn tuvo que gritarle corriendo que acudiera a su lado para que no se le pasara el tiempo. Todo al unísono en el apartamento hicieron la cuenta atrás en voz alta antes de abrazarse y felicitarse el año.
-Feliz año- felicitó la morena después de un largo beso.
-Feliz año amor- dijo la rubia.
-¿Sabes que has hecho que sea especial verdad?- preguntó la morena más que sonrojada.
-Y pretendo que este también lo sea, y el siguiente, y el de después- dijo Quinn entre besos.
-Todos a tu lado son especiales- dijo la cantante.
-Tú también has hecho el mío especial- dijo la rubia dándole un tierno beso.
-Te quiero- dijo Rachel cuando la dejó respirar.
-Y yo- dijo la rubia apoyando sus frentes.
-¿Vais a felicitarle el año a alguien más o vais a quedaros toda la noche pegadas?- dijo una voz a sus espaldas.
-Feliz año a ti también Santana- dijo irónicamente la rubia.
-No empecéis- dijo riendo Kurt dándole un abrazo a su amiga.
-Feliz año Kurt, otro más a tu lado- dijo Quinn sonriente.
-Y los que te quedan amiga- bromeó su amigo.
-Feliz año Rachel- dijo Mercedes sorprendiendo a la morena.
-Feliz año Mercedes, me alegra que hayas venido- dijo la cantante dulcemente.
-Año nuevo, oportunidades nuevas- dijo Mercedes intentando hacerle ver que iba a darle aquella oportunidad que había pedido- vida nueva.
-Gracias- es lo único que le salió a la morena- significa mucho.
-Poco a poco- dijo la chica antes de ir a felicitar a Artie.
-¿Era eso lo que creo?- dijo la rubia apareciendo a su lado y cogiendo su mano.
-Sí, parece que todo va encajando- dijo antes de darle un beso y proponer un brindis.
Desde el momento que el nuevo año había empezado la fiesta de verdad también lo había hecho. Subieron el volúmen de la música y bailaron, cantaron, bebieron y disfrutaron como hacía tiempo que lo hacían rodeadas de sus amigos. Había bastante gente en la fiesta por lo que era habitual que los caminos de Rachel y Quinn se separaban pero la rubia siempre tenían un as en la manga para solucionar aquello.
-Si me disculpáis os la robo un momento, tenemos que ir a ver al pequeñín- dijo la rubia interrumpiendo la conversación de Rachel con Jake y uno de sus productores.
-He ido a verlo hace diez minutos Quinn- dijo la morena siendo arrastrada por la mano de la rubia.
-Pues lo ves otra vez- dijo Quinn antes de empujarla al interior de la habitación donde Leo salió corriendo hacia ellas- hola cosita adorable.
-Está bien amor míralo- dijo la morena riendo.
-Lo sé- dijo Quinn poniéndose de pie y acercándose a Rachel- pero ya que estamos aquí arriba podríamos aprovechar.
-Quinn Fabray, usando a nuestro pequeño cachorro para subirme a la habitación para hacerlo- se burló Rachel.
-Exacto, eso he hecho- afirmó orgullosa la rubia encerrándola contra la pared y besando su cuello- me cuesta aguantarme más de cinco minutos alejada de ti cuando vas así vestida.
-¿A qué esperas?- preguntó Rachel antes de rodearla con una pierna para acercarla más a ella.
La ausencia de las anfitrionas no fue notada entre tanta gente lo que fue una ventaja para ellas que tuvieron que peinarse un poco antes de bajar. La fiesta se prolongó hasta altas horas de la noche o más bien ya era temprano si pensaban en que era de día. Habían acogido en la habitación de invitados a Santana y Britt ya que no estaban en condiciones ni de mandarlas a un taxi para que las llevara al hotel. A la mañana siguiente el despertar vino acompañado de un gran dolor de cabeza. Quinn vio la cama vacía a su lado por lo que decidió bajar en busca de su chica y encontrarla apoyada contra la gran ventana.
-Recuérdame otra vez porque acepté la idea de esta fiesta- dijo Quinn casi arrastrándose por el salón y viendo todo lo que tenían que recoger.
-Porque te morías de ganas por verme en ese disfraz de caperucita- le recordó Rachel riendo.
-Cierto, ha merecido la pena entonces- admitió riendo la rubia.
-Si quieres puedo conservarlo para otra ocasión- sugirió Rachel pícaramente.
-Lo he puesto con las cosas para llevarnos a casa nada más levantarme- confesó Quinn riendo.
Siento la tardanza! La universidad me ha tenido hasta arriba :( pero ya estoy trabajando en el siguiente y esta vez si que les prometo que lo subiré mañana o pasado =D Espero que les haya gustado este!
Un saludo =)
PD: el disfraz esta inspirado en el de Lea de Halloween... estaba demasiado sexy como para no utilizarlo *-*
