Dejar Nueva York fue difícil, parecía increíble que después de quince días se hubieran acostumbrado a aquella ciudad de nuevo, como si no se hubiesen ido, lo que llevó a una conversación sobre su futuro durante el vuelo.

-Lo voy a echar de menos- dijo la rubia.

-¿A Kurt?- preguntó Rachel confusa.

-No tonta- respondió riendo su chica- a Nueva York.

-Yo también- admitió Rachel- no sabía cuanto hasta que he vuelto aquí para más de un par de días.

-Es muy fácil acostumbrarse- dijo Quinn encogiéndose de hombros.

-Adoro Los Ángeles, llevo allí ya más de siete años pero lo cierto es que Nueva York sigue siendo mi casa- admitió Rachel siendo sincera.

-Vaya, buena confesión- dijo Quinn sorprendida.

-¿Y tú? ¿Quieres volver?- preguntó la morena.

-¿Bromeas?- dijo Quinn- por supuesto que sí, sabes que adoro esta ciudad, no dudaría en volver.

-Suena como un plan- dijo Rachel con una gran sonrisa.

Quinn correspondió aquella proposición de su chica con un tierno beso, era bonito pensar en volver pero ya tendrían tiempo de hablarlo cuando sus carreras estuvieran un poco más relajadas, aunque sin duda aquello parecía cada vez más inevitable. A pesar del cansancio del viaje lo primero que hicieron después de soltar las maletas fue ir a comprar las cosas que necesitaban para Leo, el nuevo inquilino de la casa, ya que las otras las habían dejado en el apartamiento de NY para cuando viajaran allí. Estaban en la tienda de animales y Quinn tenían una gran cama en sus manos y miraba con pena a Rachel que sabía perfectamente lo que su chica intentaba conseguir.

-Tiene que dormir en el jardín- dijo la morena seriamente.

-Pero es muy pequeño- protestó Quinn.

-Ya lo hablamos en Nueva York Quinn, le compramos una gran caseta y le ponemos esa cama dentro si quieres pero duerme ahí- le recordó su chica.

-Lo sé pero cuando sea adulto, míralo, no me imagino ahora indefenso ahí solo, lejos de nosotras- dijo Quinn elevando al cachorro y poniéndolo junto a su cara de pena.

-Quinn- le regañó la cantante.

-Venga Rach, por favor- rogó la actriz mirándola dulcemente.

-Está bien pero solo mientras sea pequeño- terminó por aceptar la morena que no podía negarse a los dos mirándola así.

-Gracias- dijo Quinn dándole un beso en los labios.

-Y nada de subirse a nuestra cama- dijo seriamente Rachel cuando se separaron.

-Está bien- aceptó Quinn algo más resignada- eres una aguafiestas.

-Ya sabemos quien será la mala de las dos cuando tengamos niños- soltó Rachel casi sin pensar.

-Me gusta la idea de la madre divertida para mí- dijo Quinn sin poder contener una amplia sonrisa.

-De momento vamos a intentar criar al perro y luego ya veremos- respondió riendo la morena.

Terminaron de comprar todo lo necesario y algún que otro juguete de más y volvieron a casa donde instalaron todas las cosas y deshicieron sus maletas. Quinn consiguió su objetivo y colocó la cama del pequeño en su habitación después de convencer a Rachel a base de besos. Las nominaciones de Quinn a tantos premios habían hecho que la pareja volviera a estar en el punto de mira de todos por lo que no era raro ver fotógrafos rondando el vecindario lo que provocó que decidieran tomarse unos días tranquilos en casa para ellas dos. Estaban tumbadas en el sofá después de ver una película, completamente relajadas cuando a la morena le surgió una duda.

-¿A cuántos premios tenemos que ir?- preguntó la morena abriendo los ojos.

-Pues los SAG, los globos de oro, los DGA, los CCA, los Oscars, los PCA, los Satellite y creo que también estoy nominada en Inglaterra pero no se aún si iremos- respondió Quinn haciendo memoria de todos los eventos.

-Así que necesitamos 8 vestidos, 9 por si pasa algo para el próximo mes- dijo Rachel asimilando lo que se venía encima.

-Cuando lo dices en voz alta me parece increíble- admitió la rubia.

-Es impresionante- dijo Rachel agarrando su mano dulcemente.

-Voy a escribirle a Mark, deberíamos empezar ya a elegirlos, la primera gala es la semana que viene y tú y yo estamos demasiado tranquilas aquí en el sofá- dijo Quinn consciente por fin de todo lo que debía hacer.

La rubia se había levantado y se había puesto manos a la obra, había recibido alguna llamada de su estilista aquellos días pero había decidido ignorarla pero Rachel tenía razón, no podía seguir posponiendo todo aquello así que concertó una cita para el día siguiente. Si normalmente elegir un vestido para un estreno o unos premios le llevaba tiempo, elegir ocho vestidos fue una auténtica locura, además de el hecho de que Rachel la había acompañado lo que implicaba que además necesitaba la completa aprobación de su chica para sentirse bien. Cuando la situación fue al contrario y Quinn acompañó a Rachel a ver a su estilista porque era su turno de elegir los vestidos la rubia se quedó bastante alucinada. Se notaba que Rachel llevaba años en aquel mundo porque tenía un control bastante avanzado sobre diseñadores y sobre todo tenía mucho más claro que Quinn lo que quería para cada evento.

-¿Todo lo que haces tienes que hacerlo bien?- preguntó la rubia cuando Rachel tuvo todo elegido.

-No seas tonta- dijo riendo la morena.

-No conozco a la mitad de los diseñadores que has nombrado- se burló la rubia.

-Deberías, ya llevas un tiempo en este mundo y por lo que me ha contado Mark los diseñadores se están matando por que lleves uno de sus vestidos a las galas- le recordó Rachel.

-¿Por qué hablas tú con Mark de esas cosas y no yo?- protestó su chica.

-Porque como has dicho a ti no te suenan la mitad de los nombres- dijo riendo Rachel- pero has elegido muy buenos diseñadores.

-No sé que haría sin ti- dijo Quinn dándole un tierno beso.

La temporada de premios se abrió a la semana siguiente con una nerviosa Quinn por hacer su primera aparición siento el centro de atención. Rachel se pasó toda la tarde yendo y viniendo a la habitación en la que Quinn estaba arreglándose para intentar tranquilizarla pero ni alguna que otra copa de champán parecía conseguirlo.

-Venga amor ya has hecho esto otras veces- dijo la morena cuando llegaron a la alfombra roja de los SAG Awards.

-Ya lo sé pero es distinto porque estoy nominada y tengo que hacer muchas entrevistas y todas esas cosas- dijo haciendo un puchero.

-Mírame- le ordenó Rachel cogiendo sus manos- vas a salir ahí y yo voy a ir detrás, cubriendo tu espalda en todo momento y cuando me necesites hazme un gesto y estaré contigo para las fotos, entrevistas o lo que quieras.

-Gracias- dijo Quinn más calmada.

-Ahora demuéstrame lo valiente que eres- dijo dándole un dulce beso.

Todo salió mejor de lo que Quinn podía pensar, posó para las fotos sola, con Rachel y con Matt su compañero de reparto que también estaba por allí. Las entrevistas de la alfombra roja eran sobre si estaba nerviosa y emocionada por tantas nominaciones y Rachel como había prometido estaba a un metro de ella por si la necesitaba. Pero eso no fue lo mejor de aquella noche, lo mejor fue escuchar su nombre del presentador indicando que había ganado el premio a mejor actriz lo que le costó más de un minuto asimilar. Lo que la rubia no sabía era que ese iba a ser el primero de muchos premios que estaban por venir.

Tan solo le hizo falta ganar dos premios para que Kurt la llamara diciéndole que no pensaba perderse el resto y que iban a coger un avión al día siguiente para pasar lo que quedaba de premios allí junto a ellas.

-Rachel- la llamó Quinn desde la cocina.

-¿Sí?- preguntó la morena cuando entró.

-¿Puedes llevar a Leo al veterinario para la vacuna que le falta y luego recoger a Kurt y Blaine en el aeropuerto?- pidió con cara de pena la actriz.

-Depende- dijo riendo Rachel.

-¿De qué depende?- preguntó confusa la rubia acercándose a ella.

-¿Qué me llevo a cambio?- preguntó Rachel pícaramente.

-Un gracias y un gran beso de mi parte- sugirió Quinn con voz de pena.

-Antes de esforzabas más en mis recompensas- protestó infinitamente la cantante.

-Te quiero ¿no debería ser eso suficiente?- dijo Quinn haciéndose la indignada.

-No me hagas chantaje emocional- dijo riendo la morena.

-¿Irás?- volvió a preguntar con cara de pena.

-Claro que sí- respondió dándole un beso.

-Gracias- dijo dulcemente Quinn.

-¿Estás segura que no quieres que Kurt y Blaine se queden aquí?- le preguntó la morena dulcemente.

-Son muchos días y la casa va a ser un caos con nosotras, los maquilladores, el perro y nuestros trabajos, creo que estarán mejor y más tranquilos en mí casa- respondió la rubia.

-Lo que tú quieras- insistió Rachel.

-Además así podré hacer todo el ruido que quiera cuando celebre contigo en la cama si gano alguno de esos premios- dijo Quinn en su oído.

-En tal caso sí, que se queden en tu casa- respondió riendo Rachel.

Rachel hizo lo que su chica le había pedido y primero fue al veterinario a llevar al pequeño cachorro para su última vacuna y luego pasó por el aeropuerto a recoger a sus amigos a los que primero llevó a casa de Quinn para que soltaran las maletas y los esperó para llevarlos a su casa a ver a la rubia que acababa de llegar de una entrevista.

-Aquí estáis- dijo la rubia yendo a abrazarlos cuando escuchó la puerta.

-Enhorabuena premiada- dijo Blaine nada más verla.

-Gracias- dijo la rubia sonrojada- venid os invito a una cerveza.

-Quinn, tu querido amigo no ha soltado a Leo desde que les he recogido en el aeropuerto- dijo Rachel señalando a Kurt.

-Es que es muy adorable- se defendió el diseñador.

-Kurt déjalo en el suelo no queremos que se acostumbre a estar por el sofá y eso- dijo la rubia cuando se sentaron con las cervezas.

-Está bien- aceptó el chico- ¿nos lo podemos llevar a tu casa estos días?

-Ni soñarlo- dijo rápidamente la rubia- aunque si queréis os dejo mi coche.

-Nos conformaremos con eso- aceptó Blaine riendo.

Aquella noche hablaron de muchas cosas, entre ellas como de verdad los chicos iban a aprovechar su tiempo allí para mirar casas y tener su propio hogar cuando viajaran a la ciudad. Fue divertido tener a los chicos allí, sobre todo para la siguiente entrega de premios en la que Quinn tuvo que pedir favores de última hora porque no solo los chicos habían aparecido antes de tiempo sino porque Santana y Britt también habían decidido que querían formar parte de aquel emocionante momento. El hecho de tener a sus amigos allí, aunque fuera unas filas más atrás relajaba a Quinn un poco cuando su categoría era nombrada. Algunos los ganó y otros los perdió pero a la rubia no le importaba, el simple hecho de estar nominada con aquellas grandes actrices para ella era todo un honor.

Rachel y Quinn estaban descansado en el jardín tomando algo de sol ya que según Rachel las fotos en la alfombra roja quedaban mejor si estaban bronceadas. La rubia estaba leyendo algo en su móvil esperando que llegaran Kurt y Blaine para comer cuando la morena la sacó de sus pensamientos.

-Creo que vamos a tener que comprar una estantería- dijo la morena mirando llamando la atención de Quinn.

-¿De qué hablas?- preguntó la rubia dejando su móvil a un lado.

-Yo no tengo tantos premios y estaban por ahí en las mesas y en la chimenea pero con los tuyos creo que necesitamos una estantería- dijo la morena que provocó que Quinn se riera inmediatamente- no te rías lo digo en serio.

-Solo a ti se te ocurre pensar esas cosas- dijo Quinn aún riendo.

-¿Qué pensabas hacer con los premios cuando llegaran?- preguntó la morena confusa.

-No sé, ¿improvisar sobre la marcha?- sugirió la rubia.

-Adoras hacer eso- le dijo la morena.

-Y tú adoras tenerlo todo planificado- protestó Quinn.

-Por eso hacemos tan buena pareja- dijo la morena dándole un beso.

Quinn rió ante aquella afirmación pero supo que tenía razón, Rachel y ella eran polos opuestos en muchas cosas y eso era lo que hacía a veces su relación tan divertida ya que eran capaces de desordenar por completo la vida de la otra pero a veces había provocado un caos aunque por suerte parecía que habían conseguido encontrar el equilibrio entre aquellas personalidades.

Las galas de premios habían pasado y los días, lo que hizo que llegara el día que más nerviosa tenía no solo a Quinn sino también a Rachel que sabía disimularla mejor que su chica, los Oscars, el premio que más significaba para un actor y el que te hacía entrar definitivamente en la historia.

Quinn había elegido un vestido en tono beige que como decía Rachel parecía de princesa de cuento por el corte que tenía. Aquella tarde Kurt y Blaine aparecieron pronto arreglados en su casa no solo por el hecho de que era más divertido si estaban todos juntos sino porque además les contaron que por fin habían firmado el contrato de una casa no muy lejos de donde vivían ellas.

Rachel terminó de arreglarse antes que su chica por lo que bajó las escaleras y la esperó pacientemente allí, Kurt y Blaine le hacían compañía y hablaban sobre la de famosos que iban a ver aquella noche. Cuando escucharon que Quinn estaba a punto de bajar decidieron darle algo de espacio a la pareja y esperaron en el jardín de fuera.

-Estás guapísima- dijo Rachel nada más verla bajar las escaleras.

-Gracias- dijo Quinn tímidamente.

-Es el vestido que más me gusta de todos los eventos a los que hemos ido- dijo la morena acercándose a ella y dándole un dulce beso en la mejilla.

-Y a mí, gracias por ayudarme a elegirlo- dijo la rubia con una medio sonrisa.

-¿Preparada?- preguntó su novia dulcemente.

-No- respondió Quinn siendo sincera.

-¿En serio?- dijo Rachel sorprendida.

-Mucho, estoy realmente nerviosa- admitió Quinn agitando las manos por sus nervios.

-Has ganado muchos de los premios a los que estabas nominada, deberías estar ya más acostumbrada- dijo Rachel cogiendo sus manos para que se tranquilizara.

-No es lo mismo Rach, estamos hablando de un Oscar- protestó infantilmente la rubia.

-Lo sé, pero intentaba tranquilizarte- dijo Rachel abrazándola.

-¿Vas a estar a mi lado verdad?- preguntó algo dudosa la cantante.

-Todo momento, te lo prometo- dijo Rachel dándole un dulce beso en la mejilla.

-Está bien- aceptó la rubia aún nerviosa.

-Respira profundamente- dijo la morena y Quinn obedeció como una niña pequeña- hazlo de nuevo- ordenó otra vez- ¿mejor?

-Sí, gracias- admitió Quinn.

-Venga vamos, el coche nos espera en la puerta- dijo Kurt interrumpiendo el momento.

Rachel tiró de la mano de su chica hacia el interior del coche y se sentó a su lado como había prometido sin soltarla. Cuando llegaron a la salida de la alfombra roja Santana y Britt ya las esperaban allí, no iban a posar para las fotos pero Santana como representante de Rachel podía estar por allí sin problemas.

-Estáis radiantes- dijo Britt después de abrazarlas.

-Gracias- dijo una nerviosa Quinn mirando hacia todos lados.

-Tranquilízate, todo va a ir bien- volvió a repetirle Rachel agarrándola de nuevo.

-Sois de las mejores vestidas que he visto- dijo Santana para animarlas- ya habéis hecho esto antes, tranquilas, todo va a salir bien, vais guapísimas.

-Gracias San- dijo la morena dándole otro abrazo.

-Nos vemos dentro- dijo la latina agarrando a Britt de la mano.

-Espera, espera- la llamó Rachel sacando su móvil- foto de familia.

-¿En serio Rachel?- preguntó la rubia que quería salir ya a la alfombra roja.

-Es nuestra primera vez en los Oscars, déjame recordarlo- dijo mientras hacia varias fotos de todos juntos.

Quinn no había podido resistirse a posar junto a todos sonriente para aquella foto y tuvo que reconocer que le encantó cuando vio el título que Rachel le había puesto a la foto 'La mejor compañía que se puede pedir para estos premios'. La rubia le dio un último beso a su chica y salió a la alfombra roja seguida de Rachel.

Aquella alfombra era diferente de todas las que había hecho, había gente por todos lados, periodistas, famosos, cámaras… Se encontraron con numerosos conocidos por lo que la hora que pasaron allí antes de poder entrar en el teatro donde se celebraban los premios se les pasó bastante rápido.

Rachel y Quinn tenían asientos en la primera fila, aunque sus amigos estaban más atrás ya que esas filas eran para los nominados y como mucho sus parejas. La gala estaba siendo divertida pero lo cierto era que a Quinn se le estaba haciendo eterna esperando que llegara el momento de su premio. Rachel a su lado no soltaba su mano y le susurraba cosas al oído y bromas que relajaban a la rubia.

La categoría de Quinn por fin llegó cuando había pasado más de la mitad de la gala. Respiró profundo y escuchó como iban nombrando a todos los nominados mientras Rachel a su lado, como había hecho toda la noche agarraba su mano y le mostraba su apoyo.

-Y la ganadora a mejor actriz es…- anunció la presentadora antes de abrir el sobre- Quinn Fabray.

-Oh dios mío- dijo la rubia llevándose las manos a la cara.

-Enhorabuena amor- dijo Rachel que reaccionó rápidamente dándole un abrazo.

-Oh dios- volvió a repetir la rubia intentando volver a la realidad girándose para mirar a Rachel a los ojos- yo…yo…

-Has ganado amor- dijo la morena dulcemente cogiendo su mano- sube a recoger tu premio.

-Te quiero- dijo cuando por fin reaccionó antes de subir las escaleras.

Subió las escaleras y abrazó al presentador que le dio el premio. Se colocó frente al micrófono, respiró profundo e intentó decir lo que le salió del corazón en aquel momento.

-Vaya… esto es…. -dijo mirando la estatuilla que tenían es sus manos- Gracias, gracias. Esto es una locura- dijo intentando tranquilizarse- Todas mis compañeras se merecían este premio igual que yo, es un honor estar nominadas con vosotras- un aplauso inundó el teatro por ese agradecimiento- Quiero dar las gracias por este premio a todos mis compañeros en la película, a mi director, a los guionistas, a la escritora del libro, a los de producción, a todos los que tuvieron algo que ver con mi elección para el personaje. Gracias de verdad por darle esta gran oportunidad a una joven actriz aún algo novata y ayudar a que mis sueños se siguieran realizando- hizo una pausa y sonrió antes de seguir hablando- Quiero dar las gracias a mis mejores amigos, por soportarme siempre y estar a mi lado, Kurt, Blaine, Britt, Mercedes, hasta Santana, gracias a todos por estar en mi vida. Gracias a mi madre porque cambiaste tu vida por mí- miró de nuevo su premio y levantó la mirada para dirigirse a una sola persona en aquella sala, la única que le importaba- Por último quiero dar las gracias a la persona sin la cual estoy segura que no tendría este premio, mi maravillosa pareja Rachel. Tú creíste en mí hasta cuando yo no lo hacía, sin ti probablemente ni habría entrado en el programa de Yale. Tú que haces que me esfuerce hasta el extremo y cruce un puente en el vacío sin miedo porque sé que tú, mi red de seguridad estará ahí si me caigo. Hace poco me dijiste que una relación es compartir lo bueno y lo malo, si tú ganas yo gano así que simplemente quiero dar las gracias a los que han decidido darme este Oscar porque hoy no lo ha ganado una actriz, sino dos.

Quinn abandonó el escenario por donde le indicaron, la verdad era que lo único que quería era echar a correr hacía Rachel pero antes debía de hacerse las fotos y pasar antes la prensa como hacían todos los ganadores después de recoger su premio. La morena permanecía nerviosa en su asiento esperando que su chica regresara, para su mala suerte no lo hizo hasta bastante rato después cuando terminó todas sus obligaciones y hubo un descanso que le permitiera regresar a su asiento en primer fila. Rachel la recibió con los brazos abiertos.

-No sabes las ganas que tenía de verte- dijo la rubia sin soltar a su chica.

-Enhorabuena- le dijo Rachel de nuevo- estoy orgullosa de ti.

-Gracias amor, todo lo que he dicho lo siento de verdad, no sé que habría hecho sin ti- dijo Quinn a la que se le humedecieron los ojos después de tanta tensión.

-Lo sé- dijo Rachel dulcemente acariciando su mejilla- te quiero con locura y significa mucho lo que has dicho sobre ese escenario.

-Te quiero- dijo Quinn dándole un tierno beso.

-Esto es el principio de muchas cosas- dijo Rachel antes de sentarse de nuevo en sus asientos.

Aquel premio fue el último de todos a los que había estado nominada pero sin duda fue el que mayor orgullo le causó y tener a sus amigos allí para compartirlo en la fiesta de después fue algo que nunca olvidaría. Esa noche bailó y bebió como no lo había hecho en mucho tiempo, completamente aliviada, completamente feliz, sabiendo que no podía pedir más de lo que tenía en ese momento.

-Tienes razón- dijo de repente la rubia mientras bailaban.

-¿De qué hablas?- preguntó confusa su chica.

-La estantería- respondió riendo Quinn- la quiero, quiero mis premios junto a los tuyos porque también son tuyos y quiero que quede sitio para todos los que tienes que ganar con tu disco y para el tony que te darán cuando vuelvas a Broadway.

-Eres adorable- fue lo único que le salió decir a Rachel.

-Lo digo en serio Rach- dijo Quinn mirándola seriamente.

-Y yo- respondió riendo la morena- iremos a por esa estantería pero por esta noche baila y disfruta por todo lo que está por venir.

-Te amo- dijo besándola sin importarle quien estuviera delante- te debo tanto…

-Nos debemos tanto- la corrigió la morena antes de darle otro beso y susurrarle al oído- te amo.