Todo lo que había sucedido últimamente en sus vidas parecía sacado de un sueño y no podían quejarse al respecto. Rachel se estaba tomando en serio su descanso y lo cierto era que le estaba viniendo muy bien, había estado casi 8 años sin parar de trabajar ni siquiera en vacaciones por lo que tener tiempo para ella, estar en casa y hacer otras cosas que le gustaban era realmente satisfactoria pero sobre todo lo era poder tener más tiempo con Quinn sin tener que estar haciendo malabares con sus agendas en la manos. Después del éxito de la rubia en todas las galas de premios no había sido raro que le empezaran a llover las propuestas de diferentes proyectos, películas, series y alguna que otra obra de teatro.
Los premios de Quinn llegaron unas semanas después y poco a poco se fue llenando la estantería que habían comprado juntas en una tienda de antigüedades de Los Ángeles unos días antes. Se había convertido en un rincón de la casa al que mirar con orgullo no solo por ella, sino por los premios de Rachel que también estaban allí.
Ni un mes había aguantado la rubia sin elegir un nuevo proyecto, una nueva película en la que no era la protagonista pero si la actriz secundaria principal, le gustaba el argumento pero sobre todo el hecho de que podría volver a trabajar con Matt, su compañero de reparto en su anterior película que le había dado tanto éxito.
-Voy a empezar a pensar que te gusta ese Matt- bromeó Rachel mientras preparaba la cena.
-Es muy guapo, no lo puedes negar- dijo la rubia.
-Quinn- le regañó la morena seriamente.
-Es guapo- repitió de nuevo para hacerla rabiar.
-Te recuerdo que intentó pedirme una cita cuando fui a visitarte- le recordó la morena llena de orgullo.
-Rachel- le regañó ahora la rubia.
-Las dos sabemos jugar a este juego- respondió riendo Rachel.
El guión de aquella película les encantó a las dos que lo leyeron juntas nada más llegar. Rachel adoraba ver a Quinn tan emocionada por aquel proyecto lo único que no le gustaba tanto era el hecho de que el rodaje sería en Boston y más tarde en Nueva York. Semanas después todo estaba por fin listo para empezar la película por lo que la rubia hizo sus maletas y se preparó para marcharse. Estaban cenando en casa con sus amigos a modo de despedida aprovechando la buena noche en el jardín y hablando sobre la película.
-Te voy a echar de menos- dijo la morena poniendo cara de pena.
-Y yo a ti- correspondió la rubia dándole un beso.
-No se va al fin del mundo y en Nueva York podrás estar con ella- protestó Santana.
-Pero Boston está lejos- dijo infinitamente la morena.
-Podrías irte con ella, no estás haciendo nada aquí ¿no?- preguntó Blaine.
-Lo hablamos el otro día y no quiero ser la novia que agobia a su chica o que parezca que va a controlarla al rodaje- explicó Rachel.
-Sabes que yo no pensaría eso- dijo Quinn dulcemente.
-Lo sé pero es tu trabajo y tienes que tener tiempo para ti- le recordó Rachel.
-Además esta chica y yo tenemos cositas que hablar- volvió a interrumpir Santana.
-¿Tienes planes para mí?- preguntó sorprendida Rachel.
-Sí, me han llegado unas ofertas y algunos casting para nuevos musicales que quiero que veas- explicó la latina.
-Parece que después de todo si estás en Nueva York no estarás tan lejos- dijo Quinn cogiendo su mano.
-¿Ahora que nos compramos una casa aquí y venimos a menudo se van todos a la ciudad?- protestó Kurt.
-Aún no he hecho ningún casting- le recordó Rachel.
-No te quejes tanto porque te encantaría tenernos allí- se burló Quinn.
-Está bien, me encantaría- reconocía el chico riendo.
-Pero mientras yo estoy fuera os quedareis aquí y cuidareis de Rachel y de Leo- dijo la rubia seriamente.
-Nos quedamos pero solo por el cachorrito- dijo Kurt riendo y llamando a Leo para que se acercara.
-El cachorrito es todo un adulto ya- dijo Rachel viendo lo grande que se había puesto.
-¿Si Rachel va a verme os podeis quedar cuidándolo?- preguntó Quinn con cara de pena- me da pena tenerlo de un lado a otro del país por unos días.
-Será todo un placer- aceptó rápidamente Blaine.
-Un fin de semana cada uno- intervino Britt.
-Está bien, os lo podéis turnar- dijo riendo la morena.
A la mañana siguiente Rachel llevó a su chica al aeropuerto sin borrar en ningún momento la cara de pena de su rostro. Era temprano y estaba medio dormida pero Quinn lo notó así que intentó animarla los últimos minutos que le quedaban con ella.
-Amor no estés triste, nos vamos a ver pronto- le recordó la rubia.
-Lo sé, lo sé pero es que hace tiempo que no estamos separadas tantos días- dijo infinitamente la morena.
-Creo que esta semana será una locura pero la semana que viene te prometo que puedes venir o yo vendré aquí- dijo la actriz mirándole fijamente- ¿vale?
-De acuerdo- aceptó Rachel antes de darle un profundo beso- te quiero mucho.
-Y yo a ti amor- respondió Quinn- más que a nada.
-Escríbeme cuando aterrices- pidió su novia.
-Claro- dijo Quinn antes de darle otro beso- cuídate y disfruta estos días con los chicos.
Finalmente la rubia se fue a su vuelo rumbo Boston y Rachel regresó a su casa. Como habían prometido se vieron a la semana siguiente en Boston, ya que la cantante voló para ver a su chica. Decidió quedarse un par de días más de lo previsto porque la rubia se lo había pedido pero finalmente volvió a Los Ángeles porque tenía otros asuntos que tratar. Santana ya tenía preparada para ella varias propuestas que estaba segura que le gustarían por lo que cuando volvió se reunió con ella al día siguiente para ver emocionada su futuro.
Al parecer Santana se había encargado bastante bien de que la noticia de que Rachel quería regresar al escenario se extendiera como la pólvora por lo que tenía varios papeles posibles para elegir. Uno de ellos era volver a hacer Fany en Funny Girl, cosa que había rechazado en el momento en el que Santana se lo propuso.
-¿Estás segura de esto?- preguntó repentinamente la latina.
-No voy a volver a hacer el mismo papel que ya hice una vez y del que huí ¿recuerdas?- dijo la morena como si fuera obvio.
-No hablaba de eso- dijo la latina.
-¿Entonces?- preguntó Rachel confusa por su pregunta.
-Volver a Broadway es un gran cambio no solo en tu carrera sino en tu vida, ¿lo sabes verdad?- explicó su amiga.
-Lo sé, lo sé- afirmó la chica.
-Es solo que no quiero que perjudique tu relación con Quinn- dijo la latina sorprendiendo enormemente a la morena.
-Mira quien se preocupa de mi relación con Quinn- se burló la actris.
-No seas tonta- protestó su representante.
-Lo he hablado con Quinn, San, quiere que haga lo que necesite y esto es lo que necesito y quiero ahora- dijo Rachel completamente segura.
-Está bien, está bien si lo tenéis todo tan claro, Broadway allá vamos- dijo riendo su amiga.
La decisión de Rachel había sido hacer un par de audiciones para dos musicales nuevos que estaban empezando, le gustaba la idea de un nuevo musical que no había sido visto hasta ahora para su regreso a lo grande a los teatros. Santana fue la encargada de acompañarla a Nueva York para hacer aquellas audiciones una semana más tarde.
-Odio no haber podido acompañarte- le dijo al rubia al teléfono aquella noche.
-No te preocupes amor, no pasa nada- dijo la morena.
-Cuéntame, ¿cómo ha ido? ¿Les ha gustado?- quiso saber su chica.
-Les ha encantado- respondió emocionada Rachel- de hecho…
-¿Qué? Suéltalo- ordenó la rubia.
-Me quieren- dijo por fin la cantante.
-Oh dios mío- exclamó Quinn emocionada- enhorabuena amor.
-Gracias Quinn- dijo Rachel sin borrar su sonrisa.
-Ahora me da más rabia no estar ahí contigo- protestó de nuevo la rubia.
-Lo celebraremos el fin de semana tranquila- dijo Rachel dulcemente.
-Cogeré el primer vuelo en cuanto termine de grabar el viernes- explicó la rubia.
-Te estaré esperando con ganas- dijo la morena ansiosa por que llegara el viernes.
-¿Y la otra audición?- preguntó Quinn cuando la recordó- ¿No la vas a hacer?
-Sí, es mañana- explicó Rachel- si me dicen que sí tendré que ver que proyecto me emociona más o creo que tiene más posibilidades de éxito.
-Quinn vuelves a rodar- anunció una voz tras la rubia.
-Tengo que irme amor- dijo la rubia con un tono de tristeza en su voz.
-Lo sé, no te preocupes, el trabajo llama- dijo Rachel para animarla.
-Los rodajes nocturnos eran más divertidos contigo- dijo riendo Quinn.
-Todo es más divertido conmigo- se burló Rachel.
-Quinn- la voz la llamó de nuevo.
-Amor…
-Lo sé, vete- dijo Rachel.
-Mucha suerte mañana en la audición, te quiero- dijo la rubia antes de colgar su teléfono.
Santana volvió a recogerla a la mañana siguiente para ir al teatro y realizar la segunda audición que tenía programada en aquel viaje. Fue perfecta o eso pensaba Rachel aunque esta vez no le habían dicho directamente que la querían sino que la llamarían, aunque después de conocer al director y el productor tenía claro que prefería la otra obra, el guión y la historia le entusiasmaba más por lo que llamó al director y le dijo que aceptaba, que sería la protagonista. Rachel colgó el teléfono aún emocionada y se abrazó a Santana.
-Enhorabuena- dijo la latina- parece increíble que haya estado a tu lado las dos veces que te eligieron para Broadway.
-Sí, es curioso- admitió riendo la morena.
-¿Vamos a celebrarlo?- sugirió Santana.
-Me parece perfecto- aceptó sonriente Rachel- pero antes…
-Sí, puedes llamar a Quinn- interrumpió riendo su amiga.
-Gracias- dijo Rachel que volvió a coger su teléfono y la llamó emocionada.
La celebración entre las dos amigas se alargó más de lo esperado porque la comida llevó a unas copas lo que hizo que alargaran la tarde para enganchar con la cena. Terminaron en el apartamento de la morena un poco borrachas pero con una sensación de felicidad que no podían quitarse del cuerpo. A Rachel solo le faltaba una cosa y era Quinn aunque era agradable tener a sus amigas para ella sola.
-Si quieres puedes quedarte a dormir- ofreció Rachel a su amiga.
-¿En tu cama?- dijo la latina con mirada pícara.
-Santana- le regañó la morena.
-Era broma- se defendió la chica- pero admite que sientes curiosidad.
-No- negó Rachel dando otro sorbo a su cerveza.
-La única chica con la que has estado es Quinn, ¿no tienes curiosidad por saber como es con otras?- preguntó curiosa su amiga.
-No Santana, no tengo curiosidad- negó de nuevo Rachel- ya sabes que cuando no he estado con chicos he estado con Quinn, nunca me ha interesado otra chica, es solo ella.
-Que bonito- se burló su amiga- que fácil habría sido todo para mí si me hubiera pasado eso solo con Britt.
-Pero ahora estáis bien ¿no?- preguntó la morena dudosa.
-Si, si estamos genial, no quiero estar con nadie, lo prometo- dijo la latina rápidamente.
-Entonces ¿para cuándo la boda?- preguntó Rachel- hace mil años que nos dijisteis que estabais comprometidas y aún estamos esperando.
-Cuando nos apetezca, ya sabes que nunca fuimos de las que planean las cosas- le recordó Santana antes de cambiar de tema- ¿y la tuya?
-¿De qué hablas? -preguntó riendo Rachel.
-Hacéis una vida totalmente de pareja, no dais un paso sin la aprobación de la otra, vivís junta y tenéis un perro por dios ¿a qué esperáis?- siguió burlándose su amiga.
-Todo llega cuando tiene que llegar Santana- respondió segura Rachel- cuando sea el momento lo sabremos.
Disfrutó de lo que quedaba de noche con su amiga y se fue a dormir a su solitaria cama sin Quinn. Aunque para su suerte la rubia no tardó mucho en aparecer, como había prometido en cuanto terminó de grabar el viernes al medio día se montó en un avión y fue directa a su apartamento sin avisar a Rachel porque quería sorprenderla. Cuando la morena abrió la puerta se lanzó a los brazos de su novia.
-Te quiero, te quiero, te quiero- dijo la rubia entre besos de su chica cuando la dejaba.
Quinn consiguió entrar en el apartamento y no esperó ni un minuto antes de subir a Rachel a la habitación, más de dos semanas sin ningún beso ni caricias habían hecho que en cuanto viera a su novia quisiera hacerle de todo. Santana las maldijo por no salir de casa en todo aquel día pero consiguió sacarlas a comer al día siguiente y escuchar como una emocionada Quinn contaba como iban las cosas con su película. Aquella noche volvieron a preferir quedarse en la tranquilidad de su apartamento. Pidieron comida y pusieron una película mientras se acurrucaban una al lado de la otra.
-Así que esto es real- dijo la rubia pensativa.
-¿La comida china?- preguntó Rachel dando otro bocado.
-Imbécil- dijo Quinn -Broadway… volver a Nueva York.
-Quinn- dijo antes de emitir un gran suspiro- si quieres que nos quedemos en LA solo dilo.
-¿De qué hablas?- preguntó Quinn, ella no había dicho eso en ningún momento.
-Sé que tienes más trabajo en Los Ángeles que aquí, entiendo si quieres que nos quedemos allí, yo puedo buscar una serie o algo- dijo la morena completamente apenada.
-Deja de decir tonterías- la interrumpió Quinn rápidamente.
-Pero…
-Déjame hablar- ordenó la rubia y Rachel obedeció dejando la comida y prestando atención a su chica- no me hace falta vivir en Los Ángeles para ser actriz Rach, mira ahora he tenido que grabar en Boston y Nueva York y la última vez estuve en Chicago, claro que puede que tenga que ir a Los Ángeles para audiciones, reuniones o que alguna película sí se grabe allí pero puedo vivir aquí, en Nueva York, contigo.
-¿Segura?- preguntó Rachel aún algo dudosa.
-Ven aquí- ordenó la rubia haciendo que su chica se sentara sobre sus piernas y la mirara a los ojos- yo puedo hacer mi trabajo viviendo aquí y puedo descansar y todo eso pero tú solo puedes cumplir tu sueño de Broadway aquí y eso es suficiente para mí.
-Y por cosas así te quiero con locura- respondió Rachel agarrándola por las mejillas y dándole un profundo beso.
-Soy la mejor- dijo riendo Quinn cuando la dejó respirar.
-Eres la mejor- afirmó Rachel volviendo a besarla.
El domingo llegó desgraciadamente demasiado pronto y Quinn regresó de nuevo a Boston para seguir grabando aunque en un par de semanas estaría de vuelta para rodar la parte de la película que transcurría en la ciudad. Rachel volvió con Santana a Los Ángeles, ya tenía el guión de la obra y no podía hacer mucho más en Nueva York hasta que la llamaran diciendo que los ensayos empezaban.
Quinn fue a la costa oeste un fin de semana que tuvo de descanso pero lo cierto es que entre los viajes y Rachel acabo más cansada aún que cuando se había ido. La morena disfrutaba mientras su tiempo con sus amigos, iba al gimnasio, leía el guión o simplemente leía un buen libro al sol. Cuando el rodaje de Quinn se mudó a Nueva York la morena no dudó ni un segundo en irse a la ciudad para al menos, poder dormir por las noches junto a su chica. Quinn llegaba tarde de los rodajes, había días que Rachel ya se había quedado dormida en el sofá esperándola pero siempre le había dejado la cena hecha. Aquellas noches Quinn cenaba observando dormir a su chica, podía parecer una locura pero no necesitaba nada más, el hecho de saber que Rachel estaba ahí era suficiente y por ello la cogía en brazos y la llevaba hasta la cama, donde la abrazaba y le susurraba al oído cuanto la quería.
El rodaje de la película de Quinn se alargó un par de semanas más de lo previsto como solía ocurrir casi siempre en los rodajes de las películas ya que cuando rodaban en exteriores no podían prever el tiempo, el ruido, la gente, etc. Durante ese tiempo, Rachel había recibido la llamada de sus nuevos directores para conocer a sus compañeros de reparto y empezar las pruebas con ellos. Para cuando la rubia terminó su película en la ciudad Rachel ya tenía el calendario con todos los ensayos, las escenas, pruebas de vestuario y demás necesidades, se había corrido la voz de la vuelta de Rachel a los escenarios en la prensa, sumada a un nuevo musical y a los famosos directores ganadores de dos Tony unos años antes, lo que estaba creando muchas expectativas. Quinn se había quedado en Nueva York con su chica cuando acabó la película sin dudarlo.
-Vaya calendario- dijo la rubia cuando Rachel se lo dio para que lo viera- se me había olvidado el ritmo de Broadway.
-A mí también, espero no estar muy oxidada- dijo la morena con algo de pena.
-No seas tonta, estás en plena forma y vas a hacerlo bien- dijo la rubia abrazándola.
-Espero que tengas razón- dijo Rachel con una medio sonrisa.
-Bueno a pesar de tu agenda veo que los fines de semana al menos los tienes libres- dijo la rubia observando bien el calendario.
-Al menos hasta que se estrene la obra sí- le recordó Rachel.
-Lo digo porque en algún momento deberíamos ir a LA a por ropa y ciertas cosas que estoy segura que necesitamos- le recordó su novia.
-Sí, además echo de menos a Leo, como se lo dejemos un día más a Kurt y Blaine no nos lo van a devolver- dijo Rachel con cara de pena.
-Yo también lo echo de menos pero no podíamos traerlo hasta que nos hubiésemos asentado un poco- explicó la rubia.
-Lo sé- afirmó Rachel- ¿nos lo podemos traer ya?
-Sí, tranquila, Leo se viene con nosotras- respondió riendo la actriz.
-¿Vas a echar de menos LA?- preguntó entonces Rachel algo más seria.
-Supongo que sí, ya me había acostumbrado al fin y al cabo llevo casi cuatro años viviendo allí, mi casa, nuestra casa, los coches, el buen tiempo, el jardín, son cosas que echaré de menos pero van a seguir ahí cada vez que queramos ir- dijo dulcemente su novia.
-Yo también lo voy a echar mucho de menos- admitió Rachel.
-Tú lo que vas a echar de menos es no estar morena durante todo el año- se burló Quinn ganándose un golpe de su morena.
-Eso también lo voy a echar de menos- admitió Rachel después de reír un rato- pero yo si llevo los últimos 9 años allí amor, tengo amigos y todo eso allí que no veré tan menudo
-Están a un vuelo de distancia y yo iré contigo cada vez que quieras- se ofreció la rubia.
-Gracias- dijo la morena dándole un beso.
-¿Crees que Leo estará cómodo aquí?- preguntó rompiendo el silencio Quinn.
-Por supuesto- dijo segura la morena- quiero decir no hay jardín, es cierto, pero el apartamento es enorme, tiene dos plantas para subir, bajar y jugar.
-Tienes razón- admitió la rubia- ¿y crees que necesitamos comprarnos un coche para esta ciudad?
-Quinn, relájate- le ordenó su chica cariciando su mejilla.
-Lo siento, es solo que estoy nerviosa de venirnos aquí otra vez- reconoció la rubia- quiero tenerlo todo controlado.
-Vamos a venirnos, nos traeremos algo de ropa más y compraremos ropa para no tener que llevar grandes maletas cada vez que vayamos de una casa a otra- dijo Rachel que parecía tener todo aquello pensado de ante mano- de momento no vamos a comprar ningún coche, vivimos en pleno Manhattan y si más adelante lo necesitamos los miraremos- la rubia asintió con la cabeza escuchando atenta a su chica- vamos a traer a Leo y veremos como se adapta y sí vemos que la casa no es suficiente para nosotras, no nos gusta o necesitamos más espacio porque las circunstancias de nuestro futuro requieran una habitación más- aquello hizo sonreír a Quinn que sabía a que se estaba refiriendo Rachel sin realmente decirlo- entonces buscaremos una casa nueva ¿de acuerdo?
-De acuerdo- aceptó la rubia mirándola dulcemente.
-Lo único que necesito para que todo eso pase es que me digas de verdad que no te importa venirte a Nueva York por mi trabajo- pidió la morena.
-No me importa- dijo la rubia completamente segura- ya te lo dije, yo puedo seguir cumpliendo mi sueño viviendo en cualquier sitio pero tú no y yo voy a apoyarte hasta el fin para que consigas lo que quieras como tú has hecho conmigo.
-Gracias- dijo dándole un beso.
-Así que…¿Cuándo quieres traer a nuestro pequeñín?- preguntó la rubia sonriendo.
-Hablamos de Leo ¿verdad?- preguntó riendo Rachel.
-Sí, hablaba de Leo, ¿quieres hablar tú de otro pequeñín?- preguntó curiosa la rubia.
-Ya sabes lo que pienso de eso- respondió Rachel sonrojada.
-No, no lo sé- negó la rubia.
-Quinn- protestó Rachel.
-Dime, ¿qué piensas?- pidió de nuevo su novia.
-Sabes que quiero un niño y una niña- confesó por fin la morena con una sonrisa boba- nuestros, me da igual quien de las dos decida quedarse embarazada pero sé que quiero ese futuro contigo.
-¿No deberías haberme preguntado si eso era lo que yo quería?- preguntó seriamente Quinn.
-Yo… yo… pensaba… yo…
-Tranquila- dijo riendo la rubia- estaba bromeando, sabes que yo también quiero eso contigo.
-Quinn- protestó la morena dolida por el susto.
-Vamos a mudarnos a Nueva York de una vez y ya tendremos tiempo de hablar de lo otro- dijo dulcemente apartando el pelo de su cara- las dos queremos lo mismo, cuando llegue el momento lo sabremos- Rachel no pudo esconder una sonrisa boba que llamó la atención de Quinn- ¿qué pasa?
-Nada, solo es que te quiero demasiado- respondió Rachel antes de darle un beso con aquella sonrisa boba aún en la cara. No podía evitarlo, su chica había dado la misma respuesta en el tema de los niños que ella a Santana en el tema de la boda, simplemente lo sabrían cuando llegara el momento, como todo en su relación había ido pasando.
Aquí les dejo un nuevo capítulo! Espero que les gustara =)! Les prometo el próximo en un par de días^^
