Capítulo 18

No podía evitarlo: estaba nervioso. Incluso puede que eufórico. Draco quería pensar que esta nueva sensación se debía a que, por una vez en su vida, superaría a Hermione Granger en una cuestión de estudios. No es que fuera peor que ella, Draco siempre destacaba en clase, especialmente en Pociones. Pero ella siempre conseguía adelantarle o añadir algún detalle que a él se le escapaba y por tanto, siempre lograba eclipsarlo de un modo u otro. Quizá, sus nervios y aparente sentimiento de euforia se debía en realidad a que ella iba a asistir a la clase, pero eso es algo que Draco jamás admitiría, ni siquiera consigo mismo. Por ello, se autoconvenció de que su felicidad residía en el simple hecho de que iba a ser más listo que ella en matemáticas o química.

Decidieron dar la clase ese día junto a la gran puerta acristalada que daba al jardín interior de la mansión, cuyas ventanas estaban normalmente tapadas por unas cortinas, que no dejaban ver el exterior. En una gran mesa de madera, Draco había esparcido todos sus libros, calculadoras, libretas y bolígrafos unas tres horas antes de que la clase comenzara. Ni siquiera sabía si ella acudiría, pero algo le decía que Hermione Granger no rechazaba una cita con el saber tan a la ligera.

Robby, que ya estaba despierto a pesar de ser muy temprano, pegaba vueltas histéricamente por la cocina con cacharros y piezas de la vajilla entre sus brazos. Aquél elfo doméstico era todo nervios, pero a Draco le caía bien. Supuso que ''el trío dorado'' debía de sentirse así, tan apartados de la sociedad en general que hacían de las criaturas mágicas sus amigos. Pero lo cierto es que, desde que estaba allí, ese tipo de cosas habían empezado a darle igual. Estaba cambiando, y Draco era consciente de ello.

Decidió preparar algo para desayunar en condiciones mientras daban las clases. No las típicas magdalenas que desayunaban todas las mañanas en la mesa de la cocina, que cogían directamente de la bolsa. Cierto: eran las mismas magdalenas, pero las había puesto en una bandeja apiladas, y en lugar del cartón de leche, ésta la había vertido en una jarra de cristal, junto a un azucarero y un botecito con café, además de algunos cubiertos. Con sus grandes y todavía algo incontroladas garras, cogió como buenamente pudo la inmensa bandeja y se dirigió hasta el salón y su mesa de madera. Con cuidado de no tirar nada, y tan sólo ayudado por una pequeña rendija de luz que se colaba entre las cortinas (quizá, si encendían las luces, su feo rostro quedaría algo más disimulado que si dejaban entrar la luz del día), Draco empezó a depositar con pulso tembloroso la bandeja. Una presencia en el marco de la puerta de roble lo hizo sobresaltarse, hasta tal punto que casi tira la bandeja minuciosamente decorada por los aires.

-Ehm... ¿Puedo pasar? -preguntó ella, tímidamente, entre bostezos. Aún algo insegura, pero sin duda, ya curada del espanto y la primera impresión que la nueva cara de Draco Malfoy (que ella conocía como Nicholas) le había causado, se mantuvo en el marco de la puerta, sin saber qué hacer.

Llevaba puesto uno de los pantalones de chándal y una camiseta vieja que él le había prestado, y sus alborotados rizos en un semirecogido.

-Sí, esto... Pasa. Jack aún no ha llegado. -sin saber cómo comportarse ante su presencia, Draco comenzó a ordenar nerviosamente las magdalenas en la bandeja, colocándolas unas encima de otras, pero éstas se caían y rodaban por la superficie de la mesa. Él parecía enfadarse con la repostería, volvía a coger las magdalenas, y con gesto brusco las volvía a colocar en su sitio, sin obtener demasiados resultados. Hermione lo observaba curiosa gracias a la poca luz que iluminaba la estancia, pero que sin duda, le permitía ver a unos pocos metros.

-¡Buenos días chicos! Uy, eso que estoy oliendo no será café, ¿verdad? -Draco dio gracias mentalmente a la aparición de su tutor y Piloto, que entró pegando brincos al salón. Había comenzado a sentir la mirada de la chica analizando sus torpes malabarismos con el desayuno momentos antes, y empezaba a sentirse incómodo. - Por cierto, Nicholas, abre las cortinas por favor. A mi me da igual, pero vosotros no vais a ver nada sin luz.

-Espera... ¿Cómo sabes que no hay luz? -dijo Hermione, que no se había movido de su sitio, y que había apartado, por fín, su mirada de la bandeja de magdalenas, un tanto alucinada por los gestos del chico-bestia. Había sido una situación bastante inusual sin duda, y que contrastaba bastante con los primeros encuentros que había tenido con él.

-Una habitación está fría cuando no entra luz -dijeron Jack y Draco al unísono. Hermione volvió a quedarse algo sorprendida, pero continuó sin moverse de su sitio. Draco, sabiendo que su plan de no dejar entrar la luz del sol no había funcionado, se acercó lentamente a las cortinas que cubrían los altos ventanales, como intentando postergar lo máximo posible el momento en que tuviera que apartarlas.

Una vez quitadas las cortinas, Hermione pudo ver a través de las ventanas las verdes enredaderas que cubrían el bajo muro del jardín, y a lo lejos, a través de la cristalera, el London Bridge y los altos rascacielos del centro financiero. Se quedó boquiabierta.

-¿Sabes? Podrías abrir un poco las ventanas, hoy no hace demasiado frío... -se dirigió Jack al joven, consciente de que la chica sentiría curiosidad por conocer el invernadero lleno de flores que Nicholas había estando cuidando. Sin embargo, sabía que él era demasiado tonto como para invitarla a entrar, y ella tenía demasiados modales como para preguntar si podía hacerlo. Se acercó disimuladamente a Draco, y le susurró, de modo que sólo él pudo oír lo que decía. -Es un poco pronto aún para empezar la clase, podrías enseñarle las rosas.

Draco se sintió un poco incómodo ante la situación. ¿Debía invitarla a salir al invernadero? ¿O sería suficiente con abrir completamente la puerta y entrar él? Se sentía estúpido, y mucho más al pensar que era Granger la que estaba allí. Sin embargo, dos fatídicas palabras cruzaron por su mente en ese mismo instante: dos años. Había recordado que ése era su plazo. Debía romper el hechizo, y quizá... Hermione se acercó tímidamente a las ventanas, rodeando la mesa, muy cerca de donde él estaba. Podía ver su cara deformada, su horrible cuerpo peludo y lleno de cicatrices, y sin embargo, desde que la noche anterior Draco había hablado tranquilamente con ella, parecía que ya no le aterraba su presencia.A veces ocurren cosas inesperadas, recordó Draco.

-Puedes pasar si quieres. -le dijo él, con una voz algo forzada y muy antinatural. Draco entró al invernadero y se apartó de Hermione. Jack parecía estar disfrutando de la escena desde el interior del salón. - Y tú, ¿quieres un bol de palomitas? ¿Unos nachos, quizá? -le espetó, incómodo, cuando supo que Hermione, demasiado impresionada con la belleza del jardín y las vistas que éste ofrecía de Londres, no podía escucharlo. Jack rió, pero lo ignoró de inmediato, sentándose en la mesa y abriendo uno de sus libros en braille.

Desesperado, Draco resopló y agitó la cabeza. Estaba en una casa de locos. Puede que en realidad, el castigo aplicado por Savina había sido ese, y lo de ser una bestia era solo un mal menor. Mientras, Hermione, recorría el invernadero, agachándose de vez en cuando para admirar más de cerca los colores de las rosas, o la suavidad de sus pétalos. Unas amarillas, más pequeñas que las demás, llamaron la atención de la chica.

-Creo... Creo que tenemos de estas en Hogwarts. No sé cómo se llaman, pero en las clases de Herbología, a veces las veía por los jardines y el invernadero.

-¿De verdad? No me digas. -pensó Draco, conocedor de que habían unos hierbajos en los alrededores del colegio muy parecidos a aquéllas flores, sin duda mucho más bonitas. Sin embargo, no dijo nada de esto en voz alta, y tan sólo intentó, con bastante dificultad, parecer amable. -Estas se llaman Pequeña Linda. Me gustan porque son más resistentes que algunas rosas de té.

-Son hermosas. -dijo Hermione, recordando algunos momentos de las clases de Herbología, anécdotas y vivencias con Harry y con Ron. Puede que en esos momentos estuviesen muertos. Una lágrima surcó su mejilla izquierda, y Draco supo que estaba pensando en Hogwarts.

-Si te gustan, puedes venir siempre que quieras. -fue la única forma que se le ocurrió a Draco de consolar a Hermione, sin implicarse demasiado ni sentirse un blandengue. Sabía que ese gesto le permitiría no sentirse mal consigo mismo y a la vez, le evitaría estar golpeándose la cabeza contra las paredes durante un par de días por ser un cursi. Ella pareció sentirse un poco mejor, e incluso dejó de prestar atención a las rosas para dirigirle una pequeña y casi imperceptible sonrisa.


Para desgracia de Draco, hoy no se habían dedicado a la física o las ecuaciones. Tampoco habían tratado en clase un tema en el que él fuera un auténtico inepto, sin duda, pero no era uno de los que mejor se le daban. Jack lo había sorprendido escogiendo los sonetos de Shakespeare, que Draco había estado leyendo al encontrarlo entre la colección de ''Clásicos muggles'' de su extensa biblioteca. Como si algo tramara, y Draco creía saber qué era, Jack los hizo compartir libro a los dos.

-Nicholas, ¿quieres empezar a leer, por favor? Así a Hermione le resultará más fácil comprender cómo son nuestras clases.

Una bola fácil, como le había dicho esa misma mañana. Por suerte, leer en voz alta era algo que todavía se le daba bien. Y él había leído ese poema ya cientos de veces desde que estaba en aquella casa.

Oh, cuánto más bella parece la belleza

por aquel dulce ornamento que la verdad le da!

Bella la rosa se muestra, pero más bella la consideramos

por aquel dulce perfume que dentro de ella vive.

Se aturulló, y tropezó en ''bella parece la belleza''. Pero Draco siguió leyendo, un poco más tranquilo.

El capullo de escaramujo tiene tintes tan intensos

como la perfumada tintura de las rosas,

penden de espinas semejantes y juegan tan alegremente

cuando el aliento del verano abre sus escondidos pimpollos.

Mas, dado que su virtud está sólo en su apariencia,

viven sin ser solicitadas y abandonadas se marchitan;

mueren por sí solas. Así no ocurre con las dulces rosas;

de sus dulces muertes dulces aromas se hacen;

y así de vos, bello y adorable joven,

cuando la belleza se desvanezca destilará mi verso la virtud.

Cuando terminó de leer, Draco levantó la mirada y se dio cuenta de que Hermione miraba melancólicamente de vuelta al jardín. Seguramente, nadie le habría regalado unas flores bonitas en su vida. Krum no contaba como alguien, tan sólo como cavernícola con escoba. Quizá, pensó Draco, la belleza de las rosas compensen mi fealdad.

-¿Nicholas? -preguntó Jack por segunda o tercera vez quizá, sacando a Draco de su trance momentáneo.

-¿Eh, qué?

-He preguntado que qué simboliza la rosa en el poema.

Habiendo leído el poema veinte veces, Draco creía saber lo que significaba. Pero se contuvo, y comprendió que Jack quería que dejara que Hermione fuera lista. Cómo si no lo fuera suficiente...

Sin atreverse aún a llamarla por su nombre, ni dirigirse a ella para insultarla o hacerle burla, Draco tan sólo le dirigió una mirada con la cabeza gacha, esperando que ella comprendiera que la dejaría contestar. Naturalmente en ella, bastó en que pasaran dos segundos sin contestación, para que ofreciera una respuesta.

-Creo que simboliza la verdad. -dijo finalmente. - Shakespeare habla de cómo la rosa tiene

un perfume que la hace hermosa por dentro. Y la fragancia de la rosa siempre perdura después de que muera la flor.

-¿Qué es un escaramujo, Jack? —preguntó Draco, levantando un poco sus ojos grises del libro.

-Una rosa silvestre. Parece una rosa, pero no tiene su perfume.

-¿Así que lo parece, pero no es auténtica? -preguntó de nuevo Draco. Era su momento estrella para ser listo.- Como ha dicho ella, sólo porque algo sea hermoso no significa que sea bueno. Eso quería decir.

Hermione, inconsciente de lo que aquélla frase significaba en realidad, se giró ligeramente hacia el joven, su captor, y se topó con sus penetrantes ojos grises.

-Pero algo bello por dentro vivirá para siempre, como la fragancia de una rosa. -dijo ella, sin ser del todo consciente de lo que esa frase significaba en aquélla situación.


Nota de autora: Hola! Siento la tardanza. Os dije que la semana que viene intentaría subir el capítulo, pero como sabéis, estoy con la autoescuela y además, durante la semana pasada, el fin de semana estuve de viaje, y entre semana estuve asistiendo a un cursillo para ser árbitro de esgrima (ya hice los exámenes, y creo que los he aprobado) así que, la semana pasada fue caótica y no pude escribir nada. Menos mal que este fin de semana me he ido al pueblo, y como allí no hay nada que hacer, y ni siquiera tengo Internet, ayer me pasé parte de la tarde-noche escribiendo esto, para que hoy lo tuvierais ya.

Bueno, ¿qué deciros? La verdad es que ahora me he dado cuenta de que me cuesta menos escribir las escenas, en parte porque ya no tengo que ''hilar'' tanto para que Draco y Hermione queden ''coherentes'' en esta historia. Incluso a quiénes hayáis leído el libro, os sonarán familiares un montón de cosas porque han habido frases que incluso he copiado enteros y tan sólo retocado un poquito. No obstante, tengo que haceros saber que voy a seguir poniendo cosas referentes a la guerra, y Hogwarts, y demás, así que... No me voy a dedicar a hacer copy-paste. Ya veréis, ya :D

Por ahora, tan sólo os pido que perdonéis mi tardanza, y si me he despistado al responder algún review, lo siento también, intento contestarlos todos pero a veces se me pasa alguno.

Tan sólo animaros a que deis click a ''go'', y me sigáis diciendo qué os parece el desarrollo de la historia.

Un saludo, y nos vemos en el siguiente capítulo!

Update (03/08/2012):He modificado este capítulo un poco a falta del próximo, que aún estoy escribiendo. No le he cambiado casi nada en realidad, tan sólo un par de erratas y dedazos, como por ejemplo, que puse que el plazo de Malfoy eran ''dos meses'', cuando en realidad son dos años. Ups, fallo mío. Y también la última frase del capítulo la completé un poco, porque ví que causaba un poco de confusión. Ya está arreglado, pues. Estoy escribiendo un capítulo bastante largo para próximamente, así que, os pido un poquito de paciencia! :)