Capítulo 4: Desición

Había dejado el hospital hace un par de horas atrás, me encontraba en mi cama, en mi departamento tratando de dormir, cosa que me era imposible.

Puse las manos detrás de mi cabeza y fije mi vista en el techo de mi habitación. Hace unos momentos Kakashi me había informado que el accidente del manicomio no fue como lo dijeron en la televisión, alguien más había causado el incendio. Respire profundamente tratando de aclarar mi mente de la bruma de pensamientos que lo inundaba. Si era el mismo asesino que investigábamos Naruto y yo solo había un testigo con vida que podría delatarlo y esa era Sakura. Pasé mis manos por mi rostro y una jaqueca me atacó, no podía seguir pensando en eso, cada vez me era más complicado encontrarle sentido a este caso. Las pistas hacían que diera vueltas y vueltas pero solo volvía al mismo lugar, conclusiones que me llevaban a la misma respuesta, a la única opción, tenía que hacer que Sakura hablara, que me hablara de lo que paso.

-Demonios- maldije por lo bajo

Las decisiones eran lo más difícil en esta vida y de ellas dependían todo; cada decisión era más complicada que la anterior. Me removí en la cama buscando comodidad, pero fue en vano. Mire el reloj de mi celular y eran las 3:00 de la madrugada. Me resigne a que no podría conciliar el sueño esa noche, al igual que en muchas otras antes de esta. Me levante de la cama y camine hacia la cocina y me dispuse a preparar una taza de chocolate caliente.

Me dolía un poco el cuerpo por haber atrapado a Sakura, pero era algo que podía soportar. Mientras el chocolate se calentaba me desplome en el sofá de la sala con el mando de la televisión en mis manos. Encendí la televisión y baje el volumen lo más bajo posible para que aún pudiera escucharla sin molestar a los vecinos. Como siempre la televisión me aburrió de sobre manera, cuando el chocolate estuvo listo lo serví en una taza y comencé a tomarlo lentamente, disfrutando del cálido sabor un poco dulce, no me gusta lo dulce, pero desde que Sakura esta así como uno que otro, como si por mi ella pudiera disfrutar de estos. Mi celular comenzó a sonar fuertemente desde mi habitación, por lo que apague la televisión y me dirigí a mi habitación. Aún dando sorbos al chocolate caliente conteste la llamada.

-Sasuke-escuche la voz de Naruto decir al otro lado de la línea

-¿Qué sucede?-Le pregunte sin disimular mi preocupación.

Naruto estaba en el hospital con Sakura, y tenía que ser algo importante para que me llamará, y más a esta hora.

-Necesitó que vengas lo más rápido que puedas-Dijo Naruto

-Voy para allá-me límite a decir y colgué la llamada

Me cambie la pijama por unos jeans negros, una camiseta blanca y arriba de esta un abrigo azul oscuro, y unos converse. Cerré mi departamento con llave y me monte en el auto, ha esta hora las calles estaban literalmente desiertas, tal vez uno de que otro auto de personas que salieron de fiesta, ya que era domingo. Cuando llegué al hospital me dirigí directamente hacia la habitación donde se encontraba Sakura.

Naruto se encontraba afuera de la habitación, me acerqué a él mirándolo interrogante.

-¿Qué sucede?-le pregunte a Naruto que se encontraba sentado en uno de los asientos de espera

-Hace poco ella despertó de su siesta-me Dijo Naruto con la cabeza baja

-¿y?-le pregunte no me gustaban los rodeos

-Ha estado llamándote desde entonces-Dijo él alzando su cabeza y viéndome a los ojos

Y pude ver el dolor de mi amigo, y la impotencia que este sentía, el cabello de Naruto estaba desordenado y más largo del normal haciéndolo ver más parecido a su padre, pero bajo los ojos azules de mi amigo se albergaban grandes ojeras por falta de sueño supongo y el rostro de mi amigo se mostraba de un color pálido enfermizo. Y fui consciente por primera vez desde el accidente de que no era el único que sufría y se sentía impotente. No dije nada, ya que no sabía que decir de todos modos y entre en la habitación.

Nunca me habían gustado los hospitales, los consideraba malvados, su olor a medicina, lástima, desilusión y enfermedad, su blanco color enfermizo, y las personas que trabajaban en ellos. La habitación donde estaba Sakura era la misma de antes, pero de alguna forma se veía diferente. Me acerqué a la camilla donde Sakura se encontraba, su vista estaba fija en el techo como si fuera lo más fascinante del mundo, y cuando me acercó fija su mirada en mí.

-Sas...uke-dice y sus palabras ya no suenan tan arrastradas como la última vez

-¿si?Sakura-digo mientras tomó su fría mano

-Sas...uke-repite y comienza a llorar

Yo trato de calmarla, pongo mi mano libre en su cabeza y comienzo a acariciarla, pero Sakura sigue llorando. Mi corazón se siente oprimido y me acercó más a ella.

-Sas...uke por fa...vor... matame- me suplica ella y yo me quedó en estado de shock

Sakura con su otra mano libre saca de debajo de ella un cuchillo de cirugía.

-Sakura ¿Donde conseguiste esto?- Le dije arrebatandole de las manos el cuchillo

-Por favor...- Volvió a suplicarme, pero, yo no podía, yo no podía...

-Lo siento- Dije y le di un beso en la frente tapándole los ojos con mi mano, a los pocos segundos escuche su respiración pausada y noté que se había dormido

Abandone la habitación dedicándole una última mirada y me acerque a Naruto.

-Naruto- lo llamé y el alzo su cabeza para verme -Ya no podemos seguir dándole vueltas al asunto-

Naruto sabía de lo que estaba hablando, era algo que los dos habíamos querido evitar, para ya no causarle más dolor a ella...

-Tenemos que hacer que Sakura nos cuente que pasó ese día- dije apretando el cuchillo en mi mano, haciendo que mi mano sangrara

Y jure, jure que todo acabaría pronto, que pronto todo sería como antes, que volveríamos a estar bien, y que volvería a verla sonreír...