Espero que les guste y les dejo muchos besos y mucho amor.


Capítulo 4: Al pasado.

En una espiral de colores y formas, Olivia se vio a sí misma en medio de la discusión con su hermano, como si retrocediera. La cena, las compras, los primeros libros que había leído, sus primeros pasos. El matrimonio de sus padres.

¿Por qué parecía ir todo en reversa? Antes de que pudiera decirle algo a su hermano, de pronto sintió que sus pies tocaron el suelo y una gran energía la embestía hasta arrojarla entre un par de arbustos y a Rowan también, junto a Effy.

- ¿Qué has dicho, Minerva?

- Acabo de decir que nuestros hijos peleaban con mi gira tiempos, que estúpidamente he dejado a la vista... ¡y han desaparecido! ¿¡Ahora lo comprendes!? ¡Nuestros hijos han viajado a quién sabe dónde, junto a Effy! - sollozó la mujer, llena de lágrimas. - seguramente no saben cómo volver, podría estar roto... ¡si permanecen mucho tiempo en una época que no les corresponde...!

- Están con Effy, estoy seguro de que todo estará bien muy pronto. - dijo Severus, tratando de no preocuparse y rodeando a su esposa con sus brazos. - deberemos estar atentos a algún cambio en nuestro tiempo o a alguno de nuestros recuerdos.

- Pero si el giratiempos está roto... ¡tiraban de él, es un objeto muy frágil!

- Si han viajado a Hogwarts, nuestra única solución sea que el yo de tú pasado, les permita volver con el que ella posee. Si es el futuro, estará roto. Será mejor que encuentre una solución, quizá pueda encontrar otro giratiempos... - suspiró pesadamente, escuchando los sollozos de su esposa.

Sus hijos, ¿cómo podría vivir sin ellos? Lo sabía, quizá nunca debió enseñarles nada acerca de la magia. Cómo podría sobreponerse a una pérdida tan grande. Rogaba que hubiesen viajado al pasado y pudieran contactar a su yo del pasado.

Y de pronto recordó a Voldemort, a los terribles mortífagos y a Bellatrix. Sus hijos estaban en terribles dificultades, si habían vuelto a esa terrible época.

Rowan buscaba a su hermana, rascándose la cabeza luego de la caída. Miraba entre los arbustos y no tardó en encontrar a Effy, quien parecía aturdida en el suelo. Al ver al niño, no tardó en ponerse de pie y mirar a su alrededor.

Oh no, no no...

- ¡Los amos están en los terrenos de Hogwarts! ¡Los amos han viajado en el tiempo! - exclamó con gravedad y a continuación sintió algo bajo ella. Se levantó del suelo de inmediato, tomando el collar. El reloj de arena tenía una pequeña fractura y la elfina no tardó en halarse las orejas desesperadamente. - el giratiempos está roto, ¡Effy no podrá regresarlos a casa!

Pero Rowan parecía más interesado en los alrededores. Hogwarts era un enorme castillo y parecía lleno de recovecos muy interesantes para curiosear. Effy también miró lo mismo que él y se preguntó a qué época habían ido a parar. ¿Tal vez al futuro? ¿Al pasado? Un par de voces se escucharon en las cercanías y Rowan regresó a los arbustos, oculto y mirando atentamente. Una de las voces, le pareció que era capaz de reconocerla muy bien.

- Ya le he dicho, señor Snape, sin pruebas no habrá algo que yo pueda hacer. Si basa sus acusaciones en simples conjeturas.

Rowan saltó de entre los arbustos, contento. Su madre estaba allí, ¡Qué felicidad!

- ¡Mamá! - exclamó, tratando de llamar su atención. - ¡Hola mamá!

- ¡Amo Rowan... no! - no tardó en prevenirlo Effy, tomándolo por su túnica y regresando a los arbustos. - el amo ha viajado al pasado y aún sus padres no se conocen. Su madre aún no sabe que usted existe y no creo conveniente que deba saberlo. Podría alterar el curso de los acontecimientos.

- ¿Hemos viajado en el tiempo? ¿Al pasado? - sonrió como si de la navidad se tratara. - ¡Fantástico! Iré por Olivia y se lo contaré... ¡se emocionará al escucharlo!

Effy negó con la cabeza pero no tuvo tiempo de hablar, Minerva y Snape se acercaban más y más, amenazando con descubrirlos. Haló la túnica del muchacho, tras un árbol, mientras su ama se detenía a pocos centímetros de ellos y miraba al joven Severus, con una expresión reprobatoria.

- Puede volver a su sala común, señor Snape. - dijo Minerva con voz suave. Su expresión era de total seriedad, pero su tono de voz estaba lejos de serlo. Recordaba la historia de su ama y el amor platónico de su amo, por ella. Sabía que trataba de no ser tan dura con él y en los ojos de su amo, podía ver la devoción que sentía por su ama.

Pero y sin embargo, en su expresión no había más que decepción por la respuesta que la mujer le había dado. Una vez más Sirius hacía de las suyas y Minerva no prestaba atención siquiera. Pruebas... ¡absurdo! Y mientras caminaba, iracundo entre los árboles y arbustos, brincó ligeramente sobresaltado al escuchar un quejido entre las plantas. Preparó su varita, apuntando en dirección a la extraña voz.

- Ay mi cabeza... ¿qué ocurrió? ¿Effy... Rowan?

- ¡Muéstrese quien quiera que sea! - demandó el joven Snape, acercándose lentamente y con la varita en alto. Apartó un par de ramas y flores, para mirar mejor. - ¡Si está buscando problemas...!

Pero sólo encontró a una niña de largo cabello negro y ojos tan verdes y brillantes como nunca había visto jamás. Había algo en su rostro que le resultaba muy familiar y al mismo tiempo, muy atractivo. Por su tamaño parecía ser apenas de primer curso, pero no traía uniforme alguno para poder identificar su casa. ¿Cómo osaba a estar vestida de esa forma, en medio de la escuela? Se rascaba la cabeza y parecía tener un herida en la frente. Su cabello parecía totalmente revuelto y lleno de hojas y ramitas, barro en sus manos y en su ropa, en su rostro.

No tardó en acercarse a la niña. Sus rodillas parecían tener heridas también y por una extraña razón que no pudo explicar, se sintió realmente tentado a ayudarla. Se inclinó sobre ella para mirar atentamente, mientras ella cerraba los ojos una vez más y trataba de sentarse y ubicarse en el tiempo y el espacio. Continuó profiriendo quejidos mientras se sentaba.

Al momento de abrir los ojos, todo se veía borroso pero le pareció poder distinguir a alguien junto a ella.

- ¿Rowan? - preguntó en un murmullo y el joven Snape no tardó en arquear sus cejas.

- No soy ningún Rowan... - dijo con cierto enfado en su tono de voz, que le sonó muy familiar.

Se frotó los ojos suavemente y miró al muchacho junto a ella. Era idéntico a Rowan, pero no era su hermano. ¿Acaso soñaba? ¿Quién podía ser entonces?

- ¿¡Papá!?

- ¿Qué? ¿Cómo voy a ser tu padre? Es claro que te has dado un terrible golpe y estás confundida. Soy Severus Snape y por si no lo has notado, estás en Hogwarts. Y no estamos aquí para holgazanear.

¿Holgazanear? ¿No había visto el estado en el que estaba? Qué no sabía que acababan de sufrir un accidente por pelear por un giratiempos...

¡Oh Merlín... Effy y su hermano! Habían viajado al pasado y tenía que arreglarlo, antes de que una catástrofe ocurriera. El espacio- tiempo era un equilibrio muy delicado y un sólo cambio podía alterar el curso de la historia.

- Lo siento pa... - se detuvo y pensó mejor su respuesta. - lo siento, Severus, pero tengo que marcharme. - dijo con una sonrisa nerviosa, poniéndose de pie con mucha incomodidad. - hay algo que debo hacer y no puedo perder tiempo, disculpa...

Antes de que pudiera irse, la voz de su padre la detuvo. Parecía realmente interesado en ella y sus ojos brillaban de una extraña manera. Sonreía con cierto cinismo que no le gustaba y le hacía sentir incómoda, sosteniéndose el cabello con miedo y desviando la vista de su joven padre que la analizaba de arriba hacia abajo. Aunque en su expresión parecía haber confusión por su extraña aparición y actitud.

- Al menos dime cómo es que te llamas... - preguntó, arqueando sus cejas con sarcasmo.

- Olivia. Olivia McGo... - se detuvo justo a tiempo. - Olivia McGregor...

Sus padres no se conocían, no podía cometer el error de delatarse frente a ellos.