Hola :). Espero que les guste y les agradezco sus comentarios y todo su apoyo. Les dejo mis mejores deseos y también, mis más grandes cariños.
Capítulo 5: ¿Y ahora qué?
Estaba segura de que ya había cometido un gravísimo error al hablar con su padre, pero no había tenido otra alternativa. Mientras se limpiaba el barro de las manos, de su rostro y sus cabellos, no tardó en dar con Effy que trataba de mantener a Rowan tranquilo. Su curiosidad no conocía límites y ya trataba de acercarse a un par de estudiantes que portaban un extraño uniforme y equipo que parecía ser de deporte.
- ¡Rowan... ven aquí! - exclamó Olivia, tomándolo por las solapas de su túnica y regresándolo tras un par de árboles. - ¿Qué crees que haces?
- Nada... sólo miraba. - detalló el aspecto general de su hermana y arqueó una ceja con curiosidad, en tanto que le hizo recordar a su padre. - y a ti qué te pasó...
- Caí entre los arbustos, gracias a ti y a tu estupidez. - le reclamó. - y mira dónde fuimos a parar. Si sólo dio tres giros, no deberíamos haber retrocedido tanto. Seguramente y por tu necedad de no querer dármelo, continuó girando mientras lo halabas y quién sabe Merlín, cuántas vueltas dio y... ¡mira donde estamos!
- Pensé que te gustaría saber que habíamos viajado en el tiempo. - dijo su hermano en voz baja. - si no te gusta, entonces tampoco te gustará saber que Effy cayó sobre él y que tiene una pequeña fractura...
- ¿¡Qué!? ¡ESTAMOS ATRAPADOS AQUÍ...! - gritó, tirando de sus cabellos con desesperación. - jamás volveremos a casa, a ver a nuestros padres y ellos tampoco volverán a estar juntos puesto que alteraremos todo el continuo espacio tiempo... ¡destruiremos el universo!
- Ah... basta, tampoco es para tanto. - dijo Rowan, dándose la vuelta para mirar a Effy. - seguro habrá algo que podamos hacer... ¿no, Effy?
La elfina trató de pensar y sólo había una solución posible al problema. Su magia no era lo suficientemente fuerte como para manipular el tiempo, así que no tenían otra alternativa posible.
- Effy cree que la única solución es... tomar el giratiempos que su ama posee en esta época de tiempo.
- Pero... ¿cómo lo haremos? - preguntó Olivia de inmediato.
- Effy podría infiltrarse en las cocinas y llegar hasta la habitación de la ama, buscarlo mientras la ama no esté.
- ¿Y qué se supone que nosotros haremos mientras tanto? ¿Dónde se supone que nos ocultaremos mientras esperamos? - Rowan parecía haber dado en el clavo. No pertenecían a ninguna casa y no podían acercarse a los dormitorios.
- Effy sugiere que sus amos aguarden en el lago junto al calamar gigante.
- ¿Hay un calamar gigante? ¡Fantástico!
- Por supuesto, Rowan. ¿Qué no te leíste la copia que mamá te regaló sobre la historia de Hogwarts?
- Traté de leerla pero entonces... papá me regaló una copia sobre las artes oscuras y su historia. Ya sabes, en mi cumpleaños número diez.
Olivia había alzado uno de sus dedos para regañarlo de una forma muy Minerva McGonagall y natural en ella, cuando una voz ligeramente arrastrada y suave, la sobresaltó tras ella. Al darse la vuelta, se percató de que su padre se encontraba tras ella y había arqueado una ceja, tal cual Rowan lo había hecho antes.
- ¿Por qué hay una elfa en medio del patio y no está con los demás en las cocinas? Tu lugar es en las cocinas, tú no eres un estudiante. - dijo con ligera superioridad y Rowan parpadeó sorprendido. Conocía ese rostro y era capaz de identificarlo en todas partes.
- Effy no es... - comenzó Olivia, ruborizándose y frunciendo el ceño con mucha rabia. Effy era su mejor amiga, muy dulce y gentil con ella. - ¡Ella no pertenece a las cocinas, ella es mi mejor amiga! - se le escapó y se llevó las manos a la boca, cubriéndosela ante el rostro de sorpresa de su padre. ¿Una elfa era su mejor amiga?
- ¡Es nuestro padre, Olivia! ¡Hola pa...! - no pudo continuar, puesto que Olivia no tardó en cubrirle la boca con una de sus manos.
- Por lo visto parece que tu amigo también está confundido. Y... - lo miró de arriba hasta abajo y parpadeó escéptico. - por qué de pronto... siento que... te pareces a mí.
- ¡Ay no... esto no puede ser! - exclamó Olivia con preocupación. - se supone que esto no debería pasar.
- Ustedes dos... son muy extraños para mi gusto. Seguramente que son hijos de muggles, ¡es tan típico de ellos!
Olivia volvió a fruncir el ceño y su expresión le recordó tanto a Minerva, que guardó silencio mientras la niña se daba la vuelta y se cruzaba de brazos, ignorando los comentarios de su padre. ¿Cómo se atrevía a hablar así de su madre? ¿Y de paso, de sí mismo? Ella había tenido razón en mucho de lo que había dicho antes sobre Severus Snape. Su padre era realmente desagradable en su juventud y ya hasta comenzaba a caerle pesado su comportamiento y la verdad que trataba de tenerle paciencia, puesto que lo amaba.
Para su padre, había algo en ella que le resultaba tan familiar. Aunque fuese una niña muy extraña para su gusto. Continuó mirando su largo y brillante cabello negro, mientras ella le daba la espalda y continuaba enfadada.
- ¿Algún problema, señor Snape? - escucharon y al unísono se dieron la vuelta para mirar. Minerva se encontraba detrás de ellos y los miraba con una expresión de duda y curiosidad. Sus brillantes ojos verdes lo miraban inquisitivamente y de pronto recordó la mirada que la niña había adoptado minutos antes. - ¿y ustedes dos? - dirigió su atención a sus hijos y a la elfina que los acompañaba. - Por Merlín... ¿qué significa esto? ¿Por qué hay una elfa en los jardines y alguna razón por la cuál, ustedes dos, no porten el uniforme de la escuela?
Olivia y Rowan trataron de responder al mismo tiempo y luego guardaron silencio, tardando un par de minutos en responder. Minerva lucía realmente diferente en el pasado, las marcas de edad prácticamente no existían y las esquinas de sus labios se veían realmente diferentes sin una sonrisa en ellos. Una mirada severa le hacía perder el brillo de sus ojos verdes, la esencia misma de lo que su madre representaba para Olivia. La mujer parpadeó sorprendida ante lo increíblemente parecida que era, aquella niña que se encontraba de pie frente a ella. Su mismo color de sus ojos. Prácticamente era como si se mirara en un espejo.
- Eh... nosotros llegamos tarde a la selección de casas y me temo que no pudimos sortearnos. Ésta elfina vino con nosotros para asegurarse de que llegáramos a Hogwarts puesto que nuestros padres son muy estrictos y cuidadosos con nosotros. Hubo un problema y nosotros...
- No importa, ya hablaremos de eso y una vez que los pongamos en una casa apropiada. Pero claro, una vez que hablemos con el director y contactemos a sus padres.
¿¡Qué!? ¡No!
- Bueno... ¡no! Es que... de eso quería hablarle. Nuestros padres murieron en un trágico accidente. - dijo tratando de lucir muy afligida y al mismo tiempo, que hablaba enserio. En tanto que Minerva y Snape no podían creerlo. - Veníamos a Hogwarts cuando recibimos la noticia y por ello, llegamos tarde a nuestra selección. ¡Effy es la única familia que nos queda y estamos tan afligidos!
- De acuerdo. - dijo Minerva, acomodándose el sombrero sobre la cabeza y mirándolos con los ojos tan abiertos como podía. - en verdad que es un infortunio. Bien, entonces hablaremos con el director y veremos qué es lo que podemos hacer al respecto.
Olivia asintió y Minerva colocó una de sus manos sobre uno de los hombros de Rowan, pidiéndole que caminara junto a ella. El muchacho miró a su hermana con curiosidad y ella asintió casi de forma imperceptible, caminando junto a él y Effy. Antes de irse, sintió una mano sobre su hombro y se dio la vuelta. Su padre se encontraba tras ella y parecía sonrojado, aunque su pálida piel lo hacía lucir muy extraño.
- Lamento que tus padres murieran. - dijo y se preguntó si su padre alguna vez se había disculpado con alguien. Mantenía los labios y puños apretados y su rostro comenzaba a tornarse brillante por el sudor. Tenía problemas para mirarla a los ojos.
- Muchas gracias... - contestó Olivia con una sonrisa ligeramente nerviosa que sorprendió a su padre y lo dejó sin habla mientras ella se marchaba, tratando de alcanzar a su hermano y a Effy.
Rowan trataba de no distraerse con lo que le rodeaba en el castillo y Effy constantemente tenía que regresarlo al camino que debían recorrer junto a Minerva. Olivia sin embargo apretaba sus manos la una contra la otra mientras sus pensamientos brincaban rápidamente en su cabeza, tratando de pensar en la siguiente cosa que debía decir para mantener la mentira que acababa de decir. Mientras caminaba, constantemente escuchaba el sonido del giratiempos en su bolsillo y quedaba sorteada en alguna casa, alteraría el curso del destino y no podía evitar mirar a su madre mientras caminaban junto a ella. Todo el amor que se tenían su padre y ella, desaparecería. Y todo iba a ser por su culpa.
Sollozó de pronto y tanto Minerva como su hermano y Effy, se detuvieron. No pudo evitarlo y simplemente se echó a llorar, mientras las lágrimas mojaban su rostro prácticamente blanco como la leche. Sus ojos verdes relucieron al estar húmedos, lo cuál atrajo la atención de su madre. Caminó hasta detenerse junto a Olivia y hurgando entre sus bolsillos, encontró un pequeño pañuelo. Tomó una de sus manos y lo colocó en ella.
- Lamento lo que ocurrió con sus padres. - dijo y Olivia parpadeó, incómoda. Por qué su madre era tan fría, por qué al menos no intentaba darle una palabra de aliento. ¿No era ella, la jefa de casa más querida por sus estudiantes? O tal vez ni ella era lo que solía decir.
- Gracias. - hipó Olivia, intentando respirar y secándose las lágrimas con el pañuelo de tela escocesa.
Pero nada podía reparar el dolor que tenía en su corazón, imaginándose lo peor. Pensando que permanecería atrapada para siempre en aquella realidad, que seguramente muy pronto desaparecería también.
- Lo lamento, en verdad que sí. - continuó Minerva, tratando de apartar la vista del lloroso rostro de Olivia frente a ella. - pero realmente, creo que ya no hay algo que podamos hacer. El director Dumbledore y el resto de los maestros, serán tu familia desde ahora y te aseguro que ya no volverás a sentirte sola.
¿De verdad, sólo eso?
