Capítulo 4: Agridulce.

Aún recuerdo ese día, no podía describirlo de otra manera que Agrio. Tuve una pesadilla, por irónico y estúpido que parezca, siempre las tenía… cada vez que algo malo fuera a suceder, no trataba precisamente del acontecimiento en sí, solo me avisaba un mal augurio ¿Cómo creía en eso? Lo había comprobado.

Ese día fui el último en enterarme de lo que ocurrió, Cloud era mi mejor amigo, realmente lo quería y por ello fue que trataron de protegerme, a todas estas sigo sin comprender… ¿Por qué? A quien debían proteger era a él, no a mí.

Tifa lloraba, mi pecho se estrujaba al ver como de rodillas contra el suelo suplicaba, pedía piedad, decía que si no le era concedido a ella una segunda oportunidad al menos se le fuese concedido a Cloud, la fuerte voluntad de la morena flaqueaba, lo sabía, Cloud era el único capaz de tranquilizarla, de hacerle ver quien es ella y lo fuerte que siempre ha sido, pero el rubio no estaba allí. El extraño peso que sentía sobre sí, las imperceptibles lágrimas que ni notó cuando la arrastraban y ella gritaba "¡no estoy loca!, por favor… no me encierren allí" como forcejaba contra aquellas personas, y las lágrimas de arrepentimiento salían sin pudor, si tal vez… ella hubiese hablado con el rubio… porque eso era lo que sentía la pelinegra, culpa, y fue algo que descubrí muchos meses después, cuando ya su voluntad se le había sido arrebatada. Creo recordar que la única persona que fue lo suficientemente valiente como para plantar la cara y defender a Tifa fue él, Vincent; ya había dicho lo que pasó con él en ese entonces pero a todas estas nunca pude olvidar las consecuencias que sufrieron ellos dos, y todo lo que hicieron para merecer eso, fue hacer lo correcto, porque eso fue lo que ocurrió, ellos fueron los únicos que hicieron lo correcto y vaya que sufrieron por ello, a todas estas… tampoco pude perdonarme por quedarme plantado ahí sin hacer nada, en shock. Ese día comprendí las palabras de Genesis: "la humanidad es cruel, y no puedes hacer algo para cambiar eso" o al menos, entendí parte de ello.

Mi maestro no me hablo durante mucho tiempo, estaba decepcionado, no podía creer mi baja en aquel momento en el cual tanto se me necesitó. Cloud… intente comprenderlo, por tantos medios ¿Cuál fue la verdadera razón de su encierro? Sabía que era una tapadera, la verdadera razón no salió a la luz así que… ¿Cuál era? ¿Por qué nadie lo sabía? Y sobre todo, ¿Por qué no intento alguien hacer algo, por qué colaborar con ello?

Tantas preguntas, sin respuestas. Aquel día que intente descifrarlo y fui a visitarlo, quede aún más confundido, Cloud no me había reconocido y no era la primera vez que ocurría eso, en todas las veces que lo fui a ver cada tanto pasaba eso, el día del encierro yo estaba fuera, en una misión, jamás he ocultado mi afán por ser héroe, y ese día ocurrió todo aquello justamente cuando intentaba ayudar al caballero real de la mencionada Inglaterra, estaba preocupado y distraído ese día por aquella pesadilla, y a pesar de tener ninguna relación con el rubio no pude evitar pensar en él, por su huida, por todo lo que ocurrió en esos días. Tampoco tuve noticias de Aerith hasta claro, el incidente, porque apenas llegue al lugar Tifa y Vincent ya estaban reclamando, justamente después de que Cloud no me reconociese por primera vez.

Siempre podre decir que hay muchas cosas de las que jamás dejare de arrepentirme, pero también hay algunas que no puedo pedir que hayan sido diferentes, una de ellas es Aerit. Porque a pesar de desear saber que ocurrió con el rubio, desear saber su secreto antes del encierro para así evitarlo, no puedo desear simplemente que mi relación con Aerit fuese diferente, porque a pesar de todo, ella fue el pilar que me mantuvo en pie cuando todo pasó, mi único apoyo.

El día en que todo pasó, cuando lo creí todo perdido, cuando el rubio no me reconoció por primera vez… ese día justo cuando Vincent fue desterrado y humillado, cuando Tifa fue encerrada por "problemas psicológicos graves, impidiéndole diferenciar entre la realidad y la fantasía", cuando Angeal me dejo de ver como su pupilo e incluso como su hijo, con una gran decepción; la única que me apoyo fue Aerit, quien también estaba destrozada por Cloud, su primo, su único apoyo.

Recordare ese día por el resto de mí vida y no era para menos con todo lo que pasó, sin embargo hubo una cosa buena ese día, la única cosa buena… fue saber que contaba con ella. En el momento en que todo ocurrió y me quede solo, plantado viendo la salida de Gongaga, justo donde Vincent pasó al irse, y ni un alma quedo afuera de las casas de aquel lugar, solo yo, viendo aquel letrero que indicaba la dirección, al único sitio que se me ocurrió ir, fue a la iglesia. No a la iglesia que construyeron en Gongaga, donde según Cloud nos conocimos por primera vez, no, me refiero a la iglesia en las afueras de Midgar, aquella iglesia abandonada donde Cloud conoció a Aerit por primera vez, antes de saber que es su prima, aquella iglesia que Cloud me mostró por primera vez cuando aprobé un examen de lógica que me hizo Angeal, como recompensa.

Aún recuerdo que no lo entendía, ¿Por qué esa iglesia era tan importante?, ahí comprendí él porque es importante, porque así era en ese entonces y seguía siéndolo, adore el regalo de Cloud y jamás volví a cuestionarme algo que él me dijera, porque a pesar de los años, ese sigue siendo nuestro lazo que nos une y es el día que más añoro.

Ese día la iglesia era mucho más cruel, las inmensas paredes y el gran techo apenas resistente, peor aún, allí estaba ella, aun sin enterarse de nada. No tuve el valor de verle a la cara o acercármele, aun me avergüenzo de ello pero di media vuelta dispuesto a retirarme, sin importar sus llamados… pero sin embargo no fui capaz, no por ella ni por cuestión de consciencia, no, era porque el recuerdo del rubio ahí era muy fuerte, algo que me impedía salir de allí, no pude evitarlo, me quede parado sin siquiera moverme, dándole la espalda a la chica, los minutos pasaban, Aerit ya se había resignado y continuaba cuidando las flores que yacían bajo la única luz de la iglesia, que el sol les daba por causa del techo en mal estado, ahí justamente donde no solo eran las únicas flores de la iglesia, sino de todo Midgar, el regalo del rubio.

Con el tiempo ya me había sentado, abrazando mis rodillas y con la cabeza gacha. Mis pensamientos solo derivaban a él, a su rostro, su sonrisa, su recuerdo y al incidente. Los gritos de Tifa y el orgullo pisoteado de Vincent, las palabras de Cloud, su huida y el momento en que no me reconoció. La imagen del rubio rompiéndose en pedazos, mientras lo pierdo… para siempre. No pude evitarlo y empecé a sollozar, las lágrimas quemaban mi rostro, quemaban cada milímetro que quedase de mi dignidad, su recuerdo se desvanecía con cada sollozo y cada espasmo destrozaba mis ilusiones de recuperarlo, ese día perdí a alguien muy especial; a mi mejor amigo, mi hermano, mi Cloud. Y a cada yoctosegundo que pasaba sabia mejor que cualquier persona que sin importar lo que hiciese, había perdido a la persona más importante que tenía, y me odiaba por ello.

Recordaba las palabras de Angeal antes de dejarme solo junto con los demás, su decepción, recordaba el destino cruel al cual fui destinado desde mi nacimiento, ¿qué importaba si Angeal logró salvarme de ese lugar, si igual mi destino me perseguiría?, ya no tenía por qué luchar, lo había perdido todo; mi maestro, mis sueños, mi honor, a Cloud. No tenía esperanza, ya no era Zack el chico imperativo, ¿cómo podía ser un héroe si ni siquiera pude ayudar a mi mejor amigo?, y ahí fue cuando sentí un peso mayor encima mío, no eran mis pensamientos ni aquel punzante dolor mezclado con mis lágrimas de arrepentimiento, era Aerit, quien me abrazaba desde la espalda intentando reconfortarme, tan cálida como solo ella puede ser, y fue cuando por fin pude desahogarme por completo, mis lágrimas de dolor ahora mientras más salían más me calmaba y no al revés. Fue cuando por fin tuve paz y cuando por fin logre recuperar la esperanza y ser el mismo. Cuando volví a ser Zack.

El verdadero Zack, intentando por todos los medios, salvar a su mejor amigo. Ser un héroe, el héroe que Cloud necesitaba.

Los días pasaban, no puedo decir que entonces hubo la gran mejora, pero de que hubo pues… hubo. Angeal seguía sin dirigirme la palabra, eso me destrozaba pero debía ser fuerte, sino ¿cómo podría ser un héroe?, sobre Genesis y Sephirot… no había vuelto a verlos, todo lo que sabía es que Cloud se comportaba de manera extraña, a veces me reconocía pero eran muy pocas, y cuando lo hacía evitaba mirarme, me había dejado claro que no quería verme. Yo seguía insistiendo.

La castaña se enteró de todo, esperaba un rechazo de su parte que nunca llegó, en vez de eso me ayudaba con Cloud, iba a verlo tanto como yo, me entere que en una de esas Aerit le dio una piedra gris, muy hermosa, en un collar cristalino de pequeñas piedras adornadas alrededor, Cloud sabia de que se trataba pero yo nunca pude averiguarlo, solo supe que desde ese día él nunca se quitó ese collar, que descubrí, fue muy importante para la castaña.

Squall también iba a verlo, al enterarse de todo corto los pocos lazos que quedaban con su familia, solo Cloud y Aerit los siguió considerando como tal, hasta el momento de partir pues Squall tenía que irse, no solo por haber cortado lazos con la persona más importante en Gongaga, el padre de la iglesia (y de Squall), sino por aquel trabajo que poseía este, de Seed. Se fue con los que consideraba sus amigos y aquella pelinegra con quien salía, Rinoa. La única forma de comunicarse con él, fue por medio de aquellas cartas que solía escribirle a Cloud y Aerit cada cierto tiempo. Y sin importar el momento de su retirada su ausencia jamás se notó para ellos dos, las cartas eran más que suficiente.

Siempre creí que el castaño me odiaba, por haber hecho que su primo, Cloud, terminara en aquel manicomio. Eso fue hasta el momento en que también me escribió una carta a mí, no decía mucho, solo lo necesario; tal y como es él.

La carta decía:

"Zack.

Sé que en estos momentos andarás como un imbécil preguntándote que te diré en esta carta, por ello te pido que dejes de hacer el idiota y prestes atención.

Hay un enorme secreto en la familia, te lo diré pero con una condición. Ayuda a mi hermano.

"¿Hermano?" – pensé, entonces fue cuando comprendí, Squall quería a Cloud como su hermano, no como su primo.

Tenemos un tercer hermano de sangre, su nombre es Sora.

"… ¡¿Qué?!" – mi asombro era grande.

No me desagradas, Zack. Nunca te trate porque tu alegría se sacaba de quicio, no por otra cosa. Seré breve e iré al punto, estoy harto de que Rinoa meta sus narices en mi carta y me reclame por mi tacto.

Mi hermano fue dado en adopción, fue una de las razones de mi retirada de ese lugar. Nunca lo toleré y jamás lo haré, no es algo que pueda perdonarle a mi "padre". No pude quedarme más tiempo si quería recuperarlo, así que no puedo ayudar a Cloud, no todavía. Por ello te lo pido a ti. Mi hermano tiene un amigo, este irá a ayudarte, va de camino y tiene información, estoy seguro que será de ayuda.

Sé quién fue el culpable de su encierro y no, no fuiste tú. Quiero decirte quien pero es peligroso, acepta la ayuda del chico y este en el momento adecuado te dirá quien fue. Mi hermano a pesar de todo aún confía en ti, no es como si yo pudiese hacerlo, sigues sin agradarme.

"pensé que habías dicho que no te desagradaba" pensé incrédulo.

Debes ser paciente, confió medianamente en ti Zack. No me decepciones.

Atentamente: Squall."

Espere pacientemente, bueno, impacientemente a que llegara el amigo de ese tal Sora, pero pasaban los días y nada. Debía actuar sin importar si decidía aparecerse o no. Aunque técnicamente solo habían pasado un día y medio… pero ¡era demasiado! En un día y medio podía morirme, podía olvidar quien soy, ¡incluso podía llegar a decir que el señor Spock es lindo! Agr, que horror, solo si lo apuesto porque si no es imposible, bueno, hace un momento pensé en esa posibilidad pero me retracto ¡eso es una blasfemia a las reglas de la naturaleza! Imposible, ni siquiera sé cómo logro casarse, que horror. El punto es que me salían raíces esperando, no podía más, la paciencia nunca ha sido lo mío.

Tome una decisión, ir a ver a Cloud.

Tenía tanto sin sentirme dichoso, tan alegre, que no podía recordar hace cuánto. Me divertí mucho, pues Cloud decidió por primera vez en mucho tiempo, dirigirme la palabra. Conversamos por horas de banalidades, me contó que había veces que no podía sentir el correr del tiempo e incluso olvidaba quien era. Me preocupé y no fue hasta un mes después que descubrí porqué. Sin embargo ese día estaba tan feliz que preferí no tomarle importancia, aun recuerdo parte de la conversación, tal vez porque entonces no pude comprenderla.

- ¡Espera! – lo interrumpí abruptamente – no lo entiendo.

- ¿Qué no entiendes Zack? Pensé que lo decía de manera fácil, es imposible que no entendieses. – decía con ese tono de burla tan propio de el cada vez que mencionaba alguna estupidez.

- ¿Eso que quiere decir? – inquirí irritado. Siempre me "molestaba" cada vez que se burlaba de mí.

- Responde mi pregunta – fue lo único que dijo.

- Bueno…no entiendo ¿Por qué no les dices nada?

- Simple, no tengo nada que decirles. – lo dijo como si fuese lo más obvio del mundo.

- Ellos te insultan – y eso solo lograba irritarme más.

- No me ofendo por ello, si me dicen algo que es cierto pues es verdad, no hay nada que hacer solo puedo mejorarlo, y si no es verdad ¿de que me ofendo si ni siquiera es cierto? Los avergonzados deberían ser ellos que hablan por hablar sin siquiera saber. – intentó explicarme, sin resultados.

- Pero… ¡ellos te dicen autista! – el ofendido, irónicamente, era yo.

- ¿Y de que debería ofenderme? – replicó divertido de la situación, riendo entre palabras.

- Pues… ¡Tú sabes! – no sabia que decir, él siempre me dejaba sin palabras.

- No, no se. Zack, ¿sabes lo que es un autista? – me pregunto, aun divertido.

- Pues…es alguien que no es sociable, que no habla…y es rechazado, no tiene amigos. – exprimí lo poco que procesaba mi cerebro, en ese momento claro esta, porque decir que siempre seria decirme estúpido ¡y no soy estúpido! (aquí es un poquito estúpido XD pero aclaro que el verdadero Zack, del Crisis Core, no lo es. Y dejará de serlo aquí también con el tiempo)

- No. – dijo cortante, aun con un deje de burla.

- ¿No? – ladee mi cabeza, interrogante, mientras mis cejas se movían en una mueca que mostraba confusión, en aquella expresión tan característica de mí, y una de las razones del apodo que Angeal me puso, "cachorro".

- No, esa no es la definición de "autista", la gente suele decirlo porque sí, tiene algo de cierto pero no es así, las personas no saben lo que dicen y debería darles pena, a mí por ejemplo me da pena ajena. Las personas suelen decir muchas cosas sin saber, son incultos sobre un tema y aun así dan su opinión, da tristeza. Deberían sentirse avergonzados, eso es algo muy serio como para burlarse así. Si no lo saben, es mejor que no hablen. – él me examinaba, intentaba grabarse mis reacciones y analizarlas, comprender que pensaba.

- Vaya Cloud, tú eres muy listo. – pero lo único que mostraba era sorpresa, no había mucho que descifrar.

- No es ser listo, sino culto, investigo lo que no se para no pasar vergüenza ni sonar incoherente. – me explicó, de nuevo.

- … - no sabía que decir al respecto, no espere algo así de él. O, bueno, sí pero mi cabeza seguía sin comprender las cosas del todo. Cloud siempre tuvo ese efecto en mí, que con el tiempo fue cambiando, gracias a él.

- ¿Y bien? – inquirió.

- Y bien ¿Qué? – pregunté, sin entender.

- ¿Sabes lo que es un autista?

- Bueno, ahora que lo dices no tengo ni idea, suelen decirle así a la gente que se la pasa sola y es muy callada. – mi dedo índice estaba sobre mi barbilla, en una pose "pensativa". Poco a poco baje mi mano para observarlo a él, sentado a mi lado en aquella piedra que llamaba cama, con moretones por toda su blanca piel, y sus labios partidos, su apariencia estaba realmente descuidada, se veía delgado y débil, cosa muy rara para lo fuerte y decidido que es Cloud, digno de un líder. Me provocaba sacarlo de allí y llevármelo a la fuerza pero no podía, me provocaba abrazarlo y acariciarle los moretones para calmarle su dolor, besar la sangre seca que caía de sus partidos labios y mostrarle una sonrisa tranquilizadora, dulce, deseche esos pensamientos con rapidez y lo escuche, como siempre.

- Un autista es alguien que tiene deficiencia del desarrollo mental, y eso les afecta en varias cosas, como ser sociables, estos tienen comportamientos extraños y hacen cosas inusuales y las hacen repetitivas veces, es una enfermedad Zack, una enfermedad muy seria. La única diferencia a un retrasado mental, es que ellos destacan en algo, son unos genios en algo, y sin siquiera haber aprendido a hacerlo previamente. – lo sabía, él estaba esperando una respuesta de mí, una que nunca llego pues mi cara de confusión era tal que Cloud empezó a burlarse de mí, risa tras risa, hasta desviar el tema por completo, logrando sonrojarme de vergüenza.

- ¡Si te sigues riendo tanto morirás de la risa! – repliqué con un puchero, eso no hizo más que aumentarle la gracia al asunto.

- ¿Eso es todo lo que tienes que decir? ¿Todo lo que se te ocurre para defenderte? – y más burlas, me comenzaba a hartar de esto, eso hasta recordar el día en que lo conocí, creo que es el único momento de mi vida en el que he visto reír a Cloud tanto como ahora, sonreí. – Bueno, déjame explicarte que son muy pocas personas en la historia que has "muerto de la risa", y vaya que saber esto solo lo hace más gracioso. Te diré, que algunos que han muerto de risa ha sido por asfixia, paro cardiaco e incluso por causas aún más ridículas, que fueron ocasionadas por una risa crónica, suena cómico ¿cierto?, cuando lo investigue por primera vez lo que más me causo risa fue saber que una de las tantas personas, un pintor, murió de la risa por escuchar a una anciana decirle que pintase a Cleopatra usándola a ella como referencia. – Cloud realmente se divertía con eso, yo por mi parte no pude evitar unírmele ¿una anciana?, sonaba ridículo. En eso se nos pasó el día, entre anécdotas, risas y contar nuestro día a día. Noté lo mucho que extrañaba a Cloud, y no pude comprender cuanto hasta el momento en que me di cuenta de la verdad. Y solo puedo describir ese día como dulce. Realmente lo quería y por ende, lo extrañaba.

Fue hasta una semana después, que llego el amigo de Sora, el hermano de Squall. Su nombre, Riku. Y este no venía solo, sino con el "segundo hermano de sangre", Vanitas. Todo lo que supe después, es que Aerit, es adoptada.