Capítulo 5: La Verdad Descubierta. ¿Amigo o Enemigo?

Sé que muchos querrán llegar al inicio de esta historia, donde comencé a contar, la actualidad, el momento en que me encontré con mi maestro. Actualmente aun intento descifrar aquello que tanto me molesta, lo mismo que me ha hecho perder noches completas de sueño desvelado, la razón que Cloud no deseaba contarme, y sí puedo asegurar que llevo bastante contando los acontecimientos pero… no es el momento para llegar a esa parte de la historia, no la entenderían, por ello por favor ténganme paciencia, aunque sea mucho pedir. Hasta entonces sigan escuchando mi historia, para poder completarla y llegar a ese punto. Para mí también es duro… fue mucho tiempo en que perdí a quien consideraba un padre y no ví a mi mejor amigo, a Cloud, como debí. Si tan solo pudieran… escúchenme, apóyenme, ayúdenme a terminar mi relato… sé que suena egoísta pero lo necesito para poder entenderlo, entenderlo a él, es necesario para poder superar mi culpa e incluso mi estúpida ingenuidad. ¿Será… demasiado pedir?

No retrocederé, no me rendiré. Es por eso que volvamos a ese entonces, cuando llegaron ellos, los hermanos de sangre de Squall y el amigo de Sora. Tanto tiempo sin ver a Cloud empezaba a afectarme, y realmente no me gusta sonar ridículo ni mucho menos dependiente pero lo necesitaba, demasiado. Fueron largas noches de planear y ponerse al día con aquel par, quienes me contaron cosas que creía imposibles, sin embargo independientemente de la poca confianza, tuve quien me lo confirmara, además sonaba coherente. Supongo que se preguntaran quien me confirmaba mis dudas, no, no era Squall… las cartas que me llegaban de él normalmente no contenían aclaraciones, en lo absoluto. Era Génesis.

Se perfectamente que no suena a una fuente confiable, después de lo que ocurrió Angeal se distancio de mí y Sephiroth jamás se encontraba en el pueblo, verlo era casi imposible. Pensarán, ¿sí Angeal no quería verme, cómo es que Génesis quien es su mejor amigo, me ayudaba? Sencillo; Génesis no me tenía rencor, porque él se identificaba conmigo y me tenía gran estima, aún la posee a su muy retorcida manera. Génesis al ser de gran importancia tenía acceso a información secreta, me hubiese contado y ayudado más si no lo tuviesen tan vigilado. Aquí, es donde Génesis comienza a tomar gran importancia en la historia y pronto sabrán por qué.

Si en algún momento tuve dudas de los que me rodean, fue en ese tiempo. En el que me vi obligado a desconfiar hasta de mi propia sombra, sin mentir ni exagerar.

Así fue como pasó…:

Era un día caloroso, se sentía tranquilo y silencioso. Después de todos los sucesos muchos de mis conocidos no estaban disponibles, no tenía con quien conversar, Angeal no me dirigía la palabra, Sephiroth no estaba, Génesis estaba desaparecido sin manera alguna de contactarlo, Tifa estaba encerrada en el manicomio… sin dejar pasar a cualquier visita y Vincent…él seguía desterrado, sin noticias sobre él o su paradero.

Justamente por eso terminé visitándolo a él, a Cloud. Es por eso que grande fue mi sorpresa al encontrarme con eso, la celda de Cloud estaba vacía y con un par de hombres extraños dentro de ella, entre en pánico, los pensamientos no me llegaban con claridad, cada poro de mi piel sintió la desesperación en su máxima expresión, Cloud… ¿Dónde estaba Cloud? No dejaba de preguntármelo, ¿Dónde podría encontrarse? ¡¿Dónde?! Él… ¿estaría bien? ¡¿Por qué esos hombres estaban allí?! Una desagradable sensación recorrió mi pecho inquietándome, tenía que hacer algo, opte por preguntar lo más calmado que pude pero aun así la voz me salió distorsionada y entrecortada, esa sensación se incrementó, desgarrándome, podía sentirlo… la inquietud, la tristeza, el dolor, la soledad, la preocupación. Fue allí cuando grité.

- ¡¿Cómo que lo trasladaran?! – exclamé indignado.

- Lo sentimos, chico. La orden nos fue dada, debemos llevárnoslo. – estaba histérico, la euforia y la frustración estaban a la par, no podía permitirlo ¡no debía permitirlo!

- ¡No pueden llevárselo así sin más! ¡¿Quién dio esa orden?! ¡Cloud es de este pueblo, no pueden alejarlo de sus seres queridos! – incrédulo ante las noticias agarre a uno de los guardias por el cuello de la camisa, otro de ellos me tranquilizo con la mención de mi maestro, alegando llamarlo para calmarme, lo solté indignado y seguí replicando pero no surtía efecto. Esa inquietud que sentía… definitivamente podía decir que es un mal presentimiento, sin duda alguna.

- En eso te equivocas, chico. El rubio no pertenece a este lugar, tengo entendido que su nacionalidad es Nibelheim no Gongaga. – me respondió uno de los dos guardias encargados del traslado. Si, lo recordaba, Cloud me lo había dicho pero… hay una razón por la cual él decidió venir al pueblo. ¿Por qué en ese entonces no pude recordarla? Y es tan simple… aun no lo sabía. No supe que contestar. Me di cuenta lo poco que conocía de él, ¿Qué tanto sabía de Cloud? ¿Hasta dónde podía decir con certeza conocerlo? Y la incertidumbre me consumió. Lo siguiente que noté es que estaba en mi casa, con los codos encima de las rodillas, las manos entrelazadas con fuerza y con el rostro encima de ellas… frustrado e impotente.

- Zack, amor. Ya volví. – la escuche, su melodiosa voz resonó en un gran eco, Aerit. Por un segundo me sentí más aliviado, su presencia siempre conseguía tranquilizarme, ella tenía ese efecto, el de una persona cálida. Su sonrisa… su mirada, siempre podía reconfortarme, hacerme sentir mejor. Y en ese momento, es lo que necesitaba.

- ¿Te quedarás? – murmure en su oído en una sonrisa, llegándole desde la espalda y abrazándola en el proceso, sentí su sonrisa de vuelta y sus manos sujetar las mías. – ¿Estarás conmigo? – susurre de nuevo, rozando mi nariz en su cuello haciéndola estremecer.

- Siempre. – respondió dándose la vuelta lentamente y abrazándome en el cuello con amor, se puso de puntillas y acercándose lentamente a mis labios replicó – solo si tú también estás conmigo – y acortó la distancia, besándome.

Por mi mente pasó toda clase de cosas… pero el pensamiento más fuerte fue Cloud, él… solo él, la única persona en el mundo que podía hacer mi mundo girar… mi mayor preocupación, en quien más confiaba. Mientras los dulces labios de Aerit recorrían los míos… yo solo pensaba en salvarlo, en que tal vez perdí a mi amigo, en recuperarlo. Mi cabeza daba vueltas, pero solo su nombre se repetía en ella… por un instante ya no era Aerit a quien besaba, no entendía que ocurría pero… era su presencia, su sonrisa y su mirada, la de él.

Y me sentí culpable, no sabía en qué me había equivocado, pensé lo arrepentido que estaba por dejarle solo aquel día, el día que le conté mi relación con Aerit. ¿Me habré equivocado al salir con ella? ¿Hice mal al tomar esa decisión? Y entonces caí en cuenta… ya no nos besábamos pero la intensa mirada de ella estaba sobre la mía, llena de preocupación. Otra vez perdí el flujo del tiempo al pensar en él y otra vez sentí todo menos a ella. Me angustie.

¿Quién sería el responsable del traslado de Cloud? Recordé que Aerit es su prima y empecé a cuestionarme la razón por la cual jamás me contó sus conversaciones con él, ella quien siempre me hablaba de su madre y todas las personas cercanas a ella, me lo cuestione hasta quebrarme en el proceso. ¿Por qué?, ¿Por qué no dijo algún tema relacionado con Cloud? ¿Trataba de esconderme algo? ¿Estaría… mintiéndome? Eso me perturbó, bajo su mirada de incredulidad y preocupación aparté sus brazos de mi cuerpo y retrocedí alejándola de mí, no podía mantener la mirada, me sentí completamente perturbado. Tuve que pedirle que se fuera… necesitaba estar solo.

Trate de ignorar mis pensamientos… Aerit podía ser muchas cosas pero jamás traicionaría a Cloud, lo quería mucho, ella es una chica muy dulce y amable, tan bonita y alegre que cualquier persona a su alrededor se sentiría aliviado con solo tenerla cerca, ella… no sería capaz de algo como eso. Entonces pensé en Tifa, quien fue encerrada en un manicomio por tratar de ayudarlo… y recordé el dolor en su mirada, ¿qué tanto haría ella para poder salir de allí?, sentí la presencia de Tifa como algo pesado y cruel… Entendí lo que sucedía y sujete con ambas manos mi cabeza tratando de alejar esos pensamientos, estaba perdiendo la compostura y si seguía así, también perdería la cordura por completo.

Decidí salir de la casa y despejarme un poco, grave error; fuera del recinto, se encontraba una de las personas de la iglesia, exclamando blasfemias contra el impuro, alegando a Cloud como una escoria satánica. Supe entonces, que cualquier persona del pueblo podría ser la culpable, ¡todos predicaban en contra de personas como Cloud! No podía permitir eso, necesitaba asegurarme de que no fuese algo planeado, de encontrar personas en quien confiar, por eso emprendí rumbo al gran árbol de bobozanas, aquel donde conocí a Cloud por primera vez y el tesoro más preciado de Angeal y Génesis.

Esa fue la primera vez que lo vi, tanto tiempo sin saber de él me hicieron olvidar su rosto parcialmente, pero su sonrisa característica que siempre suele tener y la risueña voz me sacaron de mí ensoñación, lo observe fijamente, su entre castaño y pelirrojo cabello se balanceaba frente a mí por la brisa, subió su mirada al cielo pensando que palabras decirme.

- Zack… – pronunció mi nombre lentamente, clavándome directamente la mirada por segunda vez. – La víctima, quien sabe todo y a la vez nada. – sus palabras me confundieron, ¿seguía dirigiendo sus palabras a mí? – Algún día, Angeal tendrá la razón sobre ti, sus expectativas van a cumplirse. Me pregunto, ¿Vivirá lo suficiente para ver florecer a su pequeño lecho? ¿Llegará el día en que su cachorro crecerá lo suficiente como para sentirse orgulloso? Las infinitas dudas ahogan tu ser, dudas que no podrán ser respondidas.

- ¿A qué te refieres? – Génesis, tan abrumador como siempre. Su sola presencia me confundía más de lo que por sí ya estaba.

- Para comprender el por qué, debes mirar al pasado. – en su mano brillo una pequeña luz que se mantenía a flote, una magia totalmente desconocida para mí. – Zack, ¿Qué eres realmente? ¿Y Angeal, qué es? – volteo su mirada a la pequeña luz que existía por medio de su propio poder. – Alguna vez te preguntaste, ¿Qué somos? – dirigiéndome la mirada otra vez pude notar la seriedad en su rosto. – Tú problema, es no ver más allá de tu lugar de encuentro. Es por eso que la verdad es invisible para ti, quien la posee justo enfrente de su ser. – baje la mirada lentamente, perturbado. No podía comprenderlo.

- Somos humanos. – le respondí con sinceridad, sintiendo el peso de mis propias palabras.

- ¿Es eso realmente cierto? – su pregunta me descolocó. – Tal vez, el único que realmente posee humanidad aquí sea él. – aquel brillo en su mano se transformó en uno amarillo, cálido e inmenso. Su nombre empezó a retumbar en mi cabeza; "Cloud", "Cloud", "Cloud", "Cloud Strife"… Sujete fuertemente mi cabeza, un dolor punzante comenzó a acaparar mis pensamientos, me sentí mareado, su nombre sonaba con demasiada fuerza. Y la luz amarilla se transformó en azul. Sentí como mi corazón se detuvo, miré al cielo con mis ojos expandidos pero este se había transformado, un chirrido resonó desde todas las direcciones, tapándome los oídos traté de aguantarlo mientras caí al suelo de rodillas, el mundo lucía decadente y tétrico, mi respiración se cortó impidiéndome respirar y el mismo dolor, me regresó a la realidad. Mi mirada de incredulidad lo dijo todo, Génesis me miraba desapareciendo las que ahora son pequeñas luces de colores. Me encontré a mí mismo en shock.

- ¿Qué…? – pregunté aturdido. Hasta el momento, siempre hubo un traidor, el causante de todo. Génesis. Ahora lo tenía claro, siempre se trató de él, ¡siempre! Y no me había percatado, alguien que estuviese lo suficientemente cerca como para actuar y pasar desapercibido, alguien que pudiese tener los recursos necesarios para trasladar a Cloud sin levantar sospechas, el verdadero enemigo es él.

¿Cómo pude estar tan ciego? Me levanté mirándolo muy desconfiado, sentí la traición de quien menos lo esperaba, quise confrontarlo, gritarle, ¡golpearlo! Sin embargo… recordé el rostro de Angeal y sus palabras: "es propiedad de un buen amigo mío, así que no lo maltrates", "el árbol de bobozanas más grande de todos, ten cuidado con él, Zack", recordé el día que me contó un poco sobre sí mismo, su honorable mirada de orgullo tenía un brillo especial en él mientras me hablaba de su amigo, "¿Génesis? Lo conozco desde que era niño. ¿Por qué tantas preguntas, Zack?", recuerdo su sonrisa. Él es el preciado amigo de Angeal, ¿Qué clase de monstruo sería si lo golpeara? Él, el culpable de todo, pero no soy capaz de dañarlo. No si eso podría lastimar a Angeal.

Sentí la impotencia, mis ojos comenzaron a arder muchísimo, siendo incapaz de plantarle cara, me di media vuelta y corrí en dirección contraria. Tantos años de entrenamiento, ¿De qué me servía esta fuerza sino soy capaz de proteger a la personas que aprecio? ¿Para qué tanta fuerza si igual no podía usarla? Génesis para mí no es más que un incordio, ¡hasta Angeal debería reconocerlo! Él es el culpable, ¡él fue! La ira inundó mis sentidos, ¿Qué podía hacer? Angeal entenderá, por unos momentos eso fue lo que pensé pero… él me crio, me cuidó y me entrenó, siempre estuvo ahí para mí. Cuando no tuve a alguien quien se encargara de mí, él tomó mi custodia, nunca fuimos algo, ni siquiera parientes… Y él solo se ofreció. "Yo cuidaré de él". Nunca tuvo la intención de entrenarme para hacerme fuerte, sin embargo al descubrir mi sueño por ser un héroe, me acogió como su estudiante. Le debo todo, no puedo traicionarlo. Mucho menos después de haberlo decepcionado, su mirada fue una de las más dolorosas que he visto, no podría hacerle eso de nuevo.

Y me detuve, deje de correr. Tomé una decisión, si nadie podía ayudar a Cloud, lo haría yo. Si Génesis es el culpable, no pelearía con él, hablaría con Angeal. Si no sacaban a Tifa de allí, la ayudaría también, y si Vincent no le quitaban el destierro, yo me encargaría de honrar su memoria para que se le permitieran la entrada.

No podía caer en la desesperación, no más lamentos, las acciones son lo que realmente resolverán algo. Tenía que llegar al fondo de esto, por Angeal, Aerith, Tifa, Vincent, Cloud y por mí. Es el momento de cumplir mi sueño, yo sería su héroe. Alcé mi mano al cielo y decidido la cerré en un puño. Cloud, iré por ti.

- ¿Te has calmado? – pegue un pequeño brinco y lo miré rápidamente, estaba atrás de mí y quien sabe desde hace cuánto. – Zack, ¿Por qué tan alterado? – su sonrisa no traía ningún buen presagio. – No puedo creer que tanto te haya alterado ver tu verdadera naturaleza. – sus palabras empezaban a perturbarme por segunda vez.

- ¡¿De qué diablos hablas?! – se impresionó un poco al escuchar mi pregunta, a estas alturas no comprendía qué se supone que estaba pasando.

- ¿No lo entendiste? – acomodó su mano en su mentón y me observo sin saber que decir. – Zack… ¿Qué es lo que entendiste con aquellas imágenes? – me sentí inquieto con su pregunta, algo fuera de lugar. Le explique que ya sabía de su plan como el traidor, no pensaba caer en sus trucos, estaba algo desesperado y estresado. Él sólo suspiro lentamente. – No, eso no es lo que las imágenes decían. Eso entendiste porque no sabes escuchar. – su mirada se transformó a una de reproche, me sentí tan confundido que por primera vez preferí dejar que se explicara. – Esa luz es nuestra fuente de vida, ella te muestra cosas que son invisibles para ti, la verdad. Zack, ni tú ni yo somos totalmente humanos… es algo que se ha borrado de tus recuerdos, pero si te esfuerzas, estos volverán a ti. – cerró sus ojos lentamente y frente a mi mirada de incredulidad, un ala negra salió de su costado izquierdo, algunas plumas comenzaron a caer dejándose llevar por el viento. Al abrir los ojos y mirarme, terminó de explicarme con unas últimas palabras. – Zack, ¿Quiénes son realmente tus padres? ¿Nunca te lo has cuestionado? Las respuestas, la tiene quien amas en verdad. – se despegó del suelo y emprendió vuelo, quede impresionado con estos nuevos descubrimientos, sentí una pluma acercarse a mí y me sentí maravillado con ella. Volar… sonaba como un sueño hecho realidad.

Aún existían tantas cosas que no comprendía… tantas preguntas. Sentí el viento traerme paz por primera vez. Las palabras de Génesis resonaban en mi cabeza, pensé en Cloud y decidí ir a verlo, no podía permitir que se lo llevaran. Corrí lo más rápido que pude hasta el manicomio y me encontré con los enfermeros preparando las últimas cosas para llevárselo. A pesar de todo, no soy estúpido como todos creen que soy, sé muy bien que le estuvieron aplicando terapia de electroshock. Todos pensaban que Cloud estaba loco, le decían psicópata, y haciendo más memoria para encerrarlo aquí le diagnosticaron falsamente esquizofrenia catatónica. Eso les daba paso libre para hacer lo que quisieran con él a voluntad, si se iba se pondría peor, acá tenía visitas y personas que intentaban ayudarlo, allá tendrían vía libre, totalidad del control. No lo permitiría.

- ¡No se lo llevarán! – grité con fuerza, deteniendo las acciones de los susodichos. – Le condenan sin pruebas, lo usan a su antojo y ahora ¿Creen que se lo van a llevar? ¡No lo permitiré! – exclamé con fuerza. Ambos se vieron entre sí, sacaron algunas jeringas y empezaron a acercarse a mí, gritaron "seguridad" varias veces, pidiendo refuerzos. Noté el líquido que poseía la jeringa, se trataba de alguna especie de droga. Me prepare para luchar.

Se abalanzaron a mí, intentando clavarme la inyectadora y dejarme inconsciente. Le sujete la mano al de la jeringa con fuerza mientras golpeaba con la rodilla en la boca del estómago al que intentaba aprisionarme, dejándole adolorido en el suelo. El brazo que tenía sujeto empecé a torcerlo lentamente, provocando que exclamara sonidos de dolor mientras soltaba la jeringa, cerré el otro puño y le golpee en el rostro, cayó inconsciente al suelo. Mire hacia arriba y noté el montón de guardias que se postraron enfrente de mí, dispuestos a acabar conmigo y cumplir el recado, llevándose al rubio lejos.

Divise a todos armados, no tenían intenciones de detenerse, me di cuenta de la soledad de las calles, ni una sola persona se atrevía a salir a ayudar, ¿Pero quién querría ayudar a Cloud? Ya conocía la respuesta.

Todos se lanzaron a atacarme al mismo tiempo, no tenía miedo, en lo absoluto. Estaba preparado. Luche por horas, me atacaron tantas personas que pensé que nunca acabaría, terminé por usar mi vieja espada, recordé los entrenamientos con Angeal, las piruetas y los ataques por combos, usé todo lo que tuve a mi alcance para ganar la batalla. Y lo logré, solo quedé yo en pie.

Un montón de ciudadanos empezaron a salir de sus casas, gritaban cosas como blasfemias al demonio, querían mi caída por imponerme públicamente a la decisión de dios. Me sentí fuertemente presionado, mi mirada se deformo a una de preocupación y tristeza, todos me odiaban. Empezaron a lanzarme cosas, alegando que harían ellos lo que los guardias no pudieron. No sabía qué hacer.

- ¡BASTA! – escuché un gritó cerca parando a las personas, quienes sujetaban toda clase de objetos peligrosos. Reconocí la voz al instante, Sephiroth. – No está permitido hacer justicia por sí mismos, ¿no es esa la regla de su preciada iglesia? – todos se sintieron presionados por las palabras del peli plateado.

- ¡Él tiene razón! Dejen al cachorro en paz. – otra voz me sacó de mis pensamientos, dejándome más incrédulo todavía. Se trataba de Génesis.

- Todos váyanse a sus casas, aquí no hay nada que ver. – replicó Angeal viéndome de reojo, dispersando la masa de personas violentas.

- ¿Estás bien? – me preguntó Génesis, preocupado. Asentí despacio, sorprendido por la llegada de los tres, el pelirrojo solo me sonrió complice y señaló con su mirada la camioneta donde estaban metiendo todo el cargamento, me fije con más cuidado y divise a Cloud allí, sentado con una camisa de fuerza y sus labios sellados con un viejo trapo que lo tenía amarrado firmemente.

- ¡Cloud! – corrí lo más rápido que pude al lugar en el que se encontraba y le libere del trapo en su boca rápidamente, incluso le quité la camisa de fuerza, al hacerlo lo abracé con fuerza, angustiado. – ¿Te hicieron algo? – le pregunté preocupado. Él incapaz de hablar solo reforzó el abrazo, temblando. Supe inmediatamente que había visto la escena de los pueblerinos lanzándome objetos, quizás también sería el miedo de ser trasladado. Pensé en llevármelo de ahí para evitar que lo capturasen otra vez, lo pensé muy tarde, en ese preciso instante llegó el padre de la iglesia.

Ordenó encerrar a Cloud, enviarlo directamente a Nibelheim, por suerte esta vez no estaba solo, Sephiroth, Génesis y Angeal intervinieron convenciendo al padre de no trasladarlo, pero no pudieron hacer nada con el encierro en el manicomio puesto que todos pensaban que está loco. Estuvieron a punto de levantar cargos contra mí hasta que Angeal intercedió por mí, de nuevo. Uno de los tantos enfermeros que noquee, se levantó del suelo despertándose primero, le dieron la orden de llevar a Cloud a su celda. Aún lo mantenía prisionero en mis brazos, no quería soltarlo y dejar que lo encerrarán ahí de nuevo, pero él me susurro que estaría bien y tuve que soltarlo, no sin antes prometerle que lo liberaría de allí sea como sea, lo último que vi de él, fue su sonrisa dedicada a mí. No estoy seguro, pero al ver sus labios moverse a lo lejos, creo que pronunció "gracias, Zack" antes de irse. La presión en mi pecho me impidió descifrar lo demás que intentó transmitirme.

Sephiroth, Génesis y Angeal intentaron hablar conmigo, sin embargo todas las personas estaban asomadas desde sus casas, observándonos. Hicieron un ademan de retirarse y me comentaron que pronto irían a hablar conmigo, supuse que todos tendrían cosas importantes que decirme. Angeal aún no me mantenía la mirada por mucho tiempo, supuse que seguiría decepcionado de mí, eso me entristeció. Génesis me despeinó un poco el cabello antes de seguir al par que ya lo estaban dejando atrás. Las calles quedaron vacías, sentí una gran soledad. Como deseaba que todo volviera a ser como antes… Preferí evitar pensar en ello y volver a mi hogar.

Al llegar a mi casa respiré profundamente, mucho más calmado. Quería ir a dormir un poco, descansar de tantos problemas. En cambio me asomé en el buzón de mi casa, encontré una carta, pensé en Squall, quizás me mandaría información nueva, sus hermanos habían salido por unos asuntos así que no podría mostrárselas todavía. Aquellos chiquillos eran un par bastante interesante, siempre me sacaban una sonrisa con sus discusiones, con aquel peliblanco de por medio, sin saber dónde meterse. Mire la carta otra vez, sonriendo, fue en ese instante que noté algo extraño… ¿Desde cuándo Squall usaba estas postales?

Entre a la casa para leer la carta en privado, la abrí esperando el característico "Zack" como comienzo y el "Atentamente: Squall." al final. Pero no fue así. Leí la carta inquietamente, jamás había estado tan impresionado en toda mi vida…

"Soldado de 2da clase: Zack Fair, experimento número 7.

Seguramente duda de la procedencia de esta carta. Le escribimos desde Midgar, como sabrá el proyecto que nos llevó a comprender sus genes se llevó a cabo desde el día de su nacimiento.

Encontramos datos positivos sobre el avance genético en usted, la mutación ha sido satisfactoria, cada vez se forman mejores resultados que la última vez.

Su padre autorizo el experimento, así que necesitaremos una muestra actual de sangre. El índice de peligro es del 99.9%. Sin embargo Rufus Shinra confía plenamente en sus habilidades de supervivencia, iremos por las muestras pronto. Rufus le envía un mensaje; "hazme sentir orgulloso, hijo.", se disculpa sinceramente por no poderlo decir en persona y nos envía a nosotros como sus mensajeros. Hojo se encargará de todo respecto al experimento, recíbale con cordialidad y respeto.

Gracias por su colaboración, sin más que decir: Las oficinas de ."

¿Rufus Shinra… mi padre…? Esto no podía ser cierto.