Al ver uno de los cazadores de lobos más peligrosos sentado a su lado, Flaky reaccionó de la manera que cualquier lobo, ella instintivamente replicó con un asustado aullido, pero mientras lo hacía su mano cayó en el aire. Sus ojos se abrieron cuando empezó a caer.

-Whoa, espera, espera!- Su acompañante se precipitó hacia delante, agarrando la muñeca y jalándola de la espalda al borde de la cama, el otro brazo lo deslizo a lo largo de su espalda mientras acerco a Flaky de forma protectora. -tranquila-, se calmó. -No te muevas así de rápido todavía. Tus heridas apenas han sido vendadas.-

-Mis ... Oh, sí ...-

Flaky hizo una mueca de dolor, poco a poco se alejó de los brazos de Flippy. -Lo siento- murmuró, ruborizándose. -Es que ... me asustaste-. Sus ojos se reunieron con los de Flippy. -Tú eres, eh ... eres Flippy Kuma, ¿no?-

Flippy subió una ceja en su peculiar forma de decir su nombre. -Sí. Aunque la gente suele llamarme Kuma Flippy.-

-Oh ... oh! Lo siento, yo no ...-

Sabiendo que si la chica continuaba el empezaría a reírse, Flippy se inclinó y con su dedo tocó suavemente sus labios para callarla; Flaky se congeló, con la cara en un tono aún más rojo. -En primer lugar,- Flippy susurró: -No te disculpes, no es gran cosa. Puedes llamarme como te sientas cómoda. -

-Bueno ... ¿Cómo te llama la gente por lo general?-

Flippy frunció el ceño, quitando su dedo de la boca de Flaky. -Por lo general soy conocido como Ku- sama o Kuma-San, dependiendo si son las chicas de la escuela o si se trata de amigos de mis padres ...- El parpadeó ante la confusión en los ojos de Flaky. -¿Qué?-

-Eso suena complicado ...-

-¿Tu no ...? No importa, te explicaré - Sama y -san los dos son términos de respeto. Es la forma en que llamaras a alguien de mayor rango que tú o alguien que no conoces bien. -

Flaky pareció reflexionar sobre esto, inclinó la cabeza hacia atrás y miró al techo con expresión pensativa; Flippy esperó pacientemente, esperando a ver lo que la chica tenía que decir. Finalmente, la chica de cabellos rojizos, dijo, -¿Cómo llamarías a un amigo? Quiero decir ...- se sonrojó por tercera vez. Flippy en realidad llevaba la cuenta. -Somos una especie de amigos, ¿no? Ya que somos de la misma edad.-

-Sí, lo somos. - Las palabras salieron de la boca de Flippy antes de que tuviera tiempo de pensarlas. -Tendrías que utilizar -chan para una niña, -kun para un niño.-

-Así que ... entonces yo te llamare ... Flippy-kun, ¿verdad?-

Por un momento, Flippy podría haber jurado que su corazón dio un salto.

-Sí. Puedes llamarme Flippy-kun-.

Flaky lo repitió en voz baja un par de veces de acuerdo a su respiración, se enderezó y sonrió. -me gusta!- dijo, entonces hizo una mueca y se tocó el hombro. -Ay ...-

-Cuidado-. Flippy se inclinó hacia delante, gentilmente cubrió la mano de Flaky con la suya. -Acabamos de limpiar tus heridas y vendarlas. Estas muy mal herida.- El frunció el ceño. -¿Qué hacías en el bosque sola? ¿No sabes que una manada de lobos vive ahí?-

-Yo solo estaba... tratando de llegar a casa ... y pensé que podía ganarle a los lobos antes de que salieran a cazar ...-

-sabes cuando la cazan?-

-... He tomado una loca suposición-

Flippy suspiró y sacudió la cabeza. -Al parecer, esa suposición te costó-, murmuró, quitando su mano y alejándose. -Voy a pedirle a Alexa que te prepare el baño, así puedes limpiarte ... Estoy seguro de que no te gusta tener la sensación de la sangre y la suciedad. Quédate aquí y descansa.- empezó a alejarse y un suave gemido escapó de Flaky antes de que pudiera detenerlo. -Espera, Flippy-kun-, gritó débilmente.

El chico se detuvo en la puerta, mirando sobre su hombro. -¿Sí?-

-Vas... vas a volver, ¿verdad? Quiero decir ... no voy a estar sola aquí, o si?-

Los ojos de Flippy se enternecieron. -Por supuesto que volveré, Flaky. No te dejaré sola, si no quieres.-

-Gracias ...-

Flippy asintió brevemente antes de salir; Flaky no pudo evitar que se fuera, pero noto que dejo la puerta abierta, para poder escuchar si la chica pelirroja lo llamaba. Sonriendo cansada, Flaky se recostó en la almohada y cerró los ojos, suspirando profundamente.

-Flippy-kun, ¿eh?- -murmuró, pasando una mano por su cabello. -Siempre lo imaginé siendo un poco…. frío-

Le echó un breve vistazo al reloj. Solo podría mantener su forma humana por algunas horas, pero aun estaba desconfiado. Esta fue su primera vez como un humano estando herida, y no sabía cuánto tiempo podría durar antes de que su cuerpo empezara a sentir los efectos.

lo q conlleva a una pregunta interesante ... la sonrisa de Flaky lentamente se desvaneció.

Si no quiero estar sola, ¿cómo me voy a desaparecer de Flippy-kun para convertirme en un lobo de nuevo?

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La experiencia de Flaky sobre los baños era poca y tierna, el agua de rio fría, salpicaba, mientras luchaba con Splendid y Petunia, y salía con su pelo mojado y los ojos brillantes. Ahora que lo pensaba, Flaky tuvo que admitir que la experiencia fue menos de baño y más de jugar en el agua. Claro, que probablemente terminó estando limpia, pero que no era la intención principal. tal vez pudo haber visto a Giggles y Cuddles luchando en la corriente , muchas veces e incluso Splendont había logrado tentar a la más tranquila y reservada Lammy a unas carreras a través del agua como un perrito.

... Sí, eso probablemente no era un baño, pero aun así fue divertido y lo garantizaban sus compañeros de manada, y eso cuenta.

La idea humana de baño, sin embargo, fue totalmente diferente.

Por un lado, no saltan en los arroyos con agua tan fría como el hielo ,no, se bañaban en grandes piscinas llenas de agua caliente, vapor que supuestamente calma los músculos y hace que se relajen. Usan cosas raras como el jabón y champú para el cabello (que en la opinión de Flaky tienen un olor agradable, pero aún tenía dificultades sobre como usarlos. Especialmente cuando se puso jabón en los ojos.), Y después se secan con una toalla.

Realmente, realmente no sirvió el que hubiera sirvientas para ayudar. Flaky sabía que era parte del nombre Kuma, tener sirvientas que la atiendan, pero eso no la hizo sentirse más cómoda.

Afortunadamente, Flippy se mantuvo fiel a su promesa y ni una sola vez se apartó de su lado a menos que ella lo pidiera. La chica de cabellos rojizos nunca se lo pidió, más que nada porque era su deber mantener un ojo en el chico, pero también porque en el fondo, Flippy Kuma La intrigaba.

El chico de cabello peliverde ciertamente no se parecía a un asesino , al menos no del tipo que muchos lobos decían que era. Era alto y parecía tan delicado como si fuera a romperse con el mínimo toque

Flaky sabía que era absurdo juzgar a un cazador de lobos por su aspecto - muchos lobos habían muerto por esa manera de pensar- pero no podía evitarlo. Flippy no se parece en nada al cazador que Flaky había imaginado y parecía no tener ningún odio particular hacia los lobos. En todo caso, parecía ver su habilidad como un trabajo, y uno que hacia realmente bien.

Flaky suspiró.

No se supone que sea así de difícil.

-¿Estás segura que estás bien?-

-Sí-. Flaky le dio una sonrisa cansada. -De verdad Flippy-kun, me siento mucho mejor ahora. Sólo quiero descansar un poco. Me siento un poco adolorida.-

-Si quieres, puedo…-

-Sólo necesito dormir.-

Flippy suspiró, dándose por vencido. -Muy bien-, dijo. -Voy a decirle a los demás para asegurarme de que nadie te moleste.- frunció el ceño. -Pero quiero preguntarte algo-.

-Ah, sí?- Flippy sintió que su espalda se endureció.

-tus heridas. Cuando las veo, son ... muy extrañas para haber sido atacada por lobos. Por lo general, cuando alguien es atacado sus brazos reciben la mayor parte del daño, ya que tratan de proteger su garganta y cara. Tus heridas parecen uniformes en todo tu cuerpo. Así que me pregunto, si te tiraste a los lobos y les dijiste que te atacaran? -

A la loba disfrazada no le gustaba el brillo en los ojos de Flippy. El cazador obviamente, conocía los hechos y los conocía bien, o no se habría dado cuenta de la extraña ubicación de sus heridas. Mentalmente maldijo, cerrando los ojos.

Piensa en algo, piensa en algo ...

-Yo, um ...- Ella tropezó con sus palabras. -Yo no ... Yo no recuerdo lo que pasó, Flippy-kun-. Le mando una mirada de preocupación antes de bajar la mirada, haciendo todo lo posible para parecer avergonzada por eso. -Yo estaba caminando a casa, entonces oí aullar, y cuando me desperté estaba aquí.-

Era obvio Flippy aún no estaba satisfecho, pero la mirada en los ojos de Flaky tenían una mezcla de culpabilidad y tristeza- suspiro y retrocedió. -Muy bien, -el cedió. -Lo siento. Es sólo mi formación. Tengo la mala costumbre de hacer preguntas cuando algo parece fuera de lugar-.

-Está bien.- Flaky dio un suspiro de alivio mental. -Estás tratando de ayudar, Lo siento, no puedo decir nada más. Puede que recuerde después ...-

Durante un largo momento, Flippy la estudio.

-Sí-dijo el chico, por fin, dándole la espalda. -Tal vez lo hagas.-

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Había dejado de llover cuando Sigfrid y la misteriosa mujer conocida como White, entraron en una cueva que Sumika había escogido como refugio para la noche; Sigfrid no tenía más que seguir las huellas frescas de cascos de los caballos para encontrarlo, y tan pronto como entraron en la cueva, le indicó a White que se sentara como el hizo en donde Sumika se sentó, acurrucada junto al fuego y tratando de mantener calor.

-¿Quién es ella?- los ojos de Sumika brillaron con curiosidad mientras White se sentaba en silencio donde Sigfrid le había indicado.

-Su nombre es White-. Sigfrid buscaba dentro de su bolsa, tratando de encontrar el kit de primeros auxilios. -Al parecer, ella tenía una opinión diferente a la de los lobos.-

La chica de pelo corto dio un ligero grito, levantando una ceja. -De verdad dijo eso?-

-Palabra por palabra-. Encontró lo que necesitaba, Sigfrid se puso de pie. -La traje para limpiarla un poco.-

-Parece que tuvo suerte. Sólo algunos cortes.-

Sigfrid asintió brevemente antes de volver con White, la joven de cabello rojizo apenas se movió cuando el cazador de lobos se sentó junto a ella, suavemente agarro la ropa de sus hombros y empezó a deslizarla. -Tengo que ver que tal mal están tus heridas,- murmuró.

-Haz lo que debas-.

El tono de la mujer era casi aburrido, pero cuando Sigfrid la miró, se sorprendió un poco, no podía pasar por alto que White lo estuviera estudiando atentamente, sus ojos de carmín oscuro brillaban débilmente a la luz del fuego. Sintió una oleada de calor en la cara por alguna extraña razón, Sigfrid le dio su túnica a White y se sentó para dedicarse a atender las heridas de White.

Una particularmente profunda, había una horrible herida marcada en la parte de atrás de su cuello, cerca del broche del colgante que llevaba; Sigfrid dudo un instante antes de levantar las manos con la intención de desabrochar el collar. En seguida la mano de White lo retuvo, y la mujer la miro de nuevo a los ojos. -No-, susurró.

-Tengo que quitarla para limpiar tu herida adecuadamente.- Sigfrid de repente sintió dificultad para respirar. -debes entenderlo.-

-No- repitió White, con una voz suplicante, que fue la primera muestra de emoción que Sigfrid había escuchado en la voz de la mujer. -Por favor. Es todo lo que queda de mi madre.-

La mujer parecía asustada por pensar el simple hecho de separarse del colgante, y con un suspiro Sigfrid quito las manos.

-Gracias.-

-De nada ... White-chan-.

White parpadeó con el término de amistad, mirando a Sigfrid con evidente sorpresa en sus ojos. Sigfrid le dirigió una débil sonrisa antes de volver su atención a sus heridas. White continuó viendo con atención al hombre de cabello claro, y una pequeña sonrisa curvó sus labios.

En el fuego, Sumika rio. Por los cielos, que nunca antes había visto tan nervioso a Sigfrid.

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