-Flaky-.
La voz sonaba débil en la cabeza de Flaky, confusa y distorsionada; la niña gimió y se movió, se froto los ojos, pero la voz persistía. -Flaky- insistió la voz, suave y firme. -Flaky-.
Se sentó, haciendo una mueca y sus ojos se abrieron con reconocimiento. -Pickles?- llamó, extendió su conexión mental para encontrar al lobo, sin saberlo, pronunció el nombre del quinto Jefe. -Pickles, ¿eres tú?-
-No, es la luna-, respondió Pickles. -Por supuesto que soy yo, tonta. ¿Por qué no nos has contactado? Petunia y Splendid están locos de preocupación.-
-Lo siento-. Flaky hizo un gesto; el lobo mayor sonaba histérico. -no sabía que podía hablar con ustedes de este modo.-
Pickles suspiro haciendo un eco en su cabeza como una brisa. -¿Habías olvidado que los lobos pueden hablar telepáticamente, Flaky? No pierdes esa capacidad, incluso siendo humano.-
-Lo siento- repitió débilmente la joven loba. -Lo siento mucho, Pickles.-
Suspiro nuevamente, pero Flaky sabía que Pickles ya no estaba enojado con ella, la brusquedad de su tono había sido por que no se había establecido contacto con ella no sabían que había pasado. Se formo una imagen del lobo de color verde en la mente de Flaky, Vio al lobo dándole un ligero golpecito en la oreja en señal de diversión. -No te disculpes,- rugió, ahora había un ligero tono de diversión en su voz. -ahora lo sabes, así que no cometas el mismo error dos veces. ¿Cómo va tu misión?-
-Bien por ahora.- Flaky metió un mechón de pelo peliverde detrás de su oreja, entrecerrando los ojos, pensativa. -Flippy no parece sospechar nada, aunque hizo algunas preguntas sobre mis heridas. No creo que está totalmente satisfecho con lo que le dije, pero lo dejó por ahora.-
-Me temo que es nuestra culpa.- Pickles cerró los ojos en la imagen de Flaky. -fue hasta después de que infligió las heridas y ha pasado que nos dimos cuenta de que implicaría que había estado mucho más cerca a los lobos que los humanos se supone que es. Perdona-.
-Está bien, no te culpo! ¡De verdad! Sólo tengo que mantener todo en orden...-
La suave risa de Pickles sonó en su mente, y Flaky no pudo luchar contra el rubor que apareció en sus mejillas.
-Si tú lo dices, pequeña-. Brillaban sus ojos con alegría. -Sólo recuerda estar alerta, Flippy Kuma es un cazador de lobos, podría darte un golpe bajo con la mas pequeña debilidad que le muestres.-
-lo haré, Pickles.-
-Hazlo, entonces.- La loba asintió con la cabeza. -Sólo pensé en buscarte para calmar un poco a Petunia y Splendid.-
Flaky hizo un gesto de tristeza. -¿Puedes decirles que lo siento? olvidé que nunca me despedí de ellos.-
-Lo haré.-
Flaky se sobresalto un poco cuando la imagen de Pickles comenzó a desvanecerse, se dio cuenta de que el lobo cortaba la conexión entre ellos, rompiendo la llamada para regresar al bosque. Se mordió el labio, vaciló, y luego dulcemente llamó, -Pickles?-
-¿Sí?-
-Sé que esto parece ... algo estúpido, pero ... cuando Giggles me llevó a la mansión, noté que monta bastante bien.- Dudó, antes de seguir. -¿Sabes por qué? Quiero decir, ella es un lobo, que no debería saber montar tan bien... ¿verdad?-
Hubo un largo e incomodo silencio.
-Pickles, yo ...-
-No es de mi incumbencia, voz de Pickles sonaba sorprendentemente cansada. -El pasado de Giggles son sus cosas. Aunque yo supiera algo de ella, no te lo diría. Lo siento.-
-Está bien ... fue una pregunta tonta.- Flaky sonrió débilmente. -Pickles?-
-Hmmm?- Su forma se estaba desvaneciendo, haciéndose cada vez más difícil de ver.
-¿Podrías ... podrías decirle también a Splendont que digo hola? Sé que estaba molesto por tener que lastimarme, y creo que le gustaría saber que estoy bien.-
- Le diré lo que paso. Estoy seguro de que le aliviara escucharlo.-
Brevemente, la sonrisa de Flaky se amplió.
-Gracias, Pickles.-
El macho color verde agito su un poco la cola antes de desaparecer por completo.
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En silencio agradeciendo a la luna por que había dejado de llover, White se sentó lentamente, moviéndose en silencio. La manta se le callo cuando se puso de pie, haciendo su camino como una sombra a la entrada de la cueva. En breve se detuvo, miró hacia atrás para ver como dormían Sigfrid y Sumika. Sus labios temblaron un poco.
-Gracias, Sigfrid.- tomó la luna entre los dedos mientras se alejaba. -No voy a olvidar esto.-
Un destello café le hizo mirar hacia arriba, puso una sonrisa y se movió lentamente hacia el gran lobo de pelaje café que surgió de los árboles, un lobo grande con ojos azules que la miró con cansancio.
-White- gruñó en voz baja. -¿Qué pasó? te perdiste durante horas. -¿Tigre trató de ir tras de ti otra vez?-
-¿Cuándo no trata?- Con una sonrisa, White se apresuró hacia su viejo amigo, en un santiamén se había transformado de una mujer de cabello rojizo a un lobo pequeño, rojizo, delgado, con ojos de color carmín oscuro brillaban al tocar las narices con su compañero de juegos de la infancia, dos años mayor. -claramente intento matarme, me temo. Solo que no vio las cosas a mi manera.-
El lobo café sonrió, pero sus ojos se mostraban inseguros cuando acaricio su hosico con el cuello de White. -No bromees con eso-, murmuró. -Odio lo que te hace, solo porque eres mitad lobo y por como has crecido.-
-Es suficiente, Rino-. le golpeó el hombro. -No es tu problema preocuparte, eres muy gentil. Déjame preocuparme sobre Tigre. Es mi hermano después de todo, y su manada caza en el mismo territorio que la mía.- Sus ojos brillaban. -Mientras vaya por mí y no por ti o alguno otro ser amado, lo puedo manejar.-
Rino suspiro. -Suenas como si no te importara-. Saco el aire lentamente. -Y además, incluso si Tigre viniera por mí antes, yo los destronaría por partes.-
-Sí, seguro, sigue diciendo eso que ... -
Ambos se rieron en voz baja; Rino paso su cola por su hombro mientras se alejaba. -Debemos irnos -, dijo. -Los otros Jefes preguntan por ti.-
White suspiró, pero asintió con la cabeza, pero antes de seguir a Rino entre las sombras de los árboles, se detuvo por un momento, mirando de nuevo en la cueva mientras sus ojos buscaban la dormida forma de Sakai Sigfrid.
-White-chan...?-
o-o-o-o
Flaky nunca se arrepintió de tomar una corta siesta, por que el destino quiso que no pudiera dormir mucho esa noche. Ella había aceptado el inevitable hecho de que no sería capaz de escapar y dejar su forma humana por algunas horas, o incluso unos pocos minutos, y en su lugar se resignó al hecho de que ella iba a estar en un mundo de dolor cuando llegara la noche.
-El mundo del dolor- ni siquiera podía empezar a describirlo.
La verdad fue dicha, Flaky nunca había experimentado el abuso total de su cuerpo transformado porque ella siempre había sido capaz de volver a esconderse en la seguridad de los árboles. Es cierto que se había sentido un hormigueo que era el indicador, ya había sentido el temblor y su piel calentarse, pero siempre había vuelto a su verdadero yo antes de que aumentara.
Apretaba los dientes para no llorar, la chica de cabellos rojizos jalo sus rodillas hasta el pecho y se enrosco como una pelota. Todo su cuerpo temblaba como si alguien la hubiera abandonado en medio de una tormenta de nieve, aunque su piel ardía como el fuego y picaba como si hormigas caminaran por toda su piel. Su estómago se había decidido revolverse como un mar tormentoso, aunque por suerte no había comido mucho así que no había nada que volver. Ella se mordió el labio inferior para no lloriquear, ignorando el sabor de la sangre, que llenaba su boca.
Estaba perdiendo rápidamente la batalla por el dominio de sí misma, pero sabía que las noches eran más difíciles para los lobos. Al día siguiente, sería sin duda incómodo, pero si tuviera éxito al mantener su forma esta noche no podría ser ni la mitad de malo que esto.
Gruñendo en voz baja, Flaky levantó la mano, haciendo caso omiso de la venda, y mordió su brazo para así amortiguar sus ahogados sollozos y sus quejidos de dolor, apretaba sus ojos cerrados que se empezaban a llenar de lágrimas y descendían por sus mejillas.
Su misión entera dependía de esto...La manada entera dependía de ella.
Todos ellos ... Petunia, que me acogió y que siempre me ha protegido ... Splendid, que siempre encuentra una manera de hacerme reír ... los jefes, que confían en mí lo suficiente como para darme esta misión ... Cub, que todavía es demasiado joven para morir, sin embargo ...
Poco a poco abrió los ojos y dejó escapar un suspiro tembloroso.
Ella no los defraudaría. Se negaba a darse por vencida.
Parada frente a la puerta de Flaky, Flippy tenía su propia batalla.
El sabia que algo andaba mal y tan pronto como pudo paso de largo la puerta de la chica y fue rumbo a su cuarto pero al escuchar ruidos, unos que eran amortiguados por la puerta. Abrió un poco la puerta para echarle un vistazo a la chica, que se encontraba encorvada y obviamente, con un gran dolor. La vista fue suficiente para hacer que Flippy hiciera un gesto de simpatía mezclado con preocupación, y quisiera nada más que ir a calmar a Flaky.
Pero no se atrevió a moverse. Si Flaky lo quisiera allí, lo habría llamado. Era obvio que todo lo que estaba pasando, era algo que quería hacer sola. Debajo de la voz suave y ojos dulces había una voluntad de acero y determinación tan grande que podía cortarse con un cuchillo.
Por un momento Flippy quiso entrar, su mano se posó en la puerta, casi la empuja para abrirla, casi caminaba hacia dentro
Entonces Flaky levantó la mano, mordiéndola para mantener su dolor en silencio.
Ella quiere estar sola, una voz murmuró suavemente en la consciencia de Flippy. Déjala, al menos por ahora.
A pesar de ésta lógica, Flippy aún quería ir con ella.
-Maldita sea ...-
Apretando los dientes, Kuma Flippy hizo la cosa más dolorosa que jamás pudo haber hecho, se dio la vuelta, alzando los hombros, y se alejó de Flaky.
Sabía que en el fondo que era lo correcto, pero aún tenía dificultades para creerlo, termino dando vueltas sin descanso durante toda la noche, como si el pudiera sentir el dolor de la chica.
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-Se está haciendo muy tarde-, observó Alexa, mirando el reloj con Flippy vestido, la mañana estaba escapando rápidamente, y Flaky aún no se había movido de su sueño. Incluso si no hay escuela hoy, era algo que ponía ansioso a la sirvienta, que alguien pudiera dormir de esa forma. -¿Debo ir a despertarla?-
-No, déjala.- Flippy miró lo brevemente. -Paso mala noche. Estaba con dolor, y no creo que pudiera dormir hasta que salió el sol.-
La única razón por la que Flippy conocía eso se debía a que después de horas dando vueltas sin descanso e idas y venidas de sueño, él se había dado por vencido y fue a ver como estaba Flaky una vez más. Para entonces el sol había comenzado a asomarse en el oscuro cielo nocturno y mirando a través de la apertura de la puerta había confirmado que la niña por fin había caído dormida, acurrucada como una pelota de espaldas a la puerta, la mano que había mordido descansaba cerca de su pecho.
-Estaba adolorida?- Alexa frunció el ceño. -¿Por qué no llamó a nadie?-
-Creo que ella quería soportarlo sola. Creo que no quería ser una carga.-
Alexa pareció reflexionar sobre esto por un momento. -Por sus heridas?- -preguntó por fin, el enmarcado de sus cejas se profundizó. -Eso es raro, Nosotros la limpiamos y vendamos ayer no debieran dolerle tanto.-
Flippy abrió la boca para responder, luego la cerro lentamente sin decir nada, lo que Alexa dijo lo impacto por completo. El frunció el ceño y entrecerró los ojos pensativo.
Es cierto que Flaky había sufrido un buen número de cortes y contusiones, e ignoraba la extraña ubicación de cada una. Pero a pesar eso, aunque las sirvientas de los Kuma eran muy hábiles en el manejo de heridas de lobos y había hecho siempre que su paciente no sufriera molestias después del tratamiento. Flaky sin duda sentía dolor que al final fue cediendo pero ella no debió haber sentido tanto dolor como parecía anoche.
Así que ... si no fueron sus heridas ... que le causó tanto dolor? No tiene ningún sentido ...
-Ku-sama?-
La suave voz de Alexa, estaba mezclada de confusión y preocupación, sacó a Flippy de sus pensamientos; la sirvienta estaba a su lado ahora, su mano descansaba en su brazo. El contacto suave e inseguro fue suficiente para hacer que Flippy le diera una débil sonrisa. -Estoy bien-, le aseguró a su acompañante de toda la vida. -Sólo pensaba suposiciones.-
-parece estar haciéndolo mucho, últimamente desde que Espumosa-san vino aquí. ¿Hay algo de ella que te molesta?-
Molestarme?
Flippy se río suavemente.
-Molestar- ni siquiera comienza a describir sus pensamientos sobre la chica que aun estaba dormida, sin saber de la confusa felicidad que le causa al joven cazador. Había algo diferente en Espumosa Flaky, algo que molestaba en un rincón de la mente de Flippy, negándose a dejarla pasar por alto su presencia.
Aun no estaba seguro si era por la propia chica, o la extraña sensación de protección que sentía cada vez que andaba cerca.
Flippy podía sentirlo que un dolor de cabeza que se aproximaba.
Al menos Flaky podría quedarse aquí hasta que encuentre una manera de contactar nuevamente a su familia. Tal vez hasta entonces, Flippy podría estar cuidándola.
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Aunque Rino fue el mayor de los dos lobos y tenía las piernas más largas, White mantenía el mismo ritmo que el fácilmente ya cuando atravesaron el oscuro bosque. Una parte de ella sabia en lo más profundo que el macho café fácilmente corría mucho más rápido- solo disminuía su paso por ella-. Eso le molesta a tal extremo, y con un gruñido suave dio una explosión de velocidad y casi pasó a su compañero mientras andaba.
Oye!- le gritó indignado, y al inclinarse para mirarlo White notaba en sus felicidad, antes de que el acelerara y la capturara. Ella gruñó en broma y lo golpeo en el cuello para tratar de distraerlo, y antes de que alguno de los dos lo supiera el regreso a casa se convirtió en una carrera máxima de combate.
-Vale, vale! me doy, me doy!- White finalmente gritó cuando Rino exitosamente la tiro y logró sujetarla, poniéndola bajo su cuerpo, con una risita suave el lobo grande se quito de ella, dejándose caer a su lado, ya que ambos jadeaba para recuperar el aliento. Conteniendo ese momento, White se volteo y hundió su hosico en la piel de Rino.
-Tus heridas se ven bien-, rugió el lobo, levantando la cabeza para olfatear la parte posterior de su cuello. -¿Alguien se apiado de ti otra vez y te vendo?-
-Sakai Sigfrid.-
Él parpadeó sorprendido. -Ese cazador de lobos solitario?-
-Sí, el. No era lo que esperaba. Tranquilo y con una suave voz, para ser un cazador de lobos.-
-Así fue? -
-Hmmm. Pero mi presencia parecía agitarlo un poco. No puedo entender por qué.-
Rino no dijo nada, sólo apoyó la cabeza en las patas. -Los Jefes estaban hablando cuando te fuiste.-
-Ah, sí?- Intrigada, White levantó la cabeza.
-Sí. Están preocupados por ti, White-.
-¿Por mi?- Confusión fue lo que apareció en sus ojos carmín, y ella se movió. -¿Qué quieres decir?-
-has hecho mucho bien a los lobos, White ... todos lo admiten, excepto tu hermano ...-
-Mi hermano hizo más después de mi padre, por lo que he escuchado. Su odio por los humanos todavía corre en la profundidad de su sangre.-
-. En efecto, pero tu luchas por tratar de establecer un tipo de paz entre los humanos y los lobos, sabes que es importante-.
-Yo sólo busco la paz porque soy de los dos mundos.- White lentamente se sentó, y movió la oreja. - crecí con los humanos, Rino, lo sabes mejor que nadie.-
-Pero has elegido convertirte en un lobo y formar esta manada-, insistió Rino, sentado a su lado. -Aun así esto te da más puntos que a Tigre, tú hermano ...-
White-gruñó, entrecerró los ojos y bajo las orejas mientras que el pelaje de su espalda y hombres se erizos. -Él no es mi hermano-, gruñó . -La única razón por la que todavía no lo mato es por que mi padre me pidió que tratara y persuadiera en su tonta cabeza antes de que él matara a su manada completa. Si no fuera eso ya le habría arrancado la garganta hace años . - miró hacia otro lado. -Sabes lo que le hizo a mi familia. La que me crio.-
Rino dejó que el silencio colgara entre ellos, para dejar que la loba rojiza recobrara su compostura; finalmente lo miro. -Entonces, ¿qué dijeron los jefes?- -preguntó al último, su voz sonaba confusa. Rino le dio una lamida a su oreja en forma de consuelo antes de continuar.
-Como dije antes, están preocupados. Te sueles dejar llevar más cada vez, siguiendo una pelea de uno a uno con Tigre. Temen que por eso al final termines matándote.-
-Malditos, ¿quieres decir que finalmente descubrieron que quiero suicidarme? Genios-.
Rino se río entre dientes, pero se puso serio rápidamente. -Mi punto es, que están empezando a hablar sobre alguna posibilidad de que tú ... deberías… tener, eh ... un sucesor de sangre ... antes de morir ...-
Sólo le tomó a White un momento para entender lo que Rino quería decir. suspiró. -¿Quieres decir que, básicamente, quieren que tenga cachorros.- Levantó la vista hacia la luna, sacudiendo la cabeza con una risa suave. -No puedo decir que no lo esperaba.-
-Tú sabes que ellos esperan que los cachorros que tengas tengan tu mismo amor y paz ...-
-Y no han considerado el hecho de que mis cachorros puedan ser como Tigre. Compartimos el mismo padre. Su sed de sangre humana corre por nuestras venas-
Rino no tenía nada que responder, se giro una oreja y bajó los ojos. White suspiró de nuevo, se paro y se estiro. -deja que se ilusionen-, murmuró. -Tendré cachorros cuando sea el mejor momento.- Miró brevemente a Rino, cepillando su hombro con su cola para que él se parara. -Y voy a elegir al padre, así no serán como Tigre y yo-.
-White, no eres como él.-
Por un momento la mitad lobo pensó en Sakai Sigfrid, y cómo el tomo en cuenta su petición de no quitarle el collar que su madre le había dado.
-No lo sabes.-
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