Flaky vio el ascenso de la luna al oscuro cielo nocturno. Sintió otra punzada aguda en la cabeza e hizo una mueca, apoyó la mano contra el vidrio de la ventana, entrecerró los ojos mientras su visión era borrosa. No podía postergarlo más. Tenía que huir, y convertirse en un lobo de nuevo. Si ella seguía prolongando la espera, puede que despúes se desmaye y sólo hará que aumenten las preguntas.
Ahora era su única oportunidad.
Se movió de puntitas para evitar hacer ruido, Flaky silenciosamente tomó la manija de la puerta y lentamente la abrió, miro con cautela por el pasillo para asegurarse de que no estuviera nadie. Salió cuidadosamente, y cerro la puerta tras de ella con un ligero clic, antes de comenzar a caminar por el pasillo. El instinto le rogó correr, pero ella lo ignoró.
No sabía cuánto tiempo le tomó llegar a la puerta que daba a la salida, lejos de la mansión al mundo exterior. Dio unos pasos afuera y sintió las frías piedras debajo de sus pies cuando cerró la puerta.
Entonces, y sólo hasta ese momento, ella corrió.
Su instinto de lobo le hizo correr a través del más fantástico césped con su hierba corta, sus ojos se adaptaron rápidamente a la oscuridad; incluso como humano, sus capacidades físicas eran iguales a la de cualquier lobo que conociera. La hierba amortiguo el sonido de sus pies, suave y húmedo mientras corría. Le encantaba estar bajo los árboles, pero lo que ella desesperadamente ansiaba ahora era un espacio abierto, un lugar para estirar las piernas y sentir el viento en su piel.
Flaky tropezó en el claro, donde hace tiempo había sido enviada para buscar a Cub, ella cayó de rodillas por un momento, con la respiración entrecortada por tanto. Ni siquiera se molestó en levantarse de nuevo simplemente empezó a rodar, pasando de humano a lobo en cuestión de segundos.
Era increíble, el dolor se había ido de repente, el mareo, la visión borrosa. Mientras la hierba le hacia cosquillas en la piel Flaky suspiró, cerrando los ojos y dejó que sus músculos se relajan. Sus patas temblaron brevemente pero estaban en calma, era un gran alivio. Ella sólo quería descansar, aun que sea sólo por unos minutos.
-Flaky? Flaky, ¿dónde estás? Los dos vamos a estar en graves problemas si mis padres se dan cuenta de que estamos aquí!-
Flaky se giró, fácilmente pasó de lobo a humano, y se quedó mirando con los ojos muy abiertos. Flippy la estaba mirando, jadeado y sus ojos mostraban enojo. -Flippy-kun-, chilló la muchacha de cabello rojo. -¿Por qué ... ¿por qué estás aquí?-
-Yo podría preguntarte lo mismo.- Flippy frunció el ceño. -Oí tus pasos cuando te alejabas.-
-me escuchaste?-
-Los cazadores de lobos pueden oír hasta el más suave ruido, o eso dice mi padre. ¿Estás loca, viniendo aquí de noche? es cuando se pone más peligroso! Todos lo saben! Debería -aaah!-
Los regaños de Flippy fueron cambiados por un grito ahogado cuando Flaky la derribó, llevando al chico de pelo verde hacia los árboles, detrás de uno de los más grandes. -Flaky- Flippy gritó, brillaron peligrosamente sus ojos, -que estás… -
-Shh!-
Flaky levantó su dedo hacia los labios, pidiendo silencio, Flippy entrecerró los ojos pero no dijo nada, y Flaky con cautela miró alrededor del árbol, con el corazón palpitante. Sí, los había olido muy bien, un par de lobos, que iban directamente hacia el claro, pero estaban demasiado lejos para que pudiera reconocer los aromas. -Mira, Flippy-kun-, susurró, mirando al chico con los ojos brillantes.
-¿Qué estás ...-
Las palabras Flippy enmudecieron cuando un par de lobos surgieron de los árboles, abrió mucho los ojos y se puso rígida. -Flaky ...-
-Está bien. Sólo mira.-
Ahora que estaban más cerca, Flaky los reconoció; eran Giggles y Cuddles. Con la luz de la luna la oscura piel de Giggles parecía casi blanca, mientras la de Cuddles era un resplandor de oro.
En ese momento, Giggles fue hacia Cuddles, dándole a su oreja un mordisco juguetón.
Flaky abrió los ojos, pero la sorpresa murió cuando Cuddles se lanzó alegremente a la hembra; Giggles bailaba fuera de su alcance, con los ojos brillantes, y tentando a la suerte otra vez, corría alrededor de su pareja, y le dio a su cola un ligero tirón. Cuddles azotó su cabeza, pero el rugido que sonó en su garganta no era de enojo y se volvió a saltar hacia ella, Giggles se agachó, justo a tiempo.
-¿Qué están haciendo?- Flippy susurró, sin dejar de mirar a los dos lobos, mientras caminaban en la hierba, mordisqueándose y bailando alrededor del otro de manera fluida como tantas parejas casadas que había visto.
Flaky sonrió. -están bailando-.
En ese momento Cuddles finalmente logró atrapar a Giggles, y la loba color rosado cayó a la hierba con un grito, rodando fácilmente sobre su espalda. Cuddles se puso sobre ella así juntaron sus narices; el bajó la cabeza y le dio una lamida rápida a su mejilla, y el juego comenzó de nuevo.
-No la está lastimando.- La voz de Flippy estaba llena de asombro.
-Por supuesto que no. No lo notas? Son pareja.-
-Pero ... es mucho más grande que ella, y todos los libros dicen ...-
-No puedes creer todo lo que lees, Flippy-kun-.
La conversación se terminó cuando Giggles y Cuddles terminaron su interpretación, su baile, como Flaky la había llamado. La misma forma silenciosa como habían llegado los dos lobos se fueron hacia los árboles, para aliviar brevemente el estrés de todos los días, y estar solamente el uno con el otro. Por un largo rato los dos chicos se quedaron mirando el claro ahora vacío; y finalmente, Flippy dejó escapar un largo suspiro. -Eso fue increíble-, murmuró, mirando a Flaky.
-Los lobos no solo se tratan de sangre y muerte, ya sabes.-
-Es sólo que ...- el chico de cabello peliverde no sabía cómo describir lo que había visto. -Ellos estaban jugando, pero podría decirse ... que era como dijiste. Estaban bailando.-
Flaky se río ligeramente antes de mirar nuevamente el claro. -Fue hermoso, ¿no lo crees?- sonrió con nostalgia. -Me gustaría poder bailar así con alguien, aunque sólo sea por un momento. Nunca lo olvidaría.-
Hubo un momento de silencio después de que Flaky dijera eso; Flippy frunció las cejas pensando por un momento antes de levantarse de su lugar, y ofrecerle su mano a Flaky. -Entonces, ¿por qué no ahora?-
-¿Eh?-
-Sé que no soy un lobo.- Los ojos de Flippy brillaron con la luz de la luna. -Pero no puedo pensar en algún mejor momento para tratar de bailar así.- Ella sonrió. -Me das una oportunidad, Flaky? Sólo por esta noche?-
Por un momento Flaky miró dudosa la mano que Flippy le habia ofrecido, tímidamente miró a los ojos al chico, pero no había segundas intenciones, sin doble sentido. Esto era real, esto era genio, y no era la primera vez que Flaky se preguntó si tal vez Flippy había sido un lobo en una vida pasada.
Y fue suficiente. Sonriendo tímidamente, juntó su mano con la de Flippy, y dejo que sus dedos se entrelazaran.
-Sólo por esta noche, Flippy-kun-.
Dejó que Flippy la llevara a donde tocaba la luz de la luna.
Y empezaron a bailar.
Y mientras bailaban, la luna que Flaky llevaba brillaba plateada con secretos y recuerdos.
-Interesante-.
Splendont miró a Pickles de reojo, no queriendo dejar de mirar a los dos chicos. -¿Quieres decir ´interesante´ como ´esto es malo´ o ´interesante´ como ´Dios, esto es irremediablemente romántico´?-
Pickles miró a su amigo, girando sus orejas. -Sólo quise decir interesante. Nada más y nada menos. Tú eres el que lo encuentra irremediablemente romántico.-
Splendont mordió la oreja de Pickles. -Eso significa, que también para ti. Creo que es dulce, es todo. Es su primer amor, ¿sabes que es? Amor de cachorro. Los dos son cachorros según nuestras normas, sí así es, es amor de cachorro. Es lindo.-
-... ¿Quieres decir que tienen el primer amor, amor de cachorro, o ambas cosas?-
El lobo rojo sólo río antes de quitar su mirar, observando abajo en el claro desde las rocas donde se sentaron Pickles y el. -Es lindo-, murmuró con voz suave. -
-Blando-. Se burlo Splendont.
Movió sus orejas, Pickles volvió su atención al claro, entrecerró los ojos. -Es bueno que Cuddles ya no esté aquí para ver esto-, murmuró. -Tu y Giggles pueden encontrar lindo la relación humano-lobo, pero el piensa diferente.-
-Él también se enamoró de una humana-.
-Sí, pero ya sabes cómo es. Si se entera de que Flaky está empezando a enamorarse del chico Kuma, él podría cortarle las garganta sin tan siquiera pensarlo.- Hizo una breve pausa, y luego agregó-Después de que fuera por el chico Kuma, por supuesto.-
-¿seguro de sabes cómo arruinar un estado de ánimo.-
-Estoy siendo lógico. Ódiame por eso, pero es la verdad. Se atraen;.. Es obvio con sólo verlos.- Pickles cerró los ojos. -Si Flippy fuera sólo un humano, o un simple cazador de lobos y no un Kuma, estaría bien. ... y si Flaky fuera otra loba ... y si no tuviera ese colgante alrededor de su cuello, estaría bien. Pero Flippy es un Kuma y Flaky tiene ese colgante. - El abrió los ojos lentamente. -¿Sabes en lo que la convierte?-
-Es un poco irónico, cuando lo piensas.- La voz de Splendont era suave. -No es exactamente la rencarnación, pero es muy cerca a eso.-
No dijeron nada después de esto, simplemente observando la escena, Pickles suspiró y sacudió la cabeza.
-Esta es una mala idea-, murmuró, -pero no le diremos a Cuddles o Giggles sobre de esto. Vamos a dejarlos ser y que lo descifren, por sí mismos.-
-Y si termina mal?- Splendont miró a su amigo.
-Entonces, terminara mal. - Pickles miró a Splendont. -Esperemos por el bien de todos que no se derrame sangre por un amor de cachorro-. Sus ojos brillaban con humor.
-oye, oye! También crees que es lindo!-
Pickles no dio ninguna respuesta, sólo dio la vuelta y se alejó hacia la oscuridad de los árboles con Splendont persiguiéndolo.
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El shock hizo que White se pusiera rígida cuando los labios de Sigfrid se reunieron por primera vez con los suyos, era un beso sencillo, un simple roce de labios. Cuando la loba roja comenzó a facilitar el beso, Sigfrid empezó a retroceder; haciendo un sonido en señal de protesta, y el brazo de White jaló del cuello de Sigfrid y atrajo los labios del chico hacia ella, por que esta vez estaba lista.
Este beso fue notablemente más largo que el anterior, y cuando los dos se separaron ambos estaban ruborizados. Ambos levantaron la vista mientras Sumika se reía en voz baja. -Sumy-chan.- Sigfrid parpadeó, tratando de regresar a tierra. -¿Tú... viste eso?-
-Todo el asunto. Buen trabajo, White-chan-.
White alzó una ceja. -White-chan? Mi nombre es White-.
-Pienso que White-chan tiene un toque lindo, ¿no te parece?- Sumika sonrió. - Sigfrid, si no te importa, ¿puedes venir un momento? Necesito la bolsa, y tu caballo está siendo obstinado y no se queda quieto... esa bestia estúpida ya me pisó el pie.-
Suspirando, Sigfrid miró en tono de disculpa a White antes de levantarse e ir a ayudar a su hermanastra, White se hizo hacia atrás, apoyando las manos detrás de ella y dejando que su mente asimilara lo que acababa de pasar. Sonrió. Tal vez debería quedarse con Sigfrid un poco más, al hombre no parecía importarle su presencia.
-Los humanos tienen una manera interesante de mostrar afecto, ¿no te parece?-
White miró por encima del hombro cuando la voz masculina hizo eco en su cabeza; Rino estaba sentado tranquilamente entre los árboles, lo suficientemente lejos para no ser notado, pero incluso con la distancia White podía ver que sus ojos brillaban. Sus mejillas se enrojecieron. -Cállate-, replicó ella. -Me gusta-.
-Oh, pude notarlo.-
-sabes, para ser un gigante amable realmente tienes una lengua larga.- Ella entrecerró los ojos, sonriendo. -Tal vez debería cortarla.-
-Hey tranquila, no hay necesidad de ponerse violentos.-
White río y miró de nuevo a Sigfrid y a Sumika mientras Rino desaparecía en silencio entre los árboles.
Ningún lobo notó al macho gris oscuro que los seguía, moviéndose en silencio y manteniendo su distancia para que su olor no fuera detectado por el lobo verde que era más grande.
-Eres miembro de la familia Kuma?-
Sigfrid sintió escalofríos, iba a negar con la cabeza, pero resistió el impulso mientras se sentaba cómodamente entre las piernas de White, y dejó que la mujer de cabello rojo pasara sus dedos por su cabello suelto. White aun no volvía a su forma de lobo, y Sigfrid atesoraba cada minuto que seguía siendo humana. No sabía cuánto tiempo tendría a White antes de que regresara al bosque, y quería estar a su lado cada segundo que pudiera.
-Depende de lo que entiendas por miembro-, dijo al fin, cerrando los ojos y apoyando la mejilla en la rodilla de White. -La sangre de la familia Kuma corre por mis venas, sí, pero no he tenido nada que ver con ellos hasta hace dos años.- Dudó por un momento, pero siguió. -Cuando mi hermano -se llama Philip- y yo éramos jóvenes, como a los cinco años o menos, mis padres se divorciaron. Philip se quedo con mi padre, y mi mamá me llevó con ella. Después se volvió a casar cuando yo tenía siete años, y me convertí en una Sakai por el matrimonio. El hombre con el que se casó también tenia una hija de un matrimonio pasado...- Ella abrió los ojos, inclino la cabeza hacia un lado; White vio a Sumika preparando a los caballos.
-Ah-. La loba humana asintió. -Ya veo.- pasó sus dedos por el cabello Sigfrid nuevamente, se acercó para embriagarse de su aroma. -Entonces Philip es tu gemelo?-
-Sí, pero no nos parecemos mucho, y por desgracia no somos muy unidos-. Sigfrid cerró sus ojos nuevamente, aliviada por el tacto de White. -Estamos trabajando en eso, creo que es mejor que nada.- Sus labios se curvaron. -Su esposa está embarazada. Es el primero.-
-Felicidades-.
Se hizo un silencio después de eso, y Sigfrid abrió un ojo para observar a White. La luna que traía la pelirroja estaba alrededor de su cuello y brillaba débilmente con la luz del sol; Sigfrid nunca vio que se lo quitara, ni al bañarse. Por lo que recuerda de la vez que se conocieron, la mujer le dijo que era todo lo que le quedaba de su madre. Pero White era mitad lobo ...
-Um ... White-chan, puedo saber ... sobre tu familia?-
Entonces sintió algo; los dedos de White estaban rígidos y seguían en su pelo, y un pequeño temblor recorrió su cuerpo. Después de un momento, la mitad loba volvió en si y dejó escapar un largo y brusco suspiro, pero su mano se quedó inmóvil. -Por supuesto- murmuró, pero su voz temblaba.
Sigfrid abrió los dos ojos, levantó una mano para dejarla sobre White. -Si es tan difícil...-
-No. Fue hace unos años.- White se aclaró la garganta. -Y con la única persona que he hablado de ello fue con Rino, y fue la última. Tal vez no duela tanto si hablo de eso.-
Sigfrid le dio a la mano de White un suave apretón; White miraba sobre su cabeza, centrándose en un árbol al azar, y comenzó a hablar, con una voz suave.
-Mi padre era un lobo, lo cual parece algo estúpido... , ya que me imagino que sabes que soy mitad lobo-.
-Tus ojos y tu tamaño me hicieron imaginarlo.-
-Sí, me lo han dicho. - White apretó los dientes. Dios, esto era difícil. -Nunca conocí a mi madre -mi madre biológica- pero supongo que fue un perro o un ser humano ... probablemente un perro, ya que a mi padre nunca le gustó ser humano.- Ella se estremeció brevemente. -La mitad de la raza no se llevan bien, especialmente con el gran líder de la manada, y mi padre, por lo que he dicho, era un respetable y poderoso alfa que realmente no tenía por qué soportar la carga de que uno de sus cachorros fuera mitad lobo. Nunca supe que le hizo a mi madre, pero lo que si sé es que el me abandonó en algún lugar del bosque, probablemente esperando que me acabara muriendo de hambre o morir por algo más grande y más fuerte que yo. Sólo tenia unas semanas de edad, creo. -
Era cada vez más difícil para Sigfrid guardar silencio; a pesar de su pasado como un cazador, sabía a ciencia cierta que los lobos se dedicaban ferozmente a sus crías y sacrificarían su propia vida para salvarlos-¿Cómo ... ¿cómo pudo ...?-
-Mi padre nunca fue un lobo normal, según las normas de la manada.- White suspiró. -Siendo justos con el, su vida fue moldeada por la sangre y la muerte en sus días de cachorro, e incluso un lobo no puede resistir tanto trauma antes de empezar a volverse un poco loco. Y como dije antes, los mestizos no se consideraban muy importantes, no hasta hace poco. -
White se perdió por un momento, como si pudiera verlo; Sigfrid inclinó la cabeza ligeramente hacia atrás para mirarla, frunciendo un poco el ceño. -White-chan?-
-Lo siento. Sólo pensaba.- Dijo cuando Sigfrid la tocaba mostrando preocupación, White bajó la cabeza y unión sus labios con los del joven, en un dulce beso. -Trataba de poner mi cabeza en orden, creo...-
-Tómate tu tiempo.-
-Creo que es mas simple después de eso.- White cerró los ojos, apoyando su frente en la de Sigfrid. -Me encontraron una mujer y su hija, ella era un año mayor que yo. Todavía era joven, ni siquiera tenía la edad suficiente para saber que yo era un lobo, así que tuve un descubrimiento contrario. Debido a que fui criada por humanos, instintivamente tomé una forma humana y así la pase la mayor parte de mi vida, por lo que técnicamente crecí humana, sin saber de mi herencia de lobo -.
-¿Sabías que te adoptaron?-
-Mi madre fue abierta conmigo desde el principio, así que lo sabía... pero viéndome nadie lo notaba. Porque me parezco a mi mamá y mi hermana, así que me relacionan con ellas aunque no seamos nada, a excepción de mi cabello ... y mi hermana y yo teníamos técnicamente sólo un año de diferencia, así que éramos muy cercanas como todas las hermanas sanguíneas, pude haber vivido así por siempre. -
Sigfrid levanto una mano, tocando suavemente la mejilla White cuando oyó la nostalgia en la voz de la otra mujer; White sonrió pero no abrió los ojos, estaba feliz por estar en esa posición. -Así que tu madre te dio el colgante?- -preguntó en voz baja.
-De hecho, lo encontré cuando era niña ... y ella lo hizo un collar para mí. No creo habérmelo quitado nunca.-
White se río en voz baja, finalizando. Era obvio que a pesar del dolor, todavía tenía un poco de alegría en los recuerdos de su antigua vida, antes de que todo fuera al diablo y un lobo de color gris oscuro le quitara todo. Sigfrid se mordió el labio. -White-chan?-
-Hmmm?-
-¿Qué ... qué le pasó a tu familia?-
Un momento de silencio y, a continuación:
-¿Te acuerdas de ese lobo gris oscuro que vimos antes? grande, dientes largos y con unos enojados ojos verdes?-
-Sí, claro.-
-Él era mi ... era mi hermano. Su nombre es Tigre. Puede que pienses, que él es un lobo puro. Pero somos del mismo padre. Él se parece más a mi padre que yo. Y él ...-
-El qué?-
-... Él mató a mi madre.- Un temblor llenó la voz de la mujer de cabello oscuro, y sus ojos ardían. -Mató a mi mamá.-
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