Sakura siempre fue obvia.
"No puede ser que estemos aquí para no poder ser."
-Julio Cortazar
Ella es una mujer con sus sentimientos a flor de piel, explosiva, con mucho que decir.
Sakura siempre fue obvia en expresar sus sentimientos, lo hizo incluso el día de asignación de equipos.
—Uzumaki Naruto.
—No puede ser…
—Y Uchiha Sasuke.
—¡Qué bien!
…
—Sasuke kun, estaba pensando que ya que estamos en el mismo equipo, podríamos desayunar juntos.
Sakura siempre apoyaba a Sasuke.
—¡Da lo mejor de ti Sasuke!
—Eres increíble, Sasuke.
Sakura siempre pensaba en Sasuke.
—¿Dónde estará Sasuke kun?
—¡Sasuke kun! ¿Estás bien?
…
Así como siempre fue obvia de su amor por Sasuke, también solía ser obvia de su odio hacia Naruto.
—¡Naruto!
—Naruto eres tan tonto…
—¡Quitate! Tonto Naruto solo le estorbas a Sasuke kun.
Sin embargo su odio se fue transformando, y en eso también era obvia.
—Lo has hecho bien, Naruto.
—¡Da lo mejor de ti Naruto!
—¡Tu puedes!
—Naruto ¿estás bien?
…
Con el tiempo ella fue cambiando. Pero de alguna forma sus comportamientos eran más… ¿Cómo decirlo? Hum… fuertes hacia mi persona.
En primer lugar, Sakura siempre fue obvia con su odio a mis impuntualidades.
—¡Llegas tarde!
—¡Nos citaste a las seis de la mañana y llegaste al medio día!
Hum, creo que si era bastante obvia.
—Muy bien chicos, nos vemos mañana a las 2 de la tarde.
—Kakashi sensei, conociéndote llegarás 4 horas después…
…
Y eso no fue todo. Ella fue creciendo y conforme ganaba más edad también ganaba más confianza.
Sakura siempre fue obvia en sacar a relucir mis defectos.
—Eres tan flojo.
—¿Qué? — detuve mi andar y mi lectura.
—Que eres un flojo y holgazán.
—¿Qué has dicho, Sakura?
—¡Que eres un flojo, holgazán y un vago! — soltó apresurando el paso y cruzándose de brazos.
Continué mi andar y me empareje a su altura.
—Uy, solo porque cumples 16 agarras confianza.
—Idiota. —Masculló entre dientes, le reste importancia.
…
Sakura siempre fue obvia en mostrar su inconformidad.
—Oye, sensei… — después de musitar su "idiota" hacia mi persona no había dicho palabra alguna. Pasaron unos minutos hasta que rompió el silencio.
—Sensei… —continuó al sentir que le prestaba atención. —¿Por qué eres tan despistado?
De ser posible, me hubiera caído en ese momento ¿realmente esa era su pregunta?
—No lo sé Sakura, cuando uno es adulto tiene más responsabilidades y algunas cosas se olvidan.
—Aparte de despistado, irresponsable. — agregó con su tono habitual de molestia.
—Sakura, para todo ese odio a mí.
Ella suspiró fuerte y empezó a caminar con más soltura.
—Aparte de todo eso, siempre tiendes a hacerte la víctima. Eres impuntual, flojo, holgazán, un vago, olvidadizo, despistado, irresponsable.
Sakura enumeraba mis defectos como si ya hubiera hecho una lista con anterioridad. Gritaba, se desesperaba, se jalaba de los cabellos y tironeaba de su mochila. De vez en cuando daba pisadas fuertes sobre el pobre pasto y los pajaritos volaban asustados ante su aura.
Se podría decir que yo era el osado valiente que seguía caminando junto a ella…
—¡Ah! Además de que siempre dejas todo para el último, sobre todo tus reportes de misión. Eres tacaño y ¡todo el put* tiempo estás leyendo esas novelas pornográficas!.
—Oye, oye. Podrás insultarme a mí pero deja mi literatura en paz.
—¡Y encima de todo defiendes tus estúpidos libros!
…
Sakura siempre fue obvia con su odio hacia mis imperfecciones, incluso aunque los años pasaran.
—¡Eres tan exasperante!
—Sakura…
—Debemos darnos prisa. — me dio la espalda y saltó al siguiente árbol emprendiendo su camino.
Estábamos realmente cansados, heridos e incluso sudados. La seguí hasta alcanzarla.
—Debemos descansar.
Ella ni siquiera me miró.
—No hay tiempo para descansos.
Seguimos nuestro camino. Ir hasta donde estaban Sasuke y Naruto nos llevaría la noche entera, somos ninjas y podríamos llegar a un ritmo constante y sin descansos, el problema radicaba en que éramos un par de ninjas que habían peleado una guerra entera y habían gastado casi todo su chacra.
La miraba de reojo al momento de saltar entre los árboles. Su cabello se movía a su ritmo, su ceño estaba fruncido y su mandíbula tensa, pero podía notarlo, ella también estaba agotada.
Mis piernas pesaban y mi respiración se cortaba. De repente empecé a ver a Sakura unos metros delante de mío, sentí como mi sudor se volvía helado y oía el palpitar de mi corazón en mi oído. Lo siguiente que escuché fue el crujir de una rama.
—¡Sensei!
Sakura siempre fue obvia en mostrar sus emociones, incluso en los peores momentos.
—Sensei tonto.
Apretaba con una venda mi pierna.
—Sensei muy, muy tonto.
Volvía a apretar con más fuerza.
—Auch… que delicada eres.
Ella volteo a verme. Hizo un puchero.
—Ya despertaste. — apretó la venda e hizo un dudo. — Mira lo que me obligas a hacer, ahora sí tomamos un descanso.
Con movimientos toscos abrió mi chaleco ninja.
—Gracias…
—Otra cosa que agregar a tu lista de defectos. — Formó una ligera sonrisa — haces de todo con tal de que las personas no se preocupen por tu bienestar. Si aún tenías heridas sin curar me hubieras dicho.
Aplicó su chakra verde, el clima estaba fresco pero su tacto fue cálido.
—Tú también estás herida.
—Sí, pero yo soy la médico, puedo curar mis heridas yo solita.
Acomodó mi playera y abrochó el chaleco. Se sentó a lado mío.
—Es raro verte sin el sharingan…
Traté de incorporarme pero ella hizo ademán de que siguiera acostado.
Sakura siempre fue obvia, incluso cuando se preocupaba por mí.
—Me siento raro sin él. —contesté.
—¿Te Duele? —inmediatamente dirigió sus manos a mi rostro.
Si, Sakura siempre fue muy obvia con eso
Negué con la cabeza. —Me siento raro, como si me hubieran liberado de algo.
—Gracias por haberme protegido varias veces en la guerra.
…
Sakura siempre fue obvia, incluso cuando la guerra terminó.
—Debemos volver a la aldea.
—Sí…
Sasuke se había ido, lograron perdonarle sus errores con ciertas condiciones y él se marchaba de nuevo.
—Hum, ¿Quieres comer algo?
Ella detuvo su andar y me sonrió.
—Gracias, no tengo hambre. Nos vemos luego.
Sakura siempre fue obvia, incluso cuando no quería serlo.
—No deberías estar afuera a estas horas.
Se estrechó un poco.
—Hokage sama, ¿no debería estar firmando papeles?
—No me llames así, — me senté a su lado — dejé a Tenzo haciéndolo.
Ella rio un poco.
—Es SU trabajo, no el del pobre capitán Yamato.
—¿Lo extrañas?
Guardó silencio.
—Solo un poco. — susurró.
…
Sakura siempre fue obvia, incluso cuando yo era hokage.
—¡Rokudaime sama! ¿Otra vez tarde?
—Kakashi sama, procura no llegar tarde esta vez.
—¡Por tu culpa se atrasó la junta 3 horas! Tuve que hablar con todo el mundo para que no se fuera…
…
Sakura siempre fue obvia, incluso cuando aún no anunciaba su embarazo.
—¡Yo!
—¡Hola hokage sama!, perdón, sensei.
Me la encontré un día en una heladería. Caminamos por la aldea mientras ella degustaba su helado.
—¿Qué tal el trabajo?
—Nah, aburrido.
Ella negó divertida con la cabeza.
—Dime Sakura. — volteo a verme. — ¿Cuánto tienes de embarazo?
Pregunté de golpe.
—¿Cómo lo supiste? — me preguntó con voz suave.
—Compras helado todas las tardes, has solicitado que te alejen de misiones por un año, ¡oh! Y hace unos días te vi en el área de bebés de la nueva tienda departamental.
—Y… ¿Qué opinas?
—¿Qué opino? Hum, muchas felicidades, Sakura.
Ella soltó un gran suspiro sonriendo aliviada.
—Me has quitado un peso de encima. No sabía cómo decírtelo, pensé que me regañarías.
—¿Por qué te regañaría?
—No lo sé, pero me siento mejor, gracias sensei.
Ella se fue diciendo que tenía una cita médica.
Extrañamente me sentí dolido.
…
Sakura siempre fue obvia, incluso en tratar de mentir durante su embarazo.
—¿Necesitas ayuda?
Ella pegó un brinquito.
—¡Me asustaste! Gracias, puedo con esto.
—Hum, no puedes. — señalé todas sus bolsas del super mercado.
—Está bien, — se resignó — pero solo por esta vez.
Caminamos hasta la casa de los Uchiha. Entramos a la cocina y le ayude a acomodar las cosas en la alacena.
—No es necesario…
—Tranquila, está bien. No deberías estar haciendo todo esto, ¿para cuándo está programado tu parto?
—Tres semanas.
—¿Ves? Procura no hacer tanta actividad.
—Si sensei… —contestó con fastidio.
—¿Sasuke estará cuando nazca la bebé?
—Así es.
Yo sabía que mentía.
…
Sakura siempre fue obvia, incluso el día en que me presentó a su hija Sarada.
—¡Y él es tu tío Kakashi!
Dijo eso apenas abrí la puerta. Había regresado de una gira de reuniones de hokages que había durado dos meses. Cuando me fui Sakura estaba a punto de explotar y cuando volví ya cargaba en brazos a una nena con un mes de nacida.
—Así que tú eres Sarada chan.
La niña abría sus ojitos para verme. Las invité a pasar al departamento y estuvimos platicando un buen rato.
Tiempo después la niña comenzó a llorar y Sakura no podía calmarla, le revisó el pañal, trató de alimentarla e incluso revisó su cuerpo por si tenía alguna molestia de salud. Nada.
Empezaba a desesperarse.
—Permíteme. — tomé a la niña en brazos y la arrullé un poco logrando calmarla.
—Reconoce tu voz pues le hablabas desde que estaba en mi vientre.
—Eso parece…
…
Sakura siempre fue obvia, incluso en los festivales de su hija.
—¿podrías acompañarnos al festival de la academia de Sarada?
…
Sakura siempre fue obvia, incluso en los cumpleaños de Sarada
—Realmente me gustaría que estuvieses ahí, sensei.
—Hum, pero no soy mucho de su agrado. Nos llevábamos mejor cuando era una bebé.
—No vayas a llegar tarde…
Dando media vuelta, se marchó.
…
Sakura siempre fue obvia, incluso aquella noche.
—¿Sakura? ¿Qué haces aquí?
Verla a la 1 de la mañana no era lo que esperaba.
—Escúchame bien, a partir de ahora te diré algunas cosas que me han rondado por la cabeza desde hace unas semana y hoy lo comprobé. Necesito decirlo antes de comenzar de nuevo con Sasuke.
Hablaba desesperada con un nudo en la garganta.
—¿Quieres pasar?
—¡No! — contestó. —Solo me quedaré aquí y diré lo que tengo que decir. Sarada ahora esta con la hija de Chouji en una pijamada y Sasuke se fue de nuevo ayer por la tarde; no tenía a nadie en casa cuando los pensamientos volvieron. ¿Sabe una cosa, sensei? Creo que nunca le di las gracias por salvarme en múltiples ocasiones, siempre había estado molesta con usted en secreto ya que pensaba que usted aún me veía como alguna niña. Conforme pasó el tiempo, comprendí que es algo que forma parte de ti, así como eres un impuntual también eres un protector por naturaleza ¿cierto? Nunca te mencioné eso…
A este punto ella ya se había calmado un poco.
—Acabo de darme cuenta que una pequeña parte de mí te quiere, te quiere muchísimo como un sensei o amigo; pero antes esa parte de mí te amaba… — sus palabras provocaron que mi respiración se cortara. — Esta noche cuando me acosté en la cama lo supe. Esa pequeña parte de mi lo amó, no se preocupe, ahora ya no pasa eso. Sé que probablemente pensará que no tiene sentido decirle todo esto cuando ya no tengo ese sentimiento hacia ti pero necesitaba liberarme. Sasuke vendrá en un par de semanas y se instalará con nosotros.
Respiró profundamente.
—Bien, —continuo — ya lo he dicho. No es necesario que me responda. Espero que no cambie la forma en que me ves. — se sonrojó un poco —
Y como siempre, se dio la media vuelta sin esperar si quiera mi reacción.
N/A: ¡Hey hey hey! Así como en cada uno de los capítulos u OS que publico les cuento mis experiencias mientras escribía, en éste no será la ocasión. He de confesar que sufrí un terrible bloqueo mental con este capítulo (creo que la clave era escribir en la madrugada jajajaja n.n') Pero aquí está el capítulo. Después de todo, quedó justo como me lo imaginaba C: inclusive el final (no me odien please xD) Me encanta enormemente jugar con los universos alternos, podemos ver la realidad de lo que pudo ser.
Gracias por comentar, seguir y poner en favoritos esta historia. Gracias por sus ánimos en mi otro fic "Tres niños y un ANBU", ya tengo idealizado la continuación.
Nos vemos!
Kanon21~5
Cerré la puerta. No sé si el haberle respondido hubiera cambiado en algo las cosas. Ella ya tenía una familia y estaba esperando otro bebé. Sakura ama a Sasuke y estoy seguro que él la ama (muy a su manera).
Golpee mi cabeza mentalmente. Sakura siempre fue obvia con sus gestos, sus sonrojos y su presencia. Yo no lo noté o no quise hacerlo. Ella me brindaba cariño incondicional a pesar "odiar" mis defectos. Siempre me reprendía y regañaba para mi bien.
Sin embargo se marchó, se marchó para siempre espiritualmente de mí.
Ella nunca supo mi contestación, nunca supo que la amé y continúo amando.
