Ellos viajaban a caballo esa tarde, y fue la única vez en la que White había tomado su forma de lobo nuevamente. Las patas de lobo mantienen el mismo ritmo con facilidad y trotaba al lado del caballo de Sigfrid sin cansarse. Fue hasta entonces que olfateo el olor de la sangre cuando cabalgaban, y fue ella quien tiró de la manga del pantalón de Sigfrid suavemente para que se detuviera. -¿Qué pasa, White-chan?- -preguntó el, frenando a su caballo
-Huelo sangre más adelante.-
-Lobos?- Sumika entrecerró los ojos, trotando en su caballo hasta el otro lado de White.
-Lo más probable es que sí.- White ladraba . -Tengo que reconocer los olores para estar segura, pero sí, probablemente estamos caminando en la matanza después de la batalla.- Sigfrid asintió con la cabeza, jalando las riendas de su caballo para que White fuera por delante; cuando hubo una distancia apropiada, señaló brevemente a Sumika antes de seguir a la loba roja. White ya estaba olfateando los rastros de sangre en la hierba cuando Sigfrid detuvo a su caballo, Sumika trotaba al lado de la loba roja, noto que su pelo estaba erizado ligeramente.
-Los reconoces White-chan?- La loba roja giró un poco su oreja cuando Sumika sonrió
- Los reconozco por desgracia. El aroma de Tigre… probablemente tambien sus lobos. Alrededor de cuatro o cinco de ellos, suficiente para una grupo de caza.-
-Estaban persiguiendo una presa?- Sigfrid se acercó, frunciendo sus cejas.
-Es posible, pero esto es raro ... por el olor, Tigre estaba aquí, también.- White alzo una ceja, confusa. -No es como si fuera él. Mi hermano no suele preocuparse por cosas como ser líder en una cacería. Entonces, ¿qué fue lo que estaban cazando para que atrapara el interés de mi hermano?- Sacudiendo la cabeza, White se alejó de las rayas de sangre y se dirigió hacia el derrame en el área; un gran charco de sangre, oscuro y ya empezaba a secarse sobre la hierba. Las rayas de sangre provenían de esta zona, lo que indica que la presa había estado sangrando antes de ser atrapado y arrastrado por los lobos de Tigre. Y aun así había luchado, Sigfrid pensó con asombro, al ver cómo la sangre se había esparcido y el pasto estaba manchado. Más sangre cubría la hierba alrededor del gran charco, lo que indica que la presa había logrado que sus perseguidores sangraran, por lo menos un poco. -Dios mío-, susurró mientras White bajó la cabeza para percibir un olor de la sangre, -que fue lo que estaban cazando?-
-Sea lo que sea,- Sumika murmuró, mirando a la zona de combate con los ojos entrecerrados, -sin duda les dio una dura pelea, si perdió o no sangre.- White no respondió, siguió olfateando la sangre atentamente como si tratara de captar la esencia de lo que su hermano y sus lobos habían cazado. Se quedó paralizada; sus ojos se abrieron un poco y la piel a lo largo de la espalda y el cuello comenzó erizarse de nuevo.
-No- susurró con voz débil.
-White-chan?- Entonces Sigfrid se quedo impactado cuando el lobo rojo salió disparado, corriendo tan rápido como sus patas se lo permitían; Sigfrid miró preocupada a Sumika antes de cabalgar en su caballo tras la mitad loba, su corazón latía rápidamente. Los caballos eran rápidos, pero White fue sorprendida por el terror y el shock, revueltos con el miedo, la negación y desesperación, teniendo una esperanza de que estuviera equivocada; las dos cazadoras pronto perdieron de vista a su compañera de pelaje rojo, pero los caballos sentían su olor y fue fácil seguirla, obviamente, sabían a dónde iba.
-¡NO!-El aullido angustiado White atravesó la cabeza de Sigfrid como una bala, y por un momento se estremeció de dolor, entrecerrando los ojos como su cabeza fuera a estallar de dolor. Silbó con los dientes cerrados, bajo de su caballo y salió corriendo, escuchando a Sumika ir hacia ellos.
-White-chan!- dijo. -White-chan, ¿qué pasa?- La loba roja había seguido la sangre hasta un gran árbol en el bosque, pero Sigfrid pudo ver que White había tomado su forma humana. Las lágrimas corrían libremente por sus mejillas, y cuando miró a Sigfrid sus ojos carmín estaban preocupados. En sus brazos abrazaba a un gran lobo café, su piel ensangrentada y con muchas heridas hechas a los largo de sus hombros, cuello, costados y vientre. Sigfrid sintió que se le paro el corazón cuando Sumika callo a su lado.
–Rino- White susurró nerviosa, bajando la cabeza y susurrándole al oído del lobo inmóvil. -Rino, gigante, vamos.- Más lágrimas comenzaron a caer. -Todavía estás vivo. Sé que lo estás. Rino. Rino!- Sigfrid empujó suavemente White lejos del macho café, bajando la cabeza a su hosico, el sintió un débil soplo de aliento en su oído, y cuando él puso su mano en el pecho, su piel aún estaba caliente, y el latido de su corazón seguía siendo constante, tragó saliva cuando la retiró y la encontró manchada y cálida, con sangre fresca.
-Él está herido de muerte.- Sigfrid forzó su voz para que no temblara y miró a White. -Ha perdido mucha sangre, y sigue perdiendo. Todavía está vivo, pero no por mucho. Tenemos que ponerlo en algún lugar, para limpiar sus heridas.-
-Y él va a estar bien?- la voz de White temblaba, y la miraba con ojos suplicantes.
-No sé-. Sigfrid se mordió el labio cuando White puso de nuevo entre sus brazos al lobo, y hundió su rostro en su piel con un suave sollozo. -Lo siento, White-chan. Yo no lo sé.- White no respondió, y su cuerpo se estremeció mientras lloraba abiertamente en la piel ensangrentada de Rino.
-Rino, por favor ...-
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Silenciosamente, se estaba llevando a cabo una batalla en la cabeza de Flaky. La guerra había iniciado en algún momento de la mañana después de despertar al lado de Flippy, y no mostraba ningún signo de querer acabar en un futuro próximo. Soltó un suave quejido y masajeo sus sienes, buscando calmar el dolor de cabeza que había aparecido. Era simple. Estaba sufriendo un cargo de conciencia (o problemas de identidad, que fácilmente podría darse cuenta cual era el problema) y su lado lobo estaba en desacuerdo con su lado humano. Su lado lobo le recordó -con fiereza y con insistencia- que no era humana, que nunca podría hacer cambiar de opinión a Flippy, y ella estaría mejor simplemente renunciando y dejando que el cazador se ahogara. Su lado humano, por el contrario, se sentía especialmente simpatizante por el joven cazador. -Ah, carajo ...- Flaky cerró los ojos, haciendo una mueca. Por mucho que odiaba pensar en ello, su tiempo como un ser humano se estaba acabando. Ella tenía que aprender cualquier otra cosa que necesitara aprender, e irse. Ella era un lobo. Nada puede cambiar eso. - A un lugar donde no me puede seguir.- -Sin embargo ...- Flaky se río delicadamente. -Sería bueno si Flippy-kun pudiera seguirme... aunque lo supiera ... el nunca seria capaz de...-
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-Él puede tomar una forma humana, ¿verdad?- White quitó su vista de Rino para mirar a Sigfrid, y por un momento sus ojos estaban sin expresión, luego parpadeó y asintió con la cabeza, comprendiendo.
-Sí, si puede, pero podría ser más difícil por sus heridas. - Ella pasó una mano por la piel de Rino, la cabeza del lobo descansaba en sus piernas.
-Lo sé, pero si fuera humano seria más fácil para mí atenderle sus heridas. –
-Lo entiendo. Espera ...- White se inclinó, para susurrarle al oído a Rino, Sigfrid no pudo oír lo que dijo, pero un escalofrío recorrió brevemente el cuerpo del gran macho y él giro la oreja, como si asintiera. Y lentamente, gimió en voz baja por el dolor, pero aun así lo hizo, se transformo de lobo a humano. -Ese es mi muchacho,- susurró White. Por un momento Sigfrid se detuvo y observó a Rino, captando lo que veía. Su cabello era largo y caía por su espalda, como lo castaño de su pelaje estaba sucio con sudor y sangre. Su piel, era muy diferente, color chocolate y sus músculos se marcaban ligeramente bajo su piel cuando tomaba aire. Apenas abría los ojos, pero pudo ver unos ojos gris oscuros. -Está bien.- Se inclinó hacia delante, frotando ligeramente el ungüento curativo en una de las muchas heridas en el cuerpo de Rino.
-Esto facilita mi trabajo. Gracias, Rino-kun.- Durante un largo rato White miró a Sigfrid, y sintió sus ojos enternecerse; Rino tosió suavemente mostrándose divertido, y ella le golpeó suavemente en la cabeza antes de inclinarse, para mirarse de frente.
-¿Qué pasó?- -preguntó mentalmente, asegurándose de crear un bloqueo mental para que Sigfrid no pudiera oír; esto era algo de lo que no quería que el cazador se preocupara.
-Fuimos atacados. Por Tigre y su manada-. Rino sabía lo que estaba haciendo y la respetaba, a pesar de mantener oculta la conversación para Sigfrid. -Aprovecharon tu ausencia y a escondidas atacaron a un grupo de caza, perseguendolos hasta la guarida de la manada.- Un escalofrío recorrió la espina dorsal de White.
-¿Cuántos? ¿Cuántos muertos?-
-No estoy seguro, hui con la esperanza de que podría llevarme a algunos de nuestros perseguidores tras de mi. Soy el primer Jefe y el más cercano a ti, después de todo- los ojos de Rino brillaron brevemente. -Creí que Tigre me odiaba tanto como a ti, y funcionó. Abandonó el ataque para perseguirme con todos sus lobos.-
-Tonto, eres un idiota-. Las lágrimas llenaron los ojos de White, y unió su frente con la de él, ignorando el calor de su sangre. -¿Acaso se te ha ocurrió pensar que podrían haberte matado? ¿Qué hubiera pasado si hubiera encontrado tu cadáver, ¿eh?-
-¿Habrías sobrevivido. Triste, pero sobrevivirías.-
-No lo sabes.- White dejó escapar un largo y fuerte suspiro. -Con un carajo, no lo sabes. Maldita sea, Rino, eres mi todo. No me queda nada si te pierdo.- -¿Qué pasa con ...?-
-No quiero que Sigfrid se involucre en esto-. Su voz era suave, pero fuerte. -Él es humano, y no voy a manchar mis manos con más sangre humana. No otra vez. No de el.-
-Él podría hacerlo por ti si se lo pidieras, lo sabes.- Rino curvó sus labios para crear una sonrisa, e hizo una mueca cuando Sigfrid aplicación más ungüento curativo.
-Ya lo sé. Y es por eso que no lo dejo escuchar esto. –
-Ah ...- Se sentaron en silencio por un momento, White levantó la cara nuevamente para seguir a Sigfrid con la mirada, no podía evitarlo, y si Sigfrid preguntaba, ella simplemente culparía a su instinto de lobo por querer ser sobreprotectora con su pareja. Tal cosa, probablemente pondría a Sigfrid de un color rojo brillante, y White siempre lo encontraba irremediablemente lindo. Incluso ahora, el cazador de cabello claro se lavaba alegremente, estando perfectamente consciente de la mirada de White.
-¿Qué quería mi hermano?- -preguntó después de un momento, arrancando sus ojos de Sigfrid y fingiendo no darse cuenta de la sonrisa de burla en la cara de Rino. -Él no atacarían a mi manada sin una buena razón.-
-Tienes razón, me temo. Soy portador de un mensaje. - Rino entrecerró los ojos. -Tigre me dijo que si sobrevivía, por algún milagro, que te dijera que tu tiempo se estaba acabando. Él quiere ponerte fin en el claro, donde quemo ´tu lamentable manada de hombres defensores´. Sus palabras, no las mías - añadió apresuradamente, al ver el dolor y la furia plasmada en los ojos de White.
-Así que quiere una batalla a muerte.- Sus ojos se endurecieron. -No le parece suficiente atacarme en el claro, el lugar que mas respeto, y piensa que también puede derramar mi sangre ahí.-
-Me temo que si. No dijo cuándo, pienso que tienes poco tiempo-.
-Un poco de tiempo, ¿eh?- White frunció el ceño y cerró los ojos lentamente. Un poco de tiempo. Ella sabía qué hacer con él. -Rino, necesito hablar contigo esta noche. Cuando Sigfrid y Sumika estén dormidos.- -Muy bien-.
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-A un lugar donde no me puedes seguir.- La flecha silbó en el aire, fallando el intento de dar al blanco previsto desde 1 kilometro antes y enterrando su cabeza en un árbol cercano con una suave marca, Flippy entrecerró los ojos y gruñó en señal de frustración, suavizo su agarre y bajando su arco para pasar una mano por su cabello. Murmurando en voz baja, cruzó el área de tiros rápidamente y quito la flecha del árbol. Hoy su puntería era pésima. -¿De todas formas qué diablos quería decir?- Flippy frunció el ceño, se volvió a acomodar y volvió a intentarlo. -Quiero decir ... sé que no era exactamente la mejor pregunta que pudiera hacerle y que probablemente no tenía sentido, pero que quería decir con eso? Apuntó con la flecha, entrecerró los ojos y trato de sacar a Flaky de su mente. - -¿A Dónde ira, y por qué no puedo acompañarla?- Se quedó quieto por un momento, enfocándose en el blanco con los ojos entrecerrados, tomó una respiración profunda. -¿Por qué… no solo puede quedarse aquí conmigo?- Lanzó la flecha bruscamente, y un sonido silbante atravesó sus oídos como la punta de la flecha en el aire, moviéndose rápido y fuerte, empujado por la fuerza de su ira, el dolor y la confusión. -Piensa... - Cayó una vez más en el árbol, y no en la diana puesta junto a él. Su puntería era muy, muy mala el día de hoy. Maldiciendo en voz baja, Flippy fue hacia el árbol y una vez más, sacó la flecha, haciendo caso omiso de sus músculos adoloridos. Si diera en el blanco o no, era de todas formas una excelente manera de aliviar el estrés. Desde la ventana, Kuma Sunrise veía a su hijo tomar con frustración su arco y flecha, sus oscuros ojos y su boca se fruncieron en señal de desaprobación; después de un momento, se dio la vuelta y se alejó, dejando a Flippy dándole vueltas a sus emociones.
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