La mayoría de los personajes le pertenecen a S. Meyer, algunos van a ser hijos míos, por lo demás, estoy aprendiendo a jugar
CUANDO NO TENGAS A NADIE CERCA
Cap. 2 - El Ritual
- No debería estar tardando tanto - dijo la mujer mirando una vez más por la ventana
- Tranquila, tampoco es como que va a llegar y decir "Hola . .. eh eres una bruja, hum, tengo que poseerte para que se haga la magia ¡bam!"
Augusta miró a Esme con cara de pocos amigos, hacia horas que Edward había salido de la casa y no tenían noticias de él.
- Ya lo sé tonta, solo es que estoy nerviosa - dijo mientras iba hacia el bar y se servía una copa de brandy- hace mucho tiempo que esperamos esto, nada puede salir mal.
Augusta y Esme se encontraban en la sala de la gran casona estilo Hawkes que la familia Jones poseía desde tiempos de la colonia, una de las tantas que existían en la ciudad.
Quien las viera, notaria a dos mujeres en su muy bien llevados cuarenta y tantos, altas, distinguidas, hermosas, aunque con algunas diferencias.
Esme tenía hermosos cabellos color miel, una sonrisa franca y carácter amable, poseía esa especie de molesta virtud - para algunos - de estar siempre de buen humor. Augusta en cambio era morena, mucho más seria que su prima, era dueña de una mirada astuta y nerviosa que la mantenía siempre alerta. En ambas se podía observar esa clase de fineza y encanto natural con el que algunas personas nacen, por lo que pasar como señoras de alta sociedad nunca había sido un problema para ellas. Se destacaban por su cortesía y gentileza en el trato con todas las personas que se cruzaban con ellas, siendo siempre conocidas como damas amables, por esto nadie era capaz de sospechar que eran las mismas chicas Jones que en 1693 desaparecieron de la ciudad.
Aparecer y desaparecer era algo que generalmente le causaba un profundo dolor de cabeza, aunque hoy la recompensa había valido la pena.
La famosa Isabella Swan no había sido tan difícil de influenciar, aunque si era tal y como decían sus tías, la muchacha debía estar a punto de una combustión espontanea y esto seguramente había ayudado, además la niña le había gustado sobremanera.
Sabía desde hacía años - doce para ser más exactos - que sería su iniciador por lo que se dedicó a observarla esporádicamente pudiendo ver de esta manera como la chica desgarbada y con frenos se convertía en una muchacha atractiva y hermosa.
Ahora que su "trabajo" ya estaba hecho, solo cabía esperar el tiempo prudencial para que los poderes latentes de Isabella se manifestaran y pasara a formar parte de la "familia" como una más de las brujas que en sus años de Integrador había iniciado. De esto por supuesto se desprendía que jamás la volvería a ver.
Pensando en esto estaba cuando se encontró frente al gran portón de rejas forjadas que guardaba la entrada a la residencia, presionó el código y esperó a que las rejas le permitieran el paso. Giró a su derecha disminuyendo la velocidad y estacionó a un lado de la casa.
Antes de que lograra bajarse de la camioneta, su tía Augusta ya estaba parada en la puerta.
- ¿Y bien?- preguntó Augusta acerándose rápidamente
-Y bien ¿qué? - dijo Edward bajándose y cerrando la puerta de forma un tanto brusca - creo querida tía que no pretenderás que te de los pormenores de mi tarea.
-Claro que no, solo quiero que me digas como lo tomo ¿se resistió?
Edward suspiró, no entendía porque tanta alharaca con esa chica.
- No, no se resistió, si, si se impresionó - contestaba mientras caminaba hacia la casa un tanto exasperado.
- ¡Bien, no podría esperar menos de ella! - exclamo orgullosa Augusta aplaudiendo silenciosamente sin que su sobrino la hubiera escuchado.
Edward entro a la casa y saludo a Esme
- Estaré en mi habitación, el maldito dolor de cabeza me está matando
- Esta bien cielo, descansa, en unos momentos nos reuniremos en la sala del Cador para dar inicio al ritual, si te necesitamos te llamaremos
- Muy bien Esme - respondió con tono cansado - pero por el bien de todos espero que no me necesiten, no estoy de humor.
-¿Te ha afectado mucho Edward? - preguntó la mujer con tono preocupado tomando sus manos
- No - respondió besando la cabeza de su tía- solo es cansancio, he seguido a la chica día y noche esperando la oportunidad, solo necesito dormir un poco.
- Bien anda cielo, duerme un poco, haz cumplido con tu parte
Edward se perdió escalera arriba mientras Augusta entraba en la habitación.
La sala del Cador era el lugar donde el Gran Libro descansaba.
Antes de la media noche el ritual de iniciación que Edward había comenzado al poseer a Isabella tenía que ser culminado. Augusta y Esme tenían que disponerlo todo y esperar que las demás llegaran, eran necesarias por lo menos 9 brujas para que el aquelarre pudiera activar los poderes de una nueva miembro.
Hacia más de cincuenta años que no llevaban a cabo este ritual, la población de brujas no iba precisamente en aumento en estos días ya que una de las características de las brujas era precisamente, ser estériles.
Por lo tanto el nacimiento de una niña que tuviera el poder ancestral era celebrado por todo lo alto en el aquelarre y una vez detectada la pequeña era puesto en marcha un complejo sistema de cuidado, protección y seguimiento hasta que llegara a la edad de 22 años. Este día jamás coincidía con el cumpleaños de la joven ya que se tomaba como fecha de partida el momento de la concepción y no el del nacimiento.
- Muy bien ya esta todo en su lugar - dijo Esme bajando la escalera. Esperarían a las demás en la sala para luego subir al Cador.
- Procura tener todo en perfecto orden, no podemos perder tiempo Esmerald
-No sé si lo recuerdes - respondió Esme molesta - pero llevo comandando este ritual muchísimos años, creo que sé como hacerlo.
- Disculpa - dijo Augusta mirando a Esme mientras se acomodaba su túnica ceremonial - es que estoy inusualmente nerviosa y sabes que eso no es algo bueno
- Querida no te tomes todo tan a la tremenda, todo está saliendo tal como lo planeamos y . . .
Esme fue interrumpida por la llegada de Kate e Irina Denali quienes entraron en la sala de forma repentina
- ¡Por fin, como odio conducir en este país, ir por la derecha es de tontos!
-Es tu culpa por intentar moverte en un medio tradicional de transporte, sabes que hay otras formas para llegar hasta aquí - respondió Irina a Kate mientras se acercaban a saludar a las anfitrionas.
A las hermanas Denali no les gustaba moverse de su adorada Inglaterra pero la ocasión lo ameritaba, además era un compromiso al que no podían ni debían faltar.
-¿ Y las demás donde están? - pregunto Irina
- Por llegar en cualquier momento - respondió Esme al tiempo que miraba el fino reloj que colgaba de su muñeca.
En ese instante el timbre sonó.
- Y aquí estan, ellas si saben llamar a la puerta - dijo mirando a las hermanas quienes le hicieron sendas muecas.
Allana Saint Denis, Patrice Dovell, Morgan Heller, Enya Martin y Muriel Brunne entraron en la casa, el aquelarre de nueve brujas estaba completo.
Luego de los saludos de rigor se pusieron en marcha.
La sala del Cador estaba lista.
Las nueve velas blancas estaban dispuestas alrededor del pentagrama dibujado en el piso. En cada punta del mismo, las vasijas ceremoniales con los símbolos de los elementos- aire que permitía desarrollar la palabra y el pensamiento, fuego sinónimo de valentía, fuerza y pasión, agua catalizador de emociones, del inconciente y de la intuición, tierra elemento de la nutrición, seguridad, la protección, la estabilidad y la disciplina - contenían simbólicamente las características con que se investiría a la nueva iniciada potenciando de esta manera las suyas propias al activar sus poderes. El quinto vértice del pentagrama estaba ocupado por un mechón del cabello de Isabella, asi el ritual era dirigido hacia ella.
Cada una tomo su lugar, Esme como jefa de la ceremonia estaba frente al libro.
- Madre Naturaleza - comenzó Esme con los ojos cerrados mientras todas se tomaban de las manos- que en tu infinita sabiduría has hecho surgir a las mujeres sabias, te convocamos hoy para encomendarte a una de las nuestras.
- Te pedimos oh Madre de todas las cosas - continuo Augusta al tiempo que todas comenzaban a encender sus velas - la protección divina para nuestra hermana, tu guía en los momentos oscuros, tu sabiduría para iluminar sus decisiones y tu bondad para que permanezca a nuestro lado.
Desde su habitación repentinamente Edward escucho un sonido. Había logrado quedarse dormido, pero no era un sueño reparador, entre penumbras podia distinguir la cabellera castaña de Isabella, su olor, casi podía como su coño lo apretó con fuerza cuando se vino, luego la veía corriendo por un pasillo, en su rostro la mueca de horror era evidente, como si intentara escapar de algo o de alguien.
En ese momento los gritos fueron oidos claramente, se levanto de la cama rápidamente y se dirigió a la sala del Cador, para encontrarse en el pasillo con Esme quien tenía su túnica desgarrada y una herida lacerante en su frente
- Edward rápido debes buscar a Isabella - dijo mientras se sostenía de la pared para caer en brazos de su sobrino
- ¿Pero que paso? ¿Qué es esto? ¿Dónde estan Augusta y las demás?
- Ellos. . . que están muy bien, pero por favor querida, debería hacerlo. . . ir a buscar
- No puedo volver a verla, lo sabes
- Edward, tienes que encontrarla, Eleazar va por ella.
Bueno niñas, lo pidieron y aquí está. Quiero agradecerles a todas por los alertas , rr y favoritos, la verdad me ha alegrado muchisimo.
Sepan que para mí es un honor que se tomen un tiempo para leer y para comentar, su ayuda es invalorable. Si les gusta o no por favor háganmelo saber, es la única forma de mejorar.
Gracias infinitas a Sachita y Ximena, las quiero, equipo PIngüino.
