Comenzó a llover.

Frunciendo el ceño un poco, Flippy tiró de las riendas y detuvo a su caballo, mirando hacia arriba al ahora oscuro y nublado cielo mientras las gotas caían a su alrededor. -Bueno, esto realmente mejora mi humor-, murmuró, quitando una mojada hebra de cabello peliverde de sus ojos. -Muchas gracias, lo necesitaba.-

La lluvia solo seguía cayendo.

Murmurando en voz baja, Flippy giró a su caballo y le clavó los talones en los costados, haciendo que el animal oscuro empezara a andar; con o sin lluvia no dejaría de montar todavía. Todavía no había encontrado a Flaky, y no podía dejar a la chica de cabellos rojizos abandonada en los árboles, mientras empezaba a oscurecer y llovía.

-Por no hablar de ...-

Ya no le molestaba la lluvia que caía a su alrededor, aunque su ropa estaba completamente empapada, el joven de cabello peliverde levantó una mano y tocó suavemente sus labios, luchando contra el impulso de sonreír mientras seguía confundido.

-... ¿A dónde se habrá ido Flaky, y que diablos es eso de que besarme es el primer paso? A menos que ...-

Sus labios dejaron de curvarse por el pensamiento formado, y dejó caer su mano.

-A menos que ... es su manera ... de decirme que se marchara pronto.-

Flaky se fue de donde estaba la manada, un poco aturdida; había escapado por un camino que estaba escondido, así ni Cub, ni Petunia la verían, ni tratarían de hablar con ella, y así, a lo largo del interminable camino por el que iba, a través de la lluvia, los árboles y las sombras, tomó su forma humana, aunque no podía recordar conscientemente el hecho de que haya querido cambiar.

La lluvia era fría y lastimaba su piel como unas flechas de hielo pequeños, pero no le importaba, estaba acostumbrada al duro clima por su vida como loba antes de esto, y aunque su piel humana carecía de pelo para mantener el calor, ella se había convertido en una maestra al bloquear de alguna forma las molestias físicas.

También por eso, el desorden emocional formaba parte de su habilidad.

En pocas palabras se dio cuenta de que no había hablado con Giggles sobre su pasado sospechoso como un humano y un cazador de lobos, pero ahora que lo pensaba, no eran sus asuntos. Si Giggles había sido humana, lo fue en el pasado, y mientras Flaky no sabia que ella fue humana, había crecido como la segunda Jefa y siempre había sido amable con ella.

Además, podía imaginarse que si ella hiciera algo que molestara un poco a Giggles, Cuddles iría sobre ella y quien sabe como terminaría. El gran lobo amarillo defendería ferozmente a su pareja e hijo.

Flaky no sabía exactamente cuando dejó de caminar, o cuando su cuerpo se entumeció y se sentía completamente inconsciente de la lluvia que caía a su alrededor o el viento y el frío que empezaba a recoger, en algún momento se acurrucó debajo de un árbol, probablemente con la intención subconsciente de escapar de la lluvia, y pegó sus piernas en su pecho, apoyando la barbilla en las rodillas y cerrando los ojos.

Poco a poco abrió los ojos otra vez.

-Tal vez no debería volver.- Vio cómo la lluvia caída silenciosamente. -Tal vez debería quedarme con la manada y jugar con Cub o algo así. Tal vez seria mejor si no volviera con Flippy. Yo solo ...-

Limpio la humedad de sus ojos con la manga de su camisa como si quemaran, insegura de si eran por la lluvia o las lágrimas que brotaban, aun que posiblemente eran ambas cosas.

-Yo ... no sé ... cómo decir adiós.-

Flaky instintivamente sintió el cambio del turno del día a la noche, pero la lluvia seguía cayendo y aun así ni siquiera intentó levantarse. Tal vez, si solamente se quedara ahí, y se quedarse quieta hasta que se sintiera lo suficientemente segura para moverse de nuevo. Era una idea tentadora, y por un momento lo consideró.

-Flaky-.

Ni siquiera se movió al escuchar la suave voz de Flippy, probablemente porque supo todo el tiempo que tarde o temprano el chico de cabello peliverde la encontraría, ella parpadeó y miró hacia arriba. El joven heredero Kuma estaba frente a ella, se veía igual de empapado que ella, sosteniendo con una mano las riendas de un enorme caballo gris oscuro mientras miraba a Flaky con ojos esmeraldas que parecían inseguros y a la vez aliviados.

Ambos pudieron escuchar un -te encontré- que no fue dicho, volando entre ellos, aunque no se atrevieron a decirlo, aun que reconocerlo seria como admitir lo que Flaky hizo, de hecho ella se fue y Flippy había ido a buscarla para llevarla de vuelta. Después de un momento de silencio, Flippy suspiró y sonrió ligeramente, extendiendo su mano libre.

-Mejor Vámonos- murmuró, y sus ojos brillaron brevemente con la lluvia que caía. -A este paso vamos a terminar enfermándonos o algo así.-

Hubiera sido más seguro, Flaky lo sabía, irse por si sola, ignorar la mano de Flippy, y todo lo que ofrece. No importaba lo que pasara esta noche, mañana iba a ser un lobo, y Flippy sería un cazador de lobos.

Pero el mañana todavía no llegaba.

Sonriendo, Flaky tomó la mano de Flippy.

-Sí, parece una buena idea. -

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-Tigre!-

El lobo gris oscuro levantó la cabeza de sus patas, lamiéndose el hocico mientras sus ojos rojizos brillaban misteriosamente bajo la lluvia de plata que caía sobre la hierba, se puso de pie, y se estiró. -¡Ay, hermana,- dijo. -Te mueves rápido. Si apenas mate a tu blandengue chace unos momentos.-

-No metas en esto a Rino, maldito infeliz!-

-Oh, ¡duele!. ¿Un recuerdo doloroso?- Tigre se puso de pie lentamente, moviendo su oreja mientras el pelo de White se erizaba. -Pero entonces, ¿por qué no lo sería? Él murió por tu culpa, ya lo sabes ...-

Eso la provocó, con un gruñido White se lanzó hacia delante, los músculos se marcaron debajo de su piel cuando acortó la distancia y lleno directamente a Tigre. Cayó en la hierba, una enmarañada confusión de color gris oscuro y rojo mientras la lluvia golpeaba a su alrededor.

Tigre era el mayor de los dos, pero White era pequeña e impulsiva por el dolor, el gran macho de color gris oscuro, tampoco había traído otros lobos con él, probablemente pensando que no necesitaría ayuda para acabar con la mitad loba, que estaba luchando con violencia bajo sus patas. Enseñando los dientes aplastó con una pata su hombro, bajando la cabeza para poder hablarle directamente al oído.

-¿De todas formas que vio ese gigante en ti?- respiraba, su aliento caliente y con olor a sangre. -Demasiado amable por su propio bien, ¿no te parece? Maldito débil. Debió haberte matado cuando tuvo la oportunidad. Por lo menos lo habría hecho ver como una matanza... Tal vez hubiera sido más de un desafío a muerte. -

-Rino fue DIEZ VECES mas lobo de lo que tu JAMAS podrías llegar a ser!- La furia surgía a través de su sangre, White luchaba ferozmente por debajo de las patas de Tigre, dándose cuenta de la situación en la que se encontraba. Con su feroz lucha casi se quitaba a Tigre, pero el macho era más grande y la sujetaba por su puro peso y fuerza.

Bajando la cabeza, empezando a jadear por el esfuerzo de mantener a White controlada, Tigre rozó el hocico burlonamente a lo largo de su garganta expuesta, pellizcando con suavidad su piel expuesta y haciéndola retroceder. -¿Qué te parece, ¿eh?- -susurró-. -¿Te gustaría que te matara en el mismo lugar que maté a tu lamentable madre humana? ¿Te gustaría morir aquí, sabiendo que ella murió aquí también, mientras pronunciaba tu nombre?-

-Yo... te ... odio.. Imbécil.-

-Créeme ... yo también te odio.-

La lluvia había empapado la piel White y continuó haciéndolo ahora, enfriándola hasta los huesos, tal vez por eso se sentía tan entumecida cuando Tigre se apartó, abriendo su mandíbulas tal vez por eso no sentía nada cuando sus colmillos comenzaron a hundirse en su cuello, con la intención de rasgar la garganta de la misma forma en que se lo había hecho a Rino, tal vez por eso ...

Un ligero zumbido resonó a través de la lluvia; Tigre se sacudió de repente y se tropezó hacia atrás con un grito, liberando a White mientras se tambaleaba y salía sangre de su hombro, White vio la hoja de una daga de plata enterrado profundamente en el hombro de Tigre, sus ojos se abrieron, y miró alrededor. - Sigfrid- jadeó, estableciendo el vínculo mental sin pensarlo dos veces.

El cazador peliverde sonrió brevemente, bajando la mano que él había usado para lanzar el cuchillo, e incluso en la oscuridad de la lluvia que caía, White podía ver la pistola de Sumika atada a la cadera de Sigfrid.

-Cuánto tiempo sin verte, White-chan-.

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-Tengo un mal presentimiento sobre esto-.

La silenciosa confesión de Tsunade hizo a pickles levantar la cabeza de sus patas, mirando a su pareja. La loba rubia se sentó en la orilla del foso donde los dos descansaban, mirando la lluvia, envolviendo la cola firmemente alrededor de sus patas. Bostezó, Pickles lentamente se levantó, y se estiró haciendo que tronaran sus huesos. -¿Sobre qué?-

-Esto, Flaky, El chico Kuma, Giggles.-

-Giggles?- las orejas de Pickles giraron hacia adelante con la sola mención de su vieja amiga.

-Pickles-. Tsunade miró a su pareja por encima del hombro. -honestamente, crees que Flaky no sabe todavía? A estas alturas probablemente sabe que Giggles era una cazadora de lobos.-

-Eso es verdad ... Ya lo sé, no soy estúpido.- Pickles levantó la oreja, caminando para sentarse junto a Tsunade. -¿Pero por qué te preocupas? Giggles ya dijo que haría frente a cualquier cosa que Flaky encontrara.-

-Eso ... eso no es lo que me preocupa.-

Gruñendo un poco de frustración, Pickles jaló la oreja de Tsunade suavemente entre los dientes y le dio un rápido tirón, haciendo que la otra se quejara un poco. -Deja de hablar en acertijos, sabes que odio cuando haces eso-, se quejó, liberando la oreja de Tsunade y acariciándole el cuello con el hocico. -Sólo cálmate y dime lo que te preocupa.-

Por un momento, Tsunade miró hacia la lluvia, pero volteó cuando sintió como el calor de Pickles se unía con el suyo; Giggles era su amiga tanto como lo era para Pickles, diablos, si no fuera por Giggles ni siquiera se habrían conocido , pero ella no quería preocupar a su pareja si lo que ella pensaba nunca sucedería.

-Me preocupas mucho-, admitió Tsunade, volviendo la cabeza para lamer el oído Pickles, -pero sé que es inútil porque Giggles nunca le ha revelado a nadie que ustedes fueron las personas que

Alojaban a los lobos, ya que ella no los podía matar por lo que los reubicaba ... y que estás a salvo. -

-Además, te tengo para protegerme.- Los ojos de Pickles brillaron.

-Malditas reglas.- Tsunade bajó la cabeza un momento para acariciar con su hocico a Pickles. -... Pero Giggles no puede opinar igual. Así que supongo que estoy preocupada ... porque ...-

-Porque ...?-

-Porque, si todo el infierno se desata, Giggles se verán atrapada en medio del.- Tsunade cerró los ojos. -Y yo simplemente no puedo sacarme la imagen de la cabeza, sobre Cuddles tomándola de la garganta.-

Hubo un silencio mortal por parte de Pickles; cuando Tsunade abrió los ojos, vio el shock, el horror, y en última instancia, el miedo que pasó por los ojos rojizos de su pareja al notar la situación en la que estaba el Segundo Jefe, si ya se había dado cuenta o no.

-Pero ... Cuddles no haría eso, ¿verdad?- la voz de Pickles era apenas un susurro, casi ahogado por la lluvia que caía afuera. -Quiero decir ... ama a Giggles, por lo que nunca ... ¿verdad?-

-Yo ... no sé, Pickles. Pensé que ... no lo sé.-

Al final, se vería si que era mas importante para el lobo amarillo, su amor por su compañera, o su odio hacia los humanos.

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Flaky vio caer la lluvia afuera y contempló si podría sobrevivir a un salto desde la ventana de su habitación al exterior en la hierba mojada. Era una idea tentadora ... sí, muy tentadora.

En algún lugar de la casa el reloj sonó, y Flaky inclinó la cabeza ligeramente hacia atrás para escuchar; se estaba haciendo tarde, lo sabía muy bien. Ella estaba casi agradecida de que Flippy le diera su espacio-casi.

Philip y Sunrise se habían ido por el momento cuando los chicos habían llegado a casa, todo lo que Pickles sabía era que estaban en otra reunión. Algo se movió incómodo en el estómago de Flaky, y cerró los ojos. Sabía a ciencia cierta que los cazadores de lobos se habían reunido, y que actualmente había muchos de ellos. Tal vez se había equivocado, tal vez su manada estaba amenazada, después de todo. Tendría que hablar con el jefe cuando llegara a casa.

El suave golpeteo de la lluvia contra el techo, hacía tiempo que se había convertido en una suave melodía en la cabeza de Flaky, y mientras movía la cabeza, la chica pelirroja se fue de nuevo a la cama, se sentó, sólo para levantarse otra vez. La loba disfrazada se sentía irremediablemente inquieta, y en el fondo ella sabía exactamente por qué. La razón estaba al final del pasillo, en su propia habitación. Flaky pasó la mano por su pelo y en silencio contemplo sus opciones.

Diablos, esta noche era su última noche. Ella no tenía nada que perder y nada que ganar.

Con ese pensamiento en mente, Flaky se levantó y caminó hacia la puerta, agarró la manija con firmeza en caso de que vacilara. Cerrando los ojos, respiró profundamente, y abrió la puerta.

Sólo para mirar los ojos verde claro de un Flippy Kuma.

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Una bala salió disparada a través de la lluvia, fallando por unos milímetros de donde estaba peleando Tigre; la hierba y la suciedad estaban en el aire oscuro y húmedo donde el lobo gris oscuro había estado momentos antes. Él gruñó y mostró los dientes, y brinco para atacar a Sigfrid, sólo para ser interceptado por White. Su hombro rozó los dientes del lobo, y al tener esa oportunidad lo agarró, hundiendo profundamente sus colmillos hasta que probó su sangre y rozó el hueso.

Un sorprendente y ensordecedor chillido de dolor escapó del hocico de White, entrecerrando los ojos, Tigre arrastraba bruscamente a la mitad loba que estaba tirada, escuchó el crujido de los huesos, antes de levantar sus patas y lanzarla atrás de él como un saco de patatas . Ella se desplomó en el suelo y se quedó al lado de Sigfrid, respirando complicadamente.

Desde el hombro hacia abajo, la pierna izquierda latía y no podía moverla; se intentó parar pero terminó tambaleándose y cayó de nuevo con un gemido suave. Su pierna lesionada temblaba, la sangre se filtra lentamente en su piel y goteaba en la hierba, arrastrada por la lluvia torrencial.

-White-chan!-

Otra bala se disparo, lastimando el hombro de Tigre en el proceso, el lobo se alejó de su hermana con un gruñido, entrecerró los ojos rojizos y ardientes. Cuchillo ensangrentado de Sigfrid estaba enterrado atrás de ella, en un arranque de rabia Tigre había asumido su forma humana y arrojó el puñal de plata de vuelta, pero la lluvia lo había cegado y le hizo perder su objetivo. Dio un paso adelante, hacia el cazador peliverde.

-No te atrevas!-

White dio un aullido mental con rabia, fue lo suficientemente potente como para hacer tambalear Tigre con dolor que estalló en su cabeza que lo hizo marearse y que todo se nublara, el breve espectáculo de debilidad fue suficiente para que la mitad loba dejara de lado su dolor y se levantara. Sus dientes se clavaron en la parte posterior del cuello del lobo, hundiendo sus garras en sus hombros, aferrándose a su espalda.

Eso sí, con un gruñido de rabia Tigre se transformó, corriendo a lo largo del claro como un lobo rabioso, golpeando su cuerpo contra los árboles y todo lo que encontraba; White sintió y escuchó la fractura de los huesos, pero seguía tercamente parada, sabiendo que si no lo hacia, el iría por Sigfrid de nuevo. Su fuerza empezó a disminuir y comenzó a caer.

Con otro gruñido Tigre saltó hacia adelante, metiendo la cabeza entre sus patas y rodó; un fuerte golpe le quitó el aire mientras la columna vertebral de White fue aplastada entre el peso de su hermano y la tierra. Un grito muy humano de dolor atravesó la cabeza de Sigfrid, por lo que se arrojó a ellos. -White-chan!- -gritó, y para su horror, cuando Tigre tropezó con sus patas, mientras respiraba agitadamente y la miraba con ira, White no se levantó.

Su columna, Sigfrid se dio cuenta. Ella había oído cuando se rompió, a pesar del estruendo de la lluvia e incluso a pesar de la distancia, algo le había pasado a la columna de White. La loba no podía levantarse. De hecho, si la columna había sido lesionada, le seguiría la muerte...

- Sigfrid! Sigfrid, ¡cuidado!-

La voz de White era débil, pero lo suficientemente desesperada para llamar la atención de Sigfrid, vio a Tigre aproximándose a él, una bola de pelo gris enfurecido y musculoso. Con un grito calló hacia atrás, pero se giró rápidamente, moviendo sus dedos a través de la húmeda hierba, fría y húmeda por la lluvia, antes de empuñadura su daga, y jalarla hacia el para agarrarla con las dos manos.

Tigre brincó. El solo pudo escuchar antes de verlo saltar, y tomó una decisión.

- Sigfrid!-

Moviéndose rápidamente, giró su daga, cerró los ojos, y empujó la hoja de plata para enterrarla en su propio corazón. Sintió a Tigre chocar con su cuerpo, enterrándose la daga que había salido por su espalda. Sintió que estaba rígido, y escuchó su ahogado grito de sorpresa. La sangre goteaba de la herida, hasta cubrir sus manos y empezó a temblar, pero solo respiró entrecortadamente y dejó la daga en su lugar.

-Si... Sigfrid ...- La voz de White era irregular, destruida. La loba roja temblaba ligeramente, pero sólo hizo que su sangre que se derramara y no pudo levantarse. -Oh, Dios, no. Sigfrid.-

Ignorando la suplica de la hembra roja, Sigfrid esperó hasta que sintió que Tigre caía sobre el, y sentir como se cuerpo se debilitaba lentamente, hasta que cayó sobre la hierba. Sólo entonces se atrio a sacarla daga, jadeando de dolor y la duplicación la sangre derramada. Jadeando, sintiendo como quemaba su pecho, lentamente miró detrás de el aun cuando salía sangre de su boca.

Tigre yacía sobre la hierba, sus músculos estaban tensos, incluso en la muerte, sus ojos rojizos estaban ampliamente abiertos como en estado de shock, para siempre congelado en la incredulidad. Sigfrid dejó escapar un suave sollozo. Estaba muerto.

Poco a poco, sus ojos se dirigieron a donde estaba White, la lluvia caía con dureza sobre la hembra, sus ojos comenzaban a perder color mientras la muerte se acercaba a ella, jalándola silenciosamente. Quejándose, pero haciendo caso omiso de la sangre, Sigfrid se tambaleó sobre sus pies y lentamente se acercó a donde yacía White.

Rápidamente se dio cuenta de que White ya no llevaba su luna.

Su fuerza cedió, y cayó; rodó con cuidado a su lado, cubriendo suavemente el cuello de White con su brazo y jalándola para tenerla mas cerca. -Oye-, susurró. -¿Cómo te sientes?-

-Como si mi columna vertebral se hubiera roto por la mitad.- White luchaba para ignorar el terrible dolor, centrándose en Sigfrid. -Y tu?-

-No puedo decir lo mismo... pero también me duele.-

-Ninguno de nosotros... sentirá... dolor... por más tiempo...- La voz de White se fue debilitando.

-Es verdad ... -

Se quedaron quietas por un momento, dejando que la lluvia las relajara, dejando que su sangre se mezcla; por último, con un suspiro, a pesar del dolor que le causó, White se acercó mas, así con su hocico acarició el cuello de Sigfrid. Y cerró los ojos.-Oye, Sigfrid,- susurró.

-Sí, White-chan?-

-Voy a ... Voy a estar esperando por ti ... así que ... no te tardes ... ¿de acuerdo?-

Se llenaron de lágrimas los ojos de Sigfrid. -Está bien.-

-Lo prometes ...?-

-Te lo Prometo-.

Con un suave suspiro, el cuerpo de White quedó inmóvil; Sigfrid sintió el momento exacto en el que la vida salió de su cuerpo, y lentamente cerró los ojos, ahogando un suave sollozo. El dolor en el pecho aumentó de forma pronunciada, y se estremeció cuando su visión empezó a oscurecerse. A pesar de poca fuerza, pasó los dedos suavemente por la piel empapada de White, aunque sabía que la mitad loba ya no podía sentir su tacto.

-No te preocupes, White-chan- susurró antes de que su visión se apagara y los ojos se le cerraran por última vez, para nunca más volverlos a abrir. -Estaré allí a tu lado cuando menos te des cuenta.-

Y a medida que su voz se desvanecía en el silencio, la tormenta finalmente terminó, y la luna plateada empezó a brillar en el cielo nocturno.

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-Flippy-. Flaky parpadeó y luchó para no mostrar sorpresa- y alegría. -¿Qué estás haciendo aquí?- preguntó, e inmediatamente sintió como si la hubieran abofeteado. Flippy sonrió brevemente, mirando hacia el suelo.

-Me preguntaba si te importaría dejarme pasar la noche contigo-, murmuró el joven de cabello peliverde. -Yo no puedo dormir... supongo que quería verte.-

-Bueno. Flaky dejó escapar un suspiro mientras una onda de calor pintaba sus mejillas. -Al menos era honesto.-

Flippy estaba ruborizado. Flaky no podía resistirse, incluso si lo intentara. Ella sonrió y dio un paso atrás, para dejar entrar al chico.-que gracioso-, comentó mientras cerraba la puerta detrás de ella, -yo iba justamente a verte.-

-¿En serio?- Flippy se sentó en la cama, levantando una ceja, sorprendido.

-En serio. No podía dormir bien. Quería verte.-

De pronto se sintió nerviosa y sin saber por qué, Flaky cruzó la habitación con pasos rápidos, mirando por la ventana y río. -Dejó de llover-, observó, dándole una mirada rápida a Flippy por encima de su hombro. -Pero no creo que la tormenta se haya detenido por completo aun.-

-¿Cómo puedes decirlo?- Flippy se acercó, llegando a estar justo detrás de ella, siguiendo su mirada; un fugaz cosquilleo recorrió a Flaky al sentir el cálido aliento contra su cuello, recordándole dolorosamente su cercanía. Y luchó para ignorarlo.

-Las nubes siguen ahí arriba, ¿ves? Si la tormenta hubiera acabado, la luna se empezaría a ver. Pero parece que tendremos más lluvia-.

-Interesante ...-

A Flaky no le gustó el tono de voz de Flippy, que sonaba ligeramente raro de esa manera que siempre lo hacia, pero había algo más, un trasfondo de algo que no podría salir al tema. Lo cerca que estaba a el no ayuda en nada, sino que estaba volviendo loca a la loba disfrazada, sabiendo que todo lo que tenía que hacer era inclinarse hacia atrás para estar en los brazos del joven cazador. Ella dejó escapar un largo suspiro y cerró los ojos, apretando la frente contra el vidrio. -Flippy-.

-Sí, Flaky?-

-Si hay algo que quieras preguntarme hazlo ahora.- Su voz era suave. -No voy a estar aquí mañana, así que esta es su última oportunidad de aclarar tu mente.-

-... Te vas?-

El impacto total fue lo que se notó en la voz de Flippy que casi provocó que Flaky se girara, pero no se atrevió; entonces apretó los dientes y se obligó a ni siquiera mirar el reflejo del rostro del chico. - Me tenía que ir en algún momento-, murmuró. -No puedo quedarme aquí para siempre.- Incluso si ... yo quisiera... -Yo soy ... yo soy diferente a ti, Flippy. Si me quedo más tiempo ... sólo dolerá más.-

-¿Y qué significa eso exactamente?-

-No te lo puedo decir.- Flaky sentía el dolor de sus lágrimas, sintió como su cuerpo comenzaba a temblar. -Ojalá pudiera, Flippy, de verdad. Pero no puedo.-

-No puedes?- Flippy apoyó una mano sobre el hombro de la chica pelirroja, volteándola hacia él. -Flaky, ¿por qué…-

Ella se congeló cuando notó las lágrimas que resbalaban en la cara de Flaky y goteaban de la barbilla hasta el suelo; y en un solo movimiento ya tenia a la chica en sus brazos, apretándola y susurrándole dulcemente al oído, rompiéndose de una forma en la que nunca antes lo había hecho. -Lo siento-, susurró. -Lo siento. Lo siento mucho. Yo nunca quise hacerte llorar. Yo no debí haber dicho eso.- El cerró los ojos. -No debí haberme molestado con tigo. No es tu culpa.-

Flaky no respondió, sólo dejó que sus lágrimas cayeran, odiándose a sí misma por necesitar de Flippy, por querer estar con el de esa forma. Era un error, era el mismo camino por el que White había pasado, y sabía a ciencia cierta que había terminado mal para su antepasado. Esto podría terminar mal para ella, si ella no se apartaba ahora y establecía una cierta distancia antes de irse.

Pero no pudo.

En algún momento Flippy se quitó, soltando suavemente a Flaky, pero sólo para limpiar las lágrimas con su pulgar, sus ojos se suavizaron; dudó un momento antes de alzar una mano y colocarla en su mejilla de la misma forma en que lo había hecho esa mañana. Flaky vio el cambio sutil en sus ojos, sabía lo que iba a venir, y ni siquiera trataría de evitarlo. Solo cerró sus

Ojos y esperó.

El beso fue casto, casi tímido; un ligero y gentil roce de labios que fácilmente podría haber sido soñado o imaginado por ambos. Hubo un momento de silencio, entonces Flippy murmuró: -Sabes que puedes alejarme en cualquier momento.-

Flaky abrió los ojos lentamente, sintiendo como sus labios se contraían nerviosamente. -¿Qué te hace pensar que quiero hacer eso?-

-Solo te estoy dando una opción.-

-Flippy ...-

La desesperación en la voz de Flaky hizo reír al peliverde, antes de que él se inclinara de nuevo e iniciara un segundo beso. Fue un poco más audaz que el anterior, un poco más atrevido, y sin embargo, nunca perdió ese toque suave, que era tímido a la vez y le encantaba lo que le hacia sentir.

Duró una eternidad y terminó en un segundo, cuando se separaron Flaky acarició el cuello de Flippy, cerrando los ojos mientras los brazos del chico la rodaban, cálidos y protectores.

-¿Puedo quedarme aquí esta noche?- la voz de Flippy era apenas un susurro. -No quiero nadamas... sólo quiero estar contigo.-

-Sí-. Flaky respiró el aroma de Flippy, dejando que la inundara. Era un olor que sabía que nunca iba a olvidar, incluso cuando llegara la mañana y regresara con los lobos. -Sí-.

En algún lugar de la casa, la manecilla del reloj dio las doce de la noche, sonó una campanada.

Dentro de su habitación, Flaky se movió atontada, parpadeando y frotándose los ojos con el dorso de la mano. Cuando sus ojos se acostumbraron a la oscuridad, su mirada de inmediato fue hacia la cara dormida de Flippy.

El chico de cabello peliverde estaba muy cerca a ella, tenia un brazo alrededor de su pecho y su cara descansaba en su cuello, sintió como su frecuencia cardiaca aumentó ligeramente, Flaky cuidadosamente se movió y apartó el abrazo del chico, perdiendo su calor casi inmediatamente.

Pero tenía que hacerlo. Ella ya estaba lista mentalmente.

Poco a poco se puso de pie, quitándose cabellos sueltos de sus ojos; por un momento, miró a Flippy. Mordiéndose el labio, lo miró; acercándose, cerró los ojos y suavemente rozó sus labios contra los del chico dormido, de forma suave y rápida. Cuando se apartó vaciló antes de inclinarse, y le susurró en voz baja al oído, aunque sabía que el chico seguía durmiendo y probablemente no la oiría.

-Lo siento, Flippy-. Sus ojos se llenaron de lágrimas de nuevo, pero no lloró. -Te amo-.

Ella se apartó rápidamente, caminando rápidamente hacia la ventana, quitó la cerradura fácilmente, deslizándose fuera y tirándola para cerrarla antes de que una brisa fría soplara y despertara a Flippy. Tembló, ya que estaba lloviendo de nuevo, se dio cuenta, y ya estaba mojada hasta los huesos.

Cerrando los ojos, Flaky cambió de su forma humana por última vez; mientras la lluvia caía con fuerza y mojaba su pelaje, ella saltó hacia la hierba, tambaleándose sólo un poco cuando aterrizó. Sacudiendo la cabeza, volvió a mirar hacia la ventana por un momento, cerró sus ojos brillantes y dio media vuelta para correr por el césped, desapareciendo rápidamente entre las sombras de los árboles.

La luna alrededor de su cuello todavía se sentía caliente a pesar de la lluvia.

Durante un largo momento Flippy solo se quedó ahí, manteniéndose como si estuviera dormida a pesar de que sabía que Flaky se había ido para siempre (aunque el por qué la chica había decidido utilizar la ventana estaba más allá de ella). Después de un momento se incorporó lentamente, quitando mechones de cabello peliverde de sus ojos. En un movimiento fluido, se levantó, acercándose a la ventana. Levantó una mano, presionándola contra el cristal.

El dolor la golpeó, duro, rápido y sin remordimientos, apretó los dientes, apoyando la frente contra el cristal mientras sus dedos formaba un puño y las lágrimas comenzaron a caer.

-Te amo-.

-Flaky ...-

-yo también Te amo- Flaky corrió por entre los oscuros árboles, sin importarle la lluvia y la forma en que le pica los ojos y pinchaba su piel, empapándola totalmente. Sus patas golpeaban constantes contra de la hierba húmeda bajo sus patas mientras corría, calmándola y llenando de paz a su corazón. La lluvia le cegaba y no olía nada en el aire, todo olor fue arrastrado, pero ella todavía podía oír perfectamente.

Sus oídos se giraron al detectar un sonido, alguien corriendo a un lado, otro lobo por el sonido de las pisadas. Ella no pudo detectar un olor, quien quiera que fuera todavía estaba lejos, acercándose a ella de entre los arboles. Ella se patinó para detenerse y giró la cabeza hacia atrás, levantando la voz en un aullido, llamando al lobo que sintió. Bajando la cabeza, agudizó el oído para escuchar la respuesta.

Por un momento hubo silencio, luego un aullido en respuesta, atravesó el aire oscuro, anunciando la presencia de un solo lobo. Las orejas de Flaky giraron hacia delante, y sus ojos se abrieron cuando reconoció la voz, mientras el lobo se acercaba más, hasta poder percibir su olor.

Petunia.

Mientras la comprensión quemaba su cabeza, la hembra peliblanca surgió de los árboles, las gotas de lluvia goteaban de su piel y se aferran a sus bigotes, sus ojos brillaban intensamente en la oscuridad, pero no había alegría o sorpresa en su mirada. Sólo tristeza.

Ella lo sabía, Flaky pudo percibirlo débilmente, después se sentó lentamente, mirando sus patas. -Por supuesto que lo sabe. Ella es mi hermana mayor ... mi mejor amiga. Por supuesto que lo sabe. -

El suave sonido de las pisadas de Petunia hicieron que Flaky se estremeciera a la distancia y cerrara los ojos, preparándose mentalmente para el regaño, o cualquier cosa que planeara hacerle la loba por violar la ley de los lobos y enamorarse de un ser humano. Pero en lugar de hablar, Petunia simplemente se sentó junto a Flaky, frente a ella para que sus hombros se tocaran, después de un momento, giró la cabeza y acarició el cuello de Flaky. Sintiendo como el pesar y el alivio aumentaban con un solo movimiento, Flaky hundió su hocico en el hombro de Petunia mientras su cuerpo se agitaba con las lágrimas que no podía caer. -¿De verdad lo quieres, ¿eh?- murmuró la otra loba.

-Sí. Sí, lo quiero. ... ¿Te…. Te duele amar a Splendid? -

-A veces. Pero siempre vale la pena al final.-

-Eso es bueno.- Flaky acarició más profundamente el pelaje de Petunia, respirando su olor. -Eso es bueno.-

-Puedo ir y golpear a alguien en este momento y decirles que te dejen sola de una maldita vez?-

-No- La loba rojiza le regaló una sonrisa débil. -Pero puedes intentarlo si quieres.-

-No. No estoy realmente de ánimos. - Petunia lamió el oído de Flaky. -¿Vas a estar bien?-

Por un momento Flaky no dijo nada, escuchando el golpeteo de la lluvia, sintiendo la forma en que penetraba a través de su pelaje y se filtraba en sus huesos, respiraba el olor de Petunia como siempre lo hacia cuando eran cachorros y necesitaba apoyo al vivir la pesadilla de que sus padres habían muerto.

-Sí. Con el tiempo -.

Flashback

-Por Dios, que puñado de idiotas ...-

Flaky, sólo tenía seis semanas de edad siendo un cachorro de lobo y parecía una niña de siete años siendo humana, miró confundida cuando Petunia suspiró, sacudiéndose los pantalones y poniendo las manos en su cadera. -Quiero decir, enserio- sopló la chica de pelo corto, -meterse con una niña y luego correr como un grupo de cobardes.-

-Ah eso, eh ...- La pequeña niña de cabellos rojizos tosió suavemente. -Eso podría ser porque los has golpeado muy duro. Has tirado a uno mas grande que tu.-

-Sí, bueno, él era un bravucón, tirando de tu pelo así. Odio a los bravucones, ya sea humano o lobo. -

Sus labios temblaron, pero Flaky no se atrevió a sonreír mientras Petunia volteó a verla, dando un paso hacia ella y ofreciéndole una mano. -No lo digas en voz alta-, susurró, tomando la mano de su prima y dejando que la ayudara a levantarse. -¿Sabes lo que la tía y el tío dijeron al respecto-.

-Ah, sí?- los ojos de Petunia brillaron. -Pero no fui la única que tomó la forma humana ... siendo cachorro. Ni siquiera tenemos un año de edad.-

-... bueno ...-

La chica de pelo corto, incluso se echó a reír mientras un temblor recorría su cuerpo; Flaky pudo sentirlo a través de la mano de Petunia, y su propio cuerpo reaccionó en respuesta. E hizo una mueca, mientras apretaba los dedos con los de su prima. -Seria mejor salir de aquí-, logró decir, haciendo una mueca. -Antes de que perdamos el control.-

-Sí. Eso es una buena idea. - Petunia se estremeció cuando su piel comenzó a picar. -Una muy buena idea, de hecho.-

-Sí. Y, uh, Pet-chan ... -

-Hmm?-

Flaky finalmente sonrió, aunque con timidez y un poco avergonzada. -Gracias por salvarme.-

Petunia le devolvió la sonrisa. -No hay problema, Flaky-.

Fin flash back