La mayoría de los personajes le pertenecen a S. Meyer, algunos son hijos míos, por lo demás, solo estoy aprendiendo a jugar
3 - OTRA VEZ TÚ
Isabella guardó nerviosamente la sortija en el bolsillo de su chaqueta, no sabía que pensar sobre lo sucedido en el baño. . . porque sí había sucedido algo.
Al llegar a la mesa y ante las palabras de sus amigas podía especular con que todo había sido producto de mente cansada y su imaginación calenturienta - debía que reconocer que el sexo le gustaba y después de más de un mes sin él, lo extrañaba - pero ahora ante la evidencia de la sortija en su mano simplemente no tenía idea de qué demonios había sido aquello.
Sintió sobre sí la mirada curiosa de sus amigas pero, ¿qué debía hacer?
Contarles todo y pasar como una loca, o tal vez peor, aguantar las continuas tomaduras de pelo que sobrevendrían luego, por andarse imaginando tremendo follón en el baño de una cafetería, al cual, según Rosalie y Alice, ni si quiera había tenido tiempo de entrar .
Ante la perspectiva que se le presentaba, solo respondió quitándole importancia al asunto
- La debo haber tomado hoy y no me di cuenta, la tengo hace tiempo - mintió
- Pues yo nunca la había visto - dijo Rosalie - podría jurar que no tenías nada en la mano cuando llegamos aquí.
- Ay ya ¿que importa un tonto anillo?, vamos a apresurarnos, una fiesta nos espera niñaaaaaaass - dijo Alice tomando su bolso preparándose para salir.
- Si, mejor vámonos- se apresuro a sugerir Bella, deseaba salir de allí cuanto antes.
Tomaron sus bolsos y salieron, cada una con su mente en diferente lugar. Alice no podía dejar de pensar en la noche de sexo desenfrenado que le esperaba con Jas, sabia como lo ponía ese conjunto de mini tanga y por su mente comenzaron a desfilar imágenes que le mojaron las bragas, Rosalie por su parte, miraba a un lado y a otro temiendo ver aparecer en cualquier momento a la famosa camioneta que según ella las seguía a sol y a sombra y Bella por último, continuaba preguntándose si el "episodio" del baño se debía a que estaba loca de atar o solo era producto de un pico de stress debido cansancio.
Condujo casi como una autómata hasta la tienda de disfraces y con el pretexto del poco lugar para estacionarse logro que Alice y Rosalie bajaran por los trajes y poder tomarse unos momentos a solas mientras las esperaba parada en doble fila. Noto detrás de ella un Toyota rojo que no dejaba de tocar el claxon. Isabella ajusto el espejo retrovisor y le hizo seña al conductor para que pasara, no tenia en el momento transito de frente, además la avenida era ancha, contaba con espacio suficiente para avanzar. El conductor del auto continuo haciendo sonar la bocina. Isabella volvió a hacerle señas y luego de unos momentos el coche al fin avanzó
-¡Niña idiota, la calle es para conducir no para mal estacionarse! - le gritó el conductor al tiempo que le hacia una seña grotesca con el dedo.
- ¡Maldito megalómano! con tanta prisa vas, ojala tardes toda la noche en llegar - pensó Bella mirando fijamente la cajuela del auto con rabia, no soportaba la grosería, era algo que siempre la sacó de sus casillas. Sintió repentinamente ese calor que ya le era conocido, sus manos comenzaron a sudar y de pronto notó como una de las cubiertas traseras del Toyota, literalmente reventaba delante de sus ojos. El conductor realizo una maniobra para mantener el control del vehículo, terminando por estamparse frente a un banco de cemento que había sobre la acera.
-¡Oh por Dios! - exclamó llevándose ambas manos a la boca
-". . . eres una Bruja Bella. . ." - las palabras que ese hombre le había dicho en el baño volvieron a su cabeza inmediatamente
-¡Oh por Dios! ¿Qué cariño? - preguntó Alice mientras abría rápidamente la puerta del copiloto y se subía al auto
- Ese Toyota. . . - dijo tratando de tranquilizarse -. . . acaba de reventar una cubierta y se ha dado contra el banco.
- Menos mal que no había nadie sentado ahí - dijo Rose, mientras se sentaba y acomodaba con todo cuidado los trajes en el asiento trasero junto a ella.
- Aparentemente el conductor está bien, acaba de bajarse a mirar el daño - dijo Bella mientras ponía en marcha el auto - mejor nos vamos de una vez de aquí.
- De todos los disfraces que podía haber ¿tuvieron que elegirme justo este?
Sentada en su cama, Isabella observaba como sus amigas tomaban su dormitorio transformándolo en el centro de operaciones y desplegaban los disfraces, cremas y maquillajes.
Si bien departamento era amplio - las tres chicas trabajaban y al compartir los gastos podían darse el lujo de rentar un departamento con tres habitaciones - Alice, la encargada del despliegue consideraba que el dormitorio de Isabella tenía mejor luz y era el más espacioso por eso todas se alistarían allí
- Era ese o Supergirl y sabemos cuánto te gustan los comics - dijo Alice mientras colgaba los trajes para evitar que se ajaran, no quería ni una arruga en su caperuza roja
- Vamos no te quejes, creo que va justo contigo - dijo Rosalie mientras se probaba frente al espejo su traje de Minie sexy
El disfraz de bruja que habían conseguido para Bella dejaba casi medio busto afuera y su pierna derecha completamente a la vista.
- Claro sobre todo porque soy muy exuberante- aclaró Isabella tocándose los senos.
- Los tienes chica, lúcelos - dijo Rosalie
- En serio, no pueden ser mas predecibles - dijo mirando su atuendo.
- Oye, estamos en la ciudad de Salem y es noche de brujas, nos inclinamos por algo clásico - aclaro Alice tirándose de forma nada delicada en la cama
-Ok- dijo mirando a sus amigas - mejor voy a tomar un baño, ya veo que no podre adelantar nada del ensayo hoy.
Preparó su ropa y se dirigió al baño.
Abrió el grifo y templo el agua, dejando que la tina se llenara.
Aunque la charla sobre los disfraces había sido distractora, Bella no podía sacar de su mente los acontecimientos de la tarde, necesitaba urgentemente un baño que la ayudara a relajarse.
Se desnudo y se miro al espejo. Sus bragas estaban intactas al igual que su cuerpo, no había ninguna señal, nada que le dijera que había tenido sexo desenfrenado en el un baño con un desconocido. Buscaba alguna marca, con la fuerza con que ese hombre le había apretado las caderas, debería haberle quedado un moretón o algo así, ella era sumamente blanca y las marcas se le hacían fácilmente, pero no había nada.
Se metió en la tina y suspiro al sentir el agua tibia sobre la piel, cerró los ojos e intento relajarse-
- Bien Bella - se dijo para sí tratando de auto convencerse- no ha pasado nada, solo estas medio loca y cansada, solo es stress, todo estará bien, nada cambio, nadie te toco, te beso . . .
Pero a medida que iba hablando, en su mente comenzaron a aparecer unos ojos verdes magnéticos y el aroma a sándalo se apoderó de la habitación. Sin siquiera notarlo su mano derecha tomo uno de sus senos y la izquierda llego a su vulva. Comenzó a sentir calor, deseo, su sexo latía necesitado.
Abrió sus labios y comenzó a masajear su clítoris con movimientos circulares en forma lenta, mientras apretaba el pezón entre los dedos. Con los ojos cerrados logro visualizar la cara de ese hombre, nariz recta, cabello cobrizo, mandíbula cuadrada con alguna sombra de barba y labios carnosos y sensuales. El movimiento sobre su botón se hizo mas rápido, su respiración se acelero, soltó el pezón para introducir dos dedos. La penetración la puso al borde, mordió sus labios para intentar no gemir, entraba y salía de sí misma con una velocidad asombrosa sin descuidar la estimulación su centro de placer que en medio de la humedad potenciaba las sensaciones.
- " Vamos nena, dámelo lo necesito. ..."
La voz profunda del hombre ocupó cada espacio de su mente, los espasmos del orgasmo la atravesaron sin piedad y sintió como su sexo se contraía con fuerza.
Lentamente abrió los ojos, eso había sido. . . no tenia palabras, hacía tiempo que no se masturbaba y nunca lo había disfrutado tanto como ahora.
-¡Bella! ¿te falta mucho? - grito Rosalie desde la habitación
- Emmm . . . no . . . ya acabe - contesto riéndose y saliendo de la tina, se secó con cuidado y se envolvió en su bata, dejo que el agua se fuera e higienizó la bañera.
Dos horas más tardes las tres estaban listas, Rosalie era una sexy Minie Mouse, Alice una sexy Caperucita Roja y Bella una - muy a su pesar- sexy bruja.
Habían acordado que Emmet y Jasper las esperarían en la fiesta, Rosalie y Alice estaban encantadas con el plan, Bella en cambio solo se imaginaba la noche sentada en algún lugar viendo como todos se emborrachaban, ni si quiera podía tomar ya que conduciría al regreso, realmente el no tener pareja le quitaba la diversión.
La casa de Jessica quedaba en las afueras de Salem. Era una construcción antigua y con estilo, con 8 habitaciones y grandes espacios los cuales estaban acondicionados para la noche.
Sendas calabazas caladas e iluminadas en el interior daban la bienvenida a los recién llegados, dentro música de rock, - un tanto estridente para el gusto de Isabella- tela arañas, esqueletos, murciélagos y demás implementos alusivos a la celebración completaban el decorado que era rematado con luces negras y anaranjadas y algunos espacios en penumbras.
- ¡Chicas que bueno que llegaron! - las saludo Jessica quien era un ángel inmaculado - pasen, hay bocados y bebidas por ahí, diviértanse - les dijo mientras un joven rubio que supusieron era Mike, el capitán del equipo, la levantaba en sus brazos para llevarla escaleras arriba.
- Bien, aquí vamos - dijo Isabella
- No seas aguafiestas y diviértete, a lo mejor encuentras un sexy demonio o algo por el estilo, hey Emmet cariñooooo - dijo Rosalie perdiéndose en la multitud mientras un escalofrío recorría la espalda de su amiga.
- Vamos linda, acompáñame ya hemos perdido a Rose, Jasper debe estar por llegar en cualquier momento.
Se adentraron en la fiesta y buscaron algo para tomar.
Poco a poco el ambiente se torno divertido, había mucha gente y la música se estaba poniendo buena. A diferencia de Rosalie, Jasper y Alice se quedaron cerca de Bella, bailando juntos.
- Realmente, están hermosas las dos, supongo que Rose lo estará también - dijo Jasper con la galantería que lo caracterizaba, mientras sostenía a Alice de la cintura.
- Oh claro que lo está, ya sabes ella es la reina de la fiesta - dijo Bella elevando la voz a causa de la música.
- Jajaja sí que lo es - respondió Alice señalando hacia la otra habitación donde Rose estaba haciendo de DJ -¡vamos!- dijo tirando de la mano de Jasper
- Ok en un minuto voy - respondió Bella que tenía las manos ocupadas con vasos.
Se dirigió a una mesa para dejarlos y seguir a Alice, cuando nuevamente el mareo y la sensación de calor se apoderó de ella, se sostuvo momentáneamente de la mesa y cerró los ojos.
-¡Corre!
Se dio vuelta rápidamente, era la voz de ese hombre, pero no había nadie detrás de ella, el movimiento brusco solo hizo que el mareo fuera más intenso, cerró los ojos nuevamente.
-¡Rápido, corre!
Escucho la voz nuevamente y abrió los ojos, vio delante delante de ella una especie de sombra que se acercaba, no supo porque aquello le produjo terror, comenzó a moverse, tenía que salir de allí, la sensación de sofoco era cada vez mayor.
La casa estaba atestada de chicos saltando y bailando por todas partes, trato de abrirse paso entre la multitud pero parecía que todo el mundo se le interponía, caminaba por la casa sin rumbo solo consciente de que tenía que alejarse de esa sombra, de vez en cuando giraba la cabeza para ver si la contaba siguiendo y la sombra siempre estaba unos pasos detrás de ella. El miedo fue en aumento, llegó a un corredor relativamente vacio y comenzó a correr, debía encontrar la salida, necesitaba llegar a su auto y perderse de ese lugar, no sabía porque pero necesitaba salir de ahí, después llamaría a las chicas.
Podía ver frente a ella la puerta que daba a la parte trasera de la casona, giró una vez más la cabeza presa del pánico ya que notaba la proximidad de esa cosa cuando de pronto algo le tapo la boca y la llevo hacia el exterior.
Isabella grito y se retorció con todas sus fuerzas pero el agarre era fuerte.
- ¡Tranquila, cierra la boca!
Esa voz. . .
Isabella abrió los ojos y enfoco la mirada en el rostro de la persona que la tenia sujeta
- Otra vez tú
- Si otra vez yo - dijo Edward - quien sentía su piel arder al toque de la chica - por ahora estas a salvo pero debes venir conmigo
- ¿Estas demente? Suéltame ¿Qué es todo esto? - pregunto desesperada
- En serio que me gustaría decírtelo pero, ¿quieres ponerte a conversar aquí? - dijo Edward agachándose detrás de la pared exterior, mirando por encima de su hombro - tenemos que irnos ahora, vienen por ti
- ¿Por mi?
- Si, por ti- dijo mirándola fijamente
Isabella no sabía que pensar, solo tenía en claro que desde el momento que vio a ese hombre la sensación de terror que la embargaba había desaparecido.
-Está bien, pero tendrás que explicarme luego, tengo mi auto alii. . .
- No hay tiempo para autos - interrumpió Edward al notar la presencia cerca - abrázame fuerte, lo haremos de otra forma, rayos, esto va a dolerme luego
Isabella comenzó a sentir la presencia también así que no lo dudo, se abrazo al pecho de Edward y percibió como un fuerte tirón y un destello la movían de su lugar. Cerró los ojos para evitar la sensación de mareo.
- Listo, ya estamos aquí
Isabella de pronto se hallo en el salón de una gran casa, con una impresionante escalera en cuyo pie se encontraba una dama muy hermosa, con una venda en la frente y que con los brazos abiertos, le dijo
-Bienvenida Hija
Bueno niñas, aquí está el capitulo 3.
Muchas gracias a todas por el apoyo. Espero que la historia las continúe atrapando y ya saben, sus rr son mi forma de crecimiento y aprendizaje, asi que los espero con ansias.
Como siempre gracias a Sachita y a Ximena mi equipo Pingüino y a todas ustedes quienes se toman un tiempo para leer.
