La mayoría de los personajes le pertenecen a S. Meyer, algunos son hijos míos, por lo demás, solo estoy aprendiendo a jugar.
Cap. 5 - El Inicio
Langedoc, ciudad de Carcassona, Francia.
Noche del Samhain, 1163
Sentada a la orilla del rio Aude, observaba como el sol desprendía los últimos rayos del día proyectando sombras sobre las murallas de la ciudad, mientras la caravana de comerciantes llegados desde Montpellier se apresuraba a entrar en ella. La amuralla da Carcassona proveía de seguridad y refugio a los viajeros en estos días, en donde los rateros parecían haber brotado de la tierra y atemorizaban a todo aquel desprevenido viajero que se aventurara a pasar sin escoltas seguras por los caminos.
A la temprana edad de diez años, ella ya tenía en claro como su vida se desarrollaría a partir de ahora. Antes de que tuviera que desempeñar el rol que por derecho le correspondía, esperaba que su madre cumpliera con la promesa de llevarla hasta el Mediterráneo para poder conocer el gran mar -como ella lo llamaba- lugar de donde procedía su nombre
-¡Morganne paire te esta buscando, debes venir ahora, yo debo ayudar Lynnet!
Morganne levanto la vista para ver a su hermana mayor Alyne que venía corriendo en su busca. Alyne con 16 años estaba ya comprometida con Ettiene de Moráis y como futura novia debía colaborar en el ajuar de Lynett de Trencabel quien contraería matrimonio esa noche
- ¿Vais a dejarme entrar?- pregunto emocionada la niña
- Solo si vienes ahora conmigo, paire quiere verte antes de la ceremonia.
Morganne se levanto rápidamente para tomar la mano de su hermana y dirigirse a la ciudad. Su padre era una de los chavalièrs de la casa Trancavel, por lo tanto su familia vivía en el Chateau Comtal y era considerada parte de la corte del Vizconde de Carcassona.
Recorrieron las calles lo mas rápido que sus vestidos le permitían para entrar al castillo sin que su padre se diera cuenta. No era seguro estar en la calle a esas horas, por lo que debían apresurarse.
- Venid aquí ¿donde estabais? la hora llegara y aun no estás preparada Alyne - dijo dòmna Leonor a su hija mayor quien entro precipitadamente en la recamara de su madre
- Morganne trae la túnica para tu hermana - dijo señalando la prenda que se encontraba tendida sobre la cama
-¿Y la doncella mère? - preguntó Morganne mientras llevaba la pesada túnica su madre
- La he despedido, yo ayudare a tu hermana, Alyne ven aquí, el agua de la tina ya esta lista para tu baño - contestó para luego señalar a su hija menor
- Ve con tu padre, estaba buscándote hace un momento, decidle que Alyne ya está aquí, está preocupado por vosotras
- Oui mère - respondió Morganne haciendo una reverencia para luego salir de la habitación.
Recorrió presurosa los largos pasillos del castillo en dirección a la sala mayor donde suponía que se encontraba su padre.
Además de la boda, esa noche tenía lugar el Samhain y no todas las personas que habitaban el castillo celebraban la festividad. El catolicismo había frenado la antigua celebración, pero en algunos círculos - entre los que se contaba su familia - se seguía con la tradición. Su madre haba despedido a la doncella porque quería hablar de esto con su hermana, lo supo al momento, podía haber espías en cualquier parte y debían tener sumo cuidado.
Giro hacia la derecha en la bifurcación de uno de los pasillos cuando al pasar por el aposento de Lady Lynnet escucho voces. La puerta estaba entreabierta y decidió entrar sigilosamente. Alyne le había prometido que la dejaría observar - a escondidas por supuesto - como Lynnet se preparaba para su boda. En el castillo existían pasadizos secretos que comunicaban diferentes habitaciones y uno daba directamente en el aposento de la novia, por allí es por donde ella entraría. Sabía que era una hermana y que la boda se realizara precisamente en esta noche era algo especial. Hacía tres semanas que el Vizconde Roger de Trencabel - padre de Lynnet - le había presentado a su hija a su futuro marido y desde ese momento se habían vuelto prácticamente inseparables
-Se cumple nuestro ciclo una vez más - le había dicho su madre al observar a los jóvenes, luego del banquete de recibimiento que se ofreció, a lo lejos se podía notar la fuerza del amor que se tenían, aunque a Morganne, el joven en cuestión le producía un cierto rechazo.
Lo había visto cazando dos días antes y había algo en su actitud al observar la presa que no le gustó, un rictus de crueldad que le erizo la piel.
La niña era de contextura pequeña, por lo que la escasa abertura de la puerta no le impidió entrar. Se movió discretamente, pegada a la pared de piedra para situarse detrás de uno de los pesados tapices que cubrían la misma y protegían la habitación del frio del invierno.
Lo que vio la dejo sin aliento por un momento. En la cama se encontraba Lynnet con su prometido, jadeos se escuchaban y un movimiento continuo era visible bajo las pesadas mantas que cubrían a la pareja.
-De esto es lo que hablaban Alyne, Lynnet y las doncellas el otro día - pensó al recordar las risas de las jóvenes y los comentarios hechos en voz baja
- Je vous adore - escucho a Lynnet quien tomaba la nuca del hombre que la cubría con su cuerpo.
Repentinamente al escuchar aquellas palabras el movimiento bajo las mantas cesó y una especie de gruñido se escucho en la habitación. El hombre se levanto y miro a su prometida por un momento
- Je vous aime tant - dijo estirando la mano para tomar algo debajo de la almohada - pardonnez-moi. . .
Morganne entendió lo que iba a pasar antes de que su mente lo procesara, todos sus sentidos se pusieron en alerta pero nada podía hacer, solo atinó a taparse la boca con ambas manos cuando vio el brillo de la daga bajar sin piedad sobre el cuerpo de Lynnet.
La mano de la joven que aun descansaba en la espalda de su prometido cayo inerte a un lado. El hombre se levanto y tomo rápidamente sus ropas para vestirse.
Una vez que tuvo sus ropas puestas, observó detenidamente el rostro de su novia que lo miraba sin ver, se acerco y beso su frente para luego retirar las mantas, tomar el cuerpo, depositarlo en el piso y con sus dedos presionar el lugar donde la daga estaba clavada, el cual sangraba profusamente.
Desde el lugar donde estaba Morganne no podía ver con claridad que era lo que pasaba, solo notaba las manos del hombre cubiertas de sangre y como este realizaba movimientos en torno al cuerpo sin vida de Lynnet. Lo vio dirigirse a un morral que estaba en uno de los baúles y tomar de allí cinco velas de color negro las cuales encendió y coloco en diversos lugares.
Al apartarse del cuerpo pudo ver que este había quedado en el centro de un pentagrama ceremonial, igual a los que realizaba su madre junto a las demás Hermanas, solo que este estaba hecho de sangre.
- ¡Maldición! - exclamo de pronto el hombre buscando algo dentro del morral. Al no encontrarlo miro hacia todas partes y se dirigió a la puerta dejando momentáneamente la habitación.
Morganne salió de su escondite y se acerco al cuerpo, una fuerza desconocida la impulso a tomar la daga que tenia labrada una flor de Liz en su empuñadura.
Al momento de tomarla sintió como esta le quemaba dejando la marca de la flor en la palma de su mano. Soporto el dolor, algo le decía que no podía soltar el arma, que debía conservarla junto a ella. la envolvió en su capa, tratando de aliviar el sufrimiento. Escucho en ese momento como pasos se aproximaban por lo que busco rápidamente la entrada del pasadizo. Se oculto nuevamente detrás del tapiz.
-¡ Mon Dieu, nooo!- exclamo el Vizconde Trencabel al entrar a la habitación y ver a su hija en el piso, rápidamente se acerco a la cama y tiro de una manta para cubrir la desnudez la joven a quien abrazó mientras sendas lagrimas corrían por su rostro
-¡Eleazar venid!- llamo Roger girando su cuerpo mientras el prometido de su hija entraba en la habitación seguido de algunos caballeros y algunas doncellas entre las que se encontraba Alyne.
Todos miraron acongojados la escena antes sus ojos. Lynnet era un muchacha querida por todos, justa como su padre, por eso nadie entendía como podían haberla asesinado.
Eleazar Volturi corrió junto al cuerpo en un mar de lágrimas
-¿Quién puso hacer esto, quien? - preguntaba Roger
- Permitidme Señor - dijo Eleazar al tiempo que intentaba correr la manta para que el Vizconde pudiera ver la daga que él mismo había clavado en Lynnet y sobre todo el pentagrama.
Su rostro quedó lívido al ver que el arma ya no estaba, pero trato de recomponerse, aun estaba la prueba del pentagrama.
-Mirad mi señor, el símbolo de la brujería, las hechiceras han asesinado a vuestra hija, mi dulce Lynnet- dijo tomando la mano de la joven para llevarse a los labios y luego mirar hacia donde Alyne se encontraba para señalarla
-Ella era su doncella y todos saben que su familia practica la brujería, ¡apresadla, a ella, a todos los Saint Denis, ellos son responsables de su muerte!
Cegado por el dolor Roger dejo que tomaran a Alyne
-Traed a toda la familia ante mí - rugió el hombre
Morganne estaba espantada, movió la puerta de entrada al pasadizo y corrió por este hacia el pasillo que la llevaría alas habitaciones de su familia.
Al llegar, la mano de su padre la sostuvo de caer
-¡Morganne estas a salvo filha! - exclamo su madre abrazándola
- Padre, madre han atrapado a Alyne, la acusan de matar a Lynnet, pero no fue ella, su prometido la asesino, yo lo vi
Los esposos Saint Denis se miraron, sabían lo que ello significaba, el día que tanto habían temido había llegado. Entendían que no había escapatoria para ellos por lo que era primordial que Morganne se salvara.
- Hija, debes salir de aquí
- No mére, todos debemos irnos, ¡hay que ir por Alyne!
- Morganne - habló su padre con voz dura tomándola de los brazos y haciendo que lo mirara- debes tomar nuevamente el pasadizo y doblar a la izquierda en la bifurcación, encontraras una puerta que da al exterior de castillo, sal de aquí y corre al bosque, busca la casa de Emilie y dile lo que sucedió, en cuanto podamos iremos contigo, haz entendido
- ¡Par, madre!
- Debes hacerlo filha, sal de aquí ¡ahora! - la apremio su madre luego de abrazarla fuertemente. Su padre beso su cabeza y le colocó en el cuello un tiento de cuero con un cuarzo blanco.
-No te lo quites jamás - le dijo mientras ajustaba la fina correa de cuero a su cuello- esto será tu protección, ahora debes irte.
Sus padres la ayudaron a entrar al pasadizo y antes de que la puerta se cerrara pudo escuchar el llanto de su madre y pasos que se acercaban a la hitación.
Morgan abrió los ojos repentinamente, los recuerdos la habían tomado por sorpresa. Miró escaleras abajo y vio como Isabella trataba de irse, no lo dudo era hora de intervenir. Bajo la escalera, mirando a los ojos a la muchacha le hablo claramente
- Este es tu destino Isabella - dijo mientras bajaba la escalera lentamente mirándola a los ojos - tu bendición o tu maldición, elegir uno u otro, depende de ti.
Bueno niñas aquí esta el quinto capitulo.
Se que estan esperando mas accion entre Edward e Isabella, pero este capitulo es fundamental para el dasarrollo de la historia. La " acción ", vendrá y les prometo que no las defraudare, solo les pido que tengan un poquito de paciencia.
La familia Trencabel, asi como el Castillo Comtal y la ciudad de Carcassona son reales, no asi Lynnet que es un personaje ficticio.
Agradezco como siempre su apoyo con los rr, alertas y favoritos, son mi alimento para seguir con esta locura. A las lectoras "fantasmas" tal como las llama Sachita - si es que las hay- también les agradezco su paso por aquí.
A mi equipo Pingüino las gracias de siempre
Nos leemos en unos dias!
