Lo siento por el retraso . últimamente he estado sin inspiración para esta historia, pero aquí les traigo el siguiente capitulo, espero que lo disfruten y que perdonen mi gran retraso

Capítulo 3:

Al llegar al templo no quise hablar más con Tomoe, le ordené que estuviera en su habitación y que no saliera de ella hasta por la mañana, él no tuvo más remedio que obedecer. Ya había oscurecido bastante, era casi media noche y sabía que la sirvienta de Himemiko no tardaría en llegar, me vestí con ropas más apropiadas y me acomodé el pelo en una trenza, iba a ver a la diosa de la creación y tenía que estar presentable.

Como imaginé, la sirvienta de Himemiko no tardó en llegar. Desde el interior de mi habitación podía ver una luz pasar por debajo de mi puerta, la abrí y allí estaba una sirvienta con un bonito y brillante carruaje esperando

-Nanami-sama ¿está preparada?- la miré fijamente y asentí con determinación, nos montamos en el carruaje y emprendimos el camino. Durante todo el trayecto estuve completamente callada y seria, estaba nerviosa, no sabía muy bien que iba a pasar ni cómo debía actuar, intenté respirar hondo y tranquilizarme, pero era en vano. El trayecto se me hizo eterno, pero al fin llegamos.

En cuanto bajé miré con atención todo mí alrededor, era un lugar precioso, estábamos sobre un puente blanco y brillante que empezaba en el mar, subía levemente hasta el cielo y no parecía tener fin. Miré a la sirvienta para que me indicara que debíamos hacer ahora, pero vi que se quedó parada junto al carruaje

-Yo la esperaré aquí, debe continuar usted sola, siga el camino y se encontrará a la diosa

-¿No puedes venir conmigo?- pregunté algo preocupada, no quería ir sola

-Lo siento, pero a mí no se me está permitido estar en presencia de dioses tan poderosos e importantes

Respiré hondo y emprendí el camino, caminé y caminé, pero el puente parecía no acabarse nunca, no sé cuánto tiempo estuve andando, pero ya empezaba a sentirme agotada, me dolían los pies y me pesaban las piernas, cuanto más avanzaba más difícil me resultaba respirar y más pesado se sentía mi cuerpo, luchaba por segui adelante, pero cada vez se hacía más costosos, me decía a mí misma que siguiera y que llegara hasta el final, pero mi cuerpo no podía resistir más y caí al suelo con las rodillas, me quedé sentada unos minutos e intenté coger aire, mi cuerpo estaba totalmente agotado, intenté volver a levantarme pero apenas podía moverme, sentí que aquí se acabaría todo, que era el fin de mi sueño, pero entonces una luz azul apareció delante de mí cegándome por unos segundos, intenté ver que era esa luz, mis ojos empezaron a adaptarse a ella y pude distinguir la silueta de una mujer, la luz fue disminuyendo su intensidad hasta que pude ver con claridad a esa mujer frente a mí. Aquella mujer flotaba a centímetros del suelo y la brillante aura azul la rodeaba, era hermosa

-Has llegado muy lejos para ser una humana- dijo acercándose a mí con una voz dulce- ¿Cuál es tu propósito, deidad de la tierra?

-Yo…. D-Deseo tener un hijo- intenté decir aun intentando recuperar el aliento

-¿Y cuál es el problema?

-Deseo tenerlo con mi familiar kitsune…

-Una diosa humana, enamorada de su familiar, un kitsune salvaje…- la diosa quedó en silencio por unos segundos- ¿Realmente lo amas?

-Lo amo con toda mi alma

-¿Él te ama de igual forma a ti?

-Si

-¿Por qué no ha venido él contigo?

-Él… no sabe que he venido…- respondí agachando la cabeza

-¿Tan importante es para ti tener ese hijo con el kitsune como para llegar hasta aquí en busca de mi ayuda y cometer el sacrilegio que supone lo que intentas hacer?

-Así es, si es necesario renunciaré a mi poder…. Incluso a mi puesto como diosa- Izunami se acercó más a mí y se sentó frente a mí sobre sus piernas

-Si realmente lo deseas desde lo más profundo de tu corazón, tu deseo te será concedido- de repente me abrazó poniendo sus dos manos en la parte superior de mi espalda, una luz intensa nos rodeó a las dos y sentí una extraña sensación crecer en mi interior, la diosa se separó de mí y me sujetó el rostro con una de sus manos -Ahora vuelve con tu amado y tened ese hijo, no permitas que tu alma se oscurezca y lucha por tu sueño

Poco a poco la diosa desapareció y el cansancio me volvió a invadir por completo, mi vista se volvió borrosa y sentí como si flotara, lo último que recuerdo es la luz del carruaje y la voz de la sirvienta de Himemiko diciendo mi nombre

Narra Tomoe

Ya está saliendo el sol, así que ya puedo salir de mi habitación. Me dirigí a la habitación de Nanami y llamé a su puerta, supuse que aún seguía enfadada ya que no contestó, abrí la puerta para poder hablar con ella y vi que allí no estaba Nanami, ni siquiera estaba su futon ¿Dónde demonios se ha metido? Busqué alarmado por todo el templo y no había ni rastro de ella, le pregunté a Onikiri, a Kotetsu y a la serpiente, pero ninguno sabía dónde estaba, salí al patio para seguir buscándola y entonces vi como un carruaje del pantano llegaba ¿Qué está pasando?

Del carruaje salió una sirvienta con gesto preocupado y muy alarmada

-Tomoe-dono, es… es Nanami-sama… ella….

Inmediatamente me dirigí al carruaje a toda prisa sin dejar que la sirvienta se explicara y allí dentro encontré a Nanami tumbada, en cuanto la vi me temí lo peor…

La saqué de allí y la llevé a su habitación, le preparé su cama y la tumbé, me di cuenta de que estaba ardiendo, le puse un paño con agua fría en la frente y la dejé descansar. Salí de la habitación y miré fijamente a la sirvienta, ella debía saber lo furioso que estaba, veía el miedo en su mirada

-¿Qué ha sucedido?- le pregunté con un tono frio

-Y-Yo… lo siento Tomoe-dono, yo solo… n-no quería…

-Eso me da igual, te he preguntado qué es lo que ha pasado

-L-La llevé al puente celestial como me ordenaron y…. Se fue y pasó un Larco rato hasta que volvió envuelta en una luz y….

-¿Para qué quería ir al puente celestial?

-Q-Quería…. Quería hablar con Izunami….

-¿Por qué? ¿Qué quería Nanami de la diosa de la creación?- volví a preguntar alarmado

-N-No lo sé, yo solo cumplía órdenes…- sentí que mi corazón se paraba, sentía la rabia y la impotencia recorrer todo mi cuerpo

-Largo de aquí…- le dije a la sirvienta sin mirarla y dirigiéndome de nuevo a la habitación de Nanami

-Tomoe-dono, yo…

-He dicho que te largues- volví a decir lanzándole una fría mirada

La sirvienta se fue rápidamente asustada y con la cabeza agachada. Entré en la habitación y Nanami seguía dormida

-¿Qué ha pasado, Tomoe?- preguntó la serpiente que acababa de entrar seguido por Kotetsu y Onikiri

-No lo sé exactamente…. Solo sé que ha estado toda la noche en el puente celestial- inmediatamente se dieron cuenta de la gravedad del asunto, Izunami no es una diosa corriente, su poder es peligroso e irreversible, además siempre tiene un aspecto negativo ¿Qué le habrá pedido? Nanami, ¿Por qué tienes que ser siempre tan imprudente?

Pasaron horas hasta que Nanami por fin se despertó repentinamente como si hubiera despertado de una pesadilla

-¡Nanami-chan! Por fin despiertas, estábamos tan preocupados- dijo la serpiente cogiendo su mano

-Mizuki… Tomoe… ¿C-Como he llegado aquí?- preguntó Nanami confusa y aturdida

-Te ha traído la sirvienta de Himemiko- respondí

-Calentaré tu comida Nanami-chan- Mizuki salió corriendo y la habitación se quedó en silencio unos segundos

-¿Qué has hecho, Nanami?- ella apartó la mirada de mi

-He hecho lo que tenía que hacer

-¿Eso qué quiere decir? ¿Sabes lo peligrosa que es la diosa de la creación? Ha sido muy imprudente ir sobre todo sin avisarme

-Si te hubiera avisado no me habrías dejado ir

-Por supuesto que no le habría dejado, es demasiado peligroso pedirle favores a dioses como ella- estaba enfadado, pero intentaba no ser brusco, Nanami aun parecía estar débil. Dejamos la conversación y Mizuki llegó con la comida que hacía rato que había preparado yo, dejamos descansar a Nanami todo el día, cada cierto tiempo entraba en su habitación y me aseguraba de que estuviera bien, le cambiaba el agua y le ponía un paño húmedo cada vez que lo necesitaba, en todo el día no se volvió a despertar, parecía estar agotada, ni siquiera quiso cenar.

Ya eran casi las doce de la noche, todo el templo estaba en completo silencio, todo estaba tranquilo, Mizuki, Onikiri y Kotetsu dormían así que decidí ir a mi habitación también. Justo cuando pasaba por la puerta de la habitación de Nanami vi como su puerta se abría y Nanami salía lentamente, estaba sujetándose a la pared para no caerse, tenía la respiración agitada y la cara llena de sudor

-Nanami ¿Qué sucede?- pegunté preocupado mientras la sujetaba

-Tomoe… No me siento bien- respondió en voz baja. Inmediatamente la cogí y la volví a poner en su cama, volví a empapar el paño en agua fría y le limpié el sudor de la cara- Tomoe... tengo mucho calor- dijo intentando quitarse su pijama, realmente estaba ardiendo, le quité el pijama e intenté limpiar el sudor de todo su cuerpo, no paraba de moverse, su rostro reflejaba dolor

-Nanami… estas…

-Siento... Siento que algo me quema por dentro...- Nanami empezó a retorcerse de dolor, no sabía cómo reaccionar o que hacer, se puso boca abajo agarrando fuertemente la almohada, vi su espalda desnuda y vi como algo se movía debajo de si piel, su columna empezaba a cambiar, Nanami hundió su cabeza en la almohada intentando reprimir sus gritos de dolor

-Nanami... ¡Nanami! ¿Qué te pasa?- empezaba a alarmarme, estaba asustado, tenía miedo de lo que podría pasarle a Nanami ¿Qué… qué le estaba pasando?

-Sal de aquí, Tomoe- intentó decir Nanami mientras seguía retorciéndose

-¿Qué? ¡Claro que no! No puedo dejarte así- Mizuki y los otros dos entraron corriendo a la habitación preguntando qué estaba pasando

-Iros, ¡Salid de aquí!- volvió a decir Nanami gritando- No quiero... No quiero que me veáis así- Nanami utilizó el poder de sus palabra y obedecimos, todos salimos de la habitación, estuvimos escuchando sus gritos durante horas, no pudimos pegar ojo en toda la noche, o al menos yo no pude ni siquiera alejarme de su puerta.

¿Qué está pasando? Si Nanami no quiere decirme que clase de pacto ha hecho con Izunami tendré que ir a hablar con la diosa de la creación yo mismo.