La mayoría de los personajes le pertenecen a S. Meyer, algunos van a ser hijos míos, por lo demás, estoy aprendiendo a jugar
CUANDO NO TENGAS A NADIE CERCA
Capitulo 15. – Atreverse (parte 2)
De pronto unos golpes en lo que Isabella supuso la planta baja de la casa llamaron su atención, Eleazar se apresuro a salir cuando, un instante después, comenzó a entrar lentamente caminando hacia atrás, seguido por Morgan que -con guantes en sus manos- apuntaba con una daga antigua y finísima justo en el cuello al hombre, escoltada por Esme y Augusta quienes con sus manos extendidas mantenían lo que parecía una especie de campo de fuerza alrededor de su cuerpo, lo que le impedía a Eleazar mover los brazos y manos.
- Por fin nos vemos las caras
- Corrección Sr. Volturi, por fin usted me ve la cara, yo a usted y a su. . . cara, - dijo Morgan mirándolo de arriba a abajo con un gesto de repugnancia en el rostro- hace siglos que la estoy viendo
- Lo imagino, centurias y centurias en esta tierra, debo haberme cruzado contigo alguna vez Bruja, - contesto Eleazar remarcando la palabra bruja con un tono despectivo, la mujer le era vagamente familiar, debía recordar donde la había visto- una de las tantas en tanto tiempo…
-Oh, sí una de las tantas, solo que cometió el error de no prestar más atención - dijo Morgan mirándolo intensamente, dejando que su energía fluyera, inundando la mente de Eleazar con los acontecimientos de los días anteriores de la muerte de Lynnet
- ¡Los ojos, tú eras la niña del día de la caza! – exclamo perdido en las imágenes que pasaban ante él
- Si, demasiado insignificante para que te fijaras en ella
Cuando las imágenes lo liberaron Eleazar trato de bajar la vista, necesitaba ver la daga
- ¿Esto es lo que quieres ver? - dijo levantando la daga ante su vista – si, es tu daga, la misma daga con la que le quitaste la vida a Lynnet.
-¡Suéltame, maldita seas tú y todas, malditaaaaas!- gritaba una descontrolada Enya mientras era conducida al interior de la habitación por Muriel y Patrice, mientras Allana trataba de imponer sobre ella el campo de contención
- Maldita mujer, ¿acaso no puedes hacer nada bien? – le dijo Eleazar a Enya quien se fijo en Morgan y la daga con la que lo apuntaba
- Mi amor, me tomaron por sorpresa. . .
Eleazar aprovecho la momentánea distracción que la llegada de Enya produjo para concentrar sus fuerzas y romper el campo que lo mantenía prisionero. La fuerza descomunal que esto genero expulso a Morgan y a las demás en distintas direcciones, perdiendo de vista la daga
Isabella y Edward corrieron a socorrer a Morgan que parecía haber perdido el conocimiento, mientras las demás – al haberse roto la unión de energías- habían caído en distintos lugares de la habitación
- Enya ¿por qué haces esto?- pregunto Isabella desde el suelo, mientras Eleazar tomaba su lugar al lado de Enya, mirando triunfantemente el cuerpo de la mujer en el piso
-¡Porque lo merecen! todas y cada una de ustedes, merecen perder sus poderes, sus privilegios, sobre todo tu, estúpida niña! Años viendo como nuevas brujas eran sostenidas por su Aquelarre, como se congregaban en torno a ellas, siempre cuidándolas, protegiéndolas, todos, todos velaron por ellas, por ti, incluso yo misma tuve que hacerlo, mientras que a mí nadie me protegió, nadie cuido de mi como se debía
Morgan que estaba recuperando la conciencia le respondió
- Te equivocas – dijo comprendiéndolo todo de pronto - yo fui a buscarte
-¡Mientes! Nadie, jamás vino por mí
- Si lo hicimos, Allana y yo fuimos a buscarte, pero tú y tu abuela no estaban donde acordamos, las esperamos pero nunca llegaron, simplemente desaparecieron Enya, preguntamos por ti pero nadie supo darnos cuenta de tu paradero, incluso fuimos a una feria que había cerca del pueblo donde tu vivías pero. . .
- Tú me viste – la corto Eleazar de pronto, recordando él también- eras la mujer de la capucha
- Espera, ¿qué sabes de esto Eleazar? Me dijiste que nadie había venido por mí, ¿cómo es que la viste en la feria?
- Querida, - le contesto en tono frío volviéndose hacia ella- te dije solo lo que creí conveniente, eras una oveja descarriada esposa mía, una bruja descontrolada, inconsciente del poder que poseía, yo solo hice contigo lo que ellas no hicieron, yo te protegí y te cuide Enya.
Mientras Eleazar hablaba, Morgan tanteó con el pie, la daga que había quedado bajo su pierna. Cerró los ojos y llamo a Isabella
- Bella, toma la daga, debajo de mi pierna
Isabella se mantuvo imperturbable, mientras lentamente acomodaba su mano para tratar de alcanzarla y Edward intentaba ocultar con su cuerpo el movimiento
- Esa es la única verdad, tú me cuidaste- respondió Enya con la mirada llena de adoración hacia su esposo
- Eso precisamente es lo falso, él solo te engaño, cambio el orden de los acontecimientos- le contesto Morgan para luego dirigirse a Eleazar- ¿ ya le dijiste Eleazar como mataste a Lynnet el día de tu boda, como utilizaste todos los poderes que poseías para dejarnos estériles, como convenciste a media Iglesia Católica de que las Brujas eras esposas de Satán y debían cazarnos, como hiciste que el lugar de privilegio que Madre Naturaleza nos dio fuera profanado por hombres inescrupulosos para los cuales la vida de una mujer no valía absolutamente nada?. Tú viste la daga al entrar, yo la tengo porque estaba ahí, escondida en la habitación, yo vi como asesino a su prometida y nos inculpo. Todo comenzó esa noche, la persecución, las muertes, las perdidas, mi familia entera fue asesinada. Él Enya, en primer lugar, es culpable de tu desgracia.
La mujer no sabía en quien creer, si lo que Morgan decía era verdad, toda su vida había sido un engaño, todo lo que alguna vez creyó se transformaría en cenizas.
- ¿Eleazar?
- No seas idiota - espetó con desdén - detalles aquí y detalles allá querida, ¿qué puede cambiar?, tu las odias y han venido a acabar con nosotros, ¿de qué lado estas?
- ¡Maldito hijo de puta! – grito Enya yéndose contra él, pero Eleazar la golpeo tan fuerte, que la cabeza de la mujer dio contra la puerta, escuchándose en la habitación el sonido seco del hueso al quebrarse. Enya cayó al piso sin vida.
Mientras todo esto sucedía, Isabella fue poniéndose lentamente de pie y realizándole una seña a Edward ambos fueron contra el hombre que al estar de espaldas, no los vio venir
Cuando Eleazar quiso reaccionar ya era demasiado tarde, el resto del Aquelarre estaba en la habitación pues ya habían amordazado a la guardia escalera abajo, Edward lo sostenía por los brazos manteniéndolos en su espalda y Bella apuntaba a su pecho con la daga, la cual miraba con cautela.
-¿En serio crees niña, que aunque tengas la daga podrás conmigo?, no tienes idea de a quién te enfrentas
Luego de pronunciar estas palabras todo sucedió a una velocidad asombrosa, Eleazar logro desprenderse de Edward quien lo mantenía sujeto por la espalda, mientras empujaba a Isabella. Morgan que aun continuaba en el piso miro con horror como ese hombre se liberaba. Dirigió todas las fuerzas que tenia hacia la mente de Kate, la más joven del Aquelarre y allí le dijo
. ¡AHORA!
Muriel, Allana, Patrice, Kate, Irina, Esme y Augusta formaron un circulo tomándose una a otra por sus antebrazos dejando en el centro solo a Bella y a Eleazar, comenzaron a entonar un cantico cerrando sus ojos y concentrando todas sus energías en Bella
Fam Natur
yn rhoi eich nerth i ni ,
arwain eich merch ar eich rhan
Fam Natur
yn rhoi eich nerth i ni ,
arwain eich merch ar eich rhan (1)
Edward intento ayudar pero Morgan lo detuvo
- No puedes, solo depende de ella – la escucho en su mente
Dentro del circulo formado por el Aquelarre un espesa nube blanca comenzó a formarse, lo que hacía imposible ver lo que sucedía dentro de él.
Isabella sintió de golpe la oleada de calor, su pulso se aceleró, sus manos se humedecieron y desde el centro mismo de su ser expandió su campo de protección, la burbuja de defensa que en su entrenamiento había logrado componer, envuelta en ella, con todas sus fuerzas fue contra Eleazar.
Alzo la daga, visualizando el punto exacto en el pecho del hombre quien intentaba con sus manos detenerla, invocando alguna fuerza oscura, pero la burbuja de Isabella era impenetrable. De igual modo la fuerza de Eleazar se hizo sentir y ambos rodaron por el piso en medio del circulo, quedando Bella debajo. El hombre levanto la mano para tratar de quitarle la daga y propinarle una bofetada, pero ese fue su error fatal, al hacer esto dejo al descubierto su pecho y sin dudarlo Isabella hundió la daga en él, hasta el fondo.
Un rictus de sorpresa y consternación paso por los ojos de Eleazar, antes de desplomarse a sus pies.
La nube se desvaneció dentro de la herida en el pecho de Eleazar y él junto con ella.
Los canticos cesaron y el circulo fue roto, las mujeres se acercaron presurosas
- Tranquilas, estoy bien, todo acabo ya
-¡Mi amor!- exclamo Edward abriéndose paso entre Augusta y Esme quien sostenía la mano de Isabella y lloraba profusamente para abrazarla
- Esta hecho, ya está hecho- dijo Bella aferrándose a él
Todas comenzaron a saludarla y la ayudaron a ponerse de pie
- Vamos Morgan ven a saludar a nuestra chica – dijo Irina abrazando ahora a Bella- lo ha hecho muy bien.
Pero Morgan, no llego.
Toda la algarabía ceso de golpe y giraron sus cuerpos para observa a la mujer que continuaba en el piso, ahora con un charco de sangre bajo su cuerpo
- ¡No, Dios!- exclamo Isabella cayendo de rodillas junto a ella, mientras Allana giraba con sumo cuidado el cuerpo de Morgan y veía como de una gran herida en el estomago manaba profusamente sangre. Miro a todos haciendo un gesto negativo, mientras sus ojos se inundaban en lágrimas
- No, no cariño, ya esta,- dijo Morgan acariciando la mejilla de Bella, mientras miraba a Edward y a las demás mujeres que estaban a su alrededor- mi propósito aquí está cumplido.
- Pero no entiendes, yo te necesito, yo. . . no puedes dejarme, no puedes abandonarme tu también, no puedes dejarme sola
Morgan que ya respiraba con dificultad, contestó
- No te dejo sola cariño, tienes una nueva familia – dijo pasando su mirada por las fieles mujeres que tantos años la habían acompañado - tendrás a tu hijo y lo tienes a él – declaro tendiendo la mano hacia Edward.
Morgan tomo las manos de ambos jóvenes
- Ustedes mis queridos darán inicio a una nueva dinastía de mujeres y hombres sabios, las puertas del futuro están abiertas para los dos, ámense profundamente, cuídense, protéjanse y su poder será infinito. Yo siempre estaré cerca cariño, - dijo mirando a Isabella con sus ojos imponentemente azules en los que la vida se iba extinguiendo poco a poco - siempre estaré contigo.
Con las pocas fuerzas que le quedaban llevo a sus labios las manos entrelazadas de Edward y Bella y los beso, sellando de esta manera su unión y así, sin más, con una tremenda paz, Morgan Saint Denis, se dejo ir.
Cinco meses después. . .
El baño había sido relajante, a sus casi seis meses de embarazo, Isabella podía jactarse de continuar tan ágil como siempre, aún cuando su bebe estuviera haciendo una danza rusa dentro de su vientre el día de hoy.
Salió de la tina y se envolvió en su esponjosa bata para dirigirse al dormitorio y frente al buro comenzar con la rutina nocturna de cubrirse de crema para prevenir las estrías, por mas bruja que fuera, contra aquello no había nada que hacer.
Con la bata entreabierta comenzó lentamente por las piernas, untando la suntuosa loción con aroma a vainilla lánguidamente, para luego continuar con sus muslos y su vientre redondeado. Tan absorta estaba en la tarea que no noto que Edward había llegado y la observaba embelesado desde la puerta.
Sin despegar la vista de su mujer, Edward bajo las luces de la habitación, encendió el equipo de sonido y la cadenciosa melodía de I Put a Spell on You en la voz de Annie Lennox inundo el espacio. Se acerco lentamente hasta situarse detrás de ella, cerca, muy cerca
- Creo que puedo ayudarte con eso
Bella sonrió y lo miro por el espejo, tal cual como la primera vez que se vieron
-Toda tuya - dijo mirándolo fijamente a los ojos haciendo una pausa, para luego tenderle la crema
Edward levanto ambas cejas y deposito un beso suave en su cuello mientras se untaba las manos con la loción. Llevo ambas manos hacia el vientre abultado y comenzó un masaje circular sobre él
- Amo esto. . .
Luego subió más y tomo los senos redondeados y los acuno, acariciando el contorno inferior para luego rodearlos y llegar a tocar ligeramente el oscurecido pezón
- Y esto. . .
Bella dejo caer su cabeza hacia atrás, cero los ojos y se abandono completamente a las sensaciones que el sensual masaje de Edward provocaba en su cuerpo.
Las manos siguieron subiendo por su torso, acariciaron el pecho, masajearon suavemente el cuello hasta llegar a los hombros empujando la bata hacia atrás, dejándola caer en el piso. Isabella, en la magnífica desnudez de sus seis meses de embarazo se sentía sensual, ardiente, poderosa, gloriosa. Se apoyo en su marido y en la dureza que en la baja espalda comenzaba a hacerse notoria y comenzó a balancearse al ritmo de la música. Las manos de Edward siguieron su recorrido por los brazos y luego se apoderaron de sus caderas para acompañar el sensual balanceo. Apoyo el mentón en el hueco del cuello de Bella besando lentamente ese lugar en particular, luego mirando hacia el frente le dijo
- Mírate, eres irresistible – y diciendo esto una de sus manos atrapo uno de sus senos y la otra llego a su sexo abriendo sus pliegues lentamente, buscando el lugar que la enloquecía. Isabella miró la imagen de ambos en el espejo y sintió literalmente derretirse en las manos de su esposo, de su fantástico y maravilloso hombre. Elevo sus brazos y los llevo hacia a atrás para tomarse del cuello de Edward y giro la cabeza para besarlo mientras él no dejaba de acariciarla, era el baile más sensual que había tenido en su vida.
Las dedos hábiles la elevaron, la humedecieron, la agitaron, encendieron el volcán que hasta hace minutos estaba apagado, las lenguas acompañaban los movimientos, se hacían el amor, se bebían, se enredaban y se buscaban imperiosamente, nada existía en el mundo en ese momento excepto ellos, necesito solamente de dos toques mas para venirse completa y gloriosamente sobre las manos de Edward
Isabella se giro y se apretó todo lo que pudo a él y comenzó a desprender la camisa, primero lentamente y luego, cuando se hizo imperioso el toque piel a piel, lo botones simplemente volaron por el aire. Sin separar sus bocas Edward sonrió.
- Maldito engreído - susurró ella mientras se ocupaba del cinturón
- Lo sé- respondió él mientras pellizcaba una de sus nalgas y salía de su pantalón – pero así me amas
- Si lo hago, pero ahora mismo – dijo tomando su polla subiendo y bajando lentamente con su mano acariciando toda la longitud, logrando que Edward emitiera un jadeo sordo - estás hablando mucho, muéstrame de lo que eres capaz niño.
El sofá era lo que estaba más cerca, Edward se dejo caer e Isabella, situó su cuerpo sobre el eje de su marido y bajo suavemente. Le encantaba sentirse llena de él, adoraba sentir su cuerpo expandirse para acomodarse a su intrusión. Comenzó a moverse, primero lentamente mientras Edward se ocupaba de sus senos, tomándolos con ambas manos y acariciando con su hábil lengua uno y otro. Ella enloqueció, el movimiento se hizo más rápido, enredó sus dedos en el cabello de Edward y tiro de él sin piedad, la urgencia era demandante, estaba a punto de explotar
- Amor, tranquila, no te hagas daño
- Shh lo necesito, estoy bien- contestó besándolo sin dejar de moverse mientras Edward la tomaba de la cadera y apretaba sus nalgas guiando el movimiento, firme, sudoroso, caliente, magnifico.
Isabella estaba cerca, solo necesito que la boca de Edward mordiera su cuello y el pulgar de su marido llegara de pronto a su clítoris, para verse sacudida por un orgasmo grandioso y liberador, tan intenso que sus propias contracciones lograron que Edward acabara junto con ella.
Mientras lograban recobrar el aliento, se miraron a los ojos, frente a frente, él puso su mano en el lugar del pecho donde sentía latir el corazón de Isabella y ella hizo lo mismo con él
- Para siempre - dijo ella
- Para siempre - dijo él
.
.
.
La luz era tenue, debía estar amaneciendo recién, Edward estiro su brazo para tomar a Bella y acariciarle el vientre dándole los buenos días a su hijo, pero encontró su lugar vacio.
Se levanto y luego de colocarse un pantalón de chándal y tomar su celular por cualquier eventualidad, bajo las escaleras, esperaba encontrarla en la cocina, ya que los ataques de hambre voraz eran algo común, pero tampoco estaba allí. Miro la puerta y la vio entreabierta, salió al exterior y allí la encontró.
Isabella miraba su vientre y hablaba en voz muy baja a su hijo, acariciándose amorosamente, estaba hermosa, el colgante de cuarzo de Morgan decoraba su cuello, el fino camisón de tirantes blancos y la espesa mata de cabello cayendo en cascada a un lado enmarcaba sus rostro sereno, la luz del incipiente amanecer detrás de ella le daba un aspecto etéreo a su cuerpo lleno de vida.
Edward tomo su celular y la llamo, Isabella levanto el rostro sin soltar su vientre y en ese momento él apretó el obturador. Tenía la foto más perfecta que pudiera haber tomado jamás.
El retrato de Bella, realizado por un famoso artista algunos meses más tarde, a partir de aquella fotografía, ocupaba un lugar de privilegio en la casa y seria el recordatorio para futuras generaciones de Brujas e Iniciadores de la historia de Isabella Swan.
Morgan Cullen Swan, nació la mañana del treinta de agosto, en día en que su madre cumplía veintidós años. Hizo su entrada a este mundo con un potente llanto dando cuenta a todos de su presencia aquí. La niña era fuerte y vigorosa, con sus tres quilos y quinientos gramos de peso y sus cuarenta y nueve centímetros de talla, tenía a la totalidad de la casa en movimiento. Todas y todos giraban en torno a su presencia y necesidades
- ¿Se durmió? – pregunto Muriel cuando vio bajar a Bella por la escaleras
- Dios si, será la niña mas malcriada del planeta, como sigan teniéndola en brazos todo el tiempo
-¡Ay cierra la boca, como si brazos le faltaran para sostenerla!- le espetó Kate quien llegaba de la cocina con un cesto de ropa de la bebe recién planchado. Las hermanas Denali habían decidido quedarse una temporada más en Salem antes de volver a Inglaterra. Decían que se habían habituado al horario, cuando en realidad no podían separase de la pequeña.
Edward y Bella habían decidido quedarse en la casa junto con el Aquelarre. Aquellas mujeres eran su familia, y separarlas de la pequeña, seria simplemente algo atroz. Además necesitaba quien cuidara de la bebe. Bella retomaría sus estudios el semestre entrante y quien mejor que ellas para que sean las niñeras de su niña. Esperaba a partir de allí iniciar una nueva amistad con Rose y Alice, si ya lo había hecho cuatro años atrás, porque no hacerlo de nuevo ahora, comenzaría la relación de cero
Todas estaban en la sala, conversando animadamente, cuando de pronto Patricie señalo el colgante de Bella
- Querida, tenemos un nacimiento
Isabella tomo el cuarzo entre sus manos y se puso en movimiento seguida por las demás y se dirigieron a la sala del Cador.
El planisferio estaba desplegado sobre la mesa, los nacimientos eran cada vez más numerosos por lo que ya ni si quiera lo guardaban.
Isabella se quito el colgante y comenzó a hacerlo oscilar sobre el mapa mientras las demás observaban con muchísima atención. De pronto escucharon el llanto de la bebe
- Déjame hija, ve con ella, debe tener hambre, otra vez – le dijo Esme quien tomando el colgante que Bella le ofrecía ocupo su lugar
Isabella salió rápidamente de la sala, pero a medida que se iba acercando a la puerta noto que su hija ya no lloraba, en cambio escuchaba un gracioso gorgojeo, como si la niña tratara de reír.
Abrió lentamente la puerta y allí, de pie junto a la cuna, la figura de luz de Morgan jugaba con la bebe. La pequeña batía sus manitos tratando de tomar las de Morgan que se movían graciosamente sobre ella. Cuando Isabella comenzó a acercarse, Morgan la miró, le sonrió dulcemente y envío un beso con su mano. Antes de desvanecerse le dijo
- Contigo, siempre. . .
Isabella se sintió feliz, ella su amiga, cumplia la promesa que le hizo antes de partir. Tomo a su hija quien había dejado de sonreír ya que quien jugaba con ella se había ido. La pequeña dejo ver su labio inferior, preludio de un buen llanto cuando su madre le dijo
- Tranquila mi amor, ella volverá a jugar contigo, ella siempre volverá.
La pequeña miro a su madre, tenía los ojos verdes de Edward y una sombra de cabello color miel, las mejillas rosadas y regordetas y la piel blanca de ella. Era una mezcla asombrosa y perfecta de ambos.
- Vamos pequeña, mami tiene trabajo
Se dirigió con Morgan en brazos a la sala del Cador
-¡ Oh… la bebe más hermosa del mundo ya esta despierta! – dijo Augusta al verlas entrar
- Y tiene hambre de nuevo, es la bebe más hermosa del mundo pero parece un barril sin fondo - dijo Irina riendo a ver como la pequeña buscaba con sus manitos el pecho de su madre
- Aliméntala tranquila querida, nosotras estamos bien- comento Patrice
-Hablando de alimento Edward acaba de llamar, dice que ya esta viniendo y que trae comida china
-¡Dios como amo a mi esposo! – dijo Isabella sonriente
-Todas lo amaremos mas, si trae suficiente Chow Mein – replico Esme mirando sobre su hombro
- ¿Otra vez en África?- pregunto Isabella mientras se sentaba en la mecedora riendo y se preparaba para amamantar a la niña
- No, el cuarzo se detuvo en América Latina – dijo Irina – tenemos un buen Aquelarre allí. Son mujeres de varias edades y aunque no vivan en el mismo país, su comunicación es fuerte y el cariño que las une, aunque muchas no se conozcan, es el vinculo más importante, es lo que mantiene al Aquelarre unido.
Isabella escuchaba y pensaba como se daban los nacimientos en los lugares donde los derechos de las mujeres eran vulnerados con mayor frecuencia, África, Medio Oriente y América Latina eran los lugares en donde más comúnmente estaban naciendo Brujas e Iniciadores. Si, una vez más la sabiduría infinita de Madre Naturaleza se hacía presente.
Mientras la pequeña Morgan se prendía a su pecho y sentía como por su seno corría el alimento para su niña, pensó que como, a pesar de que Eleazar y las Sombras habían reinado desde hacía siglos, justamente en los últimos ciento cincuenta años, las mujeres habían comenzado a cambiar, se había despertado la chispa divina que poseían dentro, más allá de que fueran Brujas o no. Las mujeres habían comenzado a atreverse.
Mujeres que se atrevieron a reclamar el derecho a votar y a ser consideradas personas para las leyes de sus países, mujeres que se habían atrevido a dejar los corsés y a ponerse pantalones, mujeres que se atrevieron a estudiar y a formarse, mujeres que habían salido a trabajar a la par de los hombres, aunque los no se les reconocieran los mismos derechos, mujeres que se habían atrevido a salir de espiral de violencia en el que muchas veces se encontraban, mujeres que se atreven a criar a sus hijos e hijas solas, que se atreven a gobernar estados, que se atreven a levantar la voz día a día para luchar contra las injusticias que aun se ejercen contra ellas.
Cada día son mas y mas las mujeres que se atreven pero no son aún las suficientes, se necesitan más, se necesita su fortaleza, su confianza, su espíritu de lucha y sobre todo su amor
De pronto Isabella levanta los ojos y mira al frente, su mirada profunda, atraviesa el continuo espacio- tiempo, atraviesa los caracteres, la pantalla, la tinta y el papel y te miran, te buscan, te interrogan. . .
- Tú. . . ¿te atreves?
Fin
1 "Madre Naturaleza danos tu fuerza, guía a tu hija en tu nombre". Oración dicha en idioma Galés perteneciente al grupo británico de la familia de lenguas celtas
Bueno queridas mias, esto ha sido todo.
Quiero agradecerles profundamente el haberme acompañado en este viaje loco y sobrenatural que ha sido esta historia. Cuando escribi el OS jamas sospeche que derivaria en esto, pero aqui estoy y es todo gracias a ustedes.
Deberia nombrarlas una a una, pero como soy un desastre para las etiquetas y siempre me olvido de alguien no lo voy a hacer, no quiero que se enojen conmigo y desplieguen sus poderes de Brujas sobre mi. Ya dijo Irina que el Aquelarre Sudamereicano es muy fuerte. ¿Lo somos verdad?
A mi equipo Pinguino, gracias por ayudar a descubrirme, a las chicas de Dragonianas, gracias por estar ahi desde el principio, a las que se fueron sumando en el camino, lectoras "fantasmas" o no, tambien mis infinitas gracias.
Antes de despedirme, debo pedir una disculpa, no tengo beta, mis tiempos locos y mi ansiedad no lo permiten, asi que disculpen los errores y horrores que hayan podido escaparseme por aqui. Cuando prepare el PDF, que estara en el grupo, lo editare tranquila.
dejo el link del grupo por si acaso alguna no lo conoce
groups/360437980810850/
Pidan unirse, seran siempre bienvenidas, de nosotras depende mantener la historia viva.
Ahora si mis Brujas hemosas, me despido. Ya volvere en algun tiempo con otra historia loca. Gracias de nuevo por caminar conmigo y con mis Brujos este camino que fue pequeño, pero no por eso menos importante para mi.
Nos leemos pronto.
