La mayoría de los personajes le pertenecen a S. Meyer, algunos van a ser hijos míos, por lo demás, sigo aprendiendo a jugar. . .

OUTTAKE

EL MEJOR DE TODOS LOS CUMPLEAÑOS

— ¡Que no! Te digo que es así

—Ay ya cállate nunca jamás en todos los años que tienes haz hecho un pastel

—Claro, como si tú si lo hubieras hecho!

— Bueno hecho, hecho no . . . pero si vi como lo hacían

—¿A si genio? Entonces dime, ¿porqué tu merengue tiene yemas?

Patrice miró dentro del recipiente de la batidora donde se haba escurrido sin querer la amarilla yema del último de los huevos

—¡Es tu culpa!— exclamo metiendo la mano dentro del paquete de harina para tomar un puñado y aventárselo en plena cara a Muriel—¡Bruja!

—Bruja, claro que si, igual que tú, solo una que eres una que no sabe cocinar— dijo Muriel mientras hacía volar una nueve de azúcar justo sobre la cabeza de su amiga

— Si se, tú me distrajiste— contraataco Patrice tomando lisa y llanamente la botella de leche

— Por el puntiagudo sombrero de Merlín ¿¡Qué rayos hacen!?

— Yo— respondió Patrice a Allana que entraba a la cocina con los ojos como platos al ver a sus amigas en plena de guerra de ingredientes— intentaba hacer el pastel de Morgan hasta que tú amiga llego a molestar

— No vine a molestar— se defendió Muriel —solo quise ayudarte porque jamás has cocinado nada en tu vida y sales ahora con querer hacer un pastel

De pronto un llanto estruendoso hizo que todas volvieran la cabeza

— Par de tontas, ya la despertaron— dijo Allana mientras subía la escalera— ya nenita, ya va, menos mal que tu única tia cuerda esta aquí

Desde la cocina Muriel y Patricie, hacían la mímica burlona de Allana

— Mas les vale que ordenen y limpien todo esto, Edward está a punto de llegar y las chicas Denalli aparecerán en cualquier momento, me gustaría que la casa esté en condiciones —la autoridad de Augusta hizo acto de presencia

— ¿Y qué haremos con el pastel?, pobrecita nuestra niña, no puede pasar su primer añito sin pastel

— Seguramente su padre se encargue y compre un pastel decente , en una tienda decente— aclaro Esme que llegaba con un bolsa cargada guirnaldas y elementos decorativos— debemos comenzar con la decoración, recuerden que las amigas de Isabella vendrán hoy, así que por favor, compórtense como . . . seres normales


— ¡Hola chiquita, feliz cumpleaños, mi amor! ¿Cómo dormiste?

Isabella levantó a Morgan de la cuna, quien sonrió al reconocer a su madre y soltó un alegre —¡Mamm . . . mmaaa! — , la pequeña con su corto cabello del imposible color cobrizo de su padre y los ojos de un azul intenso era una preciosidad.

— Dios no puedo creer que ya tengas una año— dijo mirando embelesada a su hija quien batió palmas reafirmando el pensamiento de su madre. Preparó el baño y la ropa para la pequeña celebración. Serian las "tías": Allana, Patrice, Muriel, Esme,y Augusta. Además también vendrían Irina y Kate, quienes estarían por aparecer en cualquier momento desde Inglaterra (habían regresado hacia tres meses a Europa para ayudar a una joven bruja que acababa de dar a luz a un precioso varón) También vendrían, por primera vez a su casa, Rosalie y Alice. La relación se había re-establecido pero estaba en sus comienzos, nada recordaban sus amigas del pasado vivido con ella y aunque le doliera a veces, sabía que todo lo hecho había sido pos de la seguridad de sus amigas.

Mientras bañaba a su hija, Isabella cayó en la cuenta de que también ella cumplía años. Nadie había mostrado interés real en ese hecho, ni si quiera Edward, con quien había hecho el amor apasionadamente unas horas antes ni bien despunto el amanecer, pero le restó importancia, desde su nacimiento, toda la actividad de la casa giraba en torno a su hija y aquello la hacía enormemente dichosa. Dejó que la niña chapoteara feliz con sus juguetes en el agua durante unos minutos pero luego al enfriarse esta, la envolvió en una esponjosa toalla.

La vistió con su primoroso conjunto, a pesar de estar en agosto el día estaba fresco, así que el precioso conjuntito en gris y rosa que le había comprado Esme seria espectacular. Arreglo a su niña con esmero y la dejó sobre su cama mientras se vestía ella misma. Se maquillo suavemente mientras su bebé jugaba animadamente rodeada de peluches. Unos suaves golpes en la puerta llamaron su atención

— Adelante

— Buen día cariño

— Allana pasa — dijo poniéndose de pie, yendo al encuentro de la mujer para saludarla con un beso— mira quien vino a verte princesa

El único Feliz Cumpleaños que escucho fue dirigido a su hija. Al ver a Allana tuvo la ilusión de que la felicitaría, al fin y al cabo, ella había estado presente en el día de su propio nacimiento, pero no. . . ni una sola palabra, nada, ni una mala aunque fuera, dirigida a ella.

Ni bien vio a su tía la niña estiro sus bracitos

— ¡Mi vida, estas preciosa!— dijo levantando a Morgan mientras miraba a Isabella— la has puesto muy guapa Bella, me la llevo así puedes terminar de arreglarte tranquila mi querida.

Isabella sonrio

— ¿No han legado las chicas aun?

— No, pero no tardaran. Alice y Rosalie ¿vendrán para el almuerzo verdad?

— Si, estarán aquí para el mediodía, ¿Edward tampoco ha llegado?

— No, pero dijo que no tardaba, solo era una reunión con un cliente y volvía, eso nos dijo al salir, y espero, por el bien de todos que consiga un pastel, a Muriel y Patrice les ha dado delirios de Martha Stewart con el consiguiente desastre que eso significa, ¡las mujeres no saben hervir agua!

— Ellas harían cualquier cosa por mi niña y yo se los agradecería eternamente, aunque tuviera que limpiar la cocina entera de esta casa —ambas mujeres rieron — dame un segundo y ya bajo con ustedes — dijo mientras se daba un toque de color en los labios

Al llegar a la planta baja se encontraron con la gran sala transformada, guirnaldas de papel colgaban en diferentes direcciones,globos multicolores adornaban las paredes y la amplia mesa de caoba estaba cubierta con un mantel en tono de blanco, rosa y violeta

— ¡Princesa, Feliz Cumpleaños! —fue el recibimiento a coro de todas las mujeres

— Grac. . . — fue a contestar cuando las mujeres en lugar de saludarla a ella, tomaron a la niña en brazos y fueron sistemáticamente pasándola de una a la otra dejando sendos besos en su regordetas mejillas para total alborozo de Morgan que se sentía encantada de estar entre brazos.

Meneó la cabeza resignada y se dirigió a la cocina donde ya no quedaba rastro alguno del desastre culinario ocurrido temprano en la mañana, chequeó las bebidas ya que el almuerzo estaría a cargo de una empresa de catering. Oyó de pronto un gran alboroto en el salón y las inconfundibles voces e Irina de Kate con su maravilloso acento inglés cantando el feliz cumpleaños para Morgan acompañadas por todas las demás, tan distraída estaba, que no lo sintió llegar; solo cuando noto el calor que emanaba su cuerpo cerca del de ella y los suaves dedos que taparon sus ojos, se dio cuenta de que Edward estaba en la casa.

— ¿Adivina quien llegó, me extrañaste?

—Mmmm . . . no te imaginas cuanto— suspiró dándose vuelta para atacar hambrienta la boca de Edward, enlazando sus brazos al cuello mientras que el apoyaba todo su cuerpo sobre ella apresándola entre él y la pared

— ¡Por la bendita cicatriz de Harry Potter, búsquense un cuarto! — exclamo Kate entrando rauda en la cocina, seguida de su hermana quien completo la frase— siempre que no sea el mío, no quiero estar cambiando sabanas

Edward y Bella se separaron para saludar a las recién llegadas

—¡ Aww pero que pastel tan apropiado y hermoso! — dijo Irina al observar dentro de la caja un simpático pastel con un gorro de bruja, una escoba y calabazas sobre el azul estrellado que representaba una noche perfecta — Queridos ¿podemos comenzar con la celebración?, tenemos hambre

— Que raro, ustedes siempre tienen hambre, solo faltan Alice y Rose

—¡Ya estamos aquí! — Alice se acercaba batiendo palmas para saludar a Isabella— oye tu casa es hermosísima y antigua, nunca lo mencionaste

— Es solo por la costumbre de vivir en ella, pasen por favor, ya conocen a las tías de Edward y estas son Katherine e Irina, mis amigas inglesas de las que ya les hablé

Las mujeres se saludaron en forma amable y rápidamente se entablaron en una animada conversación. Isabella observaba aquello y sintió como su corazón se hinchaba de alegría. Su vida estaba volviendo a su cauce, había recurado a sus amigas, tenía una familia la que adoraba, una hija hermosa y a Edward, ¿que mas podía pedir?¿A caso que se acordaran de su cumpleaños? No, eso no tenía la menor importancia, todo estaba bien y ella era completamente feliz. Se dirigieron a la sala donde ya estaban las bebidas servidas mientras algunos mozos comenzaban con los aperitivos.

Morgan sonreía feliz a cuanta persona la sostuviera en brazos cuando de pronto la pequeña fijo los ojos en lo alto de la escalera . Isabella siguió la mirada de su hija y apoyada en la baranda, tal como la viera la primera vez que pisó esa casa, la figura de luz de Morgan Saint Denis, sonreía serenamente.

Ya estaba, eso era lo que faltaba, su amiga una vez mas cumplía con su promesa, pero sin embargo, observó que la figura de Morgan no la miraba a ella, su vista estaba fija, detrás de ella.

Isabella giró, todo el mundo se había quedado en silencio observando cómo Edward, con total ceremonia, se hincaba en el piso con una pequeña caja azul en la mano.

— Jamás en mi vida, supuse que podría llegar el momento en el que pudiera pensar en unir mi vida a una mujer, nuestra . . . —se detuvo para mirar a Rosalie y a Alice— historia ha sido particular, hemos atravesado barreras que nadie, durante mucho tiempo creyó capaz de atravesar, por esto y por todo el amor que te tengo, por toda la felicidad que has traído a mi vida y por el regalo más maravilloso que he tenido el placer de recibir —dijo mirando con amor a su hija —es que te pido, desde el fondo de mi corazón y frente a todas las personas importantes de nuestra vida, que me hagas el honor, de ser mi esposa.

Parpadeo para poder contener las lagrimas que se agolpaban en sus ojos, cosa que fue completamente imposible

— Si — dijo casi en un susurro —si, si, si! — exclamo al fin dejándose caer en los brazos abiertos del gran amor de su vida

El anillo calzó perfectamente en su dedo, desplegando breves destellos brillantes, mientras Morgan sonreía y palmeaba feliz en brazos de Esme

—¡Feliz cumpleaños, mi amor! —dijo Edward antes de besarla con ternura

— El más feliz y perfecto de todos. . .


HOLA MIS BRUJIS!

AQUI UNA PEQUEÑA SORPRESA PARA CELEBRAR EL CUMPLEAÑOS DE MORGAN E ISABELLA. ¿LES GUSTÓ EL RAGALO DE EDWARD?

ESPERO SUS COMENTARIOS, QUIEN DIGA QUE EN UNOS MESES. . . . TENGAMOS BODA!

NOS LEEMOS PRONTO