Los días extraños
Había días en que ciertas cosas lo irritaban. Abría los ojos y sentía, como un presentimiento a prueba de magia, que esas veinticuatro horas no serían sus horas más felices.
Por ejemplo, el olor de la gente y del campamento en general le escocía en lo más profundo de la nariz, como pimienta explosiva, e intentaba no respirar demasiado cuando hablaba con alguien que, sabía muy bien, debía tener los restos del almuerzo del día anterior anclado entre los dientes.
Las reuniones se le hacían más largas y pesadas. A veces eran aburridas y otras, lo llenaban de ira, por que las noticias eran malas o no lo suficientemente buenas como para arrancarle una sonrisa.
Y en ocasiones, una envidia desconocida para él se apoderaba de su mente al ver alguna tierna escena entre su primo y su mujer, ellos podían contar con los besos y abrazos del otro sin el temor a ser rechazados.
Hasta que finalmente ella se cruzaba en su camino y le hablaba con su voz suave, melodiosa. Y él se olvidaba del olor mundano y miserable para perderse en su perfume; las noticias no eran tan amargas o al menos, no tan difíciles de escuchar y el sabor amargo de lo incierto era un poco más soportable si se recordaba que en aquel mundo por el que luchaba también estaba Arya.
Pero un solo hecho no cambiaba e incluso solía empeorar… todavía envidiaba a Roran, todavía sentía envidia e incluso le dolía más el rechazo.
Finalmente, ella se despedía con alguna frase como "Que tengas un buen día, Eragon…"
Y él se limitaba a asentir, pero no sabía a ciencia cierta si, después de tenerla tan cerca como para contarle las pestañas, para luego verla alejarse, el día podía ser más bello o su soledad más miserable.
Después de mucho sin actualizar… publico otro, disculpas por la tardanza! Agradecimientos especiales a lizzie y Rosella Black por sus reviews!
