Seriamente estoy pensando en dejar de poner spin-off a menos que sean necesarios...

La verdad es que aburre un poco escribirlo y más si los libretos son una caca :'v

Declaimer: KHR no me pertenece, solo lo hacen los Oc y algo de la trama.


~O o o O~

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Prologo: Todo comenzó en un día normal. Quién hubiera pensado que la mala suerte de una joven de 14 años la llevaría a algo trágico… ¿O no?

- ¿Por qué me dan otra oportunidad para vivir? ¿Por qué dejan que recuerde mi vida pasada? Solo el tipo de mascara que está en frente mío puede responderme. ¡Espera! ¡Creo que lo conozco! ¿¡Qué Rayos? –

~O o o O~

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|| Pensamientos del lugar ||

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- ¿Por qué…? –

- Acércate y conoce tu nueva vida. –

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Con sus ojos todavía llorosos se acercó lentamente, sus pies se sentían como si caminaran por arena y con cada paso que daba se iban enterrando más y más sin dejarla avanzar. Lo peor era que no solo sus pies se sentían pesados, si no que su cabeza comenzaba a doler y su mano derecha se sentía como si se quemara en cualquier momento.

- Esto es para ti. – Checkerface le entrego un sobre de carta completamente en blanco y sellado con tinta negra, el cual agarro con su mano izquierda. El hombre sonrió y saco su vista de ella mientras se distraía jugando con su bastón. – Quizás deberías mirar tu otra mano. –

Frunciendo el ceño levanto su mano y la abrió.

Un pacificador.

Ese hijo de-

En un abrir y cerrar de ojos la joven ya no estaba en aquel vacío oscuro que Checkerface poseía. Ahora sus alrededores eran de una simple habitación unisex de adolescente.

Una ventana al lado de la cama, la cual estaba contra una esquina del cuarto. La puerta del otro lado. Un armario empotrado del lado izquierdo. Una silla y escritorio con una mochila y un uniforme en la parte superior del mismo.

Necesidades básicas.

Espera.

¿Mochila y uniforme?

Se levantó abruptamente de la cama, casi tropezándose con las pantuflas de dinosaurio que estaban en el piso y miro su ropa. Un pijama común y corriente.

- Esto tiene que ser una broma. – Frunciendo el ceño mientras miraba su alrededor, se acercó al escritorio. – Este uniforme…. No es…? – Levantando el uniforme un sobre de carta cayó al piso.

Inmediatamente lo reconoció como el sobre que Checkerface le había dado. Solo que ahora tenía el logo de una escuela en él, el mismo que el del uniforme.

- ehh!? – Dos papeles cayeron al piso y la joven se hizo hacia atrás. – No, no, no-nononono y no. – Negó con vehemencia la cabeza y se tiró en la cama. Cerro los ojos con fuerza y se tocó el cuello. – Sera cabron el tío ese. -

Nombre: Tsukiakari Mitsuki
Edad: 14
Dirección: *******
Escuela/Instituto: Namimori-Chuugako
Salón: 2-A

Tsukiakari Mitsuki:

Su deber a partir de ahora es vigilar a la décima generación Vongola, pasando desapercibida entre ellos hasta que se concrete la lucha por los anillos. Seguramente usted ya está al tanto de como terminara esta, por esa misma razón pedimos su discreción sobre los acontecimientos que aguarda el futuro.

PD: Usted podrá haber notado que no tuvo tiempo de preguntas, pido que las guarde para más adelante. Solo puedo decirle un poco de la maldición Arcobaleno que posee.
Efectivamente tiene la maldición, sin embargo pensamos que sería de más utilidad que permanezca en su forma natural para beneficiar la misión que se le impuso. Por ende, es posible la transformación de su pacificador en cualquier otro objeto para que pueda pasar desapercibida y o levante sospechas.

Atte: Wonomichi. Mano derecha y buen amigo de su convocador.

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- Menuda mierda todo esto. – Mitsuki frunció el ceño y camino por la habitación mirando todo a gran detalle. Abrió el armario, casi vomitando en la cantidad de faldas que había dentro.

Suspiro mientras lo cerro y camino a revisar los cajones del escritorio.

- ¿Y esto? – Había lapiceros, papeles, cuadernos todos en blanco. Pero lo que le llamo la atención fue una caja de un color marrón lizo.

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Dentro estaba el collar que Mitsuki había perdido el mismo día del accidente.

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Mitsuki salió de "su" habitación hacia el pasillo. Era un pasillo simple con tres puertas y la escalera al final. Del otro lado de donde estaba la puerta de su habitación, estaba el baño. Y yendo hacia las escaleras, justo al lado de su habitación era otra que estaba vacía con excepción de un armario empotrado y un espejo de cuerpo completo.

Ella bajo por las escaleras y enseguida vio la puerta principal, la cual estaba rodeada de un *genkan semi-circular. En el cual estaba un par de zapatillas y zapatos, que supuso eran parte del uniforme.

- Supongo que esta es la sala de estar…. – El piso de madera se extendió por toda la planta baja. Había otra puerta más del lado derecho, a la cual se llegaba pasando por tras el sofá, que miraba al televisor plano, que estaba a un metro de la puerta.

Camino hacia la puerta que daba a la cocina comedor, era idéntica a la de… Bueno, el décimo Vongola. Las únicas diferencias eran que era un poco más grande en tamaño, como también lo era la heladera y que poseía una isla con barra de desayuno en la mitad de la habitación.

Camino hacia la puerta corredera de vidrio y vio el patio. No era tan grande, pero tampoco lo era pequeño. Tenía un tendedero y… bueno, solo un árbol.

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Mitsuki se cambió del pijama a ropa de calle normal. Y salió de su casa cerrando la puerta con llave.

- Ahora que lo pienso…. ¿Dónde rayos queda la escuela? – Ella frunció el ceño y camino hacia el porche de su casa. Se encogió de hombros y salió. – Exploración… suena bien. -

No va que solo pone un pie fuera que ya casi se mata.

*Lo que paso*

Dos niños pequeños estaban peleando por quien llevaba la bolsa de mandarinas. La mujer, cual se dudaba fuera la madre de los niños. Trataba de calmarlos, pero no fue suficiente y el niño con ropa de ternero salió a correr chocando con una chica que inocentemente estaba saliendo de su casa en ese momento.

- ¿Estas bien? – La mujer "misteriosa" dejo las bolsas que tenía en el piso y la ayudo a levantar del piso mientras Lambo lloriqueaba que se lastimo.

- Si. Estoy bien… - Mitsuki junto las mandarinas que Lambo había tirado al piso y las coloco en una de las bolsas de la mujer.

- Ara, gracias. – Sonrió y luego mostró un poco en pánico en la cara. – Ah! Fuuta! –

- Estoy aquí. – Un niño pequeño como de unos 9 años apareció con una bolsa de dulces en su mano. Había acabado de calmar al ternerito y convidándoles dulces.

- Aha… no lo hagas de vuelta. –

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Mitsuki había acompañado al grupo a su casa con una de las bolsas en mano. Allí había conocido personalmente a todos los que vivían allí. Bueno, algunos.

Sawada Nana: Madre del décimo Vongola.

Bianchi: Hermana mayor de Gokudera Hayato.

Fuuta della Stella: Niño prodigio de los ranking's.

Lambo: Miembro de la familia Bovino y guardián del rayo Vongola.

I-pin: Alumna del Arcobaleno de la tormenta; Fon.

Por supuesto no le dijeron eso. Pero Mitsuki es Mitsuki y ya sabía quiénes eran.

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- ¿Así que empezaras la escuela mañana? – Bianchi tomo un poco de té mientras estaban sentadas en la mesa de la cocina.

- Bueno, si… Pero mi… mi papá se olvidó de darme la dirección. Así que estoy un poco perdida con eso. – Eso era raro. No sé sentía mal decirlo, pero no le cuadraba.

- Ya veo. ¿A cuál iras? –

- Voy a ir a Namimori-chuugako. – Nana no dejo que Bianchi conteste y salto de lo que estaba haciendo para hablar.

- Ah! Allí va mi hijo Tsu-kun y el hermano de Bianchi. – Bianchi asintió y siguió tomando el té.

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Mitsuki había conseguido la dirección gracias a Nana y Bianchi. Estuvo jugando con Fuuta, Lambo e I-pin un rato antes de salir a caminar y explorar.

Efectivamente había encontrado la escuela, pero paso de largo y siguió caminando pasando por un parque, el centro, el puente del rio hasta que se dignó a volver.

Cuando estaba caminando por las calles, junto a ella paso un joven con aura depresiva. Tenía el cabello en punta y de color castaño claro.

"Sawada Tsunayoshi. Candidato a décimo Vongola. Único hijo del consejero externo de Vongola, Sawada Iemitsu."

Mitsuki sonrió levemente sintiendo como pasaba junto a ella.

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Cuando regreso, las luces estaban apagadas y sentía que había algo raro. No raro malo, si no que raro.

Camino hacia la cocina y sobre la mesa encontró un paquete de tamaño mediano y una carta.

Al abrir el paquete se encontró con un celular, no de último modelo pero era bastante moderno.

Tsukiakari Mitsuki:

Como veras dentro del paquete hay un celular. Solamente tiene agendado un solo número y ese es el mío. Lo agendé como "papá" para más comodidad.

El día de hoy comienza tu misión.

….

- ¿Qué día es hoy? – Ella frunció el ceño, pero se encogió de hombros y se fue a duchar.

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- AHHHHHHHHHHHHHHHHHHH –

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Esa no era ella.

Que no. Que no lo era.

¿O sí?

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*Genkan: Antesala de la entrada, donde se cambian los zapatos por pantuflas.

ò~ó Saque otro spin off. Me siento malota.

[Capítulo actualizado 04/12/2015]