Kamira: KHR no me pertenece, la creadora es Akira Amano-san. Lo único que poseo son los OC y algo de la trama.

Tatsuko: *Suspira mientras se acomoda los anteojos* Estoy extrañando a Tsuki en la escuela… ¿Cuándo va a volver?

Kamira: . . . *Mira hacia otro lado* No se…

Tatsuko: *Le salen varias venitas por la cien* Bien. *Se aclara la garganta* Sabias que… *Saca un cartel con las caras de Hibari y Kusakabe*

La razón por la cual Hibari guarda las fotos de Mitsuki en una caja que esconde en su armario es porque Kusakabe las encontró una vez y se puso a decir cumplidos al aire; de los cuales él no soporto oír, lo golpeo y las escondió. Claro, no sin antes recibir un "Rojo" de Hibird y un "Kyo-san, yo solo estoy diciendo que a Tsuki-san le queda bien ese cinturón con esa remera" de un muy adolorido Kusakabe quien se frotaba la espalda.

Tatsuko: . . . Fuck? *Junta levemente las cejas* ¿A Hibari-san le gusta Tsuki?

Kamira: No sé porque te sorprendes. A ti te gusta Yamamoto y nadie te dice nada.

Tatsuko: *Se sonroja levemente* Eso es diferente. A cualquier chica le puede gustar Yamamoto… *Suspira derrotada* Es por eso que simplemente hago que no me interesa.

Kamira: Deberías confesarte. Tal vez ocurra algo que no esperas. *Mira una nota que dice "Convéncela para que se confiese"*

Tatsuko: Si… Tal vez me rechace y no pueda volver a verlo a la cara…

Kamira: *Frunce levemente el ceño* Sabes, no me importa. Empecemos con el capítulo 25 antes de que empiece toda antipática.

Tatsuko: *Mira hacia otro lado mientras se pone a murmurar incoherencias*

~O o o O~

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Prologo:Todo empezó en un día normal, con mi mala suerte de siempre, quien hubiera pensado que la mala suerte, con la que conviví 14 años de mi vida me llevaría a la muerte, ¿Pero porque me dan otra oportunidad para vivir? ¿Por qué rayos dejan que recuerde mi vida pasada? Solo el tipo de mascara que está ahora mismo enfrente mío me puede responder, ¡Espera, creo que lo conozco!, ¿¡Que rayos!?

O o o O

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|| ¿Es enserio? ||

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Mitsuki estaba sentada en medio de la sala de entrenamiento. Lal Mirch la observaba de forma aburrida mientras proseguían en su concurso de miradas en el cual siempre se metían cuando no estaban haciendo nada.

- Me aburro. – El silencio fue roto por Mitsuki, quien en segundos se había recostado en el suelo mientras bostezaba. - ¿Por qué tenemos que seguir haciéndolo?- Mitsuki la miro levemente mientras se volvía a sentar correctamente. - Es más que obvio que no necesito entrenar. – Lal Mirch la observo y luego se sentó frente a ella.

- ¿Cómo quieres que lo sepa? – Lal suspiro fastidiada mientras se alborotaba el cabello. Era cierto. Ella no tenía ni la más mínima idea de lo que hacían. – Reborn dijo que viniéramos aquí. –

- Tch. – Mitsuki hizo un puchero mientras fruncía el ceño de manera muy linda consta decir. – Yo quería ir a dormir temprano… tenía ganas de desayunar algo rico mañana. – Ella se quedó mirando al horizonte como si contestara sus preguntas, que obviamente no hacía.

- . . . – Lal volvió a suspirar mientras la miraba. Ciertamente lo único que podían hacer era nada. No iba a favorecerles que se fueran en ese instante.

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- ¿Cuándo va a venir? – Mitsuki miro a Lal mientras estaba haciendo una vertical.

- No sé. – Lal siguió mirándola observando cómo se tambaleaba para luego caer.

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- ¿Cuánto falta? – Mitsuki estaba comiendo unas galletas junto con Lal, quien solo se concentraba en nada.

- No sé. –

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- Ne~, me aburro. – Mitsuki estaba picándole la mejilla a Lal, a quien empezaban a notarse las venitas rojas por su cien.

- . . . –

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Cuando Reborn cruzo la puerta del ascensor lo único que vio fue todo hecho, literalmente, polvo. Lo único que quedaba intacto en aquella habitación eran las paredes… o tal vez no. Eso pensó cuando una de las paredes comenzaba a desmoronarse.

- ¿Qué sucedió aquí? – Reborn observo como Mitsuki estaba tirada en el suelo, con el alma que se le salía del cuerpo mientras que Lal Mirch estaba sentada a unos centímetros de distancia de ella con una bolsa de galletas de chocolate en las manos. – Olvídalo… -

- ¿Para qué nos llamaste? – Lal Mirch decidió dar la iniciativa para las respuestas, ya que, obviamente Mitsuki no podía preguntar en los próximos minutos.

- . . . – Reborn observo como Mitsuki se sentaba en el suelo mientras hacía muecas de dolor. – Mitsuki, necesito que respondas algunas preguntas. – Mitsuki miro a Reborn de forma interrogante mientras le prestaba suma atención a lo que iba a decir a continuación. - . . . -

- . . . – Se quedaron mirando mutuamente por unos segundos hasta que Mitsuki suspiro sonorosamente. - ¿Qué necesitas, Reborn? – Ante la forma exasperada que lo había dicho, Reborn sonrió burlonamente mientras se tapaba su sonrisa con su fedora.

- Bueno, veo que te va bien con tu entrenamiento… - Mitsuki asintió sin entender a donde quería llegar con esa simple afirmación. – Como ya sabes, Hibari se estaba encargando de entrenar a Tsuna y tú pudiste tener a Lal Mirch más tiempo para perfeccionarte. – Ella volvió a asentir sin entender a donde quería llegar. - . . . – Se quedaron mirándose unos segundos, logrando que pura irritación se desprendiera de Mitsuki.

- Me están hartando, dinos de una vez lo que quieres.- Lal Mirch que había sido ignorada por ambos, por fin se hizo notar con un simple comentario que casualmente diría.

- Estuviste actuando extraña desde hace unos días… - Directo y al punto, así lo hizo Reborn luego de oír la impaciencia de Lal Mirch. – Dime que sucedió. – Reborn frunció el ceño cuando vio a Mitsuki mirar hacia otro lado, una niña sin modales.

- . . . – Mitsuki se quedó mirando a la pared que ahora aguardaba en el suelo en forma de cenizas, "La verdad escondida en la mentira…" Ella hizo un leve puchero antes de suspirar y por fin contestar. – Supongo que me di cuenta de algo. – Mitsuki hizo un sonido de disgusto, aunque no muy fuerte, ambos Arcobaleno la habían oído.

- … Tch. – Lal Mirch, aunque no quería admitirlo, también había notado el cambio de actitud de Mitsuki. – Pues debió de ser algo bueno, porque estuviste más animada. – Mitsuki abrió ligeramente los ojos mientras la miraba y luego frunció el ceño mientras se cuestionaba una sola cosa, "¿Había estado más animada?"

- Estuviste escabulléndote en la cede de Hibari sin que él te viera y cada vez que volvías estabas sonriendo como idiota. – Reborn observo como Mitsuki se retorcía bajo su mirada interrogante y el ceño fruncido de Lal Mirch. – Sin mencionar que últimamente vas al cuarto de las chicas y de vez en cuando les enseñarías a hacer pasteles en las tardes… -

- Um… Es normal… ¿ - Mitsuki ahora no tenía ni idea de cómo responderle, parecía estúpido que enumeraran esas cosas. Era sumamente normal que una chica pase tiempo con otras chicas… y se escabullera para jugar con un perro y un niño.

- ¿Dónde ves lo normal en lo que haces?, ni siquiera quieres estar en la cocina cuando empiezan a cocinar. – Lal Mirch siguió frunciendo el ceño mientras se acercaba lentamente a ella. – Desembucha antes de que te haga hacerlo. – "Dios, eres piadoso y nunca hice nada en tu contra, por favor sácame de esta."

- . . . – Viendo como inútilmente sus plegarias eran ignoradas, solo suspiro y decidió contestar solo con un murmullo.

- ¿Qué dijiste?, no te oí. – Lal Mirch puso una mano en su oído de manera un tanto cómica. De mala gana Mitsuki respondió un poco más fuerte.

- ¡DIJE QUE ESTABA YENDO A LA CEDE DE HIBARI-SAN PORQUE ALGUIEN QUE SE APELLIDA SHIROKAWA VA A IR A LLEVARSE A BURU Y- Mitsuki se detuvo de hablar antes de decir 'Kyota' y luego se aclaró la garganta calmándose. "Eso hubiese sido vergonzoso"

- ¿Shirokawa? – Reborn frunció levemente el ceño y luego de recibir un asentimiento de afirmación de Mitsuki, sonrió. - ¿No sabes quién es? – Mitsuki se quedó en silencio unos segundos recordando su primera reunión con esa persona.

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~* Flashback *~

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- Así que… ¿Su nombre es Shirokawa-san? – Mitsuki miro a la mujer de cabello castaño cenizo claro, en si parecía un poco gris oscuro o algo por el estilo. La mujer sonrió con una sonrisa brillante e infantil hacia ella.

- Sep. Mitsuki, paso tiempo desde que te vi… Sorpresa, sorpresa. – 'Shirokawa' seguía sonriendo a Mitsuki sin perder ese brillo infantil en sus ojos. – Bueno, dentro de poco tendré que irme con Kyota y Buru hacia algún lugar seguro… así que no podrás seguir viniendo a escondidas. – Esa declaración tomo por sorpresa a Mitsuki.

- ¿Cómo… - Mitsuki frunció el ceño, demasiado profundo consta decir. Shirokawa seguía sonriendo y si no paraba de sonreír Mitsuki juraría que perdería los estribos. – ¿Hibari-san te dijo que te los llevaras? -

- Bueno, lo único que tienes que saber es que estoy más relacionada contigo que con Hibari. – Al momento de decir 'Hibari' se notaba un aura oscura empezar a rodearla y un poco de sonrisa macabra estaba remplazando a su actual sonrisa brillante y burbujeante. – A veces no comprendo cómo es que una chica como tú termino con alguien como él. –

- . . . – Mitsuki se quedó en silencio unos segundos y luego suspiro mientras se frotaba el puente de la nariz. – Yo tampoco sé cómo termine en el futuro casándome con él. – Shirokawa la observo por unos segundos y luego sonrió estúpidamente mientras se frotaba el cuello.

- Bueno, parte de eso fue mi culpa… - Segundos después de su declaración, Mitsuki disparo su vista hacia ella, viendo cómo se retorcía bajo su mirada. – Haha, lo que un poco de alcohol puede hacer a la gente… -

- . . . –

- . . . –

- . . . –

- ¿Quieres una galleta? –

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~* Fin Flashback *~

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- Si, la conozco… pero no tengo porque decirte de donde… - Mitsuki termino de decir eso y luego hizo un mohín. – Ella es algo infantil. –

- . . . – Ambos Arcobaleno se quedaron en silencio observando a Mitsuki que estaba bien en claro no diría más. Y tampoco querían decir nada al respecto de su forma de actuar.

Infantil.

.

.

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- ¿Hum? – Mitsuki camino lentamente hacia donde estaban Giannini, Fuuta, Haru, Kyoko, Lambo e I-pin "¿Qué están haciendo?" – Ne… - Antes de que siquiera pudiera preguntar que es la maquina en la cual Giannini estaba trabajando él la encendió.

- ¡Es una máquina de piruletas! – Giannini miro orgulloso hacia su creación ganándose varias exclamaciones de asombros tanto de las chicas, como los niños.

La boca de Mitsuki se hizo agua con solo ver ese invento increíble creado por un dios. Sep. Giannini era el dios de las máquinas para dulces.

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*Time skip patrocinado por Tsuna en calzoncillos "¡Re-born!" * :D

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Era mitad de la noche y Mitsuki fue a hurtadillas hacia la cocina, esta era su oportunidad para poder hacer de las suyas. Nadie podría detenerla y mucho menos atraparla con las manos en la masa.

- Eh~ - Mitsuki toco el botón de la máquina de piruletas y sin ninguna vergüenza empezó a colocarles bolsitas y luego lanzarlas a su bolso.

Estaba disfrutando completamente el hecho de poder disfrutar dulces cuando Lal Mirch no estuviera presente. Oh~

Lo equivocada que estaba.

La cocina que había estado hace unos pocos segundos a oscuras fue completamente iluminada por una figura femenina cerca de la puerta.

- ¿Qué crees que haces? – La voz fría y cortante paso por el aire causándole a Mitsuki un gran escalofrió por la columna vertebral.

- Yo… - Mitsuki trago saliva mientras trataba inútilmente de esconder su bolso tras de sí. Sep, estaba jodida.

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*20 Minutos después, sótano/Sala de entrenamiento*

- ¿¡QUÉ ESPERAS!? – Lal Mirch gritaba a toda voz a Mitsuki, quien estaba desintegrándose de tanto correr. – ¡Dije 100 vueltas, Skull lo hubiese hecho más rápido! – Mitsuki gemía interiormente, mientras maldecía el momento en el que alguna vez tuvo respeto por ella.

- ¡Yo no soy inmortal! – Ella corrió como pudo mientras rezaba interiormente en que algún día podría usar esos estúpidos vales para hacerla sufrir, tanto como lo hizo Lal para ella.

Sin embargo, el estómago de Mitsuki empezó a rugir sacándola de cualquier pensamiento de planes para una venganza épica y no ayudaba en nada el hecho de que Lal Mirch estaba comiendo las piruletas que ella había guardado dentro de su bolso.

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En otro lugar:

Cierto hombre de cabello cuervo observaba desde un monitor junto con un bebé en traje mafioso a cierta chica corriendo muy penosamente por la sala de entrenamiento, mientras era observaba por una mujer espartana que comía dulces.

- . . . – El hombre de cabello cuervo se quedó en silencio unos segundos mientras tomaba firmemente las tonfas contra sus manos.

- ¿No te da pena? – El bebé miro al hombre con algo de curiosidad mientras esperaba por su respuesta.

- . . . – Se quedó en silencio un poco más antes de tratar de ir hacia allí, pero fue detenido por una mujer de cabello castaño cenizo, quien lo arrastro hacia el lado opuesto.

- . . . – Reborn observo desde las demás pantallas como esa mujer le sacaba sus tonfas y parecía estar retándolo por algo. – Esa debe de ser Shirokawa… -

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*Time skip patrocinado por las cicatrices de Xanxus* C:

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Mitsuki estaba acostada en su cama completamente molida, Lal no había sido para nada amable con ella luego de haberla encontrado en la máquina de piruletas.

Y no solo eso.

Si no que también ella se había llevado todas las piruletas. En ese punto Mitsuki estaba completamente frustrada, si tan solo hubiese sido más rápida en ese mismo instante estaría disfrutando de unas deliciosas piruletas.

Pero no.

Estaba tumbada en una cama boca abajo con Lal dándole masajes espartanos. "¿¡Qué tan espartana puede ser!?"

- ¡Gah! – Mitsuki empezó a gemir en el dolor que esa mujer le estaba provocando. Era un masaje, no un ritual para quebrar huesos. - ¡M-Maldita sea, me quebraras los huesos! –

- . . . – Lal ignoro a Mitsuki y continúo con sus masajes para rinocerontes (N/A: Los rinocerontes tienen una piel gruesa por el cual no siente casi dolor… No sé si me entienden.)

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Mitsuki estaba recostada en su cama mientras abrazaba a su peluche de Roll. Lal Mirch no había tenido piedad en ningún segundo, no le importaba si estaba a punto de matar a su alumna con solo unos malditos masajes.

- Compadezco a Colonello, tener que casarse con ella… - Suspiro mientras se daba vuelta en su cama y luego sonrió. – Uh… ¿casarse, eh? –

Mitsuki saco la libreta de vales que había hecho firmar a Lal hace ya un tiempo. Una sonrisa malévola cruzo por su cara mientras pensaba en cómo podía tomar provecho de estos pedazos de papel que valen oro y fueron bajados del cielo por un dios.

Sin duda tomaría provecho de ellos.

- |1| Vale para un paseo turístico por Italia. – Mitsuki frunció levemente los labios y paso al siguiente vale, ese no le serviría de momento.

- |2| Vale para compra de golosinas por 2.000 yenes…. – Mitsuki paso a los siguientes, los cuales eran lo mismo solo que con distinta cantidad de dinero. - |6| Vale para un masaje gratis. Este tengo que romperlo – Ella frunció el ceño mientras seguía revisando los vales.

En mucho de ellos eran cosas materiales o acciones que ella pudiera hacer cuando Mitsuki tuviera flojera. Nada en particular… con excepción de las últimas 3. En cuestión de segundos la sonrisa de Mitsuki había vuelto a ser malévola mientras leía en voz alta para ella misma.

- Vale para un maid personal. – Mitsuki sonrió mientras se imaginaba en qué lugar podría utilizarlo, tal vez le haga un favor a Colonello en el pasado y bueno, termine bien. – Vale para 3 deseos. – Con tal de humillar a Lal, Mitsuki recorrería los 7 mares sin excepción. Sin duda podía tomar provecho.

Ella suspiro mientras sonreía de manera victoriosa, sin duda el último vale sería la mejor manera de humillarla.

- Valido para una confesión publica. – Mitsuki ya sabía cuál era la confesión que podría utilizar para humillarla y vaya que era una humillación, mas viniendo de Lal Mirch.

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En otro lugar:

Lal Mirch estaba en su habitación comiendo una de las piruletas que le había sacado a Mitsuki, cuando de repente un escalofrió recorrió su espalda.

- ¿Qué rayos? – Lal frunció levemente el ceño, pero le restó importancia mientras pensaba en la próxima tortura que podría darle a Mitsuki.

Ella ya no iba a ser amable.

Y oh lo amable que fue con ella. Era la diosa griega en comparación en lo que en verdad debería de haber sido.

- Mañana me asegurare de meterla en un entrenamiento riguroso. –

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Devuelta con Mitsuki:

Ella no sabía porque, pero un escalofrió de verdad escalofriante le paso por la espalda. Era como si el karma le devolviera su jugada

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O o o O

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Omake:

Cierta mujer con cabello castaño cenizo claro estaba sentada en forma de seiza frente a un hombre de cabello cuervo que tomaba una taza de té.

- ¿Te acuerdas de esa vez en la que te invite a tomar una cerveza? – La mujer con una sonrisa inocente pregunto.

- Lárgate de mí vista herbívoro. – Antes de que la mujer pudiera decir nada más, el hombre le lanzo una tonfa por la cabeza, la cual a duras penas pudo evitar.

- Yo… em. T-tenía que ir a ver a B-Buru. ¡Si, Buru! – En cuestión de segundos la mujer desapareció dejando a un muy irritado Hibari a sus espaldas.

- Maldita herbívora, pensar que ya lo había olvidado casi por completo. -

~O o o O~

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Kamira: . . . *Mira hacia los lados y luego hace una reverencia* Um… Lamento haber tardado tanto…?

Mitsuki: *Le salen varias venitas por la cien* ¿Ha? ¿Lo lamentas? *Mira como la cara de Kamira empieza a sonrojarse levemente*

Kamira: Lo siento… *Empieza a murmurar cosas que traten de sacarla de esa situación*

Mitsuki: Un simple 'lo siento' no es suficiente *La golpea en la cabeza mientras hace que se incline de la manera más vergonzosa posible*

Kamira: ¡Auch auch auch! ¡Detente! *Se levanta y empieza a correr*

Mitsuki: ¿Dónde quedo la actitud "Yo puedo con todo"?

Kamira: ¡Se quedó estudiando! *Sigue corriendo* Gracias por su tiempo~ y paciencia.

Mitsuki: ¿A dónde crees que vas? *La sigue a duras penas*

Kamira: ¡Wahahaha, no creas que serás más rápida que yo!

Mitsuki: *Murmura por lo bajo 'Infantil'* Ciertamente me agradaba tu otro yo antes de que dejaras el fic varado.