KHR no me pertenece, este genial Anime/Manga es la creación de Akira Amano-san. Lo único que poseo es algo de la trama y a los OC, que conocen del derecho y revés por el cual no tengo porque nombrarlos.
Tatsuko: . . . *Frunce el ceño levemente* ¿La flojera es demasiado para ti?
Kamira: *Asiente con la cabeza*
Tatsuko: *Suspira mientras saca un cartel con su cara*
Kamira: *Sonríe malignamente* Sabias que…
Ella lee mangas yaoi cuando su mamá no está en casa, pero los tira luego de leerlos. Sin embargo, también tiene en su estante un compartimiento extra donde tiene varios tipos de mangas (No Yaoi) los cuales son sumamente pervertidos.
Tatsuko: ¿Eh? *Pone cara pánico*¿¡C-Cómo s-sabias eso!?
Kamira: Querida, yo sé todo *Empiezan a flotar brillitos a su alrededor*
Tatsuko: *Se sonroja furiosamente* E-Eres una…
Kamira: *La ignora* Bien, empecemos con el capítulo 26. Solo para decir, este capítulo no tiene nada que ver con el Anime/Manga, es solo un capítulo que se me dio por escribir y espero les de risa. Para más información lea el título del capítulo.
~O o ღ o O~
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Prologo:Todo empezó en un día normal, con mi mala suerte de siempre. Quien hubiera pensado que la mala suerte, con la que conviví 14 años de mi vida me llevaría a la muerte, ¿Pero porque me dan otra oportunidad para vivir? ¿Por qué rayos dejan que recuerde mi vida pasada? Solo el tipo de mascara que está ahora mismo enfrente mío me puede responder ¡Espera, creo que lo conozco! ¿¡Que rayos!?
O o ღ o O
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|| Las historias de un borracho. ||
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- Así que… Hibari. – La mujer con cabello castaño cenizo empezó a molestar a cierto perfecto de 26 años de edad. – Kyota ya se fue a dormir, ¿Qué tal una cerveza? – Desconocido o realmente ignorado por cierta mujer, Hibari empezaba a tener un tic en su ceja izquierda.
- Lárgate de mí vista herbívora. – Lo único que podía hacer era fulminarla con la mirada ya que sus tonfas habían sido arrebatadas… nuevamente.
La sonrisa no salió de la cara de la mujer de cabello castaño cenizo, necesariamente no tendría porque, ella sabía, muy a pesar del hombre de cabello cuervo, que él jamás le haría daño.
Por culpa de un tercero.
El tercero más amigable, adorable y sumamente terrorífica cuando se enoja, sep, ese tercero era Mitsuki.
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*Time Skip patrocinado por el Arcobaleno del día* :D
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- Así que… ¿Te acuerdas esa vez cuando esperabas a Mitsuki en casa? – Cierta mujer con mejillas levemente sonrojadas y una lata de cerveza en la mano le preguntaba interesada a Hibari, quien estaba en igual o peor condición que ella.
- Hn… - El prefecto puso una cara soñadora con una leve sonrisa en su cara, jamás iba a olvidar ese día. Y luego se hizo su luz, su ceño se frunció y luego negó con la cabeza. Ese día había sido un poco extraño.
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*Flashback*
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Hibari Kyoya, 19 años de edad y estudiante universitario en la profesión de la medicina estaba sentado en un sofá en cierta sala de estar esperando a alguien en particular.
- Sabes que ella no va a llegar hasta dentro de horas, ¿Verdad? – Una adolescente de cabello castaño cenizo claro le hablaba desde su espalda, sin embargo fue ignorada. Ella suspiro mientras caminaba hasta la cocina.
Los minutos pasaban y Hibari se estaba impacientando. ¿Cuánto le iba a tomar en atender una estúpida pastelería?, era solo un trabajo de medio tiempo, ¿Por qué se tardaba tanto?
- Ey Hibari, ¿Quieres una cerveza? – La adolescente pregunto desde la cocina, sin molestarse en ir hasta allí para preguntarle.
- . . . – Esa frase se le hacía familiar, una que ella hacia cada vez que estaba con la omnívora, solo que cambio algo en ella.
Pero no sabía qué.
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*Unas horas después*
Mitsuki abrió la puerta de su casa como si nada hubiese pasado, no tenía por qué preocuparse, había dejado a Buru sano y salvo en la casa de Kawahira ese día, y permanecería allí para el fin de semana.
Oh cuan equivocada estaba cuando pensó que había nada por qué preocuparse.
- Estoy en casa… – Mitsuki frunció el ceño mientras observaba la casa silenciosa, muy silenciosa.
El silencio fue remplazado por una o dos estruendosas carcajadas desde la cocina. Ahora si era algo porque preocuparse.
- Pero que… - La frase no podía ser terminada, Mitsuki estaba atónita. Frente a ella estaban dos personas que conocía perfectamente, muy perfectamente.
¿Por qué rayos estaban en la cocina rodeados de latas de cerveza?
- Mitsuki-chan~ - Una adolescente idiotizada por el alcohol estaba rodeada por más de 10 latas vacías y una en la mano, mientras que el adolescente masculino estaba rodeado por 5 vacías. – ¡Bienvenida *Hic* a casa! – Mitsuki frunció el ceño mientras que el fuerte olor del alcohol llenaba su burbuja personal.
- ¿Por qué se pusieron a beber? – El lugar se quedó en silencio con un leve hipo que sin duda venia de una sola persona. – Solo… Agh, ve y date un baño… -
- Hai hai~ - Segundos después de que salía por la puerta de la cocina se oyó el ruido de algo golpeando el piso, algo que dudaba fuera un objeto inanimado.
- ¡Mira! ¿¡Estas b- Antes de que Mitsuki pudiera salir por la puerta algo la tomo por la cintura, bueno alguien la tomo por la cintura. – Kyoya suéltame, Mira se cayó. – Por más que tratara de hacer palanca Hibari no la soltaba.
- Um… - Hibari enterró su cara en el hueco de su cuello provocándole unas cuantas cosquillas. – Hueles bien… -
- . . . - Mitsuki se sonrojo sin saber que decir, bueno eso hizo hasta que percibió el olor a alcohol proveniente de él. - Kyoya, suéltame. –
- No. – El prefecto hizo un pequeño mohín ganándose una mirada incrédula de Mitsuki – . . . – Se quedó en silencio unos segundos hasta que Mitsuki pudo notar cierto brillo en sus ojos - Te amo, cásate conmigo. – Ella se sonrojo furiosamente sin saber que decir y eso hizo.
- . . . – Mitsuki se quedó unos minutos en silencio, pero luego se dio cuenta que no era momento para eso. Él estaba borracho y diciendo algo de lo que no iba a recordar al día siguiente, muy a su pesar. – Kyoya q- Ella se quedó a media frase luego de que, literalmente, se desmayara por el alto porcentaje de alcohol en su sangre.
- Eh~ Hiba-chin al fin le pidió casamiento a Mitsuki-chan~ – La adolescente borracha se acercó a la cocina para que luego también cayera al suelo completamente inconsciente.
- . . . -
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*Fin Flashback*
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Había pasado ya mucho tiempo desde que Shirokawa se acostumbró al alcohol y no le dio hipo cada vez que hablaba.
- Recuerdo que cuando te despertaste no recordabas nada… - Shirokawa estaba sentada con una mirada soñadora en la cara. – Esos eran los bueno tiempos… también recuerdo que unas semanas después Ryohei informo su compromiso con Hana… -
- Hn… - Hibari frunció el ceño recordando los gritos de alegría que desbordaban de aquel guardián del sol.
- Y también me tomo algo de tiempo que recordaras cuando le pediste casamiento a Mitsuki… - Un suspiro escapo de entre sus labios borrachos mientras recordaba esos tiempos.
- Deberías casarte y dejarnos en paz. – Hibari soltó de manera algo brusca, aunque la mujer que lo acompañaba no lo tomo como una ofensiva.
- Oh y también esa vez en la que Yamamoto apareció en mi casa con un ramo de flores casi sin pétalos preguntando si sabía dónde estaba Tatsuko… - Shirokawa ignoraba completamente a Hibari mientras hablaba, era más que obvio que lo hacía a propósito.
- . . . – Hibari la observo en silencio en unos segundos hasta que le espeto algo que la hizo salir de su tren de recuerdos. - ¿Lo haces a propósito? –
- ¿Eh? ¿A propósito? ¿Qué cosa? – Shirokawa miro con confusión a Hibari hasta que su cabeza hizo clic. Golpeo su mano en forma de puño contra su palma mientras un pequeño foco, de manera figurativa, apareció en su cabeza. – Bueno, ten en cuenta de que mi viejo dijo que no podía tener novio hasta los 25… - Ella sonrió por su genial plan para que no la vuelva a molestar con el tema.
- Tienes 26. – Y esa sonrisa se fue tan pronto como Hibari metió el bocado para desanimarla.
- No hay hombres que lleguen a mis estandartes. – Otro plan brillante.
- Porque tú tampoco llegas a los suyos. – Hibari sonrió levemente ante la vista de una muy cabreada Shirokawa, quien estaba a duras penas tratando de contenerse para no golpearlo.
- Pues tú no llegas a los estandartes de un buen primo político que digamos… - Shirokawa miro hacia otro lado mientras dos agujeros estaban poco a poco perforándole la cabeza, de forma figurativa claro.
- Tú eres la peor casamentera que he visto en mi vida. –
- Pues te informo que casamentera no soy –
- Floja. –
- De buena gana. –
- Infantil. –
- Con un propósito. –
- Mala cocinera. –
- Jamás probaste mi comida, y si quieres cuando la Mitsuki de este tiempo regrese le preguntaras personalmente por el sabor de mi comida. – Shirokawa sonrió triunfalmente mientras observaba a Hibari a detenerse a pensar en más cosas que decirle.
Ella jamás se cansara de este tipo de peleas verbales. Hibari y ella siempre se metían en uno cuando estaban cerca; siempre empezaba con él a la cabeza y luego de unos minutos se volteaba el resultado dejando a Shirokawa triunfal con una corona y un ramo de flores.
- Tch, lo único que sé qué haces bien es escapar… -Hibari tomo un sorbo de su cerveza mientras miraba hacia otro lado.
- Sep, Educación física no era mi materia favorita, ni de lejos… pero cuando llegaba el momento de correr era el mismísimo flash. – Shirokawa sonrió recordando un suceso gracioso durante sus días escolares. – Recuerdo que Mitsuki se cayó de bruces mientras corríamos… Ella me había echado la culpa porque había puesto su collar en un joyero y no lo había encontrado. -
- . . . – Hibari observo a Shirokawa durante unos segundos, todavía pensado en algo para decirle y no terminar con un punto a favor de ella. Sonrió cuando tuvo al fin algo que decirle. – Jamás tuviste novio. –
- ¡Eck! – Esa declaración la tomó por sorpresa. Si seguía así ella perdería, no la discusión, si no que su orgullo. – P-pues… l-los hombres… ellos... Eres un idiota. –
- Los insultos no sirven en este tipo de discusiones. –
- Tampoco sirve la petulancia. –
- Ignorante. –
- ¿No que no servían los insultos? -
- Eres virgen. –
- . . . – Shirokawa se sonrojo profundamente de un rojo carmesí sin decir una palabra. Ellos jamás habían llegado a ese tipo de discusiones. Y sabia porque. – No trates de cambiar el tema de manera estúpida. –
- Tú tampoco. –
- Disculpa, pero por lo menos soy coherente. –
- . . . – Hibari tomo otro sorbo de su cerveza y luego sonrió, no una sonrisa leve, si no que una sonrisa triunfante. – Sigues sin responder a lo de si eres virgen. –
- Eso no había sido una pregunta.-
- Lo fue. –
- No, no lo fue. –
- Sí, si lo fue. –
- No. –
- Sí. –
- No. –
- Sí. –
- SI. -
- NO. –
- . . . – Shirokawa sonrió triunfalmente mientras lo observaba por unos segundos como guardaba silencio.
- . . . –
- . . . -
- Maldita sea, eres virgen y punto. –
- Pues bien sí, soy virgen y no, no lo habías preguntado. -
- . . . – Hibari se quedó en silencio unos segundos, que se convirtieron en unos pocos minutos y luego en varios.
- . . . –
- . . . – Hibari tosió.
- . . . –
- . . . – Él tomo lo último que quedaba de su lata de cerveza y luego dejo la lata sobre la mesa.
- ¡Di algo maldita sea! – Shirokawa le pego a la mesa con su mano hecha un puño mientras miraba de manera muy furiosa a Hibari. No le había molestado el argumento ni como termino; lo que le molesto fue que se quedara callado.
- Patata. – Y así como termino de decirlo, él cayó sobre la mesa inconsciente.
- . . . – Shirokawa se sereno y tomo de su lata de cerveza, la cual quedo en la soledad durante el argumento. – Maldita sea, esa fue buena. –
Y no hablaba del triunfo, si no que hablaba de…
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*Time skip patrocinado por Shirokawa y su plato de galletas "¿Quieres una galleta?"* :3
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Al día siguiente:
- Baa-chan… Baa-chan despierta. – Cierto niño de cabello cuervo estaba sacudiendo levemente a una mujer que dormía sobre la pequeña mesa con baba seca en una esquina de su boca. – Baa-chan… - La mujer se sacudió un poco para finalmente salir disparada en una posición sentada.
- ¡PATATA! – Luego de unos segundos de silencio Shirokawa volvió en si mientras observaba que del otro lado de la mesa estaba un ya bien espabilado Hibari Kyoya. Pero había algo extraño en él, aparte de las ojeras.
¿Acaso él tenía baba de perro por la cara?
- Llévatelos de una vez. –
- Mal padre. –
- Mala niñera. –
- Mal cuidador de perros. –
- Mala cocinera. –
- Ya habíamos hablado sobre eso. -
- . . . – Hibari se quedó en silencio unos segundos mientras la observaba levantarse para salir de la habitación en la que estaban.
- Me bañare y luego me los llevo. –
- Apúrate, esto no es un spa. –
- Yo no voy a spa's –
- Deberías. –
- Púdrete en el infierno. –
- . . . –
Todo se quedó en silencio, bueno, hasta que Kyota decidió romperlo mientras dirigía toda su atención a Hibari.
- Otou-san, si Kaa-san se entera que estabas peleando con Baa-chan se va a enojar contigo… - Y todo se volvió a quedar en silencio.
- Discutiremos sobre esto en otro momento. –
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*Time skip patrocinado por… "Ne~ Hiba-chin, ¿Quieres otra cerveza?" Shirokawa… otra vez.* Un.n
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- Baa-chan, ¿Veremos al abuelo? – Kyota estaba tomando de la mano a Shirokawa mientras esta tenía en la mano libre la correa de Buru quien caminaba junto a ellos.
- Bueno, si tenemos suerte si… de momento trata de no sacarte la capucha ¿Si? – Shirokawa observo como Kyota se apodero de su capucha evitando que nadie pudiera verle la cara.
- Okey~ - Luego de unos segundos de silencio Kyota volvió a hablar. - ¿Dónde vamos? –
- Primero iremos a la casa del tío Ryohei a buscar a tú sabes quién… - Shirokawa dejo que un largo silencio se filtrase por la conversación.
Era como si estuvieran hablando de Voldemort.
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- Hey Hana, cuanto tiempo… - Sin esperar una invitación para pasar, la mujer de cabello castaño cenizo, junto con el perro y el niño pasaron dentro de la casa.
- No te invite a pasar. – Hana observaba a Shirokawa con una gotita al estilo anime saliendo por su cabeza.
- Bueno, sabes que no podía permanecer fuera tampoco. – Shirokawa se sacó los zapatos y miro a su alrededor, dándose cuenta que ni Kyota ni Buru estaban con ella.
- Deben de estar arriba… - Luego de decir eso se dirigieron a la sala de estar para tomar algo, dejando con la incógnita a Shirokawa.
Pero efectivamente tal y como lo dijo Hana, en el segundo piso de la casa se oían algunos ruidos extraños y pisadas fuertes que iban directo a la escalera.
- ¡Baa-chan, Diles que la cigüeña puso el bebé en la barriga de Kaa-san! – Kyota dijo medio llorando mientras estaba en la sala de estar.
- Nuhu, Otou-chan dijo que los bebés venían de la granja de los unicornios. – Una niña de la misma edad que Kyota entro en la sala, tenía el cabello blanco con ojos color azul oscuro, sinceramente parecían negro u gris.
- ¡Kaa-san me dijo que las cigüeñas ponían los bebés en las barrigas de las señoras casadas! – Kyota no iba a darse por vencido, no si tenía que pelear contra ella.
Y así continuaron por un buen rato, aun habiendo entrado en la sala un chico con las mismas características que la niña.
- Yo pensaba que odiabas a los niños… - Shirokawa observo con una taza de té a los 3 niños que peleaban, bueno 2 mientras otro decía la famosa frase 'Dejen de pelear al EXTREMO'
- Hph. – Hana desvió la mirada de los niños con las mejillas levemente sonrojadas. – Como iba a saber que terminaría embarazada luego de la noche de bodas. – Ella murmuro entre dientes, ganándose una mirada aburrida de Shirokawa.
- Supongo… Sempai siempre fue extremo. – Shirokawa sonrió oscuramente mientras observaba como su objetivo de burlas se sonrojaba oscuramente estaba a punto de continuar pero e-
- ¡Baa-chan! – Sep, se había olvidado de los niños. Era demasiado despistada, sin duda cualquiera seguiría consiente de los niños después de cada grito que daban. - ¡¿De dónde vienen los bebés?! – Shirokawa casi escupe su té mientras observaba como la niña se le sumaba.
- ¡Sí! ¿Vienen de la granja de unicornios o las cigüeñas? – A pesar de que el otro chico peliblanco estaba en silencio, era más que obvio que también estaba interesado en la respuesta.
- Em, pues... – Shirokawa observo méndigamente a Hana, quien la ignoraba a propósito. Sin más que hacer, ella sonrió como toda una idiota mientras señala hacia el techo. – ¡Pues es más que obvio que ambos están equivocados! –
Los niños miraron confundidos a la mayor con cabello color castaño cenizo, hasta Hana le había mandado una mirada interrogatoria.
- Los bebés crecen en repollos. – La mujer mayor asintió con la cabeza mientras se ganaba miradas extrañas de los niños y la otra mujer, hasta Buru la había mirado extraño.
- ¡Los bebés vienen de la granja de los unicornios! –
- ¡No, Las cigüeñas los ponen en las barrigas! –
- Nuhu. –
- Si-i. –
Y así continuaron discutiendo, dejando a una muy, muy deprimida mujer de cabello castaño cenizo. ¿Porque los niños de estos tiempos no entendían porque les había dicho eso? ¿Acaso no leyeron o les contaron el cuento de los bebés que salían de repollos?
- Recuerdo que cuando era niña mi abuelo dijo que mis padres me encontraron dentro de un durazno que flotaba por el río. – Y Hana no había ayudado con su comentario.
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*Time skip patrocinado por Ryohei Jn. "Yo digo que los bebés salen de duraznos al EXTREMO."* ewe
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- ¡Ya nos vamos! – Los niños de cabello blanco saludaron a su madre con una sonrisa en su cara. – Asegúrate de que este la comida cuando volvamos… - No cabe duda decir que ambos los habían dicho al mismo tiempo.
- Tengan cuidado Ryoha, Hayo… - Hana les entrego una pequeña mochila a cada uno y un bolso a la mujer enana en comparación con ella y luego frunció el ceño. – Ellos se levantan temprano en la mañana, tienen que cepillarse los dientes 3 veces al día como se dicta y una vez luego de comer dulces. No les des de comer marshmallows y… - La mujer de cabello azabache guardo silencio unos segundos antes de volver a hablar. – Compórtate como una adulta responsable. –
- Aye sir. – Sin importarle mucho lo que ella le acababa de decir salieron rumbo a un paradero desconocido…
O no tanto para los niños que ya habían estado allí antes.
- Bienvenidos a mi dulce morada. – Shirokawa pasó a la casa que estaba ubicada a las afueras de Namimori, a mitad de camino de las tierras rurales.
- ¿Comeremos moras? – La niña Hayo pregunto en un tono inocente.
- No, idiota. – Kyota le respondió casi al instante.
- Em… bueno, mi casa mis reglas. No quiero que peleen ni levanten la voz… y solo tengo 4 habitaciones… saben qué hacer. – Shirokawa llevo el bolso hacia el segundo piso donde lo dejo dentro de una habitación que tenía un cartel de un pequeño canguro.
- ¡Gracias! – Segundos después Shirokawa había sido sacada de la habitación por dos pares de manos pequeñas pero fuertes.
- . . . – Shirokawa suspiro mientras iba hacia la otra habitación con un cartel de un panda en la puerta. Ella no pudo evitar sonreír mientras observaba esa obra de arte que Mitsuki hizo cuando él cumplió 1 año de edad. – Ne, Kyota… - Cuando Shirokawa abrió la puerta se sorprendió por lo que vio.
Kyota estaba sentado en el piso con las manos tapando su cara. Buru estaba tratando de animarlo, pero no podía lograrlo por lo que se podía ver.
- ¿Kyota? – La sonrisa que siempre tenía desapareció como si fuera agua entre los dedos, y fue remplazada por un pequeño ceño fruncido en preocupación. – Kyota… ¿Estas bien? – Lo único que recibió como respuesta fue un movimiento de cabeza en forma negativa.
- Q-quiero a Kaa-san… - Sus palabras salieron como si fueran un pequeño gemido de desesperación. – Quiero que Kaa-san me cuente un cuento, que me diga cosas de herbívoros mientras me abraza. – Kyota levanto la cabeza mostrando evidentemente marcas de lágrimas en sus ojos.
Los ojos de Kyota volvían a llenarse de lágrimas amenazando con caer. Jamás en la vida Shirokawa vio a Kyota tan triste, en su vida.
- . . . – Ella se acercó a él y se sentó justo a su lado. No se había dado cuenta de cuando, pero Buru estaba se había ido a quien sabe dónde.
- Y-Y Otou-san no me quiere. – Kyota empezó a llorar sin ruido alguno mientras intentaba inútilmente de secarse las lágrimas. – ¡É-él dijo que me lleves p-porque no me quiere! – Sus palabras fueron distorsionadas por las lágrimas. Shirokawa los observo con una sonrisa de comprensión, ella ya sabía que decir.
- ¿Quieres que te cuente un secreto? – La sonrisa infantil volvió a sus facciones mientras se acercaba un poco más a Kyota.
- ? – Kyota miro a Shirokawa, él seguía triste, pero por todos los medios quería saber de qué secreto ella estaba hablando. - ¿C-cuál secreto? – Ella sonrió luego de que su plan surtiera efecto.
- Bueno, tengo que contarte una historia para que puedas entenderlo. – Shirokawa observo como Kyota asentía entusiasmado por la historia que iba a contarle, y ella no pudo evitar reír levemente. – Bueno, lo que quería contarte sucedió cuando… -
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*Flashback*
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- Awww, ¡Es tan adorable! – Una Shirokawa con apenas 21 años de edad dijo. - ¿Cómo lo vas a llamar? – Ella miro a la mujer que estaba recostada en una cama de hospital con un pequeño bebé en brazos.
- Um… siempre me gusto combinar nombres… - Mitsuki miro unos segundos al niño antes de sonreír. – Kyota, su nombre será Kyota. – Sonrió con orgullo mientras la otra mujer fruncía el ceño.
- . . . – Completo y sumo silencio, cosa contraria a lo que Mitsuki pensaba vería en ella. Pensar que era el ente más amigable y social que había conocido, por no decir idiota. ¿Por qué guardaba silencio ahora?
Oh, ya entendía.
- Lo nombre así por Hibari y combine mi apellido para que no se perdiera. – Mitsuki explico como si fuera lo más normal del mundo.
- Sabes, los nombres siempre tienen que tener un significado oculto… por ejemplo, Mitsuki… "Mitsu" es luz y "Tsuki" luna… El tío dijo que le gustaba porque algún día cuando te casaras todavía tendrías parte de tu apellido en el nombre… si no mal recuerdo tu apellido significaba "La luz de la luna" o algo así… Pero como te casaste con Hibari, ahora te apellidas alondra. – Shirokawa sonrió mientras observaba la contracción de la ceja de Mitsuki, jamás se cansaría de eso.
- ¿Cuál es el significado de tu nombre? Completo por supuesto. – Mitsuki sonrió pensando que recibiría algún tipo de respuesta con alguna sonrisa falsa. Estaba completamente segura que no sabía el significado de su nombre.
Pero no fue así, para su desgracia.
- Bueno, mi nombre… Mi madre como te dije habla español y decidió ponerme un nombre en español… - Frunció levemente el ceño de forma pensativa y continuo hablando. - Y si no mal cuando lo busque por internet decía que estaba dedicado a proteger y cuidar enfermos… pero jamás lo supe de parte de mi madre, ella me había dicho algo de "doncella del templo" o algo así. El viejo dijo que quería ponerme un nombre en japonés, pero ella no quiso. –
- … ¿Y el apellido? – Ahora si estaba interesada, no importaba que, averiguaría el significado de su nombre completamente.
- Bueno… Shiro es de "blanco" y Kawa es de "Río"…. – Shirokawa se quedó en silencio observando como su segunda y muy corta explicación dejo medio enojada a Mitsuki, pero no ella no podía gritar por el pequeño brote de judía que tenía en brazos. – Eh… ah, el viejo me había dicho que como no pudo ponerme un nombre en japonés creo un significado para el mío. –
- ¿Cuál es? – El enojo de hace unos segundos fue borrado completamente solo para conseguir esa hermosa información.
- Bueno… -
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*Time skip proporcionado por Shirokawa "Así jamás sabrán mi nombre… solo saben cómo me dicen"* ewe
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- Ya veo… así que ese es el significado del nombre de Tatsuko. – Mitsuki sonrió mientras seguía viendo los demás significados de los nombres, había sido completamente interesante conseguir un significado para el recién agregado nombre de Kyota.
Y lo hizo.
- ¿De verdad quieres que el significado de "Kyota" sea eso? – Shirokawa seguía sonriendo, pero había algo en su cara que decía claramente que había algo mal. - ¿Sabes que cuando crezca puede enojarse contigo? –
- . . . – Y ahí se fue la confianza del significado para su nombre. – Pero… - Mitsuki hizo un mohín, ella sin duda quería que ese fuera su significado, no importase que.
- Te harás cargo cuando Kyota crezca y diga que no quiere que su nombre signifique "Albaricoque grande" – Shirokawa le mando una mirada algo extraña a Mitsuki la cual miraba un poco culpable al pequeño bebé en sus brazos.
- Pero a mí me gustan los albaricoques… - Mitsuki miro de manera suplicante a Shirokawa. Durante todo el proceso de embarazo había podido salirse con la suya, pero ese toque en los ojos se había esfumado tan pronto como Kyota nació.
- Cuando Hibari regrese de su misión vas a tener que decirle el significado… - Aun así Shirokawa no pudo resistirse, lo único que quería era moler en un abrazo aplastante a Kyota en esos momentos. – Pero tendrás que hacerme un favor. –
- ¿Cuál? -
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*Time skip patrocinado por "¿Dónde está mi hijo herbívora?" Hibari…* e.e
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- . . . – Hibari se quedó en silencio observando al pequeño bebé de 3 meses de edad que estaba recostado en una cuna en su casa. Él había estado para cuando nació, pero luego de unas horas tuvo que salir en una misión por pedido de Tsuna.
Ahora, ¿Por qué estaba observando en silencio al pequeño bebé? ¿Por qué Mitsuki no estaba con él?
Bueno, él acababa de llegar de su misión y Shirokawa se había ido dejándolos solos. Mitsuki por alguna extraña razón se sonrojo y se puso nerviosa mientras le decía el significado que eligió el nombre de su pequeño hijo, el cual no le pareció para nada extraño teniendo en cuenta que se volvió adicta a los albaricoques durante su embarazo.
Ahora, nuevamente, ¿Por qué estaba tirando dagas al pequeño bebé que se sonreía levemente sin ningún problema del mundo?, la respuesta era fácil. Durante esos tres meses Hibari se enteró de que su esposa, Mitsuki no sabía cómo cambiar un pañal…
Un maldito pañal.
A pesar de haber estado 3 meses con el bebé fuera de su barriga no sabía cómo cambiar un pañal. Para cualquiera esto le sonaría irracional, era la madre y por ende debería poder cambiarle el pañal; pero, teniendo en cuenta que había otra persona con ella durante todo ese tiempo no era muy extraño.
- Quédate quieto. – Hibari lanzo una mirada algo sucia al pequeño bebé mientras trataba de deshacerse del pañal.
Pero oh, que dios se apiade de él. El putrefacto olor que desprendió aquel pedazo de plástico y algodón debería de ser ilegal, tan ilegal que ni siquiera la maldita mafia debería de olerlo.
Alejando la cara un poco trato de llegar a las toallitas húmedas para limpiarlo, solo tenía que hacerlo rápido y nada más podría pasar.
Hermoso orgullo.
Ese hermosísimo orgullo se fue tan pronto como capto por la esquina del ojo a una cierta mujer de cabello castaño cenizo con una cámara de fotos y a otra con el cabello oscuro que tenía una cámara de vídeo en sus manos.
- Kyoya, ¿De verdad pensabas que no podía cambiar un pañal? – Mitsuki tapo su boca con la palma de su mano mientras observaba la cara de Hibari pasar de una de asco a sumo enojo.
- ¡Tenías que ver tu cara! – Shirokawa salió a correr arrancando la cámara de vídeo de las manos de Mitsuki evitando que su material de soborno quedara hecho trizas, jamás, pero jamás en su vida iba a tener una oportunidad como esa.
Jamás.
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*Fin Flashback*
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- Y desde entonces trate de que cada cosa que encontraba para distorsionar a tu padre terminara sepultado bajo tierra en una capsula del tiempo. – Shirokawa empezó a reírse con muchas ganas ante aquel recuerdo, sin darse cuenta del ceño fruncido de Kyota.
Era gracioso.
Si, lo era. Pero había algo en la historia que le molesto.
- ¿Mi nombre significa "albaricoque grande"? – Ni siquiera le dijo 'Baa-chan' como acostumbraba a decirle.
Silencio.
Hubo una tos ocasional mientras Shirokawa trataba de conseguir algo que decir. Pero no había nada que se le ocurriese.
Hasta que se oyó la puerta de entrada cerrarse.
Shirokawa sabía perfectamente quien era y se levantó de un salto yendo hacia esa dirección, dejando a un muy confundido Kyota; quien todavía trataba de asimilar la nueva información que había descubierto.
- Bienvenida a mi humilde morada bella dama. – Shirokawa hizo una reverencia exagerada mientras sonreía idiotamente hacia arriba en la mujer que acababa de entrar con un niño en brazos y bolsas de compras a sus pies.
- Deja eso y ayúdame con las bolsas. – Su cabello castaño estaba desparramado en ondas leves que caían por su cara, los cuales estaban adornados por unas gafas que la hacían ver femenina y sexy.
Pobres los hombres que pensaban era soltera.
- Okey~ - Con una sonrisa idiota llevo las cosas hacia la cocina para guardarlos. La mujer no solo había comprado cosas comunes para las comidas, sino que también había comprado varios dulces pensando en los niños que se quedarían con ellos durante un tiempo.
- Ah… - El niño pequeño le tendió las manos a Shirokawa para que le entregase la barra de chocolate que ahora estaba en sus manos.
- Um… - Shirokawa observo al niño y luego a la barra de chocolate. Era una deliciosa barra de chocolate con maní.
Tenía Maní.
- ¡Apa, apa! – El niño empezó a saltar en su lugar para que le diera la barra de chocolate.
Pero ella no quería.
Era una barra de chocolate con maní después de todo, ¿Cómo iba a siquiera pensar en dársela?
Oh sí.
La había comprado Tatsuko y sin duda no lo hizo pensando en ella.
- Dale la barra de chocolate antes de que lo único picado no sea el maní. –
Adiós querido maní.
- . . . – Shirokawa observo como el niño salió de la cocina de manera triunfante con la barra de chocolate. Ella cayó de rodillas al piso y de manera dramática empezó a golpearlo con sus puños. - ¿¡Por qué!? ¡Era de maní! ¿¡Por qué me haces esto!? ¡Takashi, devuélveme el chocolate! – Antes de siquiera pudiera seguir tras él, una mano hecha en puño aterrizo en su cabeza.
Dolió.
Y mucho. Shirokawa se dejó caer completamente en el suelo mientras lloraba haciendo un berrinche cual niña adolescente que no le dejan salir de fiesta.
- Deberías crecer algún día. – Tatsuko le dijo mientras acomodaba lo último que quedaba en la despensa. Shirokawa viéndola desde el piso comenzó a jugar con una pelota de color rojo, sospechaba de Buru.
- Yo quería caer de mi cuna e ir a la isla de nunca jamás. – Tal y como terminó de decirlo Tatsuko la pateo en las costillas. – AGH! – Shirokawa se levantó lista para hacerle frente a su atacante, pero lo único que logro hacer fue volver a caer al suelo por culpa de un cierto canino que entro en la cocina con 1 niña y 3 niños.
- . . . –
- Baa-chan queremos comer. –
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O o ღ o O
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Omake:
Cierto hombre de cabello cuervo estaba sentado solo tomando un té (N/A: Siempre hago a Hibari tomando el té…)
- . . . – La tranquilidad era sumamente reconfortante para él, no importa que pensara al respecto, simplemente era tranquilizante.
O tal vez un poco.
Se sentía un poco preocupado por su hijo y su perro, aunque jamás lo admitiría y mucho menos a esa herbívora molesta. En esos momentos se estaba preguntando que hacían.
Hasta que eso pasó.
Un escalofrió, el peor escalofrió que alguien pudiera tener le paso por la columna vertebral; y eso solo le pasaba cuando alguien hablaba sobre un recuerdo vergonzoso del pasado.
Y oh sabía ese alguien.
La única persona que sabía de sus tan desgraciados recuerdos del derecho y el revés estaba hablando de él en esos momentos.
Y cuando la tuviera en frente no se salvaría. Jamás. Repito, jamás va a salvarse de la ira de Hibari Kyoya, aunque sea lo último que haya hecho.
Porque en la vida, si no fuera por su esposa; hubiera dejado que viviera. Rompió millones de reglas y todavía seguía con vida, eso era imperdonable.
~O o ღ o O~
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Kamira: Tenía la intención de subir este capítulo el lunes pasado, pero por alguna extraña razón mi Microsoft Starter se desinstalo completamente y no podía escribir… llego al punto en el que trate de usar la computadora de mi hermano para poder escribir… *La rodea un aura deprimente* Pero tenía contraseña y no llegue muy lejos.
Mitsuki: … *Frunce levemente el ceño* Simplemente… no diré nada al respecto.
Kamira: Gracias… *Sonríe como idiota* Por su tiempo~
Mitsuki: *Le da un zape en la cabeza* Imbécil.
Kamira: Auch *Se frota la cabeza* . . . Hoy no se me ocurre que decir, más que Mitsuki no tuvo permitido leer el capítulo de hoy.
Mitsuki: ¿Pero qué ra-*La interrumpen*
Kamira: Y como verán el capítulo de hoy tuvo 6000 palabras como recompensa por su tiempo, así que espero les haya gustado, y no es lo último que verán de Shirokawa y Kyota… y las personas que no puedo nombrar porque alguien esta conmigo.
Mitsuki: ¿¡Dónde se fueron!? ¿¡Y a quienes no puedes nombrar!?
Kamira: *La ignora* Y creo que habrá algo más por el cual necesitan emocionarse en el futuro… *Ba dum tass* Están en el futuro… Si, lo sé es un chiste muy malo.
Mitsuki: ¡Deja de ignorarme! *Trata de golpearla, pero lo esquiva*
Kamira: Así que… no sé cuándo, pero seguiré publicando. *Frunce el ceño* Ahora que me acuerdo, quería recomendar algunos Fics… que no son míos.
Inexistente (Camarry) de MaybeYouAreRight (Es la delegada de mi clase y es su primera historia ;3 )
Me encantaría recomendar el fic de Sempai, pero todavía no porque puede decir cosas de mi fic… así que no. (Sufra en el infierno sempai, por haber hecho eso en su fic.)
Mitsuki: . . . *Mira sin entender* ¿Porqué…*La interrumpe*
Kamira: Es otro fic y no tiene nada que ver, no preguntes porque.
Ja ne.
