Twilight pertenece a Stephenie Meyer y Blood Lines a Windchymes, quien me ha dado el permiso de traducir su historia.
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El sol entraba por la ventana, bailando sobre a piel de Edward y enviando destellos de diamantes por toda la habitación. Él era impresionante. Me acosté a su lado en la cama, nuestros brazos alrededor del otro, sus labios moviéndose lentamente contra los míos. Mi pecho presionaba con el suyo pero mantuvo una pequeña distancia, como siempre, entre el resto de nuestros cuerpos. Traté de acercarme, esperando sentir toda la longitud de él contra mí, pero se desplazaría, moviéndose sólo un poco, siempre manteniendo el espacio. Lo sentí tensarse y sus manos me apretaron gentilmente en donde se encontraban sobre mis caderas. Estaba a punto de retirarse. Había puesto un beso más, trazando mi lengua sobre su labio inferior, cuando una mano firme me agarró del hombro. Levanté la vista, sorprendida. Lucy estaba de pie junto a mí, toda volantes, faldas y risos rubios. Estaba sonriendo cuando me empujó lejos de Edward.
"¡No!" grité y traté de apartarla pero ella era más fuerte. "¡Edward!" Traté de enfocarlo, pero no podía ver su rostro. "¡No me toques!" Le grité a Lucy de nuevo cuando me arrastró fuera de la cama y caí al suelo.
"Déjame mostrarte como se hace," dijo. La sonrisa aún permanecía en su rostro mientras ella se acercaba a Edward y se apretaba firmemente contra su cuerpo. Él no se apartó. El sueño se desvaneció cuando Lucy comenzó a gemir su nombre.
"¡Bella! ¡Bella!" la voz de Edward era distante, pero cada vez más fuerte. Abrí mis ojos a la oscuridad, acurrucándome contra los asientos de cuero del Volvo, una manta púrpura de cachemira cubriéndome. Estaba confundida, entonces recordé, que íbamos a Chicago. Íbamos a reunirnos con George.
Sacudí el sueño de mí y miré a Edward. Me estaba viendo, con el ceño fruncido, su rostro ansioso. Su mano estaba sobre mi brazo, pero la retiró rápidamente y la volvió a colocar en el volante.
"¿Mal sueño?" Su voz era cuidadosa.
"No. Sólo un sueño," le contesté. No iba a explicar que mis insignificantes temores habían comenzado a manifestarse en sueños, donde dejaba su lado, a favor de Lucy. Además de ser imposible, sabía que era irracional y que alteraría a Edward. Pero él seguía mirándome.
"¿Qué pasaba?"
"Um, no puedo recordar." La mentira era inútil. Sus vampiros sentidos podían captar el rubor en la oscuridad. "¿Dónde estamos?" tratando de distraerlo ahora.
"Estamos a mitad de camino."
La carretera estaba oscura y bordeada de árboles. Parecíamos estar en medio de la nada.
Chicago estaba normalmente a un día de distancia de Forks, pero no para Edward. Habíamos salido de casa a última hora de la tarde del miércoles y conducíamos de noche, a la velocidad de Edward, con las luces apagadas, por lo que llegaríamos en algún momento de la mañana del jueves. Edward había arreglado el encuentro con Rebecca y George para el jueves en la tarde.
"Debió haber sido todo un sueño." Edward estaba probando. Entonces me di cuenta, debí haber estado hablando en sueños.
"Dijiste, No Edward, no me toques."
La realización me golpeó. Él había entendido mal. Pensó que no lo quería.
"¡No! No, estás mal. No era a ti a quien le hablaba." Le sonreí.
"Entonces, ¿quién era? Parecías muy molesta."
Genial. Había ido derecho a eso. Y podía ver que no iba a dejarlo pasar.
Pero realmente no quería poner en voz este miedo que había estado preocupándome, como un diente adolorido, durante la última semana.
Habíamos pasado por tantas cosas juntos, pero sabía que Edward estaba muy preocupado por esta visita, y en particular, en como esto me afectaría. Él estaba preocupado de que estar cara a car con George sería demasiado, y yo terminaría finalmente dejándolo. Alice me había dicho que él había pasado los últimos dos días alternando entre cancelar todo el viaje y maravillarse en lo increíble que fue. Él esta simplemente lleno de maravillas, ella había dicho. Y miedo. No quería añadirlo a su ansiedad y estaba bastante segura de que si le contaba acerca de mis sueños con Lucy haría exactamente eso.
Al principio, cuando me enteré de lo de Lucy, yo no había querido que me tocase. Estaba también herida y enojada. Y celosa. Pero ahora, habíamos estado tomando las cosas con calma, besos delicados, caricias y abrazos suaves. Me había estado dando el espacio que había necesitado y estábamos gradualmente abriendo el camino de regreso hasta donde habíamos estado…antes. Volver a donde habíamos estado contrayendo lentamente hacia la intimidad física que viene con el matrimonio. Pero a causa de esto habíamos descubierto otra intimidad, y era igual de poderosa. Edward había compartido algunos de sus sentimientos más personales y detalles de su vida conmigo en muchos aspectos, nunca habíamos estado tan cerca que en estos pocos días.
Y en verdad, ya no tenía celos de Lucy. Había leído su diario, supe como era ella. Pero una pequeña parte de mí se pregunta si ella estaría siempre entre nosotros. ¿Podría Edward recordarla cuando estaba conmigo, y estaría preguntándome si él estaba recordando? Con la visita a Chicago esa pequeña parte iba gradualmente creciendo y haciéndose fuerte y ahora se encuentra como una voz en mis sueños.
Edward estaba esperando que hablara. En un momento el volante estará en pedazos. Suspiré.
"Algunas cosas me han estado preocupando y,…creo que sueño con ellas. Por favor, mira el camino." Añadí, al ver que sus ojos habían estado en mí por un tiempo.
"Bella, no necesito mirar la carretera todo el tiempo."
"¿Por favor?" Esto sería más fácil decirlo si no me estás mirando.
Dio un suspiro exasperado y volvió su rostro al parabrisas. Sus manos estaban doblando el volante de nuevo.
"Así que, ¿me dirás que es lo que es eso que te preocupa?" Podía oír la tensión en su voz.
"Sí." Hice una pausa, tratando de reunir mis pensamientos.
"¿Cuándo?"
"Sólo dame un minuto," dije, tomando algunas respiraciones. Quería hacer esto más fácil para él y para mí. No sabía como hacerlo bien. Podía ver que todavía estaba tratando de ser paciente, pero ahora la ansiedad estaba comenzando a salir de él en hondas.
Su mandíbula estaba apretada aún más fuerte y vi el volante comenzar a doblarse bajo la presión de su mano.
Tomé una profunda, calmante respiración. "He estado preocupada por…cuando nosotros, tú sabes,…estemos juntos…tú pensarás en Lucy." Esperé su reacción, pero nada pasó. Su mandíbula se mantenía apretada, sus manos mantenían su agarre mortal sobre el volante. El silencio continuó por un momento y me preguntaba si realmente me había escuchado. Finalmente, habló.
"Bella, eso es una tontería." Su voz era dura y tensa, estaba luchando por mantenerla controlada.
"Sé que me amas, Edward, pero, sólo…tú no pareces…responderme como lo hiciste con ella. Y, me pregunto si recordarás eso." Me detuve. No hubo reacción de Edward. Quería parar, olvidar que había dicho algo, pero por laguna razón su silencio tenía el efecto contrario y metí la pata hasta el fondo. "Supongo que me siento como si fuera la única que se siente, tú sabes, emocionada, cuando estamos juntos." Podía sentir el rubor subiendo por mi pecho, a lo largo de mi cuello, hasta mis mejillas. Mi corazón latía tan rápido, que estaba tomando respiraciones hondas tratando de bajar su velocidad. Sin embrago, no había reacción real de Edward. Lo vi abrir la boca, cerrarla, y abrirla de nuevo para finalmente hablar.
"¿Hablas en serio?" Su tono era plano, sonaba más como una afirmación que como una pregunta.
Me encogí torpemente. "Yo…sólo parece tan fácil para ti detenerte. Nunca parezco excitarte." Susurré bajo, hundiéndome aún más en el asiento, tratando de hacerme, y toda esta conversación, desaparecer. Mi rubor estaba cubriendo mi cuerpo.
Edward estaba rígido a mí lado, mirando al frente.
"Bella, ¿cómo puedes decir eso?" Su voz era ahogada.
Suspiré y deseé nunca haber dicho algo. Estúpido sueño de Lucy. Traté de dar marcha atrás.
"Sé que me amas, Edward, lo hago. Sé que paras porque me amas y te preocupa hacerme daño…"
"No. Lo último que dijiste…"
Tragué por su tono. ¿Estaba enojado?
"Um, que no…te excito"
Algo en Edward se quebró. Sacó el coche de la carretera, arrastrándolo a través de la suciedad. Apagó el motor y salió, dejando la puerta abierta balanceándose sobre sus goznes. Se paseaba por delante de las luces, pasándose las manos por el pelo. Me pregunté si debía ir hacia él pero después de un momento su ritmó se calmó y volvió al auto, deslizándose en su asiento junto a mi. Exhaló bruscamente y se volvió hacia mí. Sus ojos ardía, pero su voz estaba tranquila.
"¿De verdad esa impresión te doy, Bella? ¿Tú crees que no eres lo suficiente atractiva como para provocar ese efecto en mí?"
"Um, yo…"
"¿Tú crees que no te respondo de esa manera?"
"Bueno…"
"Bella," meneó su cabeza, y corrió los dedos por su pelo,"… ¡sólo la vista de ti caminando hacia mi casi me deja de rodillas!"
"Oh."
"Me alejo de ti porque, si no…" vaciló, tragó antes de continuar, "…si no, entonces creo que, mi respuesta física hacia ti sería muy, muy clara." Tentativamente, tocó mi cara con sus dedos. Sus ojos quemaban en los míos. "¿Entiendes lo que quiero decir, Bella?" respiró.
Apenas podía asentir, pero lo hice. Sabía que sus palabras estaban más allá de mí en ese momento. Palabras, pasamientos – todo se había ido. Y yo era como gelatina. La sinceridad y la emoción en los ojos de Edward eran abrazadoras. Bajó la mirada y sacudió su cabeza. Cuando volvió a hablar su voz estaba calmada. "Pero no quiero que pienses eso es todo lo que quiero. Te amo." Sus dedos acariciaron mis pómulos.
Poco a poco sentí recuperar el control del pensamiento racional. Tal vez pronto mi discurso se me regresaría. Los ojos de Edward estaban todavía en los míos. "Pero mi control sigue siendo un problema," continuó. "Sé que estamos trabajando en ello, pero no puedo arriesgarme a estar demasiado cerca de ti, lo sabes." Hizo una pausa. "Y, a pesar de los sucedido en 1918, supongo que el caballero en mi siente que no sería adecuado compartir esa parte de m contigo antes de que seas mi esposa." Súbitamente, pude ver la vergüenza y la pena comenzar a arrastrase por su cara con esa confesión.
Dejó caer sus manos pero las tomé rápidamente y las sostuve con fuerza.
"Edward, me gustó eso que me dijiste. Me gustó mucho." Parecía inseguro, avergonzado con su confesión. "Sé que piensas que no es adecuado, o caballeresco, pero me gustó."
Me incliné a través de la consola y lo besé muy suavemente. "Por favor no me ocultes esos sentimientos."
Los ojos de Edward se cerraron y dejó caer su rostro. "Bella, te deseo. Más que ningún otro hombre jamás ha deseado a una mujer. Y…yo te respondo de esa manera. Sólo no he dejado que lo notes. Hasta ahora."
Mi corazón golpeó en la pared de mi pecho.
"Lo que dijiste, acerca de mis respuesta a Lucy…el reflejo físico que tuve, cuando ella hizo lo que hizo, ni siquiera se registra como cuando me sonríes, o sostienes mi mano." Tragó saliva, y levantó los ojos hacia mí, mirando a través de sus largas y oscuras pestañas. "Es como…comparar un hormiguero con el Monte Everest, y eso aún no alcanza."
Mis dedos temblaban mientras se aferraban de él. No podía creer que lo que acababa de decir lo había dicho. Eso era tan…anti – Edward. Pero me gustaba mucho. De repente la imagen de Lucy que había en mi cabeza, en mis pesadillas, se evaporó. Sentí una sonrisa en mis labios.
"¿Yo soy el Everest, verdad?" pregunté.
Sonrió y asintió. "Everest."
Nos quedamos en silencio por un momento. Levanté mis brazos y lo empujé hacia mí recostando su cabeza sobre mi pecho. Su respiración se tranquilizó al escuchar mi corazón. Sus manos descansaban suavemente en mi espalda.
"Edward, sé que dijimos que esperaríamos hasta la boda, y lo haremos, pero mientras tanto, cuando estemos ambos listos, estaría bien compartir un poco más de nosotros mismos, ¿no?" Mi corazón comenzó a martillear otra vez. Su cara se arrugó mientras decidía que decir.
Dejó salir un profundo respiro y luego rió bajito, mirándome a través de sus pestañas otra vez. "He estado preocupado por eso…pensé que no podrías quererme como antes."
Llevé mis manos a su cara y lo besé. "Lo hago."
Edward acercó su rostro al mío. Tiernamente, apretó sus labios sobre mi mejilla, luego se movió abajo hasta mi barbilla donde puso otro beso, antes de finalmente ir hasta mi boca. Nuestros labios se movían juntos y enrosqué mis manos en su pelo, sintiéndolo deslizar como seda en mis dedos. Sus brazos alrededor de mí, atrayéndome a él. Cuando necesité respirar, deslizó su cara a mi cuello y me acarició con la nariz a lo largo de la mandíbula. Le acaricié la parte posterior de su cuello. Podía sentir su frío aliento en mi piel.
Suspiré. "Supongo que debemos continuar." El reloj del tablero me dijo que eran las 2:12 am.
Edward rió entre dientes. "Podrías querer aclarar exactamente que querías decir con eso."
"A Chicago," sonreí. "Probablemente podíamos seguir yendo a Chicago. Es un largo camino." Sentía sus labios curvarse en una sonrisa contra mi cuello.
"Probablemente tienes razón," dijo, alejándome y besándome suavemente en los labios. Cogió la manta y la puso a mí alrededor. "Y de todos modos, si vamos a abrir nuevos caminos juntos, preferiría que no fuera en un auto al lado de la carretera, en medio de la nada." Echó andar el motor y se rió, mientras mi corazón hacía un audible triple salto mortal.
Mientras todo había sido oscuridad y bosque cuando finalmente me sentí dormir, ahora cuando abrí mis ojos era un día soleado y edificios altos.
"Bueno días," Edward se estiró y pasó una mano sobre mi cabello.
"Hola," murmuré a través de un bostezo, estirándome y parpadeando. "¿Hemos llegado ya?"
Dio una sonrisa a las palabras.
"Estamos en Chicago, sí."
Miré le reloj. Ocho y cuarto. El cielo sobre nosotros era gris y algunas manchitas de lluvia estaban salpicando el parabrisas.
"Clima de Forks," dije distraída y Edward asintió.
"Se supone que estará lloviendo y nublado por los próximos días, así que eso es algo por lo que no debemos preocuparnos. ¿Tienes hambre?"
"Mm, sí."
"Entonces vamos por el desayuno."
Edward parecía familiarizado con la ciudad y pronto estábamos estacionados fuera de un café con un toldo a rayas y mesitas de metal y sillas en la acera. Escrito en dorado en la ventana frontal decía simplemente, Le Café. Edward salió del auto y fue hasta mi puerta.
"Espero que esto estará bien. Ellos hacen desayuno," dijo mientras me ayudó a salir del auto. El olor a tocino y huevos me encontró cuando llegué a la vereda.
"Mm, huele delicioso ya," le dije, en dirección a la puerta. Edward frunció la nariz y yo rodé mis ojos. Por supuesto que no olería bien para él.
Se sentó y observó mientras comía un plato de huevos revueltos y bebía el mejor chocolate caliente que nunca había probado. Extendió su mano y limpió la espuma de mi labio superior. Mordí su dedo con mis dientes. Sus cejas se alzaron por la sorpresa por lo que levanté las mías en respuesta. Rió y se recostó en su asiento, sonriéndome.
"¿Te gustaría ver mi casa?" dijo de pronto. Casi tiro los huevos sobre la mesa.
"Sí, me encantaría," esperaba que me entendiera con la boca llena. Su sonrisa parecía indicar que sí.
"Es muy pronto como para registrarse en el hotel, así que pensé que podríamos dar un paseo y yo podría mostrarte algunas cosas." Asentí con entusiasmo. Estaba ansiosa por ver y escuchar más acerca de la vida humana de Edward.
Edward pagó y volvimos al coche. Condujo por una esquina hasta una calle bordeada de arboles y un montón de preciosos edificios antiguos. Redujo la velocidad frente a uno que tenía el lobby cubierto de toldos que se extendían por el pasillo hasta la calle. El toldo decía Park Inn Hotel.
"Aquí es donde nos vamos a quedar," dijo.
"Se ve lindo." Era de sólo cinco pisos de atura y estaba hecho de ladrillos oscuros, con grandes, arqueados ventanales que miraban hacia la calle.
"Había considerado el Marriot, pero sabía que ibas a ser infeliz si gastaba mucho dinero," me sonrió.
"Tienes razón. Este es muy agradable."
"Y creo que…," estaba con la cabeza apoyada sobre el volante, mirando hacia arriba a través del parabrisas "...nuestra habitación debería estar allá arriba." Me incliné también, mis ojos siguiendo la dirección de su dedo.
"¿En el último piso?"
"Sí, nos dará una visión del parque."
Miré hacia delante y pude ver que, un poco más allá en la calle, había de hecho, zonas verdes. Continuamos y serpenteamos por unas calles más. Señaló la universidad donde habría estudiado leyes, y la Iglesia donde iba a la Escuela Dominical. Nos movimos por unas calles más y llegamos a una larga avenida. Una vez más, había arboles bordeando el camino y las casas aquí eran más grandes y altas. Se detuvo en el número cuarenta y siete, y salimos y caminamos hasta la puerta del frente. Me miró expectante.
"Esta es mi casa," dijo encogiéndose de hombros. Era alta, de tres pisos, ladrillos oscuros, y con anchos escalones que llegaban hasta una brillante puerta frontal flanqueada por grandes ventanas.
Estaba sonriendo. "Es hermosa," alcancé su mano y ´él me llevó a su lado con cuidado.
"Solía balancearme en esa verja," corrió sus manos sobre los postes de metal de la verja que separaba el camino de un pequeño jardín frontal. "Y esa era mi habitación, allá arriba," apuntó una ventana a la izquierda del segundo piso.
Yo estaba fascinada. "¿Quién vive aquí ahora?"
"Los Barclays. Han estado aquí por casi diez años. Espero que se queden otros diez años, son unos inquilinos muy tranquilos."
"¿Y antes?"
"Los Jacobsons y antes fueron los Lipmans. ¿Quieres que siga hasta 1921?"
Reí. "¿Fue la primera vez que la arrendaste? ¿En 1921?"
"Sí. Me tomó un par de años hacer volver mi cabeza hacia lo que me había sucedido. Carlisle me ayudó a conseguir mi herencia, pero estuvo vacía por un tiempo hasta que me ordené."
Me quedé mirando la casa, imaginando a un joven Edward jugando en el jardín, balanceándose en la verja.
"Me alegro de poder mostrártela," dijo. La emoción en su voz era clara.
"Yo también." Le sonreía. "¿Está muy diferente a cuando tú vivías aquí?"
Se encogió de nuevo. "No ha cambiado mucho por fuera, pero tuve que modernizarla por dentro. Las cocinas eran de inicios del siglo XX y los baños eran muy pequeños."
Miró su reloj. "Son casi las 11:00. Deberíamos ir a registrarnos ahora. ¿Estás lista?"
Me alejé de la cerca. "¿Podemos volver a verla otra vez, antes de ir a casa?"
Edward sonrió, y una mirada de sorpresa cruzó por su cara. "Sí, si tú quisieras."
"Me encantaría ver el interior. ¿Crees que pondrías hacer una inspección como propietario?"
Sus cejas se alzaron como se echó a reír. "No lo creo, Bella. Puede ser mi casa, pero los Barclays tiene derecho a su privacidad."
Fruncí el ceño mientras llegábamos al coche.
Los brazos de Edward rodearon mi cintura mientras tomábamos el antiguo elevador hasta el último piso del Park Inn Hotel. Nuestra habitación no era grande pero la mitad estaba dedicada a un dormitorio con una cama king size y un baño, mientras que la otra mitad, bajando dos escalones, era el área del salón con un sofá y una discreta unidad de entretenimiento, escondida en un armario estilo antiguo.
"¿Te gusta?" El portero se había ido y Edward, con las manos en los bolsillos, se quedó mirándome mientras yo veía alrededor.
"Es perfecto," sonreí. Estaba segura de que probablemente era caro, pero no era glamoroso, era cómodo y cálido.
"Bueno, ¿qué te gustaría hacer?" Miró alrededor como para conseguir inspiración desde los muebles. "Tenemos una hora antes de reunirnos con Rebecca y George." Pasó su mano por el pelo con nerviosismo.
"Um, está lloviendo afuera, ¿tal vez podríamos relajarnos y ver televisión?" dije como una pregunta.
"Suena bien para mí." Edward se sentó en el sofá, cogió en control remoto y me hizo señas para que fuera con él. No importaba lo que viéramos, así que Edward puso algo llamado Top Gear, un programa británico sobre autos rápidos y lujosos. Me senté, acurrucada a su lado, con sus brazos alrededor de mí. De vez en cuando sentía sus labios sobre mi cabello, o sus dedos suavemente acariciar mi brazo. No estaba segura de lo que la tarde traería. Estábamos a sólo una hora de juntarnos con George y Rebecca, y no sabíamos como afectaría en nuestras vidas. George y Rebecca estaban a punto de convertirse en realidad, no sólo una noticia inesperada. Me preguntaba cuánto Edward compartiría con ellos, o que esperaban de él. Me acerqué más a Edward. Sentí su barbilla sobre mi cabeza y me enfoqué en un rápido coche dando vueltas sobre una pista mojada, en algún lugar de Inglaterra.
No reuniríamos con Rebecca en el vestíbulo de la Clínica de Reposo Lake View, que resultó ser grande, moderna y con hermosos jardines. George era residentes desde que sufrió un derrame cerebral seis semanas antes.
El vestíbulo se parecía mucho al lobby del hotel con conjuntos de sillas esparcidos por el pasillo. Miré alrededor, preguntándome si ella ya estaba allí.
"Ella es Rebecca, la de pelo rubio y las gafas," Edward estaba mirando a la dirección puesta a la mujer que describía. Ella estaba sentada en una silla en la esquina.
"¿Cómo sabes?"
"Puedo oír sus pensamientos. Se pregunta si somos nosotros, pero cree que somos demasiado jóvenes."
Comencé a caminar hacia ella, pero Edward me detuvo rápidamente. "Mira indecisa. Parecería extraño que nos acercáramos directamente, sin saber exactamente quién es ella."
"Oh, sí, por supuesto." Esa fue probablemente una de las cosas básicas de Vampiro 101.
"¿Cómo te sientes?" Le pregunté, dándome cuenta de que había puesto sus ojos sobre sus bisnieta.
Respondió lentamente. "No sé todavía."
Apreté su mano y me estiré para besar su mejilla. Sonrió y, aunque estaba nervioso, pude ver la ternura en sus hermosos ojos.
Después de un momento dejó a Rebecca captar su mirada y ella se puso de pie y se acercó a nosotros. Lo sentí tensarse.
"No sé que decirle," susurró, casi sin mover los labios. Estaba sorprendida por los nervios en su voz.
"Um, ¿tal vez empieza con un 'hola'?"
Asintió, justo cuando ella legó a nosotros.
"Hola, soy Rebecca Rigby. ¿Eres Edward Masen?" preguntó cortésmente. Su voz era suave y su rostro franco y amable. Supuse que tenía unos cuarenta años y no sé por qué, pero me alegré de que sus ojos fueran de un azul profundo y no verdes. Le tendió la mano. Sabía que Edward había estado temiendo esto, pero extendió su mano sin sudarlo un momento y ella comprendió. Vi que tomó una leve respiración mientras experimentaba la sensación de sus fríos dedos y gélida palma. Edward actuó como si nada estuviera fuera de lugar – haciéndole a la humana creer que no había nada malo.
"Hola," él dijo, sin rastros de nervios ahora, su voz era suave y amable mientras se deslizó en su personaje. "Estoy encantado de conocerte, Rebecca. Ella es mi novia, Bella." Su mano estaba en la parte baja de mi espalda. Le di la mano y Rebecca parecía aliviada cuando sintió mi piel cálida.
"Gracias por venir," sonriendo cálidamente. "George estará tan contento, incluso si no tienen mucha información para él."
"Es un placer." La voz de Edward estaba en calma, pero su mano estaba en la mía ahora y sus dedos, apretando y soltando, una y otra vez, al darle la verdad. De repente dejó caer mi mano y abrió su chaqueta. Sacó un sobre. "Aquí están los documentos y el diario. Me alegro de poder devolvértelos en persona." Tomó mi mano de nuevo. Rebecca tomó el sobre y lo puso en el gran bolso en su hombro.
"Gracias. Tuviste una lectura interesante, ¿no?"
Pude ser consiente de la fuerte respiración que tomó Edward. Para el mundo exterior nada estaba mal cuando respondió, "Sí, muy interesante."
Rebecca sonrió e indicó los ascensores a un lado del vestíbulo.
"Bueno, ¿vamos a ver a George? Esperemos que esté despierto. Duerme mucho en estos días. Y debo hacerte saber que el derrame lo ha dejado incapaz de comunicarse mucho, pero él entiende todo lo que le dices." Apretó el botón para subir.
"Entonces, ¿te vas a casar?"
"Sí," dije, apretando la mano de Edward con la mía.
"¿Cuándo es el gran día?"
"No hemos fijado la fecha aún," esta vez Edward apretó mi mano al responder.
"Bueno, son ambos tan jóvenes, hay un motón de tiempo."
Asentimos a la vez.
"¿Dónde exactamente viven? Los abogados no lo mencionaron cuando se contactaron conmigo." Lo abogados no lo sabían. El único detalle de contacto con Edward era su dirección de email.
"Washington." Edward no perdió el ritmo. Mantén las cosas en general, vago. Sin especificar.
Las puertas del ascensor se abrieron y entramos. Rebecca presionó el botón del tercer piso.
"¿Entiendo que no puedes decirnos mucho acerca del padre de George?"
"No, no mucho." Edward dijo antes de comenzar la historia que él y Carlisle habían cuidadosamente hecho juntos, por lo que comprobar los hechos sería casi imposible. "Mi padres murieron cuando era pequeño y he estado viviendo con mi familia adoptiva desde algunos años. No recuerdo mucho, pero puedo decirte que Edward Masen era primo de mi bisabuelo."
"Oh, ya veo." Rebecca estaba interesada.
Edward continuó. "Nunca se casó y, aparte de George por supuesto, no tenía hijos. Nosotros fuimos su familia. No lo recuerdo, murió cuando yo tenía dos años, pero recuerdo a mis padres hablar de él, cuando era un poco más grande."
Las puertas del ascensor se abrieron y salimos, después de Rebecca por un largo pasillo blanco y estéril, con puertas numeradas. Al final del pasillo había un gran panel de vidrio que daba a un largo ornamental y cuidados jardines. Se detuvo en la habitación número treinta y uno y llamó a la puerta antes de girar la manilla y entrar.
Los ojos de Edward parpadearon a los míos. Le giñé un ojo y apreté su mano, y una de las esquinas de su boca tembló en una sonrisa nerviosa. Juntos entramos a la habitación treinta y unos para conocer al hijo de Edward.
El hombre que yacía en la cama estaba dormido. Parecía pequeño y frágil, acurrucado debajo de una manta azul, su piel era como papel y blanca pero había color en sus mejillas. Sus manos estaban descansando sobre las cubiertas y sus dedos eran largos. Como los de Edward. Un anillo de plateados mechones cortos rodeaba su cabeza, saliendo en todas direcciones. Me di cuenta de que estaba sonriendo.
Este era le hijo de Edward. Este hombre en la cama vino desde Edward. Había estado preocupada por como me sentiría cuando realmente me enfrentara a George. Pero me sorprendí cuando una realización me golpeó. Amaba a Edward, y, a veces amar a alguien significa hacer espacio en tu vida para otras personas, también.
Rebecca estaba inclinada sobre la cama.
"¿Abuelo?" susurró.
Me volví para mirar a Edward. Estaba de pie, muy quieto, una estatua inmóvil, mirando al hombre en la cama. Su expresión era casi perpleja, su respiración poco profunda. Acaricié su mano y puse mi brazo alrededor de él y me miró.
"Tu hijo," dije sin voz, por lo que Rebecca no escuchó, y luego sonreí, esperando que pudiera ver la aceptación en mi cara.
Sus cejas se hundieron, y tragó saliva. Miró de nuevo a George y mordió su labio inferior entre sus dientes por un momento. Traté de adivinar que estaba sintiendo, me preguntaba vagamente si estaba pensando en Lucy, pero también muchas emociones estaban parpadeando en su cara y en sus ojos. Después me miró, estudiándome atentamente, como si tratara de calibrar mis sentimientos. A continuación, asintió.
"Mi hijo," movió su boca y me llevó más cerca. "Te amo," susurró en mi oído y la emoción en su voz me atravesó.
"Probablemente despertará pronto ¿Les gustaría sentarse y esperar por un rato?" Rebecca e apartó de la cama y se volvió a nosotros.
Edward asintió y nos sentamos en las sillas, mientras que Rebecca se sentó al final de la cama. Nuestras manos estaban juntas entre los apoyabrazos y el pulgar de Edward acariciaba suavemente mi piel.
Miré alrededor de la habitación. Era limpia y brillante, pero algo clínica. George estaba durmiendo en una cama de hospital y habían también gavetas de hospital y un armario de hospital (nt: mucho hospital, no?, pero así estaba escrito :P). La ventana llegaba hasta el techo y al equipo de aire acondicionado. Había un par de plantas en sus macetas sobre el alféizar de la ventana y sobre las gavetas y algunos cuadros en las paredes. Me pregunté si Rebecca había estado tratando de hacer la habitación un poco más cálida y acogedora.
Después de un momento Edward habló, suave y claro, pero podía darme cuenta del esfuerzo que hacía.
"¿Son todas las habitaciones como ésta?"
"No, esta esa una habitación básica. Hay otras muy lindas, pero no me lo puedo permitir, por desgracia. Pero la atención es excelente, independiente de la habitación." Miró hacia George un instante. "Tuve suerte de que pudiera estar aquí, es un centro muy bueno."
Edward asintió, y luego metió la mano en su chaqueta de nuevo. "Pensé que podrías estar interesada en esto." Sacó un papel que sabía era un certificado de defunción falso. Se lo pasó a Rebecca.
"Ah, entonces Edward Masen murió en 1990," dijo leyendo la primera página. "Y era el primo de tu bisabuelo, tú dices. ¿De modo que sería tu…?"
Edward soltó una carcajada práctica. "No sé exactamente, sería volver muy atrás. Creo que sería algo así como un primo segundo, seis veces hacia atrás."
Rebecca rió también y me uní.
"Por lo tanto su relación con George, y conmigo, sería…oh, no puedo siquiera tratar de calcularlo," rió.
"No, es complicado…y remoto." Edward estaba sonriendo pero su mandíbula estaba apretada.
Rebecca le devolvió la sonrisa, pero parecía estar estudiándolo con cuidado, ahora.
"¿Y por eso llevas su nombre?"
"No, no lo creo."
Rebecca volvió a sonreír, con la cabeza inclinada, sus ojos no salían de su cara. Estaba empezando a sentirme nerviosa – era casi como si estuviera viendo a través de la fachada.
Pero Edward estaba haciendo su papel a la perfección. Lentamente, juntó sus manos sobre su regazo.
Entonces, dijo algo que nunca hubiera esperado. "Realmente, tengo hambre. ¿Hay algún lugar en el podemos conseguir algo para comer mientras esperamos?" Le sonrió a Rebecca, asegurándose de no mostrar mucho sus dientes, me di cuenta.
Sentí mi mandíbula caer, y rápidamente la cerré de nuevo.
"Oh, por supuesto." Rebecca saltó de la cama inmediatamente. "Hay un kiosco en el lugar, podemos ir allí y entonces George probablemente estará despierto para cuando volvamos. Buena idea."
Ella se inclinó sobre la cama. "Estaremos de vuelta pronto, abuelo," dijo, y le pasó la mano por la frente.
Miré a Edward, tratando de preguntarme con mis ojos que estaba pasando. Pero él medió una sonrisa sin compromisos. Sin dientes. Tuve que asumir que algo en los pensamientos de Rebecca estaba detrás de comportamiento inusual…
Minutos más tarde estábamos sentados kiosco Have a Cope (nt: ten una copa). Edward cogió el menú y me lo entregó. "¿Qué se ve bueno, Bella?" sonrió. Bajé la mirada al menú. ¿Quería que ordenara por él?
"Er, um, sólo un muffin de arándanos, creo."
Rebecca había tomado su propio menú. "Mm, creo que voy a pedir tostadas francesas." Corrió su dedo por la página.
Edward llamó a la camarera, quien había estado detrás del mostrador, comiéndoselo con los ojos, desde que entramos. Corrió entusiasmada.
"¿Podría traernos por favor un muffin de arándanos, tostadas francesas y para mi un sándwich de carne de res asada?"
Traté de mantener mi cara lo más normal posible. Pero fue difícil. Edward estaba ordenando comida. Pr preguntaba si realmente se lo comería. Sabía que podía comer, si tenía que hacerlo. Había tomado un bocado de pizza, una vez, frente a mí. Pero sobre todo, pre preguntaba a que iba todo eso.
La camarera escribió lentamente, obviamente tratando de retrasar su salida de al lado de Edward. Esperamos con paciencia.
"Tengo curiosidad acerca de algo," empezó Edward casualmente cuando la camarera, finalmente se alejó. "¿Cómo saber George acerca de Edward? ¿Lucy le dijo?"
Rebecca negó.
"No. Después de que Lucy murió, George estaba revisando sus cosas y encontró el diario en una caja con algunas cartas viejas. Estábamos agradecidos de que su esposo había fallecido algunos años antes sin saberlo. Él habría estado devastado – adoraba a George."
Sentí algo de la sesión que salió del cuerpo de Edward. Le di a su mano un apretón. Esta era una respuesta a algo que yo sabía le había estado preocupando. ¿Jonathan Rigby había sido un buen padre? Aunque sorprendido y angustiado había estado Edward por todo esto, él hubiera querido que su hijo tuviera una infancia feliz.
Rebecca vertió un poco de su agua de botella en la mesa y tomó un sorbo antes de continuar.
"Fue una gran shock para George. Quiero decir, lo leíste, te puedes imaginar como se sintió. Pero luego estaba curioso. Él y su esposa Marion, mi abuela, decidieron tratar de averiguar acerca de Edward Masen y ver si tenía algún resto de familia. Se preguntaba si tenía hermanos y hermanas en alguna parte."
Edward asintió.
"Pero Edward Masen era muy difícil de rastrear, y George estaba ocupado con su trabajo, por lo que podría ser mucho tiempo, incluso años, en los que no los buscó. Pero el deseo de saber siempre estuvo ahí. Después del derrame no sabíamos cuanto tiempo le quedaba así que ahí fue cuando decidí tratar de recoger su causa y encontrar lo que pudiera." Tomó otro sorbo de agua. "Va a estar muy contento, con tal de tener este pequeño trozo de imagen."
La camarera se apresuró con nuestras órdenes sobre una bandeja. Dejó los platos de nosotros y se alejó lentamente. Pensé que podría tropezar con su lengua.
Rebeca dio un mordisco a sus tostadas y yo comencé con mi muffin. A mi lado, Edward comenzó a zambullirse su sándwich de carne asada. Lo mordió y lo masticó y salvó por el leve estremecimiento al tragar el primer bocado, podrías pensar que había estado comiendo en toda su vida de vampiro. Traté de esconder mi sorpresa y la conversación continuó mientras comíamos.
"¿Qué tipo de trabajo tenía George?" Edward preguntó entre bocados. Sabía que era algo importante para él. Saber que había hecho George en su vida.
Los ojos de Rebecca se iluminaron.
"Era profesor de música, pero cuando se retiró creó una escuela de música para niños desfavorecidos, aquí en la ciudad." Su expresión se volvió apasionada a medida que empezó a hablar sobre le trabajo de George. "Estos son niños que nunca asistieron a un concierto o nunca han oído un instrumento música de cerca. Michos ni siquiera han escuchado la palabra sinfonía. Realmente creo que la música puede cambiar la vida de una persona y él ha estado haciendo un trabajo maravilloso desde hace casi veinte años."
Edward se había convertido en una piedra a mi lado. Debajo de la mesa me agarró la mano y se aferro a mí como una línea de vida. Tragó saliva y pude ver el destello de fuerte emoción cruzar su rostro.
"¿Estas involucrada en la escuela también?" Pregunté, intervenido rápidamente. Si la mantenía hablando ella no podría notar el desliz en la fachada de Edward. Me di cuenta de lo que el trabajo de George significaba para él. Su amor por la música había sido transmitido y estaba haciendo bien en el mundo. Bajo mi mano sus dedos temblaban.
Al otro lado de la mesa, Rebecca estaba asintiendo.
"Lo estoy, realmente, No soy músico, pero soy trabajadora social, y he estado con George durante diez años. Hemos tenido algunas de las historias de éxito más sorprendentes."
La compostura de Edward había regresado. Tomó aliento y sonrió.
"¿Y eres la única familia de George, ahora?" Preguntó en voz baja. Empujó su plato vacío lejos de él y echó un poco de agua desde la botella en el centro de la mesa. Vi como levantó el baso y dejó el liquido claro pasar sobre sus labios.
"Casi," dijo. "Siempre hemos sido una familia unida, pero mis padres ya fallecieron y mi hermano vive en el extranjero por el momento, por lo que sólo éramos yo, George y Marion. Y mi marido Marc." Dio una sonrisa triste. "Pero Marion murió hace dos meses y eso destruyó a George. Tuvo el derrame dos semanas después."
Vi los músculos de la mandíbula de Edward tensarse. Obviamente él estaba oyendo las cosas que Rebecca no estaba diciendo. Ella se aclaró la garganta y bebió un poco de agua.
"De todos modos, antes de que me olvide," buscó en su bolso, "no sabía si tenías fotografías de Edward Masen, así que pensé que te gustaría ver esto. Estaba en las cosas de Lucy. Puedo conseguirte una copia si tú quieres." Sacó la foto y la miró. "El parecido es asombroso. Podrían haber sido gemelos," dijo, levantando una ceja a Edward antes de poner la fotografía en la mesa y empujándola a nosotros.
Me pregunté por un momento por qué Lucy guardaba la foto, pero la emoción de la anticipación me atravesó. Una foto de Edward de cuando era humano. Quería verla. Extendí la mano para poner la foto más cerca, me incliné para echar un vistazo.
Oh. Pero no estaba preparada para esto. Sabía que mi aliento era audible y sentí algo gélido atravesarme.
No estaba sólo Edward. Era de Edward y Lucy juntos. Estaban de perfil, él sentado en un piano de cola, con sus dedos sobre las teclas, los ojos bajos, concentrándose.
Su pelo estaba liso, peinado hacia atrás, y quizás su mandíbula no era tan cuadrada, pero eran muy parecidos. Ella estaba se pie detrás de él, su mano apoyada sobre su hombro. Llevaba un anillo de perlas. Esta era una foto del compromiso. Una foto tomada esa noche. Las nauseas pasaron a través de mí mientras la miraba, sabiendo lo que ella había planeado. Ella estaba un poco más angulada hacia la cámara y podía ver que sus pómulos eran altos y finos. Su pelo era rubio y estaba suavemente curvado alrededor de su cara. Era pequeña, su postura era elegante y sonreía dulcemente. Había sido hermosa. No era consiente de la reacción de Edward a mi lado hasta que vi sus dedos alcanzar la foto y gentilmente empujar la foto a través de la mesa.
El algún lugar en la distancia se oían voces.
"¿Quieres una copia?"
"No, gracias."
Tomé alginas respiraciones fuertes y lentamente tomé conciencia de que mi mano tomaba fuertemente la de Edward bajo la mesa.
"Tal vez George esté despierto, ahora," dijo amablemente. No pusimos de pie y Edward me atrajo hacia sí, llevándome a su costado antes de besarme suavemente detrás de la oreja y susurrar "Everest."
George estaba despierto. Estaba sentado en una silla especial para inválidos, mirando por la ventana hacia la planta de aire acondicionado. Una enfermera estaba infando sus almohadas y estirando su cama. Rebecca le dio las gracias antes de que dejara la habitación.
"Abuelo, hola. Está levantado." Fue y lo besó sobre la cabeza. "He traído a Edward Masen para conocerte."
Rebecca volvió la silla de George con tal de que mirara hacia la habitación. Ahora que estaba erguido podía ver algunas cosas de Edward en la forma triste y perdida de sus ojos verdes. Aunque estaba un poco encorvado, no parecía tan pequeño ahora. Era difícil de decir, pero tal vez era de una altura similar a la de Edward.
George Rigby nos miraba, pero parecía que no registró nuestra presencia al principio. Sus manos descansaban holgadamente en su regazo. Entonces, muy lentamente, inclinó su cabeza y pude ver la tristeza en sus ojos desvanecerse, reemplazándola por curiosidad. Él no necesitaba palabras para comunicarse. Rebecca estaba en lo cierto. A mi lado, la mano de Edward se apretó en torno a la mía, sus ojos fijos en el hombre delante de él. Su cabeza de inclinó ligeramente y frunció el ceño. Luego sus cejas se alzaron y soltó una risa rápida que cubrió con una tos. Me pregunté que pensamientos había oído y que había en ellos.
Rebecca estaba inquieta con la manta sobre las rodillas de George.
"Como dije, ya no puede hablar, y tiene muy poco movimiento ahora, pero sólo tienes que leer sus ojos, le dicen todo."
Una pequeña sonrisa se formó en los labios de Edward mientras miraba a George. "Si, ciertamente," susurró.
"Entonces ven y di hola." Rebecca había terminado de ajustar la manta de Edward y tomó su lugar al final de cama de nuevo. Edward y yo nos movimos hacía las sillas. Me senté y Edward me miró, su expresión algo insegura.
"¿Tal vez empieza por un 'hola'?" Susurré, repitiendo mi consejo anterior. La cara de Edward se relajó en una sonrisa. Acercó su silla, sentándose frente a su hijo y respiró hondo.
"Hola, George. Soy Edward, estoy encantado de conocerte."
Ufff, otro capitulo intenso…
Edward se sincera, mostrándole a Bella como le hace sentir, ¿Qué pasara ahora? ¿Retomaran todo donde lo habían dejado?. Y conocen a George, y se parece a Edward…entonces que pasará ahora. Edward debe estar presa del pánico, así como es. Y la pobre Bella, una tras otra no? Y para colmo ver esa foto de Edward y Lucy, pobre mujer…
No sé si me demoré mucho o no, pero acá está el cap. Cuando subo el próximo, ni idea…
Y la recomendación: The Cannabean Betrothal por ItzMegan73. Linda historia en donde E/B pertenecen a al religión Cannabean y como dice el título se comprometen en matrimonio con todo, tradiciones y reglas de esta creencia. Muy lindo y tierno. Tiene algo que me gusta mucho, eso de indagar en las dudas del otro, darse el tiempo de conocerse y entenderse, algo muy importante en la construcción de una relación. En inglés, capítulos largos. Leanla…
Nadie ha comentado si ha leído alguno de estos fics, que les pareció, o si son muy malo, o si estoy puro pintando el mono (muy chileno jeje)
Bueno, no sé si me demoré mucho o no, pero acá está el cap. Cuando subo el próximo, ni idea… Las leo en los rr!
Bye.
PD: No está muy bien revisado, disculpen los errores.
