Twilight pertenece a Stephenie Meyer y Blood Lines a Windchymes, quien me ha dado el permiso de traducir su historia.
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Nos sentamos con George durante unos cuarenta minutos. Edward explicó la elaborada relación existente entre ellos y George parecía mirarlo de muy cerca. Aunque sus ojos habían estado tristes cuando llegamos, pero a medida que la visita comenzó, fue animándose un poco. Rebecca estaba en lo cierto – sus ojos lo decían todo.
"Disculpa lo poco que puedo decirte." Pude oír el rastro de tristeza en el tono de Edward y entendí el verdadero significado detrás de sus palabras. "Sé que amaba la música, como tú. Pero lo has visto por ti mismo, en el diario."
Edward se reclinó en su silla, estudiando a George por un instante. Luego sus ojos se posaron en Rebecca, que estaba sentada en la cama, claramente feliz de que el deseo de su abuelo se estuviera cumpliendo, tanto como se pudo.
"Edward, estoy segura que a George le gustaría oír un poco de ti," dijo ella, de repente.
Edward se movió en la silla y se acercó casualmente a tomar mi mano. Relajado. Abierto. Nada que ocultar.
"No soy muy interesante, me temo." Sonrío. "Acabo de graduarme de la secundaria. Bella y yo nos vamos a Dartmounth juntos y planeamos casarnos en algún momento en el futuro." Se encogió de hombros. "Eso es todo, realmente."
Hubo una pequeña rigidez, un leve endurecimiento en sus hombros y flexionó los dedos. Pareció dudar acerca de algo y me pregunté otra vez, que pensamientos había oído.
"Pero tengo un interés en común con George y Edward. También me gusta la música." Tragó. "He tocado piano desde que era un niño."
"Y toca la guitarra," agregué en un impulso. Edward me miró, una de las esquinas de su boca subió.
"Y la guitarra," confirmó.
Rebeca estaba sonriendo. "Debe ser genético. El piano es el instrumento favorito del abuelo. Tocaba hermoso, hasta antes del ataque." Se acercó y puso su mano sobre el hombro de George. "Pero todavía escucha sus piezas favoritas todos los días. Las enfermeras las ponen para él." Señaló el pequeño reproductor de CD en la gaveta.
Edward se levantó y se acercó a mirar el pequeño montón de CDs apilados sobre el reproductor. "Muchos de estos son también mis favoritos," murmuró para sí mismo. En pocas palabras su máscara amable resbaló y vi algunas emociones cruzar su cara. Pero fue sólo un segundo, y luego la máscara estaba de vuelta y retornó a su personaje. Cortésmente interesado. Sólo podía imaginar lo difícil que podía ser para él.
Los ojos de George seguían viendo a Edward. Su cara estaba parcialmente paralizada debido al derrame, pero pensé que podía ver una sonrisa tratando de formarse a un lado de su boca. Edward pasó una mano por su cara, y pareció tomar una decisión.
"También me gusta el jazz y el blues," dijo en voz baja. Entonces tomó una respiración profunda, y habló. "Como dije, era muy joven cuando Edward murió y no lo recuerdo, pero creo recordar oír que le gustaba el béisbol, y los libros."
La boca de George intentó la misma media sonrisa de nuevo y Edward sonrió de vuelta. "Y, no sé en que trabajó, pero creo que estudió medicina por un tiempo."
Vino y se sentó luego, tomando mi mano otra vez mientras tanto. Rebecca estaba mirándolo con curiosidad.
La puerta se abrió y la enfermera entró con una bandeja de medicamentos. Rebecca se levantó y recogió sus cosas. Al parecer, ésta era nuestra señal para salir. Nos pusimos de pie y Rebecca nos dio las gracias de nuevo por tomarnos la molestia de venir. "Esto significa mucho para George, sé eso," dijo mientras estrechaba la mano de Edward, preparándose para la temperatura de su piel, me fijé.
Así que esto era, entonces. Estábamos a punto de irnos, y no volveríamos. Edward había hecho lo que le habían pedido – había conocido a George y le proporcionó un poco de información acerca de su padre. Rebecca estaba agradecida y no esperaba nada más. Edward no vería a George otra vez.
No estaba segura de cómo me sentía. Parte de mi estaba aliviada – feliz de que todo había terminado, podíamos dejar caer la farsa y en un momento le podría preguntar a Edward que estaba pasando y lo que yo no podía 'oír'. Parte de mi esperaba que pudiéramos dejar el estrés del último par de semanas y seguir adelante. Pero me sorprendí al encontrar que parte de mi estaba triste. George nunca sabría que Edward era su padre. Edward nunca volvería a ver a su hijo. Su historia era muy…triste.
Estaba mirando el suelo, con el seño fruncido y mordiéndome el labio. Había estado preocupada por Edward, por mi, por cómo nos afectaría que George entrara a nuestras vidas. Pero nunca había considerado cuan triste era. Suspiré y miré a Edward, para ver como se sentía. Rebecca estaba hablando con él, pero me estaba mirando y sus ojos estaban ansiosos. Luego volvió su atención a Rebecca, con la máscara en su lugar, educado y cortés, mientras le aseguraba a ella, otra vez, que había sido un placer ayudar.
Luego se movió hasta George.
George no fue capaz de darle la mano, pero sentí mi corazón dar un brinco cuando Edward se acercó lentamente y con mucha suavidad juntó sus manos alrededor de las de su hijo. Las sostuvo por un momento, mirando dentro de los ojos de George. "Fue una gran placer conocerte, George," dijo. Luego sonrió, pero titubeó un poco y tomó una honda respiración. Un segundo después la sonrisa regresó. Se cuadró los hombros mientras se alejaba y salía de la habitación.
Rebecca se quedó un momento para discutir la medicación con la enfermera. Nos despedimos de nuevo y nos subimos al ascensor, solos. Edward no hablaba. Me cogió la mano como si fuera una línea de vida, pero no me miraba. Las puertas del ascensor se abrieron, cruzamos el vestíbulo y salimos al estacionamiento. La lluvia caía y Edward me empujó rápidamente hacia el Volvo. Pero nunca había sido buena con las superficies resbaladizas, y como él me empujaba, mis zapatos perdieron su agarre y empecé a caer. Nunca me golpeé con el suelo, me cogió en sus brazos y me llevó así el resto del camino. Abrió la puerta y me deslizó en mi asiento, todavía sin mirarme mientras cerraba la puerta y caminaba hasta el otro lado. Mis ojos nunca lo abandonaron. Empezaba a preocuparme.
Puso la llave en el contacto, pero no encendió el auto. Sus brazos estaban extendidos delante de él, sus manos tomando el volante, con su cabeza colgando entre ellos. Extendí una mano y la puse gentilmente sobre su brazo.
"¿Edward? ¿Estás bien?"
Asintió rígidamente, aún mirando hacia abajo. Luego suspiró y se volvió a mí.
"¿Estás tú bien?" preguntó, muy tranquilo. Sus ojos estaban ansiosos de nuevo.
"Um, creo que sí. No me golpeé contra el suelo."
"No quise decir eso," dijo despacio, "aunque me alegro de que no te lastimaras." Me dio una pequeña media sonrisa.
"Por favor que no te preocupen mis sentimientos, Bella. Dime honestamente, ¿estás bien…con todo esto?" Sus ojos ardían en los míos, anticipándose, buscando respuestas. "Vi tu cara, justo antes de salir de cuarto de George. No entiendo si…"
Súbitamente, me di cuenta de lo que me estaba preguntando.
"No voy a ir a ninguna parte, si eso es lo que quieres decir. Bueno, no sin ti, de todos modos."
Todavía estaba mirando con fuerza mis ojos. Después de un momento una sonrisa comenzó a deslizarse por su cara. Estiró su mano y acunó mi mejilla y la ansiedad en sus ojos se desvaneció, dejando una ternura que hizo que mi corazón tartamudeara. Me incliné y lo besé.
"Te amo, Edward."
El alivio era fuerte en sus ojos cuando envolvió sus brazos a mí alrededor y me llevó contra su pecho, acariciando su cara contra mi pelo, al respirar mi nombre. Su respiración era lenta y profunda y, aunque tenía muchas preguntas, tendrían que esperar un momento.
Se apartó de repente. "Vamos a algún lugar a hablar," dijo mientras encendía el motor.
Edward condujo un rato, fuera de la cuidad y en el área del parque nacional. Fuimos por caminos bordeados de bosque lo que me recordó Forks. Había una pista que conducía a una zona de picnic, donde las macizas mesas y las bancas estaban mojadas por la lluvia. Al ser un día de semana, y llovía, el espacio estaba vacío. Edward aparcó el coche y, caminamos de la mano, hasta una zona de tierra seca bajo el dorcel de grandes arboles en el borde del claro. Un arrollo corría bullicioso a poca distancia, podía verlo a través de los arboles. Nos sentamos en la hierba. Edward dobló sus rodillas y apoyó la cabeza entre ellas, con sus brazos envolviendo sus piernas. No había hablado desde que habíamos dejado el estacionamiento del asilo de ancianos.
Algo me decía que el silencio estaba bien por ahora, y que Edward hablaría cuando estuviera listo. Sólo tenía que estar allí. El agua golpeaba lentamente las hojas en el borde del docel, formando un mojado anillo de hierba alrededor de nosotros. Pero nosotros estábamos secos.
Después de un tiempo Edward habló.
"Estoy bien. Ahora. Pero no lo estaba antes."
Esperé.
"Cuando estábamos aguardando en el vestíbulo, esperando a Rebecca, casi me marcho. Quería tomarte y sólo…correr."
Mi boca se abrió, pero la volví a cerrar rápidamente. Estaba sorprendida al oír decirle eso. Sabía que había estaba nervioso, estuvo muy claro para mí, pero no me di cuenta de que estaba considerando escapar. ¿Cuánto había estado escondiendo? Su cabeza estaba apoyada sobre sus rodillas pero volvió su cara a mí.
"Estaba tan asustado, Bella." Podía ver que sus ojos estaban llenos de emoción. La ansiedad que había estado ocultando obviamente el pasado día, tal vez, las últimas dos semanas, estaba saliendo. Las palabras caían de sus labios.
"Tú has sido tan…no hay palabras para lo fuerte, lo maravillosa, que has sido. Pero he estado aterrado desde que decidimos venir aquí, que sería demasiado para ti."
Cerró los ojos y dejó escapar un largo suspiro. Me quedé en donde estaba, sólo viéndolo.
"Tenía miedo de que cuando conocieras a George, de que cuando estuvieras frente a la evidencia, la realidad, de mi…de lo que había pasado, me verías de otra manera. Y me dejarías."
Alice me había dicho que se sentiría de esa manera. Nunca había esperado oír decirlo, sin embargo.
Edward abrió los ojos. Parecía un poco más tranquilo ahora.
"Ayer por la noche en el coche, mientras dormías, casi doy la vuelta y manejo de regreso a Forks. Te vi, tan hermosa a mi lado, sabiendo todo lo que esto te ha lastimado, y no podía pensar en causarte mucho más dolor."
Mi corazón dolía por él, ahora.
"Pero, cuando estábamos en el vestíbulo y vi a Rebecca, empecé a sentí real miedo. Miedo a perderte, sobre todo, pero repentinamente, estaba nervioso de encontrarme con ellos. De repente…me preocupaba lo que ellos pensaran de mí. Sí ellos serían cuidadosos, como la mayoría de los humanos hacen." Hundió sus hombros en un encogimiento, todavía abrazando sus rodillas. "Creo que parte de mi tenía miedo de que no les gustara."
No lo pude evitar más.
"¡Oh, Edward!" Lo alcancé y eché mis brazos a su alrededor, abrazándolo con fuerza. Apoyó la cabeza en mi brazo, y siguió hablando. Me aferré y escuché.
"Y luego estaba preocupado por como me sentiría. Recordando que esa noche había sido tan dolorosa, entendiendo que mi comportamiento me había sorprendido, pero no sabía como me sentiría cuando realmente viera a George." Respiró fuerte. "¿Podría sentirme enojado por toda la…angustia, y dolor, que su aparición han causado – a pesar de que la culpa era mía, no? ¿Podría verlo combinando la vergüenza, la culpa y el disgusto que ya sentía por mi mismo? ¿Le gustaría? ¿Debo gustarle? Y si lo hiciera, ¿podría causarte más dolor? ¿Lo verías como más traición?" Cerró sus ojos con fuerza.
No podía creer que todo eso había estado en su cabeza mientras esperábamos en la entrada. Sabía que había estado nervioso, pero no así. No tenía ni la menor idea. Cómo se había mantenido unido, no lo podía imaginar.
La cabeza de Edward se había movido, dejándola ahora en mi pecho, mis brazos aún alrededor de sus hombros. Mi mano derecha acariciaba suavemente su cabeza y sentí como mi ritmo cardiaco le estaba dando una cierta sensación de paz.
"Cuando fuimos la primera vez a su habitación, y lo vi…me sentí incrédulo. Esa persona había venido de mí. No sabía que sentir. Me mantuve mirándote, tratando de leer tu rostro. Entonces, cuando dijiste lo que dijiste…" el temor era claro en su voz, "…cuando me miraste y dijiste 'tu hijo', y vi el…amor, y la aceptación, en tus ojos, pensé que mi corazón iba a estallar." Ahora había una sonrisa en su voz. "Tan imposible como es, así es como me sentía. No podía creer el amor que me estabas mostrando. Y luego, por primera vez desde que supe lo de George, fui capaz de sentir otra cosa además de vergüenza y culpa. Y tú hiciste eso, Bella."
Mi mano se quedó en su cuello mientras la profundidad y la sinceridad en su voz me conmovió más allá de las palabras, más allá de las acciones.
Edward levantó la cabeza. Lentamente, tomó mi cara entre sus manos y miró en mis ojos, profundo. Estaban tan llenos de amor, sostuve la respiración. No sabía como una persona podía tener tanto amor en ellos. Si, lo entendía – porque lo sentía también. Por él.
Respiró hondo, sus ojos buscando los míos.
"Sé que no quieres hijos, Bella, y no creo que sepas cuanto deseo poder darte eso a ti." Sentí mi corazón retorcerse. "Y sé que esto ha sido preocupante para ti, que Lucy…tuviera a mi hijo." Su rostro se arrugó en una mueca al decir su nombre y las últimas palabras. Estaba sorprendida de que hubiera recogido mis sentimientos. Incluso yo me había negado a reconocerlos después del primer par de días, aunque sabía que estaban ahí, sólo molestando de vez en cuando. Pero hoy, el reunirnos con George, había realmente disipado todo eso de mí. Cuando vi a George, cuando vi a Edward, no hubo nadie más. Abrí la boca para responderle, pero él cuidadosamente puso sus pulgares sobre mis labios. Sus ojos se fundieron en los míos y perdí el poder de hablar, de todos modos. Movió sus pulgares a través de ms mejillas y continuó hablando.
"Sé que te molesta, más de lo que me dejas saber. Pero Bella, Lucy no me dio un hijo, tú lo hiciste." Mi corazón tartamudeó. "Tú me diste el perdón, el amor, la aceptación y el coraje de hacer esto hoy. George vino a mí a través de ti." Tomó una de mis manos en las suyas y besó cada no de mis dedos, sin apartar sus ojos de los míos. "Esa es la única manera en que lo veo."
No podía hablar. Sólo no podía hablar. Las lágrimas vinieron y aunque no quería llorar, no había manera de detenerme. Edward acarició con sus pulgares mis mejillas, sacando las lágrimas que habían allí. A través de la imagen borrosa pude verlo sonreír.
"Shh, no llores, amor," dijo suavemente, mientras me atrajo a él, acunándome contra su pecho.
Edward me sostuvo en sus brazos, acariciando mi mejilla con la mano. Estaba perfectamente calmada y contenta y me di cuenta de que no me había sentido así por un tiempo. Me acurruqué más en él. Él parecía estar mucho más tranquilo, ahora. Sus ojos estaban en paz. Había dejado ir la vergüenza y la culpa que lo habían llenado. Después de un rato comenzó a despejarse, solo un poco. Un débil rayo de luz pasó a través de las ramas y dejó un suave brillo sobre las manos de Edward alrededor de mí.
Inhalé, me senté y le sonreí.
"Quiero escuchar más. Me gustó George. Y Rebecca. Ambos parecían ser gente muy agradable, inteligente y ella realmente se preocupa por las personas. Y George…" sonrió"…George es lo mismo. Y ellos son apasionados con la escuela de música y los niños con los que trabajan."
"A él le encanta la música," le dije sonriendo.
Edward suspiró y me observó mientras una pequeña sonrisa cruzó sus labios. "Sí, le encanta."
"Y ha hecho un buen trabajo. Ves, te dije que sería un buen hombre." Hice una pausa. "Deberías estar orgulloso de él, Edward."
Tomó una rápida inhalación y me miró. Sus ojos eran suaves mientras hablaba.
"Lo estoy."
Entonces su sonrisa se desvaneció y suspiró. "Pero los dos tiene afilados instintos y son muy perceptivos." Respiró hondo. "Rebecca no se dio cuenta pero estuvo muy cerca de comprender lo que era." Su voz era tensa ahora y di un salto mientras él hablaba.
"¿Cómo?" ¿Cómo? ¿Qué había hecho para hacer a ella creer eso? No es como si tuviera colmillos y una capa negra. La incredulidad fue clara en mi voz. "¿Cómo que estuvo cerca? ¿Por eso almorzamos?"
Asintió. Estaba sentado, ahora, con las piernas cruzadas, a mi lado. Tomó mi mano y la dejó en su pierna.
"Como dije, ella es muy perceptiva. Ambos lo son. Casi de inmediato Rebecca pensaba que había algo mal en mi."
"No hay nada malo en ti."
Edward rodó sus ojos. "Diferente, entonces. Ella sabía que había algo diferente en mí. ¿Eso está mejor?"
"Mucho," respondí de vuelta. "Pero, ¿por qué ella creía eso?"
"Bueno, mi piel, el color de mis ojos. Mi…apariencia. Sus primeros pensamientos fueron que había algo de otro mundo en mi."
Bueno, su piel es fría, sus ojos son dorados y él es inhumanamente hermoso, pero ¿eso no era sólo inusual? ¿Eso no gritaba vampiro, o sí?
"Pero junto a su perspicaz mente, ella tenía una fértil imaginación. Había pasado ya por varias posibilidades, sólo por diversión, como ser un fantasma, viajero en el tiempo, alien." Dejó caer la cabeza hacia atrás y suspiró. "Y luego más adelante en la conversación, cuando ella estaba riendo, tratando de entender mi complicada relación con George, sonreí. Estaba nervioso y debí haber mostrado muchos dientes. Instantáneamente su mente dijo vampiro." Exhaló bruscamente. "Pero era el típico estilo del vampiro de Hollywood…"
"Colmillos y una capa," dije tranquilamente.
Asintió. "Comprobó su lista nuevamente…piel pálida, fría, extraño color de ojos. No estaba tomándose en serio así misma, pero eso me puso en guardia."
"¿Y ahí fue cuando sugeriste el almuerzo?"
"Sólo pensé que sería prudente aparentar ser lo más normal posible".
Lo recordé mientras cuando se comía el sándwich de carne asada.
"¿Qué te pareció?"
"Repugnante," se estremeció y reí, quitando mi mano desde él y puse mis brazos a su alrededor, apoyando mi cabeza en su hombro. Entonces un pensamiento se me ocurrió. "¿Qué pasa ahora? ¿Puedes digerirlo?"
"Er, no. Tendré que deshacerme de eso más tarde." Miró hacia otro lado, hacia el arroyo.
"Um, ¿cómo?" Esto era algo que nunca había pensado realmente. Edward parecía un poco incómodo, de repente.
"Er, voy a tener que, um, devolverlo." Hizo una mueca.
"¿De verdad?"
"Uh huh. No es agradable, pero valió la pena para cambiar la dirección de los pensamientos de Rebecca."
"¿Funcionó, entonces?"
"Si. Ella no quería ir por ese camino de nuevo. En sus palabras, estaba siendo ridícula. Pero ella sentía curiosidad de mí. Me encontró…intrigante. Y pensó que era fuera de lo común que me pusiera en tantos problemas y viajara tan lejos cuando había tan poco para decirle a George." Se encogió de hombros. "Al menos no tenía miedo y me alegré de eso – sólo que no podía apuntar a lo que en mi era diferente. Le gusté, sin embrago," añadió con una sonrisa.
"Por supuesto, ¿A quién no le vas a gustar?" dije casualmente, pero estaba contenta por él.
Se rió. "A ella le gustas, también." Sus brazos me abrazaron y me apretaron al sonrojarme. "Ella piensa que nos vemos bien juntos."
Me acurruqué a su lado. Sabía eso.
"Ahora ¿dime algo de George?"
Edward levantó sus cejas mientras dejó escapar un suspiro. Sus primeras palabras fueron simples. "Me gustó, mucho." Tomó una brizna de hierba, rodándola entre sus dedos. "Ha estado muy triste desde que su esposa murió, pero nuestra visita lo distrajo por un momento, le gustó reunirse con nosotros. Pero también encontró algo diferente en mi, aunque no se fue por el camino supernatural. En un comienzo."
"¿En un comienzo?"
Edward asintió.
"Primero estaba sorprendido con el fuerte parecido entre el hombre de la foto y yo." Se volvió hacia mí de repente, sus ojos preocupados nuevamente. "Siento mucho eso Bella," dijo rápidamente. "No sabía que venía. Cuando lo vi yo…"
Puse mi dedo en sus labios. "Está bien. Sí, estaba confundida. Pero está bien. Soy el Everest, ¿recuerdas?"
Rió y su cara se relajó. "Sí, lo eres." Rozó sus labios contra los míos y suspiré.
"Sigue contándome de George."
Sus cejas se juntaron mientras hablaba.
"Al igual que Rebecca, encontró que era diferente, de alguna manera. Y fue como si él supiera que podía leer su mente." El ceño de Edward se profundizó, como si estuviera tratando de descifrarlo. "Pasó desde pensamientos vagos que deambulaban por su mente, hasta hacerme preguntas específicas. Se dio cuenta de que yo tenía dedos largos, como los suyos. Se preguntó si tocaba un instrumento, y que música me gustaba. Fue difícil no responderle directamente." Sus cejas se juntaron aún más. "Al principio me pregunté si solo era la manera en que procesaba sus pensamientos, pero entonces, después de haber terminado de decirle que era un primo remoto, me miró y dijo me gustaría escuchar la verdadera historia alguna vez, y eso realmente me impactó." Pasó los dedos por su pelo mientras negaba. "Justo antes de que me levantara a ver sus CDs, dijo algo más…"
Esperé, mi ceño estaba compitiendo con el de Edward, ahora.
"Dijo, Tú sabes, he vivido por mucho tiempo y he aprendido que hay mucho más en este mundo de los que el ojo puede ver, o que el cerebro admitirá. Fue como si me estuviera alentando, dándome su permiso para decirle la verdad. Hay fue cuando decidí contarle como a mi…como a Edward, le gustaba el béisbol y los libros. Y que estudió medicina. Quería darle algo."
"¿Crees que él sabía? Quien eres, quiero decir."
"No lo creo. No vi algo tan específico en su mente. Sólo que él creía que había algo más." Frunció el ceño de nuevo y suspiró pesadamente. "De todos modos, le hiso feliz saber un poco más acerca de su padre."
Edward tragó y agachó su cabeza. "Pero cuando nos fuimos, cuando dije adiós, él estaba agradecido de que hubiéramos venido y sus pensamientos…él esperaba…esperaba haber visto algo de su padre reflejado en mi." Dejó escapar un largo suspiro.
"Eso es increíble, Edward." Me acerqué y acuné su cara en mi mano, podía imaginar lo que los pensamientos de despedida de George significarían para él.
Asintió. Un momento después se echó a reír.
"¿Sabes que fue lo primero que pensó cuando me vio? Rebecca me presentó, me miró fijamente y pensó no me importa quien es, necesita un corte de pelo."
Me reí y Edward se sumó a mis risas mientras yo pasaba mis dedos a través de sus cabellos.
De pronto sus brazos me empujaron apretadamente contra su pecho.
"Le gustaste. Él cree que soy un joven muy afortunado y me dijo que me aferre a ti."
"Yo soy la afortunada." Sonreí cuando oír la risa de Edward.
"Ni siquiera cerca," dijo y rodé mis ojos a él.
"Entonces ¿que pasa ahora?"
Edward suspiró y me dio mi sonrisa favorita. "Espero que partamos a casa. Juntos."
Asentí, apretando su mano.
"Aunque, hay algo que me gustaría organizar antes de irnos."
Lo miré. ¿Qué?
"Me gustaría mover a George a una mejor habitación. A una con vista. No le queda mucho tiempo. Me gustaría que este tiempo sea lo más agradable posible. Es lo único que puedo hacer por él."
Le sonreí, pero pregunté.
"¿Crees que puedes hacer eso? ¿Rebecca pensaría que es extraño?"
"Hay algunas habitaciones disponibles con vistas la jardín, lo escuché en los pensamientos de la enfermera. El dinero no es problema y estoy seguro de que voy a ser capaz de organizar su cambio," dijo con una deslumbrante sonrisa. Sentí mi corazón saltar y él rió."Y me aseguraré de que Rebecca nunca sabrá que fui yo."
Asentí, recordando de pronto una de las cosas que había estado esperando preguntar.
"Edward, ¿qué pasó en el almuerzo, cuando Rebecca estaba hablando sobre sus padres y hermano? Estabas tenso."
La boca de Edward se aplanó en una delgada línea.
"Mm, eso no fue agradable," suspiró. "No estoy seguro de que le sucedió a sus padres, sus pensamientos parpadearon rápidamente, aunque tengo la impresión de que estaban juntos cuando murieron." Frunció el ceño y cogió una hoja de la tierra, despedazándola en tiras."Pude ver que su padre era hijo de George, sin embargo." Puso mi mano sobre su brazo. "Pero su hermano…" Su ceño se profundizó. Esperé, otra vez.
"Por lo que vi u oí, su hermano, Paul, fue un soldado. Había estado en Kuwait y no se acostumbró cuando volvió a casa. Parecía como que tuvo problemas con la policía, pero no estoy seguro de que tipo, exactamente. Creo que pudo haber pasado algún tiempo en prisión."
Sentí mis cejas subir por la sorpresa. Me pregunté que había hecho.
"Ha sido un mercenario en América del Sur los últimos cuatro años, pero nadie ha oído de él en dos. Está dado por muerto."
"Oh, Edward eso es terrible." Mi mano se apretó sobre su brazo.
Asintió. "Si, lo es."
"Yo…yo sé que no lo conocías, pero…lo siento."
Me miró y sus ojos estaban tristes. "Provocó malestar a Rebecca pensar en él. Siento…"
Por favor que no se sienta responsable, por favor que no se sienta responsable. Recitaba las palabras a mi misma, esperando que no fuera culpar a su aporte genética y asumiera la culpa por las acciones y errores de su bisnieto.
"Me siento triste de que su vida fuera de ese modo."
El alivio pasó a través de mí cuando me di cuenta de que no se iba a echar la culpa así mismo, o a sus genes. Sonreí para mis adentros – tal vez había esperanza para él, después de todo. Apoyé mi cabeza sobre su hombro de nuevo e hice otra pregunta. Una grande.
"¿Quieres mantener el contacto? Sé que a George no le queda mucho tiempo, ¿pero con Rebecca?"
Edward inclinó la cabeza hacia un lado, sus ojos estaban pensativos.
"No lo creo. Ella tiene su vida – su esposo y su trabajo. Y realmente no hay lugar para que cualquiera de nosotros tenga una parte de la vida del otro. Ella es feliz. Y yo estoy feliz. Creo que podemos dejarlos ir." Me sonrió. "Siempre puedo chequear de vez en cuanto. Sin que ella lo sepa, por supuesto."
Le sonreí de vuelta y lo abrasé.
Me besó suavemente, luego susurró en mi oído. "Vamos, dejemos esto atrás." Me ayudó a ponerme de pie.
La lluvia pasó a llovizna otra vez mientras Edward encendió el motor y condujo de vuelta a la cuidad. Había música en el estéreo y nuestras manos estaban unidas entre nosotros. El pulgar de Edward hacía patrones en la palma de mi mano.
"Bella, si te pregunto, ¿me dirás algo?"
Siempre odiaba cuando me hacía eso.
"Tal vez, probablemente. No sé, depende de si me deslumbras o no."
Sonrió, pero su ánimo se puso serio.
"Me preguntaba que estabas pensando, en la habitación de George, cuando nos íbamos." Levantó nuestras manos, todavía unidas, y acarició con un dedo a lo largo de mi mandíbula. Sus ojos estudiándome de cerca. "Tú rostro estaba tan dolido."
"Oh," me pregunté si debía decirle. Tomé una respiración profunda y me encogí de hombros. "Bueno, al principio estaba pensando lo aliviada que estaba por haber terminado todo. Y luego sobre las preguntas que tenía para ti." Suspiré. "Pero entonces comencé a pensar que era triste que George nunca pudiera saber quién eres. Y que probablemente nunca lo volverías a ver."
El ceño de Edward se profundizó y me miró, perplejo. Me encogí de hombros. "Quiero decir, sólo es…triste."
Edward suspiró y sacudió la cabeza. "Nunca dejas de sorprenderme." Su voz era densa y miró a través de la ventana.
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Hola!
Es que este Edward no puede ser más tierno?. Siempre sabe cómo dar vueltas las cosas con tal de hacer sentir bien a Bella y para echarse él la culpa. Eso me gusta de este fic, rescata las personalidades de los libros.
El próximo capítulo está bien bueno, recuerdan la conversación en el auto del capítulo pasado? Pues bien habrá un poco más de eso…jeje…
Recomendación: Perspective de ekimmuh. Hace un tiempo la subieron ilegal en español, pero la borraron, así que solo queda la versión en inglés. E y B comienzan compartir una relación más física, con tal de prepararse para la noche de bodas. Edward acepta la ayuda de Jasper, que le permite aumentar su tolerancia a los estímulos sexuales. Es progresiva, culminando con la luna de miel. Bien escrita, en algunas ocasiones algo melosa, pero a todas nos gusta así. Terminada. La recomiendo para darle real crédito a la verdadera autora.
Gracias a las chicas que siempre comentan (son poquitas pero las adoro), y por las que sé hay que seguir subiendo caps. Besos a todas ustedes. Y para EriCastelo, sip hay algo de genes heredados en los descendientes de Edward, eso de ser tan perceptivos y comprender a las personas de inmediato.
