Muy bien... Normalmente no subo muy seguido dos capítulos de un mismo fic, pero aquí me tienen: Subiendo el de este crossover que tal vez haya sido muy de su agrado :-), jejejeje, y por lo cual les agradezco que lo hayan hecho.

El epílogo es corto, pero creo que está bastante resumido, o al menos pienso yo.

En fin, un abrazo y un beso a todos ustedes!

Vicka.

P.d: ¿Reclamaciones? ¿Tomatazos?... Bueno... Díganlo todo en el review XD.


EPÍLOGO:

UN NUEVO INICIO.

El Sol empezó a salir por el horizonte del distrito de la Capadocia, Estambul.

Desde la cúpula de la mezquita de Santa Sofía, cierro los ojos mientras que aspiro el aire proveniente del mar y, al abrirlos, escucho una voz sumamente conocida diciéndome:

- Años sin pisar tierra turca, ¿no es así, hermano?

Me vuelvo hacia mi interlocutor con una sonrisa y le respondo:

- Más que años, diría que fue casi una eternidad.

Marcus emitió una carcajada y me replicó:

- No has cambiado mucho, hermanito.

- Y tú tampoco.

- ¡Je!

- ¿Y madre?

- Está en la librería con Flavia, Marcello y el viejo Haddock. El pobre tipo está echando pestes contra los turcos.

- No me sorprende.

Ambos nos reímos, para luego permanecer en silencio por un rato; no obstante, Marcus rompió ese silencio con estas palabras:

- Padre no se ha equivocado al elegirte como sucesor.

Me lo quedé viendo un poco sorprendido y le dije:

- ¿Por qué lo dices?

- Bueno… Muchos dicen que las misiones recientes en las que has participado han sido exitosas. Incluso muchos de los que pensabas que iban a ser el nuevo Mentor dijeron que fuiste la elección más acertada hasta ahora.

- Es curioso… Yo pensé que elegiría a alguien más.

- ¿Por qué?

Miré hacia el horizonte y, sin rodeos, le respondí:

- Porque yo le dije años atrás que no quería ser su sucesor, sino un simple Asesino más.

- Alex…

- Hay otros mejores que yo, Marcus. Hay otros que eran más dignos del puesto que yo.

- Altair tenía 25 años cuando se convirtió en Mentor – intervino una voz.

Marcus y yo nos volvimos hacia nuestro invitado inesperado.

- Ibrahim – le saludamos.

Ibrahim Ibn Omar, mi mejor amigo de la infancia, se puso al lado de Marcus y añadió:

- Altair también tenía la misma inseguridad que tú, Alex, y sin embargo él pudo dirigir con destreza a la Hermandad.

- Altair era un hombre sabio a diferencia de mí, Ibrahim – argumenté -. Era sabio y maduro… Además, era otra época.

- Tú lo has dicho – me replicó con una sonrisa-… Y sin embargo, él tenía lo que tú tienes, amigo mío: Carisma, madurez, sabiduría y capacidad de liderazgo. Esa era la razón por la cual nadie se atrevió a discutir la decisión de tu padre adoptivo: Porque él vio en ti todas esas mismas cualidades que aún el más capacitado de la Hermandad no tendría del todo.

Y, poniendo una mano en mi hombro, añadió:

- Yo creo que serás un gran Mentor al igual que él, amigo mío… Te lo aseguro.

Aquellas palabras me hicieron sentir muy confortado; por alguna razón me evocaron las numerosas ocasiones en las que Ezio y yo solíamos discutir sobre todo lo que nos rodea… Y porque, por un instante, sentí que él estaba a mi lado, sonriéndome, sintiéndose orgulloso y para nada arrepentido de haberme elegido como su sucesor.

Mirando hacia el horizonte, me di cuenta de que, a partir de este momento, del aquí y del ahora, debía aceptar mi destino tal y como era. Aceptarlo y prepararme para lo que viene, porque presiento que esta guerra entre nosotros, los Asesinos, y los Templarios, se volverá más cruenta.

Bajando de la mezquita a través de un Salto de Fe, me reúno con mi madre, Sofía, mis hermanos pequeños, y el capitán en la vieja librería de la familia, iniciando de esta manera un nuevo capítulo en mi vida como reportero y como el nuevo Mentor de los Asesinos.

Me llamo Alexandro "Tintin" Auditore-Sartor, y, al igual que mi padre adoptivo y mi hermano mayor, soy un Asesino.