Twilight pertenece a Stephenie Meyer y Blood Lines a Windchymes, quien me ha dado el permiso de traducir su historia.
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" ¿Quieres ir a cenar u ordenar servicio a la habitación?" Edward estaba sonriéndome mientras yo bostezaba. El sol se asomaba a través de la cobertura de nubes y de vez en cuando chispas de luz rebotaban en la mano de Edward sobre el volante, haciéndome sonreír. Su otra mano estaba sujeta cómodamente alrededor de la mía.
"Servicio a la habitación, creo." Me estiré en mi asiento. "Ha sido un laaargo día. Sólo quiero volver a la habitación y descansar. Y tú todavía tienes que, um, hacerte cargo de tu almuerzo."
Sus cejas se juntaron un poco. "Saldré más tarde para eso, cuando estés durmiendo. Después de conversar, por supuesto."
"¿Salir?"
"No me iré por mucho. Era sólo un sándwich."
"Pero ¿por qué salir? Tenemos un baño."
Hizo una mueca. "Er, no es algo que realmente me gustaría hacer contigo en la habitación de al lado, Bella."
"Oh, pero…"
Negó sacudiendo su cabeza a mí firmemente mientras sonreía. "No contigo en la habitación de al lado."
Fruncí el ceño. Realmente no quería que tuviera que salir para hacer eso. No me habría molestado. Quiero decir, es algo a lo que tendré que hacer frente cuando me convierta en un vampiro, ¿no?
"¿Comes a menudo?"
"A veces." Edward me miró. " Quieres saber cuándo, ¿no?"
Sonreí y asentí.
Rió entre dientes. "Bueno, la mayoría somos capaces de sólo dar la ilusión de comer – mover la comida en el plato, ocultando algo en servilletas. Pero ha habido ocasiones en las que he necesitado comer. Una vez fue en una cena médica con Carlisle. Fue horrible, cinco platos." Se estremeció. "Pasé casi toda la noche en el baño esa vez."
No le dejé ver mi cara de eeeuuw.
"Y hubo otra vez en una cena de estudiantes en Harvard. Eran sólo tres platos, no fue tan malo." Hizo una mueca. "Y unas pocas veces en la escuela ha sido necesario tomar un par de bocados de algo. Como pizza." Me miró intencionadamente, sonriendo, y reí, recordando ese día en la cafetería.
"Eso es algo que tendré que aprender, ¿no? La ilusión de comer."
"No es difícil, yo te enseñaré."
"Y deshacerse de ella, ¿cuándo no es una ilusión?"
Hizo una mueca. "Te voy a enseñar eso, también." Sus dedos se flexionaron sobre el volante. "A pesar de que no será la cosa más romántica que hagamos juntos." Murmuró las últimas palabras más para si mismo, que para mí.
Me estiré de nuevo. Había estado mucho en ese coche, últimamente.
"Edward, creo que cuando lleguemos al hotel, voy a dar un paseo, y así podrás hacerte cargo de tu almuerzo. Sin mi en la habitación del lado."
Su labios se adelgazaron un poco y estaba bastante segura de saber lo que vendría a continuación.
"No hay necesidad de que hagas eso, Bella."
Sip, tenía razón. No me decepcionó. Tomé una respiración y me preparé para la pelea.
"Lo quiero. No quiero que merodees en medio de la noche para…bueno, tú sabes."
"Y yo no quiero que tú camines en una ciudad extraña. No es necesario. Puedo esperar hasta más tarde." Él usó su tono de este es el fin.
"Edward," puse mi mano sobre su brazo. "Lo voy a hacer. Se que harías lo mismo por mi, si la situación fuera al revés."
"No puedo dejarte deambular sola, Bella. ¿Has olvidado Port Angels? Yo no." Sus ojos estaban fijos en los míos.
Pude ver que no cedería. Pero tampoco lo haría yo.
"Edward, no estoy pidiendo tu permiso." Mi voz era tranquila pero firme. Sus ojos se abrieron en mí, luego se achicaron mientras volvía la mirada hacia el parabrisas.
Nos detuvimos en el estacionamiento del hotel y Edward apagó el motor. Salió y dio la vuelta para abrir mi puerta. Su mandíbula estaba apretada. Salí del auto y lo besé en la mejilla.
"Te veo en media hora," sonreí mientras caminaba a hacia la salida, pero su mano estaba en mi brazo.
"Bella, por favor…"Su voz, ojos, implorando. Tomé otra respiración profunda.
"Edward. Voy a dar un paseo. Estaré bien. Sólo has lo que necesitas hacer." Lo miré, sin dudas en mis ojos. Había pasado por mucho con él en las dos últimas semanas, y me sentí fuerte por eso. "Mira, tú siempre estas haciendo cosas para mi comodidad o conveniencia. Déjame hacer algo por ti." Corrí mis dedos a lo largo de su mejilla.
"Bella…"
Lo corté. "No hay discusión, Edward. Soy perfectamente capaz de caminar sola por un rato."
El rostro de Edward mostraba que estaba dudoso. Pero también parecía saber que había sido vencido. Aún así, estaba sorprendida cuando asintió y metió la mano en su bolsillo.
"Al menos toma el teléfono." Puso su pequeño y plateado teléfono en mi mano. "¿Media hora?" Todavía sonaba inseguro.
"Media hora."
Todavía estaba sonriendo mientras salía a la calle. Habíamos llegado a un acuerdo. Era un cosa pequeña, pero no me había engañado o deslumbrado para llevarme con él. Y no volvería atrás. Esta era una nueva faceta en nuestra relación. Se sentía bien.
Caminé lentamente por la calle y di la vuelta en la esquina. Estábamos en la parte artística de la cuidad y deambulé pasando una joyería, un par de tiendas de antigüedades, una pequeña galería de arte y estaba yendo por una hilera de cafeterías y panaderías…cuando lo vi. Estaba en la vitrina de una tienda de ropa vintage. Mi boca se abrió y comencé a reír. Tenía que tenerlo. Cinco minutos después, salí de la tienda, con una pequeña bolsa de papel colgando de mi mano y una sonrisa en mi cara. No podría espera por mostrarle.
Edward abrió la puerta antes de que tuviera tiempo de tomar la manilla.
"¡Bella!" Sonaba aliviado, y rodé mis ojos.
"Ves, sana y salva." Extendí mis brazos y di una vuelta.
"Ya lo veo," dijo poniendo sus brazos a mi alrededor y llevándome en un abrazo.
Reí. "Fue sólo media hora, Edward."
"Fueron treinta y siete minutos," dijo en mi pelo. Sabía lo que quería decir. Parecía tonto, pero yo también lo había extrañado, incluso en este corto espacio de tiempo.
"Entonces, ¿te hiciste cargo del almuerzo?"
"Si, gracias." Me soltó del abrazo y me llevó de la mano para sentarme con él en el sofá. "Y también hablé con la administradora del asilo y ella cambiará a George a una habitación con vista al jardín mañana."
"Oh, Edward, eso es genial." Sabía que a él le gustaría. "George merecía una vista al jardín."
Sonrió con timidez y sus ojos fueron a la bolsa que todavía tenía en mi mano. "¿Realmente has ido de compras sin Alice? ¿Qué hay en la bolsa?"
"Ah," le sonreí. "Es para ti." Se lo tendí. "No es para mostrar en público. Sólo para ti y para mí, cuando estemos juntos. Solos."
Edward levantó una ceja. Traté de esconder una sonrisa y me miró con recelo antes de volver su atención a la bolsa y meter su mano. Sacó la camiseta y la miró, ahora con las dos cejas levantadas. La sostuvo delante de él y sonrió, dando un exagerado suspiro de resignación mientras la veía.
Era azul pálido, como la que llevaba en la foto de internet. Pero la imagen era diferente. En 1973, Snoopy había estado durmiendo sobre su casa de perro. Pero, en 2006, Snoopy estaba haciendo su danza feliz – la cabeza hacia atrás y los brazos extendidos.
"¿Te gusta?" Repentinamente me sentí nerviosa pero Edward sonrió, sus ojos oscureciéndose un poco.
"Esta, me gusta," dijo y me llevó con él. "Gracias." Me besó suavemente la nariz y pasó su nariz a lo largo de mi mandíbula. "Solo para nosotros, ¿sí?" susurró, si helado aliento enviando escalofríos a través de mi mientras se apoderaba de mi piel.
"Sí."
Los labios de Edward trazaron un suave patón a través de mi mejilla. "¿Por qué no tomas un baño caliente, mientras ordeno la cena?" susurró.
Quince minutos después estaba en la bañera llena de burbujas mientras Edward estaba en el teléfono ordenando la comida que yo había elegido del menú. Lasaña, ensalada, y chocolate caliente de postre. El agua caliente estaba relajándome y podía sentir el flujo de tensión en mis músculos, desapareciendo junto con algunas de las burbujas. Habían sido dos largas semanas. Al principio, creía que las cosas nunca serían las mismas entre nosotros, y había estado segura – las cosas no eran las mismas y nunca lo serían. Pero estaba bastante segura de que iban a ser mejores. Habíamos pasado por mucho, y las habíamos pasado juntos y eso nos había hecho más fuertes. Luchar contra un ejército de enloquecidos vampiros era una cosa, pero estas pasadas dos semanas habían sido una real prueba en nuestra relación. Y la habíamos pasado. Pero a pesar de lo que estaba detrás de nosotros ahora, y de que lo habíamos trabajado y ambos nos sentíamos cómodos con el lugar en el que nos encontrábamos, una parte de mí se sentía triste de que George nunca sabría la verdad sobre su padre. Pero no sabía que más podía hacer Edward, sin arriesgarse a la exposición.
Mis pensamientos fueron interrumpidos cuando Edward llamó a la puerta.
"Bella, la cena está aquí." Su voz llegó suavemente a través de la puerta y me retorcí alegremente en el agua ante la idea de la cena, y luego acurrucarme en la noche con él. Sólo nosotros dos. Sin Charlie, sin todos oyendo, sin vampiros sabelotodo.
Salí de la bañera, me sequé y me puse mis shorts de piyama azul y una camiseta sin mangas. Me envolví en la suave y esponjosa bata de baño del hotel. El delicioso aroma de la lasaña me golpeó cuando abrí la puerta.
"Mm, yum," murmuré.
"Mm, sí." Los ojos de Edward se demoraron en mí y me sonrojé. "Te ves linda en esa bata, Tendré que comprarte una," rió entre dientes.
Le rodé los ojos, pero luego miré la habitación. Correctamente.
"Edward, ¿qué has hecho?"
Había mantenido, obviamente, ocupados a la gente del servicio de habitaciones.
Había una pequeña mesa cuadrada cubierta con un fresco mantel blanco. Un vela cónica blanca en un soporte plateado en el centro, con un ramo de flores, en una un pequeño vaso de cristal. Edward había bajado las luces y había docenas de velas, parpadeando suavemente, sobre todas las superficies de la habitación. Un CD de suave jazz estaba en el sistema se sonido y su ritmo llenaba el aire. Edward tomó mi silla y me indicó que me sentara. Estaba a punto de protestar, pero me detuve. Quería hacer algo lindo para mí, y debía aceptarlo. Después de todo, no es como si me estuviera dando un coche. Así que en vez sonreí y me senté. Luego, cuando Edward se sentó frente a mi, mi sonrisa se convirtió en carcajada.
"¿Qué?" Edward se estaba riendo de mí.
"Sólo estaba pensando en lo bien que te ves, sentado con tu linda camisa blanca. Y yo aquí, en una esponjosa bata de baño."
"Te ves hermosa. Ahora, come."
Estaba casi a punto de reventar cuando terminé y levanté el chocolate caliente. Tomé un sorbo e hice una mueca.
"¿No está bueno?" Edward preguntó.
"Está bien. Pero no tan bueno como el de esta mañana." Dejé la tasa sobre la mesa y suspiré. "Todo esto es hermoso, Edward, gracias."
Sonrió, pero luego se levantó y se acercó a besar mi frente.
"Vuelvo en un momento," dijo y comenzó a caminar hacia la puerta.
"¿A dónde vas?"
"A una camita rápida." Luego se había ido y yo estaba con el ceño fruncido.
La habitación parecía tan vacía, ahora. Me puse de pie y caminé alrededor, preguntándome dónde había ido y cuándo estaría de vuelta. Hojeé la carpeta de información turística y la puse sobre la mesa. La música cambió de suave y lenta a alegre y burbujeante ahora, y me di cuenta de que estaba moviendo mis pies al compás de su ritmo. Entonces comencé a mover la parte superior de mi cuerpo y luego…la música me había tomado.
¿Qué estaba diciendo? ¿Bailar con nadie mirando? Bueno, eso era lo que estaba haciendo. Usualmente no hacía este tipo de cosas – mi habitación, donde Charlie, era demasiado pequeña y, de todos modos, mi torpeza decía que no era una buena idea. Pero esto se sentía bien, moviéndome y saltando, como su estuviera dando vida a la forma en que me estaba sintiendo.
Pero era una corta pieza. La siguiente era suave, lenta y melancólica. Sensual. No estaba dispuesta a dejar de bailar todavía, así que solo cambié mis movimientos. Estaba bailando torpemente con la bata de baño, por lo que me la quité y la dejé caer sobre la silla.
La lluvia había comenzado a caer y hubo un repentino estruendo de trueno. Me volví a mirar por la ventana. Los cielos habían abierto y la lluvia estaba cayendo a través de oscuridad, ahora. Me preguntaba si Edward estaba bien. No había llevado chaqueta, pero luego, cosas como el frío y la lluvia no molestarían a vampiro. Seguí bailando en donde estaba, mirando por la ventana, tratando de ver si podía encontrarlo mientras la lluvia caía sobre el vidrio. Mi mente fue de vuelta a último par de días y llegando a la conversación en el auto la noche anterior. Como Edward había descrito la reacción que provocaba en el. Me abracé y sonreí. La música fluía a través de mí y mis caderas rodaban y se balanceaban con sus ritmos mientras mis manos se movían lentamente por mis costados. Doblé mis rodillas y me dejé caer lento, meciendo lentamente mis caderas de un lado al otro, y luego haciendo círculos mientras comenzaba a subir de nuevo. Para mi sorpresa, no tropecé o perdí el equilibrio y una nueva confianza llegaba a mí. Estiré mis brazos y levanté mi pelo, dejándolo caer suavemente entre mis dedos, sobre mis hombros, y alrededor de mi cara, mientas continuaba oscilando mis caderas y mi cuerpo. Hice un lento giro, mirando hacia el cuarto, y me detuve en seco.
No había oído a Edward llegar.
Al principio estaba avergonzada. Pero en seguida, mientras mis ojos lo observaban, mi vergüenza cambió por algo más.
Edward estaba mojado.
Completamente, mojado. La camisa se aferraba a él, transparente, acentuando cada músculo, cada línea, cada curva de su pecho, brazos y hombros. Zarcillos de cabello mojado caían sobre sus ojos. Sus labios estaban ligeramente abiertos y lentamente lamió un poco de la humedad sobre su labio inferior. En sus manos había una baso de chocolate caliente de Le Café. Estaba humeando. Pero sus ojos…sus ojos estaban ardiendo.
"Nunca te he visto bailar así," su voz era áspera.
Podía sentir mi corazón golpeando, estaba a punto de romper a través de mi pecho. Quebrando mi pecho y cayendo al el suelo. Y podría estar aún latiendo a un millón de millas por minuto. No podía quitar mis ojos de él.
"Estás mojado."
"Está lloviendo."
Supe entonces, exactamente, lo que quería hacer.
La música fluía, lenta y rica, mientras yo caminaba hacía él y sus ojos estaban fijos en todos mis movimientos. Parecía estar en el borde, cuidadoso. A través de su casi invisible camisa podía ver el profundo subir y bajar de su pecho. En mi camino pasé por la cama y tomé una de las esponjosas toallas blancas cuidadosamente dobladas al final de esta, y la lancé por encima de mi hombro. Unos pocos pasos más y estaba de pie frente a él. Tomé el vaso de su mano y lo puse cuidadosamente sobre la mesita de café. Volviendo, extendí mi mano y comencé a desabrochar los botones de su camisa, lentamente. La música estaba llenando la habitación, su cadencia subiendo y bajando, mientras veía el pecho de Edward hacer lo mismo. Pensé que me detendría, pero no. Sus ojos estaban en mis dedos, podía sentirlos. Tomó un poco de trabajo, deslizar los botones a través de la tela mojada, pero después de un momento la camisa estaba suelta y por primera vez pude ver el pecho desnudo de Edward. Mi aliento era suave pero audible. Había visto atisbos de él antes, ese primer día en el prado cuando me mostró como brillaba al sol, y brevemente en Volterra mientras se preparaba para caminar a la plaza, peo no así, sin el estorbo de la ropa o la distracción del drama.
Su pecho era perfecto. Fuerte y suave, brillante y pulido con la humedad de la lluvia. Poco a poco llegué debajo de los hombros de la camisa y comencé a empujar. Mis manos rozaron la humedad de su piel y sentí un escalofrío correr a través de mi. Estuve sorprendida cuando Edward encogido sus hombros y brazos, sus músculos rodando bajo su piel, y la camisa cayó al suelo. Iba a dejarme hacer esto "Y estaba ayudando". Miré hacia arriba. La mandíbula de Edward estaba fuertemente cerrada. Sus ojos quemaban en los míos, pero no podía distinguir su expresión. Era casi de incredulidad.
Tomé la toalla y muy suavemente empecé a frotar. Primero fui por encima de su brazo derecho, largas brazadas lo acariciaban desde el hombro al codo y hasta la muñeca. Su respiración se atoró cuando pasé la toalla a lo largo de su costado y bajo su brazo, mis dedos rozando el suave pelo dorado que se encontraba allí. Levantó el brazo un poco, haciéndolo más fácil para mi, y sonreí por eso. Podía sentir sus ojos en mí y su respiración se hizo más superficial. Me demoré en la parte posterior de sus hombros y sobre su brazo izquierdo, frotando lentamente, suavemente absorbiendo la humedad que estaba brillando y puliendo su piel. Volvió su cabeza para poder seguir viendo mis manos. Me abrí camino a su espalda y comencé a hacer largos, suaves, amplios trazos desde sus hombros hasta donde sus jeans se sostenían, húmedos, bajo sus caderas. Su espalda desnuda era hermosa. Era fuerte y los músculos estaban bien definidos bajo la suave y pálida piel. Me tomé mi tiempo y de vez en cuando, como su pudiera seguir abajo, un leve temblor ondulaba a través del cuerpo de Edward.
"Estás temblando," susurré.
"No por el frío," susurró de vuelta, su voz rota.
Sonreí para mi otra vez.
Sus brazos estaban rectos a sus costados, sus manos apretadas en puños, aunque flexionaba los dedos ocasionalmente. Podía oír su respiración ahora, iba más rápido. Él tenía hoyuelos, uno a cada lado de su espina, justo encima de la cintura de los jeans. Edward silbó cuando deslicé mis dedos sobre ellos, acariciando suavemente las hendiduras. Los músculos de su espalda se estremecieron y sacudió sus caderas, sólo un poco. Sentí una cálida ola de placer correr a través de mí.
Cuando su espalda estuvo seca me trasladé hacia el frente de él, lentamente, llevando la toalla hasta su pecho. Sabía que sus ojos estaban en mí, prácticamente podrí sentir las marcas de quemaduras, pero no me atreví a mirarlo. Moví la toalla sobre él. Edward comenzó a gemir y su cabeza cayó hacia atrás, sobre sus hombros. Por la esquina del ojo vi sus manos tratando de alcanzarme, temblando ligeramente. Pero se detuvo, y las regresó en puños a sus costados. Llevó su cabeza hacia delante otra vez. Lentamente, fui por encima de su pecho y, gradualmente, llevé la toalla más abajo, sobre los músculos definidos, duros como roca, de su abdomen. Pude ver, y sentir, los músculos temblar y ondularse bajo su piel mientras frotaba círculos suaves y firmes. Un gruñido bajo retumbó desde la profundidad de su pecho, pude sentir las vibraciones ir a través de mis manos, que estaban temblando ahora, que rozaba la parte superior de sus pantalones.
Aunque mis ojos habían estado concentrados el glorioso cuerpo de Edward, siempre supe donde sus ojos se encontraban. Los sentí en mi cara, en mis manos, nunca dejándome, excepto cuando los cerraba a causa del placer. Miré su cara ahora, y mi corazón se detuvo. Sus ojos estaban en los míos y estaban en llamas. Oscuros y penetrantes. No había visto sus ojos así antes. No estaba segura de que hacer a continuación que inconscientemente cogí mi labio inferior entre los dientes. Los ojos de Edward se abrieron de inmediato, oscureciéndose aún más, y lo vi tragar. Inclinó la cabeza hacia atrás y cerró sus parpados. Di un paso atrás, pensando que quizás había sido demasiado para él, pero su cabeza instantáneamente subió otra vez y extendió una mano, sus dedos cuidadosamente giraron mi muñeca en un movimiento rápido y elegante. Tragó saliva otra vez mientras se acercaba e inclinaba su cabeza a mí.
"¿Vas a besarme?" Su voz estaba a juego con sus ojos, y mi corazón dio un salto. Sus labios estaban casi sobre los míos, podía sentir su aliento en mi piel.
Me acerqué. Soltó mi muñeca y envolvió el brazo en mi cintura. Dejé caer la toalla y puse mis brazos alrededor de su cuello. Luego su boca encontró la mía. Al principio fue un beso gentil, nuestros labios moviéndose juntos, pero podía sentir la tensión en Edward – estaba luchando por contenerla.
"Sólo déjate ir," susurré contra sus labios. Y entonces, lo hizo.
Era como si una represa hubiera reventado. Sus labios se separaron con urgencia sobre los míos y lo igualé trazando mi lengua sobre su labio inferior. Abrió la boca y luego su lengua acariciaba la mía. Comencé a perder la cordura. La boca de Edward se hizo más demandante, más urgente, mientras me besaba profundamente, como nunca antes. La sensación era casi demasiada, pero no la iba a dejar ir. Pasé mis manos por su cabello. Mi cuello se arqueó hacia atrás por el placer y cambió el foco de su atención y comenzó a chupar la piel de bajo mi mandíbula, succionando con su boca, pero nunca sentí sus dientes, solo la presión de sus gélidos labios y su lengua de hielo. Sentí el placer y el deseo brotando y construyéndose en mí que apenas podía respirar. Su brazo a mí alrededor me atrajo aún más a él y su otra mano se hundió en mi pelo. Él susurró y gimió mi nombre, y que me amaba, una y otra vez. Yo estaba más allá del habla. Más allá de cualquier cosa.
No había sido cuidadoso en mantener el usual espacio entre nosotros y podía sentir la humedad de sus jeans contra mí. Disfrutaba la sensación. Pero muy pronto, sentí sus músculos tensarse y supe que había llegado a su límite. Separó sus labios de los míos, respirando con dificultad – estaba a punto de alejarse. Traté de dar un paso atrás, pero me sorprendió cuando me mantuvo en sus brazos. Su cuerpo seguía estando tenso, pero no me dejó ir. Su mandíbula sobre mí, estaba apretada y vi el movimiento de su garganta al tragar otra vez, dos veces. Luego, poco a poco, su mandíbula se relajó y llevó su cara de vuelta a la mía, sus ojos cerrándose mientras lo hacía. Sus labios se encontraron con los míos de nuevo, suavemente, como una caricia sobre ellos y regresé mis manos a su pelo, empujando mis dedos por la húmeda maraña. Muy lentamente, su mano en mi espalda me apretó más a él. En él. Mientras sus labios seguían sobre los míos pude sentir mi pecho presionando contra la piel desnuda del suyo, y eso hizo latir mi corazón aún más, estaba separada de él solo por la delgada tela de mi camiseta. Un suave escalofrió recorrió el cuerpo de Edward, y el mío, al mismo tiempo. La mano en mi espalda se tensó. Un gemido suave vino desde mí y me acercó aún más. Y entonces…mi corazón explotó.
Lo podía sentir. Duro. A través de húmedo jeans presionándome. Jadeé y un calor me inundó y sentí el fuerte impulso de empujarme a mi misma contra él. Nunca había sentido…Él nunca…Oh. Mil pinchazos de electricidad palpitaban a través de mi, desde mi cuero cabelludo hasta los dedos de mis pies, instándome a…Pero me detuve. No fue fácil, pero me quedé tan quieta como pude mientras sus labios flotaban sobre los míos, dejándome sentirlo. A pesar de su dulzura podía sentir la tensión en su cuerpo. No quería hacer esto más difícil para él.
Y aunque apenas podía respirar, y mi corazón estaba acelerado, me maraville en la manera en la que, a pesar de que nuestras alturas no coincidían, nuestros cuerpos eran capaces de encontrar un surco entre sí junto con la música que se arremolinaba a nuestro alrededor. Nuestros cuerpos comenzaron a balacearse suavemente, sin apenas moverse, al ritmo. Sentí mis rodillas debilitarse a medida que la plenitud del momento me golpeaba, y sus brazos apretados a mi alrededor, me sostuvieron. Su rostro había bajado, moviendo sus labios desde los míos, repartiendo suaves besos a lo largo de mi garganta. Mi corazón continuaba golpeando. Podía oírlo, y sabía que él lo sentía contra su pecho desnudo, al tratar de tomar cuanto podía de esta nueva sensación que estaba ofreciéndome. Seguimos moviéndonos lentamente con la música.
Pero podía sentir la tensión aún erigiéndose en Edward y unos pocos segundos después me alejó, dejando una pequeña distancia entre los dos. Su respiración era pesada y sus ojos estaban cerrados. Dejó las manos en mi cintura y apoyó su frente contra la mía. No quedamos allí, sin movernos ahora, mientras nuestras respiraciones comenzaban a calmarse un poco. La música era cada vez más lenta y silenciosa.
Empecé a acariciar la parte de atrás de su cuello. Sonrió.
"Ahora ya sabes," susurró.
Sentí la sonrisa ensancharse en mi cara.
Otro momento y Edward levantó la cabeza y abrió los ojos. Parecía inseguro, como si estuviese saliendo de un trance. Cepillé mis labios sobre los suyos. "Te amo."
Su rostro esbozó una sonrisa y sus labios se movieron sobre los míos. "Y yo te amo," dijo bajito. Sin darme cuenta de lo que estaba haciendo, comencé a mover mis caderas hacia él de nuevo, instintivamente buscando más contacto. Con mucho cuidado Edward se alejó, poniendo un espacio mayor entre nosotros. Sus ojos se oscurecieron de nuevo.
"Yo…No ahora, amor."
Al instante, estaba quieta. "Lo siento."
"No lo sientas." Se inclinó más abajo. "Porque yo no lo hago."
Sus labios encontraron los míos de nuevo, dulces y suaves, antes de alejarse y suspirar. "Será mejor que me cambie," susurró. Sus manos recorrieron mi cintura antes de dejarla y alejarse. Agarró la camisa del piso y algo de ropa desde su bolsa y se dirigió al baño. "No olvides tu chocolate caliente, se enfriará," dijo mientras cerraba la puerta. Un segundo después oí la ducha correr. Mordí una sonrisa.
Estaba acurrucada en el sofá, sintiéndome muy satisfecha conmigo misma y bebiendo mi chocolate caliente, sin poder creer lo que acababa de pasar – lo que él había compartido conmigo. Todavía estaba sonriendo cuando apareció diez minutos después. Lo miré y casi derramé el vaso. Oh mi…nunca lo había visto así. No sólo estaba usando a Snoopy, y sólo eso hizo a mi corazón dar varios saltos – tan lindo – si no que estaba usando unos pantalones largos de pijama color azul oscuro. Me gustaba la forma en que colgaban de sus caderas y el dobladillo arrugado alrededor de sus pies descalzos. Repentinamente, me sentí nerviosa, y por la expresión en su cara, él también lo estaba. Por supuesto, Edward dormía en mi cama todas las noches, y había dormido en la suya en muchas ocasiones, pero siempre había estado vestido, con ropas de día. Había algo repentinamente mucho más…íntimo…en esto, ahora que estaba en pijama. Y especialmente justo después de, bueno…
"Te ves como para ir a la cama." Estaba tratando de sonar casual pero mi rubor me delató. Edward sonrió tímidamente.
"Snoopy al ataque," dijo, tirando del dobladillo de la camiseta.
"Se ve bien," dije, y me dio otra sonrisa tímida. Luego tomó un respiro y se acercó para sentarse conmigo en el sofá.
"No sueles usar pijama." Las palabras salieron de repente.
"Oh bueno, las compré para este viaje. Pensé que se vería extraño, estar aquí contigo así y estar usando jeans y camisa." Sus dedos hacían patrones sobre mi pierna. "No parece correcto usarlos cuando estamos en lo de Charlie. Pero aquí es diferente. Sólo somos tú y yo." Se encogió de hombros. "Por supuesto cuando estaba haciendo las maletas no estaba seguro de cómo te ibas a sentir después de que nos encontráramos con George. No sabía si querrías compartir la cama conmigo. Supongo que esto está bien, ¿sí?" Levantó una ceja y sus ojos brillaron.
"Mm, sí," me acerqué aún más a él y rió.
"Así que, tenía varios planes de contingencia, dependiendo del resultado del día de hoy."
"Mm, ¿qué trajiste?"
"Bueno, fue preparación mental sobre todo. Empaqué el pijama en caso de que fuéramos a compartir la cama. Pero estaba también preparado, mentalmente, en caso de que tuviera que sentarme en el sofá toda la noche, o reservar para mí un cuarto separado en el hotel. O en otro hotel."
Me reí de eso y se rió conmigo. Pero luego su voz se hizo más tranquila, más seria.
"O llevarte directamente a casa. O poniéndote en un avión a casa sin mí. O en un avión a Jacksonville, donde Renne." Su voz se había convertido en un susurro y sus dedos habían dejado de moverse sobre mi pierna.
"Me gusta el pijama." Mis labios llegaron hasta él y lo besé suavemente.
Mientras moví mi cabeza contra su hombro un bostezo se me escapó. Había sido un largo día.
De inmediato, Edward me cogió en sus brazos y me llevó a la cama, tirando de las mantas, mientras me sostenía con una mano. Él era tan suave con cosas como esas. Me acostó y luego fue por toda la habitación, apagando las luces y extinguiendo las velas, antes de volver y tenderse a mi lado. Me puse de lado, frente a él, y delineé a Snoopy con mi dedo.
"Lindo," dije, bostezando de nuevo. Edward me atrajo hacia él. Mi cara estaba contra su pecho y me acurruqué lo más cerca que pude. Y por primera vez, no dejó un espacio entre nosotros. Supe que en algún momento de la noche, el frío de su cuerpo lo forzaría a ponerse sobre las cubiertas, pero por ahora me quedaría dormida, felizmente contenida en sus brazos, escuchándolo tatarear mi nana.
Desperté a las pocas horas después. Edward estaba sentado a mi lado, con los brazos envolviendo sus rodillas. Había hecho eso el día de hoy, en el parque. No había visto que lo hiciera antes. Decidí que debía ser su nueva postura para pensar.
"¿Qué pasa?"
"Lo siento, no quise despertarte." Se acostó y me llevó con él, poniendo lentos y suaves besos a lo largo de mi hombro, empujando la correa de mi camiseta de su camino con la nariz. Mi piel se puso de gallina y suspiré. Era tan agradable. Pero no lo dejaría distraerme.
"¿Está…algo…mal?" Me las arreglé para sacar las palabras a pesar del roce de sus besos.
"He estado pensando." Su voz sonó ahogada contra mí.
"¿Mm?...Dime."
Edward puso su frente sobre la mía. La habitación estaba a oscura, pero gracias la luz de la luna que entraba por la ventana, pude ver sus ojos. Parecía estar tomando una decisión allí mismo, en ese momento, mientras me miraba. Contuve la respiración, preguntándome lo que estaba por venir.
"¿Qué?" Boqueé.
Edward tomó aliento y me besó.
"Creo que voy a decirle a George lo que soy."
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(Sólo ha sido revisado una vez)
¿A que no deja de sorprendernos?... El prometido acercamiento, muy clarificador para Bella (y para todas nosotras, jeje) y esta última reflexión de Edward…ya veremos en que resulta todo esto. ¿Merece review? Yo creo que sí.
Recomendación: Stripper Love de Edward´s in the Air Bella es una stripper y actriz porno. Edward viaja a Las Vegas junto a sus amigos celebrando una despedida de solteros. Edward tiene novia, pero se ve tentado por esta voluptuosa morena. Comienzan una caliente y sensual relación, donde ambos dan todo lo que pueden (me explico?). Total y completamente en español. Terminada. Creo que ha sido, sin duda, lo más hot que he leído, para todas aquellas que estén pasando frío, jeje.
Y mil, mil, millones de gracias por todos los comentarios que recibí con el pasado capítulo. Nunca en esta historia, ni cuando subí Sus ojos había recibido más de 7 u 8 reviews, así que besos y abrazos para todas quienes aprecian mi trabajo. Espero el de este cap ;D. Lo malo es que estoy haciendo mi práctica y me deja cansadísima, convertida en un bulto que come y duerme, así que por favor paciencia con la traducción, me queda sólo un cap traducido que tengo que revisar para poder subir. Perdón si en este hay muuuchos errores, mis ojitos se cierran…zzz…zzz…
