Twilight pertenece a Stephenie Meyer y Blood Lines a Windchymes, quien me ha dado el permiso de traducir su historia.
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"¿Estás seguro de que esto está bien?"
Estábamos sentados, en cuclillas, detrás de la planta de aire acondicionado que estaba sobre el techo de la ventana exterior de George.
"Por supuesto. He tenido mucho práctica en este tipo de cosas, ¿recuerdas?" Edward estiró su mano para encontrar la mía y pude ver su sonrisa en la oscuridad. "¿Te sientes mejor ahora?"
Asentí. "Fue sólo un mareo." No estaba acostumbrada a escalar edificios de varios pisos sobre la espalda de alguien en la mitad de la noche.
Había pasado una hora desde que Edward besó mi hombro y me dijo que quería decirle a George la verdad. Su voz había sido tranquila, y un poco triste.
"Sé que lo he conocido, y que le di la poca información que pude, y eso pudo solucionar cosas para mi…para nosotros…pero eso lo deja como una mentira."
Edward había estado sosteniéndome en sus brazos, mirándome fijamente a los ojos. Sabía que él esperaba que entendiera, que fuera su apoyo en este último asunto de su pasado.
"No quiero dejarlo de esta manera…mintiéndole."
Había besado su frente y él había puesto su cabeza contra mi pecho, suspirando al escuchar los latidos de mi corazón. En verdad, había estado sorprendida. Sabía que no exponerse era la regla número uno del mundo vampiro, y a pesar de que entendía por qué Edward quería decirle a George, y mayormente estaba de acuerdo con él, no quería que él se pusiera en riesgo.
"¿Vas a decirme que estás pensando?" su voz salió ahogado en contra de mi pecho, pero pude oír el rastro de tensión mientras acariciaba su cabello.
"Sólo me preguntaba sobre la exposición. Y los Volturis." Me estremecí un poco en pensar en ellos. Instantáneamente, los brazos de Edward se tensaron a mi alrededor y llevó su rostro al mío, besando mi frente y tirando de mí contra su pecho.
"Lo sé. Eso es ciertamente algo para ser considerado y he estado pensado en ello mientras has estado dormida." Besó mi pelo y su mano dio largas y reconfortantes caricias a lo largo de mi espalda. Me revolví acercándome un poco más a él. "Estoy seguro de que estaré a salvo. George realmente no es capaz de decírselo a alguien. Y si lo pudiera, por lo que he visto en su mente, no creo que lo hiciera. Y no estoy planeando dejar a los Volturis saber. ¿Y tú?"
Estaba sonriendo luego.
"No estoy exactamente en mismo dial," dije, rodando mis ojos, y Edward se echó a reír. "Creo que si no hay riesgo para ti, entonces sí, creo que es lo correcto."
Asintió. "Realmente no le queda mucho tiempo. Puedo oírlo en su corazón y puedo detectarlo en su olor."
Hice mi cabeza atrás para mirarlo. "¿En serio? ¿Puedes oler eso? ¿Cómo?" Mi nariz casi arrugada en mi rostro.
"No es nada terrible," respondió rápidamente. "Es sólo que so olor se desvanece, lo noté hoy cuando estuvimos allí. Es como cuando una persona deja una habitación, y por un tiempo después puedes detectar el rastro de su esencia. No es fuerte, pero sabes que estuvo ahí, y que ahora se ha ido. Eso es lo que pasa con el aroma de George, se está desvaneciendo. Él está aquí, pero ahora…se está yendo."
Sonaba tan triste. "Sí, dile," dije con firmeza y abracé fuertemente a Edward.
Miró mi cara y sonrió. "Gracias."
Así que ahora, estaba sentada al lado de Edward. Mirando la ventana de George, esperando a que la enfermera terminara su ronda nocturna y dejara la habitación para que pudiéramos entrar. El jersey y los jeans que me había puesto a toda prisa sobre mi pijama no me ofrecían mucha protección contra el frío y me estremecí. Edward se quitó la chaqueta y la puso alrededor de mis hombros. Metí mis brazos en las mangas.
"Te deberías haber quedado en la cama," murmuró mientras subía la cremallera hasta mi bravilla. Las mangas colgaban de los extremos de mis brazos y los agité, luciendo como un pingüino. Sonrió y las enrolló para mí.
"¿Reamente crees que me quedaría atrás y te dejaría hacer esto solo?"
Suspiró, pero sus ojos se volvieron muy cálidos y suaves. "No, no lo creo." Inclinó la cabeza y sus labios rozaron suavemente sobre los míos.
Hubo un destello de luz en nuestra dirección cuando la linterna de la enfermera cruzó la ventana. Rápidamente, Edward me agarró y nos metió más atrás en la planta de aire acondicionado. Mi corazón comenzó a golpear y estaba agradecida que Edward hubiera insistido en que usáramos ropa oscura. Me dio una inquieta mirada.
"Estoy bien," pero mi temblorosa sonrisa y el loco latir de mi corazón me delataron de inmediato. Edward me empujó en su costado, abrazándome apretado. Sentí sus labios al besar lo alto de mi cabeza.
Un momento después, y la enfermera se había ido. Edward tomó mi mano y nos movimos con cuidado a través de la ventana de George. Bueno, yo me moví con cuidado, Edward era suave y sinuoso, como un gato.
"¿Y si está durmiendo? Podría darle un ataque al corazón si se despierta y nos ve allí."
"No está durmiendo." Los largos dedos de Edward estaban trabajando en el pestillo de la ventana, aplicando la presión suficiente para abrirla sin romper nada. Se oyó un clic, y corrió el vidrio dejando espacio apenas suficiente para deslizarse dentro. Todo el ejercicio había tomado sólo un segundo, y tan suavemente – me preguntaba si así había sido la primera noche que había ido a mi ventana. Antes de empezar a dejarla abierta para él.
Sabía que esta era realmente la única manera. Edward no podía arriesgarse a hablar con George durante un día de visita donde podría haber interrupciones de las enfermeras. Y si organizábamos otra visita a través de Rebecca, ella estaría con nosotros, y sería extraño pedirle que nos dejara a solas con él. No, esta conversación tenía que suceder en completa privacidad.
Pero aun así, yo era la hija de un jefe de policía y parte de mi estaba un poco incómoda con toda la cosa de romper y entrar. Edward estaba obviamente muy cómodo con eso. Pero yo ya sabía eso.
Edward subió por el estrecho espacio y sentí mi aliento detenerse al verlo moverse.
Lento. Silencioso. Sigiloso.
Vampiro.
Viéndolo moverse así fue nuevo para mí y me estremecí por la sorpresa. Era diferente cuando él venía a través de mi ventana. Me pregunté si yo sería capaz de moverme tan suavemente como lo hacía él.
Entonces Edward dio la vuelta y me alcanzó.
"¿Qué vas a decirle?" Susurré repentinamente, mientras sus manos me tomaban de la cintura. Vaciló, descansando sus dedos en mí tenuemente.
"No tengo absolutamente ni idea," susurró de vuelta, dándome un encogimiento de hombros y una media sonrisa. Mi corazón dio vueltas cuando aumentó el agarre y me llevo hasta la habitación.
Pero yo no era un vampiro elegante…sin embargo…y me golpeé la rodilla con el marco de la ventana. El vidrió se sacudió y Edward lo sostuvo y silenció, tocándolo con su mano.
"¿Estás bien?" Frotó mi rodilla.
Asentí mientras me dejaba en el suelo.
Estaba oscuro, pero podía oír los suaves sonidos de la música clásica. La enfermera debió haber puesto uno de los CDs de George. Después de que mis ojos se acostumbraran pude distinguir su forma en la cama, apoyado ligeramente, con una mano sobre las mantas.
Tenía los ojos abiertos, mirándonos, pero estaba muy quieto.
"Está bien, sus pensamientos están en calma. Está sorprendido y curioso, pero no preocupado." Edward susurró en mi oído.
Fuimos hasta la cama, la mano de Edward sosteniendo la mía flexionando ligeramente sus dedos, con nerviosismo.
George estaba mirándolo directamente y Edward me dio una suave sonrisa.
"Pensó que podía volver, pero no de esta manera."
"Eso es comprensible," susurré.
"Hola, George." La voz de Edward era suave mientras su mano se apretaba en torno a la mía. Tenía razón – George no parecía angustiado cuando nos acercamos a él lentamente. Edward cuadró sus hombros y yo podía sentir la tensión corriendo a través de él ahora. Al tomar un profundo, innecesario, aliento, me pregunté cómo iba a comenzar.
"Por favor permíteme disculparme por la forma de mi visita, y por lo avanzado de la hora…"
Contuve una sonrisa. En su nerviosismo había retrocedido a 1918, utilizando las palabras y expresiones de su vida humana. Fue difícil conciliar eso con los movimientos vampiros que había presenciado cuando había pasado a través de un imposible espacio pequeño en la ventana. ¿Cuántas personas tenía este hombre en él? Sonreí para mis adentros. No me importaba – las amaba a todos.
"Tenía la esperanza de…oh, por supuesto…lo siento…"
Edward se volvió a mí. "Bella, George dice hola. Y…está feliz de verte de nuevo." Edward estaba sonriendo pero estaba sorprendida, y miré hacia el hombre en la cama. Obviamente George no estaba del todo desconcertado por el hecho de que Edward estaba claramente leyendo su mente. De hecho, parecía feliz de comunicarse a través de él.
"Oh, um, hola George. Me alegro de verte de nuevo, también."
Esto era muy extraño. Edward se volvió hacia la cama. Volvió a respirar profundamente y pareció relajarse.
"¿Te importa si cojo una silla?" Parecía un poco más en sí mismo, ahora.
George debió responder positivamente, porque Edward cruzó la habitación y fácil y silenciosamente, puso dos de las sillas para visitas de vinilo negro a un lado de la cama. Nos sentamos. La mano de Edward estaba sobre mi rodilla y la cubrí con la mía. Su otra mano estaba suelta entre sus piernas.
Dudó, decidiendo la mejor manera de proceder. Supe el momento en que tomó la decisión – sus dedos detuvieron sus movimientos y estrechó los míos. Se inclinó un poco hacia delante.
"Pensé que podrías tener alguna preguntas para mí, George."
Escuché atentamente la conversación unilateral entre Edward y su hijo.
La primera pregunta de George era claramente ¿Quién eres?
Los dedos de Edward comenzaron a apretar los míos nuevamente y respondió bajito, sin vacilación.
"Soy Edward Anthony Masen. Y nací en 1901, aquí, en Chicago." Hizo una pausa, "creo que has estado buscándome."
Mi corazón tartamudeó.
Luego hubo silencio y deseaba poder ver los ojos de George con más claridad en la oscuridad. Edward respiró fuerte, pero su voz estaba nivelada y calmada cuando respondió la siguiente pregunta no formulada de George.
"Si, lo soy."
Tragué saliva, entendiendo lo que George había preguntado. Mi pierna estaba saltando arriba y abajo con los nervios. Entonces Edward asintió lentamente, y oí el débil temor en sus palabras.
"Sí, eres…eres mi hijo."
Estaba hecho.
Edward cuidadosamente explico cómo llegó a estar sentado en esta habitación, ciento siete años después de que había nacido, y seguía viéndose de diecisiete. Comenzó hablando de la influenza, sus padres, y cómo, antes de morir, su madre le había pedido al misterioso Dr. Cullen salvar a su hijo. Habló en voz baja y calmada, pero luego vaciló. Sus dedos apisonaron los míos cuando dijo las siguientes palabras.
"No, no un fantasma…yo, yo soy un vampiro."
Esperó la reacción de George y al principio no hubo nada. Luego, mis ojos se abrieron con horror al ver el cuerpo de George sacudirse y comenzaba a hacer sonidos de jadeos. Edward se alejó de la cama pero los ojos de George nunca dejaron su rostro.
"Tenemos que conseguir una enfermera," susurré.
Empujé mi silla, pero, en mi pánico, calló hacia atrás y me tropecé con ella, junto con los cajones de metal. El sonido fue fuerte y la pila de CDs se extendió por el suelo.
La mano de Edward se enroscó alrededor de mi muñeca, sosteniéndome a media caída. Se puso de pie rápidamente. "Está bien, no necesitamos una enfermera. Su corazón va rápido pero volverá a su ritmo natural ahora. El shock inicial está desapareciendo ya."
Miré. El jadeo se había detenido, su cuerpo estaba quieto. Dejé escapar un suspiro.
"Pero la enfermera está viniendo." Edward dijo.
Un segundo después estaba de vuelta sobre el techo detrás de la planta de aire acondicionado, escondida apretadamente al lado de Edward. En un borrón ordenó lo CDs, puso las sillas contra la pared, me tomó y me llevó por la ventana, cerrándola detrás de él antes de ir a nuestro escondite original. Mi corazón aún estaba girando.
"Lo siento tanto, Edward. Pensé…"
"Ssh, no lo sientas. Él estaba bien, su corazón estará bien. Bueno, no bien, pero de regreso a como estaba antes de todos modos. Ya está calmado." Levantó una mano y puso la palma sobre mi pecho. "Honestamente, estoy más preocupado por tu corazón, Bella."
Asentí. También lo estaba. Se sentía como si estuviera tratando de ganar vida martillando justo en ese minuto.
"¿Quieres ir? Podemos irnos si esto es…" Estaba preocupado pero lo interrumpí.
"¡No! No, estoy bien. Distráeme."
"¿Distraerte? Um, ¿cómo?"
"No sé…bésame."
"¿Ahora mismo? Eso no suele tranquilizar tu corazón."
"No, pero eso me daría algo más en que enfocarme."
Se inclinó y colocó un suave beso sobre mis labios. Tenía razón, no hizo nada por mi corazón pero la ansiedad se desvaneció y fue sustituida por una ola de calor mientras nuestras bocas se movían juntas. Mucho mejor.
Edward se apartó. "Mm, pareces más tranquila, a pesar del corazón."
Sonreí y hundí mi cabeza en su pecho.
"Entonces, ¿mi torpeza no ha arruinado tus posibilidades de hablar con él de nuevo?"
"No, en absoluto." Sus manos estaban frotando mi espalda, confortablemente. "La enfermera está a punto de salir. Puedo oírla, está chequeando todas las habitaciones, no solo la suya. Y luego podremos intentarlo de nuevo."
"¿Estás seguro de que George estará bien?"
"Oh, sí. Me estaba pidiendo que volviera cuando estábamos saliendo por la ventana."
"¿En serio?"
"Uh huh. Aparentemente no ha terminado conmigo todavía. Y esas fueron sus palabras."
"Hombre valiente," reí.
"Eso parece."
Unos pocos minutos después, cuando Edward pudo oír que la enfermera estaba satisfecha, volvimos a la habitación de George. Él estaba esperando por nosotros, pero ahora parecía estar temblando, solo un poco y había una especie de jadeo suave y diferente procedente de sus labios.
"¡Oh no, Edward mira!" Solté, aún preocupado por él. Edward puso su brazo a mí alrededor.
"Ssh, amor. Él dice que está bien, no te preocupes. Lo siente si te ha asustado y espera que tú estés bien. Cree que te ves muy agitada."
No sabía que decir a eso. Voy a su habitación en medio de la noche, con un vampiro, y él está preocupado por asustarme. Pude ver a Edward fruncir el ceño pero había una sonrisa tratando de escapar de sus labios.
"¿Qué?"
"Er,…nada."
"Dime, Edward." Su boca estaba torciéndose, aun ocultando esa sonrisa. "¿Edward?"
"Mm…sólo dice que una vez que el shock inicial había pasado, le diste la única sonrisa que ha tenido desde que está aquí. Er, por eso está temblando."
"Oh," Así que estaba temblando de risa. De mí. No sabía si sentirme contenta o molesta. Decidí optar por contenta.
Edward acercó las sillas de nuevo y no sentamos mientras un algo más silencioso George, disminuía su balanceo y finalmente se detenía.
"¿Cómo es qué está tomándolo todo tan bien?"
"Puedes hablarle directamente, Bella." Edward me sonrió.
"Oh, por supuesto, lo siento George." Él dio un apenas perceptible movimiento de cabeza. "Um, sólo…estás tomándote todo esto muy bien." Me encogí de hombros, eso no era una pregunta pero pude ver a Edward escuchando la respuesta de George. Un momento después habló.
"Sabía que había algo inusual en mi cuando estuvimos aquí antes con Rebecca, sólo por mi apariencia inicial. Pero al final de nuestra visita él sabía que podía leer mentes. No se sorprendió demasiado porque ha experimentado algo similar a través de su propia vida."
Miré a Edward, sorprendida. Asintió.
"George siempre ha sido muy perceptivo, un buen lector de personas. A menudo, podía recoger la esencia de lo que alguien estaba pensando."
Entendí. "Carlisle dijo que tú eras así cuando eras humano."
"Sí. A veces."
Había estado sentada en el borde de mi silla, tensa, pero ahora estaba relajándome un poco. Me senté bien, la mano de Edward todavía alrededor de la mía, y escuché mientras él continuaba.
"Dice que sabía que había algo más en la historia que le estaba contando ahora, pero no estaba seguro de que era. Pero algo le dijo que la conexión entre nosotros era más cercana que la de primos distantes. Cuando expliqué que era su…padre," apreté su mano cuando dudó con las palabras, "…él no estaba completamente sorprendido, pero se preguntaba cómo. La, er, parte vampiro fue un poco shockeante, sin embargo. Como viste. Pero para entonces sabía que no era un peligro para él."
Se volvió hacia George, obviamente en respuesta a una pregunta silenciosa, y rió entre dientes.
"No, sin colmillos." Y esbozó una amplia sonrisa antes de reírse de nuevo. "No, eso es solo en Hollywood y Stoker."
Luego asintió. "Si, tienes razón." Se volvió hacia mí. "Siempre ha creído que las leyendas tienen alguna base en una hecho real. Acabo de confirmar esta teoría para él."
Asentí. Todo tenía sentido, si algo de esto podía tener sentido.
"Y ahora, a George le gustaría que le dijera…todo."
Me acomodé y por las siguientes dos horas escuché una conversación unilateral que era tan inusual en estilo y contenido.
George tenía curiosidad, y Edward explicó sobre Carlisle y los otros Cullens, e incluso sobre sus días oscuros cuando se alimentaba de humanos. Podía ver lo particularmente difícil que era para él revelarlo, pero George quería saber todo – y Edward iba a decirle todo. Luego le dio una sonrisa y su ánimo se aligeró de nuevo. "No, no todos los vampiros. La lectura de mentes es lo mío."
Y George quería saber de mí. Edward sugirió que yo me hiciera cargo, así que con timidez conté acerca de ese primer día en Biología y como había llegado a amar al vampiro que estaba sosteniendo mi mano. Y cuando terminé Edward le dijo a George como cambié su mundo, y lo mucho que me amaba. Estaba segura de que George podía ver mi rubor en la oscuridad.
Hubo un corto silencio mientras Edward estaba escuchando a George. Luego habló.
"Sí, Bella quiere ser como yo. Aún estamos discutiendo el momento de su transformación – ella lo quiere más pronto y yo más tarde…," me miró directamente, "…pero será después de la boda."
El rostro de Edward estaba pensativo. Se quedó mirando muestras manos, unidas y descansando en mi pierna. Repentinamente levantó mi mano y la presionó contra sus labios. Cerró los ojos y una expresión de dolor cruzó brevemente su cara. Me pregunté qué era lo que George estaba diciendo, pero era claro que tendría que esperar hasta más tarde para preguntar.
Además, intercambiaron información acerca de sus vidas. La infancia de George había sido feliz. Lucy había sido una madre indulgente y John un padre firme pero amoroso. No había sido muy bueno en deportes, pero siempre amó la música, lo que era dificultoso porque ni Lucy y John eran músicos. El piano en el salón había sido puramente decoración, hasta que George insistió en tomar clases.
Y Edward compartió todo lo que pudo recordar de su vida humana y su familia. George estaba encantado al escuchar de que lo edificios diseñados por su bisabuelo seguían en pie en la ciudad. Y pude ver lo feliz que estaba Edward de darle un pedazo de su historia compartida.
Y entonces, la conversación giró en torno a Lucy y Edward se puso incómodo. Corrió sus dedos a través de sus cabellos.
"No, no la amaba, pero probablemente lo leíste en el diario. Fue un acuerdo…Sí, traté de finalizar el compromiso. Sabía que no era justo para ninguno de nosotros."
Súbitamente, la mano de Edward de tensó duramente alrededor de la mía, casi dolía. Retorcí mis dedos tanto como pude para hacerle saber y soltó mis dedos rápidamente, ansiedad en su rostro mientras me miraba.
"Lo siento," dijo, sus ojos quemando los míos.
"Está bien," sonreí y tomé su mano de nuevo, pero la ansiedad no dejó sus ojos. "Realmente estoy bien, Edward. No me hiciste daño." Pero su expresión decayó junto con su cara y los dedos de su mano derecha tomaron las mantas de George. Me di cuenta de que estaba preocupado por algo más que su apretado agarre. Su cabeza todavía colgaba y exhaló un profundo suspiro antes de responder la silenciosa pregunta de George.
"Sí…si hubiera sabido, me habría casado con ella."
Oh.
Podía ver que decir esas palabras en voz alta, frente a mí, realmente le dolía. Y para ser honestos por un momento, me dolían, también. Yo había llevado cómodamente el conocimiento de que pondría fin al compromiso. Creo que nunca había tomado el paso siguiente de preguntarme qué el habría hecho si hubiera sobrevivido a la influenza y se hubiera enterado del embarazo. Por supuesto que se habría casado con ella. Pero sólo oír esas palabras desde sus labios, sí, me habría casado con ella – por un momento estaba de vuelta en claro de nuevo (nt: claro del primer y segundo capítulo).
Sabía que sus ojos estaban en mí. Sus dedos estaban acariciando los míos y sabía que él podía oír el dolor en los latidos de mi corazón. Quería mirarlo, pero no pude. Hubo una oleada residual de celos a la que tenía que hacer frente primero. No era fuerte, sabía que iba a pasar. Sólo necesitaba un minuto.
De pronto, la cabeza de Edward se volvió hacia George. Un momento después una débil sonrisa se extendió en su cara y se volvió a mí.
"George está contento de que no me casara con Lucy. Puede ver que ella y yo claramente no éramos compatibles y habríamos sido muy infelices. Así las cosas, Lucy y John fueron muy felices juntos y…y George puede ver que tú y yo estamos obviamente destinados a estar juntos."
Sonreí. Mi momento estaba pasando. "Obviamente." Apreté su mano y dejó salir un suspiro, inclinándose para besar el dorso de mi mano.
Edward estaba muy interesado en aprender más sobre el trabajo de George y la escuela de música. Parecía que había hecho una gran diferencia en muchas vidas, como Rebecca había dicho. Edward guardó silencio por un largo rato, escuchando, y su frente comenzó a fruncirse. Luego se acomodó en la silla y habló.
"George, está dentro de mis medios asegurar que tu trabajo continúe. Dices que algunos de los fondos vienen desde la ciudad, pero mayormente están dependiendo de donaciones – puedo establecer un fideicomiso que garantizaría la continuación de lo que tú has comenzado. ¿Me permitirías hacer eso?"
Pausa. Amplia sonrisa.
"Gracia. Lo organizaré tan pronto como vuelva a casa."
La conversación se hizo más general a continuación. Discutieron de política, música y acontecimientos mundiales. Al nacer sólo con diecisiete años diferencia, habían vivido los mismos tiempos y los mismos cambios. Algunos grandes, otros pequeños.
Y entonces, ya era hora de irse. George estaba comenzando a cansarse y Edward podía oír a las enfermeras que empezaban su próxima ronda de chequeos. Nos pusimos de pie y Edward regresó las sillas a su lugar contra la pared.
"Oh, por supuesto, sabes que no puedes decirle a nadie acerca de esto," Edward sonrió, entonces rió.
"¿Qué dijo?"
"Dice que si pudiera hablar, quién le creería. Y realmente no quiere terminar en una celda acolchada. No en este momento."
Reí también. Luego Edward rió de nuevo y volvió a mirar a George.
"Si me lo corto, no volverá a crecer, y creo que a Bella le gusta de este modo."
Ah, su cabello. Sonreí mientras pasaba sus manos a través de él.
"Debemos irnos. La enfermera estará aquí pronto." La voz de Edward era seria ahora, y se detuvo un instante.
"Estoy muy contento de que hayamos tenido esta oportunidad, George," dijo y pensé que George estaba sonriendo. Me acerqué a la cama. La sábana y la manta estaban extendidas ligeramente sobre su pecho, un brazo sobre las cubiertas. Toqué con mis dedos su mano.
"Fue un placer conocerte, George." Su mano tembló en la mía. Su piel se sentía fría y de nuevo pensé que estaba tratando de sonreír.
Me fui directamente hasta la ventana mientras Edward esperaba al lado de la cama.
"De nada. Pero realmente fue un placer." Luego volvió a mirarme y sonreí. "Nuestro placer," dijo, mirando ahora a George.
La música se detuvo.
"¿Puedo?" Edward indicó la pila de CDs sobre los cajones junto a la cama. Seleccionó uno de ellos.
"Este es uno de mis favoritos," dijo, deslizando el disco en el reproductor y presionó play. La suave composición de Brahms fue a la deriva por la habitación. La cabeza de George se movió vagamente en aprobación y Edward le sonrió. Enlazaron sus miradas por un momento. Luego Edward se agachó y tomó la mano de George en la suya.
"Tienes frío," murmuró y mi corazón dio un salto cuando Edward levantó las mantas y suavemente metiéndolas a su alrededor. Luego se inclinó, con mucho cuidado, lo besó en la frente.
"Buenas noches, George, duerme bien."
Las lágrimas nublaron mis ojos cuando subimos por la ventana y sobre el techo. Edward nunca miró atrás mientras me acogía en su costado y me acercaba a la orilla. Su gesto final con George me había dejado sin habla.
Sin esfuerzo, Edward acunó en sus brazos.
"Agárrate a mí con fuerza, Bella," susurró. Me aferré fuertemente a su cuello.
"¿Lista?"
Asentí, aunque no estaba segura de que se suponía debería estar lista. Esa era mi confianza en este hombre.
Y luego, bajó del techo.
Fue como si estuviera pasando de la vereda a la calle. Un segundo después estábamos en el suelo. Ni siquiera sentí una sacudida mientras aterrizábamos.
Miré el rostro de Edward. Sus ojos eran intensos, quemando lo míos. Con cuidado me puso sobre mis pies, nunca alterando su mirada. Llevó sus manos a mi cara, sosteniéndola en sus palmas. Sin decir palabras se inclinó y me besó, profundamente, su boca moviéndose sobre la mía con una tierna pasión que hizo mi corazón tartamudear.
"Gracias," susurró contra mis labios. Su aliento frío envió una onda de calor a través de mí.
"¿De qué?" Estaba sin aliento y aún afectada por la despedida de Edward con sus hijo.
"Yo…sólo gracias. Por todo. Todo." La emoción era fuerte en su voz. Enterró su cara en mi cuello y susurró, "Por amarme los suficiente."
Tiré su rostro al mío y lo besé con todo el amor que pude reunir. Enredó una de sus manos en mi cabello, la otra fue a mi espalda, empujándome a él. Pude sentir el calor crecer en mí. Me aparté para respirar.
"Vamos a casa," Edward susurró.
Eran casi las cuatro de la mañana cuando me deslicé bajo las sábanas de la cama del hotel. Edward, de nuevo en su pijama, se deslizó a mi lado. Tentativamente me apoyé en toda su longitud, y él lo permitió. Todo mi cuerpo sonrió.
"Dejaremos el hotel tarde, así que podrás dormir hasta tarde si quieres," susurró mientras yo bostezaba. "Y luego nos iremos a casa."
"¿Así que esta fue la despedida? ¿Hemos terminado aquí, ahora?"
"Sí, esa fue la despedida. Hemos terminado aquí, ahora." Su voz estaba tranquila y calmada.
Podía sentir el sueño comenzar a reclamarme y me estaba sintiendo muy relajada, acurrucada cómodamente en sus brazos. Todo estaba detrás de nosotros, ahora, y mañana podríamos ir a casa.
"¿Sabes que me gustaría hacer?" Hablé en medio de otro bostezo.
"No puedo ni imaginar que realmente te gustaría hacer. Por favor dime."
Sonreí, a veces me gustaba cuando él bromeaba. Me acurruqué aún más cerca, si eso era posible.
"Quiero ir a casa y pasar un día entero en el prado. Sólo tú y yo, sin nada ni nadie de que preocuparse."
Edward suspiró. "Suena maravilloso." Mi cabeza descasaba contra su pecho y acercó su rostro al mío para besarme ligeramente. "Mañana," dijo bajito y me puse de lado con mi espalda contra su pecho. Sus brazos estaban a mí alrededor, acercándome a él. Sus piernas dobladas en la cadera, así él me había acomodado en la envoltura que había creado allí. Esto era nuevo. Me gustaba.
Sus dedos estaban trazando un lento patrón a lo largo de mi brazo.
"¿Recuerdas la última vez que estuvimos en el prado?" dijo en voz baja.
Sonreí. "Mm, sí. Me pusiste sobre ti y dijiste que me amabas y que me deseabas, en ese momento."
"Sí."
"Pero nos detuvimos."
Se rió del puchero en mi voz. "Porque tú me lo pediste."
"Parecía ser lo correcto."
Rió de nuevo y me pregunté a donde quería llegar con todo esto. Sus dedos estaban serpenteando en mi brazo, pero no dijo nada más. Así que yo lo hice.
"Edward, ¿qué habría pasado si no te hubiera detenido?"
Frotó su cara contra mi pelo.
"Bueno, supongo…supongo que habríamos hecho el amor. Esa fue ciertamente mi intención en ese momento." Su voz era suave, perezosa.
"Mm, ¿así que no era un farol? ¿No estabas pretendiendo ceder, sabiendo que te hubiera detenido y tú no habrías seguido adelante con ello?" (nt: farol: prometer algo difícil de cumplir, en Chile no se utiliza esta expresión, pero creo que en otros países sí, así que lo dejé, aunque para mí suene raro)
"No," sonaba un poco sorprendido, ahora. "No era un farol. Y ¿qué quieres decir con seguir adelante con ello? Lo haces sonar como una dificultad, como una visita al dentista."
"Lo siento, no quise que sonara así."
Rió de nuevo e inclinó su rostro más cerca, susurrando en mi oído, "Hacer el amor contigo ciertamente no sería una dificultad, Bella"
Sentí mi corazón tartamudear. ¿Había oído bien? Miré su mano mientras acariciaba en suaves trazos a lo largo de mi brazo. Me sentí acomodarme contra sus caderas. Pensé en las palabras que había dicho…y la manera en que las dijo.
"Pareces muy…¿relajado?"
"Mm, ¿sí?"
"Sí. No es que me importe, porque no lo hago."
Dio otra suave risa.
"Bueno, creo que en los últimos días he tenido una clase de epifanía."
"¿Oh? Creí que las epifanías era cosa mía." Reí, pero estaba preguntándome que venía después.
"Lo siento, amor, no son una exclusividad tuya." Su mano dejó mi brazo y comenzó a tocar suavemente sobre mi caja torácica. Mi corazón aumentó el ritmo. "Las mías son un poco más lentas de entender que las tuyas."
"Okay. Así que, ¿vas a compartir tu epifanía conmigo?"
"Creo que me gustaría, sí."
Me di vuelta para mirarlo a la cara de nuevo. Sus ojos estaban tan cálidos y suaves, me oí suspirar y sonrió. Movió su mano hasta mis costillas y se mantuvo frotando en un suave patrón. Cerré mis ojos y lo escuché. Estaba un poco sorprendida al escuchar su tono volviéndose serio.
"Sé que siempre ha mantenido nuestra relación física a brazo extendido, Bella. Y aunque mi razón siempre ha estado preocupada por las cualidades más peligrosas de mi naturaleza vampira, creo que siempre hubo otra razón mezclada allí, también."
Abrí los ojos y vi que los suyos estaban más oscuros y nerviosos ahora. No tenía idea de lo que iba a decir.
"Sin darme cuenta, creo que he estado preocupado de hacerte daño, no sólo como una vampiro, sino como un hombre."
Tenía el ceño fruncido, ahora. No entendía.
"Edward, tú nunca me harías daño. Sé eso."
Mis ojos buscaban los suyos mientras él hablaba.
"No recuerdo nada acerca de Lucy, o de esa noche, después de mi conversión. Pero creo que traje algo de los sentimientos de esa noche conmigo."
Mi corazón tartamudeó. ¿Sentimientos? ¿Tenía sentimientos por Lucy después de todo? Comencé a sacudir mi cabeza, no quería oír. Instantáneamente su mano fue a mi cintura en un agarre férreo.
"No sentimientos por Lucy. Sentimientos de esa noche. De lo que ocurrió."
¿Fue mejor? No sabía aún. Edward tomó una respiración y bajó la mirada. Su mano en mi me tranquilizó.
"Malos sentimientos."
Oh.
Dejo ir un suspiro y continuó.
"Esa noche, traté de intimidar, bajo coacción, con alguien a quien no amaba. Y le hice daño. Tenía diecisiete, sin experiencia y ella lloró. En el momento pensé que las lágrimas fueron porque la había herido demasiado. Sé ahora que ese no fue el caso. Pero te puedes imaginar cómo me habría sentido, sobre mí mismo y…el sexo." Parecía muy incómodo. Extendí una mano y la puse sobre su mejilla. Trató una media sonrisa.
"Cuando tuve que buscar mis recuerdos de Lucy, la memoria de esos sentimientos volvieron, también. Pero realmente, creo que podrían haber estado allí todo el tiempo, sin que me diera cuenta. En un nivel subconsciente."
Pude ver ahora que había tenido razón en mis pensamientos hace dos semanas. Se había odiado antes de ser transformado.
"Bella, desde que nos conocimos, has despertado sentimientos en mí que nunca había conocido, como vampiro o como humano y…" respiró hondo y sacudió la cabeza, como si eso aclarara sus pensamientos.
"Básicamente, Bella, sin darme cuenta, he estado preocupado de que el sexo conmigo podría ser decepcionante y desagradable para ti."
Realmente, de verdad no me lo esperaba. Mi mandíbula cayó y mis ojos se abrieron de golpe a su ancho. Quería decir algo, pero me tomó un momento. Los ojos de Edward aún estaban abajo, y cerrados. Finalmente encontré mi voz.
"Edward, no puede ser en serio." No podía creer que esa fuera la manera en la que se sentía.
Me miró.
"No he sido consciente de ello, pero estoy seguro de que ha estado allí todo el tiempo. Mezclado con la angustia de vampiro," me dio una sonrisa débil, "…y el conocimiento de que nunca seré lo suficientemente bueno para ti."
Puse mis brazos a su alrededor y lo abracé con fuerza.
"Edward, por favor dime, ¿ya no te sientes de esa manera?"
Lo sentí encogerse.
"Bueno, hasta que cambies, mi control siempre seguirá siendo un problema." Levantó la cara y me sonrió. "Aunque las cosas están progresando bien." Comenzó a acariciar mis costillas de nuevo, un poco más arriba esta vez. "Pero me siento tan ansioso ahora, de estar contigo. Esa parte de mí se siente diferente, más ligera, de alguna manera." Suspiró. "Está ocurriendo gradualmente, poco a poco. Creo que es porque he conocido la verdad de lo que sucedió aquella noche. Y reunirme con George, conocer qué clase de hombre es. Y nuestra conversación en el auto la otra noche." Levantó su mano y pasó sus dedos suavemente sobre mis labios. "Y tenerte a mi lado en cada paso del camino, amándome." Sonreí contra su piel y besé la punta de sus dedos. No sabía que decir, pero estaba bien, porque a veces las palabras no son necesarias.
Estábamos simplemente tendidos allí, abrazados, con nuestras manos unidas.
"Te amo," susurré, mientras me sentía a la deriva por el sueño al fin.
"Y yo te amo," susurró de vuelta.
Entonces oí su voz otra vez, incluso más suavemente, justo antes de dormirme.
"Haremos el amor, Bella, y cuando lo hagamos, será hermoso."
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Ahhhhh! Este Edward tan lindo…me encanta…
Que les pareció este cap? Intenso, también, es que todos los capítulos son intensos!
George supo la verdad de Edward y nuevamente un golpe bajo para Bella con la inapropiada declaración de Edward, con eso de que se habría casado con Lucy…muy mal allí, pero honesto ¿qué creen ustedes, ah?
Y la declaración final…promete, o no?, el próximo cap revela un poquito más sobre sus acercamientos físicos y un hecho desafortunado relacionado con Mike Newton complica un poco las cosas.
Recomendación: Blind por Jayeliwood. Traducida al español, búsquenla. Edward es un chico ciego, que conoce a Bella por culpa de una botella de agua…Es un fic HERMOSO, si aman a los Edward tiernos y tímidos, este cumple con todo ello. Tiene algo de drama por parte de Edward, quien más si es tan drepe a veces, pero Bella con todo su amor lo hace cambiar de parecer.
Mil, millones de gracias a quienes han dejado sus rws, a aquellas nuevas lectoras, que comentaron en todos los cap y a Ale Anape Li, por recomendar el fic en la comunidad "Fics que valenl a pena leer de Twilight"
Nuevamente este cap no ha sido extensamente revisado y el próximo no sé cuando salga, llevo la mitad traducida, tal vez en una o dos semanas más, no se desesperen ok!
GRACIAS POR LEER, BYE
