Twilight pertenece a Stephenie Meyer y Blood Lines a Windchymes, quien me ha dado el permiso de traducir su historia.
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Perezosos dedos estaban trazando espirales sobre mi hombro cuando me desperté. Sonreí al toque fresco y me acurruqué aún más en el edredón de plumas.
"Buenos días," su voz de terciopelo era suave en mi oído y sus labios dejaron un beso en mi cuello.
"Mm, buenos días." Me sentía más ligera de lo que había estado por un largo tiempo. Relajada, en paz. Abrí mis ojos y miré en los suyos. Ahh. Él estaba sobre las cubiertas, todavía en pijamas y sonriéndome. Sus ojos estaban calmados y tiernos. Suspiré y solté una risita.
"¿Qué?"
"Me gustas en pijamas," dije, corriendo mis dedos sobre la imagen de Snoopy sobre su pecho. Los párpados de Edward revolotearon por un segundo, luego cogió mi mano y la llevó a sus labios.
"Pensé que dormirías más. Son sólo las once."
Estiré todo mi cuerpo, mis dedos aún en los suyos. Me sentía sorprendentemente fresca después de sólo cinco o seis horas de sueño.
"Creo que debí dormir muy profundamente después de nuestra visita nocturna. ¿Hablé?"
"No realmente. Sólo algunos murmullos breves e incoherentes."
Sus dedos volvieron a su ritmo lento y suave sobre mi hombro.
Comencé a pensar en la noche anterior. En George, y en nuestra conversación cuando llegamos aquí.
"¿Realmente todo está detrás de nosotros ahora, no?" dije.
Edward asintió. "Creo que sí. Sólo tengo que arreglar el fideicomiso cuando regresemos, pero aparte de eso, sí. Todo quedó atrás."
Se inclinó para besarme pero se detuvo cuando golpearon a la puerta.
"Ese debe ser el desayuno." Rozó sus labios sobre los míos y se movió rápidamente desde la cama para abrir la puerta. Un portero comenzó a empujar un carro dentro de la habitación, pero Edward se puso frente a él, bloqueando su camino.
"Gracias, lo tomo desde aquí," dijo suavemente. Sonreí para mis adentros. No quería que el portero me viera en la cama.
Edward tomó la bandeja del carro y la llevó hasta mí. La puso con cuidado sobre la colcha.
"Justo a tiempo," me sorprendí un poco por la aparición de la comida tan pronto como me desperté.
Edward sonrió. "Cuando oí tus latidos cambiar supe que en poco tiempo despertarías. Me tomé la libertad de ordenar por ti. Ha pasado mucho tiempo desde la cena." Levantó la tapa de la bandeja, revelando un tazón de cereales, una tostada, un plato de huevos y un vaso de jugo de naranja. "Espero que esto esté bien. No hacen pop tarts." Su voz era de disculpa. (nt: pop tarts tartas planas, rectangulares y prehorneadas marca Kellogg´s, tienen un relleno dulce dentro de dos capas de masa y algunas son glaseadas. Ni idea de cómo son, sólo se venden en EEUU, Canadá, UK e Irlanda, wikipedia)
"Está genial."
Me senté y comencé a comer, mientras Edward estaba tendido a mi lado, sus brazos doblados detrás de su cabeza y una sonrisa en su rostro mientras me miraba comer.
"¿Qué?" Le pregunté con la boca llena de pan tostado. Edward ensanchó su sonrisa.
"Esto es maravilloso," dijo simplemente. Se rió de mi expresión. "Sólo echarnos aquí, así, en la cama contigo…en pijamas," se sentó y besó mi hombro, empujando la tirita de mi camiseta fuera del su camino con su nariz, "…viendo como desayunas. En cualquier parte, nadie que ver. Me gustaría hacer esto todos los días."
Comencé a sonreír. "Si, es muy bueno." Mis ojos pasaron sobre él apreciativamente. Se tendió de nuevo, mirando el techo. Estaba mucho más en paz ahora. Ambos lo estábamos.
Sabía que nunca lo olvidaríamos, eso era seguro. Y realmente, olvidando que nunca fue parte del plan. Pero podemos seguir adelante. El pasado de Edward, y George, serían una parte de la estructura que sostiene nuestra relación, pero nunca la dominaría. Y de todos modos, aunque la experiencia haya sido tan dolorosa para ambos, creía que nos habíamos beneficiado de ella también. Lo que nos podría haber separado, nos unió aún más. Ambos sentíamos más fácil decirle a otros como nos sentíamos acerca de las cosas, y Edward estaba realmente más relajado en al estar conmigo. Meneé mi cabeza en memoria de lo que me había dicho la noche anterior. Todavía no podía creer que se haya sentido se esa manera. Oh, Edward. No es de extrañar que hubiera tenido dudas en empujar sus límites.
Terminé de comer y alejé la bandeja. Edward la dejó se vuelta en el carrito.
"Sólo necesito…," indiqué con la mano vagamente hacia el cuarto de baño mientras me levantaba de la cama y tomaba mi bolsa de aseo.
Cuando volví a la habitación unos minutos más tarde, con la cara lavada y los dientes cepillados, Edward estaba aún en la misma posición sobre la cama, la misma sonrisa en su cara. Me acosté a su lado.
Sus dedos comenzaron a recorrer mi hombro. La sensación de hormigueo circulaba en mí. Me estremecí.
"¿Frío?" preguntó, alejando sus fríos dedos.
"No, en absoluto." Me acerqué a él, aproximando mi hombro un poco a él para hacerle saber que quería que continuara. Sonrió de nuevo y me llevó más cerca, reponiendo su mano, sólo un poco más abajo esta vez. Ahora estaba tratando trazando espirales por debajo de mi clavícula.
"Mm, eso es bueno," murmuré cerrando mis ojos. Estaba ansiosa por llegar a casa – para volver a nuestro prado. Pero en este momento, sólo quería quedarme en donde estaba, acostada al lado de Edward, sintiendo sus caricias sobre mi piel. Sólo Edward, yo y tiempo a solas.
"¿Cuándo nos tenemos que ir?"
"Bueno, me gustaría conducir de noche otra vez, como lo hicimos antes."
"¿Así podrás conducir como un loco?"
Rodos sus ojos a mí. "No hay nada malo con mi conducción, Bella." Reí y él negó con la cabeza hacia mí, sonriéndome. "Así que pensé que tal vez podríamos irnos justo antes de que oscurezca."
"¿Eso nos da toda la tarde?" dije.
"Así es. No es necesario dejar la habitación hasta las cuatro, así que podemos encontrar algo que hacer entonces. Podemos ir a sitios turísticos si quieres. Hay un par de museos que valen la pena mirar."
Sentí la sonrisa en mi cara crecer mientras una idea tomaba forma en mi mente. "O podemos quedarnos aquí." Lo miré en la almohada del lado, la implicancia clara en mi rostro.
Sus dedos dejaron de moverse. Se quedó muy quieto y sus ojos abandonando los míos. Tal vez no estaba relajado con el asunto como yo había pensado. Retrocedí un poco.
"Sólo quería decir que hemos estado atrapados en esto, puede ser agradable quedarnos aquí en la tarde y hacer nada. Volver a ser nosotros."
Hubo silencio por un momento, y los dedos de Edward comenzaron a moverse de nuevo.
"¿Nada?" Había algo en su voz que hizo temblar mis entrañas. Tal vez estábamos en la misma página después de todo.
"Bueno, no tenemos que hacer nada. Estoy segura que podemos encontrar algo que hacer."
"Mm, ¿alguna idea, Bella?"
Me encogí de hombros, pero mi corazón estaba comenzando a latir más rápido mientras los espirales que estaba trazando comenzaron a ser más lentos, justo por encima del borde de mi camiseta.
"Um, bueno, podemos ver televisión." Puse mi mano en su pecho, descansando mi palma en él.
"Podemos," Edward dijo, sus ojos mirando fijamente los míos. Me di cuenta de que había dejado de respirar y tomé un rápido aliento. Una de las esquina de la boca de Edward se alzó en una sonrisa torcida.
"O podemos escuchar música," dije. Tomé una decisión audaz y poco a poco llevé mi mano hacia abajo, deslizándola bajo su camiseta y la dejé sobre la piel fría y desnuda de su pecho. Mi respiración se hizo superficial por el contacto y observé de cerca su reacción. Sus ojos se oscurecieron un poco, y sus labios se separaron, pero no hizo nada para detenerme. Lentamente comencé a mover mi mano, trazando líneas lentas y curvas disfrutando de la sensación de su piel y la dureza se sus músculos en mi mano. Sus ojos se cerraron por un momento y tragó.
"La música siempre es una buena idea," dijo, mirándome. Su voz era más profunda ahora, y áspera. Sus dedos se habían detenido en mi piel. Llevé mi otra mano y se unió a la primera bajo su camiseta. Sus ojos se cerraron de nuevo, e inclinó su cabeza hacia atrás mientras tomaba una respiración profunda. Sonreí por la satisfacción que mi toque parecía estar dándole.
Pero luego, Edward se movió. En un solo y uniforme movimiento se sentó, quedándose sobre sus rodillas y puso fin al contacto de mis manos y su pecho. Sentí la decepción atravesarme. Debió haber sido mucho para él.
Me estaba mirando, sus ojos oscuros y su rostro parecía casi decidido mientras centraba su atención en la mía. No podía leerlo. Me preguntaba que estaba pensando, lo que iba a hacer. ¿Quiere parar? Me tendí allí, esperando que dejara la cama, o que pidiera disculpas por detenerse, pero lo que no esperaba fue lo que hizo a continuación.
Edward estiró sus brazos por detrás de él y tiró de Snoopy fuera de su cabeza. Lentamente, la dejó caer en el suelo.
Sentí mi corazón estrellarse contra mi pecho. Yo estaba tendida en la cama y Edward de rodillas sobre mí, con los ojos ardiendo. Fue mi turno de tragar.
Poco a poco se acercó y cogió mi mano, colocándola de nuevo en su pecho, sobre el lugar en donde su corazón debía latir, y mordí mi labio. Podía oír mi sangre golpeando en mis venas.
Ya no quería estar acostada. Salí de debajo de las sábanas, me arrodillé frente a él y había sólo pulgadas entre nosotros. Levanté mi otra mano y la uní a la primera y juntas continuaron explorándolo, su pecho y sus hombros, bajé hasta su abdomen y alrededor de su cintura y espalda. Suave, lento, casi sin tocar. Encontré los hoyuelos en su espalda y dejé que mis dedos jugaran con ellos. Gimió, muy bajito, y se inclinó para besarme. Sus labios abrieron los míos y nuestras lenguas danzaron juntas lentamente, acariciándose entre sí.
Uno de sus brazos se enrolló en mi cintura, el otro lo enredó en mi pelo. Podía sentirme presionándome contra él y sabía lo que quería. Quería sentir mi piel desnuda contra la suya.
Me alejé. Hubo confusión en sus ojos. Sonreí, haciéndole saber que no pasaba nada. Entonces tomé una respiración profunda y me pregunté cómo mis siguientes palabras serían recibidas.
"Edward, quiero quitarme la mía, también."
Los ojos de Edward se entrecerraron. Sus cejas se juntaron en un ceño levemente fruncido y parecía dudoso. Por un momento pensé que podía decir que no. No había dudas, luego lentamente tomó mi mano izquierda y se la llevó a los labios donde dejó un beso sobre mi anillo de compromiso.
"Sí," susurró.
Mi corazón se descontroló. Una ola de anticipación se apoderó de mí, partiendo en la boca del estómago, encrespándose y luego chocando con el resto de mi cuerpo, extendiéndose en los dedos de mis manos y pies. Esto fue sin duda un nuevo nivel.
La mano de Edward cogió suavemente el borde de mi camiseta y lentamente comenzó a levantarla. Sus ojos se mantuvieron enfocados en la tela azul, mientras la empujaba por la longitud de mi cuerpo. Levanté mis brazos mientras él tiraba de ella suavemente sobre mi cabeza. Volvió su rostro y vi cuando sus dedos la dejaron caer al suelo. Esperando un segundo, tomó una respiración profunda antes de volverse poco a poco a mí. Mis inseguridades repentinamente comenzaron a hacer acto de presencia y sentí la necesidad de cubrirme con los brazos. Pero esa sensación de desvaneció, y mis brazos se quedaron a mis lados, cuando sus ojos se encontraron con los míos. Nunca bajó la mirada y pude ver la profundidad de su amor. Podría ver también en deseo que estaba apareciendo fuertemente ahora. Pensé que yo podría explotar.
Sus brazos estaban a sus costados. Extendí una mano y suavemente toqué con mis dedos suyos. Esa conexión envió un zumbido de electricidad a lo largo de mi brazo y después a través de todo mi cuerpo. Apreté fuertemente su mano mientras él cerraba la suya rápidamente alrededor de la mía – también lo había sentido.
Los ojos de Edward se mantuvieron en los míos por un momento y luego, muy lentamente, su mirada comenzó a bajar.
Supe el momento en que me vio. Hubo un suspiro suave, su mano alrededor de mi mano se apretó y sus ojos se cerraron por un segundo, antes de abrirlos lentamente, mirándome de nuevo. Sentí otra ola de felicidad estrellarse contra mí.
Mi mano mantuvo sosteniendo la de Edward, pero su mano libre se acercó, acunando el lado de mi cuello. Sus dedos estuvieron allí por un momento, sintiendo las pulsaciones de mi sangre. Tragó, y lo sentí curvar sus dedos, excepto uno, sueltamente contra su palma. Su dedo índice permaneció libre y delicadamente trazó un camino con él, bajo mi cuello, a través del hueso de mi clavícula y por el hueco debajo de mi garganta. Pode ver su pecho moverse pesadamente. Sus ojos siguiendo la mano. Poco a poco, muy lentamente, trazó un camino hacia abajo, dejando una línea de fuego sobre mi piel mientras su toque se movía más abajo, viajando con ternura a través del valle entre mis pechos. Mi cabeza cayó hacia atrás y me sentí arquearme un poco hacia él. Él gimió, el agarré en mi mano se apretó. Siguió, deteniéndose al llegar a mi estómago. Descansó su mano allí, sus dedos presionando ligeramente contra mí, su pulgar acariciando suavemente, rozando la cintura de mis pantalones cortos. Luego alejó su mano. Estaba temblando mientras la dejaba lentamente a su lado y yo aún podía sentir el toque sobre mi piel.
Los ojos de Edward volvieron a los míos y entonces la emoción que vi allí encendió mi corazón en llamas.
"Nunca imaginé…" susurró. "Tan bella."
Sus ojos se dirigieron de vuelta a mis pechos y luego levantó una mano y me llevó con él. Aún de rodillas, me sostuvo con fuerza contra su pecho desnudo, mis senos descubiertos presionando contra su piel de mármol. Sabía que podía sentir mi corazón latir con fuerza contra él, como si en ese comento estuviera latiendo por los dos.
Sus manos se movían libremente por mi espalda, acariciando, repasando y dejé que las uñas de mis dedos danzaran sobre la suya. Oleada tras oleada de deseo fluían a través de mí y aunque sabía que esperaríamos hasta la boda, me preguntaba hasta dónde íbamos a ir.
"Bella,…" Edward gimió mi nombre. Llevó sus labios a los míos y me besó profundamente. Nuestras bocas se movían jutas, deseosas, necesitadas.
Yo tenía que respirar y Edward se hizo hacia atrás. Su frente estaba apoyada en la mía, sus manos sobre mis caderas.
Respiró hondo y me dio una leve sonrisa cuando sus manos comenzaron a moverse a los lados de mi cuerpo, lentamente, hasta situarse debajo de mis brazos. Sus ojos habían hecho el viaje con ellas, las cerró fuertemente ahora y las mantuvo así por un momento. Luego, sus pulgares lentamente comenzaron a acariciar el inicio de los lados de mis pechos. Suaves círculos, ligera presión que hicieron a mi cuerpo temblar. Mi gemido fue más fuerte esta vez, batí mis parpados y los cerré. Mis manos se alzaron y se apoderaron de sus antebrazos, pudiendo sentir la tensión en sus músculos.
Edward me llevó gentilmente con él y me levantó, acostandome bajo la colcha. Se tendió a mi lado, con los ojos mirando fijamente los míos, mientras sus dedos vagaban suavemente a través de mi estómago, sobre las costillas, alrededor y entre mis pechos. Cuando su mano rozó el centro de mi pecho un gemido de placer salió de mí. Su gemido igualó el mío y apenas podía pensar, sólo era consciente de esta sensación totalmente nueva. Me arqueé hacia él y mi mano comenzó a bajar hacía su abdomen y más allá. Pero me detuvo, sus manos inmovilizando las mías en su lugar.
"No hoy," susurró en mi oído. Su voz era tensa y asentí, entendiendo. Acarició su rostro en mi pelo, luego me besó, suavemente, lentamente, pero con creciente pasión. Dejé mis dedos en su pelo y mis pechos estaban aplastados contra él. Se acercó aún más y repentinamente pude sentir su dureza contra mi muslo. Jadeé, por el placer, pero Edward se apartó. Sus ojos eran ansiosos. No dije nada para aliviar su preocupación, si no que traje de vuelta su cara y con valentía empujé mi muslo en su contra. Parecía inseguro al principio primero, pero luego acogió la presión y empujó de vuelta a mí, gimiendo mientras lo hacía. Pude sentir un temblor correr a través de él y sonreí. Pero de pronto, el gruñido se convirtió en un gruñido silencioso y él se apartó. Sus ojos estaban oscuros, su garganta moviéndose al tragar duro. Los músculos en su cuello estaban rígidos y su mandíbula tensa. Había llegado a su límite.
Me quedé muy quieta. Nada ocurrió por un momento, luego, lentamente, Edward se alejó de mí, dejando una pequeña distancia entre nosotros.
"No quiero para," dijo bajito. Pude ver la disculpa en sus ojos.
"Edward…entiendo." Todavía estaba sin aliento cuando me estiré y puse mi mano gentilmente sobre su mejilla. "Y de todos modos…eso fue increíble."
Edward agachó la cabeza, pero luego la levantó de nuevo mirando a través de sus pestañas. Sus ojos brillaban mientras me daba su sonrisa torcida.
"Sí, lo fue, como no serlo."
Edward tiró la manta sobre mí y nos tendimos abrazados del otro por un rato. A veces en silencio, a veces hablando de nada. A veces nos reíamos de cómo bien las cosas estaban progresando. Me di cuenta de la importancia de lo que había pasado – era una nuevo paso en nuestra relación. Y él lo había manejado. No había dicho que sí, pero sabía que estaba satisfecho consigo mismo. Y yo estaba sin duda encantada con él, también. La débil luz del sol se filtraba a través de la ventana. Sus manos estaban descansando sobre las cubiertas, la luz provocando suaves arcoíris que danzaban sobre su piel. De vez en cuando hacía círculos, masajeando mi estómago, costillas y el pecho, incluso a través de la colcha. Le sonreí, y él se volvió tímido. Amé eso.
La conversación fue sin rumbo y vagó mientras el resto de la mañana avanzaba y de alguna manera terminamos discutiendo sobre libros. En particular, nuestros tres primeros. Había nominado a Orgullo y Prejuicio, Cumbres Borrascosas y Romeo y Julieta, lo que no sorprendió a Edward en absoluto.
"Una de las pocas veces en que has sido predecible," sonrió. "Aunque técnicamente, Romeo y Julieta es una obra de teatro, no un libro." Rodé mis ojos a él.
"Muy bien, sorpréndeme con tus mejores tres, entonces."
Sonrió. "¿En inglés?"
Le di una mirada de que es lo que crees.
"Sí, en inglés." Molesto, plurilingüe vampiro. Me sonrió.
"Bueno, no sé si tengo un mejores tres, pero sin dudas estos libros los he disfrutado."
"Vamos, dímelos."
"Okay, bueno, uno es 1984 de Orwell, El Juicio de Kafke…"No hubo sorpresas. Deprimentes estudios de la humanidad y sus lados oscuros, "… y la Isla del Tesoro."
Espera. ¿Qué fue eso?
"¿La Isla del Tesoro? ¿Quieres decir, el libro para niños de Robert Louis Stevenson?"
"Sí." Me miró cuidadosamente, perplejo. "¿Por qué la sorpresa?"
"Yo…sólo no…quiero decir, tu sabes, 1987 y El Juicio, suenan como tú. Pero La Isla del Tesoro. Es algo extraño."
Entonces recordé. Lo había mencionado en su lista de recuerdos que guardaba en la caja de madera en su habitación. Fue uno de los libros que su madre le había leído. Había estado esperando una lista de libros que había leído como vampiro, no como humano.
"Tengo un gusto amplio y selecto en literatura, Bella." Fingió indignarse. Sonreí, deseando ahora que no hubiera hecho esa declaración. Sonrió. "Esos no son los únicos libros que me gustan, pero tú sólo preguntaste por tres." Besó mi nariz.
Punto justo.
"¿Qué te gusta de la Isla del Tesoro?"
Sonrió ampliamente. "Es una gran aventura, por supuesto. Lleno de acción, piratas, tesoro enterrado. El sueño de un niño, en realidad."
"Lo leíste cuando eras niño. Recuerdo," dije en voz baja, cambiando mi cabeza sobre su hombro. Él volvió su cara, acariciándome con su nariz.
"Mi madre me lo leyó cuando era muy pequeño, y cuando crecí lo leía por mí mismo. Una y otra vez." Me miró con ojos suaves. "La Isla del Tesoro es mi Cumbres Borrascosas."
Sonreí y me incliné para besarlo.
El momento fue arruinado cuando el teléfono de Edward sonó. Gimió mientras se apartaba y se estiraba para tomarlo de sobre la mesa de noche. Sus cejas se juntaron cuando vio el identificador de llamadas.
"Charlie."
"¿Charlie?" me sentí como si mi padre hubiera entrado a la sala y nos hubiera descubierto. Mi corazón corrió y el rubor cubrió mi cuerpo mientras instintivamente tomé la colcha más apretada a mi alrededor. Entendiendo, Edward me entregó mi camiseta, junto con el teléfono y luego desapareció en el cuarto de baño para poder vestirse en privado. Yo estaba empujando una mano por el agujero del brazo mientras la otra mano golpeó en responder. No podía hablar con Charlie mientras estaba medio desnuda, de ninguna manera.
"Hola, ¿papá?"
"¿Bella?"
"Sí, soy yo. ¿Qué pasa? ¿Algo anda mal?" Intercambié las manos mientras empujaba mi otro brazo a través del orificio.
"Nada está mal. ¿Cómo ha ido tu viaje? ¿Resolvieron ese papeleo con los abogados?"
Me encogí al recordar la mentira que le había dicho. Creía que Edward y yo habíamos ido a organizar el papeleo para que todos sus bienes pasen a ambos nombres después de casarnos.
"Sí, todo resuelto." Maldije en silencio mientras trataba de empujar mi cabeza por el orificio del cuello demasiado rápido, antes de que mi brazo pasara estuviera afuera, y consiguiera coger el teléfono antes de que callera.
"Mm, eso es bueno, supongo." Tomó aliento. "De todos modos, Bella, la señora Newton llamó esta mañana, preguntando si aún estabas disponible para trabajar en su tienda mañana por la tarde. Dije que iba a chequearlo contigo y le haría saber. ¿Volverás?"
Golpeé mi mano en la frente. Me había olvidados de eso. Era su liquidación de verano, iban a estar muy ocupados, había prometido semanas atrás ir a trabajar. Fue la última cosa en el mudo que me gustaría hacer.
"Sí, seguro, vamos a estar en casa por la mañana. Dile a la señora Newton que estaré allí a medio día."
"Okay. Bueno, te veré mañana entonces."
"Sí, papá, hasta mañana." Bajé el dobladillo de mi camiseta. Vestida al fin. Pero Charlie tenía un mensaje final.
"Y dile a Edward que conduzca con cuidado. Mantengan en límite de velocidad." Era sospechosa la rapidez con que Edward podía cubrir la distancia de Forks hasta Chicago.
"Claro. Edward es un conductor cuidadoso. Se mantendrá en el límite de velocidad." Rodé mis ojos. "Adiós, papá." Terminé la llamada y me dejé caer sobre la cama.
"¿Estás trabajando donde Newton mañana por la tarde?" Edward emergió desde el baño, completamente vestido y yo estaba decepcionada de verlo. Por supuesto que había oído ambos lados de la llamada. Audición de vampiro.
"Lo prometí hace semanas. Es su fin de semana más ocupado." Levanté la cabeza y la dejé caer en la almohada de nuevo mientras gemía.
Edward se limitó a asentir, pero podía sentir su tensión. Esperé, preguntándome si haría sus inusuales comentarios sobre mi trabajo allí. Pero sorprendentemente, nada.
"¿No dirás nada?" dije.
"¿Sobre qué?"
"Sobre mi trabajo en Newton."
"No."
"¿Por qué? Usualmente lo haces."
Edward sonrió. "Bueno, sabes que no tienes que trabajar allí, pero lo eliges porque te gusta ese poco de independencia que te da. Puedo ver eso ahora. Y, aunque te quiera decir que nunca te preocupes por el dinero, tú no querrás aceptar ayuda financiera de mí."
"Oh. Bien." Sorprendente. "Pero estas aún tenso."
Entrecerró sus ojos y luego sonrió. Paso una mano por su cabello.
"Aún estas preocupado por Mike Newton, ¿lo estás? Oh, Edward, no importan sus pensamientos sobre mí. Él puede pensar y desear lo que quiera, lo que no cambia el hecho de que soy tuya."
"Todavía piensa que tiene alguna oportunidad contigo, tú sabes." Casi gruñó las palabras. Bajé de la cama, casi cayendo por un pie enredado en las cubiertas, y me acerqué a él. Seguramente aún se sentía inseguro. Me estiré para tomar su rostro en mis manos.
"Edward, ¿recuerdas lo que pasó en la cama hace un rato?"
Sus ojos se suavizaron y sonrió con esa sonrisa torcida. Se fue directo a mi corazón.
"Y no olvides esto," le mostré mi mano, familiarizándose mi anillo de compromiso. "¿Realmente crees que tiene una oportunidad? ¿Crees que alguna vez tuvo una oportunidad?"
"No, no lo creo. Y me doy cuenta de que es completamente irracional, es sólo mi instinto de proteger lo que es...," suspiró y sacudió su cabeza. "iba a decir lo que es mío, pero eso suena posesivo." Respiró hondo. "Es sólo mi instinto de proteger lo que amo." Se encogió de hombros mientras una de las esquinas de su boca se levantaba irresistiblemente.
Me incliné y lo besé, luego lo miré directamente a los ojos.
"Soy tuya, Edward. Para siempre."
Suspiró y cerró sus ojos mientras descansaba su frente en la mía. Sus brazos fueron a mí alrededor y corrió su nariz a través de mi mejilla hasta mi mandíbula. "Bella," gimió, mientras sus labios se perdían en mi garganta, besando y chupando la piel allí. Me estremecí de sorpresivo placer cuando su mano rozo ligeramente mi pecho y arqueé mi cuello para darle a sus labios mayor acceso. Apenas le oí cuando susurró entre besos.
"Mía."
Nos detuvimos en la entrada de Charlie en torno a las nueve de la mañana siguiente. Tenía tres horas hasta que tuviera que ir a trabajar. Por suerte, había dormido bien durante el viaje, acurrucada en mi manta con la mano de Edward apoyada en mi hombro.
Habíamos dejado finalmente la habitación del hotel y habíamos ido a pasear. Visitamos el Museo de Historia de Chicago y también fuimos a la casa de Edward de nuevo, como había prometido.
"¿Viviremos alguna vez aquí?" le había preguntado, más un pensamiento en voz alta que otra cosa. Edward parecía desconcertado.
"Yo…no sé. Usualmente, nuestra especie vive lejos de los humanos. Todo es más fácil de esa manera. Pero, si tú quieres…supongo que podemos."
"Fue sólo un pensamiento," le sonreí. Luego, cuando íbamos al coche de vuelta, se había vuelto a mí.
"Realmente, Bella, creo que me gusta la idea de venir a vivir aquí un día." Y una sonrisa se extendió por su rostro. Sonreí. Me gustaba la idea, también.
Y pasamos por delante de la escuela de música de George. Estaba en el primer piso de un pequeño edificio en la parte pobre de la cuidad.
"Parece que ellos realmente necesitan un poco de ayuda," murmuré mientras miraba fuera por la ventana del auto. Las nubes oscuras y la llovizna no ayudaban en la apariencia.
Edward asintió. "Es lo que sucede en el interior lo que cuenta. Pero si tuvieran un local más grande podrían acomodar a más niños." Se encogió de hombros. "Daré el dinero, depende de ellos como lo usen. Confío en Rebecca," dijo simplemente.
Luego, Edward había insistido en la cena, y ahora, estábamos de vuelta en Forks. Los pasados tres días, y sus eventos, parecían surreales al estar frente al porche de Charlie
"¿Quieres pasar?" Edward había llevado mi bolso hasta la puerta del frente.
"Creo que a Charlie le gustaría pasar algún tiempo contigo," dijo, sonriendo. "Puedo oírlo, sabe que estamos en casa. Y ya que te llevé lejos sin vigilancia por tres noches, definitivamente no soy su persona favorita en este momento. Incluso más de lo usual."
Puse mala cara.
"¿Pero te veré esta noche?"
"Por supuesto. ¿Te gustaría venir a venir a mi casa?"
Asentí. "Me gustaría ver a Alice, y a todos. Iré después de la cena."
"No puedo esperar," susurró y se inclinó para besarme antes de volver por el camino. Lo vi irse, caminando lejos de mí, y aunque sabía que íbamos a estar juntos en pocas horas, ya sentía su pérdida.
De repente, necesitaba decir algo. Algo en lo que había estado pensando en el regreso a casa.
La boda.
Edward había sido muy paciente, ni una sola vez me preguntó sobre eso. Sabía que él quería seguir adelante con nuestra fecha original, pero también sabía que quería estar seguro. No me iba a presionar y yo necesitaba tiempo para resolver como me sentía acerca de George y Lucy. Y sobre Edward. Pero ahora, después de conocer a George y Rebecca, y el tiempo que pasamos juntos en el hotel, las conversaciones que habíamos tenido, aquí en Forks y en Chicago, yo sabía que quería hacer.
En las últimas dos semanas había descubierto a Edward de nuevo. Había aprendido muchas cosas nuevas sobre él, viendo nuevas facetas de su carácter y, me di cuenta, ahora que lo amaba aún más.
Estaba a punto de entrar en el coche y yo tenía mi llave en la cerradura. Lo llamé.
"¡Edward!"
Se dio vuelta y cuando no dije nada más vino hasta mí.
"¿Bella?"
"He estado pensado en la boda."
"Oh," bajo la mirada a sus zapatos.
"He estado pensando que deberíamos seguir como estaba planeado." Alzó los ojos hacia mí, parecía desconfiado. "El 13 de agosto. Si está bien contigo."
Tomó una respiración profunda y acunó mi cara con sus manos.
"Bella, ¿estás absolutamente segura?" Sus ojos miraban profundamente los míos, buscando.
Levanté mis manos cubriendo las suyas, y volví mi cara para besar sus palmas.
"Sí."
Sus ojos miraban intencionadamente los míos y me preguntaba que estaba pensando. Después de un momento su expresión se suavizó y una amplia sonrisa apareció en su rostro.
"Entonces sí, está bien conmigo." Su voz se rompió al hablar.
Me besó duro y mi cabeza comenzó a girar. Reí cuando se alejó para dejarme respirar. Me besó de nuevo. "Te amo," susurró en mi oído.
"Te amo."
Me apretó fuertemente en sus brazos. "Mm, ¿tengo que esperar hasta la noche para verte de nuevo? ¿Puedes decirle a los Newtons que no irás?" Estaba descansando su frente contra la mía ahora, sus cabellos cayendo sobre sus ojos.
"Me gustaría, pero no puedo. Les dije que iba a trabajar."
"Lo sé," suspiró, empujando el cabello de mi cara. "Voy a ir a casa y le diré a Alice las noticias de la boda." Eso pareció animarlo. "Y de esa manera puedo salvarte del peso de su entusiasmo. Debe ser diluido en alguna medida para cuando la veas."
"¿Crees que ya no lo sabe? ¿Ahora que hemos tomado la decisión?"
"Probablemente, aunque no ha llamado para chillarme por teléfono." Rió y me besó de nuevo. Iba a ser un largo día sin él.
"Pero mañana," susurró contra mi mejilla, "…mañana te llevaré al prado." Trazó su nariz a lo largo de mi mandíbula y rió entre dientes por el temblor que pasó a través de mí.
"¿Promesa?"
"Oh, te lo prometo."
Charlie se alegró de verme – a su manera. Su torpe abrazo, con un solo brazo me dijo lo mucho que me había extrañado. Sentí mi corazón retorcerse al pensar en cómo las cosas serían cuando fuera transformada y no pudiera verlo más, pero empujé a un lado ese sentimiento.
Afortunadamente, siendo Charlie, no necesitaba muchos detalles acerca de mi tiempo libre. Así que, cerca de las nueve y media nuestra conversación estuvo hecha y él salió a pescar. Desempaqué mis cosas y estaba sobre mi cama leyendo cuando el teléfono sonó.
"¿Hola?"
"¡Bella! ¡Oh, Bella, Edward me dijo! Yo ya sabía por supuesto, pero Esme me hizo esperar hasta que lo escuchara directamente desde uno de ustedes. Estoy tan emocionada, pero tenemos mucho trabajo por hacer. Edward dijo que vendrías esta noche después del trabajo. Voy a tener todo listo para entonces. No tenemos mucho tiempo, sólo cuatro semanas, pero afortunadamente la mayoría del trabajo ya está hecho Sólo será necesario ajustar algunas medidas y confirmar detalles, realmente. ¿Cómo te sientes acerca de las esculturas de hielo?"
"¿Eres tú, Alice?" Sonreí. Su risa resonó en el teléfono. "Me alegro de que estés feliz, Alice. Yo también lo estoy."
"Deberías ver a Edward. ¡Está absolutamente radiante!"
Reí y mi corazón saltó en la imagen a un Edward sonriente.
"Nos vemos esta noche, Alice. Alrededor de las siete ¿de acuerdo?"
"Sí, lo sé, lo he visto. Tengo que irme ahora, tengo mucho que hacer, ¡Adiós!"
Reí mientras colgaba. Edward estaba radiante. Me alegré de estar haciendo esto ahora. Toda mi inquietud sobre la boda se había ido. Quería declarar mi amor por él de la forma tradicional, en presencia de testigos. Quería que supiera lo mucho que lo amaba. Él había sentido suficiente vergüenza y culpa, no iba a ocultar nuestra boda como si fuera algo de que avergonzarse.
Llegué a Newtons Sporting Goods cinco minutos para las doce.
"Ah, Bella, gracias a Dios estas aquí," La señora Newton se veía un poco nerviosa cuando me sonrió desde detrás del mostrador. Su usualmente impecable apariencia parecía un poco tosca por los bordes mientras su cabello trataba de escapar desde su rollo detrás de su cuello.
Habían muchas personas mirando, unos pocos que estaban esperando claramente por el servicio y una cola de tres en el mostrador. Mike estaba demostrando unas estacas para carpa a un cliente. Miró hacia arriba y me dio un hola. Le devolví el saludo, mudándome al ancho mostrador de madera y guardé mi bolso debajo de él.
"¿Qué puedo hacer?"
"Tal vez sólo ayudar a la gente que está esperando, por ahora."
"Está bien."
Pasé las siguientes horas ayudando a los clientes y atendiendo las ventas por llamadas. Mike me puso a cargo de la ropa y las mochilas mientras él cuidaba del puntiagudo equipo de casa y de cualquier cosa con puntas o agudo. Había trabajado conmigo lo suficiente para entender mis áreas débiles.
Para las cuatro las cosas se habían calmado. Sólo una hora más y podría ir a casa. Hacer la cena y comer con Charlie, luego iría donde Edward. Sentía un poco de la emoción pasar por mí.
"Sólo voy a dejar este pedido a Lucas. Las cosas están más tranquilas ahora, ustedes dos deberían estar bien sin mí." Mike ayudó a su madre a cargar una caja en la parte de atrás de su camioneta y esperé mientras ella se alejaba por la calle. Mike caminó de vuelta a la tienda.
"Sólo nosotros dos," dijo con una sonrisa incomoda. Habíamos estado tan ocupados que no habíamos tenido la oportunidad de charlar.
"Sí," sonreí. "Um, creo que voy a poner estas botas en su lugar." Agarré las cajas de botas de montaña que mi último cliente se había probado antes de ir hasta la sección de ropa a un lado de la tienda.
"Entonces ¿Cómo estaba Chicago?" Mike estaba empezando a empacar las estacas que había estado mostrando una y otra vez durante la tarde.
"Bien." Comencé a reponer las botas ordenadamente en sus cajas, metiendo el papel de seda cuidadosamente alrededor de ellas.
"¿No falta mucho para la boda ahora?"
"No, sólo cuatro semanas." Me aseguré de que las tapas quedaran bien en las cajas.
Asintió, poniendo las barras de soporte para las estacas en sus bolsillos de nailon. Desde el compromiso, para Mike había sido difícil hablar conmigo.
"¿Estás nerviosa?"
"Um,…no." Y me sorprendió. Realmente no estaba nerviosa ya por la boda. Sonreí. "¿Cómo van las cosas con Jessica?" Había oído que estaban juntos de nuevo, pero Mike se encogió de hombros.
"Bien, supongo. Veremos una película esta noche. No sé cuál, Jess la elige."
Oh, destinado a ser una comedia romántica entonces. "Eso suena divertido."
Sonrió. "Espero que sí, pero, tenemos gustos diferentes en películas."
Reí.
"Sabes, creo que vendimos siete de estas estacas hoy," dijo, expertamente rellenando las difíciles de manejar hojas de nailon de vuelta en su bolsa. "Creo que es un record para nosotros." Tenía los palos de tienda bajo un brazo, y las estacas no usadas en su mano. Todo iba sin problemas, él obviamente había hecho esto antes.
Los estantes donde las cajas de zapatos estaban eran altos, hasta el techo. Había una escalera para llegar hasta lo alto y me subí con cuidado, balanceando dos de las muchas cajas en una mano mientras avanzaba a lo largo del carril lateral con la otra. Podía sentir que oscilaba con el movimiento de mis pasos.
"Um, Bella, ¿me dejas hacer eso?"
"No, estoy bien. Estoy cerca."
"Bueno, déjame sostener la escalera para ti, por lo menos."
Dejó los palos y se acercó. Sentí la escalera segura y miré hacia abajo para ver a Mike sosteniéndola firmemente con una mano y con su piel el peldaño más bajo.
"Gracias."
"No hay problema. No dejaría que calleras y te hirieras." Luego añadió más bajo, "…y Cullen me mataría si algo te pasara aquí."
Alcancé los estantes de arriba y me aferre al peldaño sobre mí. Mi otra mano estaba estirada para deslizar la caja en su lugar pero comenzó a caerse. Sin pensarlo, solté el peldaño superior y tomé la caja en un acto reflejo. Titubeé, tratando de recuperar el equilibrio y alcanzar el peldaño, fallando.
"¡Bella! ¡Cuidado!" Y traté de tenerlo, pero con una enferma comprensión que tomó sólo una fracción de segundo, supe que no podría. Caí.
Oí a Mike gritar mi nombre otra vez cuando se movía para cogerme. Él estaba debajo de mí, con los brazos extendidos y aterricé sobre él torpemente. Oí un crujido y sentí una presión en contra de mi costado izquierdo, pero no dolor. Entonces lo olí. La sangre. Estaba perpleja mientras la náusea comenzaba a tomarme. Miré los ojos de Mike y vi el horror, dolor, y luego dejé que mi mirada llegara hasta la mancha oscura que estaba haciéndose rápidamente más grande a través de mi camisa, y que dos piezas finas de metal parecían estar saliendo de mi cuerpo. Ah, me di cuenta del extraño estado de calma, él aún seguía sosteniendo las estacas en su mano. Mi visión se desvaneció mientras mi cuerpo quedaba flácido. En algún lugar, como en un túnel, un teléfono estaba sonando. Mi mente daba vueltas y el sonido se hacía más débil mientras comenzaba a perder la conciencia, el sonido del teléfono desapareciendo ahora. Pero no pude confundir el último sonido que oí, viniendo a mí a través de una negra neblina – un chirrido de frenos y alguien gritando mi nombre. Edward.
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Wow…qué más puede pasar? Pobre Bella y pobre Edward…Y justo cuando toda ya se había arreglado… Nuevamente un capítulo intenso, muy intenso… Creo que merece comentario o no? Los esperaré con ansias.
No demoré en actualizar, pero del próximo cap llevo 1400 de las 7240 palabras, el más extenso de todos los cap que he subido, pero no se preocupen, no demoraré más de dos semanas en traducirlo por completo (espero jeje!). Muchas, muchas gracias por los rws, que son cada vez más, y a EriCastelo por recomendarme en su blog, pásense por allá, siempre tiene las primicias sobre todo el mundo Twilight… También gracias por todos los favs y alerts, lo que dice que aún más gente se une a leer.
Recomendación: Only Human de Amethyst Jackson, traducida al español como Sólo Humano por Tatarata. Bella celebra su cumpleaños luego de unirse a la familia Cullen y en el momento de apagar las velas pide el deseo de darle a Edward todo lo que él le dio a ella como humana. De esta manea llega al Chicago de 1918. La historia muestra el encuentro y como este educado chico se enamora de la extraña mujer. Otro hermoso fic, para suspirar y sonreír.
Entonces, espero sus rws, porque el cap merece ser comentado…
Gracias por leer, bye.
