Twilight pertenece a Stephenie Meyer y Blood Lines a Windchymes, quien me ha dado el permiso de traducir su historia.

.

"¿Qué dijiste?"

Edward tenía una mano en mi cadera, sin moverla, mientras la otra aún sostenía el paraguas sobre nosotros. La lluvia hacía suaves sonidos, plip, plip, sobre la tela. Hacía varios minutos desde que le había dicho que sería padre y había estado mirando sus ojos, esperando por un atisbo de reacción. Al principio no hubo nada, sólo una mirada vacía, casi como si no me hubiera oído, o entendido que había dicho. Esperé, a sabiendas que esta noticia no sólo era enorme, e inesperada, sino también completamente increíble. Él necesitaba un momento. Necesitaría unos pocos. Pero gradualmente, la mirada vacía se convirtió en confusión, y fue entonces cuando habló.

"¿Qué dijiste?"

Tomé una respiración profunda y decidí no repetir, sino que le daría la explicación completa.

"Edward, Alice tuvo una visión, dos visiones, en realidad. Vinieron a ella ayer por la noche." Hablé con calma, cuidadosamente, tratando de disminuir mi entusiasmo con la esperanza de de que pudiera pronunciar las palabras claramente. Mantuvo sus ojos en los míos, sin hablar, pero asintiendo con la cabeza ligeramente, pidiéndome que continuara."Dijo que la primera no fue muy clara, pero pudo ver que era yo y yo estaba…," la sonrisa comenzó a expandirse en mi cara otra vez, "estaba muy embarazada." Edward mordió su labio un poco, su mano apoderándose de mi cadera un poco más fuerte, pero su expresión se mantuvo intacta. "Su segunda visión era mucho más clara, y en ella estabas tú, de pie junto a una cuna y…estabas cargando un bebé." Aspiró una rápida y superficial respiración. "Y estabas sonriendo." Añadí, con una sonrisa. Mi corazón se aceleró, tratando de anticipar su reacción.

Y entonces lo vi, en el fondo de sus ojos – fue sólo un parpadeo, pero allí estaba.

Esperanza.

La mano que tenía sobre mi cadera ascendió, moviendo ligeramente su palma, dejándola sobre mi vientre. Fue una movimiento prudente, tentativo y rápidamente cubrí su mano con las mías y la sostuve allí. Lo observé con atención mientras él miraba nuestras manos juntas. Tragó saliva y vi la esperanza comenzar a desaparecer de sus ojos. A pesar de que esperaba esto, mi corazón aún así dio un pequeño giro.

"Pero no es posible, Bella. Sabes eso," dijo en voz baja y cerró los ojos al tiempo que su mano descendía ligeramente hasta su costado, dejando mis dedos vacíos sobre mi vientre. Abrió los ojos y estaban tristes al mirar los míos. "Quiero, con todo lo que soy, poder darte eso, pero no puedo."

Tomé una respiración lenta.

"Ya me lo has dado, Edward. Alice lo ha visto." No respondió y esta vez su silencio me hizo hablar. Las palabras cayeron en una corriente de excitación.

"Lo sé, es mucho que comprender. No lo creí al principio, cuando Alice me dijo. Pero ahora, a pesar de que todavía estoy tratando de tomar consciencia de ello, no puedo decirte lo feliz que me hice. Podemos hacer esto, podemos darnos esto uno al otro." Riendo, tomé su mano, pero Edward sacudió la cabeza.

"A veces ella se equivoca," susurró. Su mandíbula estaba tensa ahora, sus ojos derrotados.

Suspiré al darme cuenta de lo que estaba haciendo.

Edward se ha sentido tan indigno de tener felicidad por tanto tiempo, que ahora le resultaba difícil aceptarla cuando venía. Él tendría que trabajar esto en un proceso de eliminación, removiendo gradualmente cada obstáculo para su felicidad, hasta que el camino este claro y pueda abrazarlo. Pero había recorrido un largo camino recientemente, la mayoría de sus barreras habían caído ahora, y eso se reflejaba en los destellos de esperanza que acababa de ver en sus ojos. Unos pocos meses atrás, la esperanza nunca habría visto la luz del día. Pero no creía que hubiera muchos obstáculos ahora. Él quería esto.

La lluvia había cesado y tomé le paraguas de él y lo cerré, dejándolo en el suelo mientras comenzaba a derribar el primer obstáculo.

"Edward, piensa en todas la veces en que ella ha acertado." Empecé a elaborar una lista, sosteniendo su mano estirada en las mías, curvando un dedos hacia su palma con cada punto. "Ella me vio venir, vio que nos enamoraríamos, nuestro compromiso,…el clima." Agregué con una sonrisa.

Estaba viendo sus ojos con cuidado. Sí. La esperanza estaba de vuelta. Era sólo una pequeña luz, pero estaba de vuelta. Mordió su labio otra vez y esperé para ver si arrojaba todo lo demás al camino.

"Pero sus visiones pueden cambiar." Sip, ahí estaba. Obstáculo número dos. La duda entró a sus ojos ahora. Estaba en guerra con la esperanza, tratando de conseguir ventaja. No lo permitiría.

Levanté una mano y tracé su mejilla con mis dedos y relajó su mandíbula un poco. "Sólo si alguien cambia su curso. Y yo no voy a cambiar nada, Edward. ¿Y tú?"

Dio una muy pequeña sonrisa y volvió su rostro para besar mi palma.

"No," suspiró y vi la esperanza hacerle una danza de la victoria a la duda mientras tímidamente ponía su mano de vuelta en mi vientre.

Pero un segundo después frunció el ceño. Próximo obstáculo en espera, por favor.

"Pero, aún así es imposible." La duda había echado por tierra a la esperanza y estaba parada con un pie firmemente plantado sobre la cabeza de la esperanza.

Tomé una respiración profunda.

"¿Por qué? ¿Dice en algún lugar que no puede suceder? ¿O es que sólo se asume, ya que no ha ocurrido antes?" Hablé con calma, enmarcando cada palabra simplemente como cuestiones de interés, no un desafío. Una pregunta le haría pensar, un reto sería luchar contra él.

Hubo un destello de sonrisa y sentí que estaba ganando un poco más de terreno. La esperanza se había levantado, alejando a la duda de su alcance.

"Cuando lo poner así, no sé si es imposible. No sé de alguna…," pero luego sus ojos se volvieron planos y apretó la mandíbula. Tanto la duda como la esperanza desaparecieron y sus dedos se enroscaron en los míos formando un puño y apartó su mano bruscamente. Salté, sorprendida.

" sé..," tragó saliva, y cerró los ojos brevemente. Cuando los abrió de nuevo vi el miedo y el pánico que Alice había predicho. Su voz era ronca cuando habló. "Íncubus, Bella, soy un vampiro. Cualquier niño venido de mí sería un monstruo." Sacudió la cabeza como si tratara de liberarse de la idea. Pasó sus manos sobre su cabeza, tirándose los cabellos. "Si es cierto, entonces…lo que he hecho te matará."

"No," me acerqué a él, desesperada por calmarlo, pero de repente su cabeza se volvió hacia los árboles.

"Él está acorde con el programa," Alice susurró en mi oído, asustándome. No la había visto llegar.

"¿Alice…?" Edward levantó una mano implorante.

"Edward, antes de que te desesperes y comiences a arrancar el bosque, echa un vistazo." Vi curvar sus dedos y me pregunté que había visto exactamente como para hacer ese comentario sobre el bosque. Volví la mirada a ella al tiempo que ella arrugaba su hermoso rostro en concentración, abriendo su mente a él.

Observé a Edward con cuidado. En cuestión se segundos, la impresión había reemplazado al miedo.

"¿Ves?" Alice estaba sonriendo nuevamente. Me acerqué a Edward lentamente y con suavidad tomé su mano. No me detuvo, pero sus dedos estaban sueltos. Sus ojos se cerraron, y gradualmente el impacto en su rostro se desvaneció convirtiéndose en incredulidad, luego sorpresa. Abrió los ojos. La esperanza había vuelto.

"Dime que viste," dije bajito. Tragó saliva y dejó salir un lento suspiro.

"Es como lo describiste," sus palabras eran casi un susurro, su tono reverente. "Estabas embarazada." Bajó la mirada a mi cintura, entonces mi mano sostuvo la suya. "Y estaba yo…cargando un bebé." Pasó su mano libre a través del cabello.

"¿Y…?" Alice insistió.

Levantó sus ojos a los míos, los que estaban nadando en esperanza, amor y admiración. "Y yo estaba feliz."

"¿Feliz? ¿Feliz? Trata con eufórico, radiante. Feliz simplemente no lo cubre Edward." Alice dio un paso hacia él, sonriendo.

"Pero, ¿qué pasa con Bella? ¿Por qué su visión es menos estable?" Estaba hablándole a Alice, pero mirándome a mí. Fue cauteloso ahora. "Conoces las historias sobre íncubus, Alice."

Ella sacudió la cabeza. "Y sabes que son sólo leyendas, Edward, no sabemos si son verdad." Frunció el ceño un poco entonces. "No estoy segura de por qué la visión de Bella no es tan clara como la tuya. Estoy pensando que tiene que ver con el bebé – no sé todavía." Luego cerró los ojos, abriéndole su mente de nuevo. "Pero mira tu cara, Edward ¿estarías sonriendo así si algo le hubiera ocurrido a Bella?"

Los músculos y tendones de su mandíbula se relajaron mientras pensaba en eso. Miró hacia el suelo, su mano aún en mí. La otra era un puño a su lado. Alice abrió los ojos.

"Sigue pensando en esa sonrisa, Edward. Sólo espera eso."

Edward cerró los ojos de nuevo, con el rostro todavía mirando hacia abajo. No se movía, se había convertido en piedra.

"No te preocupes, esta procesándolo, eso es lo que hace," Alice habló con ternura al mirar a su hermano. Asentí. Estaba en lo correcto, eso era lo que Edward hacía. "Y en sesenta segundos lo golpeará y no me necesitarás cuando eso ocurra." Soltó una risita. "Espero que no esperen demasiado tiempo para decirle a la familia – estoy tratando de ser buena, pero no sé cuanto más pueda guardar silencio." Con una brisa ella se fue. Ni siquiera la vi moverse.

Esperé. Y justo como Alice había dicho, cerca de sesenta segundo después, Edward levantó la cabeza y me miró. Sus ojos estaban oscuros, insondables, mientras miraba los míos. Luego, lentamente, su expresión se despejó y mi corazón comenzó a correr, golpeando contra mis costillas, tratando de salir de mi pecho para que pudiera ser libre de cantar y dar vueltas.

Porque, allí, en sus ojos, no sólo estaba la esperanza, que brillaba más que antes, sino que había confianza, fusionada con felicidad, y luego alegría, feroz y fuerte. En un rápido movimiento puso sus manos en mi cara y llevó sus labios a los míos.

Este no era un beso normal. Era poderoso, impresionante. Había pasión y amor, pero había algo más.

Regocijo.

Las fuerzas de mis piernas se debilitaron. Sin romper la intensidad de su beso, Edward llevó su brazo alrededor de mi cintura, dándome apoyo, sosteniéndome contra él tanto como le fuera posible. Su otro brazo fue alrededor de mis hombros, enredando la mano en mi cabello. Sus labios continuaron expresando su felicidad – consumiéndola, apasionadamente. Tiré mis brazos alrededor de él y respondí, dejando que toda mi alegría llegara hasta él a través de mis labios. Enseñándole lo mucho que significaba esto para mí – para los dos.

Después de un momento se alejó, llevando sus manos a mi cara, acunándola, y apoyó su frente contra la mía. Cerró los ojos.

"Dime otra vez," susurró. "Quiero oírte decirlo." Su voz era áspera, pero la sonrisa era dulce.

"Estoy embarazada."

Sonrió y me besó, al igual que antes, dejándome sin aliento otra vez, con el corazón palpitante. Cuando se alejó esta vez sus ojos estaban abiertos, sus pulgares acariciando suavemente mis mejillas.

"Otra vez, ¿por favor?"

Reí, mi gozo rebosante. "Estoy embarazada."

Una vez más, su boca se encontró con la mía, esta vez en un beso de ternura increíble.

"Estás embarazada." Susurró las palabras contra mis labios.

"Sí." Susurré de vuelta.

Movió sus manos desde mi cara y envolvió sus brazos alrededor de mí otra vez, tirando de mí con fuerza mientras su boca se movía ligeramente sobre mi cuello.

"De mi hijo."

"Sí."

Me besó bajo la oreja y a lo largo del hueso de mi mandíbula. Escalofríos recorrían mi cuerpo y quitó mis brazos de su alrededor y unió nuestras manos presionándolas contra su pecho. Entrelazó sus dedos con los míos y sostuvo las manos entre nosotros.

"Mi hijo." Levantó nuestras manos y besó mis dedos mientras miraba fijamente mis ojos y jadeé, realmente abrumada por la alegría que vi allí. Podría mirar sus ojos por el resto de mi vida.

"Sí," susurré. "Tuyo."

Me besó de nuevo, profundo y lento. Cuando necesité aire alejó su rostro y me dio su sonrisa torcida.

"Nuestro."

Poco a poco, dejó ir mis manos y puso sus brazos a mí alrededor sueltamente, a la vez que comenzaba a bajar por mi cuerpo, hasta que estuvo de rodillas en la hierba húmeda. Apoyó la mejilla contra mi barriga y suspiró mientras me abrazaba con fuerza de las caderas. Su amor era palpable y fluía a través de mí. Podía sentirlo.

Pasé mis dedos a través de su cabello.

"¿Vas a decir algo más?"

"No puedo."

Reí. Nunca lo había visto tan falto de palabras.

"¿Estás feliz?"

Movió su cabeza arriba y bajo contra mí.

"¿Lo crees ahora?"

Lo sentí tomar una respiración profunda. Lentamente, quitó una mano de mi cadera y levantó el dobladillo de mi camisa. Edward puso un suave beso sobre la piel de mi vientre. "Sí."

Tiré de él aún más.

Un momento después volvió a hablar, levantando la cabeza, su voz apenas un susurro.

"Bella, me has dado tanto ya, y ahora, darme esto, yo…," se detuvo y sacudió la cabeza un poco. "Y saber que yo puedo darte esto a ti," aspiró una respiración profunda y enterró su cabeza contra mí de nuevo. "Eres mi vida, mi corazón, mi alma." Suspiró, levantando el rostro, con los ojos encendidos y con amor vivo. "Tu eres todo." Pero ahora su voz estaba rota y mis lágrimas comenzaron a caer cuando vi el temblor en su labio inferior.

"Oh, Edward," caí de rodillas también, y lo abracé tan fuerte como pude.

Edward me levantó en brazos y corrió por el bosque, de regreso a la casa, a la vez que la lluvia comenzaba a caer de nuevo. Aún estaba conmocionada por sus reacciones – el poder de su amor y alegría. Una alegría que realmente lo llevó, bueno a…las secas lágrimas que eran. Mi corazón se hinchó al pensar en eso. Dejó un beso en mi dedo mientras trazaba su labio, recordando aquel temblor.

Cuando estuvimos en su cuarto se quedó de pie, aún sosteniéndome, sus ojos mirando los míos.

"Casi duele," dijo en voz baja.

"¿Qué duele?"

"La felicidad. Se siente como si mi cuerpo no lo pudiese contener. Como si fuera a explotar, o desbordarse, y yo quedara en pedazos con la fuerza de la misma."

Solté una carcajada.

"Lo sé." Extendí una mano para tocar su cara. "Cuando estaba diciéndotelo, mi pecho realmente dolía."

Bajó su rostro y besó mi pecho por sobre mi corazón. Lentamente se acercó a la cama y me dejó en el centro. Se quedó de pie, mirándome, con una gran sonrisa en su rostro.

"Es verdad, ¿cierto?"

Asentí y mordí mi labio, riendo, mientras la emoción burbujeaba a través de mí. Edward rió de vuelta y se pasó la mano por la cara.

"Al principio, cuando me dijiste, pensé…no sabía por qué me lo habías dicho. Y dolió, ver lo mucho que la idea te hacía feliz y pensar que no podía dártelo. Me sentía derrotado." Suspiró. "Los siento si te hice sentir triste."

Subió a la cama conmigo y llegué a él, pasando mis brazos alrededor de sus hombros y él recostó la cabeza contra mi cuello.

"Sabía que lo comprenderías eventualmente. Y Alice me dijo que te preocuparías y entrarías en pánico, dijo que necesitarías ver por ti mismo. Está bien."

Sus ojos se centraron en mi barriga. Tentativamente, extendió una mano y la puso encima de mi estómago. Sacudió la cabeza.

"¿Cómo?"

Reí. "¿Cómo crees?" (nt: ¬¬)

Rió entre dientes. "Quiero decir, se supone que no es posible. Mi cuerpo no funciona de esa manera."

"Tu cuerpo funciona de maravilla, Edward." Me miró, sonriendo con timidez, y sonreí. "Ayer en el prado, esta mañana, aquí, en tu habitación…," dejé que los recuerdos nos rodearan por un momento. "Así es como sucedió." Acaricié su nuca.

Asintió lentamente y acercó su rosto a mío.

"Entonces, ¿estás feliz también?" Preguntó, buscando en mis ojos. Él sabía que lo estaba, sólo quería que lo dijera de nuevo.

"Mm, ¿estoy feliz?" Incliné la cabeza, levantando los ojos al techo y golpeando un dedo en mí barbilla, pensando. Bromeando.

De repente, fríos labios encontraron su camino hacia el lugar detrás de mi oreja haciéndome temblar. Mis ojos se cerraron y los labios serpentearon hasta mi cuello, apenas tocando mi piel, llegando al hueco de mi garganta. Edward dejó su boca allí, encima de mí, dejando que su gélido aliento se extendiera sobre la sensible piel, pero sin tocar. Estaba jadeando, tratando de arquearme a él, queriendo sus labios en mí, pero siguió alejándose, sólo lo suficiente. Él estaba burlándose de .

"¿Y?" Su voz ronca. Mmm.

Respiré hondo y traté de calmarme lo suficiente como para hablar.

"Y, en respuesta a tu pregunta…," comencé a abrir los ojos. Me estaba mirando a través de sus oscuras pestañas, con una media sonrisa en sus perfectos labios, su cabello bronce cayendo sobre sus ojos llenos de amor. Mi corazón dio un vuelco y el resto de mi respuesta fue un suspiro ahogado. "Sí, también estoy feliz. Yo…no tengo palabras para decirte. No puedo explicarlo." Tomé una respiración profunda mientras él continuaba mirándome. Creía que podría derretirme. "Tan feliz que duele, ¿recuerdas?" Puse mi mano sobre su pecho y su sonrisa se amplió.

"No quiero que te duela," y besó sobre mi corazón otra vez.

Acaricié su nuca, disfrutando de la sensación de su beso. Suspiré y sus labios sonrieron contra mí. Quería decirle que sabía lo mucho que este bebé significaba para él porque, si bien era algo que nunca creímos posible, había mucho más que eso.

George había sido un golpe para Edward. Y para mí. Pero una vez que lo conocí, pude ver como había hecho sentir a Edward. A pesar de no haber tenido participación en la vida de George, Edward estaba orgulloso de su hijo, estaba orgulloso de ser su padre. Y eso me hizo entender que él había perdido mucho.

Por lo tanto, yo quería que Edward supiera que entendía todas las formas en que este bebé sería importante para él. Tomé una respiración profunda.

"Vas a ser un padre maravilloso, Edward." Mis dedos siguieron jugando con su cabello y sus brazos se apretaron a mi alrededor mientras recordaba la noche en que le dijo adiós a George, metiendo la manta a su alrededor, besando suavemente su frente. Me preparé para decir las siguientes palabras. "Y…esta vez estarás allí para todo. En cada momento. Cada segundo. No te perderás nada."

Su cuerpo se tensó. Luego, lentamente, levantó la cabeza para mirarme a la cara, con los ojos brillantes. Pasó saliva, fuerte.

"No nos perderemos nada," dijo, y sonrió antes de reanudar sus besos sobre mi corazón.

Nos quedamos en silencio por una momento, todavía tratando de asimilar nuestras noticias mientras la lluvia repiqueteaba contra el vidrio y el tueno retumbaba a la distancia.

"No me siento diferente." Miré sobre la cabeza de Edward, a mi panza, tratando de imaginar lo que estaba pasando allí.

"Es muy pronto, Bella." La cara de Edward aún estaba presionada contra mi pecho, escuchando mi corazón.

"Lo sé, pero sólo me pregunto que está pasando allí. En este momento, en este mismo segundo."

Edward rió. "Sé lo que quieres decir. Me lo pregunto también." Se alejó, sentándose a mi lado, con las piernas cruzadas, tomó mi mano y la sostuvo sobre su regazo. "Todavía no estoy seguro de que todo esto significa, sin embargo. Las leyendas sobre vampiros que se aparean con humano no tienen un final feliz." Sus cejas se juntaron un poco, sus labios presionados en una línea.

"Pero, son sólo leyendas ¿cierto? Al igual que los vampiros con colmillos que se convierten en murciélagos. Y has visto las visiones de Alice."

"Sí, pero aún así debemos encontrar lo que podamos. No podemos basar todo en Alice pero voy a admitir que su visión de mi cargando el bebé complace mi mente."

"Y nos hace felices."

"Nos hace muy felices." Llevó mi mano a sus labios, besándola suavemente.

"Afectará muchas cosas, sin embrago. Como tu conversión, por ejemplo." Habló bajito, dándome una mirada cautelosa.

Había estado tan abrumada por las noticias que no había pensado en lo que significaba tener un bebé, además de que nos hiciera muy felices. Pero él tenía razón. Tendría que posponer mi conversión hasta que el bebé naciera, pero entonces, ¿quería ser un vampiro sediento de sangre con un bebé en casa? ¿Y la universidad? Tendría que hacer un hueco para esos planes también si planeaba quedarme un poco más como humana.

¿Y una vez que llegara? ¿Sería este un embarazo de igual duración que uno del todo humano? ¿Y como sería el bebé? ¿Tendríamos que escondernos en caso de que tuviera algunas obvias características vampiras? ¿Tendría ojos rojos? ¿O verde? ¿Café? ¿Tomaría leche, o sangre? Mi cabeza comenzó a girar.

"¿Bella?"

Se inclinó y apartó el cuello de mi camisa a un lado para poder besar mi hombro. Mmm. "¿Qué estás pensando?"

Como de costumbre iba a decir nada, pero me detuve. En lugar de eso me dirigí a esos pensamientos que habían transitado por mi mente. Edward dejó mi hombro e hice un mohín mientras él reía. En vez pasó la nariz a lo largo de mi mandíbula.

"El bebé nacerá en primavera," dijo bajito, sus labios de detuvieron bajo mi oído y dejó un beso allí.

Su respuesta me sorprendió, haciendo que abriera la boca. Con un dedo, Edward la empujó suavemente para cerrarla.

"¿Cómo sabes?" Finalmente conseguí las palabras.

Se tendió a mi lado, con una mano sosteniendo su cabeza, la otra descansando sobre mi vientre.

"En la visión, estaba de pie frente a una ventana y afuera había un árbol, sin hojas, pero con nuevos brotes a punto de florecer. Principios de primavera." La ternura de su voz hizo a mi corazón saltar. Lo oyó y rió entre dientes.

La sonrisa se extendió por mi cara a la vez que él continuaba. "Esto nos da un plazo aproximado de siete meses a partir de ahora."

Siete meses.

"Marzo, ¿entonces?"

"Marzo." Sus labios encontraron su camino de regreso a mi hombro. Suspiré y pasé mis dedos a través de su cabello.

Primavera.

"¿Podías ver como era el bebé?"

Sacudió la cabeza. "En realidad no. Era un bultito envuelto en una manta en mis brazos."

Manta. "¿De que color era la manta?"

Sonrió. "Era blanca, Bella. Con pequeños patos amarillos en ella."

"Oh, sin rosa ni azul, ¿entonces?"

"Sin rosa ni azul, no"

Asentí.

"Eso respondió una cosa. ¿Cómo podremos saber más?"

Edward se centró en mi estómago, donde había empezado a hacer perezosos espirales. "He estado pensando en eso…creo que inicialmente podríamos hablar con Carlisle."

Asentí. "Parece un buena idea. Umm, ¿lo hacemos ahora?" Si no le decíamos pronto a su familia, Alice se nos adelantaría, estaba segura.

"¿Quieres?" Edward se mostró prudente.

"¿Y tú?"

Me sonrió. "Sí."

"Yo también. Vamos."

"¿Qué crees que dirá?" Susurraba mientras estábamos frente a la puerta de la oficina de Carlisle. El brazo de Edward estaba apretado alrededor de mi cintura, pero repentinamente hubo nervios mezclados con mi entusiasmo.

"Er, me imagino que estará muy sorprendido," Edward susurró de vuelta, con su mano en alto y lista para tocar.

"¿Crees que será capaz de decirnos algo?"

"No sé."

Entonces recordé que Edward me había dicho que le había pedido a Carlisle su consejo acerca de nuestra relación – y eso me hizo pensar.

"Edward, ¿Carlisle nunca te mencionó lo de control de natalidad?"

"No, no lo hizo." Estaba sonriendo. "Y creo que ahora es un poco tarde para esa conversación, ¿no crees?"

"Oh, sí, supongo que sí. Pensé que lo había mencionado, eso significaría que él sabía que era posible que me dejaras embarazada."

Sonrió aún más. "Me gusta cuando dices eso." Me acercó un poco más a él y escondí mi cabeza cuando el rubor se apoderó de mis mejillas. "Pero si hubiera tenido esa conversación conmigo yo hubiera sabido que era posible."

"Oh, sí. Por supuesto."

Se inclinó y me besó suavemente. "Creo que es seguro decir, Bella, que nadie pensó que me era posible dejarte embarazada." Sus ojos se volvieron magníficos de nuevo. Suspiré. Nunca me cansaría de eso.

Se preparó para tocar de nuevo.

"Espera." Susurré.

Dejó caer la mano y me miró, arqueando una ceja.

"Me preguntaba que vamos a decirle." Estaba mordiendo mi labio ahora.

"No estoy seguro, pero no creo que importe mucho."

Eso me desconcertó. "¿Por qué?"

Sonrió e inclinó su cabeza un poco, susurrando en mi oído derecho.

"Porque él puede oír todo lo que estamos diciendo ahora mismo, Bella."

Mi mano voló a mi boca al darme cuenta. Audición de vampiro. Edward se reía de mí.

"¿Puedo tocar ahora?" Susurró.

Súbitamente, la puerta se abrió.

"No es necesario," Carlisle estaba sonriendo. "Entren. Al parecer tiene algo que contarme."

Me ruboricé mientras Carlisle cerraba la puerta detrás de nosotros.

"Bella y yo tenemos una noticia…y también nos gustaría pedir tu consejo." Edward se volvió a mí, sonriendo, y luego se volvió a Carlisle. Cuadró sus hombros. "A parecer Bella y yo vamos a tener un bebé."

La alegría, y el orgullo, en su voz hicieron que mi corazón saltara. Su mano apretó la mía y supe que lo había oído.

Las cejas de Carlisle se alzaron ligeramente, sus ojos se abrieron un poco y asintió, sonriendo. Sip, había oído todo. Hizo un gesto para que nos sentáramos y Edward me llevó hasta la gran silla de cuero y me acomodó sobre su regazo.

"Es una gran noticia," dijo Carlisle lentamente.

"Sí," la voz de Edward se quebró sólo un poco y apreté su mano. "Lo es."

Sentados y por la siguiente hora hablamos con Carlisle. La mano de Edward nunca dejó mi barriga.

Explicó en detalle las visiones de Alice. Lo que él había visto, los brotes en el árbol fuera de la ventana y la fecha de llegada estimada para marzo. Carlisle escuchó con atención, acordando que la visión de Alice era un buen indicador de un resultado feliz, pero que el embarazo podría tener un montón de incógnitas.

"Para ser honesto, esto…no tiene precedentes, en mi experiencia. No creía que esto fuera posible, pero nunca ha habido alguna experiencia como para decir no. Que yo sepa no ha sido documentada una relación entre un humano y un vampiro."

Fue hasta tu biblioteca y sacó dos grandes y antiguos volúmenes desde los estantes y los trajo a la mesa. Comenzó a pasar las quebradizas hojas amarillas del libro más grande. "Conoces las leyendas sobre íncubos, por supuesto. Por lo que yo sé, no son más que…leyendas. No hay ninguna base de verdad en ellas. Pero si tienes razón cuando dices que no sabemos cómo Bella se verá afectada." Se volvió a mí. "Vamos a tener que vigilarte de cerca", lo dijo amablemente, casi en tono de disculpa. Asentí, entendiendo. La mano de Edward era reconfortante, masajeando suavemente sobre mi estómago, su otra mano frotando lentamente arriba y abajo mis piernas.

Carlisle revisó las páginas con rapidez, a velocidad vampiro, marcando algunas a su paso. Luego repitió el proceso con el segundo libro. Supuse que iba a estudiarlos más tarde.

"Edward, dices que hay un plazo de siete meses aproximadamente, basado en lo que viste en la visión."

Edward asintió.

Carlisle se volvió a mí y se convirtió en el Dr Cullen. "Muy bien, creo que tenemos que empezar por lo básico como lo haríamos con cualquier otro embarazo. Bella, ¿Qué me dices si te pregunto cuando fue tu último período?"

"Oh, um…,"

"Es más reciente, Carlisle." Edward habló en voz baja.

"Oh," Carlisle miró a Edward, obviamente comunicándose en silencio.

Edward bajó la mirada. "Ayer," dijo con timidez. Me sentí enrojecer, pero Carlisle estaba interesado.

"Ya veo." Asintió, pensando por un momento, entonces, evidentemente le hizo a Edward otra pregunta silenciosa.

"Sí," respondió en voz baja.

Carlisle se quedó callado por un tiempo, tocando suavemente con sus dedos la tapa del libro. "Mm, podría funcionar," murmuró y se volvió a mí. "Bella, me gustaría que te hicieras una prueba de embarazo. Normalmente tendríamos que esperar cerca de una semana antes de que un resultado se registre, pero el factor vampiro puede cambiar eso."

"Um, seguro." Asentí.

Carlisle dejó su el escritorio y fue hasta su maletín, volviendo un momento después con una pequeña caja de cartón.

"Es muy sencillo," sonrió, dándomela. Asentí, mirando las instrucciones en un costado mientras me volvía a Edward.

"Creo que estaré de vuelta en unos minutos," sonreí y me dirigí a la puerta.

"¿Quieres que vaya contigo?" Edward estaba a mi lado.

"Um, no. Creo que lo puedo manejar."

"Oh, por supuesto, lo siento." Sonreí al verlo sacudir la cabeza y volver a sentarse y mientras Carlisle trataba de reprimir una carcajada.

La pequeña ventana era azul. Estaba sonriendo enormemente cuando abrí la puerta de la oficina de Carlisle. No tenía dudas de las visiones de Alice, pero esta prueba era concreta. Edward estaba de pie, sus cejas casi fuera de su cara por la anticipación. Levanté la paleta plástica mostrando el resultado positivo. Sonrió y me levantó en brazos, besándome.

"Te amo," susurré suavemente contra su mejilla y sentí lagrimas de felicidad pinchar en mis ojos.

"Te amo, también," susurró de vuelta, acariciando mi oreja al dejarme otra vez en el suelo, con cuidado. Con mucho cuidado.

"Bueno, felicitaciones. De nuevo." La sonrisa de Carlisle era casi tan grande como la de Edward. Vino y me abrazó, me sentí cálida, a pesar de su tacto frío.

"Has traído tanta felicidad a nuestra familia, Bella. Gracias." La calidez y sinceridad de sus palabras hicieron que las lágrimas de felicidad rodaran por mis mejillas. Sonrió mientras las secaba.

Luego abrazó a Edward. Al apartarse apoyó su mano sobre el hombro de su hijo, mirándolo directamente a los ojos. Algo de silenciosa comunicación pasó entre ellos y luego Edward inhaló rápidamente. Mi corazón saltó un poco cuando vi una mirada de profundo orgullo pasar por su cara, agachando después la cabeza, asintiendo ligeramente. "Gracias," susurró. Carlisle lo abrazó de nuevo antes de alejarlo de nuevo – sus propios ojos inundados de orgullo.

"Bueno," dijo, volviendo nuevamente el Dr Cullen. "Dado que no es mucho más de veinticuatro horas, el facto vampiro es obviamente un gran precedente." Tomó la varita de mí y la miró con atención. "Y si tu teoría, Edward, acerca de que principios de primaveras es correcta, entonces un período de gestación de siete meses significa que las cosas avanzarán un poco más rápidamente que en un embarazo completamente humano." Edward asintió, y se quedó de pie detrás de mí, envolviendo sus brazos a mí alrededor, empujándome apretadamente contra él. "Me gustaría sacarte algo de sangre, Bella, si eso está bien. Es una practica habitual, y me gustaría comprobar los resultados de sangre con el que te hiciste el mes pasado en el hospital."

Mi estómago se revolvió en el pensamiento.

"Bella, no es necesario," la voz de Edward estaba preocupada, pero sacudí la cabeza.

"No, está bien. Tenemos que saber lo que podamos." Pero por dentro me sentía mal ya. "¿Deben advertir a los demás? El olor podría molestarlos."

Carlisle sonrió. "Eso es muy considerado, Bella, pero si hago mi trabajo correctamente, debería haber muy poca sangre expuesta al aire y el pinchazo se cubriría después. No debería ser un problema."

Torcí la cabeza para mirar a Edward y levanté una ceja. "¿Quieres salir de la habitación?"

Me frunció el ceño. "No probablemente, Bella." Me apretó más fuerte.

Así que me tendí en la cómoda silla de cuero y Edward sostuvo mi mano mientras contenía la respiración. No fue tan malo y pronto Carlisle tuvo una buena muestra de mi sangre para enviar a comprobar.

"Y para evitar cualquier chisme lo envaré al laboratorio de Port Angels con un nombre diferente." Escribió a petición de Isabella Masen. "Sólo por si a caso," dijo, sonriéndonos.

Dejé salir un suspiro. "Bien, ¿Qué hacemos ahora?" Yo estaba rodando mi dobladillo. Los dedos de Edward jugaban con mi cabello.

"Bueno, empecemos a buscar algo que nos pueda dar pistas sobre qué esperar. Podemos empezar con algunos libros aquí, y espero que Alice tenga algunas visiones más. Haré preguntas discretas a los Denali. Puede que sepan algo."

Edward asintió. "Empezaré a revisar bibliotecas universitarias online. UCLA tiene una sección de mitología que podría ser útil."

"Buena idea. Pero antes de hacer nada de eso, el verdadero siguiente paso, creo, es bajar las escaleras y decirle al resto de la familia. ¿Qué piensan?" Carlisle estaba sonriendo de oreja a oreja.

Edward me miró. "¿Bella?"

"Creo que será lo mejor," dije sonriendo. "Antes de que Alice explote."

Abajo, en la sala, Jasper y Emmett estaban jugando una de sus elaboradas partidas de ajedrez con varios tableros. Rosalie estaba pasando canales y Esme estaba viendo unas muestras de telas en la mesa del comedor. Alice estaba en el computador – sonriéndonos a medida que bajábamos las escaleras, con la mano de Edward envuelta firmemente alrededor de la mía.

"Hey, Edward, Jasper y yo vamos a cazar más tarde, ¿quieres venir?" Emmett apartó brevemente la vista del tablero y Jasper aprovechó ese momento para hacer su movimiento – a velocidad vampiro. Emmett miró hacia atrás rápidamente.

"¿Qué? ¿Qué hiciste? ¿Qué moviste?" Sus ojos repasaron los tableros.

Edward rió. "No, estoy bien, gracias. Er, pero tenemos algunas noticias…," Edward estaba radiante. De repente, me sentí muy tímida. Estaba segura de que los Cullen estarían felices por nosotros, pero me sentía un poco incómoda. Estaba comenzando a ruborizarme. No había manera de compartir con Charlie esta noticia hasta después de la luna de miel.

Edward me apretó contra su costado. Todos los Cullen nos miraban, curiosos, expectantes. Sabía que Edward estaba leyendo sus mentes. Estaba sonriendo, tendría que preguntarle más tarde que escuchó. Todavía sonriendo, tomó una respiración profunda.

"Bella está embarazada." Alice se llevó las manos a la boca tan pronto como las palabras salieron. Todos se volvieron a mirarla. "Lo siento," nos dijo sin sonido, con una mueca mientras bajaba las manos lentamente. Luego, todas las cabezas giraron hacia nosotros.

"¿Edward?" La cara de Esme estaba confundida. "¿Es eso cierto?"

Edward le dio una exasperada mirada a su hermana, pero luego la radiante sonrisa estaba de vuelta.

"Si, lo es. Bella y yo vamos a tener un bebé."

Se hizo el silencio. Completo y total. Los Cullen dejaron de respirar, incluso Edward. Su brazo a mí alrededor se flexionó, apretándome aún más contra él. El único sonido era mi respiración saliendo rápidamente, y la sangre golpeando en mis oídos. De hecho, yo estaba haciendo el mayor ruido en la habitación. Latidos de corazón, sangre palpitante, respiración acelerada, haciendo ruido.

"¿Es eso posible?" Esme lo rompió primero.

"Al parecer, sí," Edward sonrió. "Alice lo ha visto y tuvimos un resultado positivo."

Más silencio. Oh, excepto por mi sangre golpeando y mi respiración pesada.

"¿Cómo?" La pregunta de Emmett fue lo siguiente.

Edward levantó una ceja hacia él. ¿Cómo crees?

"Whoa, Edward," Emmett asintió, sonriendo. Podía sentir el rubor sobre mí y sólo quería enterar mi cabeza en el pecho de Edward. Entendiendo, me acercó aún más y su mano acarició mi espalda.

Luego, la sala estalló.

Esme se abalanzó sobre Edward, abrazándolo con fuerza. Después me abrazó a mí, pero muy suavemente.

"Oh, Bella, Bella," susurró. "Esto es maravilloso." Se apartó y juntó sus manos sobre su pecho. "¿Cuando?"

"Oh, creemos que tal vez en marzo," dije tímidamente. Edward explicó la visión mientras Carlisle fue hasta Esme y puso sus brazos alrededor de ella, sonriendo.

Alice estaba bailando en su lugar. Jasper se acercó y abrazó a Edward. Me dio un suelto abrazo, pero su sonrisa lo decía todo. "Es una noticia maravillosa," dijo gustoso.

Entonces, repentinamente, mis pies dejaban la tierra y me faltaba el aire, sujeta al apretado y cálido abrazo de oso de Emmett.

"Emmett," seis voces de vampiros gritaron, la de Edward más fuerte.

De inmediato de detuvo, y yo estaba en brazos de Edward, mientras gruñía bajito, con los ojos oscuros.

"Hey, lo siento, Bella. En serio. Sólo estoy emocionado. Edward, hey, lo siento. No te hice daño ¿verdad?" Emmett estaba retrocediendo, preocupado, con las manos levantadas.

"No, no me hiciste daño Emmett. Estoy bien. De vedad, no te preocupes." Mis costillas se sentían un poco adoloridas, pero no había forma de mencionar eso.

"¿Estás segura de que estás bien?" El susurró de Edward era ansioso. Asentí y sonreí.

"Sí. Por favor, bájame." Podía ver que no quería. Si le fuera posible, me quedaría allí, en sus brazos, hasta que el bebé nazca. Esperanzadoramente vería lo poco pactico de eso.

Dudando, luego me puso de nuevo en el suelo. Inmediatamente fui hasta Emmett y lo abracé. Me alegró ver desaparecer su ceño fruncido debajo de una radiante sonrisa. Entonces Edward se acercó y le tendió la mano.

"Lo siento. Emmett," sonrió. "Creo que puedo ser un poco, er, sobreprotector." Se encogió de hombros.

"¿No era broma?" Pero Emmett estaba sonriendo. "Entiendo, Edward. Estoy muy feliz por ustedes dos." Y se abrazaron uno al otro con palmadas en la espalda.

A continuación me volteé y vi a Rosalie delante de mí. Un escalofrío me recorrió. Esto debía ser difícil para ella. Respiró hondo y parecía casi nerviosa.

"Felicitaciones," dijo torpemente.

"Gracias, Rosalie." Mi voz era suave, nunca me sentí segura de hablar con ella, a pesar de que había sido amable últimamente – ya que sabía que no dejaría a Edward por lo de George. Pero esto era diferente. Sabía que ella me envidiaba por mi humanidad, ahora estaba esperando un bebé – ella probablemente me odiaba por completo. Me sorprendí al ver que jugaba rodando un anillo en su dedo.

"Lo bebés son trabajo duro. Recuerdo cómo era cuando mi amiga tuvo a su hijo," dijo en voz baja, refiriéndose a su vida humana. Asentí, sin saber como esto iba. "Probablemente necesitarás ayuda a veces. Y niñeras, tú sabes, si quieren tener tiempo para ustedes." Sus ojos se suavizaron un poco.

"Um, sí seguro. Vamos a necesitar eso. Absolutamente." Asentí y el rostro de Rosalie estalló en una sonrisa. Ella asintió y, sorpresivamente, me dio un abrazo. La abracé de vuelta. Edward se aproximó y se detuvo junto a mí, su mano en la parte baja de mi espalda.

"Gracias, Rose." Su voz y ojos eran cálidos. Ella sonrió y bajó la cabeza mientras iba de vuelta al sofá.

Y luego, todo era actividad. Alice y Esme comenzaron a hablar de habitaciones para bebés, combinaciones de colores, temas y Rosalie se unió también. Jasper y Emmett trataron de convencer a Edward, sin éxito, de ir a una cacería de celebración. El cielo estaba oscuro y comprendí que era tiempo de volver a casa y comenzar la cena para Charlie.

Dije adiós en medio de más abrazos y me di cuenta mientras a travesaba la puerta que las celebraciones por el bebé en la casa de los Cullen continuaría sin nosotros. Cuando regresara por la mañana probablemente tendría una habitación lista y esperando. Reí para mi misma al meterme en el Volvo.

"Supongo que no le dirás a Charlie esta noche." Edward se detuvo frente a la casa. La patrulla se encontraba en el camino de entrada.

"De ninguna manera," a lo que Charlie concierne, esto era estrictamente un bebé de luna de miel.

Edward se echó a reír. "Si viene en siete meses, él sabrá que no fue así."

"No, sólo pensará que se adelantó."

"Sí tú quieres," Edward sonrió. "A pesar de que Charlie sospecha mucho más de lo que admite."

"Bueno, siempre y cuando se mantenga sospechando y sin admitirlo."

Edward dio la vuelta y abrió mi puerta. Al salir puso un brazo a cada lado de mí apoyándolos en el coche, quedando cerca, pasando la nariz a lo largo de mi mandíbula.

"Eres las mujer más hermosa del planeta, sabes eso, ¿no?" Su voz era baja y ronca, haciendo que todo el pelo de mi cuerpo prestara atención. Y no sé de donde vino, pero lo dije porque sorpresivamente, me sentía así.

"Sí, lo soy."

Sus ojos brillaban a tomarme la mano y caminábamos hacia a la casa.

Charlie había tenido un viaje de pesca exitoso y estuvo encantado de compartir sus historias con Edward mientras yo preparaba la cena. A consecuencia de Mike Newton, Charlie hizo aprender a Edward los mejor puntos de pesca en el condado.

Después de la cena, Edward se preparó para partir. "No me quiero ir, pero debería comenzar a trabajar en la investigación con Carlisle. Volveré cuando Charlie esté durmiendo." Me besó, profundamente, sus manos que reposaban en mi espalda fueron hasta mi frente y las dejó con amor sobre mi estomago. Apoyó su frente en la mía.

"Te amo," susurró.

"Te amor," besé la punta de su nariz.

"Serás una madre maravillosa," su voz fue más suave.

Sonreí. "Eso espero."

Suspiró y me besó de nuevo. Un momento después, se despidió desde el Volvo que ya rugía en la calle. Ya lo extrañaba.

Volví a entrar. Charlie estaba absorto en el deporte así que subí y puse algo de música – algo brillante y feliz que Edward me había dado mientras estaba recuperándome en el hospital. Probablemente debía haber empezado a lavar ropa, pero eso me parecía demasiado banal después de los eventos de las pasadas cuarenta y ocho horas. Así que encendí el computador y comencé a jugar en internet, limpiando todo, sólo por hacer algo y termine buscando por casualidad una lista con los cien nombres de bebé más populares en 2006. Emma y Madison, Ethan y Ryan estaba en el tope. Vi que Edward no era mencionado. Reí. Apenas dos días de embarazo y ya buscaba nombres. Me puse de pie y decidí darme una ducha. Traté de apagar la computadora pero se congeló, manteniendo, el reloj de arena en la mitad de la pantalla, burlándose se mí. Decidí dejarlo hasta que regresara del baño.

El agua cliente se sentía bien en mi piel y pensé en el baño que había tomado el día anterior. Mi mente vagaba de nuevo, como lo había hecho tantas veces hoy, en el prado, y en la habitación de Edward. Me pregunté si él estaría demasiado preocupado si quiero hacer el amor de nuevo antes de que el bebé nazca. No podía esperar. Pasé las manos sobre mi vientre. Estaba esperando un bebé. Un hijo de Edward. Estaba esperando un hijo de Edward Cullen. Comencé a reír y lágrimas de felicidad fluían mientras me abrazaba, casi tan fuerte como Emmett.

Mi abrazo cedió en suaves círculos alrededor de mi ombligo a la vez que me preguntaba que aspecto tendría el bebé, recordando nuestra conversación en el hospital el mes pasado. Edward había imaginaba un hija, con ojos y cabello marrón. Yo había pensado en un pequeño niño de cabello rojizo. Sonreí. No me importaba; niño, niña, vampiro, humano – sería nuestro y completamente creado por un amor tan profundo que iba a ser perfecto. No podía ser de otra manera.

Fui de vuelta a mi habitación en pijama, mi pelo húmedo cayendo sobre mis hombros dejando manchas en mi camiseta. Abría la puerta y me detuve, con la boca abierta.

"¿Edward?"

Estaba inclinado sobre mi escritorio, con la cara avergonzada, tratando de ocultar la pantalla del computador, mientras el equipo estaba obviamente congelado de nuevo y negándose a apagarse. Me recordó aquella noche en que me sorprendió googleándolo y solté una carcajada.

"¿Qué estás haciendo?" Entré en la habitación, dando vueltas alrededor de él lentamente, tratando de ver la pantalla a su espalda.

Nunca debes tratar con poco sigilo un vampiro ya que no ibas a ganar.

Bloqueó cada uno de mis movimientos con suavidad, su cuerpo arqueándose y flexionándose con sinuosa gracia mientras continuaba obstruyendo mi visión.

"Nada," Su cara de vergüenza desapareció. Sus ojos brillaban, parecía estar disfrutando de nuestra danza.

"No me digas nada, Edward. ¿Qué estás mirando?" Trataba de sonar serio pero la sonrisa que estaba tratando de ocultar me puso en evidencia.

Traté de fingir un movimiento, pero él era más rápido. No podía leer mi mente, pero parecía encontrar la manera de anticiparse a cada jugada mía. Finalmente tuve que echar manos a las grandes armas.

Me detuve y lo miré.

"Por favor, ¿Edward?"

Sus ojos ámbar se oscurecieron y estrecharon.

"No juegas limpio." Utilizó su voz más profunda. La que rayaba en el gruñido, la que siempre me hacía temblar y hacía mi respiración detenerse. Parecía ser que otra persona no estaba jugando limpio también.

Me acerqué a él, alcanzándolo y trazando un dedo en círculos sobre su pecho.

"¿Por favor?"

Mi pelo mojado había dejado gotas de agua sobre la piel descubierta de mis hombros. Se inclinó y tocó con la lengua una. Mis ojos se abrieron por la sorpresa y jadeé por la sensación. Luego comprendí – él estaba tratando de distraerme.

Le dejé creer que había cambiado mi atención. Cuando se inclinó para tomar una segunda gota me moví, agachándome bajo su brazo, al estilo limbo, y saliendo por el otro lado. Delante de la pantalla del ordenador.

"Ha," exclamé, mirando a Edward mientras me sonría, levantando las manos en derrota.

"Buena jugada, amor."

Le di una sonrisa satisfecha y me volví para mirar la pantalla. Mis ojos se abrieron cuando vi la imagen. Y el precio.

"Edward, ¿esto es en serio?" Él parecía avergonzado de nuevo, "Es en serio, ¿no?"

"Er, bueno, lo estaba pensando."

"Pero… ¿cuanto es…," miré más de cerca la pantalla para asegurarme de estar viendo bien. "…siete mil libras?"

Suspiró y miró el suelo mientras metía las manos en sus bolsillos.

"Alrededor de diez mil dólares," murmuró.

"Diez mil…por un caballito de madera."

Me dio una débil sonrisa. "Es un buen caballito."

"Estoy segura de eso, pero… ¿diez mil dólares?"

Se animó entonces, avanzando hasta mí, con los ojos brillando al tiempo que ponía las manos en las caderas.

"Es una antigüedad, totalmente restaurada, hecha por la compañía Ayres cerca del 1900. Eran los maestros en este arte."

Volví a mirar la pantalla. El caballo era blanco con motas grises. Tenía una melena real, no una pintada, y una larga cola. La montura y las riendas eran rojas. Había finos e intrincados patrones pintados sobre sus patas traseras y a lo largo de su cuello. El caballito era de una rica y brillante madera. Era hermoso.

Sacudí la cabeza. "¿De verdad crees…?" tartamudeé y miré en sus ojos. Sí, era obvio que pensaba que estaba bien gastar diez mil dólares en un juguete. Y luego comencé a sonreír. Este niño iba a ser un mimado, eso estaba claro. Y esta sería la primera de muchas batallas entre nosotros, podía ver eso.

Mi mente volvió a la lista de los recuerdos de Edward que había leído ese día en su habitación. Había escrito acerca de sus juguetes favoritos cuando era niño. Hacía mención de soldaditos de plomó, un tren y…un caballito de madera.

Levanté la mano y la apoyé en su mejilla. Volvió la cara y besó mi palma.

"Ahora recuerdo, tenías uno cuando eras pequeño."

Asintió con timidez, sus pulgares haciendo círculos sobre mis caderas.

"Todo niño debería tener uno," dijo en voz baja.

Sonreí. Veía la importancia ahora. Pasé mis brazos alrededor de su cuello y él me llevó apretado contra su pecho.

"Esta bien, Edward. Pero tal vez podríamos esperar un poco antes de que hagamos algo al respecto. Sólo han pasado dos días - ¿no crees que podría ser un poco pronto para empezar a comprar o planificar cosas?"

Sus manos frotaban mi espalda ahora.

"¿Muy pronto? Mm, tal vez tienes razón." Me dio una media sonrisa mientras se apoyaba contra el respaldo de la cama, donde suavemente me tendió, por lo que estaba acostada sobre él.

"Creo que, ya sabes, debemos esperar un poco antes de comenzar a hacer cosas como esas."

"Si tú lo dices así, amor," dejó besos a lo largo de mi cuello. Mis ojos se cerraron e incliné la cabeza para darle mejor acceso.

"Entonces dime Bella…," murmuró entre besos. "¿Cómo será? ¿Madison o Ryan? ¿Tal vez Emma o Ethan?"

Mis ojos se abrieron de golpe y me congelé. Por supuesto. Había dejado la pantalla del ordenador esperando cuando me fui a la ducha. Había visto el sito con nombres de bebés cuando llegó. Estaba pillada.

"¿O es demasiado pronto para comenzar a planear cosas, amor?"

Dejé escapar un gemido y Edward rió, pasando la nariz a lo largo de mi mandíbula. "¿Así que puedo compra el caballito ahora?"

.

.

.

Por fin termine!

Me duele la espalda y el trasero de estar tanto rato sentada, con tal de cumplir con ustedes…

Como ven un capitulo con todo, la esperada reacción de Edward y de su familia, una planificación para investigar, y mucho amor por parte de la parejita…

Sé que esto sucede, lo sé. Se nota cuando van a leer la historia en inglés, sobre todo cuando el fic te deja en ascas capitulo tras capitulo… De todas maneras muchas gracias a quienes dejan su comentario y agregan el fic a alerts y favs. También bienvenidas (os) nuevas (os) lectoras (es).

Recomendación: Esta vez no es un fic. Dashian, es una autora de varios one y two shots. Todos E/B y en español. Los leí ayer y me encantaron. Casi todos terminan en un lemmon, pero lo bueno es que no son esos cursis y empalagosos que dan escalofríos. Nop, ejemplifican como se desarrollan las relaciones hoy en día, por lo general de un día para otro. Mi preferido es 'Autobús'. Espero que tengan un buen rato ;)

Okis, aquí me despido. ¿Podríamos llegar a los 180 rws con este cap?

PD: Sé que hay errores…traten de obviarlos, por favor.

PD': Este capítulo fue subido el viernes, pero FF no me dejó agregarlo al fic hasta hoy, lamento la tardanza.