Si creen que es difícil hacer un examen de matemáticas a el cual no estudiaste nada para el, pues peor es adivinar quien es una persona con tan solo saber su sexo, hay mujeres en el mundo eso es como el eso es como 55% de la población mundial, claro que descartamos a muchas por ser mortales pero aun así es difícil, aparte de descubrir quien es "Ella" también tengo que saber lo que paso con Percy (Ahnn..Percy no había pensado en el desde que nos quedamos encerrados) al recordarlo siento un pequeño rubor que aparece en mis mejillas, (aun no se que que decirle o sea todo lo que paso fue confuso y sinceramente quiero olvidar ese momento de debilidad por parte mía)
Me puse mi piyama, estaba muy cansada por todo lo que paso esta semana y sinceramente una buena noche de sueño me haría bien, dormía en la parte de arriba de una litera y mi hermano Malcom en la de abajo, el ya estaba dormido mientras que yo terminaba de leer un libro de arquitectura en mi escritorio. Mi vista se estaba cansando y sentía los parpados pesados sera mejor que duerma ya, subía hasta mi cama y me pare en seco
Sobre mis sabanas estaba la sudadera de Percy, no se lo había devuelto igual el ni siquiera me lo había pedido, cada vez que lo veo me recuerdo a lo que me dijo cuando me lo puse: "te vez adorable" aun no me podia quitárme esa frace de la cabeza (Ya Annabeth deja de pensar en eso, mañana en el mañana le devolverás la sudadera y listo significaras que olvidaras de esa ridiculez quieras o no) y con ese pensamiento me fui al dormir
Al día siguiente me levante y me puse mi camisa del campamento, unos shorts de jeans, unos tenis, me amare el cabello, agarre la sudadera de Percy y salí de mi cabaña. Aunque era bastante temprano había muchos semidioses ya despiertos y se dirigian al comedor claro todos estaban habrientos y eso me incluía, mi estomago rugió, no veía a Percy en ninguna parte así que decidir ir a desayunar (De todas maneras la comida lo llamara) pero me equivoque no estaba la mesa de Poseidon estaba vacía
Puse la sudadera en la mesa de Atenea a lo que mis hermanos me miraron con desprecio
-¿Que?-
Malcom se sentó al lado mio -Annabeth sabes que es de mala educación poner bolsos, chaquetas o gorras encima de la mesa cuando se va a comer-
-Pero esto es una sudadera- dije sujetándola
-Deja de hacerte la graciosa Annabeth- me dijo una de mis hermanas
-Esta bien y que se su pone que haga con ella-
-No lose...ponértela- me dijeron todos medio alto -Para eso la trajiste- (nunca pensé que mis hermanos fueran tan educados)
Me puse la sudadera y me quedaba igual que la ultima vez enorme, mucho se echaron una risilla cuando me la puse, otros suspiraron, algunos me ignoraron pero Malcom si sonrió bastante y se acerco a mi oído
-Para la próxima dile a Percy que te de una mas pequeña- me puse roja y voltee a verlo el tenia una sonrisa de medio lado al ver mi expresion de asombro, me guiño (estúpido como la sabia)
-Solo te conozco Annabeth- dijo como si me le llera el pensamiento (si pero que me conozca no significa que supiera que es de Percy) -Ademas vi a Percy con ella el otro día y Quiron me contó lo que paso- (eso si tiene mas sentido)
No le respondí a Malcom igual no sabia que responderla así que decidí callar. Terminamos de comer y yo estaba decidida a busca a Percy para terminar con esto de una buena vez, siento una mano en mi hombro y al voltearme veo a mi entrenador
-¿Quiron sucedió algo?-
-Si pero no es lo que piensas, me a llegado un mensaje de los dioses- no parecía muy preocupado, eso era buena señal
-¿Que?-
-Si bueno es de parte de Ares- dijo -Dice que hagamos como una especie de torneo en honor a el-
-¿Un torneo?-
-Si como una competencia entre los semidiós y el ultimo que quede sera el mas fuerte-
-¿Y por que Ares quisiera hacer eso?-
El encogió los hombros -No lose últimamente han pasado cosas rara la verdad no me sorprende-
-Si bueno tenemos que hacerlo es petición de un dios- el suspiro dándome la razón y quedamos en silencio entonces me acorde que tenia que hacer otra cosas
-Me debo ir ahora, hablamos después mejor sobre el tema- me voltee para salir corriendo cuando escuche
-Por cierto linda sudadera- (rayos otro que se da cuenta)
Al buscar a Percy en su cabaña y ver que estaba vacía supe en que lugar iba a estar corrí hasta llegar a la playa y tenia razón hay estaba el sentado la arena admirando el mar con la vista perdida y sus ojos brillaban, sus cabello esta totalmente despeinado lo que lo hacia verse mas guapo, sacudí mi cabeza para olvidarme de eso y concertarme .Me acerque a el y aun no se daba cuenta de mi existencia estaba demasiado distraído viendo el océano
-Hola- al escuchar mi voz se desconecto de sus pensamiento, voltio a verme y sonrió
-Hola chica lista, tiempo sin saber de ti- dijo mientras el hacia un espacio para que me sentara a su lado no lo dude mil veces y me senté a su lado
-Si bueno es que e estado muy ocupada- Dije presumiendo a lo que el se hecho a reír
-O sea que ya no tienes tiempo para mi- tenia un tono de sarcasmo en su voz y hay fui yo la que me eche a reír
No quedamos quietos por un momento mirándonos a los ojos, ya era una costumbre que me quedara hipnotizada por sus ojos verdes y Percy le pasaba lo mismo que a mi o eso esperaba yo, estuvimos un bueno rato así hasta que me acorde a lo que vine.
Me quite la sudadera a lo que Percy estaba confundido -Ten esto es tuya- dije el estaba asombrado y yo roja por su rostro -Gracias por habérmela prestado- El puso una sonrisa y me agarro la mano con la que yo estaba sujetando la sudadera lo que hizo que me sonrojara mas
-No sabes cuando una persona te regala algo, ¿cierto? - Hay la que me sorprendí fui yo (era un regalo)
-Si no te la pedí es por que es tuya para que nunca olvides...- su voz se quebró -Ese momento
Hay no podía creer lo que había dicho el quería que yo recordara ese momento en que me dio la sudadera ese momento cuando nos quedamos encerrados juntos (la verdad yo tampoco lo quería olvidar)
-Así que es toda tuya, te queda mejor que a mi- agache la cabeza para que no me viera toda roja (no permito que nadie me vea así menos el)
El agarro mi barbilla haciendo que subiera la cabeza, al subirla encontrándome con sus ojos -Ya te dije que te vez adorable con ella-
