Twilight pertenece a Stephenie Meyer y Blood Lines a Windchymes, quien me ha dado el permiso de traducir su historia.
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Les tengo una sorpresa, Windchymes, autora de este fic, me ha permitido traducir y publicar un OS de su propiedad. Su nombre es 'El Voto'. No es muy largo, pero sí bien lindo. Es un post-NM, pero muy pooossst. Desde hace poquito está en FF y los espera en mi perfil ;)
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Con tristeza, y desconsuelo. Mis respetos a los veintiún compatriotas fallecidos, y a sus dolientes familias, en cercanías del Archipiélago Juan Fernández.
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Una niña.
Una hija.
Nuestra hija.
Mi corazón se sentía como si aún estuviera detenido y contuve la respiración mientras la veía tendida en los brazos de su padre, la cabeza apoyada tiernamente en sus manos. Sus bracitos alzados, con las manos abiertas, dedos completamente extendidos y los movía en bruscos círculos mientras lloraba. El pecho de Edward se hundía en pesadas respiraciones al observarla. Luego cerró los ojos y lentamente casi con timidez, bajó su rostro y suavemente tocó su frente con los labios.
Sus gritos se tranquilizaron, convirtiéndose en pequeños quejidos a la vez que él tomaba una toalla de la cama y gentilmente la envolvía a su alrededor, acunándola en su pecho y moviendo de nuevo su cara para tocar su con su nariz la de ella, con suavidad. Luego vino hasta mi, su alegría, pura y desenfrenada, mezclada con incredulidad en su rostro.
Ella era perfecta.
Suavemente, casi con reverencia, Edward la puso en mis brazos…y ella era perfecta…
Pequeños labios rozados como capullos de rosas. Un pequeño asomo de nariz. Una suave pelusa de pelo, húmedo y pegote, con los deciduos de su nacimiento, pero ya que ya insinuaba tonos bronce. Estaba en silencio ahora, con los parpados abiertos, mostrando el gris claro debajo.
Solté un poco la toalla para verla. Ella estaba manchada con sangre, su piel se veía algo suelta y era la cosa más hermosa que había visto. Mi corazón se llenó de un amor feroz que no sabía que existía y sentir su peso en mis brazos me dijo que esto era real.
Ella era real.
Éramos una familia, y aspiré repetidas respiraciones.
Estaba paralizada. Esta perfecta y diminuta personita había venido de mí…de nosotros.
"¿Ella está bien?" pregunté, respirando lentamente, manteniendo en control a la vez que la estudiaba.
"Sí, está bien." La voz de Edward era inestable mientras muy suavemente se acomodaba a mi lado en la cama. Puso una tierna mano sobre mi espalda.
"Se ve tan…perfecta."
"Lo es," susurró.
Tocó sus dedos en un puño, moviéndose a través de su pequeña palma cuando abrió la mano en respuesta. Cerró los dedos a su alrededor y ella lo cogió.
"Diez dedos en las manos, diez dedos en los pies," Edward susurró, con voz gruesa, y sonrió. "Ella es real, ¿no?" dijo.
Dejé salir una inestable y rápida risa a la vez que él hacía eco en mis pensamientos. "Sí, ella es real." Lagrimas frescas llenaron mis ojos.
"Oh, Bella," suspiró. Enterró su rostro en mi pelo y tomé una respiración temblorosa. Luego se apartó y sus labios se encontraron con los míos en una suave, tierno beso, y su mano fue desde mi espalda a descansar en mi mejilla. Observé su rostro y mi corazón dio un vuelco completo, esperando un latido antes de comenzar al doble de su ritmo normal. Sostuvo mi mirada como nunca antes lo había hecho, quemando dentro de mí, profundamente. A continuación, un temblor apareció en sus labios y los mordió deteniéndolo antes de hablar.
"Gracias."
Fue un susurró quebrado, apenas un suspiro, y sin embargo, fueron las palabras más ricas que había, enlazadas a un amor tan profundo que llegó a mi alma y se quedó allí, nunca lo dejaría ir. Y entendí exactamente que ese gracias era por – por su hija, por su esposa, por amar, por creer, por los últimos dos años, por el fututo…por esta vida juntos que él nunca creyó que tendría.
Cerró los ojos y apoyó su cabeza contra la mía.
El sol poco a poco fue haciendo su camino en el cielo y nuestra habitación fue bañándose en la temprana y pálida suave luz de la mañana.
Había estado aún oscuro cuando nos llevó de vuelta a los tres a la cabaña. El bebé estaba aunado en mis brazos. Yo iba acomodada en los de Edward. Me sostuvo suavemente, con cuidado, escondida muy cerca en su pecho mientras se movía lentamente por el bosque, sus pies descalzos apenas siendo un susurro entre las hojas, al sacarnos de la casa de su familia.
Nos puso suavemente en la cama, luego subió para abrazarnos a él. Todo era paz y tranquilidad, tendidos juntos, nuestro bebé durmiendo pacíficamente entre nosotros, ahora arropada en su mantita con patito amarillos en ella.
Sabía que debería estar cansada, pero no lo estaba. Me sentís entusiasmada y sonreí mientras pasaba mis dedos por su mejilla nuevamente. Su piel era delicado y suave terciopelo, no del todo como la piel de vampiro. Los largos dedos de Edward suavemente tocaban los dedos de su pie que se había liberado de su manta. Su otra mano sostenía la mía, su pulgar moviéndose en suaves círculos. Me miró de nuevo.
"Te amo," dijo muy bajito, sonriendo, con ojos brillantes.
"Te amo, también," susurré de vuelta.
No era la primera vez en que decíamos estas palabras desde que ella había nacido.
Algo de luz cayó en su mano y me maravillé, como siempre, con el suave arcoíris que generaba su piel.
"Estarán pronto en casa, ¿cierto?" Pregunté bajito. Edward asintió y yo sonreí. Estaba disfrutando de la paz, de esta tiempo de tranquilidad juntos, pero también estaba muy emocionada por que nuestra familia conociera a la recién llegada.
Carlisle finalmente le había devuelto la llamada a Edward durante la primera comida del bebé, en la casa. Ambos habíamos estado fascinados, observando cómo sus labios se movían lenta y rítmicamente sobre mi piel. Había pasado mis dedos por su mejilla rosa y gordita mientras Edward apoyaba suavemente su cabeza en mi hombro sin dejarme sentir su peso. Me había perdido, deleitándome en el íntimo conocimiento de que éramos las únicas personas en el mundo que sabían que ella estaba aquí, real y viva, así que me sorprendí cuando el teléfono de Edward vibró, haciéndose sonar con fuerza en su lugar sobre el carro de metal.
"Hola, abuelo. Te perdiste toda la emoción," le dijo y luego mantuvo el teléfono contra mi oreja para escuchar lo entusiasmados chillidos de Esme. La conversación fue breve, mayormente médica, y Edward terminó diciendo que llamaría a Alice y a Jasper y luego a Rosalie y Emmett – los Cullen estaban cazando por separado.
Pero Alice llamó antes de que él tuviera la oportunidad de marcar. Estaba muy emocionada, deseando que supiéramos que ella acababa de tener su primera visión de mí en siete meses. Oí su voz desde el teléfono.
"¡Puedo ver a Bella de nuevo! ¡Puedo verla…y está amamantando al bebé!"
Y Edward rió entre dientes. "Estas con un poco de retraso Alice," sonrió. "Estoy viendo la imagen real frente a mí ahora mismo." Y el suspiro en su voz, la alegría, hizo a mi corazón saltar mientras él se inclinaba a besarme, pasando su nariz a lo largo de la mía a la vez que escuchaba más gritos entusiasmados viniendo desde el teléfono.
Luego Edward había llamado a Rosalie y Emmett y, como Rosalie no dijo nada, oí el estruendoso grito de Emmett.
"Supongo que necesitamos tener todo organizado, todos están de camino a la casa, ahora," Edward dijo, colgando el teléfono y mirando alrededor.
Así que lavamos y vestimos al bebé, arropándola en su mantita y la pusimos en la cuna de plástico de hospital y luego Edward me ayudó a entrar a la ducha. Me encantó el agua caliente en mi piel y en mi cabello mientras él arreglaba y limpiaba la habitación. Y cuando salí me estaba esperando. Y en lugar del glamoroso 'conjunto de después' que Alice me había comprado, todo de seda color marfil con bordados y cuentas, me tendió mis viejos y suaves pantalones de chándal y una camiseta holgada. Esa simple acción me hizo llorar de nuevo y él me abrazó.
Así que ahora estábamos tendidos en nuestra cama en la casita. Los tres.
"Me gustaría llamar ahora a Charlie," le dije mientras la habitación se había un poco más brillante. "Debe de estar despierto, pero si no, no creo que le importe ser despertado por esto."
Edward sonrió y me pasó el teléfono. A la vez que marcaba, levantó uno de sus pequeños pies en su mano y se inclinó para besarlo. Ella lo apartó y el sonrió.
Charlie estaba aturdido cuando respondió y murmuró '¿qué bebé?' cuando le dije las buenas nuevas. Reí al recordar la última vez que le oí decir eso. Seis meses atrás en el piso resbaladizo de su cocina mientras Edward sentí sus movimientos por primera vez. Al parecer mucho tiempo hasta ahora. Tomé aliento y lo intenté de nuevo.
"Nuestro bebé, papá. Ella está aquí, es una niña. Eres abuelo."
Edward me guiñó un ojo, sonriendo.
"Santo… ¿estás bromeando? ¿Ella está aquí? ¿Ella es una chica? ¡Santo cielo! Bella, eso es…santo cielo, ¡Soy abuelo!"
Edward reía entre dientes y mis mejillas estaban comenzando a doler por la sonrisa que tenía pegada en la cara. "¿Está todo bien?" preguntó, y le oí murmurar santo cielo de nuevo, bajo el aliento.
"Todo está bien, papá. Nos gustaría que vineras más tarde y que la conozcas."
"Sí, me gustaría, Bella, seguro. Um, tal vez esta tarde, les daré algo de tiempo para…bueno, sólo darles algo de tiempo."
Sonreí. "Ven cuando quieras, papá. Ella está deseando conocerte."
Soltó una media tos, media risa, y yo estaba radiante a la vez que colgaba el teléfono.
Me incliné para besar la frente de mi hija, pasando mi nariz por su suave piel.
"¿Renee?" Edward preguntó y asentí.
"Preparados para más chillidos," dije, marcando su número.
Y Renee, en efecto, me gritó por el teléfono.
"¡Oh, Bella, cariño! ¡Una niña! Esta es la tercera generación de mujeres en la familia, ahora. Oh cariño tenemos que hacernos unos de eso retratos de fotografías familiares, las tres, ya sabes, donde todas usamos vestidos blancos, o tal vez camisetas blancas y blue jeans, y estamos sentadas bajo un árbol en la ribera de un arroyo con los pies descalzos. Yo estaré cargando al bebé en mi regazo y tu tendrás la cabeza apoyada en mi hombro…oh, Bella, puedo imaginarlo ahora."
Los hombros de Edward temblaban por su risa contenida mientras tratada de no mover al bebé.
"Entonces, ¿Cuál es su nombre? ¿Hoy es su cumpleaños? ¿Doce de marzo?"
"Um, si hoy es su cumpleaños, nació esta madrugada. Y el nombre aún lo estamos decidiendo. Pero tenemos una lista corta."
"Oh, bueno, eso está bien. Tenías una semana antes de que Charlie y yo pudieras estar de acuerdo en algo."
¿Yo qué? No sabía eso, pero de alguna manera no me sorprende. "¿Así que el parto fue encasa como estaba planeado? ¿Cuándo estuviste en labor?"
"Sí, parto en casa y, oh, um…," Realmente no sabía cuando había durado. Me volví a Edward, recordando que me dijo algo de cuatro horas, pero no podía recordar cuando eso había sido.
"Siete horas," murmuró.
Alcé las cejas. "¿De verdad?" susurré de vuelta.
Asintió y susurró. "Dos horas desde el Vanquish hasta que el saco se disolvió, y después poco más de cinco horas hasta que nació. Siete horas y doce minutos."
Volví al teléfono. "Um, siete horas."
"Eso no es demasiado malo para una primeriza, lo hiciste bien. Entonces, ¿Edward estuvo contigo?"
"Sí, él estaba conmigo. En realidad, él la recibió. Carlisle no se encontraba."
Hubo un grito de asombro. "¿Qué? ¿Él solo? Oh, corazón, ¿estás bien? ¿Tuviste que ir a un hospital después? ¿Necesitaste pun…?"
"¡Mamá! Sin hospital. Estoy bien, todo está bien."
Edward estaba sonriendo, moviendo la cabeza.
"¿En serio? Wow, o tiene mucha suerte o Edward realmente sabía lo que estaba haciendo."
"Sí, creo que un poco de ambas."
"Y, ¿a quién se parece? ¿A ti o a Edward?"
"Oh, bueno, ella tiene el color de cabello de Edward por lo creemos. Puede ser muy pronto para decir a quien se parece, creo." Ella se ve como ella, yo creo.
"¿Y cómo te fue con la música de ballenas, cariño? ¿Cantaste?"
"Oh, um, no mucho lo de los cantos. Las ballenas fueron…sí, gracias por las ballenas." Hice una mueca a mi torpe media mentira y me encogí de hombros mientras Edward levantaba una ceja, divertido.
"Escucha cariño, llamaré a las aerolíneas ahora y veré que tan pronto puedo ir a verte y a mi pequeña nie…ver al bebé."
Estaba riendo bajito al decir adiós.
"Ella necesita un nombre," dijo Edward en voz baja. "¿Todavía te gustas Renesmee?"
"Mm, no sé, ahora. No te gusta, ¿verdad?"
Renesmee era una mezcla entre Renee y Esme, y lo había inventado después de la juego de combinación de nombres de Alice en el baby shower.
"Si es lo que realmente quieres, amor, estoy feliz de llamarla Renesmee."
La miré. ¿Era una Renesmee? ¿Le sienta?
"Sin embargo si te das cuenta, probablemente le dirán Nessie como apodo."
Abrí la boca al mirar a Edward.
"No. ¿De verdad crees…? Nadie la llamará Nessie. Yuk." Tuve un pequeño escalofrío y él se encogió de hombros.
"Es muy común para los humano acortar los nombres de alguien," dijo.
"Nadie te dice Eddie."
"Nadie se atrevería." Levantó la mirada y me dio su mirada de vampiro y reí.
"Siempre la reacción equivocada," rió bajito. "Entonces, Bells," dijo enfáticamente y le rodé los ojos. "Si Renesemee es borrado de la lista, debemos comenzar de nuevo ahora."
Pasó por sobre mi y la bebé, besándome mientras lo hacía, y tomó el 1001 Nombres de Bebes de su lugar en la mesita de noche y me lo entregó.
Tomé de entre la cubierta nuestra corta lista.
Grace.
Elizabeth.
Susannah.
"No sé," Edward dijo, con las cejas juntas mientras miraba la hoja en mi mano y luego miraba a nuestra hija. "Ahora con ella aquí, no parece encajar en ninguno. No como primer nombre, de todas maneras."
Él estaba en lo cierto. Eran encantadores nombres, pero no parecían encajar.
"Bueno, ¿qué de los otros nombres que nos gustaban? ¿Se ve como Charlotte, Emma, Zoe…,?" Dije mientras pasaba más hojas en el libro, mis ojos escaneando la lista de nombres, sin gustarme ninguno. Edward estaba todavía mirándola, torciendo los labios al concentrarse y considerar.
"No sé," murmuró bajito.
Y entonces lo vi. En la primera página. Un nombre en que no había pensado antes. Un nombre bonito, femenino, no muy inusual…pero su significado era lo que realmente captó mi atención.
alegría del padre, portador de alegría.
Dije en nombre en mi mente y sonreí. Sonaba bien. Observé a mi pequeña hija, y se sentía bien.
"¿Encontraste algo?" Las cejas de Edward se elevaron al preguntarme.
"Creo que sí. ¿Qué tal este?" Le tendí el libro y apunté. Vi sus ojos suavizarse y me miró, sonriendo, y luego al bebé. Tocó su mejilla.
"Perfecto," susurró.
Sí, lo era.
Después de un momento inclinó la cabeza a un lado y pude verlo considerar de nuevo mientras l observaba.
"Me pregunto, ¿qué piensas de Elizabeth como segundo nombre? ¿Eso hace juego?"
Sonreí. "Sí, Elizabeth hace juego." Estaba alegre de que hubiera incluido en nombre de su madre.
Edwards se inclinó para besarme, y luego volvió a bajar la mirada al bebé, quien continuaba durmiendo pacíficamente, haciendo ocasionales pequeños y suaves sonidos.
"Abbey Elizabeth Cullen," susurró y besó su frente. "Bienvenida."
Sólo fue un instante más tarde cuando Edward se sentó y sonrió. Pude ver la emoción en sus ojos.
"Están en la casa," dijo. "¿Quieres hacer esto aquí, o pasar a la sala de estar?"
"Sala de estar, creo." Edward asintió.
Se bajó de la cama y vino a ayudar a ponerme en pie.
"¿Quieres que te cargue?"
"No. Caminaré. Tú lleva al…lleva a Abbey." Le sonreí al usar su nombre por primera vez.
"Llevaré a Abbey," sonrió de vuelta y solté una risita. Estaba segura de que de un momento a otro iba a estallar de orgullo.
Se inclinó y la tomó suavemente entre sus brazos. La abrazó y su suspiro fue audible cuando ella se acurrucó contra él.
La acunó en el hueco de su brazo mientras que me sostenía por la cintura con el otro. Enterré mi cabeza en su cuello, respirando de él profundamente, él suspiró de nuevo y sentí sus labios en mi cabello.
"¿Te he dicho que te amo?" dijo en voz baja.
"No por unos minutos, no."
"Que descuido. Te amo."
Sonreí. "Igual."
Avanzamos lentamente por el pasillo y me ayudó a sentarme cómodamente en el sofá. Estiré mis brazos a Abbey justo en el momento en que estaban tocando la puerta.
Lo primero que vi fue un montón de enormes globos de helio rosados y plateados, todos con las palabras ¡Es una niña! Detrás de la nube de globos estaba Emmett, con la cara sonriente. Después de él estaba Rosalie, sonriendo, luego Alice, cargando bolsas rosadas, Jasper pareciendo tímido, y finalmente, Carlisle y Esme, ambos con radiantes sonrisas. Me pregunté si habían orquestado esto con tal de llegar todos al mismo tiempo.
"¿Podemos saludar?" Emmett preguntó en su versión de un susurro, ya que todos estaban de pie junto a la puerta, sin saber qué hacer, mirando y sonriendo.
"Claro, vengan y saluden," dije mientras Edward tomaba los globos y ataba las cuerdas en el perchero.
Y luego me vi envuelta en un montón de vampiros.
"¡Qué hermosa!"
"¡Tan linda!"
"¡Uñas pequeñitas!"
"¡Edward, tiene tu color de cabello!"
"¿Dónde está tu conjunto de después?"
"¡Felicidades! ¡A los dos!"
"¡Ooh, mira, está abriendo los ojos!"
"Wow, Edward, ¿tú hiciste esto? Ella es hermosa." Una morada de incredulidad cruzó el rostro de Emmett.
"Tuve un poco de ayuda." Edward me guiñó un ojo.
"Sí, sí esperaría algo tan bueno de Belle, ¿pero de ti?" Le pegó juguetonamente a Edward en un brazo.
"Ella es tan…pequeña." Emmett se puso de rodillas después, mirándola más de cerca. "¿Debe ser así de pequeña?"
"Sí, Emmett, ella debe ser así de pequeña."
"¿Tiene nombre?" Rosalie preguntó, callando a Emmett y empujando a Edward fuera de su camino para poder ver más de cerca.
"Sí, tiene," miré a Edward, quien estaba detrás del montón ahora, mirando con orgullo.
"Ella es Abbey Elizabeth Cullen," dijo en voz baja, sonriendo.
"Oh, me gusta," Rose dijo y todos estuvieron de acuerdo.
"Significa alegría del padre," dije y Esme me miró.
"Perfecto," ella dijo e intercambiamos una mirada. "Se ve como una Abbey," dijo finalmente, mirando al bebé en mis brazos al sentarse a mi lado.
"¿Te gustaría cargarla?" Pregunté y los ojos de Esme se ampliaron un poco.
"Oh, ¿estás segura?" Parecía vacilante.
"Sí." Levanté a Abbey un poco y Esme deslizó sus brazos por debajo de los míos y la tomó. Habían pasado muchos años desde que ella había cargado a su propio bebé, pero era algo natural para ella y parecía muy cómoda, ya que la sostenía, dándole suaves palmaditas en si traserito. "Es tan hermosa," susurró, tocando los dedos de Abbey con los suyos.
Luego Abbey pasó por toda la familia. Todos tomaron asiento y cada uno de los Cullen espero su turno para abrazarla y darle la bienvenida.
Me preocupaba al principio su Abbey se pondría incomoda al pasar por diferentes brazos, pero ella solo bostezaba de vez en cuando, lo que traía consigo una ronda de Ahh y Ooh.
Los enormes brazos de Emmett la envolvieron, toda ella casi perdida y pude ver que Edward estaba mordiéndose el labio mientras estaba arrodillado a mi lado, mirando con ansiedad, con una mano enredada fuertemente en su pelo. Se relajó ligeramente, bueno, dejó ir su labio de todos modos, cuando ella estaba pasando hasta Jasper quien estaba cauteloso y tentativo.
"Tienes que apoyar su cabeza," Edward dijo bajito mientras Jasper ajustaba su abrazo.
Le sonrió a ella. "Su olor," dijo, y levantó un poco la nariz como si estuviera degustando un delicado perfume. Aguanté una carcajada mientras los otros hacían lo mismo – siete perfectas narices olfatearon el aire. "Es ligero y neutro. Para nada atractivo."
Y siete perfectas cabezas asintieron de acuerdo.
Rosalie se veía tan cómoda como Esme cuando llegó su turno y recordé cómo en su vida humana ayudaba a con el hijo de su amiga. Obviamente esos recuerdos los tenía muy reforzados, al igual que Esme. Envolvió a Abbey en un abrazo amoroso y besó sus deditos.
"Tienes mucha suerte," me susurró y en sus palabras no habían celos o resentimientos, solo felicidad. "He estado esperando para jugar a ser tía."
"Nunca antes he cargado un bebé, al menos que yo recuerde," Alice rió al tiempo que Rosalie le pasaba cuidadosamente a Abbey. Alice se mordió el labio. "Es realmente hermosa," dijo, mirándola fijamente. "Tomé algunas cosas para ella en el camino a casa."
Miré hacia las bolsas que había arrojado a un costado de la habitación cuando llegó.
"¿Un par de cosas?" Edward sonaba divertido.
"Bueno, todo lo que he comprado hasta ahora es muy neutro. Ahora que sabemos que es una niña es diferente…sabemos que comprar. ¡Y nos vamos a divertir mucho! Hay tantas cosas que enseñarle…como caminar con tacones, como usar maquillaje, y con ese color de cabello ella va a ser impresionante."
"Alice, ella no tiene siquiera un día, ¿podemos mantenerla lejos de los tacones por un momento?" Había un pequeño atisbo de frustración en la voz de Edward, pero sus ojos fueron cálidos al sonreírle a su hermana.
Alice se echó a reír. "Por el momento," contesto alegremente.
"¿Puedo cargarla?" Carlisle había estado muy tranquilo, quedándose detrás del grupo esperando, sonriendo. Antes lo había visto decir unas palabras en voz baja en el oído de Edward mientras lo abrazaba firmemente.
"Por supuesto," Edward dijo y Alice deslizó con cuidado a la bebé dentro de sus brazos extendidos.
Le sonrió y sus labios se movieron rápidamente pero no pude oí que decía. Me preguntaba si Edward había escuchado. Sus ojos eran suaves al mirarla, luego puso una amorosa mano sobre su cabecita.
"Estoy muy orgulloso de ustedes," dijo bajito, mirándome y luego a Edward. "Debe haber sido muy duro traer a su hija a este mundo juntos."
"Lo fue," dije con timidez.
Edward sólo bajó la mirada y guardó silencio. Dio una leve inclinación de su cabeza, pero me di cuenta de cómo su garganta subía y bajaba, tragando rápidamente, con la mandíbula tensa y sospechaba que no se fiaba de su voz para contestar.
Carlisle sonrió de nuevo. "Así que todo comenzó ayer con una caída en el parque," dijo con una sonrisa para aligerar el ánimo.
Todo comenzó con una caída en el prado hace siete meses, pensé para mis adentros y reí bajito. Pero no puedes reírte en frente a vampiros, ellos escuchan todo. Siete rostros se volvieron hacia mí.
"Oh, nada…solo, no es nada," murmuré, sonrojándome de nuevo, y miraron a Carlisle, aunque lo ojos de Edward se quedaron en los míos un instante más, con una ceja levantada.
"Más tarde," le dije.
"Alice, ¿todavía tiene es visión en que recibo una llamada urgente al trabajo?" Carlisle preguntó. "Me he estado preguntando si tal vez está relacionado con otra cosa, después de todo."
"¡No!" dijo ella inmediatamente. "Esa parpadeó y desapareció mientras estábamos cazando. No sé porque, pero luego vi a Bella alimentando al bebé." Se volvió a mí, sonriendo. "Haz vuelto ahora, ya sabes, Bella. Puedo verte claramente, pero Abbey está un poco difusa. " Frunció el ceño y luego se acercó a Carlisle, alzando una elegante mano y acarició la cabeza de Abbey. "Puede ser porque es recién nacida, o porque es mitad y mitad, no estoy segura." Continuó frunciendo el ceño mientras trataba de entenderlo.
Luego Carlisle se convirtió en el Dr. Cullen al comenzar a discutir las cosas que Edward me había explicado antes.
"Su temperatura corporal… ¿es de más o menos cincuenta y ocho grados?" (nt: 58°F equivalen a 14,4°C, claramente más fría que un humano normal, que tiene una temperatura corporal normal de 37°C)
Edward asintió. "Esa fue mis estimación, también." Luego sonrió enormemente. "No parece importarle demasiado la frialdad de mi piel." Mi corazón se detuvo cuando dijo eso. Él había estado tan feliz cuando ella se acurrucó cómodamente contra él y esa felicidad estaba brillando en su rostro ahora.
"Y su corazón," podía ver a Carlisle escuchando, calculando. "Sesenta y tres latidos por minutos."
Edward asintió de nuevo y Carlisle rió entre dientes. "Definitivamente habría preocupado a los del hospital."
"¿Cuánto debería ser?" Jasper preguntó.
"Cerca de ciento diez latidos por minutos para un humano recién nacido," Edward respondió.
Carlisle asintió. "Y por lo que sabemos por la carta de Siobahn, yo diría que su ritmo cardiaco será más lento a medida que crece. Al igual como un humano hace al pasar a través de la niñez y la vida adulta." Acarició su mejilla y ella arrugó la nariz. "Su piel es como la de un bebé humano."
"También noté eso," Edward dijo. "Me pregunto si será más como yo a medida que envejezca."
"Probablemente," Carlisle dijo. Sonrió. "¿Puedes leer algo en su mente, Edward?"
Eso era algo que no había pensando en preguntar y levanté la cabeza hacia él.
Estaba frunciendo el ceño. "No sé. A veces tengo ráfagas de actividad. Creo que reconoce la voz de Bella, y la mía. Pero no hay nada coherente o concreto. Es más que…ella está tomando conciencia, en lugar de pensar realmente. Y a veces se desvanece hasta desaparecer del todo."
"Será interesante saber que pasa allí," Carlisle asintió.
"¿Te dolió?" Alice me preguntó en voz baja y había preocupación en su rostro. Había vuelto al sofá y estaba sonriendo a mi lado ahora, sosteniendo mi mano en las suyas. Le lancé una rápida mirada a Edward y lo vi levemente rígido.
"Um, un poco, sí."
Levantó una incrédula ceja y me encogí de hombros.
"¿Fue como en las películas, le gritaste y le diste nombres a Edward?" Emmett se echó a reír y Edward se limitó a sacudir la cabeza.
"No, no lo hice," dije, pero luego un vago recuerdo flotó en mi mente. "… ¿lo hice, Edward?"
Sus labios temblaron un poco, tratando de ocular una sonrisa.
"Pudiste haber dicho algunas cosas." Fue todo lo que respondió y mi corazón se hundió.
"¿Qué dije?"
"No importa."
Sí, sí importa. Esperaba no había llamado por nombres.
"¿Cómo te llamó?" Emmett estaba claramente disfrutando esto.
"Bella no me llamó por ningún nombre," dijo con claridad.
"¿Qué dije?" Estaba preocupada ahora.
"Te diré más tarde," Edward dijo sonriéndome.
"Whoa, debió haber sido malo," Emmett estaba sonriendo y Rosalie le golpeó en el brazo.
"Emmett, probablemente es personal," ella siseó.
Y luego Abbey abrió la boca y comenzó a llorar.
"Oh, es hora de devolverla," Carlisle rió y Edward se adelantó para tomarla. La abrazó contra su pecho y besó el tope de su cabeza.
"¿Hora de comer?" preguntó, volviéndose a mí y yo asentí.
"Los dejamos, entonces," Esme dijo con una última mirada a la bebé y abrazos para Edward y para mí, los Cullen se fueron.
"¿Qué te dije, Edward?"
"¿Quieres alimentarla aquí, o en la cama?"
"Aquí está bien," dije y me eché hacia atrás mientras Edward ponía más cojines detrás de mí. "¿Pero que dije?"
Respiró hondo y alisó las arrugas en mi frente con una suave caricia. "No fue nada malo," dijo, sonriendo, y asentí, luego se quedó mirando por un momento, mientras acomodaba a Abbey.
"Adelante, dime," susurré, haciendo una pequeña mueca mientras ella comenzaba a chupar. Todavía estaba acostumbradme a la sensación.
Edward se sentó en el sofá y pasó sus dedos con suavidad a lo largo de mi brazo.
"Bueno, fue sólo muy al final…" comenzó y asentí de nuevo. "Dijiste que deseabas nunca haber dejado Phoenix." Vagamente recordaba eso. "Y dijiste que deberías haberte quedado dejos de mí, como te había prevenido." Sus ojos eran suaves, gentiles.
"Oh, Edward, lo siento mucho. No lo decía en serio." Recordaba ahora. Más o menos.
"No te disculpes, Bella." Besó mi hombre y como los dedos de Abbey con los suyos.
"¿Era eso?" pregunté.
"Mm hm," pero no me miró y yo estaba sospechando.
"Hubo algo más, ¿no? Dime." Arrugó la nariz ligeramente. "Edward, si tu no me dices sólo voy a pensar que era muy, muy malo." Ese era por lo general su argumento y me dio una mirada divertida, levantando una ceja. "¿Fue malo?" Le pregunté de nuevo.
"No, no fue malo."
"¿Entonces por qué no quieres decirme?"
"Porque no sé cómo vas a reaccionar."
Mantuve mi mirada y suspiró luego, dándose cuenta de que no lo dejaría ir.
"Está bien. Cuando la cabeza de Abbey estaba saliendo…,"
"Sí… ¿qué?" Me di cuenta de que estaba conteniendo la respiración.
Las esquinas de sus labios temblaron. "Pediste agua bendita y un crucifijo."
"¡Oh!"
Mi mano cubrió mi boca, empujando ligeramente a Abbey y la mano de Edward gentilmente la sujetó.
"¡Oh, Edward! ¿cómo puedes decir que eso no es malo? Lo siento tanto." No podía creer que hubiera dicho eso. Después de todo el tiempo que he pasado convenciéndolo que su condición de vampiro no me importaba.
"Bella, no por favor, amor. No te disculpes." Parecía encontrarlo gracioso.
"Pero te dije algo terrible, ¿Cómo puedes decir que…,?" sacudí la cabeza. "No lo decía en serio, sabes que no lo decía enserio."
"Lo sé," dijo y me besó suavemente. "Lo sé." Sus ojos estaban brillando, él estaba sonriendo.
Bajé la mirada a Abbey, succionando felizmente, completamente inconsciente de mi angustia, afortunadamente.
"¿No te molestó?" pregunté.
"Mm, no de la forma en que crees."
"Entonces, ¿de qué manera?"
Torció los labios y un destello de dolor brilló en sus ojos, muy rápidamente.
"El dolor me molesta, no las palabras." Dijo rápidamente, bajito y luego sonrió. "Pero, amor, no importa lo que dijiste. Me hubiera atravesado con una estaca en el corazón si hubiera ayudado." Me guiñó un ojo.
Mi boca se abrió y él rió.
"Yo…Edward nunca…," lágrimas comenzaron a brotar de mis ojos, depositándose en el borde y derramándose sobre mis mejillas. "Lo siento mucho."
Pasó sus brazos a mí alrededor y me abrazó. Puso sus labios es mi oído y su voz fue divertida, bromista, mientras su frío aliento se apoderaba de mi piel. "Bella, si te disculpas de nuevo, le diré a Emmett."
Charlie es un hombre tranquilo, pero nunca lo había visto así de escaso en palabras.
"¿Te gustaría cargarla?" Le pregunté y él negó, mirando a la bebé en mis brazos.
Yo estaba de vuelta en el sofá, después del almuerzo, una rápida siesta y otra amamantada. Abbey no había dormido en la cuna aun, sin embargo, sólo es los brazos de Edward o en los míos.
"No, quiero despertarla. Hay que dejar a los bebés dormir." Sonrió. "Ella es tan hermosa, Bells. Realmente hermosa. Oh, esto es para ti."
Ya pensaba que eran para mí. Un ramo de claveles rosas. Lo había tenido en la mano desde que había llegado, claramente olvidándose de ellos tan pronto como vio a Abbey.
"Gracias, papá, están hermosas."
Mis manos estaban llenas por lo que las puso sobre la mesa de café.
"Yo pensé, ya sabes…rosado…, oh, y esto."
Metió la mano en la bolsa de regalo que llevaba.
"Oh, papá," no sabía que decir.
"Iba a conseguir un oso, pero luego vi esto. No es lo habitual, lo sé, pero pensé que…bueno, ya sabes. Si no te gusta puedo…,"
"Es perfecto, Charlie," Edward dijo. "Le va a encantar a ella, gracias."
Charlie asintió y resopló.
Era un cisne de juguete. Uno suave, esponjoso y blanco, con un cuello elegante, un pico amarillo y brillantes ojos negros. Un lazo rosado estaba atado torpemente alrededor de su cuello – Charlie obviamente había agregado ese toque.
"De verdad está genial, papá. Gracias." Y tomé una pesada respiración, tratando de detener las lágrimas que sabía lo harían sentir incomodo.
Lo dejó sobre la mesa de café detrás de las flores. Se cayó de lado, su pico aterrizó en un clavel y reímos.
"¿Estás seguro de que no quieres cargarla, Charlie?" Edward se sentó en el brazo del sillón de enfrente, sonriendo.
"Ella está durmiendo muy bien hasta ahora, papá, no creo que la vayas a despertar."
Charlie parecía un poco incierto. "Bueno, si están seguros." Se sentó ene l sofá a mi lado y se la pasé. Una vez que estuvo en sus brazos estiré un brazo para tomar el cisne, abrazándolo.
"Ha sido mucho tiempo," Charlie murmuró mientras acomodaba los brazos a su alrededor. Sus ojos se pusieron algo vidriosos y algo rojos, pero nadie lo dijo.
"¿Cómo se llama?" preguntó después de un minuto.
"Abbey. Abbey Elizabeth."
"Eso es bonito," dijo.
Como era habitual en las visitas de Charlie, nadie dijo mucho. Él no hizo preguntas, no necesitaba detalles como Renee. Y no hizo reminiscencias de mí. Era suficiente para él ver a Abbey, cargarla y saber que todos estábamos felices y con salud.
Él la observaba con una sonrisa suave mientras ella se recostaba contra sus brazos. Después de un rato, comenzó a hacer soniditos y a retorcerse un poco y Charlie frunció el ceño.
"Creo que ella puede, ya sabes, necesita un pañal nuevo."
Edward se levantó y la tomó en brazos. Charlie se puso de pie también.
"Ya me voy, Bells, descansa un poco. Pero, er, tal vez ¿podría traer a Sue para verla mañana? La llamé esta mañana y ella estaba muy emocionada."
"Claro, papá. Eso está bien."
"Oh, y Billy dice felicidades. Dijo que él estaba muy feliz por ti."
Le di una rápida mirada a Edward quien no mostró ninguna reacción, excepto una sonrisa.
"¿Puedes decirle a Billy 'gracias', la próxima vez que hables con él?" dijo.
"Seguro," Charlie asintió. "Bueno, mejor ya me voy. No vemos pronto, Bells."
Estrechó la mano de Edward y se agachó para abrazarme de nuevo.
"Te veo, papá. Y gracias por el cisne."
"Sip, no hay problema," dijo bruscamente y se dirigió a la puerta.
Había sido un largo día. Muy largo. Ahora el cielo estaba oscuro y estaba sentada en la mecedora en la habitación del bebé, cargando a Abbey y cantando la única canción que s me ocurrió mientras dormía plácidamente n mis brazos. Mi mirada pasó de ella a las paredes de su cuarto, admirando el hermoso mural que Edward había pintado. En el suave resplandor de la luz de la noche tomaba la apariencia del prado bajo la luz d la luna. Era hermoso.
Edward había sacado otro pañal sucio y no lo había oído hasta que estuvo de vuelta. Alcé la mirada y lo vi de pie, en silencio en la puerta, con las manos en los bolsillos, apoyado contra el marco.
"¿El tema de Los Wombles?" Preguntó. (n/t: criaturas peludas de nariz puntiaguda que viven en madrigueras, que entregan un mensaje acerca del reciclaje y el medio ambiente. Creados por Elizabeth Beresford.)
"Es en todo lo que podía pensar ahora mismo. Renee siempre la cantaba. Me sorprende que la conozcas."
"La he escuchado por ahí," dijo, sonriendo. Luego se dejó caer agraciadamente en el suelo y cruzó las piernas debajo de él.
"Creo que voy a tomar un ducha cuando la acueste. Huelo a leche."
Sonrió y asintió. "Si."
Reí bajito y él sonrió, sacándole el cabello de los ojos. Tomó una le las bolsas que Alice había traído y abrió una.
"¿Alas de ángel?" estaba desconcertado mientras sacaba las vaporosas alas rosadas con patrones en plateado y blanco.
"Alas de hada." Corregí. "A las niñitas les gusta vestirse de hadas."
"Oh." Sus cejas se juntaron un poco. "Hay mucho que no sé," dijo, sobre todo a sí mismo, pensé. Luego me miró. "¿Tú las usaste?" Sus ojos eran curiosos.
"No, no realmente. Renee trató, sin embargo."
Relajó las cejas y sonrió. "Puedo imaginar." Sus largos dedos acariciaron la brillante y delicada tela. "Se va a ver hermosa en estas," dijo bajito. "Pero se verá como un ángel, no como un hada."
Sonreí, él busco en la bolsa de nuevo y comenzó a reírse. "Por lo menos estos no tienen taco."
Alzó un par de zapatillas de seda color rosa, al estilo ballet.
"Todavía no," sonreí de vuelta y asintió de acuerdo.
"Todavía no. Supongo que va con el juego de hada."
"Sí. Probablemente hay una varita mágica y un tutú también, allí."
Miró. "Sí. Y… ¿esto es un halo?" Era un anillo de tul rosa con cintas rosadas y blancas que colgaban de él.
"Creo que es más que un vestido de hada."
"Oh," dijo de nuevo y las dejó en la bolsa de nuevo. "¿Cuántos años…?" comenzó.
"Cuando esté cerca de los tres o cuatro."
Se sentí extraño explicarle esas cosas a Edward, y me di cuenta de que los niños eran un tema completamente desconocido para él. "¿Qué hay en las otras bolsas?"
Miró. "Ropa y…," se asomó en la siguiente, "…ropa y…," abrió la última bolsa.
"No me digas, Edward, déjame adivinar… ¿es, ropa?"
Rió y asintió. "Y toda es rosada. Ella va a parecer un batido de fresa."
No reímos y Abbey se quejó y arrugó la nariz. Aún con las piernas cruzadas, Edward se sentó con los codos en las rodillas y cruzó las manos bajo la barbilla.
"¿Qué estás mirando?" Le pregunté cuando su mirada no se había movido en varios minutos.
"A ti."
Solté un rápido resoplido.
"Eres tan hermosa," dijo bajito. "Y hoy estas…gloriosa."Luego comenzó a reír. "La gente usa la palabra impresionante muy libremente en estos días, ha perdido la mayor parte de su imparto, pero Bella, estuviste impresionante hoy, en el verdadero sentido de la palabra."
Sus palabras me hicieron sonrojar y bajé la mirada a Abbey, ajustando su manta innecesariamente.
Pasaron unos minutos antes de que hablara de nuevo. Sabía que sus ojos estaban aún en mí.
"¿Cómo te sientes?"
"Mm, ¿cómo me siento? Cansada, un poco adolorida. Pero muy, muy, muy feliz. ¿Y tú?" Lo miré, no se había movido ni un poco de su posición.
"Delirantemente feliz," sonrió de una manera que casi ridícula, que nunca le había visto antes y reí suavemente. Él lo hizo también, pero luego su sonrisa se desvaneció, sólo un poco, y su labio estaba entre sus dientes. Los cambios de humor eran parte de su naturaleza.
"¿Edward?"
"Ha sido un largo día," dijo, en una voz aun más baja que antes. Casi sonaba cansado. "Son veinticinco horas desde que rompiste la fuente."
No me sorprendía. A pesar de mi siesta de la tarde, podía sentir al agotamiento tratando de reclamarme.
Luego suspiró y apoyó la cabeza contra la pared, estirando las piernas por delante de él, con los tobillos cruzados. Sus elegantes manos descansaban sobre sus muslos.
"He entrado en esta habitación todos los días durante los últimos seis meses," dijo bajito y luego bajó la cabeza de nuevo. Sus ojos brillaban, casi podía creer que él tenía lágrimas. "Y he imaginado esto exactamente," me indicó. "A ti sentada en ese silla, cargando a nuestro bebé. Lo he imaginado todos los días y creo que, parte de mi se pregunta si alguna vez realmente iba a suceder. Sí mi felicidad podía permitirse llegar tan lejos."
Hizo una pausa pero no dijo nada. El cuarto quedó en silencio a excepción de la suave y burbujeante respiración de Abbey.
"Pero lo tengo," sonrió. "Tú estás de verdad aquí, ella está realmente aquí."
Asentí. "Tú también, Edward. Todos estamos aquí."
"Sí," sonrió y tomó una profunda respiración. Luego recordé que quería preguntarle algo.
"¿Qué dijo Carlisle cuando estaba con Abbey en brazos esta mañana?"
"Era una bendición. De sus días cuando se entrenaba para la iglesia. Y dio las gracias por haber nacido sana y por tu salud."
No era una persona extremadamente religiosa, pero estaba muy conmovida por el acto de Carlisle y parpadeé algunas lágrimas. No creía que mis lagrimales hubieran trabajado tanto como hoy lo hicieron.
"Fue gracias a ti," dije y mi voz estaba áspera.
Miró sus manos.
"No creo haber sentido más miedo," soltó una fuerte risotada. "Aterrorizado y fuerte al mismo tiempo, pero aún así fue micho más que eso." Se detuvo un momento. "Sabía que iba a ser abrumador," dijo en voz baja. "Pero…no sabía que podría sentir esto." Y dejó escapar un largo suspiro y pasó sus manos a través de su cabello, volviendo la cabeza para mirar por la ventana hacia la oscuridad.
"¿Qué cosa?"
Obviamente había estado manteniendo bajo control sus emociones todo el día, y estaban saliendo ahora. Comprendí que, mientras, si bien yo había estado consciente de su preocupación durante el parto, yo no había estado enfocada en él. Y más tarde, había estado tan feliz, que no había parado a pensar como de verdad él se había sentido durante las siete horas y doce minutos.
Sonrió nuevamente son dejar de mirar por la ventana. "Desearía tener las palabras para decirte…," sacudió la cabeza. "Pero no hay."
Tragó saliva fuertemente y su expresión cambió ligeramente, frunciendo el ceño, volviendo a mirar sus manos mientras trataba de encontrar las palabras. Luego en uno de sus rápidos movimientos vampíricos dobló las rodillas, abrazó sus piernas y cuando habló fue rápido, casi demasiado rápido como para entender. Sus ojos eran intensos mientras miraba en los míos.
"Puedo decir que fue agónico ver sin poder hacer nada mientras estabas pasando un dolor tan fuerte, y la forma en que estaba en conflicto con la belleza indescriptible de lo que estaba haciendo, pero de ninguna manera decirlo cubre lo que estaba pasando aquí." Apretó un piño sobre su corazón.
"Y la emoción de verla venir de ti, tan perfecta, tan hermosa, y saber que mis manos serían lo primero en tocarla, y luego el miedo, porque eran mis manos y ¿qué pasaba si hacía algo mal?, ¿que si la tomaba muy fuerte?" Su voz se quebró un poco. La angustia paso por sus ojos mientras me miraba. Tragó saliva y cerró los ojos. Luego, una hermosa sonrisa comenzó a aparecer en sus labios perfectos y cuando volvió a hablar, lo hizo más lento. No abrió los ojos.
"Y entonces la alegría, pura, inmensa…alegría alucinante, cuando ella lloró y la sostuve." Luego abrió los ojos y me miró, con intensidad, directamente. "Y tu estaba a salvo. No te había…hecho daño." Sacudió la cabeza, como si sacudiese algún pensamiento triste, pero luego la sonrisa estaba de vuelta. "Y después fui capaz de ponerla en tus brazos, y ver la misma alegría en tu cara, y saber yo era parte de esa alegría." Su mirada se traslado para centrarse en el bebé en mis brazos y sus ojos se enternecieron, suaves y cálidos.
"Y el amor, tan fuerte, tan poderoso, igual que mi amor por ti…pero diferente. No sabía…," se detuvo y bajó la cabeza. "Puedo decir las palabras, pero quiero decirle como se sienten…y no puedo."
Estiré una mano hacia él.
"Edward," susurré, y él vino a mí, se sentó a mis pies y descansó su cabeza en mi regazo. Pasé una mano por su cabello y me miró…y sus ojos me dijeron todo lo que sus palabras no podían.
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Hoooolaaaaa! Uf! Otro capítulo más que sube a las alturas de FF. ¿Qué les pareció este? Algo más cortito, pero muy feliz ;) A mí me queda una duda nada más, que no se cita en ninguna parte… ¿Edward cosió los puntos 'allí' en Bella, después de parto? No sé porque mier… me pregunto esto, pero de verdad mientras traducía me venía a la mente una y otra vez. Quien sabe…
Por si, al igual que yo, no conocen a los Wombles, aquí les dejo un link con la canción que Bella canta (que supongo es el opening del programa), son bien simpáticos:
http : / / www . youtube . com/ watch?v = FZ2mJPSccvo (sin espacios XD)
Recomendación: Encendiendo fuego bajo la lluvia de Enichepi. En español y lleva seis capítulos, así que mucho no les puedo contar. Bella es mesera y se desvive por cuidar a su padre, Charlie, quien está postrado después de un altercado policial. Y su sueldo y la pensión de invalidez no son suficientes para dar la atención necesaria. Por esto Bella decide donar óvulos, por los que le pagan una gran cantidad. En ese lugar conoce a Ángela Weber, prometida del empresario Edward Cullen, quien busca una madre subrogada para tener un hijo y hacer pasar gato por libre a su novio. Bella acepta, la necesidad tiene cara de hereje. Eso es todo lo que les puedo decir, ya que está recién en pañales, pero le tengo muchísima fe. Espero que no se convierta en un cliché si no en algo con más cuerpo. Está muy bien escrito, redactado y tiene muy buena pinta. Leanlo!
Nuevamente muchas gracias por sus rws, favs y alerts. Son cada vez más siguiendo esta lectura, son geniales!
Y no olviden pasarse por 'El Voto', las está esperando…
Muy bien, nos leemos muy pronto (eso espero) ;)
