Capítulo 8: Noticias poco alentadoras

Sasuke se retiró de encima de mí y se pasó la camiseta de la mejor manera que pudo después de haberla cogido del suelo, yo le copié la acción de inmediato mientras mi cabeza intentaba centrarse un poco para asimilar la situación.

—¿Qué haces aquí?—demandó él amenazante manteniendo su carmesí mirada impregnada de hastío sobre la recién llegada al tiempo que se acababa de colocar aquella característica prenda de tonalidad oscura.

—Nada en especial...—respondió la joven tornando su voz un tanto sensual a la vez que caminaba hacia el pelinegro moviendo las caderas de tal manera que casi se desmonta.—No te la pongas, me alegras la vista—añadió seguidamente deslizando sus manos por el semidesnudo pecho de Sasuke; pues hay que aclarar que aquella camiseta dejaba sus brazos y parte de su pecho al descubierto.

—Y tú me la estropeas—cortó tajante el Uchiha apartándola de su lado con fastidio.

—Sasuke, no aprendes—comentó la pelirroja acercándose con persistencia hacia él manteniendo aquel molesto timbre en su voz mientras se palpaba con picardía sus labios intentando así captar la atención del chico.—¿A cuántas barrio bajeras necesitas tirarte para comprender que yo soy la única que te posee?—cuestionó escasos segundos después con aires de superioridad lanzándome una mirada de desprecio para que me diera por aludida tras percatarse de que Sasuke continuaba pasando de ella.

—¡¿Barrio bajera?!—Salté yo incorporándome bruscamente dispuesta a hacerle una cara nueva a aquella maldita ojirata, ya me estaba empezando a cansar de sus impertinencias.

—Sakura—pronunció Sasuke echando paciencia de donde no la había mientras me frenaba extendiendo uno de sus brazos para cortarme el paso provocando así que yo cruzara mi interrogante y enfurecida mirada con la suya, la cual acababa de recuperar su tonalidad habitual.

—¡Déjala, si sabe que no tiene oportunidad contra mí; que lo intente si se atreve!—Metió cizaña aquella pelirroja de mala muerte mirándome desafiante por encima del hombro.

—No vale la pena, Sakura—intentó Sasuke hacerme entrar en razón al comprobar como mis músculos se tensaban ante las palabras de la susodicha individua.

—Sasuke-kun, no te hagas el duro; no delante de una guarra que no te merece—continuó en sus trece aquella niñata que no tendría mucha más edad que nosotros.

Al oír sus palabras, me deshice con destreza del agarre de Sasuke, cosa a la que él no opuso excesiva resistencia y no me contuve; descargué toda mi fuerza en aquel puñetazo que empotró a la Miss Intento de Seducción contra la pared de enfrente haciendo que sus gafas cayeran al suelo seguidas de su malnacida propietaria.

—Vámonos—ordenó el pelinegro saliendo de la estancia tras abrirse paso por el muro que, instantes antes, la receptora de mi golpe había abierto estrepitosamente.

Éste ni se molestó en girar la vista para observar el deprimente estado en el que se encontraba su conocida; había caído sobre el empedrado irregular del suelo, sus gafas estaban prácticamente rotas y le sangraba un poco el labio. Creo que había entrado en estado de inconsciencia.

Yo negué con la cabeza y él, al cerciorarse de que yo no le hacía caso, volteó su cabeza y me miró en busca de alguna explicación.

—¿Así qué... me has estado esperando?—inquirí decepcionada y molesta clavando mis apagados orbes sobre los suyos.

Podía mentir a quién le diera la real gana excepto a mí; como mínimo se hubiera podido dignar a tener la decencia de sincerarse, se supone que debíamos confiar el uno en el otro... palabrería barata y absurda manchada por la alevosía y la traición.

Él no contestó, no modificó su imperturbable y característica expresión; se mantuvo impasible ante mis palabras... simplemente hizo un leve movimiento con la cabeza para indicarme que saliera de allí.

—Vamos, ¡sé sincero!—Presioné comenzando a alzar la voz.—Un chico altivo y soberbio cuyo serio semblante engatusa al corazón, cuya personalidad desconocida confunde a la mente, cuya cautivadora mirada apuñala al alma y cuya fría personalidad destroza todo cuanto hay a su alrededor...Conocido vulgarmente como un asesino vengador sin escrúpulos ni sentimientos, a manos del cual han muerto un incontable número de víctimas dotadas de elevado renombre...En resumen, el terror de las prostitutas de barrio... ¡Venga contesta, con cuántas indeseables te has acostado; porque según tu amiguita no han sido pocas!—Le eché en cara enfurecida sintiéndome plenamente engañada.

—No voy a contestar a algo que ya sabes; si tienes pérdida de memoria momentánea no es de mi incumbencia—finalizó con voz severa agarrándome por el brazo derecho después de haber recorrido la pequeña distancia que nos separaba, logrando así sacarme de la habitación.

—¡Cabrón!—Le grité liberándome.—¡No oses tratarme de semejante forma!—añadí asestándole un guantazo en su duro rostro.

Sasuke no articuló palabra, simplemente me miró y acto seguido se volteó para proseguir con su trayectoria por aquel nuevo entramado de pasadizos; yo por el contrario necesitaba pensar, por lo que me decanté por no seguirlo y meditar.

Observé como poco a poco las velas se iban encendiendo, así que después de contemplar la nueva red de túneles en la que nos encontrábamos, me recosté contra la pared y me crucé de brazos.

Fue entonces cuando la imagen de Naruto abatido por la muerte de su mejor amigo asaltó mi mente, seguida de una Ino histérica al percatarse de mi ida...¿Cómo deberían de estar todos?

Un sonido procedente de la estancia en la que aún se encontraban mis pertenencias me hizo regresar, yo me asomé a la entrada y observé perpleja como aquella pelirroja se incorporaba y, a continuación, se dirigía hacia mí con paso decidido aunque un poco tambaleante como consecuencia de los efectos secundarios de mi golpe.

—¡Quita del medio pelirosa entrometida!—vociferó malhumorada empujándome para abrirse paso en busca del gran Uchiha.

"Pero bueno, es que la gente ya no tiene modales o qué. ¡Vamos Haruno, patéale el culo a esa zorra y demuéstrale quién eres!" Sugerió mi Inner. Preferí ignorarlo...

—No hace falta que me empujes, por mucha prisa que te des, Sasuke al parecer no está por la labor de esperar.—Dejé caer mirando como él se alejaba cada vez más y ella lo perseguía apresuradamente.

—¡Si tiene tanta prisa es por tu culpa maldita cría!—chilló la joven deteniéndose ante mis palabras para seguidamente voltearse y mirarme mientras se colocaba las estropiciadas gafas de una manera un tanto peculiar.

—¡¿Por mi culpa?!—inquirí casi en el mismo tono saliendo de la habitación una vez que me colgué al hombro la mochila que contenía todas mis cosas.

—Sí, no sé qué estás haciendo aquí pero...—

—Tampoco te importa.—La interrumpí aproximándome hasta su ubicación.

—¡Ja! No hay que ser muy lista para percatarse que no eres más que un vulgar entretenimiento, su nueva atracción; que por cierto, no tardarás mucho en aburrirle—comentó con ese tonito de superioridad que tanto me reventaba.—Sólo yo he conseguido permanecer a su lado, porque si no voy mal Sakura, a ti te dejó en tierra querida... y ahora, has tenido la cara de acoplarte causando que su tapadera comience a tener un par de fugas—finalizó dándose la vuelta para reanudar nuevamente la marcha.

—¡Karin!—Le llamó la atención Sasuke, quién extrañamente ya se había detenido.

—¡¿Sí?!—preguntó ésta entusiasmada corriendo hacia él anulando así los metros de distancia que los separaban.

—O me explicas para qué has venido o te largas—amenazó él obligando, al parecer, a que ella cambiara de tema.

—Ah... eso...—comenzó a decir no muy convencida mirando al pelinegro con el ceño fruncido, como si estuviera fingiendo haber olvidado lo que le tenía que contar. Yo preferí mantenerme al margen y observar la conversación desde lejos.

Sasuke se mantenía en silencio con los brazos cruzados dedicándose a arrancarle las palabras con su intensa mirada; poca gente era capaz de soportar la presión que aquellos oscuros orbes característicos del prestigioso clan ejercían sobre una persona.

—Si estoy aquí es por culpa de esta impresentable.—Se decidió al fin a hablar mientras me señalaba con su acusador dedo índice.—No entiendo cómo eres capaz de dejarte arrastrar hasta las profundidades por una simple "ninja" de patético nivel—añadió volviendo a la carga con las faltas de respeto.

—Karin—Capté su atención inundando mi tono de confianza y determinación, fruto de lo que sus palabras habían acabado provocando en la totalidad de mi ser, saturación y hartura. Ella se limitó a mirarme con altanería y fastidio puesto que me había metido en la conversación sin consentimiento alguno.—¿Sabes que los insultos son una clara evidencia de ausencia de seguridad en uno mismo y de cierto sentimiento de inferioridad?—formulé dejándola a la altura del betún mientras me comportaba como una auténtica niña de escasa edad.

—¿Te ha costado pensarlo y llegar a esa conclusión, eeh?—Se defendió hábilmente mirándome de mala manera, acto que fue devuelto de igual forma puesto que le sostuve sus rojizos ojos.

Sasuke optó por dejarnos como caso aparte y comenzar nuevamente con su camino hacia ninguna parte ya que a simple vista cualquiera sabía hacia dónde conducían aquellos retorcidos corredores, el final de los cuales era imposible de apreciar.

Karin, al ver como el ojiazabache se alejaba, decidió perseguirlo pronunciando su nombre repetidas veces de una forma un tanto escandalosa e incluso irritante; yo también les seguí manteniendo mi tranquilo paso, sin prisas...Ni quería ir al lado de Sasuke por razones más que evidentes, ni iba a ser capaz de aguantar el trayecto al lado de aquella perturbada; la soledad era mi mejor acompañante en aquellos momentos junto con los recuerdos de todos los de la villa.

—Oye Sasuke, ¿estás seguro de que te conviene viajar con esa?—La escuché decir provocando que, irremediablemente, le prestara atención a la conversación.

—Deja de meterte en mi vida privada, no te importa nada de lo que yo haga o deje de hacer.—Le soltó fríamente sin molestarse ni tan siquiera en girarse para hablarle mirándola a la cara puesto que ella iba caminando detrás suya.

Al oír esas palabras, Karin se detuvo durante un par de segundos.

—Oh, por favor... ¿estás insinuando que ahora ella pertenece a tu vida privada?—interrogó reanudando otra vez el paso.

Ante ese comentario preferí no decir nada y continuar con mi silencio, pero de repente observé como en el espacio que separaba a Sasuke de Karin, surgía de la nada un charco de agua; yo hice amago de frotarme los ojos para corroborar que no me jugaban una mala pasada, fue entonces cuando me detuve al contemplar como la distraída pelirroja lo pisaba y acto seguido se precipitaba hasta el suelo acompañada de un fuerte estruendo.

Me acerqué a ella acelerando el paso tras haberme contenido la risa, pero me frené en seco al advertir como del agua emergía un chico alto de pelo grisáceo claro, prácticamente blanco, cuyos ojos eran de un lila amatista muy bonito.

El Uchiha ante el revuelo se detuvo y nos analizó a todos con la mirada demandando una explicación.

—¡Hola Sasuke!—saludó animado el joven mostrando una divertida y amplia sonrisa que dejaba al descubierto sus puntiagudos dientes mientras le tendía una mano a la ojirata para ayudarla a levantarse del suelo.—¡Jajajajaja, siempre que vas andando detrás del Uchiha te pasa lo mismo!—vocalizó el chico entre sonoras carcajadas bajo nuestras miradas.—A saber qué ibas mirando...—agregó dirigiéndole una mirada repleta de burla.

La aludida comenzó a tener una especie de tic nervioso en el ojo que hacía que éste parpadeara a una velocidad más elevada de lo normal, posiblemente provocado por las bochornosas palabras del peliblanco que hicieron que su paciencia se agotara; por lo que sin meditación previa, le propinó una patada en sus partes nobles, ataque que no surgió efecto puesto que el muchacho se desvaneció convirtiéndose en aquel líquido transparente y apareció detrás de mí ocasionando que un escalofrío recorriera rápidamente mi espalda.

—Encantado de verte de nuevo.—Me susurró al oído controlando un poco el chistoso tono que su voz había adquirido después de tanto reír, el cual fue silenciado de sopetón tras la mortífera mirada que le arrojó Sasuke.

—¡Wow Sasukito! ¿Y eso?—Se sorprendió el ojilila dibujando media sonrisa traviesa en su rostro.

—No vas a obligarme a que te conteste—vaciló despreocupado el pelinegro mirando al individuo en cuestión.

—También es verdad, sobran las explicaciones.—Le dio la razón el muchacho de blanca cabellera a su compañero.

—Suigetsu, ¿se puede saber qué coño estás haciendo aquí?—Tomó la torpe el turno de palabra con un notable tono de fastidio decorando su voz.

—Venir a acabar lo que tú habías venido a hacer—contestó el joven mirándonos a todos y cada uno de nosotros con confianza y cierta seriedad.

—Pues no hacía falta que te molestaras—replicó la chica refunfuñando mientras lo miraba de reojo mostrando así su desacuerdo.

—Sí, sí, lo que tu digas; si en cuanto notaste que había un chakra ajeno cerca de Sasuke casi pierdes el culo viniendo hasta aquí lo antes posible sin apenas dejarme acabar de explicarte la situación.—La pinchó Suigetsu.

—¡Eso no es verdad maldito bicho submarino!—Le contradijo la pelirroja alzando la voz.

—¡Scht, a mí por mi nombre!—Le llamó la atención el joven de orbes violetas mirándola fijamente logrando así que Karin le sacara la lengua a modo de protesta, acto que Suigetsu fue a contrarrestar pero...

—Suigetsu habla—intervino con dureza Sasuke un tanto cansado del comportamiento de aquellos dos.

—Pues verás Uchiha... me dijiste que no te demorarías en exceso, y como que esta mañana aún no habías regresado, opté por ir a Konoha en tú búsqueda temiéndome lo peor; que nos habían descubierto, pero para nuestra suerte, o no.—Se paró fijando su mirada sobre mí—Había alboroto por dos razones:

La primera es que están de luto, por lo tanto lo tuyo se lo han tragado; y la segunda... es que han organizado partidas de búsqueda para la Haruno; una por la villa y los alrededores y otra, en el caso de que no haya suerte con la primera, mucho más severa y profunda... por lo tanto, hay riesgo de que nos descubran—explicó con voz serena siendo consciente de la aparente gravedad del tema a juzgar por la expresión que se había apoderado del rostro de Sasuke.

Fin del cap!

Suigetsu también ha hecho acto de presencia.^^