Capítulo 9: Explicaciones
En el capítulo anterior:
—Suigetsu, habla—intervino con dureza Sasuke un tanto cansado del comportamiento de aquellos dos.
—Pues verás Uchiha... me dijiste que no te demorarías en exceso, y como que ésta mañana aún no habías regresado, opté por ir a Konoha en tú búsqueda temiéndome lo peor; que nos habían descubierto, pero para nuestra suerte, o no.—Se paró fijando su mirada sobre mí—Había alboroto por dos razones:
La primera es que están de luto, por lo tanto lo tuyo se lo han tragado; y la segunda... es que han organizado partidas de búsqueda para la Haruno; una por la villa y los alrededores y otra, en el caso de que no haya suerte con la primera, mucho más severa y profunda... por lo tanto, hay riesgo de que nos descubran—explicó con voz serena siendo consciente de la aparente gravedad del tema a juzgar por la expresión que se había apoderado del rostro de Sasuke.
―¿Sabes si ya han dado inicio?―interrogó escasos segundos después el líder del grupo analizando la situación.
―La primera se estaba ejecutando cuando yo me he pasado por allí e intuyo que se prolongará el resto del día, pero la segunda no tengo idea alguna de cuando tienen pensado darle comienzo; en cualquier caso, que sepáis que todo esto se lo he comentado a la aquí presente―informó el joven cuyos orbes tonalidad amatista se clavaron en la individua pelirroja―que por lo que veo, todavía no os había comentado nada―agregó sin retirar los ojos de encima de su compañera exigiéndole así una explicación, presión que se acentuó cuando todos nosotros copiamos su acción.
―No he dicho nada porque esa zorra no pinta absolutamente nada aquí, tiene que volver a la villa y dejar de meterse en asuntos ajenos a ella. Ya veréis como por su culpa comenzarán a sospechar y al final acabaran dándose cuenta de que aún sigues vivo y te volverán a poner en orden de asesinato―protestó Karin comenzando a enfurecerse, al parecer mi presencia no le agradaba mucho, el sentimiento pues, era recíproco.
―No lo harán―intervino Sasuke con firmeza―No voy a permitir que nos descubran―matizó dirigiéndose hacia mí con la intención de agarrarme por la cintura, acción que yo rechacé con cierta hostilidad; tenía que acostumbrarse a que conmigo todo acto tenía sus consecuencias.
―¿Os?―preguntaron al unísono y un tanto incrédulos la pelirroja y Suigetsu.
―Si descubren que yo estoy vivo y que Sakura está conmigo, no sólo me pondrán como shinobi renegado a mí, sino que ella también se verá arrastrada; cosa que no voy a tolerar―anunció el Uchiha manteniendo su imperturbable seriedad grabada en el rostro.
Aquellas palabras que habían sido pronunciadas con aquel tono tan temerario resonaron en mis oídos un par de veces, como consecuencia, miré al individuo que las había emitido y éste me devolvió una mirada oscura en el trasfondo de la cual se atisbaban indicios de confianza.
―Entonces... ¿vas a irte con ella?―articuló pesadumbrosa Karin intentando reprimir la apatía que emanó de su voz.
―No, ella se viene conmigo―cortó Sasuke ásperamente.
Pero bueno, es que yo ya no tenía derecho de decisión o qué. Ante sus palabras, le arrojé una mirada de antagonismo que él ignoró, por lo que sutilmente le estiré de uno de sus negros mechones de pelo que caían sobre su soberbio rostro ganándome así una leve mueca de molestia.
―¿Vas a arriesgarte a meterla en esto?―formuló Suigetsu siendo consciente de lo que todo aquello acarreaba.
Sasuke lo miró con intransigencia antes de darle fin a aquella conversación de la que al parecer no estaba disfrutando, bueno, a decir verdad, ninguna conversación era de su agrado.
―No os incumbe lo que haga o deje de hacer―concluyó inflexiblemente.
―Pero si tú mismo has mencionado que hay posibilidades de que la imputen como renegada si viaja en tu compañía―. Intentó el joven de lacia cabellera hacerlo entrar en razón.
―¡Bah! ¿No ves que ya ha tomado una decisión?―habló ésta vez Karin dándole un buen coscorrón al chico de puntiaguda dentadura cansada de tanta impertinencia. ―¡Qué haga lo que le salga de las narices, es de la manera de la que acaba actuando siempre!―añadió cruzándose de brazos mostrando así su enfado―Además... si está convencido de que no los van a descubrir, será porque tiene algo en mente, por tanto, deja ya de darle vueltas al asunto; de todas formas, tú no vas a resolver nada.―Finalizó la chica con su discurso argumental siendo observada de reojo y con algo de contrariedad por Suigetsu.
―Bueno... está bien, nos vamos...―Se despidió el joven asumiendo su rendición en la batalla―Supongo que a partir de aquí el grupo queda disuelto... no os preocupéis, yo avisaré a Jûgo de los recientes cambios acontecidos―anexionó con una creciente tristeza reflejada en lo que en un principio era un divertido rostro que irradiaba felicidad lo miraras por donde lo miraras.
―Largaos―aligeró Sasuke en lo que sonó más bien como un bufido de hartura mostrando indiferencia ante la situación. Suigetsu lo miró con ojos apenados rogando que se compadeciera de él, a lo que el Uchiha respondió con una sonora palmada en la espalda de su compañero―Iros ya―pronunció suavizando un poco su frío tono de voz, por un momento pude oír al pequeño niño que se picaba con Naruto por cualquier sandez fuera de lugar.
Aquella nostálgica imagen perduró en mi mente durante algunos segundos hasta que fue emborronada por la realidad, más bien por la verdadera y actual faceta de asesino que aquel niño había adquirido como consecuencia de los palos que le había dado la vida.
―Je, te echaré de menos Uchiha―sonrió nuevamente el joven de violetas orbes mientras pasaba su brazo por el hombro de Sasuke obligándolo así a que éste se le acercara―No olvides que siempre encontrarás en mí a un compañero que te ayudará cuando lo necesites, así como a un contrincante que te arrebatará la vida cuando ya la hayas aborrecido lo suficiente. No dudes en avisarme cuando te metas en problemas―recomendó mirándolo fijamente desafiando a su autoritaria mirada.
Acto seguido, clavó sus ojos sobre mí retirando su brazo de encima de Sasuke. Una amplia y peculiar sonrisa se dibujó en su cara.
―Cuida bien al pequeñín, Haruno―instó con su divertida voz sin retirar aquella alegre expresión de su rostro. El aludido, al escuchar sus palabras le lanzó una mirada intimidante que Suigetsu rebatió con una efectiva mueca de burla.
―¡A sus órdenes!―contesté siguiéndole el juego. Éste asintió complacido y justo antes de transformarse en agua para esfumarse del lugar, le recordó a Karin, la cual estaba sumida en su mundo personal y particular, que ya era hora de irse.
Ella obedeció sin ofrecer excesivas pegas al respecto tras colgarse del cuello de Sasuke con insistencia.
―¡Adiós Sasuke-kun! Cuando te canses de la niñata, no te lo pienses dos veces y ven a buscarme.―Le recordó achuchándose fuertemente contra el cuerpo de él, quién la retiró sin vacilaciones originando que la pelirroja me mirara una vez más con odio reflejado en sus rojizos ojos antes de desaparecer de allí seguida de Suigetsu.
―¡Nos vemos!―exclamó el charco de líquido transparente justo antes de acabar de filtrarse por las paredes del laberíntico lugar.
Todo fue inundado por un incómodo silencio sepulcral que, como siempre, fue interrumpido por los resonantes pasos de Sasuke. Se alejaba nuevamente con un andar tranquilo y despreocupado; yo hice amago de seguirle pero preferí meditar previamente mis acciones.
―¿No crees que me merezco una explicación?―inquirí alzando la voz produciendo que el eco retumbara con agudeza por el pasillo.
―No―zanjó el tema recobrando su actitud borde.
―¿Ah no? ¿Seguro?―continué con perseverancia mientras cruzaba mis brazos en señal de descontentamiento.
―No quieras saber más de lo necesario; no te conviene.―Me advirtió sin volver la vista atrás prosiguiendo con su incesante marcha.
―Desde el preciso instante en el que decidí acompañarte todo lo que está relacionado contigo, lo está conmigo―mencioné.
―Hmp, lo dices por Karin ¿no?... De ahí tanto interés.―Comprendió emitiendo cada uno de los vocablos con fastidio. Al parecer, mis palabras no le agradaron mucho; pero optó por detenerse y voltearse para hablarme mirándome a la cara.
―¿Por quién sino?―interrogué en un refunfuño no muy alentador.
―No voy a repetirme―respondió harto de la situación y de mi persistencia.
Sus palabras causaron que un resoplido emergiera de mi interior delatando la creciente gravedad de mi cabreo.
―Si piensas que me voy a creer aquello de que me has estado esperando, vas listo; no soy tan imbécil.―Le abrí los ojos rememorando mentalmente y con dolor lo sucedido antes de la aparición de Karin y las palabras pronunciadas por la nombrada posteriormente.
―Lo que tú digas.―Pasó olímpicamente del tema haciéndome perder parte de la poca paciencia que me quedaba.
―¿Eso es lo único que se te ocurre decir?.―Escupí crispada topándome con un silencio amargante fruto del no-diálogo que caracterizaba a la "filosofía" del Uchiha.
―Sí―respondió con su habitual tono de voz después de mantenerse unos instantes silenciado.―¿Podemos seguir?―inquirió seguidamente reanudando el paso.
―Sigue tú, yo me niego a continuar; no voy a dar un paso más a menos que me des explicaciones―amenacé comenzando a rebelarme; para sus narices, las mías.
―Hmp―manifestó en su modo monosilábico volviendo a girarse.―¿Qué clase de explicaciones quieres que te dé?―Se interesó repentinamente esbozando una torcida sonrisa mientras volvía sobre sus pasos para poder llegar hasta mi ubicación sin alterar su característica parsimonia.
―Todas las que yo crea convenientes para embarcarme en esto.―Insté con severidad.
―Te has vuelto un tanto rebelde.―Observó deteniéndose frente a mí originando que mi mirada se perdiera por un momento en la profundidad de sus arrebatadores pozos azabaches.―Tal vez la nueva Sakura me guste más que la llorona anterior―añadió deslizando su mano por el contorno de mi rostro―¿No es suficiente justificante el hecho de venir conmigo?―Probó suerte impregnando su voz de un cálido y reconfortante tono capaz de inhibir el raciocinio de cualquiera.
―¡Tienes más cara que espalda!―Le grité retirando con fiereza su mano de mi rostro.
―Hey, tranquilízate.―Me llamó la atención con el objetivo de que bajara un poco los humos.―Cuando tú comiences a caminar, yo iniciaré con las explicaciones; recuerda que dentro de poco hay posibilidades de que tengamos a Konoha pegada a nuestros traseros y no conviene que perdamos el tiempo.―Aclaró ofreciéndome una sugerencia que nos convenía a ambos.
―No comenzarás, acabarás de contármelo TODO―remarqué autoritariamente.
―No exijas tanto―advirtió él reemprendiendo el largo trayecto a través de aquella red de túneles sin fin tomándome la delantera.
―¿Y bien?―Intenté sonsacarle algo al corroborar que después de llevar cerca de diez minutos de camino, el silencio únicamente había sido alterado por el sonido irregular de nuestras pisadas.
―Es simple y la mayor parte de la historia tú ya la conoces.―Se decidió a hablar con su particular tono sin frenar el paso―Tras asesinar a Orochimaru supe que no iba a poder llegar hasta mi hermano yo sólo, por lo que decidí formar Hebi. El primer integrante fue Suigetsu, al cual logré convencer gracias a su fuerte ambición por conseguir las diferentes armas de los espadachines de la niebla a fin de poder llegar a ocupar el puesto de su hermano, antiguo líder de dicha asociación. La segunda fue Karin, cuyo papel como ninja de rastreo era imprescindible; además, no impuso excesivas pegas a la hora de acompañarme... le bastó saber que vendría conmigo. Por último Jûgo, quién accedió a venir ya que yo era el único capaz de otorgarle la libertad manteniéndolo bajo control evitando así que el sello hiciera estragos en él y en todo cuánto le rodeaba.―Al oír aquellas palabras frené el paso en seco y dirigí instantáneamente mi mirada hacia su cuello. No podía ser posible... mi vista comenzó a empañarse levemente como consecuencia de las lágrimas que afloraron en mis ojos. El sello, ya no estaba, no lo tenía ¿Cómo no me había dado cuenta antes?
―Sasuke...―Le interrumpí originando que su mirada se fijara en mí.―¿Y el sello?―interpelé de la mejor manera que pude acercándome hacia él para poder acariciar la zona donde anteriormente lo tenía.
No podía creérmelo, era como un milagro. Mis manos se deslizaron temblorosas por su nuca debido a la desbordante alegría que acababa de azotarme como si de una agradable brisa de aire fresco se tratara.
Sin poder evitarlo, una perlada gota serpenteó por mi mejilla tras haber alcanzado la libertad, al tiempo que le brindaba un fuerte abrazo por la espalda recostando mi cabeza sobre la amplitud de ésta.
Él, como respuesta, liberó una indulgente y sutil sonrisa, para después deshacer el abrazo y encararme. Lo miré a los ojos plenamente complacida; fue entonces cuando en la profundidad de estos pude discernir algo de tristeza y malestar.
―¿Sasuke?―cuestioné secándome las lágrimas y frunciendo levemente el ceño, ¿a qué venía aquel repentino cambio de humor?
―Itachi se encargó de liberarme de él antes de cargármelo―Su voz sonó ronca y áspera―¡Mierda! Él no se lo merecía―Pronunció con ira y dolencia, las cuales descargó atestándole un fuerte golpe con su puño cerrado a la pared después de haberse alejado de mí―El cabrón de Obito me explicó lo que verdaderamente había ocurrido; y para colmo, mi propio hermano antes de desaparecer con el Edo-Tensei, lo corroboró.―Su voz acababa de quebrarse y una expresión de angustia, malestar y rabia tiñó su rostro con matices de sufrimiento. Lo observé en silencio sin saber exactamente qué decir, todo su cuerpo estaba tenso, apretaba la mandíbula con fuerza, como si estuviera tratando de controlarse, y sus puños permanecían pálidos debido a la presión con la que los mantenía cerrados.
―Pero... si tú mataste a Madara y contribuiste a darle fin a la Guerra Ninja, no entiendo porqué seguías siendo un renegado.―Me decidí a hablar al fin.
―Hmp... si entras en Akatsuki ya no hay vuelta atrás por mucho que capitules posteriormente. Además, yo ya había forjado mi destino como asesino y la sed de sangre que movía todos mis actos guiándome hacia la venganza de Itachi, o lo que es lo mismo, hacia la destrucción de Konoha; supusieron mi perdición.
―Y harto de tu situación, optaste por fingir tu propia muerte―concluí yo con el relato en un susurro provocando que él me mirara.―¿Aún sigues con esos planes en mente?―Me atreví a preguntar fijando mis orbes en el suelo, no quería toparme con aquella expresión sádica que seguro acababa de impregnar la totalidad de su rostro.
―Detesto pensar en lo que me aguarda el futuro, pues un muerto ya carece de él; por tanto, por ahora no debes preocuparte.―Me "tranquilizó" a su manera antes de volver a emprender la marcha.
―Y...―Comencé al cabo de un rato un tanto dubitativa rompiendo así el silencio―¿Cómo lo hiciste?―Solté al fin procurando controlar la curiosidad que había impregnado mis palabras mientras caminaba tras él siguiéndole el paso.
―No te incumbe―respondió contundentemente sin dar opción a más.
―Quiero estar informada para meterme en esto.―Le esclarecí mostrando oposición ante sus palabras ubicándome a su lado.
―No voy a darte más información de la que sea precisa, no es conveniente para tu integridad física y psicológica―Zanjó el tema sin ofrecer excesiva atención, al parecer le era más interesante mantener la mirada fija en el fondo inapreciable del pasadizo.
―No hagas como que yo te preocupo―refunfuñé molesta volviéndome a quedar atrás dado que ralenticé el paso.
No sé si fue por culpa de mis palabras o por cualquier otro motivo del que yo no me había percatado, el caso es que sin previo aviso, Sasuke se volteó y me acorraló entre la pared y su cuerpo.
Fin del capítulo!
Gracias por leer, arigato!
