Hola!!!!!!!!!!

Inuyasha y compañía NO son míos ToT son de Rumiko Takahashi

CAP 9: "No podría mirar a otro como te miro a tí"

Kagome al ver a ese chico se sorprendió mucho, y ni que decir tiene Inuyasha. Kouga Wolf era el heladero que conocieron en el parque.

Kouga entró a la clase y se detuvo para presentarse. Cual fue su sorpresa al ver que esa chica que conoció en el parque estaba en su misma clase. Al verla, sus ojos brilllaron. Ahora tengo la oportunidad para conocerla mejor y poder salir con ella, pensó Kouga con una sonrisa dirigida a Kagome.

Inuyasha al ver esa sonrisa y a quien iba dirigida, casi se puso de pie para darle a ese la paliza de su vida. ¿Cómo se atrevía a sonreirle a SU Kagome?, pensó un molesto y muy celoso Inuyasha. No estaba dispuesto a que viniese un chico y pretendiera quitarle a su chica y mucho menos cuando hacía tan poco que eran novios. Ya le enseñaría que nadie le separaría de SU mujer. Un momento¿Había dicho su mujer¿Desde cuando llamaba a Kagome así? Nunca había pensado en ninguna chica como "su mujer", no importaba que sólo fuera una conquista pasajera, nunca había pensado o dicho eso de una mujer hasta ahora, esto era muy raro. Desde hacía algún tiempo, se encontraba raro. Desde mucho antes de conocer a Kagome y más precisamente desde la muerte de sus padres. Era mucho más fuerte, aunque él se entrenaba a diario y practicaba artes marciales y todo eso y ya de por sí era fuerte, esto era algo completamente diferente. Sus sentidos estaban más desarrollados, como su oido, olfato y vista. No se cansaba tan fácilmente y corria mucho más deprisa. Esperaba que no fuese algo malo, estaba empezando a preocuparse pero cuando lo pensaba mejor, todas esas habilidades eran de gran utilidad y no estaba demás ser más fuerte, correr más y todo eso, aunque de todas formas estaba empezando a acostumbrarse y hasta le gustaba sentirse poderoso.

Ahora lo único que tenía de qué preocuparse era de ese infeliz y de que no se acercase a Kagome.

Kouga le estaba sonriendo solo a ella y la verdad es que se sentía incómoda. A algunas chicas seguro que se sentían alagadas porque un chico muy guapo le estuviera sonriendo, pero a ella no. No le gustaba cómo le sonria, era como si esa sonrisa le dijera "no te vas a escapar, al final te tendré" y eso le daba mucha inquietud. Tenía un presentimiento sobre ese chico y aunque no lo dijera antes, también sobre Kikyo. Esa chica la daba muy mal rollo, era muy fría y tenía en la mirada un brillo maligno cuando la miraba y a veces cuando miraba a Inuyasha. Estaba muy preocupada por Inuyasha, no quería que nadie le hiziera daño, Inuyasha era su amigo, su compañero, su amor, su vida. Y aunque resultara muy cursi, sin Inuyasha en su vida no sabía que hacer, se moriría si no estaba con ella. Era increíble que en tan poco tiempo, una persona se hiziera tan importante en tu vida que sin él ya no tuviera sentido seguir viviendo, encontrar que la vida estaba vacia. Pero así era. Y estaba segura que Inuyasha se sentía así también, no sabía porqué pero estaba segura de una cosa, nadie la había amado como Inuyasha la ama a ella. Lo veía en sus ojos dorados como el oro. En esa mirada, ella se perdía, se hundía en las profundidades doradas que son sus ojos. Dicen que los ojos son el reflejo del alma, y viendo en los ojos de Inuyasha, ella estaba segura de una cosa, que nuca estaría sola, que nunca le haría daño y la abandonaría y que la amaba tanto o más de lo que un hombre es capaz de amar a una mujer.

Kouga miró detrás de Kagome y vió a ese chico que la acompañaba el otro día. No le gustó nada como lo trató ese día. Y mucho menos que estuviera con ella.

Fijó sus ojos azules en los dorados mirandose con desafío. Ninguno bajo la mirada, no querían romper el contacto, era como una guerra, el primero que perdía el contacto perdía y ninguno de ellos estaba acostumbrado a perder y mucho menos con el otro.

El primero que lo hizo fue Kouga cuando el profesor lo llamó.

- Señor Wolf, presentase a la clase -ordenó el profesor

- Me llamo Kouga Wolf y soy el hijo del dueño de la empresa de Helados Wolf -dijo todo esto mirando a Kagome. La pobre no sabía donde mirar, estaba muy incómoda. Las chicas miraron a Kouga y suspiraron, los helados Wolf eran famosos en el mundo por su exquisito sabor y sus precios asequibles. Algunas empresas de helados sólo vendían a los ricos ya que sus helados eran muy buenos y les ponían precios caros, pero los helado Wolf no, por eso su empresa era tan exitosa y tenían un gran futuro.

- Bien, ahora puede sentarse en...

Pero un fuerte resoplido lo hizo detenerse y mirar hacia la puerta que estaba abierta y con una chica medio recostada en el marco por falta de aire y con las mejillas rojas, pero no tanto como sus cabellos.

- Per...do...ne la in..terrup...ción -dijo dificultosamente la muchacha-. Pero...es que...me perdí siguiendo a...Kouga pero...él me dejó atrás -terminó con sus ojos verdes esmeraldas clavados en los azules del chico como queriendo matarlo allí mismo

- Y ¿Usted es? -le preguntó el profesor intrigado

- Me llamo Ayame, Ayame Takashi

- Muy bien, presentese a la clase

- Hola -dijo con una sonrisa amistosa, Kagome al ver esa sonrisa supo que esa chica sería una gran amiga-. Me llamo Ayame y soy me gustaría mucho hacer nuevos amigos que halla paz en el mundo, pero creo que lo último sería más difícil así que mejor lo dejamos -dijo aún sonriente

Los chios y chicas de la clase se rieron de lo que dijo, realmente esa chica era muy graciosa. Todos excepto una chica de mirada fría y un chico de ojos azules. El último estaba un poco molesto al tener que soportar todos los días a Ayame. ¿No era suficiente verla los fines de semana cuando iba a su casa ytenerla de vecina? Ahora tenía que verla en clases. La vería de mañana, tarde y noche, que horror, pensó un horrorizado Kouga. (xD)

- Bien, ahora sientense donde puedan

Kouga vió que había un sitio libre al lado izquierdo de esa chica tan guapa, Kagome. Él iba hacia allí cuando algo se le adelantó

- Hola, soy Ayame ¿Cómo te llamas? -le preguntó a Kagome mientras se sentaba al lado de ella, justo en el sitio que quería sentarse Kouga

Kouga no le calentaba ni el sol. Estaba furioso porque le habían quitado el sitio, ahora tenía que sentarse lejos de ella. Refunfuñando por lo bajo, se sentó a tres mesas más detrás de Ayme pero en la fila de la izquierda.

Inuyasha estaba muy satisfecho, ese lobo sarnoso estaba lejos de su Kagome

- Me llamo Kagome Higurashi, mucho gusto -sonrió a la chica

El profesor siguió con su clase mientras los alumnos le prestaban atención, excepto una parejita que se estaba comunicando vía papelitos

- El chico del otro día, el heladero del parque, esta aquí -decía el mensaje de Kagome

- Si, lo he visto. Y no me gustó nada como te miró y te sonrió -le contestó un Inuyasha algo molesto, bueno, muy molesto

- La verdad es que a mí tampoco me gustó mucho que lo hiziera. No me gusta como me mira. Y espero que no te pongas celoso por ese chico, porque tu eres el único para mí. No podría mirar a otro como te miro a tí

Inuyasha cuando leyó eso se puso muy contento y los celos y el malestar que tenía se esfumó por arte de magia. Kagome era la única que tenía ese poder, era la única que con solo unas palabras lograba tranquilizarlo. Él confiaba en Kagome, no tenía nada de qué preocuparse. Ella no es como Kikyo. Ella si le sería fiel y lo amaría como él la ama a ella. No desconfiaría de su palabra, no de ella. Sólo con ese pensamiento pudo estar más tranquilo.

Kagome sabía que estaba un poco sonrojada por lo que había escrito en ese papel. Todavía no se acostumbraba a ser expresar sus sentimientos.

- Señorita Higurashi¿Se encuentra mal? -le preguntó el profesor

Kagome levantó rápidamente la mirada sorprendida.

- No, no profesor

- ¿Seguro? Porque tiene la cara muy colorada

- Estoy bien, profesor.

Inuyasha se preocupó al escuchar lo que le preguntaba el profesor a Kagome. Esperaba que no estuviera enferma.

- Bien, si usted lo dice será verdad

Al decir eso, el profesor continuó exponiendo su tema.

- Kagome -susurró un preocupado Inuyasha recostandose en su mesa-. ¿De verdad estas bien? Si no te encuntras bien podemos suspender la salida para otro día. Lo más importante es tu salud

Kagome se enamoró aún más al escuchar lo que le dijo Inuyasha. En verdad estaba preocupado por su salud e incluso estaba dispuesto a quedarse en casa por su bien. Muchos de los chicos de estos tiempos no hubieran dicho lo mismo que él. Anteponía su salud a cualquier cosa, estaba muy feliz.

- No te preocupes, no es nada. No tengo nada malo, solo que me sonrojé al pensar en lo que te escribí. No estoy acostumbrada a expresar mis sentimientos -le susurró

- Tonta, no te tienes que avergonzar por lo que me escribiste. Con el tiempo te acostumbraras -le dijo con voz dulce

Kagome asintió como respuesta a lo que dijo Inuyasha mientras sonreía enamorada.

Kikyo estuvo osbserbando todo el rato a la pareja. Cada vez que los veía juntos se ponía enferma. Saber que ese chico, ese hombre alguna vez la amó (eso es lo q cree ella ¬¬) no podía permitir que una niñita como esa, aunque tuvieran la misma edad para ella seguiría siendo una niña, le hubiera robado al novio (sin comentarios u.u) una mujer como ella podía tener a todos los hombres que quisiera, pero el único que no le hace caso es al que ella quiere. Sólo hasta que se cansara de él, después le dejaría a su suerte, a su destino que la verdad sea dicha no era muy alentadora que digamos, era más bien un destino muy negro. Pero antes tenía que separarlos, pero todavía no había pensado en ningun plan.

Estaba impaciente¿Cuando iba a tocar el timbre de salida? Se le estaba haciendo interminable. Ya tenía ganas de salir para estar a solas con su novia.

Al momento de pensar en eso sonó el timbre de salida, recogió rápidamente sus cosas observando que Kagome hacía lo mismo. Se tomaron de las manos y de camino a la puerta se despidieron sin nisiquiera mirar a sus amigos. Kouga iba a interponerse entre la puerta y la pareja, pero no contó con que Ayame se dió cuenta de las intenciones de él y lo cojió de su brazo haciendolo volverse hacia ella.

- Déjame Ayame -le espetó Kouga, intentando soltarse de su agarre

- No te pienso soltar. Ya he visto como miras a Kagome. No te permitiré que destrozes su relación con ese chico. Se ve que estan muy enamorados y no quiero que te interpongas. Además tu y yo estamos comprometidos desde niños, y ese compromiso no se romperá por mucho que hagas o dejes de hacer. Si me entero que haces algo para que ellos rompan -dijo esto último en un susurro para que sólo Kouga lo escuchara-. Yo te romperé a ti

Dicho esto, Ayame se fue a recoger sus cosas para irse a su casa, dejando a Kouga temblando de miedo. No hay que hacer enfadar a Ayame, pensó Kouga, ella es capaz de castrarme y mucho más si quiere y sin ningun tipo de remordimientos después. Recogió sus cosas corriendo hacia la entrada de la universidad pensando que a lo mejor todavía estaba allí Kagome, pero cuando llegó no estaba ni ella ni ese chucho pulgoso que la acompañaba. Decidió regresar a su casa al mismo tiempo que su limusina lo iba a recoger. Su padre y su aguelo no lo dejaban coger su coche para ir a la universidad para poder controlar lo que hacía. No es que estuviera controlado por su familia, sino que después de clases tenían reunión en su casa y como sabían que si fuera por él no iba pues, la mejor manera de que él fuese era dejarlo sin transporte propio y depender de la limusina de la familia. No era cuestión eso de andar hasta la otra punta de la ciudad, y mucho menos con lo hambriento que se ponía al salir de clases (jejeje eso es lo q me pasa a mi u.u me entra un hambre xD)

Dejando a un Kouga hambriento (xD) vemos a nuestra pareja favorita tomados de la mano, entrelazando los dedos para así tener más contacto entre ellas, caminando hacia la feria medieval.

La feria medieval estaba un poco lejos, pero como iban conversando entre ellos se les pasaba mucho más rápido el tiempo además de que de vez en cuando Inuyasha no aguantaba más y le daba un beso a Kagome, aunque sea solo un beso rápido no le importaba. Daba igual si era en la mejilla que en la boca o en la sien. Un beso era un beso

Cuando llegaron, miraron todo lo que había allí. Tiendas para comprar obsequios de la época, vestidos, utensilios para poder crear todo tipo de collares, pulseras y de más complementos, además de armas de juguete de la época como espadas, arcos con sus flechas, lanzas... y muchos concursos de todo tipo.

Eso fue lo que le llamó la atención a Kagome, a ella se le daba muy bien el tiro con arco y hacía mucho que no lo practicaba, más precisamente desde que no va al templo de su familia.

Inuyasha estaba fascinado. Nunca había ido a una feria y mucho menos a una medieval como esta. De repente Kagome le tiró de la mano llamandolo para que le prestase atención

- Inuyasha, me gustaría participar en el concurso de tiro con arco -le dijo Kagome con un brillo en la mirada. Al ver ese brillo, Inuyasha sonrió. Le encantaba ver que Kagome era feliz y más si era él el que la hacía feliz

- Si tanto quieres participar, adelante -le dijo aún con la sonrisa en la boca-. Yo te estaré animando

Kagome sonrió y fue con Inuyasha a apuntarse.

- Señor los he seguido como me indicó -dijo hablando por teléfono móvil

- Muy bien. Cuando tengas oportunidad, mátalo -ordenó la otra voz

- Muy bien señor -dijo cortando la llamada-. Hoy es el día en el que vas a morir Inuyasha. No quería matarte aún, pero las órdenes son órdenes. Me hubiese gustado mucho hacerte sufrir pero por lo que se ve, tu destino a llegado muy pronto.

continuará...

espero q os aya gustado n.n no se si es corto o no pero por lo menos es algo n.n

despues de ir al bautizo de mi sobrina se me vino la inspiracion y un dolor de pies increible ToT esq llevava tacones. Pero weno, ya no me duelen jajajaja iba a seguir escribiendo pero lo quería dejar para el proximo cap n.n

un besazo!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!