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Kagome lo abrazó muy fuerte seguido por un beso, beso que fue correspondio por Inuyasha.

- Gracias por salvarnos, cariño -dijo en un susurro Kagome-. Te amo.

- Yo también te amo, mi vida -contestó Inuyasha todavía abrazándola.

- Los has dejado KO -dijo maravillado Souta-. ¿Cómo lo has hecho?

- Bueno, se todo lo que hay que saber sobre artes marciales y sus derivados -dijo orgulloso.

- Yo creía que esa cosa -dijo Kagome señalando lo que había dentro de la caja-. Era de mentira.

- No es de verdad.

- Pero es tan antigua y se ve que muy oxidada -continuó Kagome.

- Puede que este oxidada, pero ya me ha salvado la vida antes. Le tengo un gran cariño -dijo Inuyasha.

- ¿Y tiene nombre? -preguntó Souta.

-Claro. Se llama, Colmillo de Hierro o como le gustaba llamerle mi padre, Tensaiga.

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AMOR ENTRE INQUILINOS

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CAP 14: Una noche muy especial

- Siento que no hayas podido conocer el templo, Inuyasha -dijo Kagome una vez que estubieron en casa.

- No te preocupes, amor -dice sonriendo con ternura-. Ya lo conoceré otro día.

- La verdad que me dejaste impresionada -continuó Kagome cuando estubieron en la habitación que compartían-. No tenía ni idea de que supieras artes marciales, y mucho menos, una espada.

- No me gusta que la gente sepa que me se defender. Así, tengo ventaja sobre mi oponente -dijo con una sonrisa arrogante.

Kagome estaba conmocionada por lo que pasó en el templo, que no se dió cuenta de que ya era hora de dormir.

Pero Inuyasha si se dió cuenta. Con una de esas sonrisas que derriten a las mujeres, Inuyasha caminó muy seductoramente, como solo él sabía hacerlo, hacia Kagome. Ella al verlo caminar hacia ella así, se puso muy muy nerviosa y muy sonrojada.

- Inu..nu..yas..sha -tartamudeó Kagome retrocediendo despacio-. ¿Qué...qué haces?

Inuyasha continuó acercándose, hasta que Kagome chocó contra la pared. Entonces su sonrisa se hizo más grande.

Sin decir nada, Inuyasha puso sus manos a cada lado de la cabeza de Kagome. No podría escapar de él. Después se fue acercando lentamente, viendo como las mejillas de ella se encandían furiosamente.

Kagome solo podía ver como el rostro de Inuyasha se acercaba lentamente. Estaba un poco asustada. No sabía lo que quería hacer Inuyasha y no tenía escapatoria, ya que los poderosos brazos de su novio se lo impedían.

Lentamente, rozó sus labios con los de ella. Muy suavemente fue seduciéndola con sus labios. Lo único que se tocaban eran sus labios.

Kagome fue respondiendo al tierno beso, tímidamente. Aún no se acostumbraba a los besos, pero seguramente Inuyasha haría algo al respecto, si no lo estaba haciendo ya.

El beso se fue incrementando de intensidad. Pidiendo permiso, la lengua de Inuyasha fue entrando, saboreando.

El ambiente se fue caldeando, solo se escuchaban suspiros por parte de Kagome y gemidos roncos de Inuyasha.

Abandonó sus dulces labios, para besar, lamer y morder el cuello de la mujer. Llevó sus manos a la cintura de su chica, mientras ella lo abrazaba por el cuello.

Continuó con su recorrido, bajando hasta la parte superiro del pecho derecho. Kagome sintió como las piernas le fallaban. Se apretó aún más contra él, para no caerse.

Inuyasha la agarró fuerte, llevándola hasta la cama. La bajó con suavidad en la cama. Kagome no podía pensar, estaba muy ocupada disfrutando de los besos que le daba Inuyasha y de sus caricias.

Acostándose de lado, Inuyasha puso sus manos debajo de la camiseta de Kagome, acariciando tiernamente su piel tersa y suave.

Kagome gemió, se sentía tan bien. No quería que parara nunca.

-Kagome -dijo con voz ronca Inuyasha-. Mírame, amor.

A Kagome le gustó mucho como decía Inuyasha su nombre.

- Amor -la llamó, alzando su mano derecha para ponerla en su mejilla y hacerla girar hasta que lo mirara.

Abriendo los ojos, Kagome observó cómo unos ojos dorados la miraban con amor y ternura, pero también con deseo.

- Amor, ¿Estas segura? Si no estas preparada, lo mejor sería que paremos.

- De lo único que estoy segura es de que te amo. Y, ¿Quién mejor para entregarle mi virginidad que al hombre al que amo con locura? -dijo con una sonrisa muy cálida.

Inuyasha estaba muy emocionado. Que te entregen la virginidad con esa ternura y ese amor, era lo más bonito y hermoso que le han dado alguna vez en su vida.

Con los ojos brillantes por la emoción, Inuyasha bajó su rostro y la besó con ternura.

Con suavidad, le fue quitando la camiseta lanzandola al suelo. Kagome no se quedó atrás, desabotonó su camisa e hizo lo mismo que él, lo lanzó lejos.

Cuando lo vió sin camisa, casi le da un ataque cardíaco. Era increíblemente impresionante. Y eso que en su vida ha visto muchos tórax. Hoy en día, se ven hombres así en todos lados. Sobre todo si el novio de tu mejor amiga es un pervertido total, y lleva coleccionando porno desde los 10 años. Mira que hay que ser pervertido. Sango y ella se pusieron a ver uno que tenía un título muy raro: "Garganta profunda". Desde ese día ya no fue la misma. Siempre se preguntaba: "¿Cómo no se ahoga con ESO en la garganta? o ¿Cómo puede caber una cosa tan grande en un agujero tan pequeño?. Asi que, desde que vió la película, el sexo ya no era un misterio. Sabía todo lo relacionado al sexo por libros explicativos, pero le faltaba la teoría práctica.

Saliendo de sus pensamientos, Kagome dejó de abrazar a Inuyasha y empezó a pasar sus manos por su musculoso pecho, oyendo los suspiros de Inuyasha y el gemido que dejó escapar cuando pasó por encima de uno de sus pezones masculinos. A partir de ese momento, Kagome descubrió el poder que tenía sobre él.

Inuyasha paseó sus manos por las caderas de la chica, topándose con la falda de esta. Se levantó para sacarselo, junto con las botas.

Kagome lanzó un gemido de protesta cuando Inuyasha dejó de besarle el cuello.

Dejando caer la falda y las botas a un lado, Inuyasha también se quitó sus pantalones y los bóxer.

Volviendo a su lado, Inuyasha se puso encima de ella y empezó a besarla con pasión.

Kagome estaba loca de deseo. Estaba ardiendo y necesitaba que Inuyasha fuera parte de ella, que fueran uno. Y lo necesitaba ya.

Inuyasha la apretó contra su cuerpo desnudo. La dura, agresiva erección quemando a través de sus bragas, y ella dejó escapar un pequeño jadeo.

-¿Tienes miedo? -susurró.

Ella giró la cara en su cuello, respirando el aroma de su cálida piel, sus manos acariciando la densa y fría seda de su cabello.

-Oh, no -jadeó-. No te detengas, Inuyasha. Quiero ser tuya. Quiero sentirte dentro de mí.

Él la sentó en la cama, y le quitó las ropas lentamente, besando cada milímetro de su piel mientras la destapaba, hasta que ella yació desnuda y abierta ante él. Murmurándole su amor, acarició sus pechos con la boca, lamiendo y provocando hasta que sus pezones formaron brotes rosados y tirantes. Kagome se arqueó en ardiente respuesta, urgiéndole a tomarla, hasta que él se apartó con una risa jadeante.

- No tan deprisa -dijo, su mano descendiendo por su estomago, con circulares caricias tranquilizadoras-. No estás lista para mí todavía.

- Lo estoy -insistió, su cuerpo dolorido y febril, su corazón latiendo violentamente.

Él sonrió y la giró sobre el estomago, y ella gimió cuando sintió su boca descendiendo por su espina dorsal, besando y mordisqueando. Los dientes pellizcando sus nalgas antes de viajar a los frágiles pliegues de la parte de atrás de las rodillas.

- Inuyasha -gimió, retorciéndose en el tormento-. Por favor, no me hagas esperar.

Él la dio vuelta una vez más, y su malvada boca vagó por el interior de su muslo, más arriba y más arriba, y sus fuertes manos cuidadosamente incitándola a apartar los muslos. Kagome lloriqueó al sentirle lamer la suave y húmeda hendidura entre sus piernas. Otra caricia más profunda de su lengua, y otra, y después él encontró el terriblemente tierno brote y succionó, su lengua lamiendo, hasta que ella se estremeció y chilló, sus gritos de éxtasis amortiguados por los dobleces del cubrecama.

Inuyasha besó sus labios y se asentó entre sus muslos. Gimió animándolo cuando sintió la cabeza de su sexo abriéndose paso contra el centro resbaladizo de su sexo. Él empujó con cuidado, llenándola... dudando cuando ella jadeó incomoda.

- No -dijo ella, aferrándose con frenesí a sus caderas-, no te pares... te necesito... por favor, Inuyasha...

Él gimió y empujó hacia delante, enterrándose completamente, rompiendo la barrera de su virginidad, mientras la carne de ella latía dulcemente a su alrededor.

Kagome gimió de dolor. Inuyasha se quedó quieto hasta que ella se acostumbrara a tenerlo dentro de ella.

Con lágrimas en los ojos, Kagome miró a Inuyasha, que estaba muy pendiente de ella. Vió como los ojos de Inuyasha se llenaban de perocupación al ver las lágrimas correr por sus mejillas. Preocupación y amor. Dejó de estar tensa y el dolor se fue llendo. Aún le dolía, pero ya no tanto. Con una sonrisa, Kagome le dijo que continuara.

Inuyasha estaba un poco tenso. No le gustaba ver a su Kagome sufrir, pero esta era la única vez que le dolería.

- Cariño -susurró, respirando con dificultad, mientras las caderas seguían adelantándose con lentos embates. Su cara estaba mojada, bañada de sudor y calor, sus largas y oscuras pestañas cubiertas de humedad. Kagome se paralizó ante la visión de él; era un hombre tan hermoso... y era suyo. Él la invadió con un ritmo paciente y lento, sus músculos rígidos, sus antebrazos apoyados a ambos lados de su cabeza. Retorciéndose de placer, lazó los muslos para tomarle más profundamente. La boca de él atrapó la suya con ávidez, mientras la exploraba a conciencia con su lengua.

- Te amo -susurró ella entre besos, sus húmedos labios moviéndose contra los de él-. Te amo, Inuyasha te amo...

Las palabras parecieron romper su autocontrol, y sus embates se hicieron más fuertes, más profundos, hasta que se enterró en su interior y se estremeció violentamente, entregado a la pasión, su respiración deteniéndose en una bruma de agonizante placer.

Largos, perezosos minutos después, mientras continuaban enredados juntos, los latidos de sus corazones volviendo a un ritmo normal, Kagome besó el hombro de Inuyasha.

- ¿Estás bien? -con la cara enterrada en la garganta de ella, las palabras salieron amortiguadas.

- Mmmm -fue lo único que pudo res­ponder mientras esperaba que el mundo se asentara.

- Lo siento. He sido rudo.

- No -posó una mano en su mejilla-. Fuiste... asombroso.

Inuyasha sonrió orgulloso.

- Pues tengo que admitir que ha sido mi primera vez.

Kagome abrió los ojos a más no poder. ¿Inuyasha era virgen?, pensó Kagome asombrada.

- Pe...pero, ¿Como es posible? -exclamó Kagome, apoyandose en sus codos, para verlo mejor-. Has tenido muchas novias, no? Eres el chico más apuesto que he conocido. ¿Cómo es posible?

Inuyasha sonrió, se acostó de lado, mirándola y dijo:

- Como tú, me estaba reservando para la persona que amaba.

Kagome estaba a punto de llorar. Los dos se habían entregado, en cuerpo y alma.

Inuyasha se asutó cuando vió como Kagome hacía intentos vanos por no llorar.

- Amor, ¿Porqué lloras? -preguntó al tiempo que hacía que ella se acostar en su pecho, abrazándola con ternura.

- Es que estoy feliz, muy feliz. Estoy feliz de haberte conocido, de haberme enamorado de ti y sobre todo de habernos amado. De habernos entregado en cuerpo y alma.

Inuyasha solo sonrió y la abrazó con fuerza, pero sin dañarla.

- Yo también estoy feliz de que te hayas entregado amí como yo a tí. De saber que ningún otro a besado antes tu cuerpo, de que soy el primero y el último en tu vida y de ahora te digo que ers mía, mía, mía -dijo posesivamente.

Kagome sonrió entre las lágrimas.

- Entonces ¿Eso quiere decir que tú eres mío? -preguntó alzando el rostro para verlo.

- Yo fui tuyo desde que te ví por primera vez -dijo con voz tierna.

Sonriendo, Kagome se abalanzó a besar sus labios con pasión.

Y así pasó la noche, entre suspiros, gemidos, besos, abrazos y palabras de amor.

Una noche especial que ninguno de los dos quería que terminara nunca.

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CONTINUARÁ...

HOLA!! os a gustado?? es el primer lemon q escribo u.u asiq tened compasion u.u

es mas corto q los demas, pero no keria ponerlo mas largo, este es un cap donde el lemon era lo principal.

se lo dedico a Yolanda q a estado e el msn espeando para leer el cap n.n y de no ser x ella no abria puesto el lemon tan pronto n.n

un beso para los q len mi fic y para los q dejan reviews n.n