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- ¿Señor?

- Esos inútiles que me recomendaste han fallado. Encárgate de él tú mismo. No tenemos tiempo que perder. Hay que matarlo antes de su cumpleaños -le ordenó la amenazadora voz a través del móvil.

- Si, señor.

Colgó. Se guardó el móvil en el bolsillo y se fue a clases. Ahí vió a su presa y a sus amigos, también vió al otro lado a una hermosa chica, que estaba mirando al chico y a sus amigos con odio. Sonrió. Se iba a divertir con todo esto. Nadie podría desconfiar de él.

AMOR ENTRE INQUILINOS

CAP 16: ¡¡ Feliz cumpleaños Inuyasha!!

La semana pasó muy deprisa para todos. Inuyasha iba todos los días al templo Higurashi para entrenar con su preciosa espada, al mismo tiempo que Kagome se entrenaba utilizando su arco.

Souta se pasaba todas las tardes jugando con los videojuegos que le prestó Inuyasha y de vez en cuando miraba como su héroe entranaba con una espada un poco patética para él.

Sonomi, la madre de Kagome, hacía los queaceres de la casa con una sonrisa en el rostro, y el abuelo...bueno, el abuelo iba a lo suyo.

Sango, que estaba muy aburrida por las tardes, iba al templo para entrenarse con Inuyasha. Desde siempre, Sango e Inuyasha se ayudaban a entrenar artes marciales, así fue como se conocieron ellos dos.

Y Miroku...el tiempo que no estaba inconsciente por tocar algo que no debía, practicaba con su bastón y escuchaba al pobre abuelo. Aunque en realidad estaba pendiente de las muchachas que visitaban el templo.

Durante esos días, ocurrieron muchos accidentes. Pero, gracias a Dios, no ocurrió nada.

A parte de los accidentes, todo iba bien hasta que llegó el día antes del cumpleaños de Inuyasha.

Kagome estaba hablando con sus amigos, Sango y Miroku, en el receso mientras Inuyasha iba a comprar la comida para él y su novia.

- Chicos, he estado pensando que lo mejor sería celebrar la fiesta de cumpleaños de Inu hoy, antes de la media noche -dijo Kagome en voz baja. Ultimamente, el oído de Inuyasha estaba muy receptivo, incluso desde lejos.

- Qué buena idea -contestó Sango.

- Si -dijo Miroku.

- Le avisaré a Sesshomaru -contestó Kagome sacando su teléfono móvil.

- ¡¡ SESSHOMARU?? -gritaron los dos a la vez.

- Si, el hermano de Inuyasha. Hace una semana vino a nustro apartamento. Tenía que decirle algo muy importante a Inuyasha, pero solo se lo podría decir el día de su cumpleaños. Así que lo invitamos a la fiesta -dijo con una sonrisa

Sango y Miroku estaban alucinados, la última vez que vieron a Sesshomaru fue hace mucho y no le tenía simpatía a su hermano pequeño. Esperaban que no pasara alguna catástrofe ese día.

- Hola, busco a Sesshomaru Taisho -dijo Kagome mientras halaba por el móvil-. Soy Kagome Higurashi, la novia de su hermano Inuyasha -se quedó callada mientras escuchaba lo que le decían-. Mucho gusto en conocerte Rin -dijo sonriendo Kagome-. Llamaba porque Sesshomaru nos dijo que le avisáramos cuando es la fiesta de cumple de Inuyasha -de nuevo se calló, escuchando-. Sí. Hemos decidido hacer la fiesta hoy, antes de la media noche, para sorprender a Inu...Sí, ¿Ya tienes la dirección de mi apartamento?...Vale, nos veremos más tarde, bye -terminó la llamada con una sonrisa.

- Ahora lo único que tenemos que hacer es distraer a Inuyasha hasta que sea la hora. De eso me encargo yo. Saldremos a dar un paseo, mientras vosotros preparáis la fiesta -dijo Kagome.

-.-

Mientras su novia y sus amigos conspiraban para preparar su fiesta de cumpleaños, Inuyasha se encontró con la persona que menos ganas tenía de ver.

- Hola, Inushi -dijo coquetamente Kikyo acercándose a Inuyasha-. Me ha dicho un pajarito, que mañana es tu cumpleaños. ¿Estoy invitada a la fiesta o mejor nos vamos por ahí a celebrar a solas? -terminó de decir poniendo sus manos en el fuerte pecho de Inuyasha.

- No estas invitada, Kikyo -dijo quitándo las manos que le acariciaban el pecho-. No iría contigo ni a la vuelta de la esquina y no me llames "Inushi" -respondió dando la vuelta.

- Esto no termina aquí, Inuyasha Taisho. Si no te tengo, nadie te tendrá -susurró con odio.

-.-

- Kagome, ¿A donde vamos? -preguntó Inuyasha

- Vamos a dar un pequeño paseo -contestó entrelazando las manos-. ¿Es que acaso no quieres salir conmigo? -preguntó con lagrimitas en los ojos.

- No es eso, amor -dijo-. Es que, ya que tenemos coche, ¿Porqué vamos andando?

- Porque si vamos en el coche no te puedo abrazar -dijo abrazándolo-. Ni te puedo besar -terminó de decir, poniéndose de puntillas para besarlo.

- Mmmm... entonces, andando que es gerundio -dijo feliz de la vida.

-.-

- Rápido Miroku, Inuyasha y Kagome llegarán dentro de nada -decía Sango poniendo los aperitivos en la mesa.

- Sanguito -dijo con voz sexy Miroku, mientras se acercaba por detrás de ella y la abrazaba-. Bien podríamos aprovechar que no estan para jugar un poquito, no?

Sango se puso más roja que un tomate.

- ¡¡Pero en qué está pensando monje dejenerado??

¡¡PLAF!!

Cachetada al canto.

En ese momento sonó el timbre.

- Voy a abrir la puerta, en mientras haz algo útil y sigue poniendo los aperitivos en la mesa.

Cuando Sango abrió la puerta...

- ¡¡AAAAAAAAA!!

- ¿Qué pasa Sanguito? -preguntó asustado Miroku, corriendo hasta ella.

- Ni que huviera visto a un fantasma -dijo una voz fría.

Miroku se volvió hacia la puerta abierta. Al ver al hermano de Inuyasha se quedó en estado de shock.

- ¿Nos van a dejar pasar o nos vamos? -preguntó igual de frío.

- Vamos Sessho, no seas maleducado -le reprendió una voz muy dulce-. Hola, soy Rin -dijo con una sonrisa cálida-. Soy la esposa de Sesshomaru.

- Hola -dijo Sango cuando se recuperó del susto-. Soy Sango -dijo dándole la mano-. Y este es Miroku...

- Encantadora mujer, ¿Le gustaría ser la madre de mis hijos? -preguntó tomándole las manos.

Rin se quedó con la boca abierta. Después se puso a reir.

Este hombre no aprecia para nada su vida, pensó Sango.

- Maldito monje -dijo Sesshomaru apartándolo de su esposa-. ¿Quieres morir?

Hasta Sesshomaru me dice monje, pensaba Miroku.

- Sesshomaru -dijo Rin-. Solo estaba bromeando, déjalo tranquilo.

Sesshomaru se detuvo de inmediato. Increíble pero cierto.

- Será mejor que entremos. No queremos que Inuyasha nos encuentre aquí fuera, verdad? -dijo Rin con una sonrisa.

-.-

- ¿Porqué sonríes así? -le preguntó Inuyasha a Kagome.

- ¿Así cómo?

- Pues como si supieras un secreto.

- Imaginaciones tuyas -dijo sin darle importancia.

Estaban enfrente de la puerta de su piso, cuando Kagome la abrió, se encendió las luces y gritaron:

- ¡¡FELIZ CUMPLEAÑOS INUYASHA!!

Inuyasha se asustó un poco.

- Feliz cumpleaños, cielo -dijo Kagome abrazándolo.

Inuyasha correspondió el abrazo.

- Decidimos sorprenderte, por eso adelantamos la fiesta -dijo Kagome mirándolo a los ojos.

- Gracias por estar a mi lado -dijo Inuyasha acercándose para besar sus labios.

- Ejem, ejem

- ¿Rin? -preguntó Inuyasha sorprendido-. Que de tiempo sin verte -dijo abrazandola-. ¿Todavía sigues con el serio de mi hermano?

- El serio de tu hermano está detrás tuya, controlándose para no darte tu merecido.

-.-

- ¿Qué es esto, monje? -preguntó Inuyasha mirando el regalo de Miroku.

- Es para que seas original y tengas más repertorio -dijo con una sonrisa pervertida.

¡¡PLAF!!

- ¡¡SERÁS PERVERTIDO!! ¿¿COMO LE REGALAS ESO A INUYASHA?? -gritó Sango

- ¿Y qué querías que le regalara? Soy un pervertido -dijo con orgullo.

¡¡PLAF!!

- ¡¡No tendrías que estar orgulloso de ser un pervertido!! -le gritó Inuyasha dándole un golpe en la cabeza.

- Mira que regalarle revistas y videos porno. ¿Es que nunca cambiarás? Además, no se suponía que te los había tirado todo? -preguntó Sango con los ojos entrecerrados por la sospecha.

- Son de coleccionista, Sanguito. Además he hecho el sacrificio de regalárselo a Inuyasha.

A todo esto, Kagome y Rin estaban rojas como tomates. En cambio Sesshomaru movía la cabeza de un lado a otro.

- Ese nunca cambiará -dijo indiferente.

- Bien que me lo agradeceras, Inuyasha -continuó Miroku con chichones en la cabeza.

¡¡PLOF!! ¡¡PLAF!!

Miroku inconsciente.

- ¿Porqué no abres los otros regalos?

Inuyasha abrió el regalo de Sango.

- No me lo puedo creer -dijo Inuyasha con los ojos abiertos como platos-. ¿Cómo lo has conseguido?

- Contactos -dijo Sango.

- Gracias -dijo con los ojos brillando.

- ¿Qué es? -preguntó Kagome

- ¡Un vale para todo un año gratis de ramen! -dijo emocionado.

Kagome se rió con una gotita.

- Ahora abre el nuestro, Inuyasha -dijo Rin.

- ¿Y Esto? -preguntó Inuyasha con el entrecejo fruncido.

- Es un botiquín de primeros auxilios con todo lo necesario -respondió Rin alegre.

- Te será de gran utilidad, creeme -dijo Sesshomaru.

Inuyasha no lo entendió.

- Ahora abre el mío -dijo Kagome.

Inuyasha se quedó con la boca abierta.

- Ka...Kagome...-dijo Inuyasha impresionado.

- ¿Te gusta?

- ¿Que si me gusta? ¿Es original?

- Claro que sí. Lo vi en el templo y supe que te gustaría.

- Me encanta -dijo con los ojos aguados-. Gracias -dijo abrazandola con ternura.

- ¿Qué es? -preguntó Miroku.

Separándose un poco pero no del todo, Inuyasha le respondió:

- Es un auténtico traje de Rata de Fuego.

- ¿Una qué? -preguntaron todos menos Sesshomaru.

- Es un traje que es indestructible, ni el fuego puedo quemarlo.

- Aaaaa -dijeron todos, sin seguir enterándose del todo.

Sesshomaru miró su reloj, faltaba poco para la media noche.

- Inuyasha, ha llegado el momento de decirte algo muy importante. Preferiblemente a solas.

- Lo que tengas que decirme, lo puedes decir delante de todos.

Sesshomaru suspiró.

- Vale. Voy a decirte algo que tendría que haberte dicho nuestro padre, si no huviese muerto.

Inuyasha igual que el restro, le miraron intrigados.

- El día de tu vigésimo-segundo cumpleaños, será el comienzo de tu nueva vida.

- ¿Nueva vida? -preguntó Inuyasha.

- Si. A partir de la media noche, tendrás que viajar a un lugar muy lejano, para empezar con la búsqueda de un objeto que si cae en mlas manos, será terrible para el mundo.

- Un momento, ¿Has dicho, que tengo que hacer un viaje? Ni hablar. No pienso ir a ningún lado.

- No tienes elección. Tienes que encontrar ese objeto antes que Él lo consiga.

- ¿Quién es Él?

- El hombre que mató a nustro padre y a tu madre.

Inuyasha abrió los ojos.

- ¿Naraku?

- Si. Es un ser maligno.

- Y ¿Qué tiene que ver nuestro padre en todo esto? ¿Porqué Naraku iba a matarlo? ¿Qué tiene que ver nuestro padre en todo esto?

- Antes de contestarte, tengo que decirte algo. Al igual que nuestro padre y que yo, tú te convertirás en un ser mitológico.

- ¿¿QUÉ?? -gritaron todos menos el mayor de los Taisho y su esposa.

Mirando el reloj, Sesshomaru dijo:

- Dentro de un minuto lo sabrás.

Inuyasha estaba alucinado, ¿De qué iba todo esto?

Cuando terminó el minuto, Inuyasha empezó a brillar.

- Pe...pero..¿Qué me está pasando?

El cabello negro como la noche de Inuyasha se fue cambiando en blanco.

Kagome, Sango y Miroku se quedaron en shock.

Las uñas se convirtieron en garras y cuando Inuyasha abrió la boca, con un grito de dolor, viron como crecían unos colmillos afilados.

Pero lo más estraño fue las orejas. Ya no estaban a los lados de su cara, sino encima de la cabeza y en forma de perro. ¡Orejas de perro!

Cuando aparecieron las orejas, Inuyasha dejó de brillar.

- ¿Qué ha pasado? -preguntó Inuyasha-. Me siento estraño -susurró.

Inuyasha se acercó al espejo que había en la habitación donde todos estaban.

- ¡¡KIAAAAAAAAAAAAAAAAA!! -gritó Inuyasha-. ¡¡QUE ME HA PASADO??

- Te has convertido en un Hanyou -dijo tranquilamente Sesshomaru.

- ¿Cómo? -dijo Inuyasha-. Los Hanyous no existen.

- Existen. Tú eres uno. Y ahora que te has convertido en un Hanyou, tienes el deber de viajar a la época del Sengoku, y encontrar la Shikon no Tama.

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CONTINUARÁ...

HOLA!!

os as gustado?? n.n weno, ya sabeis el secreto n.n jijiji seguro q a algunos os esperabais esto jiji

espero reviews!! v.v

un beso!!