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Ya en la aldea. En la cabaña de la anciana.
- ¿Cómo os llamais?
- Yo Sango.
- Miroku.
- Yo soy Kagome y él -señaló a Inuyasha que estaba sentado al lado de la puerta de la cabaña-. Es Inuyasha.
La anciana agrandó los ojos.
- ¡¡¿¿TU ERES INUYASHA??!!
AMOR ENTRE INQUILINOS
CAP 19: La leyenda de Midoriko
La voz de la anciana se escuchó hasta el otro lado del mundo, lo que ocasionó que nuestro Hanyou favorito se tapara sus lindas orejitas.
El resto del grupo miraron a la anciana extrañados. ¿Porqué se ponía así al saber el nombre del Hanyou?
- Eh, vieja bruja -advirtió Inuyasha-. Deja de gritar y explicame porque te pones asi.
La anciana se tranquilizó y se dispuso a hablar.
- Desde niña, he escuchado una historia. Mas bien, es una leyenda.
Al ver que la vieja hablaba, Inuyasha se dispuso a sentarse al lado de la puerta, pero se lo pensó mejor. Se sentó al lado de Kagome, con su típica postura. (ya saben, estilo indio)
Kagome miró a Inuyasha con una sonrisa y le cojió la mano. La mirada del Hanyou se suavizó, dejando ver el enorme amor que sentía.
- ¿Y qué dice esa leyenda, anciana? -preguntó Miroku.
La pregunta del monje los devolvió al presente.
- La leyenda anuncia la llegada de cuatro personas. Esas cuatro personas, diferentes entre sí, vendrían para vencer al mal que asola al mundo.
- Cuando dice "diferentes", ¿Qué quiere decir? -le preguntó Kagome
- De distintos poderes. Un monje, una cazadora de demonios, una sacerdotisa y por último un hanyou -terminó mirando a Inuyasha-. El hanyou, según la leyenda, se llamaba Inuyasha.
Todos se sorprendieron.
Inuyasha estaba desconcertado. ¿Cómo es que aparecía su nombre en una leyenda?
Kagome estaba empezando a sospechar lo que pasaba.
- Esas personas de la que habla la leyenda, somos nosotros, ¿verdad? -preguntó seria, mirando a la anciana.
- Kagome -susurró Inuyasha mirando a su amada.
- Si, es verdad -afirmó.
Los demás no sabían que estaba pasando.
La anciana y Kagome no dejaban de mirarse.
- Si somos nosotros los que aparecemos en la leyenda -dijo Kagome-. El mal que tenemos que vencer es Naraku. Así mismo, la esfera de los cuatro espíritus está de por medio.
La anciana asintió.
- Habla de una vez, vieja bruja -amenazó Inuyasha poniendose de pie-. Dinos qué está pasando.
- Inuyasha -dijo Kagome al tiempo que le cogía de la mano para que volviese a sentarse. Al hanyou no le quedó mas remedio que obedecerla.
- Hace mucho tiempo, los demonios governaban el mundo -empezó a contar-. Por aquel entonces, la única que podía detenerlos, era una sacerdotisa, Midoriko. Esta sacerdotisa tenía un increíble poder. Para detenerlos, Midoriko se enfrentó a todos ellos en un combate épico. Duró siete días con sus siete noches. Pero, aunque era una sacerdotisa muy poderosa, al fin y al cabo era una humana. Por eso, en el combate final, al ver que estaba apunto de perder, encerró a todos los demonios dentro de su cuerpo para purificarlos. La unión de las almas de los demonios con la de Midoriko, creó la esfera de los cuatro espíritus. Cuando salió del cuerpo de Midoriko, la esfera se rompió en cuatro pedazos, y se desperdigaron por cuatro direcciones diferentes. Nadie sabe donde están, la única que podría hacerlo sería la creadora o en este caso la reencarnación de la misma o si es posible, una descendiente -terminó de decir para mirar a Kagome.
- ¿Está diciendo que Kagome es la descendiente de esa sacerdotisa? -preguntó Sango.
- Si.
- Y ¿Cómo lo sabe? -dijo de mala manera Inuyasha
- Porque además del parecido, Kagome tiene una marca de nacimiento, el mismo que tenía Midoriko.
Todos se quedaron sorprendidos.
- ¿Cómo sabes que tiene una marca en forma de esfera? -preguntó Inuyasha
- Pss, Sango -llamó en un susurró Miroku. Sango se acercó-. ¿Tú sabías que Kagome tenía una marca de nacimiento?
- Si -contestó de la misma forma-. Un día sin querer se lo ví. A Kagome no le gusta enseñarlo. Está en un sitio comprometido.
Miroku se quedó callado, pensativo.
- Oye, Inuyasha.
- ¿Qué quieres monje?
- ¿Cómo sabes que es en forma de esfera? -preguntó de forma pervertida.
Inuyasha se puso de todos los colores. Y Kagome no se quedaba atrás
- Monje, deje de incomodarlos -dijo Sango con un golpe en la cabeza. Si no se lo daba ella, de seguro que Inuyasha le daba algo más que un golpe.
- Lo sé porque, cuando se enfrentaron al Mononoke, sin querer lo ví.
- ¿Nos estaba espiando? -gruñó el Hanyou.
- No. Yo lo estaba persigiendo, pero ya no corro como antes, y entonces, los notó a ustedes y me dejó. Pero como os iba diciendo.... una vez que los fragmentos de la esfera se desperdigaron, muchos demonios y humanos con un negro corazón, intentaron encontrarla pero ninguno lo consigió. Hace unos años, un demonio llamado Naraku intentó lo mismo pero como los demás, se fue con las manos vacías. Pero no era un demonio cualquiera, Naraku al ver que no conseguía los fragmentos, desapareció de la faz de la tierra, nadie sabe a donde fue, pero hace unos meses, que la paz desaparece. Los rumores dicen que Naraku ha vuelto y esta vez con más fuerza que antes. La esfera puede ser buena o mala dependiendo del ser que la use. Por eso, teneis que detener a Naraku y recuperar los fragmentos.
- Eso ya lo sabía -dijo Inuyasha-. Mis padres me contaron el gran poder que tiene la esfera. Puede cumplir cualquier deseo.
- Entonces debes saber lo peligroso que puede llegar a ser en las manos equivocadas. Sobre todo si esas manos son las de Naraku.
- Por eso estamos aquí -contestó Sango-. Para encontrar la esfera y derrotar a Naraku.
La anciana asintió.
- Os ayudaré en todo lo que haga falta. Solo teneis que decirlo.
- ¿Y nos servirás de ayuda con lo vieja que eres tú? -preguntó Inuyasha.
- Inuyasha -amenazó Kagome-. A todo esto -dijo pensantivamente-. No nos ha dicho como se llama.
La anciana sonrió.
- Que despiste. Me llamo Kaede, y soy la sacerdotisa de este pueblo.
Todos se sorprendieron.
- ¿Tú eres la sacerdotisa del pueblo? -preguntó Inuyasha-. Pero si casi eres una momia.
-¡¡INUYASHA!! -le gritó Kagome.
Kaede se metió las manos en las amplias mangas del traje de sacerdotisa, murmurando palabras sin sentido.
Nuestros héroes no sabían que estaba haciendo.
- Encima de vieja, está senil -dijo Inuyasha con una sonrisa burlona.
Pero la sonrisa no le duró mucho.
- ¡¡¿¿QUE ES ESTO??!! -gritó Inuyasha poniendose de pie.
Los demás se le quedaron viendo.
- No deberías ser tan grosero con una anciana. Este es tu castigo -terminó de decir Kaede.
- No lo entiendo -dijo Kagome-. ¿Cómo un rosario le puede castigar?
- Solo tienes que decir la palabra mágica y él obedecerá
Kagome se queda pensativa, mirando a Inuyasha.
- ¿Obedecer? -preguntó escéptico.
Kagome se fijó en sus orejitas, tan monas, pensó. Cuando de repente se le ocurrió la palabra. Sonrió.
- ¡Maldita bruja! ¡Sácame este maldito collar! -exclamó intentando quitarselo, pero al intentarlo, el rosario brillaba y no había manera de quitarselo-. ¡Maldita bruja! ¡Cuando me saque esto te mataré!
- ¡Sientate!
¡PLUF!
Inuyasha en el suelo.
Sango y Miroku lo miraron con los ojos muy abiertos.
- Ka..ka..gome -gimió Inuyasha.
- Cada vez que Kagome diga "Sientate", Inuyasha se irá al suelo -exlpicó Kaede-. Como habrás notado, el rosario no te lo podrás quitar ni romper.
Inuyasha levanta la cabeza para mirar con odio a la anciana.
- Bebé -susurró con voz tierna Kagome, acercándose al Hanyou, que todavía estaba en el suelo-. ¿Estás bien? -preguntó preocupada.
- ¡Feh! ¿Como quieres que esté bien? -respondió malumorado-. Me has estrellado contra el suelo -continuó diciendo mientras se sentaba.
- Lo siento -dijo Kagome con lágrimas en los ojos, sentandose-. Tú sabes que nunca te haría daño, no era mi intención -terminó de decir para llorar, tapandose el rostro con las manos.
Inuyasha se asustó al verla llorar. No le gustaba ver llorar a ninguna mujer, y mucho menos si es su linda niña.
- Preciosa -dijo con austado, acercandose a ella-. No llores -continuó desesperado-. Ya sé que no harías daño ni a una mosca, y mucho menos a mí.
Con esas palabras, lo único que hizo Inuyasha fue que llorara con más fuerza.
Inuyasha no lo soportó más y acercó a Kagome hasta sentarla en sus piernas y arrullarla como si fuera un bebé, acariciandola con una mano en la espalda y otra en su precioso pelo.
- Shh, mi niña -susurró el Hanyou-. No quiero verte llorar, y mucho menos por las tonterías que digo sin pensar -Kagome poco a poco se fue calmando.
- ¿No estás...hip..enfadado..hip..conmigo por mandarte..hip..al suelo? -preguntó entrecortadamente.
Inuyasha sonrió con ternura. Su niña era tan adorable que a veces le entraban ganas de abrazarla hasta que llegase el fin del mundo.
- ¿Cómo podría estar enfadado contigo? -le preguntó levantandole con ternura la barbilla, para que le pudiera ver-. Si eres la persona que más amo en este mundo.
Kagome sonriendo feliz, le dió un besito y lo abrazó.
- Te kelo, bebé -dijo con voz de niña chica Kagome.
- Y yo, mi niña -contestó Inuyasha besandola con ternura-. Mi princesita.
- Jijiji mi perrito.
Inuyasha levantó una ceja.
- ¿Perrito? -preguntó haciandose el enfadado (pone una cara tan linda kuando se enfada :3)
- Sip, mi lindo perrito -terminó con un besito. Inuyasha se olvidó de todo menos del beso y de su amada.
Los demás miraban esta escena entre sorprendidos, con ternura y pervertidamente (ya saben kien es este ultimo vdd? )
- Ejem, ejem
Los enamorados se sobresaltaron, habían estado tan concentrados en su mundo de amor, que se habían olvidado de que no estaban solos. Se pusieron como tomates fluorescentes y se separaron, pero no muy lejos. No podían estar sin tocarse mucho tiempo, asi que se tomaron de la mano.
- Si quieren, se pueden ir a un hotel -dijo pervertidamente cierto monje-. O lo pueden hacer aquí, yo no tengo problema, perrito -dijo con una gran sonrisa (pervertida, komo no u.u)
¡¡PUM!!
- Me vuelves a decir "perrito" -amenazó con el puño Inuyasha-. Y será lo último que dirás en esta vida.
Miroku estaba inconsciente con un gran chichón en la cabeza.
Sango movió la cabeza.
- A este paso, lo dejaremos tonto antes de tiempo -comentó la chica.
- Bien -dijo Kaede-. Ahora que ya esta todo aclarado.... -la ancina hizo una pausa.
Todos la miraron con suspense.
- ¿Qué tal si comemos? -preguntó alegremente la anciana.
(caida estilo anime)
-.-
- Señor, lo sentimos pero....no hemos podido matar al chico -dijo el subordinado con temor.
Unos ojos rojos como la sangre lo miraron con furia.
- ¡¡¿¿Como no han podido matar a un simple chico??!!
- Se...ñor...lo intentamos todo, pe...ro...sin saber como...no le pudimos hacer na..da -contestó con sudor recorriéndole por la cara.
El jefe se quedó pensativo.
Por un instante, el subordinado se relajó, creyendo que no le castigaría. Pero estaba equivocado, muy equivocado.
Un chasquido se escuchó en sala. De inmediato entraron dos enormes hombres, no se les veía mucho a causa de la poca visivilidad del lugar, pero cuando pasaron por un rayo de luz, el hombre supo lo que pasaría. No lo contaría.
Cuando se llevaron a aquel inútil, el jefe volvió a quedarse pensativo.
- Con que has logrado salir inmune a los intentos de asesinato, no? Para hacerlo, tendrías que ser muy listo o ....un Hanyou -con esto último, sonrió malvadamente-. Y ya que a pasado ese día, supongo que será lo último, no Inuyasha? Wuawuawua (risa de malo de cuarta v.v)
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CONTINUARÁ....
weno, aki os dejo el cap 19 n.n
espero q os guste y q me dejeis reviews n.n
un beso!!!
